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viernes, 5 de noviembre de 2021

Entrada en azul. Manuel Marsol. La leyenda de Don Fermín. SM

 

Título: La leyenda de Don Fermín

Autor e ilustrador: Manuel Marsol

Editorial: SM

Colección: Premio Bolonia

Año: 2018

Páginas: 54

Encuadernación y formato: 33,8 x 24,3 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Si ayer salíamos cabalgando al lomo de las ilustraciones del álbum de Ventura y Auladell, seguimos cabalgando por parajes narrativos que recrean los recursos de las leyendas populares. Y, como no, de la mano de otro de los grandes ilustradores de nuestro país: Manuel Marsol. Una obra que sigue sumando distinciones y galardones a cada nueva entrega y, mientras esta llega en forma de Astro, volvemos a otro de sus títulos en los que apreciamos todas las virtudes de su propuesta: su sentido del humor y su personal propuesta estética (envuelto de referencias artísticas y culturales como divertimento complementario a la narrativa). La propuesta de una narración en la que se relata cómo se crea una leyenda y se posterga a lo largo del tiempo dado que, al contrario que los cuentos de tradición oral, la leyenda da por ciertos hechos que acaecieron en el seno de una comunidad y que emplean elementos fantásticos (y de diferentes tipos, desde leyendas del pasado sobre el mundo natural, la creación o de personajes fantásticos hasta las leyendas urbanas) en la construcción de la historia de un personaje. En este caso, Don Fermín.

Así, el texto nos relatará la historia de Don Fermín (el caballo de oros de la baraja española) y su desaparición una tarde en la que salió de paseo al monte. En esas dos ilustraciones vemos el camino hasta la entrada a una cueva, así como la mirada de una cabra montesa y su “invitación” a seguirla dentro de una cueva. Y, aquí, se inicia el misterio (y la aparición de la cabra montesa me recuerda a The Witch de Robert Eggers). Vemos al caballo salir despavorido de la cueva, pero no a Don Fermín y, en este punto también podemos considerar este álbum como el reverso de Yökai. O la similitud del caballo bajando la colina con el buey Gran jaleo de Duelo al sol. La aparición del caballo a las puertas del castillo nos presenta la entrada al imaginario cultural (entre sus habitantes, las figuras de la baraja española) y que se irán ampliando en las siguientes páginas como los leones de la Alhambra, sirenas, El Monte de las ánimas o referencias a Velázquez (que en el epílogo se citan, pero que no se explicitan).

Ilustración de Manuel Marsol: enlace

¿Qué pasó con Don Fermín? Cada doble página nos maravilla con las hipótesis sobre los hechos que sucedieron aquel día y en el que se despliegan todas esas referencias a cada cual más divertida. Algunas fatalistas, otras más benévolas. Siempre un placer visual (entre mis favoritas la afirmación de Doña Margarita y las cenefas de la pared que también forman parte de la casa de campo donde crecí). Cada página representa una hipótesis del origen de la leyenda y, avanzando en el tiempo, inclusive observamos la representación teatral (en los ornamentos del teatro se recopilan otros elementos referenciales que han estado presentes en la obra). Incluso una canción con la que se recuerda a Don Fermín.

En la parte final, la actualidad, la vista de la montaña por la que serpentea la carretera llena de curvas (volvemos a la carretera con Marsol y la inclusión de una fecha en la matrícula) y la pregunta sin respuesta de qué versión de la leyenda damos por buena. Ese placer se lo reserva al lector. Si en Yökai observábamos ese traspase al otro lado y qué ocurría en ese mundo fantástico, en La leyenda de Don Fermín nos deja que el misterio del final abierto a sus diferentes opciones nos reconforte con la vista a esa cueva misteriosa en la que de la mano de Marsol siempre estaremos dispuestos a cruzar. Un universo de referencias artísticas y culturales muy personal, al igual que el de Javier Sáez Castán, y que no deja de sorprender. Finalmente, tenemos la suerte de encontrar todas estas claves en el vídeo en el que explica todo el proceso creativo detrás del álbum.

Making Of / Manuel Marsol - La Leyenda de Don Fermin (SM Ediciones 2018) from manuel marsol on Vimeo.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://es.literaturasm.com/libro/leyenda-de-don-fermin#gref

Web del autor

https://www.manuelmarsol.com/La-Leyenda-de-don-Fermin-Ediciones-SM-2018

lunes, 11 de octubre de 2021

Entradas en azul. Jorge Argueta y Alfonso Ruano. Somos como las nubes. SM

 

Título: Somos como las nubes / We are like the clouds

Autor: Jorge Argueta

Ilustrador: Alfonso Ruano

Traducción al inglés: Elisa Amado

Editorial: SM

Año: 2018

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 21,6 x 24,1 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano/inglés


Reseña:

Esta semana continuamos con algunas temáticas que aparecieron en la anterior: menores en contextos de desplazamiento. En esta ocasión, la opción es poética con este conjunto de poemas que el salvadoreño Jorge Argueta escribió para reflejar la peligrosa travesía de niños y niñas que se desplazan desde El Salvador, Guatemala, Honduras y México hacia los Estados Unidos. En la nota del autor, describe el contexto de 2014, su visita a un albergue en San Diego (California) y el recuerdo de su huida de la guerra en los años 80. Una visita para conocer su voz, sus experiencias y su incertidumbre una vez cruzada la frontera: “Tristes decisiones para corazones tan jóvenes”, dice el autor.

Así, el viaje se describe poéticamente desde el punto de origen hasta el nuevo destino. La compañía son las ilustraciones de Alfonso Ruano y, en este punto, el recordatorio de sus sensacionales trabajos con los textos de J. M. Gisbert en El guardián del olvido y de Antonio Skármeta con Insomnio y La composición. El aire surrealista de sus imágenes sirve de perfecta compañía a los textos de Argueta. La progresión en el retrato del lugar de origen, su flora y fauna, hasta la aparición del peligro que hace inevitable la huida. En ese tránsito, se conocen las vicisitudes del paso de El Salvador a Guatemala (Las Chinamas, frontera entre ambos países). En ese paso en el poema Las Chinamas leemos en sus versos los recuerdos del patio del colegio, la maestra, madre, hermanos y hermanas:

“Quien sabe cuándo

vamos a volver.

Yo miro hacia el cielo

y pienso:

somos como las nubes” (p.18).

El miedo de un viaje que puede truncarse en cualquier momento y la esperanza por una vida mejor (el tren, “Bestia”, en el que viajan), los momentos de descanso en el desierto con los bellos poemas: El desierto, Los grillos y La arena del desierto. El encuentro del grupo con la patrulla fronteriza (“Aquí en el desierto somos una gran familia de estrellas”  -p.26- es el último verso de Nos presentamos a la patrulla) y con la transformación del rezo del padre nuestro por Santo Toribio, santo de los inmigrantes (al que encomendarse para que no les atrapen). Finalmente, la llegada y en el que el último verso se come el “como” de las nubes. Ahora, simplemente, “Somos las nubes”. En muchas ocasiones encontramos ejemplos diversos para el reflejo de diferentes situaciones en el tránsito migratorio, desde los orígenes de los conflictos, el reflejo de la guerra, el viaje hasta la frontera y las posteriores consecuencias de adaptarse a un nuevo contexto, en muchas ocasiones, adverso (no solo por la incomprensión de los demás o exclusión, sino también por las barreras del idioma y la carga emocional de dicho cambio). Si ellos son las nubes, les dejo a ustedes, estimado/a lector/a que escojan la materia de la que están compuestas aquellas personas que hacen bandera del odio hacia este colectivo humano. Mi elección, obviamente, me la reservo. 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

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jueves, 9 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Peter Sís. Robinson. Ekaré

Título: Robinson

Autor e ilustrador: Peter Sís

Traducción: Teresa Mlawer

Editorial: Ekaré

Año: 2018

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 24,6 x 29,7 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Continuamos con otro álbum que nos conduce hacia el clásico de Daniel Defoe, Robinson Crusoe, que también presentaba otra opción de continuidad majestuosa como la traslación de Ajubel del texto clásico de Defoe en la editorial Media Vaca. Sin embargo, Peter Sís (Brno, 1949) permite la hipertextualidad con el original desde un punto biográfico del autor. Peter Sís, además, en el terreno biográfico se encuentra en un terreno que le resulta familiar por su retrato de la vida de Cristobal Colón (Follow the dream, 1991), Galileo (Mensajero de las estrellas, 1996), Charles Darwin (El árbol de la vida, 2003) o Saint-Exupéry (El piloto y El Principito, 2014). Junto a estos aspectos, en la portada encontramos otro elemento clave en sus ilustraciones como el uso de elementos cartográficos que Cantavella (2017) analiza en estas obras biográficas del autor y, como muchos reconoceréis, es una temática en la que tenemos diferentes entradas dedicadas en su blog La coleccionista. En su artículo señalaba el uso de los mapas como “llamada a la aventura”: “geographical maps can introduce a dreamlike or fantastical element and, in doing so, they have the power to tip the reader into the imaginary and towards adventure.” (p.48). En la portada de Robinson ya observamos ese mapa como vela del viaje que su personaje (el autor representando su infancia) observa junto a un conejo blanco: un viaje hacia un lugar al que la imaginación nos traslada y que nos recuerda a otro clásico como la odisea de Max.

Otro aspecto esencial en la obra de Peter Sís es la creatividad en la manera de emplear la viñeta para secuenciar la narración e introducir elementos que amplifican la información relativa a la construcción del protagonista y el contexto. Curiosamente, en una entrevista realizada antes del éxito de uno de sus grandes títulos como Madlenka ofreció una respuesta interesante a la decisión de la inclusión de todos estos datos en sus libros (Sís, Sak y Joseph, 1997): “But I always think when I put lots of details, I think about some child which might be bedridden or in a hospital and would have time to look for little details.” (p. 136). Al final de esta entrevista se puede leer el proceso en el que se encontraba la idea de Madlenka, un libro que estaba pensado para su hija Madeleine: “I’d like to do a book for Madeleine before she grows up. The block I walk on in the morning with Madeleine has a French patisserie, a Chinese laundromat, an Indian selling newspapers, Puerto Rican people in the supermarket—and everybody likes Madeleine because she is a little girl.” (p.140). Al final de esta respuesta, también apunta la inclusión de esos detalles sobre la tradición de cada país que al final incluyó en el álbum. En sus viñetas observamos que la forma también delimita el contenido, como es la forma del timón para encapsular el momento en el que él junto a sus amigos ve una película de piratas, el juego preferido con su pandilla. La viñeta como marco en el que encuadrar una historia y mostrar la narrativa de la obra de Defoe y la creación del disfraz. Ese diálogo con el tiempo y un centro que sirve para remitirnos a la situación del texto.

Otro aspecto que me resulta fascinante es la extrañeza en sus perspectivas, como el momento que camina hacia el colegio disfrazado de Robinson (el personaje de su historia favorita) junto a su madre en el que les observamos en el centro con un fondo que utiliza un ángulo cenital de visión opuesto a los personajes. La iluminación y la paleta de colores traducen toda la belleza a un álbum que cuenta una historia cotidiana, una fiesta de disfraces que causa ansiedad a su protagonista y el reflejo de la decepción por sentirse extraño a la mirada de los demás.

El refugio de la mano de una madre y el refugio del sueño para navegar en esa sensación que marca la segunda parte del álbum e iniciar rumbo hacia otro estado de consciencia y conectar con un sentimiento de náufrago entre su mar de emociones hasta llegar a la isla perdida y comienzan las formas a tornarse circulares, describir elipses y espirales combinadas con dobles páginas que progresan en detalles que cristalizan en ese mapa de la isla como espacio narrativo a través de diferentes aventuras en el tiempo (pescando, construyendo su barca, portando agua, jugando con la fauna…) hasta una suerte de “última cena” en la que comparte mesa con su compañía en la isla. El sueño como refugio y bálsamo para sanar su autoestima. Finalmente, es muy bella de establecer el camino hacia un final feliz en esta narrativa con el suspense del “ataque de los piratas” que amenazan su territorio. Un álbum maravilloso con la habilidad para fascinarnos de Peter Sís en cada página y que nos amplifica con su recuerdo de infancia (fotografía incluida) a través de los sentimientos que tuvo cuando apareció disfrazado de Robinson y el resto de sus compañeros se burlaron de su aspecto. Y, a modo de sinestesia, no puedo evitar escuchar en mi cabeza el poema Caracola de Federico García Lorca cuando veo su portada:

“Me han traído una caracola.

Dentro le canta

un mar de mapa.

Mi corazón

se llena de agua

con pececillos

de sombra y plata.

Me han traído una caracola.”

(F. G. Lorca, Canciones 1921-1924)

Finalmente, parece que el género biográfico sigue siendo un refugio para Peter Sís con el lanzamiento este año de Nick & Vera: a quiet hero of the holocaust and the children he saved (2020) que cuenta la historia de Nicholas Winton que ayudó a 669 niños atrapados en la parte ocupada por los nazis de Checoslovaquia que permaneció oculta hasta 1988 en el que en un programa de televisión unieron a los niños que salvó y, a su lado (sin que ellos lo supieran), estaba Vera, una de las niñas a las que ayudó a escapar. Un perfecto acompañamiento a El Muro: crecer tas el telón de acero (2009). Historias conmovedoras en momentos en los que el mundo sigue huérfano.



Fran Martínez

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Web de la editorial

http://www.ekare.com/ekare/robinson/

Instagram Peter Sís

https://www.instagram.com/peter.sis.art

Referencia

Cantavella, A. J. (2017). Between Fiction and Reality: Maps and Cartographic Logic in the Works of Peter Sís. Children’s Literature in Education, 48(1), 39–55. https://doi.org/10.1007/s10583-016-9304-4

Sis, P., Sak, L., & Joseph, M. (1997). Interview with Peter Sis. The Lion and the Unicorn 21(1), 131-141. doi:10.1353/uni.1997.0009.

 


miércoles, 30 de junio de 2021

Entradas en azul. Gilles Bachelet. Un cuento que... Editorial Juventud

 

Título: Un cuento que…

Autor e ilustrador: Gilles Bachelet

Traducción: Paula Jarrin Servidio

Editorial: Editorial Juventud

Año: 2018. Original: 2016

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 18,5 x 25,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Siguiendo con la diversión y la metaficcionalidad era inevitable volver a Gilles Bachelet, un autor de que reseñamos su divertido Elcaballero impetuoso y uno de los clásicos de la LIJ como Mi gatito es el másbestia. No es la primera vez que observamos a los protagonistas de la cubierta leer un libro (para indicarnos el autor que es un libro sobre libros) con el delicioso juego intertextual de Los cuentos entre bambalinas y, en este Un cuento que… volvemos a esos terrenos en los que se maneja a la perfección. Recuerdo de entrada tanto en este libro como en el de ATAK un manual clásico como el coordinado por Lawrence Sipe y Sylvia Pantaleo en 2008 titulado Postmodern picturebooks, pero especialmente por su subtítulo: Play, Parody and Self-referentiality (juego, parodia y autorreferencia). En cierto sentido, define a la perfección el espacio en el que se vertebra la narrativa del libro que, en términos musicales, serían variaciones relacionadas dentro de los movimientos de la partitura.

El lector tiene el anclaje a un texto asociado a una imagen que es la que revela la narrativa en la sorpresa del paso de página. Ese juego e invitación a observar los detalles minuciosos que se disponen con sentido del humor. El texto nos da una descripción y nos señala los elementos que jugarán ese juego: una mamá o un papá, el bebé y el dudú. El cuarto elemento es un juguete que siempre aparece a los pies de la cuna y que amplía una segunda relación entre el imaginario de cada habitación. Eso en la página izquierda. En la derecha, el cuento como elemento poético en el que terminar de evocar ese juego irónico propuesto por Gilles Bachelet. El mecanismo se descifra a medida que se lee, introduce la capacidad de anticipar qué pasará en la siguiente página, pero en cada paso la sorpresa está garantizada. 

En las guardas, conocemos a las familias de animales protagonistas y la muy divertida inclusión de una excavadora. También encontramos a una figura humana, en este caso el autor (solo tenemos que observar los álbumes a pie de cuna en su página, el móvil en el techo y el “gatito” de Bachelet). Desde la cubierta se describe la estampa de los cuatro elementos de la narrativa como apuntábamos donde el dudú es el que servirá para la nueva estampa. En la portada vemos al dudú del oso panda y, en la primera página, tenemos a la familia panda. Ilustraciones encadenadas y pequeñas alteraciones en el texto que nos conducen por autorreferencias al universo literario de Bachelet (el caracol, la avestruz,…). Como en uno de los remates en la página de los extraterrestres: un cuento que pasa volando. En la contraportada, se cierra el círculo y el libro, de nuevo, pide ser leído como cada noche cuando a la hora de dormir la infancia pide un cuento, un espacio seguro con la literatura. Dulces sueños y una sonrisa en la boca.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.editorialjuventud.es/un-cuento-que-9788426144904/

 

jueves, 24 de junio de 2021

Entradas en azul. Peter Elliott & Kitty Crowther. FARWEST. L'ecole des loisirs

 

Título: Farwest

Autor: Peter Elliott

Ilustradora: Kitty Crowther

Editorial: L’ecole des loisirs

Colección: Pastel

Año: 2018

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 20,6 x 26,7 cm. Tapa dura.

Idioma: francés


Reseña:

Siguiendo con reseñas centradas en Kitty Crowther en esta ocasión nos detenemos en su faceta de ilustradora a un título del belga Peter Elliott (su nombre es Laurent Lienard, 1970) cuya trayectoria se inicia en 1994 con Sacha perd tout y cuya trayectoria en la LIJ se ha desarrollado principalmente en la editorial L’Ecole des Loisirs, unido a su faceta de ilustrador y músico (con la banda Busty Duck). En su entrevista en el blog Picturebookmakers podemos adentrarnos en el proceso seguido por ambos en la creación del álbum, así como el encuentro de ambos en la escuela de arte Saint Luc, colaboraciones en el diseño de las portadas de su banda (para su último disco Zoomorphic) y cómo se inició con el envío de unos bocetos con la historia de Farwest que Kitty pidió ilustrarle. En la entrevista Kitty hace un repaso a las decisiones artísticas y las interpretaciones al texto de Peter Elliott para añadirle su inconfundible toque artístico o cómo decidieron que no aparecerían pistolas en esta historia (tenemos arcos).

Lejos de una historia del oeste, la expresión que da origen a este libro parte de lo que en castellano sería “el que fue a Sevilla, perdió su silla”. Y, a partir de ahí, se pueden establecer más paralelismos con historias sobre nuevos llegados e incluso la migración como apuntan los autores. Personalmente, es una historia de aceptación al otro y la necesidad de cambiar la manera en la que pensamos que algo nos pertenece simplemente por la costumbre, la dificultad de encajar en un grupo por primera vez o adaptarnos a un cambio desde la posibilidad y no del rechazo. Con una gran dosis de humor, desde esa elección colorista del lejano oeste hasta lo que sería la sobriedad del paisaje con las guardas en carboncillo y con la portadilla reflejando a otro de los personajes del libro: un nativo americano. El libro nos da pistas con la cita que emplea en su apertura del Jefe Seattle un líder nativo de las tribus suquamish y duwamish: “the earth does not belong to man, man belongs to the earth” (la tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la tierra).


La mañana que nuestro protagonista se fue a cazar y abandonó la casa donde vivía con Jeff y Jim (todos con sus peculiares narices redondeadas y el nativo americano vestido con traje) relata sus peripecias en el intento de caza de un bisonte. El duelo entre el imponente animal y el pequeño protagonista tiene una gran comicidad y su resolución aún más: mejor cenamos sopa de conejo. Además de su caballo, siempre acompañado por su perro que sirve como segundo narrador visual de la situación: en la vuelta a la casa su sitio está ocupado por un curioso personaje con cabeza de emoji y con expresiones corporales que Kitty Crowther afirmaba en la entrevista que le inspiró un corto de Max Fleischer de Betty Boop con Blancanieves como sátira. Su indefinición de raza, sexo y procedencia también fue un acierto para la representación de la temática del libro. 

La presencia de Koko acarreará al inicio cierta confusión al protagonista, incomodidades al compartir el espacio de la casa y los miedos a arrebatarle todo aquello que quiere (tremendamente divertida la llamada telefónica a su novia Nina). Desesperación que se desmonta paulatinamente en apreciar todo aquello que aporta en su vida y la sensacional imagen alrededor de la hoguera con armónica, banjo y lo que podría ser una guitarra (o un dobro). Finalmente, la celebración de su cumpleaños y el momento para que también pruebe sus habilidades con la caza (peculiar su botín). Y, de nuevo, el que fue a Sevilla, perdió su silla (en este caso, por una representación de Rosa Parks).


La resolución no es menos sorprendente por el despliegue de la página en la que vemos que este ciclo se extiende en el tiempo y todos los personajes que al final habitan ese lugar, inicialmente, solitario. Entre esos colonos Kitty Crowther reafirma el carácter del libro con la inclusión del personaje de Django de la película de Tarantino (inspirado en Bass Reeves), Marthin Luther King o Patti Smith entre otros que citó en su entrevista. Un álbum divertido, con una premisa repleta de ironía. En la entrevista Peter Elliott pensaba en la respuesta a la expresión popular:

I simply asked myself what would happen for real if somebody leaves their place and another one takes it…I thought it would be nice to welcome the guy back anyway, like:
“Hey dude, take a seat; you’re welcome!” (Peter Elliott, blog.Picturebookmakers)

Bonita manera de expresarlo que, además, en el libro incluye la composición que Peter Elliott realizó para acompañar al álbum Farwest y el corto animado de Kitty Crowther:

Y como estas estampas siempre me traen recuerdos a John Fahey (impresionantes sus recopilaciones en su sello Revenant de este tipo de grabaciones arcaicas), Robbie Basho, Sandy Bull y todos aquello recuperadores del primitivismo folk americano donde Jack Rose fue uno de los maestros en ese revival (y que se marchó demasiado pronto) y os dejo con este Luck in the valley.




Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.ecoledesloisirs.fr/livre/farwest

Web Peter Elliott

https://www.peterelliott.be/

Instagram Kitty Crowther

https://www.instagram.com/kittycrowther/

Entrevista Picturebookmakers

https://blog.picturebookmakers.com/post/174624862276/peter-elliott-kitty-crowther

miércoles, 23 de junio de 2021

Entradas en azul. Ximo Abadía. Frank. La increíble historia de una dictadura olvidada. Dibbuks

 

Título: Frank. La increíble historia de una dictadura olvidada

Autor e ilustrador: Ximo Abadía

Editorial: Dibbuks

Año: 2018

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 19,5 x 27,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano


Reseña:

Memoria y olvido. Sobre estos términos podemos detenernos durante horas, pero supongo que pertenezco a una generación (nacidos en los años 80) que tuvo que asimilar los olvidos de la transición. Aspectos que, en teoría, eran una forma de cerrar viejas heridas. Desde luego que no para la memoria de los que sufrieron esas heridas. En la descripción de la editorial Dibbuks se cita al autor, Ximo Abadía (Alicante, 1983), en la que muchas personas se sentirán identificadas: “A nuestros abuelos los obligaron a luchar. A nuestros padres los obligaron a olvidar. A nosotros nos toca recordar el pasado, para mirar al futuro.” (enlace)

Por desgracia, a los que nos toca recordar nos educaron sin todas esas lecciones en las clases de Historia en la EGB, la Guerra Civil o el caudillo aún eran espectros de restos de ideologías del pasado (tirando un poco de Jacques Derrida). Es curioso como miramos al futuro después de 2008: por un lado, la idea de revolución social del 15-M y, por otra parte, los hedores de otros espectros que ganaban representatividad en Europa (Orban, LePen,…). No ha sido hasta 2019 que se ha realizado el unboxing de Franco, figura sobre la que Ximo Abadía dedica su mirada para una biografía en la que su estilizada propuesta como ilustrador ha seguido centrándose en aspectos relacionados con las figuras dictatoriales y la insensatez de la guerra como en el reciente Boom: La guerra de los colores (2020) que próximamente tendrá un espacio en el blog y aspectos que, además, como ilustrador traerán para la editorial Zahorí Books el título de Rebecca Gale: People Power en el que, por lo que describe el catálogo de la editorial, se reflejarán una lista de revoluciones sociales como el movimiento Black Lives Matter o Fridays for Future. 

Lecturas que nunca sobran ante la vuelta de viejas semillas ideológicas y el carácter cíclico al que nos conducen a los mismos errores. Esa sensación de una generación que se define perfectamente en este fragmento de una entrevista para RTVE por Jesús Jiménez (02/02/2018): “Creo ese pacto del olvido es un premio a los que participaron en la dictadura y una falta de respeto a toda la gente que murió. Creo que apenas se enseña esa etapa tan importante de nuestra historia. En algunos libros de colegio apenas ocupa 10 líneas. Creo que es importante que la gente joven sepa quién era el dictador, su mentalidad y el genocidio que ocurrió durante esta etapa en el poder. No podemos crecer sin conocer nuestro pasado”. (fuente: rtve.es, 02/02/2018)

La intención de Ximo Abadía en la unión de una sátira sobre el personaje, pero con un formato accesible al lector infantil (sin menospreciar ni un ápice de su capacidad para cuestionarse y reírse del personaje). A modo de biografía, el breve texto se realiza en tercera persona. Ya le vemos en el carrito con su gorra, recupera el apodo de “cerillita”  y la obsesión por los cuadrados (el ladrillo de mente), sus escasas dotes o aptitudes físicas (sin entrar en aquello que perdió en 1916). Mediante analogías con su intolerancia a la diversidad de formas y su ascenso mediante el impulso de otros dictadores de los cuales no aparece el nombre (Hitler y Mussolini), pero que le ayudaron a imponer la brutalidad de sus ideas con los bombardeos (con más de 300 muertos en Alicante, el 25 de mayo de 1938 al Mercado Central). La ilustración de las bombas cayendo y su texto breve (Volvió. Y se hizo con el poder) nos deja una de las ilustraciones más divertidas, por lo patético del personaje: un esmirriado elevado a figura imponente en la escultura. Y, sobre esculturas, nombres de calles y plazas, hay que “celebrar” la nueva idea del ayuntamiento de la capital sobre la escultura a una fuerza militar. Y, volvemos a los espectros.

La segunda parte del texto refleja la crueldad del conflicto y la opresión impuesta por el poder militar sirviéndose de nuevo de las formas para representar los cuerpos en las fosas: todo el que fuera diferente, no tenía cabida. El exilio y 39 años que se reflejan en una ilustración sin tapujos: estampa de un fusilamiento, trabajos forzados y prisión. Hasta que llegó su ocaso (con la visita correspondiente de la Parca). Las páginas finales terminan de construir la crítica: aunque se fue, dejó a los que se beneficiaron de aquello (vemos la representación de la iglesia aupada a la cima) y, lo peor, a los que no se enriquecieron de nada y tan solo son nostálgicos. La última ilustración deja la palabra en el aire que también representaba los libros para mañana de la editorial Media Vaca. Con formas geométricas, patrones, el uso habitual de superposiciones, la paleta rojo-azul y amarillo como recurso mínimo con el máximo poder visual para reflejar una historia a la que se le sigue dando vueltas y empleando como estandarte. Un álbum muy recomendable y como cierre, dada la temática espectral y la figura del susodicho, un poema de Julia Otxoa: Todos los trajes de la muerte:

La vida es insoportable

sobre las cenizas de las víctimas.

No me hables de los héroes,

he visto todos los trajes de la muerte,

la sombra de la sangre derramada

es siempre imborrable y única.

Miro nuestra casa

y sólo veo fantasmas.

(de La nieve en los manzanos, 2000)

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.dibbuks.es/tienda/index.php?route=product/product&product_id=499

Instagram Ximo Abadía

https://www.instagram.com/ximoabadia/?hl=es

 

miércoles, 2 de junio de 2021

Entradas en azul. Roberto Innocenti. Rosa Blanca. Lóguez

 

Título: Rosa Blanca

Texto: Christophe Gallaz y Roberto Innocenti

Ilustrador: Roberto Innocenti

Traducción: Maribel G. Martínez

Editorial: Lóguez

Año: 1987. Original: 1985

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 22 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano (Lóguez)/ catalán (Kalandraka, 2018)

Reseña:

Después del paso de Roberto Innocenti (1940) en las entradas de este año con La niña de rojo, turno para uno de sus álbumes más célebres dentro de su obra: Rosa blanca.  Volvemos al compromiso del autor en el reflejo de la memoria histórica dando título a partir del grupo alemán del mismo nombre que denunció las acciones del nazismo y cuyos propulsores (Hans y Sophie Scholl) fueron ejecutados en 1943. Reflejo de una temática que años más tarde retomaría en La historia de Erika (2003) como la del Holocausto y cuya traslación realista y cinematográfica de Innocenti le sirvió para ser reconocido por sendos trabajos con diferentes galardones y, en 2006, recibir el Premio Andersen. Curiosamente, María José Ferrada (otra de las autoras que ha sido protagonista esta semana) le dedicó en 2013 en la Revista Álabe un homenaje a su obra en el que señala su posición como artista y la importancia de la preservación de la memoria. Cerraba Ferrada (2013, p.4): “Y es que Roberto Innocenti ha logrado no un estilo sino una mirada, y no cualquier mirada sino que una en la que el mundo logra reflejarse. Desde sus ojos el mundo y su tiempo nos miran.”

En el número 98 de la revista Peonza, entrevistado por Javier Flor Rebanal, Diego Gutiérrez del Valle y Javier Sobrino, en 2011 hablaba de la idea que había detrás de Rosa Blanca: la esperanza. En su reflejo de estas historias, comentaba que esa mirada traslada a su visión de cuando era niño, experiencias que ha vivido y que no se trata de dramatizarlas para el lector infantil, pero prestigiarle en el conocimiento y la curiosidad para hacerse preguntas ante hechos históricos que le son desconocidos. Como apuntaba Kertzer (1999), estas preguntas colocan al adulto en una posición compleja frente a preguntas del lector infantil sobre porqué pasó eso y cómo dejaron que pasase tal barbarie en los campos de concentración. Así, las ilustraciones suponen una puerta de entrada para el lector para representar aspectos complejos y simbología que forma parte de la historia, la materializa y abre posibilidades para el diálogo en la interpretación de la historia a través del empleo del álbum, como Rosa blanca en las investigación educativa (Youngs y Serafini, 2011; Youngs 2012), especialmente a través de la relación con el personaje como se ha señalado en otras entradas desde el desarrollo de la empatía y el seguimiento de las miradas (directas para interpelarnos o en la dirección que precisa que fijemos nuestra atención).

El álbum narra inicialmente desde la voz de su personaje infantil, Rosa Blanca, como una especie de diario en el que nos ubica en un lugar de Alemania (un pueblo, no sabemos cuál). La representación es la despedida de los soldados al frente en la que la vemos despedirse de alguien que no describe en el texto, ni aparece en la imagen. Una vida que es interrumpida por la presencia militar en las calles y que se asumió como un hecho cotidiano con el olor y el ruido de los tanques. La narración describe lo cotidiano, en una situación inicial que nos presenta el contexto, en el que la vida no parece interrumpirse. Saludos a los soldados como gesto de orgullo y admiración de los niños a su paso. Y, como no, la imagen maravillosa del reflejo de Rosa Blanca en el río que nos recuerda a la fuente de la Cenicienta de Innocenti. Un reflejo que nos muestra algo que pasa desapercibido en el plano de la realidad: las alambradas. De manera metafórica la imagen revela el contenido simbólico del desconocimiento de la barbarie que se escondía en los campos de concentración.

Ese será el inicio del conflicto narrativo, el descubrimiento de un niño pequeño saliendo de uno de los camiones (no se sabía a donde iban. Se creía que al otro lado del río y que volvían vacíos). En las posteriores ilustraciones Innocenti nos señalará las ventanas tapiadas de las casas, el interior de esos camiones y el reflejo de una imagen histórica: la imagen del niño en el gueto de Varsovia. Curiosidad de Rosa Blanca por saber dónde se llevaban al niño (observamos en los carteles en el paso la expresión “victoria” antes del cartel de “Prohibido” en la valla). Allí se encontró con algo que para ella no tenía nombre: campo de concentración, pero que comprendió la desesperación de esas personas con la estrella amarilla en su ropa.

Una vez que la realidad se apodera del relato, la voz de Rosa Blanca enmudece y se transfocaliza al narrador omnisciente. Ahora, como lectores, conocemos el secreto de Rosa Blanca y su voz se apaga para que seamos testigos del silencio en sus acciones de las que nadie puede enterarse, sus visitas a las afueras con comida para aquellos niños que no dejaban de aumentar en número y soportaban las penurias del invierno. En la parte final, observamos la derrota del ejército alemán, el cambio del paso por el poblado, la destrucción y las ruinas. Y, entendemos cuál ha sido el final para la protagonista. La naturaleza revive al final del invierno y la flor que portaba Rosa Blanca, nos sirve para interpretar el trágico final de la protagonista. Volvemos a las palabras en las que Roberto Innocenti interpreta este álbum: esperanza. Esperanza por revelarse ante aquello que atenta contra las personas y desde el convencimiento personal por el cambio. Y, obviamente, la voz de la infancia como protagonista.

Una obra maestra que también ha sido publicada en catalán por la editorial Kalandraka (en 2018, con traducción de Bel Olid) con un cambio en la portada con la imagen de Rosa Blanca colocando una violeta en la alambrada del derruido campo de concentración y que sigue con el interés de las últimas entradas por la colección clásica de la editorial Lóguez Rosa y Manzana.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_portada?id=54

Edición en catalán: Kalandraka

https://www.kalandraka.com/rosa_blanca-978-84-16804-58-0-catalan-2347.html

Referencias

Ferrada, M. J. (2013). Homenaje a Roberto Innocenti :un ilustrador de su tiempo. Revista Álabe, 8, 1–5. http://dx.doi.org/10.15645/Alabe.2013.8.11

Kertzer, A. (1999). "Do You Know What 'Auschwitz' Means?": Children's Literature and the Holocaust. The Lion and the Unicorn 23(2), 238-256. doi:10.1353/uni.1999.0027.

Youngs, S. (2012). Understanding History through the Visual Images in Historical Fiction. Language arts, 89(6), 379–395. https://www.jstor.org/stable/41804361

Youngs, S., & Serafini, F. (2011). Comprehension Strategies for Reading Historical Fiction Picturebooks. The Reading Teacher, 65(2), 115–124. doi:10.1002/trtr.01014

 

martes, 11 de mayo de 2021

Entradas en azul. Margaret Wise Brown. El pájaro muerto (il. Christian Robinson). Corimbo

 

Título: El pájaro muerto

Autora: Margaret Wise Brown

Ilustrador: Christian Robinson

Traducción: Ana Galán

Editorial: Corimbo

Año: 2018. Texto original: 1938

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 23,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Primera entrada dedicada a Margaret Wise Brown (1910-1952) autora de uno de los álbumes clásicos junto a las ilustraciones de Clement Hurd en Buenas noches luna (original de 1947) y con una colección de títulos que continuó creciendo póstumamente, con poca edición en el mercado español entre los que encontramos este El pájaro muerto, en una nueva reilustración después de la de Remy Charlip en 1958. Su mirada hacia lo imperceptible y la belleza en hechos cotidianos convertidos en extraordinarios, como en este maravilloso relato que Christian Robinson (del que reseñamos su álbum sin palabras, Another) vuelve a ilustrar con sus características ilustraciones repletas de alegría naíf que nos lleva irremediablemente a los años 50. Además de Clement Hurd, sus libros fueron ilustrados por Leonard Weisgard (como las series de sus Noisy Books), Dahlov Ipcar (The Little Fisherman) o Alice & Martin Provensen (The Color Kittens). Libros reeditados o reilustrados que aún tienen vigencia.

Otras portadas del título ilustrado por Remy Charlip


Las ilustraciones alegres de Robinson acompañan un inicio en el texto que describe perfectamente el estado del pájaro que se han encontrado y describe perfectamente la manera de proceder de cualquier niño que se enfrenta a esa situación. La curiosidad inocente y la experiencia de estar en contacto con una experiencia inusual que es aceptada con calma en las descripciones que son, simplemente, el reflejo de la situación a la que se enfrentan. Esta forma de representación de la infancia, sin menospreciar sus capacidades, muestra cómo los niños siguen con el ritual propio de los funerales: lo enterrarán y le cantarán para darle una despedida. El proceso es contado al detalle, con naturalidad y, finalmente, una canción en la que se unen para cantarle en la tumba que le han creado. Y en el texto de Margaret Wise Brown (que renovó en 1965 Roberta Brown Rauch) no hay necesidad de incluir mayor dramatismo, simplemente la infancia interpretando como adultos la vida. O, al menos, tenemos esa percepción de la infancia como incapaz de enfrentarse a emociones complejas y limitando sus experiencias. Un libro sincero y emotivo que sirve de perfecto acompañamiento al duelo, pero sin olvidarnos de que la infancia también tiene una manera de ver la vida que, en definitiva, no deja de ser la temática de este álbum. Tristeza y celebración, pero respeto a la infancia como lectores activos con capacidad de cuestionar y construir significados.



Fran Martínez

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Web de la editorial:

http://www.corimbo.es/book/208/

Instagram Christian Robinson

https://www.instagram.com/theartoffun

miércoles, 28 de abril de 2021

Entradas en azul. Antonio Ladrillo. Mi Colección de Caras. Pastel de Luna


 Título: Mi colección de caras

Autor e ilustrador: Antonio Ladrillo

Editorial: Pastel de Luna

Colección: Cosecha propia

Año: 2018

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 21 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Saltamos en el tiempo y nos ubicamos en un álbum ideal para las primeras edades como Mi colección de caras, un título en línea con otros clásicos como ¡Puedo rugir! De Frank Asch (1985) o Si yo fuera un león de Isabel Pin. En este caso, el libro no se dispone de un espacio en el que colocar la cara del niño/a para que complete la narración desde el formato, sino desde su formato circular a modo de caretas en las que se despliega la página dominada por un color en el que ubicar el texto relativo a la expresión facial de una emoción y, en la parte derecha, la cara representada. 

Grandes expresiones, dominadas por la amplitud de los ojos y el gesto de la boca para su representación de su estado de ánimo. También el empleo de la doble página para mostrar como se sienten sus amigos y, en la información de la editorial, también proponen el juego del bookface (que me recuerda a la práctica en redes previa con el uso de portadas de discos en vinilo, sleeveface).

Este tipo de álbumes en un aula de Educación Infantil son de los favoritos del alumnado, hablando desde la experiencia en el aula, y está relacionado según la edad con el desarrollo del pensamiento simbólico, conectado además con los postulados de la Teoría de la mente, en la que distinguir la diferencia entre la representación y el objeto. Estimular el juego desde la empatía.


De la misma manera que en el anterior, la tentación es olvidar el componente lúdico de esta lectura por el discurso más utilitarista de la educación emocional. Desde ese punto de vista, el libro propone una experiencia sensorial y, por buscar una justificación, podemos darles vueltas a las etapas cognitivas en el desarrollo de las emociones propuesto por Bisquerra et al. (2015) como un elemento útil para la identificación emocional. Desde la perspectiva visual, también se aprecia la intención de Antonio Ladrillo para jugar con las variaciones en el color con la representación de los personajes: boca y ojos como elemento fijo; color del pelo, nariz y de la página izquierda como variaciones cromáticas.

El juego propone preguntas y juegos en los que tener como elemento de conversación los estados de ánimos, el juego de expresiones y el puro placer de experimentar sensorialmente con un libro-objeto atractivo desde sus ilustraciones que conecta con los intereses de la primera infancia y su desarrollo psicoevolutivo. Un álbum ideal también para interactuar con los más pequeños con el juego de cu-cú y volviendo a la entrada de ayer con el inicio de su pensamiento simbólico. Un libro que en el aula es continuamente solicitado para llevárselo a casa para jugar con sus familias.

Web de la editorial

https://www.pasteldeluna.com/product-page/mi-colecci%C3%B3n-de-caras



Referencias

Bisquerra Alzina, R., Pérez González, J., & García Navarro, E. (2015). Inteligencia emocional en educación. Síntesis.