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martes, 14 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Kveta Pacovská. Alphabet. TATE

 

Título: Alphabet

Autora e ilustradora: Kveta Pacovská

Editorial: TATE

Año: 2012. Original: 1992

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 24,4 x 24,4 cm. Tapa dura.

Idioma: inglés

Reseña:


Pese a que Alphabet es el libro que corona este encabezamiento, la entrada está dedicada a un paseo por los imagiarios de Kveta Pacovská (1928), que fue editado originalmente en el mercado alemán en 1992 y, ese mismo año, fue premiada con el Premio Andersen de ilustración. Como maestro de educación infantil siento una conexión especial con estos libros de primeros conceptos convertidos en obras de arte que en mi mente se ubican en la batidora de la ilustración rusa de principios del siglo XX, el arte abstracto con Paul Klee y la Bauhaus tamizados por el túrmix punk, el máximo contraste para una fiesta cromática carnavalesca, el collage y el surrealismo de Sedmikrásky [Las margaritas] de Věra Chytilová y la nueva ola checoslovaca. Libros sensoriales para tocar y descubrir, troquelados, fragmentos de láminas en espejo y personajes con expresiones con perfiles reconocibles en sus narices, ojos y pestañas. Una experiencia tridimensional para el lector infantil desde la explosión artística de una autora querida y reconocida a lo largo del tiempo.


Han pasado por el blog otros ejemplos narrativos o la mención a sus adaptaciones de narrativa de tradición oral, pero títulos como este alfabeto (ya pasó por el blog el de Sonia Delaunay y, como no, mencionamos el de Marion Bataille que también sería otro ejemplo dentro de ese grupo de alfabetos maravillosos), Uno, cinco, muchos o Colores colores serían otras de las joyas en las que se centra esta entrada. Y, como colofón absoluto de todo ese poder evocador y expresivo de su arte el ejercicio de estilo en el acordeón que editó en 2010 en Éditions des Grandes Personnes con Couleurs du jour (Los colores de los días) de 168 páginas. En su prólogo nos habla de cómo imaginaba los colores con 10 años: lunes, verde; martes, azul; miércoles, naranja; jueves, rosa; viernes, canela; sábado, marrón y domingo con las orejas amarillas. Este mismo fragmento lo leímos en el monográfico de la Revista Peonza en su especial de los números 75-76 en el que leemos esa eterna frase que siempre se asocia a su nombre: 

“El libro puede ser una primera visita a una galería de arte para un niño; podría ser un pequeño Museo de Palabras e Ilustraciones para hacer que el lector se sienta a gusto, libre y feliz. Es un “espacio abierto” para dar y recibir ideas. Es un museo para ti y para mí” (Revista Peonza, El color del ágora, p. 143)











Sobre el espacio que busca en sus creaciones y la complicidad en la cuarta dimensión con el lector se puede leer en las respuestas de la entrevista. Comentar sus obras una a una en esta entrada es irrelevante, una tarea inútil que depende del espectador en contacto con el libro vive fuera del pensamiento del adulto que puede comentar este libro y vive dentro del lector infantil que recibe esta explosión artística y sensorial. No seré yo el que hable del canon en literatura infantil (también es bastante infantil en sí el concepto), pero los álbumes de Kveta Pacovská ofrecen una experiencia única a la que seguiré disfrutando en el aula. 

 

 

 

Fran Martínez

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Referencia

Pacovská, K. (2006). El arte del libro ilustrado y yo. Asociación Cultural Peonza. El arte y el álbum ilustrado [Monográfico] Peonza, 75(76), 143-145.

viernes, 10 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Jorge Luján e Isol. Ser y Parecer. Kókinos

 

Título: Ser y parecer

Autor: Jorge Luján

Ilustradora: Isol

Editorial: Kókinos

Año: 2008

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 21,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

En estas últimas entradas no podía faltar Isol Misenta, aunque en esta ocasión sea en su faceta de ilustradora de los textos de Jorge Luján. El dúo publicó cuatro títulos altamente recomendables: el juego intertextual con Numeralia, Pantuflas de perrito o el premiado Tic-Tac. En realidad, esta entrada tiene este encabezado, pero se centra en tres títulos: Ser y parecer, Mi cuerpo y yo y Tener un patito/nene es útil. Con estos tres títulos tenemos el abordaje de cuestiones existenciales y filosóficos, pero también la descentralización con el punto de vista del otro. Incluso, con los poemas de Jorge Luján esa otredad es intrapersonal: cómo afrontar de manera sencilla una cuestión entre cuerpo y alma, lo material y lo incorpóreo.

Ser y parecer

Ser y parecer, cómo nos vemos (o nos pueden ver) y qué somos realmente. Cuestiones que se canalizan perfectamente en una autora que maneja ese código dual en diferentes títulos reseñados en el blog: El globo, Piñatas, Intercambio cultural, pero otro que destacaría con mayúsculas sería Petit, el monstruo.

Mi cuerpo y yo

El abordaje de estas dudas existenciales con los poemas de Jorge Luján se refleja de una manera sencilla y, como comprenderán, no hay nada más inteligente. ¿Quiénes somos? ¿Quién es el yo? ¿Cómo me ven los demás? ¿Cómo somos por dentro? Cuestiones tan abstractas tan perfectamente representadas en las ilustraciones de Isol, empleando los diferentes códigos de color en sus ilustraciones para reflejar esa dualidad que terminaría desbordando con el formato de Tener un patito/nene es útil con la descentralización del yo (¿se acuerdan del problema de las tres montañas de Piaget?).


Dos códigos de color (azul y amarillo) y un álbum en acordeón reversible para cada punto de vista. Sencillez y minimalismo para la máxima expresión de la inteligencia y, como no, un regalo para los lectores que disfrutan de unas lecturas tan sesudas. Con los álbumes de Jorge Luján también esa diferenciación entre ese binomio tan difícil de explicar por su sentido abstracto siempre acaba resolviéndose con algo esencial: la autoestima y el autoconcepto en alto como resolución narrativa. Por extensión, no solo habla de nosotros. También habla de los otros. Nosotros podemos ser y parecer cosas diferentes, mi cuerpo y yo también divergen. Como el resto. Por este motivo señalaba al inicio de la entrada aquello de inter e intrapersonal. En definitiva, esta entrada sirve para recordar la maravillosa obra de Isol y recomendar también la de Jorge Luján (del que también recomendaría sin duda ¡Oh, los colores! con ilustraciones de Piet Grobler).






 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://editorialkokinos.com/producto/ser-y-parecer

Web Jorge Luján

https://jorgelujan.net/libros-infantiles/ser-y-parecer/

Instagram Isol

 https://www.instagram.com/isolmisenta/?hl=es

lunes, 18 de octubre de 2021

Entradas en azul. John Burningham. Las estaciones. Kókinos

 

Título: Las estaciones

Autor e ilustrador: John Burningham

Traducción: Jonathan Cape London

Editorial: Kókinos

Año: 1997. Original: 1969

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24,1 x 30,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

 

As it breaks

The summer will warm

But the winter will crave what is gone

Will crave what is gone

Will crave what has all

Gone away

Future Islands, Seasons.

 

Una de las apariciones televisivas más divertidas fue la de la banda Future Islands en el late night de David Letterman de la que aparecieron memes a raudales. Sí, esto sigue siendo una reseña de literatura infantil dedicada a uno de sus grandes autores: John Burningham. En la literatura infantil la naturaleza y sus ciclos son una constante temática para conectar con cuestiones más profundas y existencialistas. La vida y sus ciclos, el flujo constante del tiempo y el orden inmutable de los ritmos circadianos, el cambio de hora, la celebración de los equinoccios, la tibieza de los solsticios y las idas y venidas de las condiciones meteorológicas. Desde hace años, como maestro de primer ciclo de educación infantil, las estaciones han sido parte esencial del aprendizaje y una temática recurrente como es previsible. Siempre me resultó paradójico encontrar en los manuales y maletas educativas (o, simplemente, maletas dado que lo educativo es más discutible) la secuenciación de estos contenidos como algo inmutable: 21 de septiembre, hay que celebrar el otoño y ya saben: las hojas caen, hay castañas, etc, Obviamente, el 21 de septiembre en el Levante continúa siendo caluroso y, la única irrupción en sus altas temperaturas, son los fenómenos popularmente conocidos como “gota fría”. Pasará más de un mes hasta que veamos hojas llenando los suelos de los parques y, con el aumento de las temperaturas, en el Levante hablarles de la nieve y demás fenómenos típicos de cada estación es simplemente un fugazi.

People change
But you know some people never do

You know when people change
They gain a piece but they lose one too

Hay libros estupendos para mostrar el cambio de las estaciones, entre mis favoritos el recientemente reeditado por Kalandraka de Iela Mari, Las estaciones (L’albero en su edición original) o La casa de las cuatro estaciones de Roger Duvoisin. Dada la recurrencia temática en el mercado editorial, álbumes como los de John Burningham nos acercan a la belleza pictórica de sus ilustraciones en las que los paisajes rurales se ven poblados por sus personajes de trazo naíf. Cada estación se inicia con: “la (primavera, verano,…) es…” y, ese el inicio para enmarcar con belleza la eclosión de la vida en primavera (pájaros, cerdos, corderos, patos y flores). 

También aparecerá la infancia y las familias en un entorno rural, apacible y repleto de color. El verano, las vacaciones y súbitas tormentas veraniegas y la casa de campo como espacio inmutable en el que las estaciones se suceden y la vida sigue su ritmo natural. El color anaranjado del sol al llegar el otoño, el gélido horizonte del invierno y la desaparición de la luz por la espectral luna. Hasta que llega, de nuevo la primavera. El ciclo de la naturaleza narrado desde situaciones sencillas, pero con una ambientación del invierno que al llegar la primavera resulta esperanzador. Otra vuelta, siempre recurrente, pero en la obra de Burningham de una gran belleza y calidez.

Por último, me encanta esta portada de It’s a secret por los rótulos de la cubierta emulando los de la icónica serie Twin Peaks. Yo también vuelvo a mis referentes.

 


Fran Martínez

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jueves, 23 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Hole Stian. El final del verano. Kókinos

 

Título: El final del verano

Autor e ilustrador: Stian Hole

Traducción: Asunta García Pelayo

Editorial: Kókinos

Año: 2007

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 21,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Ya está aquí el final del verano (pero no relacionado con el Dúo Dinámico) y el inicio del otoño. Momentos de melancolía propios de la nueva estación y que nos ayuda a cerrar con una reseña con un libro perfecto y un icono en los estudios literarios sobre álbumes controvertidos y desafiantes como esta trilogía del autor noruego Stian Hole (1969) que se inició en este El final del verano (2007) en el que conocemos a Garmann y que, posteriormente, después vendrían La calle de Garmann (2009) y El secreto de Garmann (2010) editados en Kókinos. Obras que le brindaron múltiples reconocimientos y también el interés en la LIJ escandinava (Beckett, 2012; Ommudsen, 2015) por sus aproximaciones a temáticas complejas como en este El final del verano en el que se unen aspectos existencialistas y la unión de la soledad con la naturaleza como espacio de refugio emocional para sus preocupaciones (Goga, 2019). En resumen, Young, Hadaway y Ward (2013) sintetizan perfectamente el sentimiento propio del síndrome posvacacional que impregna este álbum y el arco que construye al protagonista: “In weighing their responses, he realizes that fear, uncertainty, and transitions are part of life, and a part of the future.” (p.385)

A estas características temáticas que se desprenden del texto, en la ilustración de Stian Hole nos enfrentamos en el reto que genera la manera con la que crea sus collages con las superposiciones de elementos fotográficos, patrones, ilustraciones y la manipulación digital de los mismos con Adobe Photoshop (esa sensación de extrañeza que también me recuerda a Ana Penyas y la transferencia fotográfica en la posterior ilustración) para recordarnos obras de la vanguardia de principios de siglo XX como pueda ser Emmanuel Radnitzky (Man Ray) u otras corrientes como el surrealismo o el constructivismo como señala Druker (2018).

El final del verano fue el primer libro de latitudes nórdicas en alzarse con el Premio de la Feria de Bolonia en 2007 y en cuyo evento se encontraba Martin Salisbury donde en su capítulo de 2008, The Artist and the Postmodern Picturebook, repasa el contexto en el que Stian Hole encontró inspiración para la creación de esta obra (como su viaje al Cabo Cod y la influencia de su pintor favorito: Edward Hopper) con múltiples referencias intertextuales que al autor señala que no espera que sean descubiertas por el lector para disfrutar de la narrativa por sí misma. Y en esta breve introducción también empleo esta ristra de referencias académicas con el único interés de mostrar el progreso en el interés en el análisis del libro-álbum como objeto estético-literario y, como la mayoría de estas personas investigadoras apuntan: libros sin edad.

Con El final del verano observamos desde la portada el efecto de extrañeza entre la realidad fotográfica y el aspecto ilustrado del collage, en una extraña disonancia que se incrementa a medida que leemos las páginas. El sentimiento aún es más patente dado que el protagonista mira al lector directamente (gaze) para buscar su empatía. El texto, desde un punto omnisciente, nos ayuda a recorrer las ilustraciones en la búsqueda de los elementos naturales que rodean a Garmann con elementos sombríos como babosas negras o (“volvió a abrir los ojos y vio que las ramas del manzano parecían dedos retorcidos apuntando al cielo”). La visita de sus tías sigue adelantando esa temática existencial y la curiosa manera en la que Garmann (6 años) percibe el paso del tiempo (“cada verano las tías encogen un poquito al sol. Como sigan así, un día no se les verá asomar la cabeza por encima de la hierba.”).

El surrealismo sigue ante las cuestiones relativas al futuro y los miedos (la vuelta a la escuela para Garmann o tener que usar un andador por la tía Ruth). Crecer y la preocupación de Garmann por la caída de los dientes de leche que aún no ha comenzado (mientras que sus tías ya los han perdido: usan dentadura postiza) y sobrevolar temáticas como la muerte en sus preguntas a sus tías (incluso vemos una bella ilustración con Garmann dando sepultura a un gorrión muerto).

Cuestiones sobre los cambios y la forma de percibir desde el pensamiento infantil el mundo según las diferentes etapas psicoevolutivas con el pensamiento simbólico que Stian Hole representa de una manera que desborda en detalles la complejidad de las emociones rodeadas. Obviamente, pensamos en libros complejos en la representación de temáticas existenciales que nos puede llevar también a Shaun Tan y El árbol rojo. Si pensamos en el reverso luminoso de El final del verano nos encontraríamos con Madlenka de Peter Sís y la celebración de su protagonista de la caída del diente. Con El final del verano encontramos un álbum “sin edad” que permite el diálogo sobre nuestros miedos y reconocernos en diferentes momentos con sus personajes, pero también para prestigiar a la infancia en la manera que tienen para cuestionarse su entorno y cuestiones existenciales que ya en otras entradas hemos señalado desde la didáctica y el acompañamiento ante el duelo (en líneas generales, el enfrentamiento a la ausencia). Ansiedades, melancolía y recuerdos para cerrar el verano, aunque en las próximas entradas seguiremos navegando por esas latitudes.

 

 

Fran Martínez

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Referencias

Beckett, S. L. (2012). Crossover picturebooks: a genre for all ages. Routledge.

Druker, E. (2018). Collage and montage in picturebooks. En B. Kümmerling-Meibauer (Ed.), The Routledge companion to picturebooks (pp. 49-58). Routledge.

Goga, N. (2019). Home is outdoors: A study of award-winning Norwegian picturebooks. Ricerche Di Pedagogia e Didattica, 14(2), 145–174. https://doi.org/10.6092/issn.1970-2221/10035

Ommudsen, A. M. (2015).  Who are these picturebooks for? Controversial picturebooks and the question of audience. En J. Evans (Ed.), Challenging and controversial picturebooks: Creative and critical responses to visual texts (pp. 71- 93). Routledge.

Salisbury, M. (2008). The artist and the postmodern picturebook. En L. R. Sipe y S. Pantaleo (Eds), Postmodern piturebooks: play, pardoy and self-referentiality (pp. 22-40). Routledge.

Young, T. A., Hadaway, N. L., & Ward, B. A. (2013). International Children’s Trade Books: Building Blocks for Character Education. Childhood Education, 89(6), 379–386. https://doi.org/10.1080/00094056.2013.852894

 

Web de la editorial

https://editorialkokinos.com/autor/stian-hole/

Entrevista a Stian Hole

https://blog.picturebookmakers.com/post/109292849841/stian-hole

lunes, 10 de mayo de 2021

Entradas en azul. Emma Giuliani. Ver la luz. Kókinos

 

Título: Ver la luz

Autora e ilustradora: Emma Giuliani

Editorial: Kókinos

Traducción: Esther Rubio

Año: 2013

Páginas: 26. 1 Lámina (acordeón)

Encuadernación y formato: 13,5 x 26 cm. Cartoné con desplegables y pop up.

Idioma: castellano

Reseña:

Comenzamos la semana con la temática planteada al final de Arbre de Amandine Laprun como la idea de ciclo de la naturaleza como elemento en el que establecer metáforas con el ciclo de la vida. Ver la luz fue el primer álbum publicado por la editorial Kókinos, posteriormente completaría con Pompas de jabón, y que muestra la sensibilidad desde la materialidad del álbum para crear una secuencia repleta de elementos visuales en pop up para aportar el color en contraste con el blanco y negro que predomina en el fondo y los contornos de las figuras.

En ese apacible ritmo, Emma Giuliani (1978) crea una narración sensible en el que el formato tiene un significado en la manera de completar el texto intimista en el que los pop-ups no suponen un elemento meramente embellecedor, si no son una manera de revelar y completar con el texto la construcción del significado. En ese despliegue de las flores, nubes y hojas nos muestran el tránsito de la naturaleza como metáfora de momentos clave en nuestras vidas: ver la luz como metáfora del nacimiento, pero también ver la luz del más allá. Comprender la pequeñez que representamos, la fragilidad de este ciclo tan azaroso y, aún conscientes de esas circunstancias, perseverar. Indudablemente, a través de la belleza de las flores y del formato del libro, observamos la belleza de la vida. Semillas y legados representados por una pequeña mariquita que se pasea por el libro ocupando un espacio mínimo, casi imperceptible, bajo ese mismo vasto universo que entendemos en las siluetas y que será parte del último despliegue. Un libro que se abre a nosotros regalándonos color y calma.


Posteriormente, tres álbumes de gran formato (como libros informativos) más publicados en castellano por la editorial madrileña Maeva (En el jardín, Egiptomanía y Grecomanía) son los títulos publicados de una autora que se pueden leer entrevistas en el capítulo de Ana Margarida Ramos Os livros-objeto de Emma Giuliani: aspetos da criação artística no femenino (pp. 15-31) en la muy recomendable obra colectiva coordinada por Isabel Mociño González de 2019, Libro Obxecto e Xénero: Estudos ao redor do libro infantil como artefacto.

La primavera eclosiona, pero ha sido un periodo en el que las flores también han dado despedidas amargas y solitarias.



Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://editorialkokinos.com/producto/ver-la-luz

Instagram Emma Giuliani

https://www.instagram.com/giuliani.emma

Referencias

Ramos, A. M. (2019). Os livros-objeto de Emma Giuliani: aspetos da criação artística no femenino. En I. Mociño González (Coord.), Libro Obxecto e Xénero: Estudos ao redor do libro infantil como artefacto (pp. 15-31). Servizo de Publicacións da Universidade de Vigo.

Interview Emma Giuliani (francés) : La poesía del pliegue

Film creado en 2019 Le temps d'un déploiement para la exposición L'éloge de la lenteur.



martes, 20 de abril de 2021

Entradas en azul. Kveta Pacovska. La merienda. Kókinos

 

Título: La merienda

Autora e ilustradora: Kveta Pacovska

Traducción: Gabriela Keselman

Editorial: Kókinos

Año: 2012

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 25 x 25 cm. Cartoné con desplegables.

Idioma: castellano

Reseña:

La aventura de los ojos y el contraste, de la explosión del color y el arte como reivindicación estética en el libro-álbum. Tantas emociones ante cada libro de Kveta Pacovska (1928) que será inevitable durante este periodo en el blog no dedicarle una serie de reseñas a sus obras. Van der Linden (2015, p.89) la ubicaba entre el álbum ilustrado y el álbum gráfico por su capacidad ara traspasar géneros desde la propuesta artística en la que predomina un aire psicodélico y colorista unido a la iconografía post-punk. Collage, materialidad que revela una nueva sorpresa en cada paso de página y un torbellino que mete a Klee y Mondrian entre el cubismo y el dadaísmo. Siempre he tenido la sensación de que en su obra hay una conexión imaginaria con el movimiento cinematográfico de la nueva ola checoslovaca, especialmente a partir de la película Las margaritas (Sedmikrásky, 1966) de Vera Chytilova (1929-2014).

"I believe that children recognize what I wanted to say and never ask why I do it"

Entre sus obras hay momentos en los que ha reinterpretado clásicos de la tradición oral, especialmente a partir de textos de los Grimm, como Caperucita roja, Cenicienta editados en España por Kókinos y, dos cuentos más que no han tenido edición como Pedro y el lobo y Hansel y Gretel. Con ese aire de la tradición oral surge uno de sus pequeños clásicos El pequeño rey de las flores y una colección que profundiza en libros para la primera infancia con una propuesta artística única desde que divisas sus portadas: las formas de sus personajes de perfil, sus ojos, el blanco-rojo-negro como espacio en el que los colores se expanden, sus láminas de espejo, los recortes,… Una artista única y que en 1992 recibió el Premio Andersen y cuya productividad nos ha regalado maravillas que conectan con los tipos de álbumes para la primera infancia como Colores, colores, Uno, cinco, muchos, Alphabet o Hasta el infinito. Un conjunto temático sobre los intereses de la primera infancia por el mundo de los números, las formas, los colores y las letras que en un aula de Educación Infantil permiten una propuesta artística y alfabetización visual que excede el componente del texto. Unido a una tercera vía de expresión como libros de artista propios con un favorito como Couleurs du jour en formato acordeón sin texto y en el que cada pliego del libro es una pequeña obra de Kveta Pacovska, como si fuera el currículum artístico con el que se presenta ante el pequeño lector en 168 ilustraciones.


Todas estas proezas y halagos nos conducen hasta La merienda, un álbum con una narrativa centrada en un pequeño desfile de personajes pintorescos que están invitados a una merienda. De texto breve y con cada doble página dedicada a la presentación (y contemplación) de estos personajes, en el que la traducción de Gabriela Keselman recoge la sonoridad de sus nombres y formando pequeños pareados en diferentes personajes. 



Un libro que opta por la diversión y la enumeración de personajes que nos revelan todas las características de su personal estilo gráfico que se despliega en su apertura y cierre en una continuidad narrativa por la que pasan el rinoceronte Bumer, la media luna Amarilla, los glotones círculos de colores, la marioneta Saltimbanqui, la enorme C mayúscula, el caracol Colorín, el pajarito Chiringuito, el gallo Kikirikí o el cerdito Jijirijí entre otros y, al final, con una sorpresa al desplegar la última página en el que se amplía a las tres dimensiones el formato cuadrado del álbum. 


Un álbum placentero, divertido y que me encanta narrar en el aula y observar sus expresiones con 2-3 años. Un festín el que propone La merienda: una pasarela artística en el itinerario lector. Buen provecho.

Ah, un deseo: que reediten El teatro de medianoche.



Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://editorialkokinos.com/producto/la-merienda

Facebook 

https://www.facebook.com/Kveta-Pacovska-31561666970/

Entrada muy recomendable de Lourdes Asencio en la web Proyectos Ilustrados

http://www.proyectosilustrados.es/el-pequeno-e-infinito-museo-de-kveta-pacovska-parte-ii/

 


            Catálogo de la exposición, 2007, Frankfurt am Main



miércoles, 7 de abril de 2021

Entradas en azul. Valérie Larrondo y Claudine Desmarteau. Mamá fue pequeña antes de ser mayor. Kókinos

 

Título: Mamá fue pequeña antes de ser mayor

Autora: Valérie Larrondo

Ilustradora: Claudine Desmarteau

Traducción: Esther Rubio

Editorial: Lóguez

Año: 2001

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 16,5 x 16,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Dejamos del lado el grito, pero seguimos con el tono irreverente e irónico sobre las concepciones maternas en el libro-álbum. Este libro de Valérie Larrondo e ilustrado con un toque naíf y caricaturesco por Claudine Desmarteau propone un juego entre texto e imagen que opta por la comicidad a través del contrapunto o yuxtaposición entre el lenguaje escrito y el visual. Un ejemplo perfecto y claro para mostrar en un aula sobre los tipos de funciones entre imagen y texto. Visualmente, en la mayoría de las situaciones opta por la división clara de la doble página, dejando a un lado el texto y en otro la imagen, para que la diferencia entre códigos esté claramente diferenciada.

El texto nos revela una primera imagen en el que la narradora (la voz de la madre) cuenta a su hijo/a (que no vemos) lo “buena” que era su mamá. A partir de ese momento, las situaciones cotidianas que siempre están en la boca de los adultos hacia los pequeños “cómetelo todo”, “no te metas los dedos en la nariz”, “no tires de la cola al perro”, … se contradicen dado que el texto narra las buenas acciones de la madre que hacía de pequeña: “tu mamá se comía siempre la comida”; “nunca se metía el dedo en la nariz”; “jamás le tiraba de la cola al perro”. La imagen revela justo lo opuesto con un sentido cómico y burlesco.


A partir de esas tres situaciones, en las que nos explica el juego entre texto e imagen, las situaciones y las imágenes juegan con un mayor espacio en el que completar nosotros el significado o la situación: como jugar a médicos con el vecino del tercero (y esa mirada maliciosa), “palabrotas” (caca, culo, pedo, mecachis), no pintaba en las paredes o el destrozo que le hace a su osito de peluche cuando está en la cama (mamá era una niña muy tranquila). Una de mis ilustraciones preferidas es cuando dice que nunca pidió una Barbie y, en la imagen, vemos a la niña con una pistola apuntando. Si buscamos en un portal como Amazon valoraciones de usuarios podemos encontrar valoraciones negativas en las que se habla de lo inapropiada para las primeras edades o que las ilustraciones aterran a los niños. Y estas valoraciones se mantienen en los comentarios de las ediciones francesa y alemana.

También se ve la relación con los padres, las trastadas al hermano pequeño (contándole cuentos aterradores para dormir), los celos y, un cambio de lectura en horizontal hacia el plano vertical con la representación de la protagonista como un gigante (una ogresa, un monstruo). Y, un final, que recupera el inicio en el que cierra la paradoja de que siempre hay que creer a pies juntillas la visión del adulto. Y, ese, es el sencillo juego que propone un libro que sirve precisamente para cuestionar nuestra empatía hacia la infancia y que no poseemos verdades en su cuidado o educación. Más bien, también exploramos esa relación de la mejor manera que podemos. En este libro, también se hace una burla perfecta al convencionalismo de la mirada conductual en la infancia y es muy divertido comprobar el lugar en el que el límite o la censura del discurso infantil se basa en elementos tan pobres. Precisamente, es un espacio subversivo y, este libro, es una divertida muestra de ese juego.

Fran Martínez

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martes, 2 de marzo de 2021

Entradas en azul. Wolf Erlbruch. La gran pregunta

 

Título: La gran pregunta

Autor e ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: Esther Rubio

Editorial: Kókinos

Año: 2005

Páginas: 60

Encuadernación y formato: 19 x 29,5 cm. Tapa dura

Idioma: español

Reseña:

Mucho ha tardado en aparecer uno de los grandes nombres dentro de la LIJ contemporánea como es el alemán Wolf Erlbruch (1948) y galardonado con los reconocimientos más importantes como el Premio Andersen en 2006 y el Premio Astrid Lindgren en 2017. Un conjunto de reconocimientos en su mirada divertida sobre los tabús temáticos que se introducen en el discurso infantil y prestigian la inteligencia del lector, sea cual sea su edad. También comparte historia con otros grandes nombres al tener una conexión con el inicio de su carrera con el mundo publicitario y su posterior inclusión en el universo de la LIJ a partir del texto de James Aggrey con la reivindicativa historia de El águila que no quería volar (editado en castellano en Lóguez) hasta el éxito absoluto del clásico de la primera infancia: El topo que quería saber quién se había hecho eso en su cabeza. Una obra que aparecerá periódicamente en el blog en el que temáticas existencialistas impregnan sus libros y que cuenta con títulos que se han convertido en símbolos de la literatura infantil de calidad como el sensacional El pato, la muerte y el tulipán (2007, curiosamente el tulipán es el elemento que se ha perdido en la traducción del título en sus ediciones en Barbara Fiore).

Con La gran pregunta, premiado en la Feria de Bolonia en 2004 en la categoría de ficción, encontramos algunas de las características que definen su ilustración y que acompañarán al autor en obras sucesivas por el uso del collage apoyado en el trazo de sus personajes, el minimalismo cromático (como también mantendría en su célebre El pato y la muerte o en los álbumes con texto de Bart Moeyaert como el El viaje de Olek y, especialmente, La creación, la joya El rey y el mar de Heinz Janisch o la ilustración del texto de Karl Philipp Moritz en El nuevo libro del abecedario) y que artistas como Isol o Kitty Crowther procesan admiración. Un uso de colores crema (con la predominancia del amarillo y azul, esencialmente) para dejar espacio a una sucesión de personajes que responden a “la gran pregunta”.

Una pregunta que no se explicita y que inferimos por las respuestas: “Es para celebrar tu cumpleaños por lo que estás en la Tierra, -responde el hermano-.” Esta respuesta encadenará las afirmaciones de diferentes personajes que ofrecerán su respuesta a la gran pregunta desde su punto de vista: desde familiares, pasando por animales, profesiones (el soldado, el marinero…), la piedra, la muerte (aquí reconocemos también al pato que después serían los protagonistas del célebre álbum en 2006) y, finalmente, la respuesta de la madre con la que concluye ese desfile de personajes con voz propia.

Todos están aquí por algún motivo, pero esencialmente todos están para formar parte de un todo que es sobre el que se posa en portada y contraportada el protagonista de la historia. Para completar el juego, se incluye una anotación final y un juego metaficcional a modo de diario en el que interpelar al lector a crecer y dejar constancia de su respuesta a la gran pregunta. Cada momento tendremos una respuesta a medida que nuestras experiencias nos definan y configuren nuestra visión del mundo. En esta paradoja Erlbruch define el espacio de respeto al lector, a la infancia, desmontando con humor (en el texto, extrañeza y belleza en las ilustraciones) la necesidad de introducir espacios de reflexión y diálogo en la lectura. Otra respuesta que encontramos es que Wolf Erlbruch es, sencillamente, un autor excepcional dentro de la LIJ. Un maestro.


Fran Martínez

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Esas gafas redondeadas pueden encontrarse en numerosos personajes de sus álbumes…