Mostrando entradas con la etiqueta Niño Editor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Niño Editor. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de marzo de 2022

Entradas en azul. ¿Qué hace falta? Andrea Antinori, Noemi Vola, Daniela Berti, Beatrice Alemagna y Gianni Rodari

 


Autor e ilustrador: Andrea Antinori

Editorial: Corraini

Año: 2021

Idioma: italiano

Tamaño: 17 x 22,5 cm.

40 páginas





Hoy, una entrada con diferentes álbumes que me gustaría recomendaros y que llevaba un tiempo deseando escribir algunas palabras sobre ellos. El motivo de esta entrada es el hilo conductor que nos llevará de un álbum a otro, pero manteniendo una coherencia estética por los diferentes nombres de sus autores. Comenzamos con L’arancio [El naranjo] del gran Andrea Antinori que ya cuenta con otros títulos traducidos en editoriales españolas como La entrada de Cristo en Bruselas a partir del cuadro de James Ensor. Esta referencia nos sirve para recordar otros títulos que emplean como referente icónico una obra de arte para expandir una narrativa a través de esta. Ejemplos: Greta la loca (texto de Geert de Kockere) que el ilustrador Carll Cneut hace de Dulle Griet de Peter Brueghel, El pintor ciego (texto de Xabier Docampo) ilustrado por Xosé Cobas a partir de La isla de los muertos de Arnold Böcklin, entre otros títulos (curiosamente, Geert de Kockere también puso texto a partir del cuadro de Edgar Tytgat, Voorspel van een gebroken liefde, para las ilustraciones de Isabelle Vandenabeele como documentaba Sandra Beckette en su libro de 2012).

Volviendo a Andrea Antinori y al mercado español, sus ilustraciones han acompañado a la poética narración Blanco como la nieve de Mar Benegas (A Buen Paso) o Contar de Pep Bruno o el álbum a textos de Cristina Bellemo titulado La ciudad de las listas (Liana editorial). A partir de este último título también se puede señalar su fijación con E.T. y con L’arancio (L’oranger en francés editado por hélium) comparte esa presencia ubicada en una escalera junto a una mirada crítica y socarrona en su narrativa. Con L’arancio la unidad narrativa es la página sencilla y en el texto predominan las onomatopeyas para construir su discurso con las implicaciones para el ritmo, juego y sonoridad que conlleva. Especialmente si tu púbico es de educación infantil, como es el caso. Ese tono irónico (con su divertida mala uva) nos recuerda a El árbol generoso de Shel Silverstein que lo acaba dando todo de manera incondicional (no me meteré en el concepto de hospitalidad incondicional de Jacques Derrida que ya sería mucha brasa). Sin embargo, el juego paródico de L’arancio está en observar el crecimiento silencioso del brote germinado hasta que se convierte en un naranjo y cómo se llena de sonidos a su alrededor por los pájaros que se comen sus frutos, el jardinero que lo tala a su gusto, la oruga que se come sus hojas y el perro que lo utiliza como lugar donde levantar la pata. Hasta que se le hinchan las raíces, claro.


Aquí comienza la segunda vuelta con la venganza de todos y cada uno de los que han perturbado su calma silenciosa, una intensa persecución y una huida rocambolesca que simplemente pide la carcajada y por su desenlace plantearnos a través de esos personajes sobre la importancia de nuestras acciones. No hace falta ver el alegato ecologista en la narrativa de una manera evidente, son lecturas que se pueden inferir sin que la diversión esté garantizada ni dulcificada gracias a la ironía. Con una paleta de colores mínima (naranja, verde, blanco y negro) y una secuencia guiada por onomatopeyas se encadena un álbum que piden una y otra vez en el aula. Un álbum incluido en el catálogo de White Ravens en 2021 con todo merecimiento.

Andrea Antinori (Instagram): https://www.instagram.com/andrea_antinori_

Web editorial Corraini: https://corraini.com/en/l-arancio.html 

Y una muestra de que Andrea Antinori sabe dibujar un árbol: Bruno Munari y drawing a tree





Autor: Gianni Rodari

Ilustrador: Andrea Antinori

Traducción: Laura Wittner

Editorial: Niño Editor

Año: 2021

Idioma: castellano

Tamaño: 18 x 23 cm. Cartoné.

24 páginas




El surrealismo y el juego de Andrea Antinori sirve como perfecto acompañamiento en esta nueva colección en cartoné a partir de poemas de Gianni Rodari (publicados el año pasado en Emme edizioni) y que se han traducido al castellano por Niño Editor, una editorial argentina a la que debemos agradecerle la vuelta de los títulos de la colección Opera Munari 1945. El primero que ha llegado al mercado español ha sido el gato Arturo (próximamente vendrán La luna con correa o caballito), perfecta secuenciación de los breves versos de un gato soñador con el empleo del fondo blanco, el uso del negro y el rojo y el amarillo en su paleta restringida de colores para acercarlo a las manos de primeros lectores con su formato de cartoné. Un álbum recomendado para biblioteca de aula en educación infantil y donde de nuevo veremos aparecer a E.T. como fijación del autor.


En este fragmento, siguiendo en el panorama italiano, no podemos olvidar el nombre de Noemi Vola o Beatrice Alemagna que también han ilustrado textos de Gianni Rodari. Curiosamente, Noemi Vola tiene trabajos junto a Andrea Antinori y ha ilustrado Grande como el mundo: la escuela de Gianni Rodari [Grande come il mondo: la scuola di Gianni Rodari]. Con motivo del centenario de su nacimiento en 2020 se publicaron diferentes títulos, pero la conexión entre Andrea Antinori y Noemi Vola y sumando una editorial argentina me llevan a un álbum que tengo pendiente y dejaré para el final de la entrada: Calamitoso en la editorial Limonero. El surrealismo de sus ilustraciones, sus personajes y el sentido del humor de esta dupla son un aliciente para seguir cada nueva publicación en el mercado. Desmontar la realidad a través de una lógica reconocible en lo fantástico de la literatura.

Más joyas de Andrea Antinori



 la colección de Niño Editor

Web Niño Editor (Arturo): https://tienda.ninioeditor.com/productos/arturo/



Estos autores nos llevarán hasta Daniela Berti, pero antes seguimos con Rodari y Beatrice Alemagna con el anuncio y creación reciente de un álbum que parte de otro poema de Rodari, La luna de Kiev, y que Beatrice Alemagna (finalista al Premio Andersen este año) ha ilustrado (no es la primera vez, como en el bello Uno y siete).

La luna di Kiev será editado por Einuadi Ragazzi al módico precio de 8 euros y cuya recaudación será para Cruz Roja Italia en su labor de ayuda en Ucrania. En el poema dedicado a la luna de Rodari y que se ha convertido en viral estos días nos habla que da igual dónde estés, la luna da luz a todas las personas por igual. Independientemente de su procedencia o destino: sus haces de luz viajan sin pasaporte. El poema formaba parte de Filastroche in cielo e in terra (en 1960 acompañado por las ilustraciones de Bruno Munari).



Recordamos la cita con la que finaliza la introducción de su Gramática de la fantasía:

“«Todos los usos de las palabras para todos» me parece un buen lema, tiene un bello sonido democrático. No para que todos seamos artistas, sino para que ninguno sea esclavo.” (Rodari, Gramática de la fantasía, 1973)

Beatrice Alemagna (Instagram): https://www.instagram.com/beatricealemagna/






Autora e ilustradora: Daniela Berti

Editorial: Raum Italic

Idioma: inglés/italiano

Año: 2020

Tamaño: 17 x 21,5 cm.

32 páginas.




Desconozco si en los agradecimientos de Daniela Berti están dedicados a Andrea Antinori y Noemi Vola (no aparecen los apellidos) en este divertidísimo Pit que cuenta con un formato bilingüe. Empleando principalmente la página sencilla como unidad narrativa, la historia de este pollo gigantesco que irrumpe en la vida del narrador está construida en clave humorística y disparatada con las comparaciones sobre el tamaño de Pit (jirafas, palmeras o la estatua de la libertad) en la que el empleo de una gama cromática reducida a colores primarios (azul, amarillo y rojo) sobre fondo blanco y con el negro (todo muy de fiesta Bauhaus y recordando aquella máxima de De Stijl: “El fin de la naturaleza es el hombre; el fin del hombre es el estilo”).

Conectado con la próxima reseña de la entrada, todo sucede el día en el que un pollo crece por encima del resto. Crece en proporciones colosales y no hay manera de saber qué hacer con semejante pollo. El juego entre la irrealidad del gigantismo del pollo y verlo transportado en coche, ubicándolo en el coliseo romano, en un barco (un guiño a Calamitoso) o en otros lugares con el divertimento surrealista de la situación. Con un texto telegráfico se amplía el espacio para generar significados en cada página. La investigación de los científicos sobre semejante anomalía de la naturaleza, la medición de sus pisadas, el guiño intertextual a King Kong (fuera del universo Anthony Browne) para una resolución que propone un juego de descentramiento y con el que deja abierta un pensamiento filosófico sobre la perspectiva sobre las que abordamos los problemas o circunstancia sobrevenidas.



Un álbum aparentemente sencillo, pero que es una auténtica delicia por lo efectiva y estilizada propuesta narrativa. El juego con el soporte del álbum para darle espacio al lector para divertirse y también al adulto que acompaña. En los peritextos finales conoceremos más proezas, pero mi preferida es que le gusta el ruibarbo (en inglés “rhubarb”). Y, a cualquier melómano con un poco de culturilla musical le llevará inevitablemente aquí.

 Daniela Berti (Instagram): https://www.instagram.com/danida.o

Web editorial: http://www.raumitalic.com/de/pit-2/ 




Autora e ilustradora: Noemi Vola

Traducción: Manuel Rud

Editorial: Limonero

Año: 2021

Idioma: español

Tamaño: 15 x 21 cm.

48 páginas


Finalizamos la entrada con un álbum sensacional de Noemi Vola y con el que cerramos la cuadratura de los nombres que han aparecido en esta entrada. He dejado este álbum para el final por la mayor complejidad temática y narrativa que presenta, ademásde un colofón temático que nos habla de un hecho cotidiano que hemos vivido en los últimos años entre el asalto de actos inesperados e inexplicables en nuestras vidas (una pandemia, el auge de los negacionistas o el conflicto armado). Este álbum fue originalmente publicado en Corraini (en 2017) y su traducción al castellano también fue por otra editorial argentina, en este caso Limonero.

Noemi Vola ilustrando a Rodari

Empleando el blanco y negro (pese a que es una autora cuya obra es particularmente colorista) y una narración en primera persona nos adentra en aquello que sucede cuando algo inesperado irrumpe en tu vida: en este caso un oso imponente se cuela en su casa. Es tremendamente divertida esta forma de representación en la que observamos en la primera ilustración la casa repleta de señales y protecciones para que no entre ningún oso en la casa (carteles, ventanas y puertas tapiadas). Casi como una suerte de protección contra los malos presagios o una fortaleza que creamos para que los problemas no irrumpan en nuestra vida desmontándolo todo. Cosa que ocurre en la siguiente ilustración: cuando los problemas llegan, no hay nada que los detengan. Llegan y basta.

No llega un oso cualquiera, todos los calificativos despectivos hacia ese oso que llega resultan encadenados de una manera que facilita el refuerzo de la problemática hacia una situación desastrosa (desastr-oso, claro). Máxime cuando la protagonista es alérgica a su pelo (el punto humorístico). Así, se suceden estampas costumbristas dentro de la surrealista imagen de un oso gigantesco instalado en el sofá de la casa y que no atiende a razones: ni a pedírselo adecuadamente y ninguna solución existe para atajar ese problema (ni las matemáticas, ni el chocolate, ni los tiranosaurios rex y ni mucho menos la guerra que, como dice la autora, nunca sirvió para nada). En su narrativa el texto principal se complementa con pequeños diálogos de la protagonista (nos revelará la gran incógnita de si existen osos en otros planetas). El oso siempre sabe dónde vas, aunque no lo sepas ni tú.


A partir de este punto de presentación de las situaciones problemáticas, el diálogo habla de la posibilidad de rendirse (una despedida de este mundo que pese a la carga trágica que tiene se encuadra con un majestuoso sentido del humor). Las maneras en las que ese oso silencioso se instala como una sombra y se juega con su forma a doble página es realmente divertido, así como la carcajada cuando aparece junto a él llevándolo en bicicleta o en una barca (que nos recuerda a ese momento de Pit en un barco). Cualquier situación cotidiana se convierte en un problema cuando el oso está contigo (ni la compra, ni las vacaciones…siempre es un fastidio, no te deja ni a sol ni sombra). A veces nos da pequeños respiros o finge que no está ahí (más rocambolesca la estampa). ¿Porqué está ahí? ¿porqué sigue si tanto lo odiamos?

La manera en la que plasma esta problemática, con la iconicidad apabullante del oso, es todo un reflejo de la inteligencia del álbum para representar una temática sobre una situación que a todos nos aborda y nos lleva al desgaste cuando un oso se instala en nuestras vidas. De manera irremediable, inexplicable, pero una forma de refleja como vivimos con nuestros monstruos. Un álbum excepcional para poner fin a esta entrada encadenada de referencias.

Noemi Vola (Instagram): https://www.instagram.com/volanoemi/

Web editorial: http://limonero.com.ar/libros/calamitoso-2/

 


jueves, 6 de mayo de 2021

Entradas en azul. ATAK. El Jardín. Niño Editor

 

Título: El jardín

Autor e ilustrador: ATAK (Georg Barber)

Traducción: Rafael Spregelburd

Editorial: Niño Editor

Año: 2017. Ed. Original: 2013

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 21 x 29 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Segunda entrada para Georg Barber (ATAK) después del divertimento de Mundo Loco en el que ya señalamos algunas de las bondades en la ilustración del autor. Con El Jardín, siguiendo con la temática entre arte y naturaleza (a la que se le podría añadir El Bosco de The Tjong-Khing por su particular visión de El jardín de las delicias), Barber nos introduce en el texto en un remanso de paz en el que contemplar el jardín. No hay un conflicto que no sea el tiempo y la apreciación de los cambios en el paisaje. El remanso de una vida que obedece a un ciclo, como también disfrutamos con los álbumes de Manuel Marsol, y preguntas que nos ayudan a focalizar nuestra mirada y apreciar el columpio. Es una evocación a un elemento que nos lleva a la infancia, a la memoria deformada como un espectro (me ha salido la vena Derrida) de aquellos juegos, la colección de pájaros y pequeños invitados que se esconden por la hierba, la belleza de los diferentes árboles, sus formas, sus frutos, las flores. “El jardín es la tierra y cada cosa en él está viva”.

Ese inicio contemplativo en el que se presentan memorias y destacan detalles, deja lugar a la entrada del protagonista al jardín durante el crepúsculo y su esplendor, en el que comienza la segunda parte de la narración con su exploración sensorial del color y el placer de gestos diminutos como acariciarlas, escuchar a los pájaros y, de nuevo, apreciar el paso del tiempo a través de las estaciones y el baile diminuto (un guiño a Ferrada) hasta su florecer en el que la doble página se llena de personajes y cierra un círculo con la vista desde el árbol, ahora acompañado. Es un libro fuera del tiempo, narrativamente, y atemporal por su aproximación a la naturaleza. En definitiva, a los placeres de la vida. Un libro que funciona como un regalo a la vista. 

Al igual que en la anterior entrada dedicada a ATAK, en la entrevista que hizo para el blog Picturebookmakers, hablaba de los procesos de publicación de sus obras, compartía los bocetos para cada título y señalaba una vuelta al jardín con Piraten im Garten (Piratas en el jardín) que se editó en febrero de 2021. También señaló que ese sería su último álbum para público infantil, que sería un regalo para él y su hijo dado que su estilo no es “comercial” y tampoco era una de sus principales pasiones. Pronto pasará por el blog, como cierre en el que unir Mundo Loco y El Jardín. Hasta entonces, disfruten de la contemplación.

Próximamente...


Fran Martínez

Twitter

 

Web de la editorial:

https://www.ninioeditor.com/product-page/el-jard%C3%ADn

Instagram ATAK

https://www.instagram.com/atak.georgbarber

martes, 23 de febrero de 2021

Entradas en azul. Nelly Stéphane y André François (il.). Roland. Niño Editor

 

Título: Roland

Autora: Nelly Stéphane

Ilustrador: André François

Traducción: Mariana Saúl

Editorial: Niño Editor

Año: 2018

Fecha de publicación original:1958

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 21 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Es de agradecer la labor de recuperación de títulos de grandes autores de la literatura infantil y juvenil (como los de Bruno Munari) y su traducción en lengua castellana. Dentro de los títulos ilustrados por André François en la editorial he escogido el icónico Roland (también publicado por la editorial El pequeño Brown de Isobel Harris). Su particular sentido del humor y la ironía con la que desmonta la idea de una infancia que necesita el aleccionamiento adulto. Entre sus trabajos ilustrados se mezcla el surrealismo como vehículo humorístico y la expresión artística como motor para el desarrollo de la curiosidad y la imaginación.

Libros sensacionales que podrían ser reeditados como el juego del formato de Lágrimas de cocodrilo (siguiendo con el sobre, las ilustraciones para el título de Jacques Prévert Carta de las Islas Baladar reeditado por Kalandraka y su división Faktoría K de Libros), su bestiario surrealista o un álbum que sería perfecto para esta época pandémica como El resfriado (en inglés Never catch a cold). Una obra la de André Farkas (1915-2005) que también cuenta con ese camino desde Europa hasta la época dorada de la comunicación visual de Estados Unidos ilustrando portadas para The New Yorker. Conexiones que ya se han citado en otras ocasiones con figuras como Tomi Ungerer y, en este caso, por las obras que hay en el Museo Ungerer en Estrasburgo de artistas como André François o Saul Steinberg (nombre al que se asocia como influencia en el trabajo de François).

En el retrato de un niño como Roland, el divergente frente al adocenamiento del resto y con las trastadas que imagina e ironiza con las imposiciones (desde la escuela al abrigo de visón de Isabelle). Armado con un lápiz para materializar sus pensamientos (aunque no se emplea de esta forma en este libro, es recurrente el lápiz como recurso metaficcional en otros títulos clásicos de la literatura infantil como los de Crockett Johnson, Ivar da Coll, Monique Félix, Anthony Browne o Chris Van Allsburg por citar algunos ejemplos a los que tal vez se le dedique una entrada especial) Roland se adentra en un día de aventuras en los que sus dibujos cobran vida a la orden de ¡CRAC!. Una cebra, un bosque en el patio del colegio en la nevada (donde el resto de los compañeros disfruta de sus creaciones. Es curioso como después de gastarle una broma a su amiga Isabelle, acaba detenido y encerrado en la cárcel (una imagen que dentro del imaginario de la literatura infantil es poco usual o se ha convertido en un tabú temático).

Así, vemos sus travesuras imaginadas también tienen consecuencias y castigos, pero también buenas acciones como ayudar a una niña que no tiene juguetes. También vemos como las secuencias se alternan con ese juego de consecuencias de las acciones y el alivio de que nuestro protagonista se encuentra a salvo (un ejemplo claro es Afortunadamente de Remy Charlip) y así se mantiene la tensión narrativa en su lectura. Finalmente, todos los elementos convergen con su vuelta a casa y la reparación de acciones, pese a que no tiene un sentido moralizante la resolución del conflicto. Roland es un libro de una gran belleza en sus ilustraciones en las que se emplea una gama cromática limitada en los oscuros tonos de azul y dorado (unido al blanco y negro), con un trazo primitivista y nos conecta con una infancia capaz de sentir, errar y de imaginar. En definitiva, con voz propia.


Al final de la entrada tenéis un documental grabado por Sarah Moon (que ya pasó por aquí con su interpretación en fotografías de Caperucita roja) sobre sus pinturas que se guardaban en su taller y cuyo incendio en 2002 devastó casi por completo. Algunas de esas pinturas se pueden encontrar en la Biblioteca Jean Moulin de Margny-lès-Compiègne, un centro regional dedicado al álbum.

¡CRAC!


 

Fran Martínez

Twitter

 

Web de la editorial:

https://www.ninioeditor.com/product-page/roland

Web de Janine Kotwica

https://janinekotwica.com/conferences/andre-francois-geant-des-arts/

 



(Y aunque parezca que esta semana nos centramos en la aparición de caballos, en este álbum aparecen otros equinos: cebras y burros)



jueves, 21 de enero de 2021

Entradas en azul. Arnold Lobel. El pájaro cucurucho y otras aves extrañas

 

Título: El pájaro cucurucho y otras aves extrañas

Autor e ilustrador: Arnold Lobel

Traductora: Laura Wittner

Editorial: Niño Editor

Año: 2019. Original: 1971

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 19 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

 

Reseña:

Arnold Lobel es el broche perfecto relativo a la semana dedicada a poéticas del absurdo para la infancia. No será la última. Arnold Lobel como autor e ilustrador ha creado un conjunto de obras infantiles que traspasan generaciones y que, compartiendo el viaje con muchos de los autores de esta semana, empezó en un sector editorial que empezaba su despegue (volvemos a Harpers & Row y la figura de ursula Nordstrom) en el que inició su andadura como ilustrador, siendo la escritura una manera de rentabilizar su trabajo. Se puede leer en una entrevista realizada por Roni Natov y Geraldine Deluca para The Lion and the Unicorn en 1977 su explicación:

“They would give me manuscripts. I was an illustrator, and I turned to writing only as a kind of economic expediency, because you quickly learn that when you're illustrating for another author you get 5% royalties and when you're writing your own story you get 10%. That makes a big difference”. (p.73)

Algo que dentro del mundo de la ilustración no suena como una novedad para muchas ilustradoras e ilustradores. En su caso, la publicidad no fue el refugio en el que desarrollar su carrera y esa ha sido nuestra suerte como lectores con títulos imperecederos con las diferentes entregas de Sapo y Sepo (en inglés, Frog & Toad), sus entrañables y disparatadas Historias de ratones, Búho en casa o su reinterpretación en Fábulas de la estructura de los cuentos de animales y morales (en este caso, con mucha sorna).

También afirmaba en esa entrevista de 1977 su interés por la narración en verso, pese a las dificultades que entrañaba: “I've written in verse. I love writing in verse. It's very hard but I love doing it” (p. 90). Ese elemento está presente en su obra y hace que su lectura sea disfrutada tanto para primeros lectores (sus libros aparecen en muchas ocasiones indicados para estas etapas en diferentes corpus), pero mi experiencia se basa como transmisor (mediador) de estas historias cortas a la primera infancia. Y, como no, funcionan de maravilla.

En esta ocasión, el inventario de aves que se realiza en El pájaro cucurucho y otras aves extrañas nos introduce en versos dedicados a la construcción de aves a partir de elementos dispares con los que jugar con las palabras (en este sentido, la traducción obviamente es compleja dada la naturaleza de los juegos de palabras y los referentes de cada lengua) y las formas.


Desde el botoncejo al divetido Navajucho (Si por la calle estornudas achís, el navajucho te corta la nariz), la lechuza láctea, la avescoba, el lorovatio o los botitordos. Elementos domésticos que cobran vida en sus diferentes versos y que se inician con un breve poema explicativo en su apertura: “Las aves que están dentro de este libro son muy extravagantes e inusuales: no las vas a encontrar en el zooloógico ni en los libros de ciencias naturales” y, posteriormente, otro breve poema pone el cierre a esta colección de tiernas chaladuras. Juegos en verso con la sonrisa constante en sus delicadas ilustraciones sobre las que explicaba la elección de tonos más suavizados:

“(…)with those little books, and that big type, if you use bright colors, it looks lousy. And I've done it. In my early years I used to do bright colors in those things and I really wasn't happy with them, so I gradually got muter and muter and became more pleased with the aesthetic result.” (p. 86).

Finalmente, la labor de recuperación de títulos clásicos de autores como Bruno Munari (del que han recuperado su serie de libros publicados en 1945), libros ilustrados de André François (Roland y El pequeño Brown), Ahora jugamos a que somos monos de Barbro Lindgren , El gato que vivió un millón de vidas de Yoko Sano o, recientemente La tierra donde crecen los helados de Anthony Burgess e ilustraciones de Fulvio Testa (en España se tituló El país de los helados en la edición de Altea en el 87). Y, en este sentido, las reediciones de las historias de Sapo y Sepo ahora reviven con una nueva edición que compila sus aventuras por la editorial Santillana (Loqueleo).

En suma, una lectura que abre puertas en la imaginación literaria de la infancia y la conciencia del lenguaje como herramienta de belleza y placer. Eso sí, absurdo, por favor.

 

 

Fran Martínez

Twitter

 

Web Arnold Lobel:

https://arnoldlobel.wordpress.com/

Web de la editorial:

https://www.ninioeditor.com/product-page/el-p%C3%A1jaro-cucurucho-y-otras-aves-extra%C3%B1as-2

Referencias

Natov, R., & Deluca, G. (1977). An Interview with Arnold Lobel. The Lion and the Unicorn 1(1), 72-96. doi:10.1353/uni.0.0119.