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lunes, 13 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Karl Marx y Maguma. El Dios Dinero. Libros del zorro rojo / Hermanos Grimm y Maguma. Happy/Lucky Hans. Tara Books

 

Título: El Dios Dinero

Autor del texto: Karl Marx

Ilustrador: Maguma [Marcos Guardiola]

Traducción: Javier Fernández Paupy

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2017

Páginas: 22

Encuadernación y formato: 15,4 x 28 cm. Tapa dura. Acordeón reversible

Idioma: castellano

Reseña:

Esta semana finalizo con esta labor de actualización diaria del blog. No sé si en algún momento puntual retomaré la creación de alguna entrada, pero la intención es apearme cumpliendo un año el día 15 de diciembre. Entre las participaciones a congresos y seminarios hubo un capítulo de libro en el que se unieron diferentes aspectos personales de mi formación. Pese a que me he dedicado desde 2008 a la educación infantil de primer ciclo (primero como educador y posteriormente como maestro), mi primera titulación universitaria fue como licenciado en administración y dirección de empresas (el que vale, vale y, el que no, hace ADE).

De mi formación recuerdo especialmente el rechazo a la visión finalista y utilitarista de los objetivos de maximización de beneficios de las empresas, sujetos exclusivamente a restricciones basadas en el coste económico y laboral obviando las restricciones derivadas del impacto en el entorno. Esa época formativa, además, estaba presidida en este país por un señor con mostacho y con el neoliberalismo campando a sus anchas. La segunda pata de aquella comunicación estaba conectada con una cuestión elemental: la simplificación y blanqueamiento de las capacidades de la infancia. Ya sea como lector o como consumidor. La lógica es la misma: no menospreciarles. Hay una gran cantidad de paraliteratura en la que se aborda la economía explicada a los niños como una mera extensión de conceptos tan primitivos como los que describía Jevons en 1875 con el dinero como medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor. Básicamente, cuestiones prácticas del sistema capitalista.

Marcos Guardiola, Maguma, con este proyecto realizado para Tara Books (traducido y editado por Libros del zorro rojo) abordó en el formato álbum un texto de Karl Marx a partir de extractos de Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Siempre que hablamos de temas soterrados en el tratamiento literario la economía no parece uno de los que estén presentes en esa colección. De nuevo, una simplificación. Estos títulos aportan una narrativa opuesta al discurso dominante sobre el consumidor infantil. Eso sí, asegúrense el grito en el cielo de quiénes se encargan de censurar qué es apropiado o no para un lector infantil. Es decir, solo cabe el pensamiento conservador en el aula. El Dios Dinero fue su puerta de entrada en Tara Books y, como verán después, seguiremos con su último título en el que ambos emplean el mismo formato: un álbum en acordeón reversible con detalles en la impresión como el brillo de los dorados (la fiebre del oro), patrones concéntricos, simbología mitológica y religiosa (el génesis 3). Sobre su proceso, así como la conexión con El jardín de las delicias de El Bosco, en la editorial Tara Books se describe el proceso de su elaboración.

En El Dios Dinero, esos fragmentos de Karl Marx se representan con iconografía como la del fruto prohibido de la manzana (en este caso, de oro) y la creación de una deidad representada a partir de la figura del cerdo (con ranura como el de la hucha). Una narrativa que en la primera parte describe la aparición de esa deidad monstruosa y, en la parte reversible, las consecuencias de canalizar el poder a partir del sistema capitalista (las personas con ranuras en las espaldas para que se muevan a modo de atracciones de feria o máquinas recreativas). Las representaciones invitan a detenernos en todos los detalles (el ascenso de la factoría y el desafío a la naturaleza con las nubes atadas con cuerdas para producir más). Una resolución ilustrada que nos invita a cuestionarnos el sistema de consumo a partir de unos textos que, como apuntan en el epílogo, siguen planteando cuestiones filosóficas y éticas. Un álbum sin edad y que sigue vigente.


 

Título: Lucky/Happy Hans

Autores del texto: Hermanos Grimm

Adaptado por: Gita Wolf y Divya Vijayakumar

Ilustrador: Maguma [Marcos Guardiola]

Editorial: Tara Books

Año: 2021

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 16,5 x 26 cm. Tapa dura. Acordeón reversible

Idioma: inglés

Con su nuevo título el texto original se basa en la tradición oral con Hans im Glük de los Hermanos Grimm y con el que aborda otro aspecto de la tradición oral como el reflejo de las preocupaciones y valores de su época que, de manera simbólica, son enseñanzas que siguen vigentes. De nuevo el intercambio y la riqueza como modo de subida en la escala social. Esta era una característica del reflejo de la codicia frente a la perseverancia del protagonista ante dos finales: el positivo con el reflejo de la obstinación y el trabajo con su posterior recompensa en el relato para acabar siendo recompensado con la riqueza y el ascenso en la escala social (muchas veces con el casamiento con la princesa) y, por el contrario, la codicia como caída del protagonista (en leyendas con el diablo o una figura mitológica engañando al protagonista cegado por la riqueza). Piensen en el cuento de la lechera, en Cuánta tierra necesita un hombre de Tolstoi (también en formato álbum editado por Ekaré) o, también de los Grimm: La mesa, el burro y el bastón. Realmente, ya sean en cuentos de tradición oral o leyendas, la riqueza y el ascenso en la escala social son una constante en el reflejo de esos valores morales y la narrativa como un modo de entretenimiento.

La elección de Maguma de Hans im Glück (Lucky/Happy Hans) vuelve al empleo del acordeón reversible para contar la versión original sintetizada en el texto con las acciones que lleva a cabo Hans y sus desventuras en el intercambio constante que se representa con un camino dorado en el que cada decisión le lleva a una nueva disyuntiva (a la que Maguma rodea de iconografía y destellos cegadores del oro). Una idea de progreso continuo y el mal de las economías occidentales con las ideas del crecimiento perpetuo insostenible. Una espiral y un mantra en el que también se explica el proceso de creación en la página de la editorial Tara Books. No entraremos en el desenlace, sino que iremos a la segunda parte del acordeón: la adaptación del texto a una narrativa contemporánea con la iconografía de una aventura gráfica y con los árboles de decisión que remite a las lecturas de Elige tu propia aventura. Del entorno rural, a una sociedad distópica que me recuerda al Brazil de Terry Gilliam, aunque piensen en otras películas distópicas y seguramente encontrarán su espacio visual propio.


En el post de Maguma sus referencias se inspiraban en John Hejduk, Vladimir Tatlin y M. C. Escher, a las que unía el componente mitológico egipcio. Los elementos que se intercambian tienen su correspondencia con el de la narración tradicional (una moto por un caballo, además de por la postura, la cilindrada la medimos por caballos). La iconografía con un entorno nocturno, alusiones al consumo desmesurado y un trato por el que aparecen unas gafas de realidad virtual. Me encanta esta referencia justo en el momento en el que Zuckerberg da el pistoletazo de salida a lo del metaverso (una tecnología que se estaba desarrollando durante la pasada década con la realidad aumentada). Y que nos sirve de reflexión sobre cuestiones paradójicas: ¿qué hacemos si agotamos los recursos naturales? Crear una realidad virtual en la que el consumo (la crisis de escasez de componentes) se entrelaza con la realidad. Abandonar la dependencia de lo tangible por una realidad alternativa para seguir con el mismo sistema de creación de monopolios. Eso sí, con un lavado de cara y barniz de modernidad. Obviamente, no cargo contra el progreso de la tecnología, sino con el interés por el modelo de explotación que es el mismo perro con distinto collar (y aquí podrían pensar en todo aquello de la datificación). Curiosamente, la madurez de esta tecnología puede toparse con una realidad virtual sujeta a una realidad natural exhausta por el calentamiento global y emergencia climática. La resolución de ambas narrativas es la misma y el planteamiento sobre qué valores deberíamos perseguir, cómo fijar nuestras preferencias y plantear cuestiones filosóficas sobre la deriva constante de un modelo consumista que ha ido perfeccionándose a lo largo de décadas y siglos en el que la desigualdad es la constante. En definitiva, álbumes que abren las puertas de lecturas que cuestionan nuestro sistema de valores.

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial para El Dios Dinero

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/el-dios-dinero/  

Web de la editorial para Lucky/Happy Hans

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Instagram de Maguma [Marcos Guardiola]

https://www.instagram.com/maguma/

Web de Maguma

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miércoles, 24 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Joan Grant y Neil Curtis. Gato y Pez. Libros del zorro rojo

 

Título: Gato y Pez

Autor: Joan Grant

Ilustrador: Neil Curtis

Traducción: Luisa Borovsky

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2005

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24 x 18 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Me encanta un artículo de Nodelman (2019) en el que analiza el rol de los peces y su prominencia en el comportamiento humanizado en la literatura infantil frente a otros animales: “the fish in picturebooks for children usually act more like people than they act like fish. So, for that matter, do most of the pigs, bears, mice, pigeons, elephants, and other animals that feature prominently in picturebooks” (p.12). Con este Gato y Pez abrazamos la diferencia entre sus personajes para el reflejo de la amistad. Puede parecer un tema manido, pero cuando se realiza de una manera tan hermosa (por el texto y las ilustraciones) es una auténtica maravilla para la lectura más gozosa. En esa experiencia que representa el álbum, amplificada con las ilustraciones en blanco y negro de los grabados de Neil Curtis, conocemos a dos personajes que, tradicionalmente, no son precisamente amigos en la pirámide alimenticia. “Una noche mientras vagabundeaba, Gato se encontró con Pez. Los dos venían de dos mundos muy diferentes, pero a cada uno le gustó el aspecto del otro”. El texto se despliega en la página izquierda y, en la parte derecha, disfrutamos de bellas ilustraciones que enmarcan el recorrido que deciden emprender Gato y Pez, pero primero, contarse el uno al otro las cosas de esos dos mundos que desconocen (mientras bailan bajo la luz de la luna). 


Posteriormente, inician el juego que se muestra con un tono humorístico donde el pez se esconde en un laberinto y el gato le acecha. También resulta irónico que el pez, fuera de su medio, necesite refugiarse de la lluvia bajo el paraguas del gato. Irónico y bello, dado que el camino tomado por el pez es el encontrar la compañía en otro, aunque sea tan diferente (e incluso su teórico depredador). En todas las ilustraciones que apoyan al texto percibiremos la armonía entre dos mundos que celebran su unión independientemente de sus diferencias porque el camino compartido de descubrimiento es más relevante que la disparidad de sus orígenes. Además, no se centra en el descubrimiento del mundo, también gato le enseña a pez aquellas cosas que sabe hacer tan bien como, por ejemplo, trepar (y el divertimento que donde debe escalar está rodeado por el mar). También, la añoranza de su amigo pez por estar alejado de su hogar (el desarraigo) y las estampas tan pintorescas en los que solucionan esas problemáticas. El gato, inclusive prueba cómo es la vida en el mar (con lo poco que les gusta el agua a los gatos) y cómo encuentra un modo de estar allí con él. Ambos han dejado de lado la imposibilidad de estar en ese medio en la fantasía (la ruptura del pacto de la realidad y su comportamiento tan humano). Finalmente, descubren el lugar en el que poder vivir, pero juntos. Su compromiso inquebrantable por la amistad. Y, como no, por la próxima aventura que, conocimos años después en el título Gato y Pez ¿A dónde van las olas?

 


 

Fran Martínez

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Nodelman, P. (2019). Fish Is People. Bookbird: A Journal of International Children’s Literature, 57(2), 12–21. doi:10.1353/bkb.2019.0026

martes, 23 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Nikolaus Heidelbach. ¿Qué hacen las niñas? y ¿Qué hacen los niños? Libros del zorro rojo

Título: ¿Qué hacen las niñas?/ ¿Qué hacen los niños?

Autor e ilustrador: Nikolaus Heidelbach

Traducción: Moks

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2011

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 30 x 21 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Esta pareja de álbumes del alemán Nikolaus Heidelbach (1955) es uno de esos clarísimos ejemplos de literatura desprovista de prejuicios y de un sentido del humor a prueba de bombas. Editados originalmente en 1993 (el de las niñas) y en 1999 (el de los niños y Premio en la Feria de Bolonia) en los paratextos editoriales se recogen muchos de los aspectos biográficos que enmarcan esta obra: se nombra a Ungerer, Sendak y Edward Gorey, la fascinación del autor por la infancia y su capacidad de alternar en cortos espacios de tiempo la mayor ternura con las mayores barrabasadas imaginables. En estos abecedarios la referencia a Los pequeños macabros de Gorey es evidente: un abecedario que nos presenta a niñas y niños (de la A a la Z): la página izquierda para el nombre (Amaya, Bartola, Cornelia,…Zoe) y una acción (toma su merienda o prepara una trampa muy dulce, por ejemplo). Curiosamente, en la página izquierda aparece el nombre y un personaje del sexo opuesto.


Además, de esas precisiones sobre distribución de elementos y texto, la relación de la imagen con el texto es uno de los grandes atractivos de estos libros: el espacio transformador entre el texto y la información que debe completar el lector para interpretar unas imágenes que evocan el surrealismo con un gran sentido del humor (sin ser tan macabro como Gorey, pero con mucho humor negro). Segunda consideración, pese al surrealismo de las estampas (algunas más oníricas, otras que reflejan más las pillerías) el universo infantil es completamente reconocible. Amplificado, obviamente, por el detallismo de las ilustraciones. Y, tercero, la lectura para el mediador adulto: si se ha olvidado cómo veía el mundo cuando era pequeño, se divertirá. Si piensa que el mundo solo debe ser tamizado por la tendencia moralista de turno, lo descartará. Y así, damas y caballeros, dependiendo del lado que estén disfrutarán de dos títulos imprescindibles en una biblioteca de aula o doméstica o, por el contrario, simplemente mostrarán que son unos pazguatos. Sin medias tintas. Lo tomas o lo dejas. Y, como no: en este espacio los abrazamos. 



Fran Martínez

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viernes, 22 de octubre de 2021

Entradas en azul. Germano Zullo y Albertine. Los pájaros. Libros del zorro rojo

 

Título: Los pájaros

Autor: Germano Zullo

Ilustradora: Albertine

Traducción: Elena del Amo

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2012

Páginas: 68

Encuadernación y formato: 21 x 20 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

La relación entre texto e imágenes tiene un amplio abanico de estudios e investigaciones académicas en los cuales se distinguen (cada investigador/a propone la suya) las categorías que emplean los diferentes autores e ilustradores en las narrativas visuales del álbum. Una relación de interdependencia que se sublima en un álbum maravilloso del tándem formado por Germano Zullo y Albertine (Premio Andersen 2020) con Los pájaros. Un libro transformador y que refleja perfectamente el reto de completar los espacios entre el texto y las ilustraciones para cristalizar una interpretación que cuenta con un texto breve y que parece desligarse de la representación de la imagen. Albertine dispone de un escenario en el que seguimos como una narración cinematográfica la secuencia de un camión rojo avanzando por una carretera desértica y que, finalmente, se detendrá frente al borde de un precipicio. En ese momento, el texto aparece: “Algunos días son diferentes”. 

Sin más información, cada paso de página, cada mirada, es un ejercicio de inferencia y anticipación del significado que esas palabras representan en la narrativa visual. De nuevo, la secuencia ideada de una manera cinematográfica nos muestra al conductor (y nos preguntamos: ¿será él la voz narrativa?) y cómo se acerca a la parte trasera de su furgoneta. El suspense sobre qué habrá dentro y la aparición de un ave negra, de una bandada (a medida que aparecen más aves, se eleva el foco y tomamos vista de pájaro).

Volvemos al conductor, e invertimos la mirada, y aparece de nuevo el texto: “Días que podrían ser parecidos a los demás”. El texto, lejos de anclar y explicitar, sigue abriendo el poso de belleza y ampliando la narración silente de la secuencia. Esa situación inicial, reflejada minuciosamente página a página encuentra un momento de sorpresa (y, de nuevo, juega con la dualidad entre las miradas: observamos al conductor y, posteriormente, el misterio sobre quién establece esa mirada). El encuentro con un pequeño pájaro que estaba escondido en el fondo del camión y que no ha seguido a la bandada (y recordamos el magnífico La señora Meier y el mirlo de Wolf Erlbruch). 

El texto, ahora sigue con su poso existencialista y que habla del descubrimiento de pequeñas sorpresas que alteran nuestra cotidianeidad. Como en el juego de la composición musical y los movimientos que alteran una nota para encontrar nuevas armonías y colores en sus piezas (pensaba en Steve Reich y su Music for 18 musicians o la magia de los álbumes del trio australiano The Necks): “Porque los pequeños detalles no están hechos para ser advertidos. Están hechos para ser descubiertos”. Esa relación entre el pequeño pájaro y el conductor está repleta de emotividad y, desafiando a la brevedad del formato álbum, emplea todo el tiempo posible para transmitir esa relación. Cuidadosamente, un baile de gestos, miradas y expresiones que nos conducen hacia la resolución de un conflicto que emplea el humor en la descripción de los movimientos de ambos personajes y su feliz resolución: el pájaro rezagado y atemorizado, consigue alzar el vuelo y reunirse con la bandada.

Hasta aquí, el álbum podría bajar el telón: la satisfacción y alegría en ambos personajes, el agradecimiento por ese momento, la inmensidad del cielo y la vuelta por el mismo camino hacia el lugar de origen donde, quizás, espera un nuevo día en el que reaparece a rutina. El epílogo, es el que termina por transformar el relato y encontrar la perfecta sintonía entre texto e imagen para elevarlo y cerrar una bonita metáfora. Un álbum precioso que, como los ecos de una piedra cayendo en el estanque, nos transporta a un espacio de fantasía. Con una amplia sonrisa y la certeza de leer un álbum extraordinario y atemporal, sutil y divertido, sin edad y para todas. Un álbum que tiene algo que otros no tienen. Como es habitual en la obra de Germano Zullo y Albertine.

 

 

Fran Martínez

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viernes, 24 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Anouck Boisrobert y Louis Rigaud. Océano. Libros del zorro rojo

 

Título: Océano

Autora: Anouck Boisrobert

Ilustrador: Louis Rigaud

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2017. Original:  2013

Páginas: 16

Encuadernación y formato: 23,5 x 34 cm. Tapa dura con pop-ups

Idioma: castellano


Reseña:

Anouck Boisrobert y Louis Rigaud son un tándem que ha explorado el componente narrativo de la materialidad en el diseño del álbum para ahondar sobre temáticas que les conectan con una temática al alza en las últimas décadas, como la conciencia ecológica o la crítica a la huella humana sobre entornos naturales. La trilogía formada por Popville con poema de Pablo Guerrero en la edición española y Joy Sorman en la original (Kókinos, 2009), En el bosque del perezoso con texto de Sophie Strady (Hipòtesi, 2012) y este Océano editado por Libros del zorro rojo. Una trilogía que se encargó originalmente la editorial francesa Hélium en publicar y con la apuesta por libros interactivos con mecanismos pop-up que escapan de la concepción utilitarista de un elemento meramente decorativo. Una obra que ha seguido coleccionando títulos, especialmente en el mercado francés, y que no han conocido edición española como Liberté (2012) o Famille acrobat (2018) que se unen a otra trilogía formada por Une hirondelle, Deux crevettes y Trois fourmis publicados en el año 2015.

En esta trilogía alrededor del medio natural (el espacio rural vs la industrialización, la deforestación y la pérdida de la fauna) en el océano el espacio de protesta se hace patente en la primera página con desplegables que diferencian dos niveles a modo de un iceberg: en la parte superior, el puerto con barcos recreacionales, pequeños veleros y buques de transporte de mercancías (unido a las gaviotas e imágenes pintorescas de las tripulaciones). Por el contrario, en la representación del fondo del mar apreciamos las quillas de las diferentes embarcaciones, remos, bancos de peces, anclas… hasta el fondo repleto de vidrios, desechos y turbiedad (incluida una bicicleta) en la crítica al estado del mar ante la huella ecológica del ser humano. Después de esta doble página inicial, el viaje en el que reconocemos la voz de la tripulación a bordo del velero protagonista alrededor del mundo sigue señalando los peligros de cada espacio natural (como el deshielo que pone en peligro la vida en el Ártico) y su fauna marina.

A partir de una pregunta en la parte superior, nos invitan a descubrir las maravillas del fondo marino como las ballenas que huyen de sus cazadores, el submarino que observa la majestuosidad de los icebergs, barcos que naufragaron ante la tormenta y finalmente, el retrato de la vida en las aguas vírgenes de una isla en la que la tripulación disfruta de las maravillas del fondo marino entre peces y corales. Un libro para mirar y re-mirar entre los despliegues en horizontal que exceden los límites habituales de la lectura e invita a una exploración tridimensional. Boisrobert y Rigaud nunca dejan de maravillarnos con sus propuestas.

Esta conciencia medioambiental también es un campo de estudio que tiene un largo recorrido en la investigación académica y que año a año se cristaliza a través de una serie de factores que obligan el recordatorio del ofrecimiento de recursos que empujen a la crítica y responsabilidad social. Si nos queremos remontar en el tiempo, este tipo de adoraciones a la naturaleza pueden encontrarse en la religión sintoísta por dar un ejemplo, y en el ámbito literario ha recibido numerosas etiquetas a partir de trabajos como los de Orr (1992); Roth (1992); Capra (1997) o Gaard (2008): ecoalfabetización (ecoliteracy), ecologismo crítico (ecocriticism), alfabetización medioambiental (environmental literacy), ecopedagogía e incluso ecofeminismo a finales de los 70 (Buckingham, 2004). Esto también ha llevado a la búsqueda de recursos en la literatura infantil para abordar estas cuestiones y como señalan Monhardt y Monhardt (2000, p.177): “Children's books can provide a depth and richness not found in textbooks because children's literature is usually limited to one topic rather than the broad but often superficial coverage of topics in most science textbooks”.

En este caso, resulta esencial no confundir los panfletos con ilustraciones con libros que transmiten desde su lenguaje estético la capacidad para comprender y tomar la posición de los elementos naturales y que también nos remite al formato del álbum (op de Beeck, 2018; Swain, 2020) en los que se buscan lectores críticos y activos ante los nuevos retos que enfrentarán como ciudadanos y materializados desde 2014 por las Naciones Unidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible o actualizaciones como la Agenda 2030 en España que se ha hecho especialmente patente en la búsqueda de la recuperación económica a través de los fondos europeos para revertir los efectos económicos y sociales de la pandemia.

En ese aspecto, las investigaciones de Ramos y Ramos (2011, 2014) también se centraron en las obras de Rigaud y Boisrobert y, en su artículo de 2014 en la pareja formada por Popville y En el bosque del perezoso de los que Ramos y Ramos (2014, p.22) concluían: “Construidos como objetos únicos, estos volúmenes priman la originalidad de las propuestas visuales, alterando la relación tradicional del lector con el libro en la expectativa de que esa mudanza se extienda, igualmente, de acuerdo con la interpretación aquí realizada, a su relación con el medio ambiente.” Me parece una definición perfecta en la que incluir a Océano.

 

Fran Martínez

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Referencias

Buckingham, S. (2004). Ecofeminism in the twenty-first century. Geographical Journal, 170(2), 146–154. https://doi.org/10.1111/j.0016-7398.2004.00116.x

Capra, F. 1997. The web of life: a new scientific understanding of living systems. Anchor Books.

Gaard, G. (2008). Toward an Ecopedagogy of Children’ s Environmental Literature. Green Theory & Praxis: The Journal of Ecopedagogy, 4(2), 11–24. https://doi.org/10.3903/gtp.2008.2.3

Monhardt, R., & Monhardt, L. (2000). Children’ s literature and environmental issues : Heart over mind ? Reading Horizons: A Journal of Literacy and Language Arts, 40(3). 175-184.

op de Beeck, N. (2018). Children’s Ecoliterature and the New Nature Study. Children’s Literature in Education, 49(1), 73–85. https://doi.org/10.1007/s10583-018-9347-9

Orr, D. W. (1992). Ecological literacy: Education and the transition to a postmodern world. Suny Press.

Ramos, A. M., & Ramos, R. (2011). Ecoliteracy Through Imagery: A Close Reading of Two Wordless Picture Books. Children’s Literature in Education, 42(4), 325–339. https://doi.org/10.1007/s10583-011-9142-3

Ramos, R., & Ramos, A. M. (2014). Cross-readings and ecoliteracy in children’s pop-up books [Cruce de lec turas y ecoalfabetización en libros pop-up para la infancia]. OCNOS, 12, 7–24. https://doi.org/10.18239/ocnos_2014.12.01

Roth, C. E. 1992. Environmental literacy: it’s roots, evolution, and direction in the 1990s. ERIC/CSMEE Publications.

Swain, K. (2020). Children’s picture books in an age of climate anxiety. The Lancet Child and Adolescent Health, 4(9), 650–651. https://doi.org/10.1016/S2352-4642(20)30253-4

 

 

lunes, 20 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Laëtitia Bourget y Alice Gravier. La casa en el bosque. Libros del zorro rojo

 

Título: La casa en el bosque

Autora: Laëtitia Bourget

Ilustradora: Alice Gravier

Traducción: Estrella Borrego

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2019

Páginas: 34

Encuadernación y formato: 22,3 x 34 cm. Tapa dura. Libro en acordeón.

Idioma: castellano

Reseña:

Con entradas previas, como el clásico Town and country de Alice y Martin Provensen o el juego de descubrimiento de Mitsumasa Anno en Ocultos en el bosque, nos acercamos a la diferenciación de espacios físicos y ambientes: el entorno rural y la ciudad. El recurso de La casa en el bosque se materializa en el formato como un acordeón reversible en el que tenemos una narración psicológica de un par de hermanos que no vemos en ningún momento, sino que nos ofrece su visión a partir del travelling que se despliega como un acordeón reversible en el que diferenciar dos narrativas: el viaje por el entorno hasta su casa y, en el reverso, el espacio doméstico. En este detallado viaje, las guardas del libro tienen otra función que amplía la narrativa y promueve la mirada detallada sobre elementos presentes en las ilustraciones divididos en los dos entornos reflejados: el muestrario de elementos que buscar en el entorno natural y los del espacio doméstico que obligan a continuar con la naturaleza cíclica del libro que está perfectamente conectado.

Dentro de una narrativa experiencial, estos elementos enmarcados sirven para que elementos secundarios cobren vida para el lector. Es curiosa la elección dado que en la naturaleza se señalan esencialmente la fauna que habita a excepción de dos y, en el espacio doméstico, la mayoría de los objetos señalados son juguetes que, en definitiva, son los objetos que cobran vida a través de la imaginación. El paso de página también juega con el concepto de viaje que ofrece la sensación de continuidad temporal para el lector (una experimentación similar al plano secuencia en el cine). Su narración empieza describiendo el trayecto hasta su casa en el bosque (“Mi casa está en el bosque. Para llegar allí, primero tomamos el tren”) y los entornos y personas que comparten el trayecto (observamos e imaginamos quién puede ser el narrador de esta historia que se dirige acompañado por el uso de la primera persona del plural) entre las que observamos la diversidad de personas que habitan junto a nosotros (desde la variedad étnica hasta estilística con la presencia de un personaje tatuado con el carro de la compra hasta a Nick Cave leyendo su propio libro en el autobús) y, en segundo lugar, la biodiversidad. Así, el plano secuencia de la primera parte es adentrarnos en el viaje como espectadores en el camino hacia la casa donde cada doble página esconde detalles en los que acercarnos e imaginar historias en el exterior.

Una vez que sabemos dónde vive la voz narradora junto a su familia, finaliza una especie de primer acto del viaje para comenzar la lectura del acordeón en su anverso representando las estancias del espacio doméstico (en un estante de libros descubrimos referencias al diseño, a Robert Crumb y artistas como Keith Haring y Joe Coleman) para jugar como un wimmelbook en cada doble página desde la dinámica desplegable, por lo que el formato es un elemento esencial en la narrativa multimodal. De gran formato, es un lujo contar con editoriales como Libros del zorro rojo que decidan apostar por álbumes que representan un reto (cuatro metros de largo) y favorecer la experiencia estética (literaria, visual y material) lectora. ¡Chapeau!




 

 

Fran Martínez

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viernes, 17 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Ana María Matute y Elena Odriozola. En el bosque. Libros del zorro rojo

 

Título: En el bosque

Autora: Ana María Matute

Ilustradora: Elena Odriozola

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2017

Páginas: 16 y 9 cartas ilustradas.

Encuadernación y formato: 21 x 14 cm. Caja de cartón.

Idioma: castellano

Reseña:

Si nos adentramos en páramos naturales en el ámbito de la LIJ, el bosque representa el espacio simbólico de la fantasía y las huellas de la memoria narrativa a lo largo de generaciones. En esta maravilla de Libros del zorro rojo se hibridan dos personalidades en la creación de un objeto con un diseño único: el texto ilustrado del discurso de Ana María Matute (1925-2014) en el ingreso en la RAE (disponible también en su web) unido a la exploración en las ilustraciones y formato (caja, libreto y cartas) de Elena Odriozola.

Molist (2020) señalaba cinco características que definen el trabajo de una de las grandes figuras de la ilustración en nuestro país: la expresividad en los cuerpos y caras de los personajes, el minimalismo que evita lo superfluo y refuerce el sentido poético, la universalidad del espacio, la ornamentación y elementos decorativos con atención a los detalles florales y su capacidad para evolucionar, experimentar y sorprender en sus propuestas. Esta última cualidad queda especialmente patente en el formato escogido para encapsular uno de los grandes romances de la LIJ y el bosque y que nos conecta con objetos que prestigian la comunicación desde el diseño (en el cómic tenemos algunos ejemplos excepcionales como ese Building stories de Chris Ware) y nos conecta con el recuerdo en el proyecto de Enzo Mari con El juego de las fábulas. Y, obviamente, siendo algo completamente único desde su propuesta.

En el discurso de Ana María Matute se recorría su recuerdo a la influencia de Carmen Conde, citando pasajes de Alicia en el país de las maravillas y la importancia de la tradición oral que articulaba en su discurso (con esa maravillosa metáfora de las letras impresas como hormiguitas negras): “Es ésta una fascinación eminentemente literaria, pero no sólo. Porque los bosques siempre han sido importantísimos para mí. Su mera imagen siempre me ha sugerido toda suerte de historias y leyendas, de recuerdos que ignoraba poseer, pero que estaban ahí, confundidos entre los árboles o escondidos en la espesura de los zarzales.” (p.15, discurso RAE 18/01/1998)

De la misma manera que el bosque nos remite a ese espacio paralelo a nuestra percepción, Elena Odriozola busca en el diseño del objeto una mirada a libros que permiten la interacción y construcción a partir de esos elementos panorámicos en forma de cartas que nos permiten la libre disposición de los escenarios a partir de su simetría. Una narrativa polifónica según el lector (poli-óptica, como un miriorama como señala la web de la editorial) y que dibuja la magia del espacio literario del bosque: el lago, la forma de los árboles, sus ribetes dorados, los anversos de las cartas, los corros, hadas, torreones, gnomos, agujeros que puedan llevarnos a otros universos, conejos blancos, sombreros, caballeros y, una carta con un claro mensaje sobre la pérdida de ese espacio: el bosque talado y la presencia imponente de la ciudad al fondo. Mirada sobre la recuperación de la tradición oral que también sigue en su proyecto Ediciones Modernas el Embudo y una bella oda a la mirada que permite desde su diseño algo que Ana María Matute señalaba en su discurso: “el deseo de conocer otro mundo, de ingresar en el reino de la fantasía a través, precisamente, de nosotros mismos”.



 

Fran Martínez

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Molist, P. (2020). Elena odriozola and the constant search for new paths. Bookbird, 58(3), 77-81. doi:http://dx.doi.org/10.1353/bkb.2020.0062

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Peter van den Ende. Travesía. Libros del Zorro Rojo

 

Título: Travesía

Autor e ilustrador: Peter Van den Ende

Editorial: Libros del Zorro Rojo

Año: 2020

Páginas: 104

Encuadernación y formato: 23 x 30,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano. Álbum sin palabras


Reseña:

Hemos tenido en este inicio a Shaun Tan y a David Wiesner, álbumes que desafían la posición del lector en el escrutinio de significados y narrativas que dejan sin palabras que demandan la lectura de los detalles. Para ubicar al belga Peter van den Ende faltaría una pieza más: Einar Turkowski. De alguna manera, mi mente le ubica en un plano similar en el que explorar la perplejidad del lector a partir de la fascinación por la naturaleza y mundos oníricos repletos de simbolismo y ciertos aires distópicos por la presencia de elementos mecánicos. Supongo que también el uso del blanco y negro en la traslación de estos universos es lo que facilita una comparación obvia y el nivel de detalle en esta obra sensacional.

Una obra que puede fascinar a un lector competente en el último tramo de primaria (en la web lo recomiendan a partir de 8 años) y que es un recurso igualmente fascinante en cualquier etapa formativa o edad posterior. La unidad narrativa está basada en el uso de la doble página, alternando con el uso de la página sencilla, con la única aparición de viñetas al inicio y final de la narración. La cubierta y contracubierta tienen unidad y las guardas también tienen una función de síntesis al final del libro. Narración silente en blanco y negro en una narración que también excede el número de páginas habituales del álbum y lo emparenta con la novela gráfica y nos recuerda el inicio de estas narraciones a partir del trabajo de recopilación de David Beronä en su libro de 2008 Wordless books: the original graphic novels donde repasaba las obras de Frans Masereel o Lynd Ward entre otros.

Desde el surrealismo y la combinación de elementos reconocibles nos adentramos en una Travesía, como indica el título en castellano, pero que en francés pasó a llamarse “Odisea” o Errante (Wanderer en inglés) con lo que la traducción remite a lugares similares (con el traductor de Google y el holandés tengo más dudas con zwerveling traducido como torbellino). Como sea, el título nos pone en un entorno marino en el que se ilustra en las viñetas iniciales los pasos para construir un barquito de papel por dos personajes: un marinero con aspecto humano y, otro personaje misterioso, ataviado con un traje, capa y máscara con dos cuernos. Barquito (el tamaño en este caso sería el de una barca) que sale al mar lanzado desde un barco con una curiosa quilla con lo que podría ser un batiscafo.

A partir de este momento, contemplamos desde una variedad de enfoques y planos todo aquello que le rodeará y que nos fascinará poco a poco (en la web de la editorial se apunta que Peter van den Ende estudió biología y fue guía en las Islas Caimán): nos deleitará por su nivel de detalle del coral marino, los bancos de peces y la aparición de personajes fantásticos que nos irán trasladando por paisajes, recovecos oscuros, espacios misteriosos y sorprendentes tripulantes que tomarán esa embarcación en diferentes momentos, ballenas con una diminuta pipa, animales variopintos en una fauna en la que formas reconocibles subvierten la anatomía terrestre y, como no, bellos paisajes entre el día y la noche, auroras boreales, glaciares y múltiples misterios en una obra panorámica en la que perderse y extrañarse con la inserción de elementos industriales: grandes buques navieros, plantas petrolíferas que infectan la vida marítima y aérea. Una travesía en la que seguimos con interés un pequeño elemento entre tantos elementos singulares.

En la parte final, la revelación de más detalles y la llegada a buen puerto de un viaje desde el norte del Océano Pacífico y que nos devuelve al Puerto de Amberes (en las guardas finales podemos observar repasar ese trayecto narrativo y volver atrás para conocer la geografía imaginada por el autor en los diferentes puntos del planeta). Como tripulantes de ese barquito de papel, nos sentimos afortunados de participar de un viaje con un destino final que se materializa dentro de nosotros: el gozo de perdernos entre sus páginas.



Fran Martínez

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jueves, 17 de junio de 2021

Entradas en azul. Max Velthuijs. El dragón rojo. Libros del zorro rojo

 

Título: El dragón rojo

Autor e ilustrador: Max Velthuijs

Traducción: Moka Seco Reeg

Editorial: Libros del Zorro Rojo

Año: 2016. Original: 1973

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 23 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Volvemos a una entrada dedicada a otro de los ilustradores con el Premio Andersen, el holandés Max Velthujis (1923-2005), y con otra de las 100 joyas de la literatura infantil ilustrada que seleccionó Salisbury (2015, pp. 132-133). En el blog, ya han aparecido algunas referencias de ese libro reseñadas y siento una fuerte conexión entre este título y el Hombre Luna de Tomi Ungerer, también reeditado magistralmente por Libros del zorro rojo. Aunque, la resolución del conflicto narrativo es diferente. Max Velthuijs ha sido un autor cuya popularidad se produjo a partir de la serie de un personaje tan entrañable como Sapo en sus diferentes aventuras.

Compartía admiración por Janosch y David McKee como se puede leer en la biografía que la editorial incorpora al final del libro y también expresada en una entrevista en 2003 para De Rijke y Hollands (2006) en la que también hablaba de su labor previa diseñando logos para Phillips o Shell en los años 50 y la aparición de Klaus Flugge (Andersen Press) para que su personaje más reconocido, Sapo, comenzase su andadura editorial. También, desveló algunos datos curiosos sobre su aproximación a la relación entre texto e imagen del álbum: “I never think about it! The pictures come first. They take me months and months; I’m a painter. Writing, that’s easy, then they go together, become one.” (p.190).

La intensidad en los colores de El dragón rojo nos muestra los paisajes de una ciudad, en la situación inicial, en la que la ciudad se dividía entre el trabajo del campo y el humo de las chimeneas industriales ensombreciendo con su humo. Un inicio clásico desde una perspectiva general del entorno. Calma rutinaria que rompe la aparición de un ser maravilloso que asusta a los labradores, un dragón rojo incendiando los bosques. La siguiente ilustración prescinde del texto y nos muestra la rápida aparición de los bomberos para sofocar las llamas del dragón. Aquí, comienza el alboroto (un aspecto que siempre me fascina en los libros de Ungerer) y el juego con la representación de las figuras del orden y de la ley, que deciden someter (ahí la ironía) a un personaje cuyo semblante ya nos muestra su sensación de incertidumbre. De nuevo, se piensa que la solución puede ser el uso del dragón con usos militares (aquí casi podemos recordar la personalidad de Ferdinando el toro y la desesperación de los militares frente al poco interés en dicha tarea por parte del dragón). Si no servía para eso, mejor preso como atractivo turístico propone el alcalde. Finalmente, se encuentra una solución óptima en la convivencia entre el dragón y el pueblo (con científico de por medias).


El recuerdo al Hombre Luna, por ese tipo de personajes fantásticos que son apropiados por el poder político o militar, incomprendidos por el temor a lo extraño. El hombre luna de Ungerer se cansó de aquello, en este caso, el dragón se integrará. En otros títulos de Ungerer, hay más similitudes por el reconocimiento de esos personajes que prueban su valentía o rompen con el estereotipo del villano como en Críctor o Emilio (por poner algunos ejemplos) como ejemplo de restitución. Lo que me atrae es el ruido cómico frente al dragón, que no tiene voz y tan solo conocemos su estado emocional por las expresiones. Un álbum maravilloso en el que también encontramos manzanas en su resolución (con esa maravillosa ilustración desde dentro de una casa que cambia el foco de la narración a un entorno doméstico plácido) que como decía en la entrevista para De Rijke y Hollands (2006, p. 188):“Yes, it is a symbol. I like apples not to eat but to look at. I have an apple tree—an apple is a symbol for life, for health, happiness.”

El dragón rojo también es un bello símbolo de paz y felicidad, un álbum que reflejaba la necesidad de valores sociales relacionados con la solidaridad y pacifismo propios de muchos títulos clásicos de la LIJ. Un libro atemporal.

Fran Martínez

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Referencias

De Rijke, V., & Hollands, H. (2006). Leap of faith: an interview with Max Velthuijs. Children's literature in education37(2), 185-197. Doi: 10.1007/s10583-006-9005-5

Salisbury, M. (2015). 100 joyas de la literatura infantil ilustrada. Blume