Mostrando entradas con la etiqueta 1982. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1982. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Brian Wildsmith. El arca espacial del Profesor Noé

 

Título: El arca espacial del Profesor Noé

Autor e ilustrador: Brian Wildsmith

Traducción: José Emilio Pacheco

Editorial: Asuri Ediciones

Año: 1982. Original. 1980

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 23 x 31 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Después de la recuperación de Negros y blancos de David McKee, momento para el rescate de otra joya ilustrada por Brian Wildsmith (al que también incluyó Salisbury en su lista, pero con las ilustraciones a un poemario de R. L Stevenson) un ilustrador que fue prestigiado por su propuesta artística tan peculiar y colorista. Además, el británico Brian Wildsmith (1933-2016) goza de gran prestigio por su obra y, especialmente, en Japón donde se encuentra (en Shizuoka) el Brian Wildsmith Museum of Art o en 2017 la exposición Wild about colour en The Story Museum de Oxford. En 2001, en Okazuki, se realizó una exposición sobre este álbum y su mensaje ecologista.

Ahora, que vemos los Objetivos de Desarrollo Sostenible por todas partes también recordamos un álbum que ha estado presente en investigaciones como las de McKenzie (2014) por la emergencia climática y pensar que la salvación futurística se encuentra en el espacio: “Wildsmith’s Professor Noah’s Spaceship (1980) is a clever take on the notion that the future lies in outer-space” (p. 92). Bueno, también sobre un ejemplo de representación en la literatura de científicos estereotipados donde los físicos, según comentaban en su artículo McAdam (1990, p. 104): “Interestingly, scientists who could be identified as physicists do have a good press in some picture books for the young child”. Un ámbito en el que no me detendré en esta entrada dado que se han realizado innumerables investigaciones sobre este tipo de estereotipos en materiales literarios y libros de texto. Volvemos a la maravilla de Brian Wildsmith y otro ejemplo de tomar una referencia clásica del catolicismo (El Arca de Noé) para subvertirlo hacia un espacio donde el mensaje no está centrado en el pensamiento religioso. Wildsmith refleja la preocupación de los animales por el cambio en su ecosistema: la luz desaparece, el aire es irrespirable y los frutos tienen mal sabor. 


En la asamblea de los animales (en la primera imagen todos miran al lector, en un claro ejemplo de llamada de atención para que conecten con su preocupación), Wildsmith refleja las problemáticas que sufren cada uno de los animales. En ese momento, una respuesta para la esperanza: un señor está construyendo un objeto extraordinario. Y, la ilustración de esa arca espacial es una maravilla a la mirada. Los motivos que esgrime el profesor Noé están claros: la huida a la búsqueda de otro hábitat alejado de la polución. Momento de cooperación entre animales y el profesor (con sus ayudantes robots). El momento de tensión ocurre antes de que despegue el cohete: el incendio en el bosque se acerca. No hay tiempo, hay que escapar (ciao Mother Earth).


Momentos para inesperados contratiempos como la ruptura de una aleta de la nave que repararán, pero les conducirá atrás en el tiempo y no a otro planeta: vuelven a la Tierra cuando era un páramo habitable. Una narración simpática y que goza de la explosión exuberante de color de Wildsmith. Les recomiendo este álbum, no solo por una temática que ha gozado en las últimas décadas de una gran acogida en la Literatura Infantil, sino por las maravillosas ilustraciones de Wildsmith (un estilo personalísimo y por, dar unas coordenadas, en algún lugar entre Gerald Rose y Kveta Pacovska) y su divertida fábula a propósito del Arca de Noé. Levanten sus anillos e invoquen al Capitán Planeta (si no recuerdan esa serie de los 90, igual les suene por Rick & Morty). Una última apreciación para los libros que piensan que el tema es más importante que el aspecto literario y artístico: el papel no se lo merece.

 

 

 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Referencias

McAdam, J. E. (1990). The persistent stereotype: Children's images of scientists. Physics Education, 25(2), 102.

Mckenzie, J. (2014). 'Naked in the open air... the waves... invited her': ecocriticism and the picture book. Mousaion, 32(2), 74-105.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Carme Solé Vendrell. La luna de Juan. Kalandraka

 

Título: La luna de Juan

Autora e ilustradora: Carme Solé Vendrell

Traducción: Fabricio Caivano

Editorial: Kalandraka

Año: 2012. Original. 1982

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 21,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

¿Cuántos sensacionales libros ilustrados nos ha regalado Carme Solé Vendrell? Me responderé yo mismo a esta pregunta (aunque seguramente muchos anticipen la respuesta): una lista interminable. La autora e ilustradora, Carme Solé Vendrell (1944) es un referente dentro de la Literatura Infantil en nuestro país y que atesora dos Premios Nacionales de Ilustración (1979 y 2013) entre otros galardones que ponen de manifiesto sus virtudes en este ámbito. Muchas de esas lecturas han formado parte de nuestra infancia y, en la Universidad de Alicante, de nuestra formación: ilustraciones para libros de Antonia Ródenas (Cartas al ratón Pérez o Un puñado de besos), Los niños del mar de Jaume Escala, Cepillo de Pere Calders, la maravilla de Yo las quería con Maria Martínez i Vendrell,  Blanca de nieve y los siete hermanos de A.R. Almodóvar o dos debilidades personales: el poema de Bertolt Brecht en La cruzada de los niños y el poemario de Miquel Martí i Pol Bon profit/ Per molts anys con una serie de guiños a clásicos LIJ que dejaré al final de la entrada.

Esa elección de favoritos personales se completaría con La luna de Juan (original de 1982) por una historia tierna y, especialmente, por su acompañamiento con unas ilustraciones que emplean una atmósfera para la noche con colores apagados (azul y verde) que nos trae recuerdos de El hombre niebla en su reflejo de la costa irlandesa. Volvemos a la luna de nuevo y la emotiva historia de Juan (vemos la casa blanca, el atardecer otoñal, el árbol indicándonos la fuerza de viento y las olas rompiendo en la costa). Juan vive feliz con su padre, un pescador, al que vemos en la siguiente doble página con el dibujo de dos realidades: en la página izquierda, el duro trabajo de la pesca del padre iluminado por un farol y, en la derecha, la luna llena velando en la cama a Juan. La soledad de ambos reflejada en la noche. Un mar peligroso que arrebata la salud de su padre (las ilustraciones, pese a tener un marco, se desbordan dándonos a entender que la corriente del mar no atiende a limitaciones) y la preocupación de Juan en esa noche en la que el miedo le desvela.

En los detalles de ese acompañamiento de Juan también conocemos aspectos de la historia que no aparecen en el texto como la ausencia de la madre (un aspecto que también puede conectar con la biografía de la autora), tan solo vemos el retrato en tonos sepia colgado en la pared. La luna reaparece y conducirá a Juan hacia la aventura en la que recuperar la salud de su padre que ha perdido en el mar. Para coger a la luna como luz y guía tiene que adentrarse en el cementerio de los marineros (y, aquí, podemos pensar en la luna como la representación de la figura materna): “Juan se acuerda de todos los que allí descansan” (mirando una pequeña lápida en la que crece la hierba: Juan la mira con una sonrisa amable, la luna mira con gran pena).

La luna como faro (el cielo se queda con agujero negro ante su ausencia) y la búsqueda en el fondo del mar (en una doble página repleta de simbolismo por las siluetas descritas por el mar y las rocas) de la salud del padre (atrapada por los tentáculos de un pulpo) y la luna como salvadora y la separación de ambos: Juan con la salud de su padre en forma de destello brillante y, la luna, recuperando su lugar en el cielo. El miedo a la soledad y la ausencia, la melancolía de la pérdida, el pensamiento de la vigía de las personas queridas que nos han dejado y que, mientras las conservemos en nuestra mente, pervivirán. El abrazo de padre e hijo.

El amanecer que enmarca la despedida de la luna y, de nuevo, las mejillas sonrosadas. Un cuento de mar hermoso, tierno, misterioso y en manos de Carme Solé Vendrell un auténtico tesoro. Unido al cuidado en la edición de Kalandraka para una de nuestras grandes ilustradoras. Y, como lo prometido es deuda, la ilustración del poemario de Miquel Martí i Pol para celebrar a una de las grandes de la Literatura Infantil (y, si quieren, pueden dejar las referencias que detecten en los comentarios).



 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial

https://www.kalandraka.com/la_luna_de_juan-978-84-8464-933-5-castellano-1943.html

Web de la autora

https://www.carmesolevendrell.com/

Instagram Carme Solé Vendrell

https://www.instagram.com/carmesolevendrell/?hl=es

viernes, 8 de enero de 2021

Entradas en azul. Asun Balzola. Munia y la luna

 

Título: Munia y la luna

Autora e ilustradora: Asun Balzola

Editorial: Destino

Año: 1982

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 28 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

En nuestro país nombres como el de Asun Balzola (1942-2006) junto a Carmen Solé-Vendrell o Miguel Calatayud son parte de la hermosa historia relacionada a la Literatura Infantil y Juvenil, especialmente como figuras que han creado libros combinando la dualidad de autor e ilustrador en una misma persona. Tenemos la suerte de contar con entrevistas en medios como Revista Babar o en el número 119 de la Revista Peonza (originalmente en su número 22) donde podemos indagar en su obra artística y me gusta especialmente un fragmento en la entrevista en la revista Peonza, cuando le preguntan si se considera más autora o comunicadora:

“Unos me quieren clasificar como ilustradora, otros como escritora y hay gente que no está de acuerdo con una de las dos cosas. Pero realmente a mi lo que me gusta es comunicar” (Peonza 119, p.87).

En 1978 ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil por el maravilloso y entrañable Historia de un erizo (que ojalá reediten pronto después de la sensacional labor de El Jinete Azul en 2010). Siguiendo con la temática de la luna, las nanas y la poesía es el momento de recuperar uno de los títulos de Asun Balzola dentro de la serie Munia que contó con un total de cuatro títulos además de este Munia y la luna en 1982 (Munia y la señora Piltronera, Munia y el cocolilo naranja y Los zapatos de Munia). Muchos de estos títulos han formado parte de corpus de lecturas infantiles de investigadores de nuestro país como José Manuel de Amo o Pedro César Cerrillo.


Es inevitable establecer relaciones con esta serie y la técnica de acuarela con la obra de Chihiro Iwasaki y su serie de libros dedicados a Momoko (o los zapatos rojos de Andersen que conectarían visualmente con uno de los títulos de la serie Munia). Esa belleza, dulzura, intimidad y calma que transmiten sus obras que se proyectan en este libro en colores más oscuros que nos insertan en la noche y el encuentro de Munia (con el que ganó el Premio Apel·les en 1981). Dejo algunas imágenes de los libros de Iwasaki para que observéis la conexión.

 

Semblanzas con Chihiro Iwasaki y la serie Momoko

En Munia y la luna, Asun Balzola nos envuelve en el camino al río y en el reflejo de la luna llena. Un universo que en literatura nos lleva a un campo léxico relacionado con la plata que Balzola omite en un bonito quiebro que representa al lenguaje infantil: “¡Mira la luna!¡Parece de papel de envolver chocolates!”. En su paseo familiar a por agua al río, ella se lleva un poco de esa agua y, también de su reflejo: “Agua de luna”.

Una vez que vuelve a su cuarto, el sueño y su imaginación nos llevarán a un encuentro con la luna (y recordaremos en su conflicto otros títulos relacionados con la luna, a la que le falta ese cachito que Munia se llevó en su botella). En ese encuentro conocemos otras particularidades: Munia es andaluza (y cecea sin la finalidad de estereotipar dicha característica) y la luna es vasca (pero no es su prima que el término vasco para luna es “Ilargia”, que se puede traducir del vasco como “luz que alumbra a los muertos” y es parte de la mitología vasca como la cara de Dios). El conflicto se soluciona de una manera hermosa, en el que la luna y Munia quedan unidas de una manera simbólica enternecedora.

Munia y la luna es una excusa perfecta para recuperar la obra de una de las autoras más emblemáticas de nuestro país, una figura a la que volver y seguramente se recuperen algunos de sus títulos en otras entradas del blog. Hasta ese momento, recordamos esta pequeña maravilla.

 

Fran Martínez

Twitter

 

Asun Balzola (Revista Peonza 119)

http://www.cervantesvirtual.com/portales/peonza/obra/peonza-revista-de-literatura-infantil-y-juvenil-0-num-119-diciembre-2016-989097/

Entrevista a Asun Balzola

http://revistababar.com/wp/entrevista-a-asun-balzola/