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jueves, 9 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Peter Sís. Robinson. Ekaré

Título: Robinson

Autor e ilustrador: Peter Sís

Traducción: Teresa Mlawer

Editorial: Ekaré

Año: 2018

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 24,6 x 29,7 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Continuamos con otro álbum que nos conduce hacia el clásico de Daniel Defoe, Robinson Crusoe, que también presentaba otra opción de continuidad majestuosa como la traslación de Ajubel del texto clásico de Defoe en la editorial Media Vaca. Sin embargo, Peter Sís (Brno, 1949) permite la hipertextualidad con el original desde un punto biográfico del autor. Peter Sís, además, en el terreno biográfico se encuentra en un terreno que le resulta familiar por su retrato de la vida de Cristobal Colón (Follow the dream, 1991), Galileo (Mensajero de las estrellas, 1996), Charles Darwin (El árbol de la vida, 2003) o Saint-Exupéry (El piloto y El Principito, 2014). Junto a estos aspectos, en la portada encontramos otro elemento clave en sus ilustraciones como el uso de elementos cartográficos que Cantavella (2017) analiza en estas obras biográficas del autor y, como muchos reconoceréis, es una temática en la que tenemos diferentes entradas dedicadas en su blog La coleccionista. En su artículo señalaba el uso de los mapas como “llamada a la aventura”: “geographical maps can introduce a dreamlike or fantastical element and, in doing so, they have the power to tip the reader into the imaginary and towards adventure.” (p.48). En la portada de Robinson ya observamos ese mapa como vela del viaje que su personaje (el autor representando su infancia) observa junto a un conejo blanco: un viaje hacia un lugar al que la imaginación nos traslada y que nos recuerda a otro clásico como la odisea de Max.

Otro aspecto esencial en la obra de Peter Sís es la creatividad en la manera de emplear la viñeta para secuenciar la narración e introducir elementos que amplifican la información relativa a la construcción del protagonista y el contexto. Curiosamente, en una entrevista realizada antes del éxito de uno de sus grandes títulos como Madlenka ofreció una respuesta interesante a la decisión de la inclusión de todos estos datos en sus libros (Sís, Sak y Joseph, 1997): “But I always think when I put lots of details, I think about some child which might be bedridden or in a hospital and would have time to look for little details.” (p. 136). Al final de esta entrevista se puede leer el proceso en el que se encontraba la idea de Madlenka, un libro que estaba pensado para su hija Madeleine: “I’d like to do a book for Madeleine before she grows up. The block I walk on in the morning with Madeleine has a French patisserie, a Chinese laundromat, an Indian selling newspapers, Puerto Rican people in the supermarket—and everybody likes Madeleine because she is a little girl.” (p.140). Al final de esta respuesta, también apunta la inclusión de esos detalles sobre la tradición de cada país que al final incluyó en el álbum. En sus viñetas observamos que la forma también delimita el contenido, como es la forma del timón para encapsular el momento en el que él junto a sus amigos ve una película de piratas, el juego preferido con su pandilla. La viñeta como marco en el que encuadrar una historia y mostrar la narrativa de la obra de Defoe y la creación del disfraz. Ese diálogo con el tiempo y un centro que sirve para remitirnos a la situación del texto.

Otro aspecto que me resulta fascinante es la extrañeza en sus perspectivas, como el momento que camina hacia el colegio disfrazado de Robinson (el personaje de su historia favorita) junto a su madre en el que les observamos en el centro con un fondo que utiliza un ángulo cenital de visión opuesto a los personajes. La iluminación y la paleta de colores traducen toda la belleza a un álbum que cuenta una historia cotidiana, una fiesta de disfraces que causa ansiedad a su protagonista y el reflejo de la decepción por sentirse extraño a la mirada de los demás.

El refugio de la mano de una madre y el refugio del sueño para navegar en esa sensación que marca la segunda parte del álbum e iniciar rumbo hacia otro estado de consciencia y conectar con un sentimiento de náufrago entre su mar de emociones hasta llegar a la isla perdida y comienzan las formas a tornarse circulares, describir elipses y espirales combinadas con dobles páginas que progresan en detalles que cristalizan en ese mapa de la isla como espacio narrativo a través de diferentes aventuras en el tiempo (pescando, construyendo su barca, portando agua, jugando con la fauna…) hasta una suerte de “última cena” en la que comparte mesa con su compañía en la isla. El sueño como refugio y bálsamo para sanar su autoestima. Finalmente, es muy bella de establecer el camino hacia un final feliz en esta narrativa con el suspense del “ataque de los piratas” que amenazan su territorio. Un álbum maravilloso con la habilidad para fascinarnos de Peter Sís en cada página y que nos amplifica con su recuerdo de infancia (fotografía incluida) a través de los sentimientos que tuvo cuando apareció disfrazado de Robinson y el resto de sus compañeros se burlaron de su aspecto. Y, a modo de sinestesia, no puedo evitar escuchar en mi cabeza el poema Caracola de Federico García Lorca cuando veo su portada:

“Me han traído una caracola.

Dentro le canta

un mar de mapa.

Mi corazón

se llena de agua

con pececillos

de sombra y plata.

Me han traído una caracola.”

(F. G. Lorca, Canciones 1921-1924)

Finalmente, parece que el género biográfico sigue siendo un refugio para Peter Sís con el lanzamiento este año de Nick & Vera: a quiet hero of the holocaust and the children he saved (2020) que cuenta la historia de Nicholas Winton que ayudó a 669 niños atrapados en la parte ocupada por los nazis de Checoslovaquia que permaneció oculta hasta 1988 en el que en un programa de televisión unieron a los niños que salvó y, a su lado (sin que ellos lo supieran), estaba Vera, una de las niñas a las que ayudó a escapar. Un perfecto acompañamiento a El Muro: crecer tas el telón de acero (2009). Historias conmovedoras en momentos en los que el mundo sigue huérfano.



Fran Martínez

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Web de la editorial

http://www.ekare.com/ekare/robinson/

Instagram Peter Sís

https://www.instagram.com/peter.sis.art

Referencia

Cantavella, A. J. (2017). Between Fiction and Reality: Maps and Cartographic Logic in the Works of Peter Sís. Children’s Literature in Education, 48(1), 39–55. https://doi.org/10.1007/s10583-016-9304-4

Sis, P., Sak, L., & Joseph, M. (1997). Interview with Peter Sis. The Lion and the Unicorn 21(1), 131-141. doi:10.1353/uni.1997.0009.

 


lunes, 19 de abril de 2021

Entradas en azul. Peter Sís. Madlenka. Ekaré

 

Título: Madlenka

Autor e ilustrador: Peter Sís

Traducción: Carmen Diana Dearden

Editorial: Ekaré

Año: 2018. Ed. Original: 2000

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 25,5 x 25,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Después de Mvsevm de Javier Sáez Castán y Manuel Marsol, quería conectar el formato cuadrado y significación metaficcional con el de Madlenka de Peter Sís (1949). Es un juego de conexiones que aportan una narrativa interna al blog, pero tampoco es necesaria. El objetivo siempre es destacar obras de calidad literaria ya sea por su texto, imagen y/o formato. Con Madlenka se aseguran los tres aspectos y ese ya es motivo suficiente para recomendar un álbum sensacional de principio a fin, desde la portada hasta su cierre. Ganador del Premio Andersen en 2012, Madlenka es un artefacto que busca la significación desde todos los niveles para narrar la historia cotidiana de una niña que descubre que se le mueve un diente. Desde la portada que emplea en el centro un espacio para que se vea a la protagonista encuadrada en el punto central desde el barrio en contrapicado. Un barrio cuadrado, la cara de Madlenka enfocada en un cuadro. No es por continuar con el juego de conexiones entre reseñas, pero Peter Sís también tiene una conexión con el mundo cinematográfico y con diferentes cortos animados a sus espaldas como este de sus inicios Hlavy (1979).


Esta conexión cinematográfica se debe al uso de la aproximación desde el espacio exterior del planeta Tierra que en cada secuencia se aproxima hasta un lugar concreto, Nueva York, el plano de la ciudad, los bloques de edificios, un barrio y una ventana: allí, conoceremos a Madlenka. Esa aproximación previa hasta el barrio y la protagonista, se hace desde una perspectiva omnisciente y típica de las fórmulas de inicio de los cuentos tradicionales, pese a que en este caso, el lugar no es un espacio indeterminado: es una localización concreta. Ese primer despliegue visual (como también lo repetirá en El muro para mostrar Praga) incita al lector a sumergirse en esa historia de una forma metafórica preciosa: la inmensidad del universo, el planeta visto como un punto diminuto que se expande a cada ampliación del foco y que en un recóndito barrio perdido en esa inmensidad se ubica una niña, con una pequeña historia cotidiana: ha descubierto que ha crecido, ya se le mueve un diente. Y, esa pequeña historia, se expandirá a través de sus ganas de compartirlo con todo su mundo: su barrio. En ese juego de punto de vista, se produce otro hermoso no menos significativo: el punto en el que nosotros percibimos esa entrada al mundo tiene un destino, su mirada que nos interpela, nos llama la atención y demanda que escuchemos esa historia. No solo su barrio, tú estás interpelado por su mirada a descubrir su mundo.


De la misma manera que el encuadre y la forma cuadrada busca significar el objeto literario, el texto se dispone rodeando esos encuadres ilustrados. Las perspectivas y los ángulos buscan el juego de la percepción de puntos de vista cenital y contrapicado en la manera en que se representan los edificios: un mosaico que envuelve y que, a partir de tonos ocres, los fondos de acuarela y el puntillismo comienzan su activación cuando ella les interpela a viva voz que tiene un diente suelto para, finalmente, envolverla. En ese recorrido, el color será el indicador de dónde se dirige Madlenka y, de esta manera, cobrará vida.




Con dos planos diferenciados para la narración en las ilustraciones de cinco interacciones (a la izquierda Madlenka, a la derecha la del vecino que está en su establecimiento) observamos a Madlenka en el centro de un plano de su barrio y un texto que la envuelve (se emplean las mayúsculas, recursos pictográficos para transfocalizar la narración al uso de la primera persona: su voz con un texto que se convierte en el que ella está acostumbrada a leer). Ese centro tiene importancia para el paso de página, en el que Madlenka aparecerá justo en el hueco que ese cuadrado deja en el establecimiento del señor Gaston, el señor Singh, Eduardo o su amiga Cleopatra. Cada persona que se encuentra en su aventura por el barrio de una procedencia diferente (en los establecimientos se encuentran detalles de su procedencia además del texto como los colores de la bandera de Francia, el mapa de Italia,…) que le da los buenos días en su idioma.


Ese centro que ocupa Madlenka se revelará en el paso de página como la ventana a la cultura de cada personaje de su barrio: Francia, India, Italia, Alemania, Egipto y América Latina. Sus elementos fantásticos procedentes de la tradición oral y sus iconos culturales en un juego intertextual con El gato con botas o El principito, el bosque de los Grimm o Pedro Melenas, monumentos arquitectónicos y tantos otros elementos que se suceden y que en el texto sus representaciones nos dan pista para jugar al busca y encuentra en esas ilustraciones a doble página. También, esto señala el carácter intercultural de la narración y tantos otros aspectos hacen que autores como Sipe & McGuire (2006), Zipes (2009), Quintero (2010) o Durán & Bosch (2011) se fijen en elementos dispares en sus publicaciones. Esta representación y viaje por lugares oníricos y distantes me recuerda a Ben’s Dream (1982) de Chris van Allsburg, esta vez con monumentos alrededor del mundo con un protagonista que soñará con la Estatua de la Libertad, el Big Ben, las Pirámides de Egipto, el Monte Rushmore o La Muralla China. En ambos, el mapa al final del álbum nos señalará estos destinos en los que la imaginación navega en relatos atemporales.


Un viaje por el tiempo y la historia en un espacio tan reducido como el del barrio. Una historia pequeña perdida en un mundo inmenso en el que nos desvanecemos de nuevo en su final. Madlenka ha crecido y nosotros, como lectores, tan solo estamos agradecidos a que ese foco haya llegado hasta su mirada con la misma que se despide de su feliz historia cotidiana no exenta de una pequeña tensión final también cotidiana (perder la noción del tiempo). Un álbum especial, como su autor y la imaginación en la infancia.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

http://www.ekare.com/ekare/madlenka/

Instagram

https://www.instagram.com/peter.sis.art

Referencias

Duran, T., & Bosch, E. (2011). Before and After the Picturebook Frame: a typology of endpapers. New Review of Children's Literature and Librarianship17(2), 122-143.

Quintero, E. P. (2010). Something to say: Children learning through story. Early Education and Development21(3), 372-391.

Sipe, L. R., & McGuire, C. E. (2006). Picturebook endpapers: Resources for literary and aesthetic interpretation. Children's Literature in Education37(4), 291-304.

Zipes, J. (2009). Why fantasy matters too much. The Journal of Aesthetic Education43(2), 77-91.