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miércoles, 16 de marzo de 2022

Entradas en azul. Imagiarios y arte. Grégoire Solotareff: Pequeño museo, Picasso imagier y Renoir imagier. L'école des loisirs

 


Esta entrada breve está dedicada a tres imagiarios de arte en los que encontramos a otro nombre clásico de la LIJ: Grégoire Solotareff. Muchos de sus álbumes fueron publicados por Corimbo (Edu, el pequeño lobo; Tú grande y yo pequeño o El rey cocodrilo) y en el año 2000 vio la luz en la traducción al castellano la colaboración con Alain Le Saux el imagiario a partir de obras de arte titulado Pequeño museo. A partir de una selección de obras de arte de grandes pintores (Jan Bruegel, Paul Cézanne, Giorgio de Chirico, Eugène Delacroix, van Gogh, Goya, Hopper, Magritte, Monet, Picasso, Renoir, Henri Rousseau o Velázquez) se construye a modo de abecedario en el que se extrae un elemento del cuadro (referenciado en cada página a la izquierda) para significarlo con su componente visual o significado (si recordamos aquello de Saussure y el signo lingüístico).

Mar mar, mar mar (aka Delacroix)


149 palabras, 149 obras de arte que suponen un pequeño museo en el que entrar y disfrutar del juego de referencias visuales entre sus manos, de un vocabulario y temática cercana a la primera infancia: partes del cuerpo, elementos domésticos, flora y fauna, medios de transporte,… Fijémonos, como ejemplo, en la letra P: pájaro, paloma, pan, paseante, pasteles, patas, patatas (obviamente, Van Gogh), pavos, peces, pecho, peine, pelea, pelota, pendiente, pera, perro, pescadera, pezón, pícnic, pie, piernas, pintor, pipa (no es la de Magritte), plátanos, platos, playa, plumas, puente y puerco espín, Os podéis hacer una idea del universo al que nos conducen estos 149 términos y obras.

Los imagiarios o los libros de primeros conceptos son un recurso habitual para pre-lectores y que ampliados al concepto artístico de pequeño museo de imágenes como en estos libros suponen una opción más que interesante. También en este recorrido por el arte de Mi pequeño museo podríamos echarle en falta una mayor inclusión de pintoras. Editado originalmente en L’école des loisiris en 1992 es uno de los ejemplos clásicos en las intermisiones entre alusiones visuales en el álbum (en diferentes entradas se ha hecho alusión a las interesantes publicaciones de Sandra L. Beckett al respecto). Hay diferentes títulos que no voy a listar en esta entrada con juegos con obras pictóricas o el álbum como un museo (personalmente, la cumbre de trasgresión de este género es Mvsevm de Sáez Castán y Marsol) y Solotareff ha seleccionado en los últimos años otra selección a partir de las obras de Pablo Picasso (1881-1973, el pintor de los amantes modernos) y Pierre-Auguste Renoir (1841-1919).



En 2020 apareció el imagiario de Picasso (Picasso Imagier) y el juego no está pensado como un abecedario en el que las 36 imágenes de diferentes obras del autor se ordenan bajo un criterio alfabético. Simplemente, es una colección de elementos (desde un/a hasta dos o cuatro), pero que siguen con la lógica temática del universo próximo al pre-lector: una paloma, un ramo de flores, una casa, un gato, un barco, un perro (no es andaluz), dos palmeras,… Al final del libro aparece el listado ordenado de las obras de las que se extraen los elementos.


El juego se repite este año con Renoir imagier (2022) y con la misma premisa (un sombrero de paja, una manzana, una casa, una puesta de sol, ciruelas, melocotones, una granada, un niño, una mano, dos pies, …). En resumen, estos libros de primeros conceptos, imagiarios con referencias pictóricas de grandes pintores, son una gran puerta de entrada para que manipulen (entre sus manos y con el lenguaje) con palabras y arte. En la web de la editorial indican que la edad es para 6 a 8 años, aunque mi experiencia con estos títulos comienza en el aula de 2-3 años.






Fran Martínez

Twitter: https://twitter.com/fa_martnez

Instagram: https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/?hl=en

 

 

Web l’école des loisirs: Renoir imagier

https://www.ecoledesloisirs.fr/livre/renoir-imagier

Web l’école des loisirs: Picasso imagier                 

https://www.ecoledesloisirs.fr/livre/picasso-imagier

Web l’école des loisirs: Petit Musée

https://www.ecoledesloisirs.fr/livre/petit-musee

 

jueves, 7 de octubre de 2021

Entradas en azul. Kitty Crowther. Moi et rien

 


Título: Moi et rien

Autora e ilustradora: Kitty Crowther

Editorial: L’école des loisirs.

Colección: Pastel

Año: 2000

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 24 x 17 cm. Tapa dura.

Idioma: francés

Reseña:

Otro de los nombres que ha aparecido habitualmente, en este periodo en el que me encargo de las entradas del blog, es Kitty Crowther. Dentro de las diferentes reseñas, una estaba dedicada a La visite de Petite Mort y su manera con la que enfrentar la temática del duelo en la literatura infantil, mostrando el punto de vista de la pequeña muerte que se enfrentaba cotidianamente a ese momento trágico de conducir a alguien hacia el otro lado. En Annie du lac también está presente desde el momento en que la protagonista decide poner fin a su vida (y posteriormente pasarán acontecimientos que dejaremos para una entrada específica, dada la calidad de los libros de la autora) y, en Moi et rien (yo y la nada) tenemos el punto de vista del duelo de los que se quedan. La ternura y el humor podrían señalarse como herramientas para afrontar esta temática, pero tampoco harían justicia a la manera tan precisa de construir un discurso que aborda las cuestiones desde una naturalidad que combina con el plano surrealista y onírico.

A partir de una narración en primera persona, descubrimos la voz de Lila presentándonos a ella y a la “nada”. Sí, la nada es su compañía y su amigo imaginario: nunca dice nada malo, aunque a los demás niños le parece algo bizarra la situación. “Nada importa si nada está conmigo”. A partir de ese momento, se retratan las situaciones peculiares que vive Lila con su amigo imaginario tan particular (al que le “pone nada” en el plato en la cena). Un padre que debe ausentarse diariamente para atender a otras preocupaciones (como jardinero de una mansión) y un jardín que ha quedado desatendido en el que no hay nada que hacer, aparentemente. “Piénsalo bien, desde la nada, se puede hacer de todo”.

En este punto de la narración, conocemos las flores favoritas que cultivaba su madre (que ya no está): las amapolas del Himalaya. Ante la incomunicación con su padre en el proceso de duelo y el jardín se articulan las conversaciones con nada (con un aspecto peculiar, como un hombrecillo de mimbre amorfo, con una nariz anaranjada) que desaparece súbitamente. La manera con la que Lila se sobrepone es cultivando las flores preferidas de su madre, cuidándolas del frío del invierno, de las babosas,… hasta que en primavera florecen. El jardín desatendido en la casa del jardinero, la niña incapaz de comunicarse con su padre (también viviendo el duelo de la pérdida) y los mecanismos de superación que se unen al final de la historia con la recuperación de Lila de un jardín repleto de las flores favoritas de su madre. Y, finalmente, el reencuentro con su padre y la entrega de una caja con un objeto misterioso que su madre dejó antes de marcharse.

Una historia que explora el diálogo interno del proceso de duelo en la infancia, en las peculiaridades del pensamiento en estas edades, son el reflejo de la infantilización del proceso del duelo por parte de los adultos. El silencio, la ausencia de comunicación o la falsa premisa de protegerles alejándoles de las emociones dolorosas son elementos que subyacen en una narración en el que el ciclo de la naturaleza articula ese discurso sostenido en una historia que emplea los detalles precisos para abandonar un tema complejo (y tan abstracto en el pensamiento infantil) desde una mirada imaginativa y enternecedora: la materialización de la ausencia y el acercamiento a la muerte desde una experiencia personal en el que los recuerdos son parte de la aceptación final.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.ecoledesloisirs.fr/livre/moi-rien

Instagram de Kitty Crowther

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lunes, 28 de junio de 2021

Entradas en azul. Chris Van Allsburg. Mal día en Río Seco. FCE

 

Título: Mal día en río seco

Autor e ilustrador: Chris Van Allsburg

Traducción: Diana Luz Sánchez

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Colección: Los especiales de A la orilla del viento

Año: 2000. Original: 1985

Páginas: 34

Encuadernación y formato: 28 x 22 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

En esta breve tanda de libros con temática del Oeste se cierra (a modo de trilogía) con un libro atípico de Chris Van Allsburg y su libro Mal día en río seco. Atípico por las ilustraciones cuando nos aproximamos a este y que distan del detallismo realista del realismo mágico tradicional en sus obras (incluidas las que usaban el blanco y negro como El jardín de Abdul Gasazi, Jumanji, Los misterios del señor Burdick o Ben’s Dream). Esta supresión sirve como fórmula para introducirnos en el juego metaficcional y el guiño al clásico de Crockett Johnson Harold y el lápiz morado (1955) que ha tenido diferentes ejemplos en personajes que alteran la realidad dentro del libro a través de un lápiz (desde Aaron Becker, Ivar Da Coll o Anthony Browne, por citar algunos ejemplos) o la inclusión del autor dentro del libro (desde Hervé Tullet, Roberto Innocenti o Jörg Müller). En este caso, el mecanismo no se muestra hasta el final del libro (al contrario de Johanna en el tren, por ejemplo) para mantener el suspense en el lector que comparte el misterio con el protagonista, el alguacil Ned Hardy (la parodia de tomar conciencia propia el personaje de ficción, la ruptura de la cuarta dimensión).

La opción deliberada de asumir el tipo de ilustración típica de libros para colorear también sirve como contrapunto humorístico a la estandarización de aquellos libros y en la primera ilustración a doble página leemos (Era uno de esos lugares donde todos los días son iguales). Libros típicos de la infancia, aquellos en los que se tenía que unir los puntos y los números para crear la forma, todo tan hermético y pautado (podemos recordar ejemplos contrarios como el libro del artista Keith Haring con El libro de las pequeñas cosas de Nina editado en castellano por Gustavo Gili). Súbitamente esa narrativa se ve asaltada por la aparición en los caballos que tiran del carruaje de “gruesas tiras de una especie de lodo brillante y grasoso”. 

Los personajes, parece que empiezan a tomar conciencia de esa realidad (oeste y autoconciencia, me recuerda a Westworld) y siguen observando los cambios en su mundo en blanco y negro repleto de los trazos de ceras de colores hasta que en su expedición a la búsqueda de respuestas se topará con el dibujo infantil de un vaquero y su ataque hacia él. Curiosamente, al estar insertos en su propia narrativa dentro del libro su final se supedita no a sus acciones, sino a la de Sophia (cuyo nombre conocemos en la dedicatoria del autor en la portadilla) con el libro de colorear. En ese momento, volvemos al universo de las ilustraciones de Chris Van Allsburg, un texto con una fuente diferente nos deja en la conclusión sobre el origen de la luz y la oscuridad en ese mundo ficcional dentro del libro. 

La opción del foco para salir de la historia de Chris Van Allsburg es un primer plano de la mano para que la observación esté mediada conjuntamente a la del personaje y, finalmente reducir el enfoque para colocarnos en un ángulo a vista de pájaro y de espaldas a la protagonista y, finalmente, dejándonos ante la resolución. Como epílogo la contraportada nos revela el semblante de nuestra protagonista de los trazos que es la hija del autor que posa a su lado. Las guardas también son negras, en alusión a la pérdida de luz del libro cuando está cerrado. Como buen libro metaficcional, los mecanismos de alteración se encuentran en todo el diseño del álbum. Y, para finalizar esta pequeña trilogía western, un clásico: Érase una vez el oeste.



 

Fran Martínez

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lunes, 19 de abril de 2021

Entradas en azul. Peter Sís. Madlenka. Ekaré

 

Título: Madlenka

Autor e ilustrador: Peter Sís

Traducción: Carmen Diana Dearden

Editorial: Ekaré

Año: 2018. Ed. Original: 2000

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 25,5 x 25,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Después de Mvsevm de Javier Sáez Castán y Manuel Marsol, quería conectar el formato cuadrado y significación metaficcional con el de Madlenka de Peter Sís (1949). Es un juego de conexiones que aportan una narrativa interna al blog, pero tampoco es necesaria. El objetivo siempre es destacar obras de calidad literaria ya sea por su texto, imagen y/o formato. Con Madlenka se aseguran los tres aspectos y ese ya es motivo suficiente para recomendar un álbum sensacional de principio a fin, desde la portada hasta su cierre. Ganador del Premio Andersen en 2012, Madlenka es un artefacto que busca la significación desde todos los niveles para narrar la historia cotidiana de una niña que descubre que se le mueve un diente. Desde la portada que emplea en el centro un espacio para que se vea a la protagonista encuadrada en el punto central desde el barrio en contrapicado. Un barrio cuadrado, la cara de Madlenka enfocada en un cuadro. No es por continuar con el juego de conexiones entre reseñas, pero Peter Sís también tiene una conexión con el mundo cinematográfico y con diferentes cortos animados a sus espaldas como este de sus inicios Hlavy (1979).


Esta conexión cinematográfica se debe al uso de la aproximación desde el espacio exterior del planeta Tierra que en cada secuencia se aproxima hasta un lugar concreto, Nueva York, el plano de la ciudad, los bloques de edificios, un barrio y una ventana: allí, conoceremos a Madlenka. Esa aproximación previa hasta el barrio y la protagonista, se hace desde una perspectiva omnisciente y típica de las fórmulas de inicio de los cuentos tradicionales, pese a que en este caso, el lugar no es un espacio indeterminado: es una localización concreta. Ese primer despliegue visual (como también lo repetirá en El muro para mostrar Praga) incita al lector a sumergirse en esa historia de una forma metafórica preciosa: la inmensidad del universo, el planeta visto como un punto diminuto que se expande a cada ampliación del foco y que en un recóndito barrio perdido en esa inmensidad se ubica una niña, con una pequeña historia cotidiana: ha descubierto que ha crecido, ya se le mueve un diente. Y, esa pequeña historia, se expandirá a través de sus ganas de compartirlo con todo su mundo: su barrio. En ese juego de punto de vista, se produce otro hermoso no menos significativo: el punto en el que nosotros percibimos esa entrada al mundo tiene un destino, su mirada que nos interpela, nos llama la atención y demanda que escuchemos esa historia. No solo su barrio, tú estás interpelado por su mirada a descubrir su mundo.


De la misma manera que el encuadre y la forma cuadrada busca significar el objeto literario, el texto se dispone rodeando esos encuadres ilustrados. Las perspectivas y los ángulos buscan el juego de la percepción de puntos de vista cenital y contrapicado en la manera en que se representan los edificios: un mosaico que envuelve y que, a partir de tonos ocres, los fondos de acuarela y el puntillismo comienzan su activación cuando ella les interpela a viva voz que tiene un diente suelto para, finalmente, envolverla. En ese recorrido, el color será el indicador de dónde se dirige Madlenka y, de esta manera, cobrará vida.




Con dos planos diferenciados para la narración en las ilustraciones de cinco interacciones (a la izquierda Madlenka, a la derecha la del vecino que está en su establecimiento) observamos a Madlenka en el centro de un plano de su barrio y un texto que la envuelve (se emplean las mayúsculas, recursos pictográficos para transfocalizar la narración al uso de la primera persona: su voz con un texto que se convierte en el que ella está acostumbrada a leer). Ese centro tiene importancia para el paso de página, en el que Madlenka aparecerá justo en el hueco que ese cuadrado deja en el establecimiento del señor Gaston, el señor Singh, Eduardo o su amiga Cleopatra. Cada persona que se encuentra en su aventura por el barrio de una procedencia diferente (en los establecimientos se encuentran detalles de su procedencia además del texto como los colores de la bandera de Francia, el mapa de Italia,…) que le da los buenos días en su idioma.


Ese centro que ocupa Madlenka se revelará en el paso de página como la ventana a la cultura de cada personaje de su barrio: Francia, India, Italia, Alemania, Egipto y América Latina. Sus elementos fantásticos procedentes de la tradición oral y sus iconos culturales en un juego intertextual con El gato con botas o El principito, el bosque de los Grimm o Pedro Melenas, monumentos arquitectónicos y tantos otros elementos que se suceden y que en el texto sus representaciones nos dan pista para jugar al busca y encuentra en esas ilustraciones a doble página. También, esto señala el carácter intercultural de la narración y tantos otros aspectos hacen que autores como Sipe & McGuire (2006), Zipes (2009), Quintero (2010) o Durán & Bosch (2011) se fijen en elementos dispares en sus publicaciones. Esta representación y viaje por lugares oníricos y distantes me recuerda a Ben’s Dream (1982) de Chris van Allsburg, esta vez con monumentos alrededor del mundo con un protagonista que soñará con la Estatua de la Libertad, el Big Ben, las Pirámides de Egipto, el Monte Rushmore o La Muralla China. En ambos, el mapa al final del álbum nos señalará estos destinos en los que la imaginación navega en relatos atemporales.


Un viaje por el tiempo y la historia en un espacio tan reducido como el del barrio. Una historia pequeña perdida en un mundo inmenso en el que nos desvanecemos de nuevo en su final. Madlenka ha crecido y nosotros, como lectores, tan solo estamos agradecidos a que ese foco haya llegado hasta su mirada con la misma que se despide de su feliz historia cotidiana no exenta de una pequeña tensión final también cotidiana (perder la noción del tiempo). Un álbum especial, como su autor y la imaginación en la infancia.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

http://www.ekare.com/ekare/madlenka/

Instagram

https://www.instagram.com/peter.sis.art

Referencias

Duran, T., & Bosch, E. (2011). Before and After the Picturebook Frame: a typology of endpapers. New Review of Children's Literature and Librarianship, 17(2), 122-143.

Quintero, E. P. (2010). Something to say: Children learning through story. Early Education and Development, 21(3), 372-391.

Sipe, L. R., & McGuire, C. E. (2006). Picturebook endpapers: Resources for literary and aesthetic interpretation. Children's Literature in Education, 37(4), 291-304.

Zipes, J. (2009). Why fantasy matters too much. The Journal of Aesthetic Education, 43(2), 77-91.


miércoles, 14 de abril de 2021

Entradas en azul. Anthony Browne. Las pinturas de Willy. FCE

 

Título: Las pinturas de Willy

Autor e ilustrador: Anthony Browne

Traducción: Carmen Esteva

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Colección: Los especiales de A la orilla del viento

Año: 2000

Páginas: 30

Encuadernación y formato: 27 x 30,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Tirando por el hilo de Magritte y otro de los autores imprescindibles el turno para el inglés Anthony Browne (Sheffield, 1946) al que se le han dedicado en este espacio diferentes entradas a lo largo de los años como El libro de los cerdos, el icónico Gorila publicado en 1983 y que Lewis (2006) consideraba como el ejemplo perfecto de álbum contemporáneo, el juego intertextual con los elementos de los cuentos de la tradición oral con El bosque y, como no podía ser de otra manera, Voces en el parque uno de los álbumes más icónicos de la LIJ. También es uno de los autores que más trabajos ha centrado en la investigación literaria, muchos de ellos centrados en la educación visual, semiótica o el análisis multimodal del álbum.

Efectuando una búsqueda en Scopus, he seleccionado solo un ramillete de artículos para mostraros este interés en su obra desde diferentes perspectivas. Empezando por la carga y referencias pictóricas con Magritte (Hateley, 2009) como uno de los elementos presentes en su obra para acercarse al surrealismo en sus ilustraciones o las conexiones intertextuales en sus libros con otras obras a partir de lo que él denominaba El juego de las formas (en el vídeo al final del post podéis escucharle hablando sobre este asunto) del capítulo de libro de Lobato-Suero y Hoster Cabo (2014) con el que crear un itinerario a través de sus obras, a la oportunidad de leer y establecer un diálogo a través de las ilustraciones con temas sensibles como la crítica social de las diferencias de clase (Stalmarsh, 2007), estereotipos de género (Cañamares-Torrijos y Moya-Guijarro, 2019) o a la vida de los animales del zoo (You, 2019) en su obra Zoológico, conectado con los estudios de Nikolajeva (2012) a partir del conocimiento de la activación de las neuronas espejos o los postulados psicológicos de la Teoría de la mente.

Pero su gran interés también se centra en el análisis semiótico y multimodal (Serafini, 2010; Macken-Horarik & Unsworth, 2014) y, uno de los nombres que aparece con mayor frecuencia es el de Arsenio Jesús Moya Guijarro (2011, 2019) extendiendo el análisis de Gorila en su libro de 2014, A multimodal analysis of picture books for children : a systemic functional approach. Además, como no se puede olvidar las respuestas del lector también están los artículos de Styles y Arizpe (2001), Pantaleo, S. (2004) y Serafini (2005). Y esto, es solo una introducción, aún no he hablado del libro.

Si nos centramos en sus libros o títulos más citados en Google Scholar en artículos publicados, sus libros con más citas son Voces en el parque (319), El libro de los cerdos (126), Gorila (92), En el túnel (85) y Zoológico (73). Como apreciamos, sus libros suscitan investigaciones de todo tipo, pero lo más importante es que su uso se fundamenta en la calidad estético-literaria de su obra que le hizo merecedor del Premio Andersen en el año 2000. Este año, también tendremos nueva obra editada por Kalandraka con Ernesto el elefante. Una obra en la que se suceden los motivos entre sus propios libros, las conexiones culturales con obras de arte, imaginario popular, literal e iconografía cultural de todo tipo. Un autor que hace del sampleado un juego surrealista y emotivo que nos aproxima a uno de sus personajes icónicos como Willy y el empleo de los simios para encarnar a sus protagonistas (y una especie de alter ego).

En la revista Peonza en el especial que dedicaron a los 100 libros del siglo XX, Las pinturas de Willy fue el título que cerraba la selección de obras y los motivos para su inclusión son evidentes. El libro finaliza con un glosario de todas las referencias que aparecen en las ilustraciones y, previamente, ya nos indica que en este álbum está dedicado a “todos los artistas que me han inspirado”. Curiosamente, el inicio con la caja de pinturas me recuerda a un título también publicado por FCE como es Julieta y su caja de colores (1984) de Carlos Pellicer López. Desde el inicio, encontramos al personaje icónico con su chaleco, los colores y motivos que se repiten en los libros de Browne desperdigados en la decoración y unos dibujos que nos irá presentando inspirados en famosas obras de arte en las que Willy se colará y sus personajes se transformarán en simios.

Un recorrido a partir de un cuaderno de dibujo en el que sus títulos servirán para introducir elementos en los que recorrer cada detalle de la imagen para interpretar su significado y elaborar juegos metaficcionales con el lector, como en Las mujeres amables que recuerdan a sus libros para primeros lectores del osito. Como no, el juego no solo se disfruta desde el reconocimiento de la interpictoralidad, sus detalles rebajan un discurso que puede resultar excesivamente sesudo con sentido del humor y, de nuevo, estos libros son atemporales y no necesitan ese bagaje para descodificar su significado.


Su obra se puede disfrutar por primeros lectores desde la fascinación de su propuesta. Y, en el fragmento de “Una pesca fructífera” en la que los peces se convierten en plátanos también podríamos pensar en Salinger y su cuento Un día perfecto para el pez plátano. Esta es la importancia de una obra de arte: que esté abierta a la interpretación del que se acerca. Eso sí, la obra debe suscitar una emoción en el que se aproxima a ella (y no encontraremos seguramente en los libros infantiles más vendidos en Amazon, por ejemplo, ni tampoco entre los 100 más vendidos en el apartado de libros infantiles y arte).


Finalmente, el álterego de Willy se revela al final de este libro y concluye el juego metaficcional con Anthony Browne incluyéndose en la salida del libro dejándonos con el conjunto de obras en las que se inspira en cada dibujo y un breve comentario de cada uno de ellos en línea con Cuéntame un cuadro (2001) de Quentin Blake. Ese juego en el que el autor termina por incluirse en la obra para conectar con la portada en la que Willy está pintando su retrato (me recuerda también a Gilles Bachelet, obviamente) se aprecia también en Un gorila, un cuento no solo para contar. Las pinturas de Willy es un álbum clásico de un autor atemporal que se puede disfrutar de manera conjunta con Willy, el soñador (1997). Y, eso haremos: soñar a través del espejo.

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=2501



Referencias

Cañamares-Torrijos, C., & Moya-Guijarro, A.-J. (2019). A semiotic and multimodal study on localizations in picture books which challenge gender stereotypes [Análisis semiótico y multimodal de los escenarios de libros álbumes que retan estereotipos de género]. OCNOS, 18(3), 59–70. https://doi.org/10.18239/ocnos_2019.18.3.2127

Hateley, E. (2009). Magritte and cultural capital: The surreal world of Anthony Browne. Lion and the Unicorn, 33(3), 324–348. https://doi.org/10.1353/uni.0.0477

Lewis, D. (2006). Reading contemporary picturebooks: picturing text (Transferres to digital printing). Routledge.

Lobato Suero, M. J., & Cabo, B. H. (2014). An approximation to intertextuality in picturebooks: Anthony browne and his hypotexts. In Picturebooks: Representation and Narration. Taylor and Francis. https://doi.org/10.4324/9780203582275

Macken-Horarik, M., & Unsworth, L. (2014). New challenges for literature study in primary school English: Building teacher knowledge and know-how through systemic functional theory. Onomazein, 30(2), 230–251. https://doi.org/10.7764/onomazein.alsfal.1

Moya Guijarro, A. J. (2019). Communicative functions of visual metonymies in picture books targeted at children in two different age groups. A multimodal analysis. Word, 65(4), 193–212. https://doi.org/10.1080/00437956.2019.1670932

Moya Guijarro, A. J. (2011). Engaging readers through language and pictures. A case study. Journal of Pragmatics, 43(12), 2982–2991. https://doi.org/10.1016/j.pragma.2011.05.012

Moya Guijarro, A. (2014). A multimodal analysis of picture books for children : a systemic functional approach. Equinox.

Moya-Guijarro, A. J. (2019). Textual functions of metonymies in Anthony Browne’s picture books: A multimodal approach. Text and Talk, 39(3), 389–413. https://doi.org/10.1515/text-2019-2034

Nikolajeva, M. (2012). Reading Other People’s Minds Through Word and Image. Children’s Literature in Education, 43(3), 273–291. https://doi.org/10.1007/s10583-012-9163-6

Pantaleo, S. (2004). Young children interpret the metafictive in Anthony Browne—s Voices in the Park. Journal of Early Childhood Literacy, 4(2), 211–233. https://doi.org/10.1177/1468798404044516

Saltmarsh, S. (2007). Picturing economic childhoods: Agency, inevitability and social class in children’s picture books. Journal of Early Childhood Literacy, 7(1), 95–113. https://doi.org/10.1177/1468798407074838

Serafini, F. (2005). Voices in the park, voices in the classroom: Readers responding to postmodern picture books. Reading Research and Instruction, 44(3), 47–64. https://doi.org/10.1080/19388070509558431

Serafini, F. (2010). Reading multimodal texts: Perceptual, structural and ideological perspectives. Children’s Literature in Education, 41(2), 85–104. https://doi.org/10.1007/s10583-010-9100-5

Styles, M., & Arizpe, E. (2001). A gorilla with “Grandpa’s Eyes”: How children interpret visual texts - A case study of Anthony Browne’s zoo. Children’s Literature in Education, 32(4), 261–281. https://doi.org/10.1023/A:1012760422501

You, C. (2019). Representing zoo animals: The other-than-anthropocentric in Anthony browne’s picture books. Lion and the Unicorn, 43(1), 22–41. https://doi.org/10.1353/uni.2019.0002

 

 

 

lunes, 12 de abril de 2021

Entradas en azul. Sergio Lairla y Ana G. Lartitegui. La carta de la Sra. González.

 

Título: La carta de la Sra. González

Autor: Sergio Lairla

Ilustradora: Ana G. Lartitegui

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Colección: Los especiales de A la orilla del viento

Reedición 20 aniversario: A Buen Paso

Año: 2000

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 22 x 32 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Comenzamos la semana a partir de la idea de ciclo que dejamos en el maravilloso Mi pequeño de Germano Zullo y Albertine, pero en este caso nos vamos a la circularidad del álbum como herramienta metaficcional en la que podemos recuperar la idea de definición del álbum de Durán (2000): “El álbum es, sobre todo, un trabajo polifónico donde el soporte físico y la narratología textual y visual concuerdan afinadísimamente”. Esta precisión sirve para señalar la concurrencia de los tres elementos que generan significados en el libro-álbum. Así, precisamos con las aportaciones de Arizpe y Styles (2004): “Hablamos de libros compuestos de imágenes y palabras cuya interacción íntima crea niveles de significado abiertos a interpretaciones diferentes y con el potencial de sembrar en sus lectores una reflexión sobre el acto mismo de leer”.

Esta última apreciación está conectada con el tipo de investigación que realizaron sobre la interpretación de estos títulos por los lectores y una de las cuestiones esenciales de esa investigación es que el libro en su conjunto ofreciera diferentes interpretaciones debido a la riqueza que genera su exploración (Pantaleo, 2014; Silva-Díaz, 2018). En ese sentido, La carta de la Sra. González garantiza el misterio para la riqueza de las interpretaciones sobre todos los elementos que lo componen y precisan de un lector activo que descodifique sus diferentes detalles y los interprete. La pregunta sería ahora: ¿por qué? Pues, sencillamente, por el placer.


Ambos autores, Sergio Lairla y Ana G. Lartitegui , son especialistas en el estudio de la Literatura Infantil y Juvenil y han colaborado en diferentes títulos como en el extraordinario Libro de la suerte (A Buen Paso, 2014) en el que profundizan en la idea de experimentación en el libro-álbum a través de dos narraciones entrelazadas. Recomiendo, junto al vídeo al final del post de Ana G. Lartitegui, el artículo de Sergio Lairla para el blog de Círculo Hexágono El lector de Schrödinger. Y, con esa mención cuántica, nos aproximamos a la reseña del libro.


El despliegue de elementos visuales desde las guardas y las pistas que se disponen acompañando al texto (y el orden de los números que acompañan cada fragmento del 1 al 7 y del 7 al 0) en el trayecto de la carta que la Sra. González manda al Sr. Lairla, referencias a los apellidos de los autores que nos sirven para generar una tensión entre realidad y ficción que nos advierte de que hay que poner mucho cuidado en los detalles que se sucederán en la narración. Olor de cerezas que abren el camino de esa carta con el sello como matrioshka narrativa y con detalles ubicados con precisión en los escenarios que Lartitegui deja diseminados en la decoración, conectando con un autor como Anthony Browne o el misterio onírico de Chris Van Allsburg.


Los escenarios nos revelan la sorpresa que se desplegará en la página siguiente, con esa alteración de la realidad y el empleo del surrealismo como elemento de entrada al mundo de la fantasía e inferencias que obligan tanto a pasar la página para conocer el destino de la carta como retroceder para comprobar las pistas previas. Una narración encadenada y el gusto por lo rocambolesco en el tránsito de esa carta que recorre diferentes espacios en el tiempo delimitado en el texto. Tiempo que se sincroniza con la llegada de la carta al Sr. Lairla (marcando la misma hora en el reloj de la Sra. Lairla cuando salía de la casa) y contraportada que descompone sus elementos. En definitiva, La carta de la Sra. González ofrece una lectura que prestigia al lector en la activación de su significado de un artefacto literario que prestigia el placer de la lectura y un formato como el álbum. Un libro imprescindible: divertido y emocionante.

Edición 20 aniversario A Buen Paso


 

 

Fran Martínez

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Referencias


Web de la editorial: A Buen Paso

https://www.abuenpaso.com/libro/la-carta-de-la-senora-gonzalez/

FCE

https://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=1901

Twitter

https://twitter.com/analartitegui

Instagram Pantalia

https://www.instagram.com/pantaliaproyectos/

 


Referencias

Arizpe y, E. y Styles, M. (2004): Lectura de imágenes. México: F.C.E.

Durán, T. (2000). ¡Hay que ver! Una aproximación al libro ilustrado. Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Pantaleo, S. (2014). The Metafictive Nature of Postmodern Picturebooks. The Reading Teacher, 67(5), 324–332. doi:10.1002/trtr.1233

Silva Díaz, M. C. (2018). Picturebooks and metafiction. En B. Kümmerling-Meibauer (ed.), The Routldge Companion to picturebooks, (pp. 69-78). Routledge.


lunes, 8 de febrero de 2021

Entradas en azul. Michèle Lemieux. Noche de tormenta. Lóguez

 

Título: Noche de tormenta

Autora e ilustradora: Michèle Lemieux

Traducción: L. Rodríguez López

Editorial: Lóguez

Año: 2000

Páginas: 240

Encuadernación y formato: 21,5 x 14,7 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

En el discurso de la literatura infantil y juvenil se encuentran multitud de temáticas que encuentran acomodo en los cambios de valores de las sociedades occidentales. Recuerdo en el libro de Colomer (2010) cómo se señalaba el tratamiento de temáticas complejas o la entrada del existencialismo dentro de los títulos que emergían en la LIJ con ejemplos de títulos en los que se daba cabida a la tristeza como El árbol rojo de Shaun Tan o El libro triste de Michael Rosen ilustrado por Quentin Blake. Herramientas ficcionales para que las personas que median en la interacción literaria tengan un amplio abanico de recursos para los que iniciar un diálogo.

Noche de tormenta de Michèle Lemiux (Quebec-1955) es un álbum atípico en su longitud y con una propuesta gráfica minimalista (no tan reduccionista como La parte que falta de Shel Silverstein) en blanco y negro que en diferentes dobles páginas desborda en detallismo y con un elevado poder sugestivo en la relación entre imagen y texto (y con un humor en algunas de ellas propio de Tomi Ungerer en su faceta más subversiva o Edward Gorey). Estas dobles páginas sirven como interludios y mostrar el estado de ánimo que se seguirá en las siguientes secuencias que emplean la página izquierda para el texto y la derecha para la representación icónica de los pensamientos de la protagonista insomne del libro: en su cama y junto a su perro mientras que las preguntas se acumulan en su cabeza.


El inicio del libro, desde una portadilla que nos sugiere un lugar plácido donde dar esa cabezada merecida, se basa en una narración sin palabras originada por un zoom que nos muestra cómo el cielo se viste de tormenta y la ubicación de una casa en la que vemos cómo la protagonista sigue las rutinas previas para irse a dormir. Aunque, esa noche no puede atormentada por preguntas y tentativas de respuestas que se encadenan después de cada interrogante. “¿Dónde finaliza el infinito?” Para después preguntarse: “Si se hace simplemente un agujero en el cielo ¿puede verse el infinito?” Y en esta progresión, comenzamos la noche de tormenta.

Estamos acostumbrados a que el libro infantil muestre respuestas o aprendizaje morales que transmitir, pero también hay libros que desafían ese papel pasivo del lector. En concreto, sobre el planteamiento de estas cuestiones, tenemos ejemplos como el Libro de las preguntas de Neruda ilustrado por Isidro Ferrer, Así es la vida de Tomi Ungerer, ¿Qué puedo esperar? de Britta Teckentrup y, a modo de juego, ¿Qué prefieres..? de John Burningham. Además, la ingeniosa y desafiante propuesta de la canadiense Michèle Lemieux le llevó a ganar el Bologna Ragazzi Award en 1997.

Stormy night (2003) corto de animación

Un libro que además tuvo su posterior representación a un corto de animación, Nuit d’Orage (2003), con el que también obtuvo diversos galardones y una trayectoria en la que siguieron cortos como Here and the Great Elsewhere (2012). De alguna manera, esta faceta de animación y existencialismo nos puede conducir a otros ejemplos paradigmáticos como las obras maestras animadas de Don Hertzfeldt o el reciente The Midnight Gospel (especialmente su final). De su trayectoria previa a la creación de este libro hay pistas sobre el surrealismo con el que elige representar las preguntas de la protagonista por su ilustración del libro de limericks de Edward Lear There was an old man…(1994).

Ese humor e iconicidad irreverente es la que sirve para destensar la incertidumbre de las preguntas con imaginaciones tan divertidas como: “¡Imagínate que brotamos del suelo como las legumbres…!” en una imagen que, por no abandonar el imaginario cinéfilo, nos puede recordar a unos personajes de Amanece que no es poco. Un título que nos sirve para conectarnos de nuevo con el título de la obra.


Además de estas imágenes divertidas, el segundo asidero para relativizar la carga de las preguntas es el divertimento con su perro Fido, mientras habla de sus emociones, de sus interrogantes sobre el futuro, de qué será capaz de conseguir, sueños (y referencias a Platón) y miedos (como la muerte y la idea de resurrección). Preguntas que muchos de nosotros, como adultos, hemos respondido de alguna forma y sirven para la construcción de quiénes somos. Preguntas que, obviamente, el niño o la niña también se hará en algún momento. Y, para aliviar de nuevo la carga, una vuelta a las necesidades fisiológicas terrenales: “tengo hambre”. Momento para encarar la secuencia final del libro y concluir majestuosamente un libro-álbum sensacional. 

Noche de tormenta de Michèle Lemieux es un libro-álbum maravilloso en el que navegar por el drama y la comedia de una vida efímera, reflejada en la curiosidad imaginativa del viaje interior que hace su protagonista. Si no tenemos respuestas, mejor una buena historia. Un libro “esencial”.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_coleccion?id=97