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lunes, 29 de marzo de 2021

Entradas en azul. Jordan Scott y Sydney Smith. Hablo como el río. Libros del zorro rojo

 

Título: Hablo como el río

Autor: Jordan Scott

Ilustrador: Sydney Smith

Editorial: Libro del Zorro Rojo

Año: 2021

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 22,8 x 25,1 cm. Cartoné.

Idioma: castellano

Reseña:

En este último lustro los álbumes que ha ilustrado el canadiense Sydney Smith se han convertido en títulos que han recibido diferentes distinciones y han conseguido el beneplácito dentro de las selecciones de medios norteamericanos (como el NY Times), diferentes distinciones como la medalla Kate Greenaway y siempre destacados entre los mejores álbumes de cada añada. Hay razones evidentes por la carga de belleza que aplica en títulos como Un camino de flores (2017) junto al poeta JonArno Lawson (un álbum sin palabras), Pueblo frente al mar (2019) al texto de Joanne Schwartz y, con nombre propio Perdido en la ciudad (2020). Libros en los que el trazo dibujaba a sus personajes con nitidez y secuenciando la narrativa visual en viñetas en las que fragmentar el foco en el que se centraba la narración, diversidad de perspectivas y, en definitiva, el empleo de todo tipo de recursos visuales para reflejar el estado psicológico de la narración que en estos títulos se centraba en la visión de la infancia. Todo siempre adornado por unas ambientaciones que realzaban la luz y el blanco como arma en contraste con sus escenarios: en Pueblo frente al mar la portada sirve de perfecto ejemplo de este uso y, en sentido opuesto a la luz, el blanco de la nieve en el hermoso Perdido en la ciudad.

En este nuevo título, ilustrando el texto de Jordan Scott se aprecia de entrada la desaparición del trazo de la silueta de sus personajes y centrado en una plasmación más pictórica en el que los escenarios evocan más que definirse con claridad. Esa característica induce un estado en la narración más onírica, como si nos colocase en el momento en el que despertamos y nos deslumbra la luz primaveral cuando abrimos los ojos. Así, comienza el álbum, con el momento en el que la luz entra en la habitación e ilumina los diferentes objetos en los que Sydney Smith nos dirige la mirada: un reflejo, la ventana, un dinosaurio, el espejo, un caballo y sus ojos. La doble página dividida en seis pequeños momentos cotidianos dentro de una narración en la que comienza la exploración de las sensaciones del protagonista en el que nos confiesa que todas las palabras que le rodean le cuesta pronunciarlas. El trastorno del habla en el que se inspira esta historia se basa en las experiencias de Jordan Scott, que en el epílogo del libro comparte sus experiencias. Cada letra tiene sus complicaciones y estas interfieren en su habla, empleando metáforas conectadas con la naturaleza para explicarlas.


Ese bloqueo y esa sensación de indefensión, la retrata en su trayecto hacia la escuela en la que esa sensación de bloqueo también se traduce en una mayor degradación de la imagen, que se emborrona al igual que el protagonista se siente prisionero. En la que su mente habla con claridad, pero su habla no es capaz de evitar las miradas del resto, tan solo quiere que ese día acabe. Esa sensación y la mirada comprensiva del padre sirve para una segunda parte del álbum en la que el paseo por el río representa una nueva conexión consigo mismo, un bautismo en el que el río se convierte en el medio de catarsis y autoafirmación. Las ilustraciones envueltas de naturaleza, reflejos y luz nos muestran ese tránsito en el que los paisajes se presentan como un cuadro de Rothko: colores pasteles que se contrastan con gran belleza.

Una vez frente al río, la narración recupera la estructura inicial para encontrar nuevas conexiones con su habla y, en este caso, para escucharlo y comprender que el protagonista habla como el río y, con una doble página desplegable nos adentramos en el río y su catarsis, su autoafirmación y aceptación de sus dificultades. Un álbum que con metáforas precisas refleja las emociones de una persona hasta aceptar quién es y que se envuelve de ilustraciones de una gran belleza. El río como elemento poético, un océano literario. Un precioso álbum.


Este camino, liberado del trazo y más pictórico, es el que parece que también tendrá el nuevo álbum de Sydney Smith para otoño de 2021 del que ya podemos apreciar algunas imágenes en su web. O si no, esperar al lado de este río.

Fran Martínez

Twitter

 

Web de la editorial:

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/hablo-como-el-rio/

Web de Sydney Smith

https://www.sydneydraws.ca/

Twitter de Sydney Smith

https://twitter.com/sydneydraws

Booktráiler



martes, 25 de agosto de 2020

Entradas en azul. Un camino de flores

 Un camino de flores

por Sandra Martínez.

Lawson, J., y Smith, S. (2017). Un camino de flores. Barcelona: Libros del Zorro Rojo.

Un camino de flores es un álbum sin palabras que, a través de unas ilustraciones cargadas de detalles transmiten en el lector sensaciones de ternura, bondad e inocencia. La obra narra la historia de una niña, y el que podemos intuir, es su padre, en un paseo cotidiano por la ciudad en la que viven, y como a través de pequeños actos desinteresados esta niña con caperuza roja hace del mundo un lugar mejor.

La historia, a primera vista sencilla, en la que un padre y una niña dan un paseo, aborda algo mucho más complejo, la importancia de los pequeños detalles y actos desinteresados y bondadosos que, sin demasiado esfuerzo, ayudan a los demás en su día a día. La narración se cuenta a través de cada una de las ilustraciones en las que destaca la caperuza de la protagonista, que irremediablemente nos recuerda a Caperucita roja. Esta niña, inocente y tierna, encuentra durante el paseo con su padre, unas flores que va recogiendo y entregando a cada uno de los habitantes de la ciudad con los que se cruza y a los que cree que puede animar su tierno gesto, lo que, en efecto, da resultado. Pues a medida que la protagonista entrega desinteresadamente cada una de sus flores, las calles van adquiriendo color y deja de ser la ciudad gris y anodina que veíamos al inicio de la obra.

De este modo, mediante del uso del color, así como del empleo de diferentes perspectivas durante la narración, el lector percibe múltiples y variadas sensaciones, pues accede a la historia unas veces, a través de los ojos de la niña y otras, como narrador omnisciente. Además, el uso de viñetas cerradas o abiertas otorga vida a la historia y agilidad a la narración.

 Así pues, el álbum Un camino de flores despierta la curiosidad del lector en cada una de las páginas y la complicidad con la protagonista se hace más intensa a medida que avanzamos en la historia y descubrimos como se tiñe de color el mundo gracias a pequeños actos que, sin darnos cuenta, hacen la diferencia. Una obra adecuada para pequeños y adultos y que fue nombrada por The New York Times como uno de los mejores libros infantiles de 2015