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lunes, 6 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Tomi Ungerer. Flix. Ediciones Ekaré

 

Título: Flix

Autor e ilustrador: Tomi Ungerer

Traducción: Carmen Diana Dearden

Editorial: Ekaré

Año: 2013. Original: 1997

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 28 x 22,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

No podía faltar Tomi Ungerer en este tramo final y, en esta ocasión, por partida doble. La primera entrada se la dedicamos al icónico Flix que marcó su retorno en 1997 y, el año siguiente, se alzaría con el Premio Andersen. Por el blog han pasado joyas como El hombre niebla (Lóguez, 2013), Hombre Luna (Libros del zorro rojo, 2012), el distópico mensaje de Non stop (Kalandraka, 2019) y, como no, el icónico Los tres bandidos (Kalandraka, 2007). Y, sencillamente, sus títulos no pierden vigencia. Sobre la maravillosa historia de Flix, queda el testimonio de su argumento en su web:

“Flix is about making the best of your differences – we are all equal and we are all different. Everyone has something to offer. Flix shows us that with comedy you can overcome any dogstacle.” (Tomi, enlace web Ungerer)

Esa invitación al divertimento a través de la biografía del perro nacido en una familia de gatos (el año siguiente publicó el maravilloso Otto: autobiografía de un osito de peluche) esconde diferentes cuestiones tan esenciales como quiénes somos o qué define nuestra persona: la parte genética o la social. Trufado de detalles culturales en el mundo de gatos y perros, enemistados y separados, con su habitual sorna y un mundo en el que Flix (un perro con padres gatos) debe perseverar para ganarse la aceptación de ambos grupos (que, inicialmente, lo rechazan). 



Pese a que su aceptación en ambas comunidades tiene que verse sometido a la realización de una proeza (la solidaridad y la vida por encima del quién), observamos un elemento poco frecuente en la literatura infantil: la resolución a partir de la creación de un partido político que no enfrente a ambos bandos. Y, por desgracia, en la clase política y los medios de comunicación se prefiere vivir mejor con la polarización (crea tu nicho, segmenta el mercado, posiciónate en la opinión pública, crea tu marca, sé reconocible… inmundicia). De nuevo, en esa resolución tenemos otra de las estampas que siempre disfruto con Ungerer: la algarabía de la celebración.


Además del álbum, la vida de Flix parece que continúa con un proyecto de serie animada (consta de 52 episodios y Aria Ungerer como una de sus productoras) y que se sumará Hombre Luna la traslación de sus obras a la pantalla (en este punto hay que recordar el éxito de la serie a partir de Petit de Isol en Argentina). Por el momento tan solo se conoce este fragmento en el canal de Tomi Ungerer en YouTube. Además, para finalizar, con el aspecto de gatos (como en los bólidos en el álbum) el diseño arquitectónico de Ungerer para una escuela infantil y, recomiendo que deis una ojeada a otras instalaciones del genial Tomi (hasta su obra erótica).

 



Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.ekare.com/ekare/flix/

Web de Tomi Ungerer

https://www.tomiungerer.com/

lunes, 18 de octubre de 2021

Entradas en azul. John Burningham. Las estaciones. Kókinos

 

Título: Las estaciones

Autor e ilustrador: John Burningham

Traducción: Jonathan Cape London

Editorial: Kókinos

Año: 1997. Original: 1969

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24,1 x 30,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

 

As it breaks

The summer will warm

But the winter will crave what is gone

Will crave what is gone

Will crave what has all

Gone away

Future Islands, Seasons.

 

Una de las apariciones televisivas más divertidas fue la de la banda Future Islands en el late night de David Letterman de la que aparecieron memes a raudales. Sí, esto sigue siendo una reseña de literatura infantil dedicada a uno de sus grandes autores: John Burningham. En la literatura infantil la naturaleza y sus ciclos son una constante temática para conectar con cuestiones más profundas y existencialistas. La vida y sus ciclos, el flujo constante del tiempo y el orden inmutable de los ritmos circadianos, el cambio de hora, la celebración de los equinoccios, la tibieza de los solsticios y las idas y venidas de las condiciones meteorológicas. Desde hace años, como maestro de primer ciclo de educación infantil, las estaciones han sido parte esencial del aprendizaje y una temática recurrente como es previsible. Siempre me resultó paradójico encontrar en los manuales y maletas educativas (o, simplemente, maletas dado que lo educativo es más discutible) la secuenciación de estos contenidos como algo inmutable: 21 de septiembre, hay que celebrar el otoño y ya saben: las hojas caen, hay castañas, etc, Obviamente, el 21 de septiembre en el Levante continúa siendo caluroso y, la única irrupción en sus altas temperaturas, son los fenómenos popularmente conocidos como “gota fría”. Pasará más de un mes hasta que veamos hojas llenando los suelos de los parques y, con el aumento de las temperaturas, en el Levante hablarles de la nieve y demás fenómenos típicos de cada estación es simplemente un fugazi.

People change
But you know some people never do

You know when people change
They gain a piece but they lose one too

Hay libros estupendos para mostrar el cambio de las estaciones, entre mis favoritos el recientemente reeditado por Kalandraka de Iela Mari, Las estaciones (L’albero en su edición original) o La casa de las cuatro estaciones de Roger Duvoisin. Dada la recurrencia temática en el mercado editorial, álbumes como los de John Burningham nos acercan a la belleza pictórica de sus ilustraciones en las que los paisajes rurales se ven poblados por sus personajes de trazo naíf. Cada estación se inicia con: “la (primavera, verano,…) es…” y, ese el inicio para enmarcar con belleza la eclosión de la vida en primavera (pájaros, cerdos, corderos, patos y flores). 

También aparecerá la infancia y las familias en un entorno rural, apacible y repleto de color. El verano, las vacaciones y súbitas tormentas veraniegas y la casa de campo como espacio inmutable en el que las estaciones se suceden y la vida sigue su ritmo natural. El color anaranjado del sol al llegar el otoño, el gélido horizonte del invierno y la desaparición de la luz por la espectral luna. Hasta que llega, de nuevo la primavera. El ciclo de la naturaleza narrado desde situaciones sencillas, pero con una ambientación del invierno que al llegar la primavera resulta esperanzador. Otra vuelta, siempre recurrente, pero en la obra de Burningham de una gran belleza y calidez.

Por último, me encanta esta portada de It’s a secret por los rótulos de la cubierta emulando los de la icónica serie Twin Peaks. Yo también vuelvo a mis referentes.

 


Fran Martínez

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miércoles, 13 de enero de 2021

Entradas en azul. Ana María Pelegrín (selección). Poesía española para niños.

Título: Poesía española para niños

Selección de textos: Ana María Pelegrín

Ilustrador: Tino Gatagán

Editorial: Alfaguara

Año: 1997 (1ª ed. 1ª reimp.)

Páginas: 151

Encuadernación y formato: 12 x 20 cm.

Idioma: castellano.


Reseña:

En el trascurso del año hemos recorrido diferentes referencias dedicadas a la oralidad y el lirismo: nanas, poesía, canciones, fraseología o adivinanzas entre otras. Es un contenido que periódicamente se rescatará en este pequeño espacio dedicado a la literatura infantil. Quizás, por mi desempeño como maestro de primer ciclo de Educación Infantil, me siento fuertemente conectado con este tipo de contenidos a diario. En esta ocasión, la protagonista de la entrada es Ana María Pelegrín y, en este contexto, son palabras mayores. A su cargo está la selección de poemas de Alberti, Machado, Lorca, Gloria Fuertes, Goytisolo, Miguel Hernández, Concha Méndez o Juan Ramón Jiménez, entre otras selecciones de autoría anónima.

En su prólogo, Pelegrín nos devuelve a ese espacio donde la oralidad y el lirismo poético configuran un formato de interacción (la palabra formato se la tomo prestada a Bruner) y espacio compartido en el que: “el niño estará colgado de la voz, esperando apropiarse de los sonidos. Las palabras coloreadas por el sonido de la voz, vibrando; las palabras deslizándose en la entonación, brincando en el ritmo…” (p.7). En este prólogo se encierran muchos de los aspectos que se han repasado estos días en las diferentes entradas.

Esta selección publicada por Alfaguara (y que cuenta con muchas reediciones) servía como renovación a la edición de Taurus en 1964, en la colección Temas de España nº 82 (e ilustrado por Mario Lacoma) y se estructura por temáticas en las que darle un orden a esta recopilación que conecta con muchos contenidos de la realizada por Jaime García Padrino y Lucía Solana titulada Por caminos azules… Estas antologías son un recurso valiosísimo para complementar con otras propuestas actuales de álbumes con un contenido poético y lírico o colecciones como las del Premio Orihuela de la editorial Kalandraka o cuando empleaba la división Faktoría K de Libros, entre otras propuestas editoriales que dedican un espacio para la poesía o centrado en el ámbito autonómico, el ejemplo de Andana con la colección Vagó de Versos o el Micalet Galàctic de Bromera. 


La idea esencial siempre es construir antologías personales para acompañar la vida en el aula, rodearla de palabras y belleza para expandir su mundo. Ese en el que son debutantes, pero no por ello hay que menoscabar su capacidad comprensiva. Ni mucho menos transmitirla desde la ceremoniosidad: su belleza debe deambular siempre por el aula, como una mota de polvo que busca el haz de luz para ser percibida.

Estructurada en cinco apartados, comienza con una serie de poemas clasificados como Los niños en el que también encontramos referencias a la pérdida en Canción de José Moreno Villa y los divertidos versos de Francisco Vighi en Cuando se murió el canario: “Cuando se murió el canario, puse en la jaula un limón; ¡Soy un caso extraordinario / de imaginación!” (p.19). Como no, poesía relacionada con la naturaleza y las estaciones en el capítulo titulado como Canción de los días que también nos recuerda a las canciones de batida relacionadas con los trabajos en el campo (madrugar, segar y pastorear, por ejemplo) y las particularidades de cada mes: sus cielos, paisajes, fenómenos meteorológicos. Siguiendo con la naturaleza el tercer apartado: Flores, árboles y animalitos amigos. Muchos de esos amigos son mariposas, mariquitas, hormigas, escarabajos, grillo o caracol y como no recordar los Bichopoemas de Leire Bilbao o la hermosura de María José Ferrada en El baile diminuto.

En el cuarto apartado un espacio para Retahílas, adivinanzas y canciones en el que la palabra busca el juego y el ritmo y, siguiendo con las conexiones con literatura infantil actual, la conexión de Madre, Notable, Sipilitrabe que nos evoca directamente al premiado ¡Malacatú! De María Pascual de la Torre por la manera en la que construyen su lenguaje en el diálogo que mantienen madre e hijo. O la diversión encadenada en Ésta es la llave de roma como juego para disfrutar del sinsentido y el ejercicio de la memoria (7 llaves que tiene Roma, como las que Antonio Rubio dedicó al análisis en su 7 llaves de cuento).  Finalmente, Retablo de navidad es el espacio dedicado a otro elemento tradicional como es la festividad de Navidad en el que está presente el imaginario católico, pero hay espacio para sobrellevarlo con el Espiritual negro de Pablo García Baena que nos transporta al ritmo de Nicolás Guillén.

Algunas debilidades, también están relacionadas con una temática que próximamente aparecerá en el blog como es Caperucita roja que está presente en el poema de Francisco Villaespesa o en el de José Agustín Goytisolo, Lobito bueno:

“Érase una vez

un lobito bueno

al que maltrataban

todos los corderos.

Y había, también,

un príncipe malo

una bruja hermosa

y un pirata honrado.

Todas estas cosas

había una vez.

cuando yo soñaba

un mundo al revés.” (p.32)

Un mundo o reino del revés como imaginó otra autora como Maria Elena Walsh (parece que este año hay proyectada la reedición de muchos de sus títulos emblemáticos por parte de la editorial Alfaguara). Otra referencia que merece la pena rescatarse de Ana María Pelegrín es Deditos y Cosquillitas (con ilustraciones de Shula Goldman) publicado en 1994 que contiene una colección de canciones para la interacción y el conteo a los que añade breves comentarios sobre cómo se realiza ese juego compartido, qué dedo es el que realiza la acción o cómo se genera el diálogo entre los personajes que se representarán con los dedos (el diálogo por ejemplo entre tres dedos como en Fray Andrés, Isidora y su ama). El pellizco afectivo está garantizado y, de nuevo, un material necesario para la creación de una colección personal de recursos poéticos, rítmicos y afectivos para trasladar a los más pequeños (ya sea como familiar o docente).

Imagen de Deditos y cosquillitas (1994)


Para finalizar, otro fragmento con el que cierra su hermoso prólogo:

“Me guían las palabras vividas a viva voz, el secreto afán de compartir con los jóvenes lectores y los lectores sin edad, la cita prodigiosa, el deslumbramiento esencial de la poesía”

Además, en el portal de la Biblioteca Cervantes Virtual encontramos un espacio para profundizar en su figura, un espacio creado con la colaboración del CEPLI de la Universidad de Castilla-La Mancha:

http://www.cervantesvirtual.com/portales/ana_pelegrin/

Con la entrada de María Jesús Ruiz Fernández, Rimaspelegrinas (Ana Pelegrín y la tradición oral) 

O recuperar una entrevista en su sección de vídeo:



 

Fran Martínez

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