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martes, 14 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Kveta Pacovská. Alphabet. TATE

 

Título: Alphabet

Autora e ilustradora: Kveta Pacovská

Editorial: TATE

Año: 2012. Original: 1992

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 24,4 x 24,4 cm. Tapa dura.

Idioma: inglés

Reseña:


Pese a que Alphabet es el libro que corona este encabezamiento, la entrada está dedicada a un paseo por los imagiarios de Kveta Pacovská (1928), que fue editado originalmente en el mercado alemán en 1992 y, ese mismo año, fue premiada con el Premio Andersen de ilustración. Como maestro de educación infantil siento una conexión especial con estos libros de primeros conceptos convertidos en obras de arte que en mi mente se ubican en la batidora de la ilustración rusa de principios del siglo XX, el arte abstracto con Paul Klee y la Bauhaus tamizados por el túrmix punk, el máximo contraste para una fiesta cromática carnavalesca, el collage y el surrealismo de Sedmikrásky [Las margaritas] de Věra Chytilová y la nueva ola checoslovaca. Libros sensoriales para tocar y descubrir, troquelados, fragmentos de láminas en espejo y personajes con expresiones con perfiles reconocibles en sus narices, ojos y pestañas. Una experiencia tridimensional para el lector infantil desde la explosión artística de una autora querida y reconocida a lo largo del tiempo.


Han pasado por el blog otros ejemplos narrativos o la mención a sus adaptaciones de narrativa de tradición oral, pero títulos como este alfabeto (ya pasó por el blog el de Sonia Delaunay y, como no, mencionamos el de Marion Bataille que también sería otro ejemplo dentro de ese grupo de alfabetos maravillosos), Uno, cinco, muchos o Colores colores serían otras de las joyas en las que se centra esta entrada. Y, como colofón absoluto de todo ese poder evocador y expresivo de su arte el ejercicio de estilo en el acordeón que editó en 2010 en Éditions des Grandes Personnes con Couleurs du jour (Los colores de los días) de 168 páginas. En su prólogo nos habla de cómo imaginaba los colores con 10 años: lunes, verde; martes, azul; miércoles, naranja; jueves, rosa; viernes, canela; sábado, marrón y domingo con las orejas amarillas. Este mismo fragmento lo leímos en el monográfico de la Revista Peonza en su especial de los números 75-76 en el que leemos esa eterna frase que siempre se asocia a su nombre: 

“El libro puede ser una primera visita a una galería de arte para un niño; podría ser un pequeño Museo de Palabras e Ilustraciones para hacer que el lector se sienta a gusto, libre y feliz. Es un “espacio abierto” para dar y recibir ideas. Es un museo para ti y para mí” (Revista Peonza, El color del ágora, p. 143)











Sobre el espacio que busca en sus creaciones y la complicidad en la cuarta dimensión con el lector se puede leer en las respuestas de la entrevista. Comentar sus obras una a una en esta entrada es irrelevante, una tarea inútil que depende del espectador en contacto con el libro vive fuera del pensamiento del adulto que puede comentar este libro y vive dentro del lector infantil que recibe esta explosión artística y sensorial. No seré yo el que hable del canon en literatura infantil (también es bastante infantil en sí el concepto), pero los álbumes de Kveta Pacovská ofrecen una experiencia única a la que seguiré disfrutando en el aula. 

 

 

 

Fran Martínez

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Referencia

Pacovská, K. (2006). El arte del libro ilustrado y yo. Asociación Cultural Peonza. El arte y el álbum ilustrado [Monográfico] Peonza, 75(76), 143-145.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Carme Solé Vendrell. La luna de Juan. Kalandraka

 

Título: La luna de Juan

Autora e ilustradora: Carme Solé Vendrell

Traducción: Fabricio Caivano

Editorial: Kalandraka

Año: 2012. Original. 1982

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 21,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

¿Cuántos sensacionales libros ilustrados nos ha regalado Carme Solé Vendrell? Me responderé yo mismo a esta pregunta (aunque seguramente muchos anticipen la respuesta): una lista interminable. La autora e ilustradora, Carme Solé Vendrell (1944) es un referente dentro de la Literatura Infantil en nuestro país y que atesora dos Premios Nacionales de Ilustración (1979 y 2013) entre otros galardones que ponen de manifiesto sus virtudes en este ámbito. Muchas de esas lecturas han formado parte de nuestra infancia y, en la Universidad de Alicante, de nuestra formación: ilustraciones para libros de Antonia Ródenas (Cartas al ratón Pérez o Un puñado de besos), Los niños del mar de Jaume Escala, Cepillo de Pere Calders, la maravilla de Yo las quería con Maria Martínez i Vendrell,  Blanca de nieve y los siete hermanos de A.R. Almodóvar o dos debilidades personales: el poema de Bertolt Brecht en La cruzada de los niños y el poemario de Miquel Martí i Pol Bon profit/ Per molts anys con una serie de guiños a clásicos LIJ que dejaré al final de la entrada.

Esa elección de favoritos personales se completaría con La luna de Juan (original de 1982) por una historia tierna y, especialmente, por su acompañamiento con unas ilustraciones que emplean una atmósfera para la noche con colores apagados (azul y verde) que nos trae recuerdos de El hombre niebla en su reflejo de la costa irlandesa. Volvemos a la luna de nuevo y la emotiva historia de Juan (vemos la casa blanca, el atardecer otoñal, el árbol indicándonos la fuerza de viento y las olas rompiendo en la costa). Juan vive feliz con su padre, un pescador, al que vemos en la siguiente doble página con el dibujo de dos realidades: en la página izquierda, el duro trabajo de la pesca del padre iluminado por un farol y, en la derecha, la luna llena velando en la cama a Juan. La soledad de ambos reflejada en la noche. Un mar peligroso que arrebata la salud de su padre (las ilustraciones, pese a tener un marco, se desbordan dándonos a entender que la corriente del mar no atiende a limitaciones) y la preocupación de Juan en esa noche en la que el miedo le desvela.

En los detalles de ese acompañamiento de Juan también conocemos aspectos de la historia que no aparecen en el texto como la ausencia de la madre (un aspecto que también puede conectar con la biografía de la autora), tan solo vemos el retrato en tonos sepia colgado en la pared. La luna reaparece y conducirá a Juan hacia la aventura en la que recuperar la salud de su padre que ha perdido en el mar. Para coger a la luna como luz y guía tiene que adentrarse en el cementerio de los marineros (y, aquí, podemos pensar en la luna como la representación de la figura materna): “Juan se acuerda de todos los que allí descansan” (mirando una pequeña lápida en la que crece la hierba: Juan la mira con una sonrisa amable, la luna mira con gran pena).

La luna como faro (el cielo se queda con agujero negro ante su ausencia) y la búsqueda en el fondo del mar (en una doble página repleta de simbolismo por las siluetas descritas por el mar y las rocas) de la salud del padre (atrapada por los tentáculos de un pulpo) y la luna como salvadora y la separación de ambos: Juan con la salud de su padre en forma de destello brillante y, la luna, recuperando su lugar en el cielo. El miedo a la soledad y la ausencia, la melancolía de la pérdida, el pensamiento de la vigía de las personas queridas que nos han dejado y que, mientras las conservemos en nuestra mente, pervivirán. El abrazo de padre e hijo.

El amanecer que enmarca la despedida de la luna y, de nuevo, las mejillas sonrosadas. Un cuento de mar hermoso, tierno, misterioso y en manos de Carme Solé Vendrell un auténtico tesoro. Unido al cuidado en la edición de Kalandraka para una de nuestras grandes ilustradoras. Y, como lo prometido es deuda, la ilustración del poemario de Miquel Martí i Pol para celebrar a una de las grandes de la Literatura Infantil (y, si quieren, pueden dejar las referencias que detecten en los comentarios).



 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.kalandraka.com/la_luna_de_juan-978-84-8464-933-5-castellano-1943.html

Web de la autora

https://www.carmesolevendrell.com/

Instagram Carme Solé Vendrell

https://www.instagram.com/carmesolevendrell/?hl=es

viernes, 22 de octubre de 2021

Entradas en azul. Germano Zullo y Albertine. Los pájaros. Libros del zorro rojo

 

Título: Los pájaros

Autor: Germano Zullo

Ilustradora: Albertine

Traducción: Elena del Amo

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2012

Páginas: 68

Encuadernación y formato: 21 x 20 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

La relación entre texto e imágenes tiene un amplio abanico de estudios e investigaciones académicas en los cuales se distinguen (cada investigador/a propone la suya) las categorías que emplean los diferentes autores e ilustradores en las narrativas visuales del álbum. Una relación de interdependencia que se sublima en un álbum maravilloso del tándem formado por Germano Zullo y Albertine (Premio Andersen 2020) con Los pájaros. Un libro transformador y que refleja perfectamente el reto de completar los espacios entre el texto y las ilustraciones para cristalizar una interpretación que cuenta con un texto breve y que parece desligarse de la representación de la imagen. Albertine dispone de un escenario en el que seguimos como una narración cinematográfica la secuencia de un camión rojo avanzando por una carretera desértica y que, finalmente, se detendrá frente al borde de un precipicio. En ese momento, el texto aparece: “Algunos días son diferentes”. 

Sin más información, cada paso de página, cada mirada, es un ejercicio de inferencia y anticipación del significado que esas palabras representan en la narrativa visual. De nuevo, la secuencia ideada de una manera cinematográfica nos muestra al conductor (y nos preguntamos: ¿será él la voz narrativa?) y cómo se acerca a la parte trasera de su furgoneta. El suspense sobre qué habrá dentro y la aparición de un ave negra, de una bandada (a medida que aparecen más aves, se eleva el foco y tomamos vista de pájaro).

Volvemos al conductor, e invertimos la mirada, y aparece de nuevo el texto: “Días que podrían ser parecidos a los demás”. El texto, lejos de anclar y explicitar, sigue abriendo el poso de belleza y ampliando la narración silente de la secuencia. Esa situación inicial, reflejada minuciosamente página a página encuentra un momento de sorpresa (y, de nuevo, juega con la dualidad entre las miradas: observamos al conductor y, posteriormente, el misterio sobre quién establece esa mirada). El encuentro con un pequeño pájaro que estaba escondido en el fondo del camión y que no ha seguido a la bandada (y recordamos el magnífico La señora Meier y el mirlo de Wolf Erlbruch). 

El texto, ahora sigue con su poso existencialista y que habla del descubrimiento de pequeñas sorpresas que alteran nuestra cotidianeidad. Como en el juego de la composición musical y los movimientos que alteran una nota para encontrar nuevas armonías y colores en sus piezas (pensaba en Steve Reich y su Music for 18 musicians o la magia de los álbumes del trio australiano The Necks): “Porque los pequeños detalles no están hechos para ser advertidos. Están hechos para ser descubiertos”. Esa relación entre el pequeño pájaro y el conductor está repleta de emotividad y, desafiando a la brevedad del formato álbum, emplea todo el tiempo posible para transmitir esa relación. Cuidadosamente, un baile de gestos, miradas y expresiones que nos conducen hacia la resolución de un conflicto que emplea el humor en la descripción de los movimientos de ambos personajes y su feliz resolución: el pájaro rezagado y atemorizado, consigue alzar el vuelo y reunirse con la bandada.

Hasta aquí, el álbum podría bajar el telón: la satisfacción y alegría en ambos personajes, el agradecimiento por ese momento, la inmensidad del cielo y la vuelta por el mismo camino hacia el lugar de origen donde, quizás, espera un nuevo día en el que reaparece a rutina. El epílogo, es el que termina por transformar el relato y encontrar la perfecta sintonía entre texto e imagen para elevarlo y cerrar una bonita metáfora. Un álbum precioso que, como los ecos de una piedra cayendo en el estanque, nos transporta a un espacio de fantasía. Con una amplia sonrisa y la certeza de leer un álbum extraordinario y atemporal, sutil y divertido, sin edad y para todas. Un álbum que tiene algo que otros no tienen. Como es habitual en la obra de Germano Zullo y Albertine.

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/los-pajaros/

Instagram Zullo & Albertine

https://www.instagram.com/albertine.zullo/?hl=es

 

viernes, 28 de mayo de 2021

Entradas en azul. Armin Greder. Gli Stranieri. Orecchio Acerbo

 

Título: Gli stranieri

Autor e ilustrador: Armin Greder

Editorial: Orecchio Acerbo

Año: 2012

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 22 x 31,5 cm. Tapa dura.

Idioma: italiano


Reseña:

Terminamos la semana con otro de los autores que más entradas hemos dedicado en estos meses, el suizo Armin Greder (1942) y una obra en la que plasmar su visión sobre las sombras de nuestra sociedad. Una obra subversiva e incómoda que en castellano goza del prestigio de La isla (2003) que le sirvió para recibir galardones y distinciones que, posteriormente, han dejado buena parte de su obra publicada por la editorial Orecchio Acerbo (y en Australia, por Allen & Unwin). Una relación que le ha permitido explorar continuamente temas complejos y que conectábamos ayer con la crítica de Jörg Müller, pese a que Armin Greder tiene otros referentes pictóricos y le conectan con otro de los ilustradores de esta semana, Pablo Auladell con una menor carga lírica. También con Gli stranieri recordamos otros álbumes como Los conejos de Mardsen y Shaun Tan, pero representar de manera simbólica una situación de conflicto entre dos pueblos por una patria en la que hacer alusión al conflicto entre Israel y Palestina son palabras mayores. Seguramente, uno de los conflictos más incómodos desde el posicionamiento político y económico. En la entrada de En el vertedero con Juan y Pedro se señalaba el artículo de Robert Sutherland en 1985 y el posicionamiento del autor como lo que definía como “The Politics of attack” en la que trasladaba su visión sobre aspectos controvertidos al lector. 

Esta concepción, también tiene matices si atendemos por ejemplo a tipologías de libros como los álbumes sin palabras en los que la lectura visual deja el espacio para que el lector genere el significado o bien, no solo la visión del autor, sino la selección de estos libros también señalan la importancia de las editoriales (especialmente las independientes, como las que integran en este país la asociación ¡Álbum!) con ejemplos como Tara Books o Media Vaca como ejemplos claros de ética en las políticas editoriales y compromiso. En definitiva, la iniciativa de una obra que tenga altavoz dentro del ecosistema literario (desde la edición al mediador y al lector). Visiones que también implican una relación desigual entre el lector y la obra adulta en lo que Nikolajeva (2010) acuñó bajo “aetonormativity” y que implica también críticas (Beauvais, 2013) que tan solo reflejan el cuestionamiento sobre este tipo de libros: controvertidos en su temática y controvertidos en su discusión. Difícil encaje, en esa categoría “crossover picturebooks” (Beckett, 2012) en el que se desafía al adulto y al lector infantil simultáneamente (Kummerling-Meibauer, 2015).


En Gli stranieri (Los extranjeros) recuperamos coordenadas del enfrentamiento y el conflicto y el uso del pliegue central para la división espacial de un territorio en el que observamos la tierra y las rocas, y poco más. La espera a la recogida de la aceituna, el cuidado de las cabras y las historias de los ancianos a sus nietos para que supieran quiénes eran. Hasta que un día, aparecieron los extranjeros. Greder los coloca mirándonos frontalmente (gaze) y buscando la severidad de ponernos frente al otro. Después, el pliegue central reflejará los dos mundos: los recién llegados que reclaman su tierra frente a los que viven en ella que se preguntan cómo puede ser su tierra, si sus bisabuelos también están enterrados en ella. Sin mencionar las consecuencias de la Shoah y del antisemitismo, el relato se lee en clave de conflicto y las palabras de Greder resuenan: “La guerra de los que luchaban por no perder su tierra, la ganaron los que luchaban por conquistar una patria”. Y, sus consecuencias: casas derruidas, olivos, cabras y vidas caídas. Éxodo de unos, prosperidad de otros diferenciados en cada lado del pliegue: un muro invisible. Esta es la visión de Greder de una realidad geopolítica compleja en la que el artista expone su visión sobre un tema controvertido con más aristas, pero es la opción del autor el tomar un conflicto en el que trascienden otros aspectos como la mirada al otro y la incomunicación. Ambos lados expresándose desde la venganza: unos trazados con palos, otros con tanques.

En esa segunda parte del libro, muestra que la prosperidad de un pueblo empuja al otro y cómo nadie escuchó sus reivindicaciones: el pueblo protestó, nadie escuchó (un mantra que se repite como respuesta: pidieron respeto, protestaron por justicia y sus derechos…).  Conflicto y construcción de un muro que creció y creció,…hasta convertirse en una prisión. El final propuesto por Greder interpela a la memoria y la capacidad de resistencia de un pueblo frente a la historia y con un mensaje para el futuro sobre que los muros, eventualmente, colapsan. Es una cuestión compleja, pero estamos acostumbrados a la construcción de muros y hegemonías culturales, silenciar realidades y conflictos civiles. Visiones etnocentristas e imperialismos morales, pero invitan a una reflexión sobre la historia y otra lectura como algunas preguntas que se proponen desde la editorial: sobre cuáles son los principios de una guerra, cuáles no deberían quebrantarse, pero me quedo con estas: ¿Has pensado alguna vez que la fuerza y ​​la razón no siempre están del mismo lado? ¿Te ha pasado que has sufrido abusos y que no te han escuchado porque eres más débil?

El aula como espacio de diálogo y, aprovecho el título del manual de Joanna Haynes (2001): Children as philosophers: Learning through enquiry and dialogue in the primary classroom (publicado en 2004 en castellano: Los niños como filósofos: el aprendizaje mediante la indagación y el diálogo en la escuela primaria). Realismo crítico, controvertido en el discurso infantil

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.orecchioacerbo.com/editore/index.php?option=com_oa&vista=catalogo&id=277

 

Referencias

Beauvais, C. (2013). The Problem of ‘Power’: Metacritical Implications of Aetonormativity for Children’s Literature Research. Children’s Literature in Education 44,74–86. doi: 10.1007/s10583-012-9182-3

Beckett, S. L. (2012). Picturebooks with cross-generational themes. En S. L. Beckett, Crossover Picturebooks: a genre for all-ages (pp. 209-272). Routledge

Haynes, J. (2004) Los niños como filósofos: el aprendizaje mediante la indagación y el diálogo en la escuela primaria. Paidós.

Kümmerling-Meibauer, B. (2015). From baby books to picturebooks for adults: European picturebooks in the new millennium. Word & Image, 31(3), 249–264. doi:10.1080/02666286.2015.1032519 

Nikolajeva, M. (2010). Power, Voice and Subjectivity in Literature for Young Readers. Routledge

Sutherland, R. (1985). Hidden persuaders: Political ideologies in literature for children. Children's Literature in Education, 16, 143-157.

martes, 20 de abril de 2021

Entradas en azul. Kveta Pacovska. La merienda. Kókinos

 

Título: La merienda

Autora e ilustradora: Kveta Pacovska

Traducción: Gabriela Keselman

Editorial: Kókinos

Año: 2012

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 25 x 25 cm. Cartoné con desplegables.

Idioma: castellano

Reseña:

La aventura de los ojos y el contraste, de la explosión del color y el arte como reivindicación estética en el libro-álbum. Tantas emociones ante cada libro de Kveta Pacovska (1928) que será inevitable durante este periodo en el blog no dedicarle una serie de reseñas a sus obras. Van der Linden (2015, p.89) la ubicaba entre el álbum ilustrado y el álbum gráfico por su capacidad ara traspasar géneros desde la propuesta artística en la que predomina un aire psicodélico y colorista unido a la iconografía post-punk. Collage, materialidad que revela una nueva sorpresa en cada paso de página y un torbellino que mete a Klee y Mondrian entre el cubismo y el dadaísmo. Siempre he tenido la sensación de que en su obra hay una conexión imaginaria con el movimiento cinematográfico de la nueva ola checoslovaca, especialmente a partir de la película Las margaritas (Sedmikrásky, 1966) de Vera Chytilova (1929-2014).

"I believe that children recognize what I wanted to say and never ask why I do it"

Entre sus obras hay momentos en los que ha reinterpretado clásicos de la tradición oral, especialmente a partir de textos de los Grimm, como Caperucita roja, Cenicienta editados en España por Kókinos y, dos cuentos más que no han tenido edición como Pedro y el lobo y Hansel y Gretel. Con ese aire de la tradición oral surge uno de sus pequeños clásicos El pequeño rey de las flores y una colección que profundiza en libros para la primera infancia con una propuesta artística única desde que divisas sus portadas: las formas de sus personajes de perfil, sus ojos, el blanco-rojo-negro como espacio en el que los colores se expanden, sus láminas de espejo, los recortes,… Una artista única y que en 1992 recibió el Premio Andersen y cuya productividad nos ha regalado maravillas que conectan con los tipos de álbumes para la primera infancia como Colores, colores, Uno, cinco, muchos, Alphabet o Hasta el infinito. Un conjunto temático sobre los intereses de la primera infancia por el mundo de los números, las formas, los colores y las letras que en un aula de Educación Infantil permiten una propuesta artística y alfabetización visual que excede el componente del texto. Unido a una tercera vía de expresión como libros de artista propios con un favorito como Couleurs du jour en formato acordeón sin texto y en el que cada pliego del libro es una pequeña obra de Kveta Pacovska, como si fuera el currículum artístico con el que se presenta ante el pequeño lector en 168 ilustraciones.


Todas estas proezas y halagos nos conducen hasta La merienda, un álbum con una narrativa centrada en un pequeño desfile de personajes pintorescos que están invitados a una merienda. De texto breve y con cada doble página dedicada a la presentación (y contemplación) de estos personajes, en el que la traducción de Gabriela Keselman recoge la sonoridad de sus nombres y formando pequeños pareados en diferentes personajes. 



Un libro que opta por la diversión y la enumeración de personajes que nos revelan todas las características de su personal estilo gráfico que se despliega en su apertura y cierre en una continuidad narrativa por la que pasan el rinoceronte Bumer, la media luna Amarilla, los glotones círculos de colores, la marioneta Saltimbanqui, la enorme C mayúscula, el caracol Colorín, el pajarito Chiringuito, el gallo Kikirikí o el cerdito Jijirijí entre otros y, al final, con una sorpresa al desplegar la última página en el que se amplía a las tres dimensiones el formato cuadrado del álbum. 


Un álbum placentero, divertido y que me encanta narrar en el aula y observar sus expresiones con 2-3 años. Un festín el que propone La merienda: una pasarela artística en el itinerario lector. Buen provecho.

Ah, un deseo: que reediten El teatro de medianoche.



Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://editorialkokinos.com/producto/la-merienda

Facebook 

https://www.facebook.com/Kveta-Pacovska-31561666970/

Entrada muy recomendable de Lourdes Asencio en la web Proyectos Ilustrados

http://www.proyectosilustrados.es/el-pequeno-e-infinito-museo-de-kveta-pacovska-parte-ii/

 


            Catálogo de la exposición, 2007, Frankfurt am Main



jueves, 1 de abril de 2021

Entradas en azul. Armin Greder. La ciudad. Océano Travesía

 

Título: La ciudad

Autor e ilustrador: Armin Greder

Traducción: Eduardo Ávalos Vélez y Héctor Rodríguez de la O

Editorial: Océano Travesía

Año: 2012

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 21,5 x 31 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Retomando las metáforas que proponía a partir del álbum de Adolfo Serra en El bosque dentro de mí, tal vez se puede caer en un discurso naíf sobre la naturaleza y el sentido cíclico de la vida o el significado de crecer. También, un álbum sin palabras da ese margen para la interpretación del lector y, para contrarrestarla un viaje hacia el otro lado con la ayuda de uno de los autores que presenta en su catálogo grandes ejemplos para cuestionar los valores sociales de nuestro tiempo a través de la ficción en formato álbum: el suizo Armin Greder (1942). En la anterior reseña, la ciudad aparecía como antagonista de la fantasía que sugería el mundo del bosque, sus leyendas y el escondite para símbolos de la infancia. En este caso, sucederá todo lo contrario.

Con la estructura de una narración clásica, “Hace mucho tiempo en un lugar muy lejano…” nos devuelve a una historia compleja que sigue con la estructura narrativa quinaria con una primera doble página que sirve como situación inicial con la madre que acuna en sus brazos a su hijo recién nacido, bello y hermoso y que nos presenta en cuatro imágenes sus cuidados: la toma del pecho, el cambio de pañales, los mimos y la vigilia mientras el bebé duerme plácidamente. En un instante subraya las cuatro bases de los cuidados de los recién nacidos: alimentación, higiene, afectos y sueño.


El inicio del conflicto se presenta con la paleta habitual en Greder, su uso expresivo del negro, y la mirada perturbadora del bebé en sus brazos al que jura proteger después de la muerte de su padre en la guerra. En dos dobles páginas tenemos lo más horrible y lo más bello: la protección de la vida y la muerte cruel de la persona amada. Con el bebé aferrado, la ciudad queda atrás en una huida hasta una zona inhóspita y prácticamente desierta. Su promesa inquebrantable de protección y alejarle de las miserias de un mundo en el que no se puede confiar. De la misma manera, se secuencia el crecimiento del bebé y se contemplan los cuidados que su madre le confiere en ese lugar seguro y, súbitamente, un grupo de trovadores con máscaras y trajes coloridos aparece ante la mirada desafiante de una madre que tan solo quiere alejarlos de su pequeño lugar oculto, pero no puede evitar que el niño tenga curiosidad por conocer qué hay en la ciudad. 


Y, alejado en su mundo, un día la madre fallece y esa burbuja de cristal se desvanece. Esta situación inicial me recuerda a la película Kynodontas (Canino) de Yorgos Lanthimos, curiosamente la edición original del libro y la película fue en 2009. Desaparecida su madre protectora (y la representación de los malos presagios con la bandada de cuervos oscureciendo el cielo), el rigor del invierno y su desprotección asolan al niño que, aislado, carece de rumbo. Si las secuencias previas, mostraban el despliegue de cuidados, en su salida de la casa encontramos el lado opuesto: la carga con los huesos de la madre para encontrar el lugar más apropiado para su entierro. En ese punto, la noche y el bosque aparece como el peor de sus miedos: perturbador, monstruoso, … una representación de cómo dejar atrás sus miedos y todo aquello que le impedía crecer: el protegerse a sí mismo. Ahora, ya puede iniciar su camino. Sabemos el destino, no cuál será su ventura. Tan solo que será suyo.

En este álbum, Armin Greder consigue un cuento clásico y oscuro para mostrar esa tendencia sobreprotectora de las familias sobre sus hijos y nos invita con esta narración a preguntarnos cuál es el límite en el que los cuidados y atenciones no son reflejo de una atención desmedida debida a los miedos que genera la maternidad. Un álbum en el que se refleja la orfandad y la sobreprotección, la vida y la muerte, el bosque y la ciudad. En este caso, un lugar que necesariamente precisamos para forjar nuestro rumbo. Normalmente, sus historias se catalogan como perturbadoras, pero básicamente son la necesaria herramienta para desmontar ficcionalmente aquellos aspectos que parecen formar parte de nuestra cultura hegemónica al respecto de la crianza y la figura materna. De la misma manera que limpiamos a los cuentos tradicionales de esos componentes escabrosos y que haría buena compañía con el Hansel y Gretel de Lorenzo Mattotti.

Armin Greder: inconfundible, implacable y necesario.

En un fragmento de una entrevista dijo sobre su trabajo:

"hope is not an abundant commodity in my stories. They are critical, not meant to give people pleasant dreams but rather to keep them awake, perchance even to make them think.”

Enlace de la entrevista Playinbythebook.net en 2016

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://oceanotravesia.es/catalogo/libro/la-ciudad/

 

viernes, 19 de marzo de 2021

Entradas en azul. Mario Benedetti y Javier Zabala. Árboles. Libros del zorro rojo

 

Título: Árboles

Autor: Mario Benedetti

Ilustraciones: Javier Zabala

Editorial: Libros del zorro rojo

Colección: Libros de cordel

Año: 2012

Páginas: 24

Encuadernación y formato: 21 x 28 cm. Tapa dura

Idioma: castellano

Reseña:

Llega la primavera y qué mejor manera que con el maestro Benedetti, cuya devoción también es procesada en la Universidad de Alicante donde se encuentra el CEMAB (Centro de Estudios Mario Benedetti). Pasión inculcada también desde el profesorado en la Facultad de Educación que aprovecho para dar la bienvenida a una nueva estación que, esperamos, que con su aumento de horas de sol y clima más benigno nos devuelva la sonrisa en estos tiempos inciertos.

Árboles se encuentra dentro de la colección Libros de cordel de la editorial Libros del zorro rojo y que recupera textos de José Saramago (El silencio del agua), Antonio Skármeta (La flor azul), Eduardo Galeano (Historia de la resurrección del papagayo), Pablo Neruda (Oda a una estrella), Julio Cortázar (El discurso del oso) y Gioconda Belli (Cuando floreció la risa). Textos de grandes nombres de la literatura hispanoamericana que se plasman por diferentes ilustradores como, en este caso, el impecable Javier Zabala que ya ilustró el texto de Federico García Lorca en Santiago (2007) para la misma editorial.

Las palabras bailando con la naturaleza en una muestra de amor a la naturaleza, a la visión romántica del papel de los árboles, de su vida como espectadores inamovibles que viven en paz y recibiendo las visitas de los pájaros que les traen noticias de otros compañeros frondosos. Tan solo temen a los leñadores (a los que temen más que al rayo), pero en la armonía de los ritmos de la naturaleza crecen y viven, comparten vida con los humanos y reciben el amor del narrador. Un amor que tal vez el árbol no entiende, pero le sirve para retratar las ironías de la vida. Como diría aquella canción de The Beach Boys: no hables, solo recuesta tu cabeza en mi hombro (que, en este caso, sería el tronco).

Saluden, si la ven, a la primavera. O, al menos, dedíquenle un poema.

 

“Quién hubiera dicho

que estos poemas míos

iban a ser

de otros.”

(Versos finales de Mario Benedetti, poema Como árboles)




 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/arboles/

Portal de Mario Benedetti en Cervantes Virtual

http://www.cervantesvirtual.com/portales/mario_benedetti/

Web Centro de Estudios Literarios Iberoamericanos Mario Benedetti (UA)

https://web.ua.es/es/centrobenedetti/centro-de-estudios-literarios-iberoamericanos-mario-benedetti.html

 



 

jueves, 4 de marzo de 2021

Entradas en azul. Tomi Ungerer. Hombre luna. Libros del zorro rojo

 

Título: Hombre luna

Autor e ilustrador: Tomi Ungerer

Traductora: Elena del Amo

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2012. Original: 1966

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 23 x 30 cm. Tapa dura

Idioma:castellano

Reseña:

Qué año 1966, un año icónico dentro de la cultura por la eclosión hippie con discos clave como Blonde on blonde de Bob Dylan, Revolver de los Beatles y el Pet Sounds de The Beach boys y películas de culto dentro del spaghetti western con el clásico de Leone Il buono, il brutto, il cattivo, Persona de Bergman, Blow-Up de Antonioni o Andrei Rublev de Tarkovski. Centrándonos en el panorama norteamericano (donde estaba afincado Tomi por aquella época) con la renovación de Hollywood con Who’s afraid of Virgina Woolf? de Mike Nichols o la maravillosa locura de Seconds de Frankenheimer. Un contexto en ebullición con las protestas por la Guerra de Vietnam del 66, en las que Tomi fue un activista con una serie de carteles que recomiendo su visita (enlace).


En Hombre luna, seguimos con la serie de entradas dedicadas a uno de los iconos más trasgresores de la LIJ contemporánea y cuya amistad con Maurice Sendak (como admiración mutua) nos enmarca en una personalidad icónica que nos devuelve en este blog una y otra vez al repaso de sus libros. Considerado como una de las 100 joyas ilustradas por Martin Salisbury (2015, pp. 118-119), siempre es un deleite acercarse a los personajes de Tomi como este solitario Hombre Luna que veía desde la soledad del satélite la vida terrenal en pleno apogeo: diversión y baile, jolgorio en definitiva, que tanto impregna los libros de Ungerer.

Ese hombrecillo que buscaba compañía dentro de su soledad se ve recibido por una comitiva expectante por conocer ese fenómeno al que rápidamente el poder se encarga de señalar como una amenaza. El temor a lo desconocido, al otro y la alteración del orden establecido sin necesidad de conocer al extranjero: única condición que se impone al Hombre luna para imponerle una condena, sin necesidad de conocer su visión, su verdad. Juicios que vemos a diario en cualquier ámbito y exacerbado en redes sociales donde todo el mundo tiene que tomar un polo o postrarse en su atalaya para transmitir su verdad.

El Hombre luna (supongo que Ungerer sería un admirador de Freaks de Tod Browning) podrá zafarse de esa condena sin fundamento y escapar para gozar de la libertad: la naturaleza, el baile de disfraces (con un lobo bailando con quien podría ser caperucita) y, un aguafiestas que llama a la policía (con su detalle por las figuras militares engalanadas y la insoportable estupidez de las personas que encarnan el poder ataviados con sus trajes, bandas, puros y emblemas distintivos de su posición) descubre de nuevo al Hombre luna a la fuga de la policía. En su huida, se refugia en un castillo donde conocerá a un científico (el doctor Bunsen van der Dunkel, un personaje que mezcla características de druida con la ciencia y que nos conecta con otros personajes que acogen a sus personajes como en Rufus o el Hombre niebla) que le encaminará hacia un final feliz para ambos.

 

Sueños de conquista espacial del hombre con la luna como protagonista, como lo fue en 1969 con la tripulación del Apollo 11(y en el 68 la odisea de Kubrick). Conexión que me conduce inevitablemente a Flicts (1969) de Ziraldo, en un final en el que nos muestra que el Hombre luna es feliz por satisfacer la curiosidad dentro de su existencia, pero ambos alejados de la errática condición humana. Un álbum que es una delicia cromática en la contraposición de fondos oscuros (en azul y negro) con colores cálidos y el trazo inconfundible de Ungerer en un álbum que mantiene todas las virtudes de un autor atemporal.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://librosdelzorrorojo.mitiendanube.com/productos/hombre-luna/

Blog Libros del zorro rojo

http://librosdelzorrorojo1.blogspot.com/2012/10/hombre-luna_1.html

Tomi Ungerer

https://www.tomiungerer.com/

Referencias

Salisbury, M. (2015). 100 joyas de la literatura infantil ilustrada. Blume

Y, como no, para finalizar su versión cinematográfica en 2012 de S. Schesch 


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