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lunes, 11 de octubre de 2021

Entradas en azul. Jorge Argueta y Alfonso Ruano. Somos como las nubes. SM

 

Título: Somos como las nubes / We are like the clouds

Autor: Jorge Argueta

Ilustrador: Alfonso Ruano

Traducción al inglés: Elisa Amado

Editorial: SM

Año: 2018

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 21,6 x 24,1 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano/inglés


Reseña:

Esta semana continuamos con algunas temáticas que aparecieron en la anterior: menores en contextos de desplazamiento. En esta ocasión, la opción es poética con este conjunto de poemas que el salvadoreño Jorge Argueta escribió para reflejar la peligrosa travesía de niños y niñas que se desplazan desde El Salvador, Guatemala, Honduras y México hacia los Estados Unidos. En la nota del autor, describe el contexto de 2014, su visita a un albergue en San Diego (California) y el recuerdo de su huida de la guerra en los años 80. Una visita para conocer su voz, sus experiencias y su incertidumbre una vez cruzada la frontera: “Tristes decisiones para corazones tan jóvenes”, dice el autor.

Así, el viaje se describe poéticamente desde el punto de origen hasta el nuevo destino. La compañía son las ilustraciones de Alfonso Ruano y, en este punto, el recordatorio de sus sensacionales trabajos con los textos de J. M. Gisbert en El guardián del olvido y de Antonio Skármeta con Insomnio y La composición. El aire surrealista de sus imágenes sirve de perfecta compañía a los textos de Argueta. La progresión en el retrato del lugar de origen, su flora y fauna, hasta la aparición del peligro que hace inevitable la huida. En ese tránsito, se conocen las vicisitudes del paso de El Salvador a Guatemala (Las Chinamas, frontera entre ambos países). En ese paso en el poema Las Chinamas leemos en sus versos los recuerdos del patio del colegio, la maestra, madre, hermanos y hermanas:

“Quien sabe cuándo

vamos a volver.

Yo miro hacia el cielo

y pienso:

somos como las nubes” (p.18).

El miedo de un viaje que puede truncarse en cualquier momento y la esperanza por una vida mejor (el tren, “Bestia”, en el que viajan), los momentos de descanso en el desierto con los bellos poemas: El desierto, Los grillos y La arena del desierto. El encuentro del grupo con la patrulla fronteriza (“Aquí en el desierto somos una gran familia de estrellas”  -p.26- es el último verso de Nos presentamos a la patrulla) y con la transformación del rezo del padre nuestro por Santo Toribio, santo de los inmigrantes (al que encomendarse para que no les atrapen). Finalmente, la llegada y en el que el último verso se come el “como” de las nubes. Ahora, simplemente, “Somos las nubes”. En muchas ocasiones encontramos ejemplos diversos para el reflejo de diferentes situaciones en el tránsito migratorio, desde los orígenes de los conflictos, el reflejo de la guerra, el viaje hasta la frontera y las posteriores consecuencias de adaptarse a un nuevo contexto, en muchas ocasiones, adverso (no solo por la incomprensión de los demás o exclusión, sino también por las barreras del idioma y la carga emocional de dicho cambio). Si ellos son las nubes, les dejo a ustedes, estimado/a lector/a que escojan la materia de la que están compuestas aquellas personas que hacen bandera del odio hacia este colectivo humano. Mi elección, obviamente, me la reservo. 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://es.literaturasm.com/libro/somos-como-nubes-we-are-clouds#gref

 

sábado, 9 de octubre de 2021

Entradas en azul. Fran Pintadera y Alejandra Acosta. El vuelo infinito. Kalandraka

 

Título: El vuelo infinito

Autor: Fran Pintadera

Ilustradora: Alejandra Acosta

Editorial: Kalandraka

Colección: Orihuela

Año: 2021

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 15 x 23,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

La obra de Fran Pintadera (Las Palmas de Gran Canaria, 1982) ha encontrado acomodo y reconocimiento en el catálogo de Kalandraka a partir del Premio Compostela y la publicación de Cándido y los demás (ilustrado por Christian Inaraja) y este bello poemario que fue finalista también en la edición onceava del Premio Orihuela de Poesía para niños y niñas. En la anterior reseña, hablábamos de las migraciones y las problemáticas derivadas por la melancolía del desarraigo frente a la incertidumbre que empuja a las personas a este proceso. En este caso, el epílogo nos habla de las dificultades del proceso de la travesía, del cambio de las rutas migratorias y la búsqueda cíclica por encontrar el acomodo cuando llegan los rigores de las estaciones gélidas. En sus últimas frases leemos sobre esas bandadas migratorias: “Mientras lo hacen, nos regalan cielos llenos de música, de color y de vida” (p. 47). Tal vez por la presencia, relativamente, frecuente de álbumes y libros que abordan la temática migratoria este El vuelo infinito con las aves humanizadas de Alejandra Acosta continúa inspirando esas conexiones. 

El poemario escoge estructurarse en cuatro partes compuestas por cinco poemas: Norte, Antes de partir, El viaje, Sur. Cuatro partes, tantas como estaciones tiene el año, y un epílogo. Un conjunto de veinte poemas en el que el verso libre predomina y ofrece una narrativa poética plagada de bellas metáforas con las que abrazar a su protagonista, un ave del norte, que se presenta en el primer poema, Soy: “Se acerca el viaje ineludible, mi cálida migración. Soy un ave del norte mirando hacia el sur” (p.7). Esa preparación previa tiene la melancolía como compañera antes de iniciar una travesía y dejar atrás aquello construido durante la estación cálida y que, ahora, se enfrenta a la incertidumbre de su marcha como se refleja en Al norte del norte (que comparte título con esta vieja canción de Nacho Vegas). El invierno y su llegada (“Esconde el futuro tras su paso” en El invierno que llega, p.11) con el inevitable viaje y una bella reflexión sobre la visión de los humanos sobre las aves en Preguntas: los que adoran y admiran (ornitólogos), los que danzan y silban mientras sus cantos iluminan el día, los curiosos y los cazadores. Y, como no, el silencio que dejan tras su marcha y una última canción (como el último vals, antes de su partida).

El segundo conjunto de poemas, Antes de partir, enfrenta esa melancolía de echar la vista atrás (Carta de despedida) y no olvidar cuáles son sus orígenes en el breve Equipaje (“Llevamos poco equipaje: apenas el color de nuestras plumas para no olvidar quiénes somos”, p.20). Entenderán que esa segunda lectura sobre los procesos migratorios humanos no deja de sobrevolar al lector que se completa con la visión del Ave residente con un bello caligrama y la dulzura del Pájaro soñador que transmite el bello arrullo de una nana: “Duerme pajarillo; duerme, en lo alto de su rama. Nada lo molesta; duerme, escondido tras lianas” (p.23). Momento de partida: El cielo espera.

El viaje se inicia con dos poemas breves de gran belleza y las comparaciones que realiza para describir la sensación de alzar el vuelo y el caligrama de Son mis alas que me recuerda a Escribe tu nombre en el aire de Ricardo Yáñez, incluido en Cajita de fósforos. Después de esa belleza en la partida, la exuberancia del vuelo, también encontramos las inclemencias en los versos de La cuerda floja: el cansancio, rezagarse, la incertidumbre: “El cielo no tiene puertas. También el riesgo vuela y deambula sin fronteras” (p. 30). Y, como si de hormigas en la pluma de Ana María Matute se tratasen, en Palabras en el aire también se refleja el reclamo de la memoria ante lo efímero de su paso. Y, como no, el incesante empeño por acometer su travesía con éxito en Hoja de ruta.

Finalmente, El sur y la emoción en Tierra a la vista, el reencuentro con aquellas latitudes abandonadas ante la llegada del invierno: con la tierra (Caricias) o las ramas (Recién llegadas). En este último, asistimos a la desconfianza ante su llegada por las que allí habitan (la visión etnocéntrica) y la explicación en versos que remiten a la memoria, al legado: “Olvidan que somos del viento y que plantamos aquel olmo cuando solo era semilla” (p. 41). El poemario, se abría con Soy y, para cerrar esa espiral en constante movimiento leemos la belleza de Estoy con la contemplación de lo efímero y, finalmente, la luna como símbolo de cierre. Con El vuelo infinito celebramos esta época del año en el que las hojas comienzan su caída y las aves comienzan su migración. Miraremos su paso como fuegos artificiales en las cálidas noches del verano.


Como cierre, otra novedad dentro de su colección de poemarios es Bestiapoemas y otros bichos de Leire Bilbao que es la pareja del bello Bichopoemas y otras bestias también publicada en la Colección Orihuela. Y, como último punto, la publicación el 9 de octubre (día de la Comunitat Valenciana) y una de las leyendas que suelo contar en la escuela: L'oroneta i el rei (La golondrina y el rey), en la que se habla que la entrada de Jaime I no fue hasta que las golondrinas emprendieron su vuelo hacia tierras cálidas.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.kalandraka.com/el-vuelo-infinito-castellano.html

Web Fran Pintadera

https://www.franpintadera.com/copia-de-c%C3%A1ndido-y-los-dem%C3%A1s

 

miércoles, 16 de junio de 2021

Entradas en azul. Aquiles Nazoa y Emilio Urberuaga. Poemas de animales. SM

 

Título: Poemas de animales

Autor: Aquiles Nazoa

Ilustrador: Emilio Urberuaga

Editorial: SM

Año: 2015

Páginas: 72

Encuadernación y formato: 23,5 x 34 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

 

Es una costumbre

muy venezolana

el que a las personas

que nos son simpáticas

les pongamos nombres

que, en vez de encumbrarlas,

al contrario tienden a animalizarlas.

Fragmento del poema de Aquiles Nazoa: La picurización del venezolano en Humor y Amor, 1970.

El venezolano Aquiles Nazoa (1920-1976), “El ruiseñor de Catuche”, con esta colección de poemas en Humor y Amor (1970) recopilaba poesía humorística, teatro para leer y con el título encapsula muy bien la naturaleza de su obra. No exenta, ese humor e ironía, retratar las dificultades de una época y entenderlas en un particular gozo en estampas cotidianas, vivencias y el surrealismo que incorporaba con su interés por las fábulas (aquí podemos recordar también al colombiano Rafael Pombo) , conocidas también por la edición en Ekaré como La fábula de la avispa ahogada, El perro, el chivo y los tres tigres o La ratoncita presumida, que se unen a textos recuperados recientemente como La cenicienta al alcance de todos dentro de esas obras de “Teatro para leer”: “El dramático relato/ de una pobre muchachita/ que aprendió desde chiquita/ dónde le aprieta el zapato” o en 1955 su Caperucita criolla: “La historia de una niñita que sufrió mil contingencias por no encontrar diferencias entre un lobo y su abuelita”.

Una obra ganada para la infancia por un humor con el que consiguió con ternura reflejar el pulso de un tiempo, en el que vio los reflejos de una dictadura de Pérez Jiménez y la sutileza de la ironía con la que pensar más allá y los problemas de aquella infancia. Poemas para reír y pensar, maravillas como Buen día, tortuguita: periquito, payasito y filósofo del agua. También crítico del gobierno de Raúl Leoni y unido al arte, incluso un programa de televisión Las cosas más sencillas, en una biografía que está repleta de gestos de una mirada extraordinaria de la vida. Como La historia de un caballo que era bien bonito, que podemos escuchar de su propia voz:



Con Poemas de animales se recopilan en dos partes El nuevo corrío de los animales (1976) y los divertimentos de Algunos animales y sus defectos (1970) e ilustrados por Emilio Urberuaga se muestra el proceso de la elección de los animales de un representante: “Los seres irracionales/ están buscando los modos/ de formar con sus iguales/ un gobierno de animales”. Todos se postulan, todos imponen su yo: el loro, el perro, el mono,… en una divertida fábula que Urberuaga la refleja del día a la noche y hasta el amanecer en el que se refleja perfectamente el clima político al que estamos acostumbrados en este país: solo discursos unidireccionales.

Urberuaga consigue con sus ilustraciones darle una continuidad narrativa a ese texto con los breves pareados de Algunos animales y sus defectos: “Si no fueran tan ingratos, qué lindos fueran los gatos”. Una bella aproximación para pequeños lectores de la poesía de Aquiles Nazoa y un autor del que, ojalá, se rescaten e ilustren más textos.




 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://es.literaturasm.com/libro/poemas-de-animales#gref

lunes, 14 de junio de 2021

Entradas en azul. Mar Benegas y Neus Caamaño. Una pequeña semilla. Akiara books

 

Título: Una pequeña semilla

Autora: Mar Benegas

Ilustradora: Neus Caamaño

Editorial: Akiara Books

Colección: Akipoeta

Año: 2020

Páginas: 18

Encuadernación y formato: 16,5 x 27,5 cm. Acordeón a doble cara con funda.

Idioma: castellano

Reseña:

Retomamos el formato álbum sin abandonar la poesía y, como en la reseña de Ver la luz de Emma Giuliani, el formato acordeón para significar ese ciclo unido al empleo del rojo y el azul para dominar en una de las partes del acordeón reversible acompañando al blanco y negro. Una propuesta desde el formato estilizado y que permite la lectura en cualquier dirección: podemos iniciarnos por encima del nivel de la tierra y estar ante el fondo azul del cielo siguiendo el ciclo del brote o, bien, comenzar desde la semillita en la tierra donde el rojo domina. Incluso, las letras que componen el título también guardan ese pequeño juego de simetría y opuestos (la u con la n; la a con la e; la p y la q)

Un acierto en la exploración cuidada de Neus Caamaño (muy recomendable su divertido Por una manzana editado por Tres Tristes Tigres) en este libro al que se le une la voz en el texto de Mar Benegas (que repite con la ilustradora después de Hola, mañana), uno de los nombres más reconocibles dentro del circuito infantil en este país con éxito de ventas en sus colecciones en Combel con los cartonés de la colección La cereza, la colección de poemas en A lo bestia o la muy recomendable selección de 44 poemas para leer con niños en Litera o editados en A Buen Paso como Con el ojo de la I o Versos como una casa. Curiosamente, junto a Arianna Squilloni (autora y editora en A Buen Paso) son las dos autoras de la colección Akipoeta con Bajo las piedras (il. Laia Doménech) y Corazón de pájaro (il. Rachel Caiano), respectivamente. Y, para cerrar con la anterior entrada, un pequeño poema suyo aparece en Cajita de fósforos.


El segundo título de Benegas para esta colección, jugando con repeticiones, en la parte de la semilla bajo tierra: había una pequeña semilla que… inicia cada nuevo estado y, en la parte del brote ese había una pequeña semilla, pasa a ser pequeño brote, pequeño árbol, árbol, pájaro y, otra vez semilla. Efectivo y con las divertidas estampas de la naturaleza abriéndose paso entre protagonistas que la rodean, vigilan y contemplan bajo la luna y sol. También un guiño a El baile diminuto de María José Ferrada con el momento en el que el brote sale a la tierra por primera vez finalizando la parte en la que domina el rojo. La semilla que todavía no era nada… “Y fue un diminuto brote…”. Un acierto en el que su diseño e ilustración ha gustado mucho en el aula.

Booktrailer UNA PEQUEÑA SEMILLA / UNA PETITA LLAVOR / UMA PEQUENA SEMENTE from AKIARA books on Vimeo.

 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial

https://akiarabooks.com/es/libro/una-pequena-semilla/

Web Mar Benegas

https://www.marbenegas.es/

Web Neus Caamaño

https://neuscaamano.com/es/

viernes, 11 de junio de 2021

Entradas en azul. Adolfo Córdova y Juan Palomino. Cajita de fósforos: Antología de poemas sin rima. Ediciones Ekaré

 

Título: Cajita de fósforos. Antología de poemas sin rima

Selección de textos: Adolfo Córdova

Ilustrador: Juan Palomino

Editorial: Ediciones Ekaré

Año: 2020

Páginas: 60

Encuadernación y formato: 21,5 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Una de mis intenciones en esta etapa en el blog es una especie de cabezonada en la que me he propuesto actualizar el blog diariamente en 2021. No sé si lo conseguiré, pero fue una intención hace casi una década cuando escribía en la desaparecida web de crítica musical Conceptoradio y quedó inacabada. Es como una antigua promesa que quedó como una deuda pendiente que solo refleja la cabezonería de quien escribe. En esa dinámica, en las últimas semanas intento que el blog tenga entradas acumuladas para su publicación automática. Tampoco, como podéis observar, es un blog que tenga una finalidad por la que estar al día de novedades editoriales (para eso ya hay grandes espacios). Casualmente, hoy escribo sobre un libro galardonado con el Premio de la Feria de Bolonia en la categoría especial creada para esta edición centrada en la poesía. Es una pena que esto no se mantenga de manera constante en los certámenes, pese a que en nuestro país contamos con la iniciativa del Premio Orihuela de la editorial Kalandraka o el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños y las ediciones de FCE que tan buenos ejemplos de poemarios de calidad nos ha regalado.

En octubre de 2020, en un panel de la Feria de Bolonia, Arianna Squilloni la editora de A Buen Paso (donde Ferrada ha publicado joyas como Un jardín) y María José Ferrada hablaban sobre el panorama editorial y la poesía. Entre sus intervenciones destaco una que me resultó maravillosa:

La poesía no se escribe ni se lee rápido, se mueve lento. También cuando circula entre sus lectores. Los libros de poesía si bien se mueven más lento, viven más tiempo.” (min. 16: 31, M. J. Ferrada)


Esto nos lleva hasta el ganador, un maravilloso libro que estaba esperando que el hilo de las entradas su turno. Adolfo Córdova, además de su labor de selección, es un divulgador que en los últimos tiempos también ha sido editor del fabuloso Renovar el asombro. Un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en español (2019) publicado en las ediciones de la UCLM. Curiosamente, en la presentación del libro de Adolfo Córdova se inicia con Maria Elena Walsh y unos versos de En una cajita de fósforos en una de sus maravillosas obras (El reino del revés, como también lo son Zoo loco y Tutú Marambá), así como la naturaleza de su investigación conectando su estancia en la Biblioteca de Múnich y el ofrecimiento de Pedro César Cerrillo a extenderla esa investigación con la labor del CEPLI. La idea era investigar una poesía que podía ser ganada por la infancia y que, como señalaba Córdova (2019) la necesidad de ampliar el espectro de estudio y de la concepción de lector infantil y juvenil más compleja. Un panorama y retrospectiva que nos encaminaba, como señalaba en su prólogo: “vivimos un momento fascinante de creación, circulación y experimentación poética, y queda mucho por leer y analizar, mucho espacio para guardar asombros, fósforos en la cajita.” (p.16)

En el libro también se profundiza sobre esa idea de que el discurso tradicional sobre la musicalidad, métrica y rima que debe tener la poesía para la infancia, también es un discurso compatible con un género menos frecuente como el del “verso libre” como señala Bajour (2019, p.52) o la búsqueda del “yo” poético de la infancia, reconocer su pensamiento para fascinarnos desde la mirada poética. Los diferentes capítulos reflejan una mirada sobre diferentes tendencias, como la del álbum lírico o la labor de la Fundación Cuatrogatos en la selección de obras y su labor de promoción. Además, con todas las obras citadas y ejemplos que trufan el libro, también tenemos una selección más que interesante para reconocer esas virtudes que nos señalan los diferentes autores. Faceta de investigador que también se combina con la publicación de obras que también han sido con obras destacadas como El dragón blanco y otros personajes olvidados incluidos en la lista White Ravens en 2017 (ilustrado por Riki Blanco y muy recomendable sus Cuentos pulga o El deshielo entre otros) o con su labor en el blog Linternas y bosques. Una introducción para esta antología un poco larga, pero como la poesía se mueve lento…

Con estas cuestiones en mente, y el subtítulo Antología de poemas sin rima, la selección de Adolfo Córdova tiene la erudición de quien se ha especializado en este campo de estudio y el interés por el reflejo de esas cuestiones en estos poemas de formas diversas, pero que cuentan con las magníficas ilustraciones de Juan Palomino con una propuesta minimalista y simbólica en su acompañamiento y que me recuerdan también a las de Jan Barceló en Del dicho al verso (Fran Nuño) publicados en Yekibud donde el rojo-amarillo y azul son elementos dominantes que combinar con el negro y el blanco. Una selección de 36 autores en los que Córdova pretende conectar ese hilo que inicia Maria Elena Walsh y cierra María José Ferrada con el inédito El espantamiedo que nos devuelve al interior de esa cajita de fósforos. Un siglo entre Selva de Juana Ibarbourou (cada autor/a tiene al final del libro una breve biografía) y ese poema de M. J. Ferrada. Un siglo en el que pasear por las miradas de Gabriela Mistral, Aquiles Nazoa, Gloria Fuertes, Jorge Luis Borges, Carmen Conde, Alicia Morel o María Teresa Andruetto. 


Poemas breves que dejan una imagen expansiva como en Las máquinas de Gloria Fuertes, el recuerdo a la mariposa que no se quiere parar ni estarse quieta (en un guiño a Lorca) con el poema de Rosario Castellanos. El pliegue central no solo diferencia poemas, también sirve para que el ilustrador refleje esa continuidad trazada por Córdova. Uno de los juegos poéticos que ha pasado a mi cajita de poemas es Escribe tu nombre en el aire de Ricardo Yáñez al que se le une la delicia de Alicia Morel: Los árboles. Espacios cotidianos, simbolismos y percepciones sensoriales que tienen en la naturaleza el escenario para un lector al que regalarle la sorpresa y sabores como Cuando llega la lluvia de Fran Alonso. El deslumbramiento en La presa de Jorge Luján y como en una frase de Laura Devetach, tenemos una imagen tan sugerente como en Caprichos. En una cajita de fósforos se pueden guardar muchas cosas, incluso una estrella. Una colección poética especial para acercarnos a la poesía sin prejuicios y libres. Una joya para el catálogo de Ediciones Ekaré.


Entrevista, Canal Lee+ de Julio Trujillo a los autores


 

Fran Martínez

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Web de la editorial Ekaré

http://www.ekare.com/ekare/cajita-de-fosforos/

Web Adolfo Córdova (Linternas y bosques blog)

https://linternasybosques.wordpress.com/

Web Juan Palomino

https://www.instagram.com/juanpalomino.ilustrador

Referencias

Bajour, C. (2019). Nadar en aguas inquietas: una aproximación a la poesía infantil de hoy (1980-2011). En A. Córdova (Ed.), Renovar el asombro: un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en español (pp. 47-72). Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha.

Córdova, A. (2019). Renovar el asombro: un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en español. Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha.

 

 





lunes, 22 de marzo de 2021

Entradas en azul. David Hernández Sevillano y Maite Mutuberria. Arbolidades. Kalandraka

 

Título: Arbolidades

Autor: David Hernández Sevillano

Ilustradora: Maite Mutuberria

Editorial: Kalandraka

Año: 2020

Páginas: 64

Encuadernación y formato: 15 x 23,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Ya está aquí la primavera y siguiendo con la entrada dedicada a Benedetti y su Árboles la elección de Arbolidades de David Hernández Sevillano (Segovia, 1977) es una opción lógica en la continuidad del blog. Con Arbolidades se proclamó vencedor del XII Premio Ciudad de Orihuela de Poesía Infantil para Niñas y Niños y supone el espaldarazo definitivo a una obra que contaba con el cuento rimado ¡Artista! y el divertido poemario De boca en boca y río porque me toca. Para Arbolidades, la naturaleza, sus elementos, ciclos, los juegos de palabra y diversas florituras nos acompañan con la belleza de sus versos que se esconden por todo el libro. Escondido al lado de la portadilla encontramos la eterna pregunta de qué fue antes, ¿la gallina o el huevo?, transformado a la semilla o el árbol.

Esta puerta de entrada nos guía en una visita la calma de la naturaleza en el que somos testigos de la interpretación de su vida, la observación paciente de los días, las melodías que escuchan y el gozo humano de su contemplación. Un entorno en el que el tiempo cobra una nueva dimensión y nos plantea cuestiones sobre el sentimiento de pertenencia, nuestra finitud y otras cuestiones que recorren nuestra vida repleta de alegrías, dudas y contratiempos. Rehuyendo de rimas evidentes, se opta por la prosa poética y le conecta con la naturalidad y el juego simbólico que caracteriza a escritoras tan queridas en este blog como María José Ferrada. Versos que nos arrullan y abrazan, como en el inicial El bosque:

La canción del bosque cuenta

cómo todos los árboles

unieron sus raíces

para formar un solo ser: el bosque.” (fragmento, p.8)

Conocemos la música del bosque, el baile de las hojas en otoño revoloteando y un lenguaje que supone un reto al lector infantil en la búsqueda de significados más allá del vocabulario expresivo y un perfecto estímulo para el desarrollo de su competencia literaria y la apreciación de la capacidad connotativa del lenguaje literario y su placer estético cómo definiría Cerrillo (2007). También la naturaleza es el remanso de la memoria entre generaciones y sirve para representar esa solemnidad con sus ciclos como en Orígenes, un poema al que le tengo especial predilección por el empleo del algarrobo: un árbol que conecto automáticamente a la figura paterna (y a divertidas leyendas valencianas, dado que allí permanece enterrado el diablo después de perder una apuesta con un jugador empedernido que le vendió su alma).


También, con Diminutez hay evocación a la poesía oriental, pese a no tener la métrica de un haiku, respira la misma capacidad de crear en la mente una imagen poderosa con la sencillez del baile de los elementos y las hojas del bonsái., la conexión inmediata con Julia Otxoa en Taxus Baccata y los idiomas secretos de las hormigas y herrerillos. Otro de los poemas que más he recitado con mi alumnado de dos años este pasado otoño fue Hojarasca, en el que el ciclo de la naturaleza se materializa en la belleza del lenguaje. La variedad de árboles en los que fija su mirada y bellas metáforas nos acompañan durante todo el trayecto hasta poner el broche con un último poema que recoge el juego inicial que os he comentado al inicio de la reseña en el brillante Carta de un árbol a una de sus semillas, una preciosa carta de amor del adulto a su descendencia.

Acompañado por las sugerentes ilustraciones de Maite Mutuberria, que también ilustró en la colección otro título que se ha reseñado en el blog como Bichopoemas de Leire Bilbao y que cambia de registro en este poemario, optando por la sobriedad de tonos pardos para la sobriedad de un bosque en el que predominan el marrón y el verde. Arbolidades es una celebración gozosa de la naturaleza en la que David Hernández Sevillano completa una colección de poemas de gran belleza literaria para la infancia. En esta primavera deseamos que se recuperen los Brindis en abril, pero para dar entrada a la estación recitamos juntos En primavera (p.24):

“Quizás es la estación

o los cambios del viento,

que, al llegar la primavera,

los alcornoques tienen la cabeza

llena de pájaros.”

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/arbolidades-978-84-1343-018-8-castellano-2575.html

Web de David Hernández Sevillano

https://davidhernandezsevillano.com/

Web de Maite Mutuberria

https://maitemutuberria.com/

martes, 2 de febrero de 2021

Entradas en azul. Gloria Fuertes. Garra de la guerra. Media Vaca

 

Título: Garra de la guerra.

Autora: Gloria Fuertes

Ilustrador: Sean Mackaoui

Editorial: Media Vaca

Colección: Últimas lecturas

Primera edición: 2002. Reimpresión: 2010

Páginas: 112

Encuadernación y formato: 18,5 x 23 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Vivimos en tiempos convulsos, aunque no por motivos bélicos. Aunque, en cierta manera, la polarización nos acompaña. Al igual que la estupidez, que no entiende de bandos. La lectura de Garra de guerra de Gloria Fuertes (1917-1998) es, sin lugar a duda, estremecedora y con un lenguaje tan claro como sensible y comprometido. Unas características que la definen en su poesía, ya sea dedicada a la infancia como la recordamos con aprecio y reverencia o, simplemente, como retratista poética con su sentido común.

Partimos de dos conceptos y sus acepciones en el diccionario en línea de la RAE:

Guerra

2. f. Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.

Y, dentro del mismo término, también ampliamos con dos aclaraciones que están presentes en este sensacional poemario magníficamente editado (como es habitual desde la editorial valenciana Media Vaca). Estas son:

Guerra civil: f. guerra que tienen entre sí los habitantes de un mismo pueblo o nación.

Guerra atómica: f. guerra en que se utiliza armamento atómico.

En la camisa del libro leemos:

La patria no es una bandera ni una pistola, la patria es un niño que nos mira.”

Ilustraciones de Sean Mackaoui

Con el término “garra”, encontramos diferentes acepciones y opciones para asociar en este poemario:

Garra:

La opción obvia: 3. f. Fuerza, empuje.

Y no contradicen la energía y claridad con la que Gloria Fuertes se expresa en sus versos. En la parte final, Herrín Hidalgo recorre las características y la biografía de una autora comprometida con la vida y el progreso. Leemos en estos fragmentos de Hidalgo la visión poética de Gloria Fuertes: “Poesía cotidiana debe ser “al pan, pan y al vino, vino” (pero con belleza que para eso es poesía). Algo directo, emotivo con gracia” (p.101). Y vaya, si lo consiguió. Aprovechando otro título de su obra: “la poesía no es un cuento”.

Profundizando en el término garra:

Caer en las garras de alguien: Caer en sus manos temiendo o recelando grave daño.

Tener garra alguien o algo: Ejercer un fuerte poder de atracción, convicción o persuasión.

Estos poemas también nos sirven para, finalmente, buscar un sentido en sus poemas:

Sacar a alguien de las garras de otra persona: Libertarlo de su poder.

Esta podría ser una cartografía de sus poemas, poemas que reflejan la estupidez del conflicto y de la innecesaria devastación a la que nos aboca. La atracción que nos polariza y nos atrae por defender el posicionamiento que sea, por muy irracional que parezca. Ese poder que consume en diferentes ámbitos por reflejar la superioridad moral frente al contrario (ya sea cara a cara o, de manera más cobarde, desde entornos virtuales). Un contrario que, olvidamos su humanidad para deshumanizarnos. En el epílogo final de Herrín Hidalgo nos explica la naturaleza de estos poemas: “Estos son poemas sobre la guerra, o mejor como ella prefería: sobre la vida. No hablan de cosas bonitas, porque la guerra es un asunto muy feo; hablan de lo que hay que hacer.” (p.104)

Ilustraciones de Sean Mackaoui en la web de la editorial Media Vaca

Y, ciertamente, lo hacen. Ilustrados a la perfección por Sean Mackaoui potencian el sentido directo de las palabras para generar composiciones que también generan un sentido surrealista y sinsentido (con el único empleo del rojo para acompañar al blanco del soporte y el trazo negro) del conflicto descarnado, con un magistral uso del simbolismo y recuerda la potencia de las imágenes poéticas de Joan Brossa. Poemas como Mejora la niña que nació con una bala nos ofrece una imagen poderosa y nos desmonta con un giro escatológico y absurdo en su humor que nos conecta con muchas de las maravillosas historias que se encierran en sus poemas. Palabras que en poemas descarnados reflejan perfectamente su pensamiento como en Deshacer lo injusto (p.44). Reproduzco un fragmento de este poema en el que aparece la garra a la que hace alusión el título:

No tengo poder pero tengo la fuerza de los pueblos que sufren. No tengo cultura, pero tengo el corazón sabio de estar con los que no tienen nada”. Cada poema se concentra en un punto de golpeo. En Niños de guerra remata con los versos: “Hombres de guerra (que hicisteis la guerra) y nunca fuisteis hombres. Ojalá os atosigue el pasado.” (p.30).

Ilustraciones de Sean Mackaoui para el poema El casco y la paloma

Herrín Hidalgo también recoge el periodo en el que Gloria Fuertes fue profesora en Estados Unidos entre el 61 y el 63, época de la Guerra de Vietnam. También hay versos a la bomba atómica y al panfletismo empleado para el reclutamiento como en esa composición ilustrada perfecta en la que leemos: “Te matan y después le piden perdón al cadáver” (pp. 46-47).

Esa insoportable carga tiene una vía y es la paz a la que también le dedicaba diferentes poemas, pero no exentos de la bilis necesaria: Pacifista de verdad, Letanía, Vendría la paz, La paz no es mi fin o Mi partido es la paz son algunos de los ejemplos y con sentencias condenatorias claras a quienes emplean la confrontación y el miedo para erigirse como líderes (y dictadores): perderos todos en algún lugar remoto o el harakiri. Gloria Fuertes sabía cómo articular esas emociones en palabras. Hay que decir lo que hay que decir (p. 70):

Hay que hablar poco y decir mucho

hay que hacer mucho

y que nos parezca poco:

Arrancar el gatillo a las armas,

por ejemplo.”

Cada poema una bofetada, una llamada de atención y un recordatorio para el atropello de frases y proclamas (cada uno aplíquese la frase donde le plazca). En los versos finales de Hay frases: “Algunos de estos seres de estado creen en Dios, pero, ¡ni Dios cree en ellos!” (p. 42). Por suerte creemos en el legado poético de una de las grandes autoras de nuestro país. Eterna Gloria Fuertes.

Terminaría con Machine Gun de Jimi Hendrix, que es realmente el tono que merece este poemario (pero no hay ninguna versión decente del directo Band of Gypsys de 1970). Pero, si alguien prefiere un tono más optimista, le dejo con Dennis Wilson y Rainbows.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.mediavaca.com/es/ultimas-lecturas/garra-de-la-guerra

Web Fundación Gloria Fuertes

http://www.gloriafuertes.org/

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lunes, 25 de enero de 2021

Entradas en azul. Fran Nuño y Jan Barceló (il.). Del dicho al verso. Divertimento poético con frases populares. Yekibud

 

Título: Del dicho al verso. Divertimento poético con frases populares

Autor: Fran Nuño

Ilustrador: Jan Barceló

Editorial: Yekibud

Año: 2019.

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 22 x 28 cm. Rústica cosida.

Idioma: castellano.

 

Reseña:

En la línea de las anteriores entradas, momento para la fraseología. Además, con una propuesta editorial como la de Yekibud que rodea a cada uno de sus libros con un compromiso de responsabilidad con el libro y su proceso (tanto por el papel empleado como la no deslocalización de la producción e imprenta para reducir costes) dentro de la asociación LlibreLocal. Un elemento que considerar, sin duda. Además, es un libro que ha recibido la atención de especialistas como Anna Juan Cantavella en su blog La coleccionista y, la semana pasada, también fue recomendado por otra vía relacionada con la Literatura Infantil y Juvenil.

El planteamiento de los poemas de Fran Nuño se basa en la premisa de una frase o dicho popular: “Pedir peras al olmo”, “La gota que colma el vaso”, “Pisando huevos”, “Erre que erre”, “El mundo es un pañuelo” o “Me lo ha contado un pajarito”. A partir de estas expresiones, Fran Nuño emplea diferentes recursos para construir pequeñas historias en verso (desde tercetos las más breves y preferencia por versos de arte menor para potenciar la musicalidad) como las de Vicente (donde va Vicente va toda la gente) o en ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Juegos que se alternan con versos encadenados (Como anillo al dedo), dobles sentidos a partir de la voz narrativa de los personajes de los poemas (muchas veces en primera persona) que se acompañan de las ilustraciones que mantienen el trazo y potencian el color desde una gama cromática reducida a tres colores (rojo, amarillo y azul, casi nos sale la trilogía de Kieslowski) y que también nos recuerda a títulos de Olga Capdevila publicados en A Buen Paso, aunque en esta ocasión Jan Barceló mantiene un carácter artesanal que aporta más textura. La lectura de cada uno de estos poemas es un placer y se entiende perfectamente el subtítulo de Divertimento poético con frases populares.

Frases que adquieren una dimensión lúdica y con las pequeñas alteraciones de letras para cambiar el significado en la misma estructura (como en Erre que erre), pequeños enigmas a modo de adivinanza (El mundo es un pañuelo o Perder el norte), y genera estampas también repletas de belleza (A otra cosa mariposa o Estar en babia). Sin demasiados artificios en el lenguaje, con un bello cierre en Buscar una aguja en un pajar, encontramos una maravillosa colección de poemas para jugar con las palabras. En definitiva, una lectura completamente gozosa. Espantapájaros de la apatía.

 

Fran Martínez

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Web Fran Nuño:

http://www.frannuno.es/

Web de Jan Barceló:

http://janbarcelo.com/

Web de la editorial:

https://www.yekibud.es/del-dicho-al-verso-divertimento-poetico-con-frases-populares/

jueves, 21 de enero de 2021

Entradas en azul. Arnold Lobel. El pájaro cucurucho y otras aves extrañas

 

Título: El pájaro cucurucho y otras aves extrañas

Autor e ilustrador: Arnold Lobel

Traductora: Laura Wittner

Editorial: Niño Editor

Año: 2019. Original: 1971

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 19 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

 

Reseña:

Arnold Lobel es el broche perfecto relativo a la semana dedicada a poéticas del absurdo para la infancia. No será la última. Arnold Lobel como autor e ilustrador ha creado un conjunto de obras infantiles que traspasan generaciones y que, compartiendo el viaje con muchos de los autores de esta semana, empezó en un sector editorial que empezaba su despegue (volvemos a Harpers & Row y la figura de ursula Nordstrom) en el que inició su andadura como ilustrador, siendo la escritura una manera de rentabilizar su trabajo. Se puede leer en una entrevista realizada por Roni Natov y Geraldine Deluca para The Lion and the Unicorn en 1977 su explicación:

They would give me manuscripts. I was an illustrator, and I turned to writing only as a kind of economic expediency, because you quickly learn that when you're illustrating for another author you get 5% royalties and when you're writing your own story you get 10%. That makes a big difference”. (p.73)

Algo que dentro del mundo de la ilustración no suena como una novedad para muchas ilustradoras e ilustradores. En su caso, la publicidad no fue el refugio en el que desarrollar su carrera y esa ha sido nuestra suerte como lectores con títulos imperecederos con las diferentes entregas de Sapo y Sepo (en inglés, Frog & Toad), sus entrañables y disparatadas Historias de ratones, Búho en casa o su reinterpretación en Fábulas de la estructura de los cuentos de animales y morales (en este caso, con mucha sorna).

También afirmaba en esa entrevista de 1977 su interés por la narración en verso, pese a las dificultades que entrañaba: “I've written in verse. I love writing in verse. It's very hard but I love doing it” (p. 90). Ese elemento está presente en su obra y hace que su lectura sea disfrutada tanto para primeros lectores (sus libros aparecen en muchas ocasiones indicados para estas etapas en diferentes corpus), pero mi experiencia se basa como transmisor (mediador) de estas historias cortas a la primera infancia. Y, como no, funcionan de maravilla.

En esta ocasión, el inventario de aves que se realiza en El pájaro cucurucho y otras aves extrañas nos introduce en versos dedicados a la construcción de aves a partir de elementos dispares con los que jugar con las palabras (en este sentido, la traducción obviamente es compleja dada la naturaleza de los juegos de palabras y los referentes de cada lengua) y las formas.


Desde el botoncejo al divetido Navajucho (Si por la calle estornudas achís, el navajucho te corta la nariz), la lechuza láctea, la avescoba, el lorovatio o los botitordos. Elementos domésticos que cobran vida en sus diferentes versos y que se inician con un breve poema explicativo en su apertura: “Las aves que están dentro de este libro son muy extravagantes e inusuales: no las vas a encontrar en el zooloógico ni en los libros de ciencias naturales” y, posteriormente, otro breve poema pone el cierre a esta colección de tiernas chaladuras. Juegos en verso con la sonrisa constante en sus delicadas ilustraciones sobre las que explicaba la elección de tonos más suavizados:

“(…)with those little books, and that big type, if you use bright colors, it looks lousy. And I've done it. In my early years I used to do bright colors in those things and I really wasn't happy with them, so I gradually got muter and muter and became more pleased with the aesthetic result.” (p. 86).

Finalmente, la labor de recuperación de títulos clásicos de autores como Bruno Munari (del que han recuperado su serie de libros publicados en 1945), libros ilustrados de André François (Roland y El pequeño Brown), Ahora jugamos a que somos monos de Barbro Lindgren , El gato que vivió un millón de vidas de Yoko Sano o, recientemente La tierra donde crecen los helados de Anthony Burgess e ilustraciones de Fulvio Testa (en España se tituló El país de los helados en la edición de Altea en el 87). Y, en este sentido, las reediciones de las historias de Sapo y Sepo ahora reviven con una nueva edición que compila sus aventuras por la editorial Santillana (Loqueleo).

En suma, una lectura que abre puertas en la imaginación literaria de la infancia y la conciencia del lenguaje como herramienta de belleza y placer. Eso sí, absurdo, por favor.

 

 

Fran Martínez

Twitter

 

Web Arnold Lobel:

https://arnoldlobel.wordpress.com/

Web de la editorial:

https://www.ninioeditor.com/product-page/el-p%C3%A1jaro-cucurucho-y-otras-aves-extra%C3%B1as-2

Referencias

Natov, R., & Deluca, G. (1977). An Interview with Arnold Lobel. The Lion and the Unicorn 1(1), 72-96. doi:10.1353/uni.0.0119.