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lunes, 6 de junio de 2022

Entradas en azul. Gustavo Puerta Leisse y Elena Odriozola (il.). Sentimientos encontrados. Ediciones Modernas el Embudo

 


Título: Sentimientos encontrados

Autor: Gustavo Puerta Leisse

Ilustradora: Elena Odriozola

Editorial: Ediciones Modernas el Embudo

Colección: Me lo pienso

Año: 2019 (2ª ed. 2020)

Páginas: 42

Tamaño: 34 x 24,5 cm

Reseña


Los álbumes de Ediciones Modernas el Embudo han sido reseñados en diferentes entradas del blog como un ejemplo de propuestas que son plenamente conscientes de incrementar la experiencia lectora en la primera infancia. En esta ocasión, nos remontamos hasta su primera referencia con Sentimientos encontrados que fue galardonado con la Manzana de Oro en la Bienal de Bratislava e incluido en la lista de los White Ravens en su catálogo de 2020. Un álbum que experimenta con el diseño para crear una propuesta de filosofía para la infancia que cuida cada uno de los detalles. De entrada, cada elemento del álbum encuentra una función: desde la cubierta para mostrarnos el exterior de la casa y fragmentada en 16 viñetas. De entrada, la referencia a las aucas en esta división también conecta con referentes más propios del cómic que del álbum por el nivel de fragmentación y al mismo tiempo se presentan como una unidad narrativa en la página posteriormente. El diseño exquisito de las guardas y una contracubierta que da nombre a las diferentes personas y animales que habitan en ese espacio. Una familia, desde el retoño Alejandro, la preadolescente Clara hasta la abuela Martina. Un espacio intergeneracional en el que experimentaremos con una encuadernación en espiral para distinguir tres espacios. En la parte superior el juego se basa en el reflejo del paso del tiempo a partir de un espacio visual fijo que nos servirá para apreciar el cambio a través del paso de página. Ya conocemos La casa de Innocenti, La casita de Virginia Lee Burton, las ventanas en la pareja de álbumes de Jeannie Baker o las láminas de Jörg Müller, como algunos ejemplos de sensación dinámica desde la restricción del espacio como elemento inamovible. Un time-lapse, digamos. Algo que el personaje de Paul Auster, Auggie (encarnado por Harvey Keitel en Smoke) nos mostraba como una de sus prácticas diarias.



En la parte superior izquierda, el paso de tiempo es para un árbol (volvemos a otros referentes: Las estaciones de Iela Mari o Little tree de Katsumi Komagata) con el ciclo de la vida encarnado en el reflejo de las estaciones en sus ramas. En la parte superior izquierda, la casa con sus dieciséis ventanas (viñetas), en dieciséis ilustraciones que pueden funcionar como narrativa visual independiente). Esa parte superior es la que Elena Odriozola borda con su habitual exquisitez, empleando el blanco y negro, para recrear minuciosamente la vida en cada viñeta: la decoración, los cuadros, los estampados, las plantas, los muebles… Y, de nuevo, las ventanas dentro de las ventanas para ver el paso del tiempo sobre un árbol que podríamos pensar que se trata del que aparece en la parte izquierda. También variaciones entre si vemos el interior de la estancia o nos ubicamos en la escalera del edificio. Un despliegue por el que el simbolismo que emplea Odriozola pivota entre lo costumbrista y el surrealismo. Viñetas que mantienen en esos cuatro niveles diferentes relaciones: a veces se relacionan entre ellas y sus personajes, otras reflejan la soledad de estos. El despliegue visual de las ilustraciones permite que el lector deambule por las habitaciones y decida seguir a un determinado personaje para volver y conectar entre las diferentes páginas una cronología de acontecimientos. El lector como detective con divertidos misterios fantásticos (como la página de las máscaras). Una suerte de peeping tom (en honor al metraje clásico de Michael Powell) en el que tenemos diferentes niveles de mirilla en el que adentrarnos en diferentes momentos y horas: la mirilla y el paso de las horas están presentes en las primeras ilustraciones de una viñeta de la planta baja.



Para acompañar a las ilustraciones de Elena Odriozola y establecer un espacio interpretativo lo más amplio y ambiguo posible, los textos filosóficos sobre dieciséis sentimientos (y aquellos asociados a este en una suerte de familia de sinónimos como familia lo son los personajes): nostalgia, miedo, dolor, ansiedad, curiosidad, enfado, vergüenza o placer entre ellos. Un abanico de sentimientos que podemos conectar con algún personaje, asociarlo a alguna viñeta o al contrario. La encuadernación en espiral permite al lector diferentes espacios interpretativos: desde pensar en la congruencia con alguna viñeta o personaje, una relación complementaria más abierta a la interpretación poética o filosófica y en el lado extremos podemos pensar en ellos en oposición. La idea es traspasar la frontera de la lectura convencional para abrazar la libertad del lector individualmente. En definitiva, todos los elementos del álbum (secuencia, ilustración, texto y materialidad) propician la reconstrucción subjetiva de su significado para ubicarlo en un espacio inferencial en el que experimentar con las dos partes de manera completamente libre. Un espacio de diálogo abierto en todos sus niveles. Una auténtica maravilla.

De la misma manera, para acompañar a la lectura se proponen una serie de instrucciones que, lejos de restringirlo, continúa expandiéndolo desde la libertad de una propuesta que está hecha para la reflexión de todos esos sentimientos que encontramos (juego de palabras) y con los que establecemos un diálogo. Finalmente, la inspiración de esos textos de acompañamiento de Gustavo Puerto Leisse hacia obras que van desde Aristóteles a Roland Barthes o de John Locke a Martha Nussbaum. Mientras se suceden estas explicaciones, los elementos ilustrados de Elena Odriozola acompañan aportando humor y candidez que se refleja especialmente en la figura de la abuela Martina que nos saluda de manera corpórea al inicio del libro y como espectro al final. Todo un engranaje perfectamente coreografiado para prestigiar la lectura como un acto reflexivo, abierto y transformador. Un regalo, una joya en un gran catálogo que ha recibido todos esos premios señalados al principio y un álbum esperando sin tiempo a que sea descubierto por cualquier lector. Como titularía Sandra L. Beckett su monografía en 2012: álbumes crossover, un género para todas las edades.


Ojalá cada álbum publicado fuera tan consciente de su necesidad y de la importancia de su calidad (una cuestión que en Media Vaca tienen como forma de ser, por ejemplo). Es una cuestión de esperanza, supongo. Así que parafraseando la última frase referida a ese sentimiento: quizás no sientas la esperanza, pero aun así, creer en ella. En Ediciones Modernas el Embudo creemos.

Fran Martínez

IG: https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/

 




 

Web de la editorial

https://modernaselembudo.com/libros/sentimientos-encontrados/?v=2fb7284eba87

Instagram Ediciones Modernas el Embudo

https://www.instagram.com/ediciones_modernas_el_embudo/?hl=en

Instagram Elena Odriozola

https://www.instagram.com/elenaodriozolaillustration/

 

Dedicada a Martina




 

miércoles, 16 de marzo de 2022

Entradas en azul. Imagiarios y arte. Grégoire Solotareff: Pequeño museo, Picasso imagier y Renoir imagier. L'école des loisirs

 


Esta entrada breve está dedicada a tres imagiarios de arte en los que encontramos a otro nombre clásico de la LIJ: Grégoire Solotareff. Muchos de sus álbumes fueron publicados por Corimbo (Edu, el pequeño lobo; Tú grande y yo pequeño o El rey cocodrilo) y en el año 2000 vio la luz en la traducción al castellano la colaboración con Alain Le Saux el imagiario a partir de obras de arte titulado Pequeño museo. A partir de una selección de obras de arte de grandes pintores (Jan Bruegel, Paul Cézanne, Giorgio de Chirico, Eugène Delacroix, van Gogh, Goya, Hopper, Magritte, Monet, Picasso, Renoir, Henri Rousseau o Velázquez) se construye a modo de abecedario en el que se extrae un elemento del cuadro (referenciado en cada página a la izquierda) para significarlo con su componente visual o significado (si recordamos aquello de Saussure y el signo lingüístico).

Mar mar, mar mar (aka Delacroix)


149 palabras, 149 obras de arte que suponen un pequeño museo en el que entrar y disfrutar del juego de referencias visuales entre sus manos, de un vocabulario y temática cercana a la primera infancia: partes del cuerpo, elementos domésticos, flora y fauna, medios de transporte,… Fijémonos, como ejemplo, en la letra P: pájaro, paloma, pan, paseante, pasteles, patas, patatas (obviamente, Van Gogh), pavos, peces, pecho, peine, pelea, pelota, pendiente, pera, perro, pescadera, pezón, pícnic, pie, piernas, pintor, pipa (no es la de Magritte), plátanos, platos, playa, plumas, puente y puerco espín, Os podéis hacer una idea del universo al que nos conducen estos 149 términos y obras.

Los imagiarios o los libros de primeros conceptos son un recurso habitual para pre-lectores y que ampliados al concepto artístico de pequeño museo de imágenes como en estos libros suponen una opción más que interesante. También en este recorrido por el arte de Mi pequeño museo podríamos echarle en falta una mayor inclusión de pintoras. Editado originalmente en L’école des loisiris en 1992 es uno de los ejemplos clásicos en las intermisiones entre alusiones visuales en el álbum (en diferentes entradas se ha hecho alusión a las interesantes publicaciones de Sandra L. Beckett al respecto). Hay diferentes títulos que no voy a listar en esta entrada con juegos con obras pictóricas o el álbum como un museo (personalmente, la cumbre de trasgresión de este género es Mvsevm de Sáez Castán y Marsol) y Solotareff ha seleccionado en los últimos años otra selección a partir de las obras de Pablo Picasso (1881-1973, el pintor de los amantes modernos) y Pierre-Auguste Renoir (1841-1919).



En 2020 apareció el imagiario de Picasso (Picasso Imagier) y el juego no está pensado como un abecedario en el que las 36 imágenes de diferentes obras del autor se ordenan bajo un criterio alfabético. Simplemente, es una colección de elementos (desde un/a hasta dos o cuatro), pero que siguen con la lógica temática del universo próximo al pre-lector: una paloma, un ramo de flores, una casa, un gato, un barco, un perro (no es andaluz), dos palmeras,… Al final del libro aparece el listado ordenado de las obras de las que se extraen los elementos.


El juego se repite este año con Renoir imagier (2022) y con la misma premisa (un sombrero de paja, una manzana, una casa, una puesta de sol, ciruelas, melocotones, una granada, un niño, una mano, dos pies, …). En resumen, estos libros de primeros conceptos, imagiarios con referencias pictóricas de grandes pintores, son una gran puerta de entrada para que manipulen (entre sus manos y con el lenguaje) con palabras y arte. En la web de la editorial indican que la edad es para 6 a 8 años, aunque mi experiencia con estos títulos comienza en el aula de 2-3 años.






Fran Martínez

Twitter: https://twitter.com/fa_martnez

Instagram: https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/?hl=en

 

 

Web l’école des loisirs: Renoir imagier

https://www.ecoledesloisirs.fr/livre/renoir-imagier

Web l’école des loisirs: Picasso imagier                 

https://www.ecoledesloisirs.fr/livre/picasso-imagier

Web l’école des loisirs: Petit Musée

https://www.ecoledesloisirs.fr/livre/petit-musee

 

viernes, 29 de octubre de 2021

Entradas en azul. Carson Ellis. Half moon in the half room. Candlewick

 

Título: In the half room

Autora e ilustradora: Carson Ellis

Editorial: Candlewick Books

Año: 2020

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24,6 x 24,8 cm. Tapa dura.

Idioma: inglés


Reseña:

Esta semana hemos recuperado dos títulos clásicos: The moon jumpers de Janice May Udry y Maurice Sendak, con el baile a la luz de la luna llena, y otro clásico norteamericano con Buenas, noches luna de Margaret Wise Brown. Ahora, el juego que nos propone la canadiense Carson Ellis (también pareja del cantante Colin Meloy de una formación conocida del indie de la década pasada al frente de The Decemberists) con la activación del intertexto lector con estos dos títulos, especialmente el clásico de Margaret Wise Brown. Carson Ellis (1975) es una autora que ha conocido el éxito de la crítica especializada, especialmente con el divertidísimo Mau Iz Io (2016) que siguió a Mil hogares (2015). Para este In the half room, Ellis mantiene el texto rítmico de Buenas noches, luna y, como buen homenaje, repite la estructura de la habitación y los elementos que se materializan aisladamente. Aunque, con sus variaciones y un sentido del humor que parte de la extrañeza de una realidad paralela en la que todos esos elementos no son unitarios: todo está partido por la mitad, hasta la luna.

La cubierta con la media ventana, el medio gato, media mesa, medio florero en el que vemos a la media luna. Al contrario que en el álbum de M.W. Brown, se presentan primero estos extravagantes elementos y el título de la portada sirve como hilo conductor. ¿Qué hay en la media habitación? Media silla, medio sombrero; dos zapatos por la mitad, media mesa, medio gato; media ventana, media puerta y media alfombra en medio suelo. Me produce curiosidad, si se publica en castellano, cómo se las apañarán en la traducción para mantener esta musicalidad (de no mantenerla se perdería el sentido de la narración).


Ahora, después de tres dobles páginas, tenemos la perspectiva de la habitación. Una chica pelirroja leyendo medio libro a la luz de media lámpara. Esa será la siguiente tanda de elementos que se irán enumerando (esta vez sin un marco experiencial) y nos llevarán al exterior: media luna en la fase de cuarto creciente (o menguante, según se quiera ver) que en el término inglés es “half moon”. Vemos la casa desde fuera, el foco nos ha llevado para observar cómo un cometa o estrella fugaz surca el cielo estrellado y apunta hacia la casa. En ese momento, en el paso de página, se resuelve el posible misterio (eso inferimos, dado que el texto deja a la interpretación del lector tal evento): alguien toca a la puerta (medio toc-toc es, simplemente, knock).

Vemos la mitad de alguien que no había visto antes la protagonista (su otra mitad) y en una doble página vemos el proceso de metamorfosis: ahora, la protagonista está completa y, en la siguiente doble página, la vemos bailar con los brazos estirados hacia la media luna (y, aquí, la conexión que nos puede evocar a The Moon Jumpers de Udry y Sendak). En la habitación, el resto de las cosas seguirán estando por la mitad. De nuevo, un golpe a la puerta. Faltaba un personaje por completarse, pero lo que pasará con él será el colofón divertido del álbum que finalizará con un personaje durmiendo y otro celebrando en la noche el encuentro con su otra mitad.

La media naranja, la mitad que nos completa, la sorpresa ante su aparición y un álbum que mantiene las cualidades del clásico y lo lleva al terreno de la autora. Ilustraciones en las que contrastan el blanco del fondo de las páginas donde aparecen los elementos enumerados y la noche, oscura e iluminada por las estrellas. Un perfecto broche en esta serie de entradas con motivos lunares y que seguirá en las próximas entradas. Momento para el cambio de horario, saludaremos al otoño con sus noches largas y días cortos. Danzaremos con la luna. Y, como no, a la lumbre de la literatura.



 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.candlewick.com/cat.asp?mode=book&isbn=1536214566&browse=Author

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viernes, 8 de octubre de 2021

Entradas en azul. Sepideh Sarihi y Julie Völk. No sin mis cosas preferidas. Lóguez

 

Título: No sin mis cosas favoritas

Autora: Sepideh Sarihi

Ilustradora: Julie Völk

Traducción: L. Rodríguez López

Editorial: Lóguez

Año: 2020

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 21,6 x 28,1 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Este verano hemos visto imágenes impactantes de llegadas de refugiados, especialmente con las narraciones en las noticias sobre la llegada de la población de Afganistán en la huida del régimen talibán. Todo eso con muchas más aristas que, honestamente, desde un blog centrado en reseñas de literatura no tiene el ánimo de abordar. Es un ejemplo que sirve para enmarcar la temática que nos trae a esta obra y podemos extender en, por desgracia, más imágenes: como las familias escapando con sus pertenencias de la erupción de un volcán Cumbre Vieja. Donde no hemos visto maletas fue en la llegada de menores a las costas de Melilla y, mucho menos, en la repatriación con nocturnidad. En este contexto, me gustaría rescatar la propuesta en Lampedusa de la IBBY (International Board on Books for Young people) con la creación de una biblioteca para la población en los campamentos en la isla italiana en la que crear propuestas a través de la lectura.

Volviendo a esa pequeña maleta (podemos recordar La maleta de Chris Naylor Ballesteros) en la que marchar de todo aquello que configuraba el mundo, especialmente, de la infancia: la escuela, los amigos, los vecinos, la mascota, los sonidos y tantos otros elementos que sensorialmente nos llevan al lugar en el que crecimos. También es la historia que nos quiere contar Sepideh Sarihi (de procedencia iraní) y la marcha junto a sus padres a otro país. En el libro no se incide en la problemática adulta, sino en la visión que la infancia tiene del proceso en esta pequeña historia con tintes biográficos y que se alzó con el Premio de la Feria de Bolonia en 2020.

La narración en primera persona se acompaña de la suavidad de las ilustraciones de Julie Völk, detallistas y con elementos que reflejan pequeños tintes de fantasía (low-fantasy, si queremos remitirnos al cine) insertos en los escenarios cotidianos en los que se despliega la narrativa. El blanco predomina para que los pequeños detalles a color destaquen como signos de vida. En la niña; el sonrojo de los mofletes, el gancho en el pelo, las rayas del jersey o su maleta. También, como código para identificar todas las cosas que anhelará. Tiene que tomar una decisión: lo único que se puede llevar, tiene que caber en la pequeña maleta. La recapitulación de cosas preferidas nos muestra todos aquellos espacios que sirve para construir la visión del mundo de la infancia, ajeno a las ideas magnánimas de países, fronteras, religiones y dogmas ideológicos que sirven como pegamento de cohesión desde el miedo.

Finalmente, con el descubrimiento de cómo llevarse todas aquellas cosas preferidas y la melancolía ante su marcha, también nos revela que en ese nuevo contexto también aparecen colores en nuevos personajes y, con el mar, como elemento conector entre ambos. También la mirada a un nubarrón en el fondo y la promesa de reencontrarse, en algún momento, con todo aquello. Mientras eso pasa, un nuevo árbol con frutos rojos, el puesto de los helados, un niño con una cometa, la mujer que pasea su perro,…nuevos colores y no olvidar el lugar de partida. Los recuerdos como ecos expansivos en la corriente de una vida en la que siempre iremos dejando cosas atrás, pero que nos definen.


Volviendo a una de las entradas del mes pasado, también se reseñó el álbum Vecinos de Kasya Denisevich que se alzó con el Opera Prima de la Feria de Bolonia. Ambos álbumes comparten la narración en primera persona, una paleta minimalista en la que el color se emplea para realzar la voz narrativa, personajes femeninos que reflexionan con una mirada que refleja a la infancia y no la infantiliza. Podrían incluso conectarse en su narración: No sin mis cosas preferidas como la partida y, Vecinos, la llegada y dudas ante un nuevo entorno. Curiosamente, el jersey amarillo de la protagonista de Sarihi y Völk podría conectarse con el desenlace de Denysevich. 

 

 

 

Fran Martínez

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martes, 5 de octubre de 2021

Entradas en azul. Armin Greder. Diamanti. Orecchio Acerbo

 

Título: Diamanti

Autor e ilustrador: Armin Greder

Epílogo: Francesco Boille

Editorial: Orecchio acerbo

Año: 2020

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 29,5 x 20,4 cm. Tapa dura.

Idioma: italiano

Reseña:

En el blog hay diferentes nombres recurrentes y que dan buena señal de los gustos personales por diferentes autores y temáticas. Los álbumes del suizo Armin Greder (1942) me conectan inevitablemente con su compatriota Jörg Müller y su posición ideológica en sus obras artísticas dentro de la LIJ. Autores que se dirigen a un público sin edad y plasman su visión sobre aquellos aspectos que, en gran medida, se prefieren pasar por alto. Unido a la obra de Armin Greder, al igual que con otros autores, hay otra figura imprescindible en la ecuación: la imprescindible labor editorial. De los álbumes reseñados en este espacio (La ciudad, Gli stranieri, Work y The Mediterranean), tan solo uno se ha publicado en castellano (La isla lo hizo en Lóguez y El señor serpiente en A buen paso) y su obra se ha desarrollado en la editorial italiana (Roma) Orecchio acerbo (y sus traducciones al mercado anglosajón en la editorial australiana Allen & Unwin).

Pese a que sus inicios como autor (después de obras con Libby Gleeson, especialmente el premiado The great bear en 1996) con el impacto de La isla. Sus álbumes posteriores ahondaron en la sombra humana en formato álbum como se ha señalado en otras entradas y en sus últimas tres publicaciones (Mediterraneo, Diamanti y el recientemente publicado L’eredità) refleja esas sombras de las sociedades posindustriales y alejándose de la visión naíf o su simplificación. Aunque no me gustaría extenderme, una parte de este análisis forma parte de una comunicación para un Congreso en la Facultad de Educación de Bilbao que lleva por temática La literatura Infantil y los Objetivos de Desarrollo Sostenible este mes de octubre. Y, ahora, una pequeña confesión: quien escribe, además de maestro en educación infantil, también es economista.

La obra de Armin Greder resulta esquiva a la edición en otros idiomas y, centrando nuestra mirada en Diamanti, estos últimos tres álbumes dan buena muestra de ello. En estos álbumes se explora el ciclo de explotación humana y las consecuencias de nuestro egoísmo hacia las próximas generaciones. Si en The Mediterranean se despojaba del texto para un álbum sin palabras que describía el círculo de opresión del comercio (un ciclo de codicia, especulación en el comercio, opresión y muerte) en sus nuevos libros el texto tiene como papel la presentación del contexto y el inicio del conflicto narrativo, dejando que las imágenes hablen por sí mismas de la severidad de la otra realidad a las sociedades de consumo. Diamanti refleja la explotación humana para la extracción de los diamantes de sangre y lo escenifica a partir de una familia acomodada occidental. Una familia con una empleada del hogar que asiste al diálogo de una madre con su hija pequeña que pregunta sobre esos brillantes pendientes.

La madre contesta, desde su visión del mundo, a la niña sobre su origen y diferentes precisiones que Greder emplea para dar un contexto argumental y que nos llevan a África, el lugar de donde son extraídos. La empleada del hogar, africana, contesta sin palabras y Armin Greder vuelve a su secuencia de cuatro acciones en la doble página en la que la sirvienta dirigirá al lector al lugar de extracción de los diamantes, en sus manos aparecerá una pala y, finalmente, la explotación minera, la opresión de las milicias a la población, el comercio con el agente europeo: armas y dinero por sangre y muerte. Sin texto, sin voz. Además, este ciclo en la extracción de los diamantes es una vuelta atrás en el tiempo para plasmar cómo llegan los diamantes a la joyería y, finalmente, a las orejas de su madre.

De nuevo, este tipo de realidades son esquivas y controvertidas dentro de las convenciones que infantilizan la LIJ, pero que Armin Greder da voz en forma de contra-narrativa. Nos cuestiona y, esa cualidad, marca la cualidad atemporal de su obra. El álbum y sus dimensiones ideológicas, la naturaleza dinámica de los valores y, ante todo, la literatura como válvula estética y artística para cuestionarnos. Maestro absoluto.

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Fran Martínez

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https://www.orecchioacerbo.com/editore/index.php?option=com_oa&vista=catalogo&id=645

 

lunes, 4 de octubre de 2021

Entradas en azul. Alfredo Soderguit. Los carpinchos. Ekaré

 

Título: Los carpinchos

Autor e ilustrador: Alfredo Soderguit

Editorial: Ekaré

Año: 2020

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 21,7 x 25 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Hilando reseñas y temáticas, una de mis noticias preferidas de este verano: la invasión de los carpinchos (los roedores más grandes del planeta) en la urbanización de lujo argentina del Nordelta nacida como ejemplo de especulación urbanística en el delta del Paraná. Si con Los conejos de Mardsen y Shaun Tan mostrábamos la colonización descarnada y el genocidio de las especies autóctonas, en el lado opuesto los carpinchos (capibaras) y la recuperación de un territorio arrebatado. Si ojean por la red, basta con introducir “los carpinchos” y “Nordelta” para comprobar el paradójico encumbramiento de esta especie como un icono de la lucha de clases y el reflejo del neoliberalismo urbanístico que también, en nuestra “terreta”, podemos disfrutar con el cómic de Ana Penyas Todo bajo el sol (al que le dedicaremos una entrada).

Independientemente de esta noticia y la popularidad de los carpinchos (incluso hay cumbias y demás canciones surgidas a partir de esta situación), la obra del uruguayo Alfredo Soderguit tiene una trayectoria en el circuito de la crítica literaria especializada y reconocimientos (estar en la lista The White Ravens o de la Fundación Cuatrogatos como los mejores álbumes del año) que habla por sí misma. Con un álbum previo tan maravilloso como Soy un animal (Libros del zorro rojo, 2018), su vuelta con Los carpinchos muestra algunos aspectos en la secuenciación de la narrativa que nos muestra su bagaje previo en el ámbito cinematográfco.

Retomando la noticia de la invasión de los carpinchos en el Nordelta, el esquema narrativo con una situación inicial en el que se presenta el entorno de la granja y la vida de las gallinas en ese contexto se observa en la relación entre el texto-imagen. La primera con el plano general de una caseta cerca del río, la siguiente en la que se revela quién habita en dicho espacio (uso de blanco y negro, donde la presencia del rojo marca el punto en el que fijar nuestra mirada) y una tercera que con la frase de “había comida para todos” pone al lector en la dualidad de quiénes son esos todos y de qué alimento se trata para cada uno. A partir de esas tres dobles páginas, se inicia el conflicto de la narración: la llegada de los carpinchos a la granja y la convivencia con las gallinas que, inicialmente, impiden el paso a su territorio.

La imposición de unas reglas para la falsa convivencia (en clave humorística) y la revelación al lector de los motivos de la llegada (los cazadores furtivos de una especie protegida en Uruguay). Para mostrar esa mirada al otro, las gallinas deciden imponer sus reglas y delimitación del territorio, pero Soderguit emplea las viñetas para revelar la mirada infantil desprovista de prejuicios con los juegos entre dos pequeños: polluelo y carpincho. Finalmente, el relato revela el momento en el que gallinas y carpinchos descubren el punto de encuentro y una pequeña rebelión en la granja. La manera de panelar las viñetas para desprenderse del texto en diferentes fragmentos del álbum y el mensaje final sobre la incomunicación con el otro, el diálogo y la condición humana más allá de los prejuicios socioculturales (la mirada etnocéntrica) son aromas narrativos que se desprenden de un álbum que justifica sobradamente todos los elogios recibidos.

El carpincho como icono contra el neoliberalismo y un álbum que cuestiona la visión etnocéntrica. Miel sobre hojuelas.

PD: No he podido resistirme a este meme.



 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.ekare.com/ekare/los-carpinchos/

Instagram Alfredo Soderguit

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miércoles, 8 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Peter van den Ende. Travesía. Libros del Zorro Rojo

 

Título: Travesía

Autor e ilustrador: Peter Van den Ende

Editorial: Libros del Zorro Rojo

Año: 2020

Páginas: 104

Encuadernación y formato: 23 x 30,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano. Álbum sin palabras


Reseña:

Hemos tenido en este inicio a Shaun Tan y a David Wiesner, álbumes que desafían la posición del lector en el escrutinio de significados y narrativas que dejan sin palabras que demandan la lectura de los detalles. Para ubicar al belga Peter van den Ende faltaría una pieza más: Einar Turkowski. De alguna manera, mi mente le ubica en un plano similar en el que explorar la perplejidad del lector a partir de la fascinación por la naturaleza y mundos oníricos repletos de simbolismo y ciertos aires distópicos por la presencia de elementos mecánicos. Supongo que también el uso del blanco y negro en la traslación de estos universos es lo que facilita una comparación obvia y el nivel de detalle en esta obra sensacional.

Una obra que puede fascinar a un lector competente en el último tramo de primaria (en la web lo recomiendan a partir de 8 años) y que es un recurso igualmente fascinante en cualquier etapa formativa o edad posterior. La unidad narrativa está basada en el uso de la doble página, alternando con el uso de la página sencilla, con la única aparición de viñetas al inicio y final de la narración. La cubierta y contracubierta tienen unidad y las guardas también tienen una función de síntesis al final del libro. Narración silente en blanco y negro en una narración que también excede el número de páginas habituales del álbum y lo emparenta con la novela gráfica y nos recuerda el inicio de estas narraciones a partir del trabajo de recopilación de David Beronä en su libro de 2008 Wordless books: the original graphic novels donde repasaba las obras de Frans Masereel o Lynd Ward entre otros.

Desde el surrealismo y la combinación de elementos reconocibles nos adentramos en una Travesía, como indica el título en castellano, pero que en francés pasó a llamarse “Odisea” o Errante (Wanderer en inglés) con lo que la traducción remite a lugares similares (con el traductor de Google y el holandés tengo más dudas con zwerveling traducido como torbellino). Como sea, el título nos pone en un entorno marino en el que se ilustra en las viñetas iniciales los pasos para construir un barquito de papel por dos personajes: un marinero con aspecto humano y, otro personaje misterioso, ataviado con un traje, capa y máscara con dos cuernos. Barquito (el tamaño en este caso sería el de una barca) que sale al mar lanzado desde un barco con una curiosa quilla con lo que podría ser un batiscafo.

A partir de este momento, contemplamos desde una variedad de enfoques y planos todo aquello que le rodeará y que nos fascinará poco a poco (en la web de la editorial se apunta que Peter van den Ende estudió biología y fue guía en las Islas Caimán): nos deleitará por su nivel de detalle del coral marino, los bancos de peces y la aparición de personajes fantásticos que nos irán trasladando por paisajes, recovecos oscuros, espacios misteriosos y sorprendentes tripulantes que tomarán esa embarcación en diferentes momentos, ballenas con una diminuta pipa, animales variopintos en una fauna en la que formas reconocibles subvierten la anatomía terrestre y, como no, bellos paisajes entre el día y la noche, auroras boreales, glaciares y múltiples misterios en una obra panorámica en la que perderse y extrañarse con la inserción de elementos industriales: grandes buques navieros, plantas petrolíferas que infectan la vida marítima y aérea. Una travesía en la que seguimos con interés un pequeño elemento entre tantos elementos singulares.

En la parte final, la revelación de más detalles y la llegada a buen puerto de un viaje desde el norte del Océano Pacífico y que nos devuelve al Puerto de Amberes (en las guardas finales podemos observar repasar ese trayecto narrativo y volver atrás para conocer la geografía imaginada por el autor en los diferentes puntos del planeta). Como tripulantes de ese barquito de papel, nos sentimos afortunados de participar de un viaje con un destino final que se materializa dentro de nosotros: el gozo de perdernos entre sus páginas.



Fran Martínez

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Web de la editorial

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/travesia/

Instragram Peter van den Ende

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martes, 15 de junio de 2021

Entradas en azul. Mayur Vayeda y Tushar Vayeda. The deep. Tara books

 

Título: The Deep

Autores: Mayur Vayeda y Tushar Vayeda

Texto: Arun Wolf y Gita Wolf

Diseño:  Dhwani Shah

Editorial: Tara Books

Año: 2020

Páginas: 22

Encuadernación y formato: 30 x 28 cm. Tapa dura. Encuadernación con costuras.

Idioma: inglés

Reseña:

La editorial india es un ejemplo en los principios que aplican a su edición cuidada de cada uno de sus libros, además de la aplicación de un compromiso con la cultura de su entorno, con sus artistas y la tradición artística. Compromiso en libros como Tsunami (en la que se relata el desastre de 2004 a través de un libro que recuerda al formato de Migrar), múltiples galardones en ferias internacionales como editorial y por obras concretas, muchas de estas describen y narran las vivencias de sus artistas como Dibujo de una ciudad de Teju Behan (publicado en Thule) entre otros que también analiza Mejuto (2019) en el fantástico libro coordinado por Isabel Mociño: Libro-Obxecto e Xénero. Una experiencia similar surge a partir de la propuesta de la editora, Gita Wolf, con los germanos ilustradores Mayur y Tushar Vayeda, que ya publicaron con otra de las habituales en la editorial Anushka Ravishankar (del que destacaría su célebre Tigre trepador y siempre jugando con el nonsense en sus versos) un precioso álbum titulado Tail Tale, un divertido viaje de un gato que está harto de su cola y que próximamente reseñaré para el blog y, espero, que también tenga traducción al castellano.

La historia de The Deep también es un proceso del propio libro, de la manera en el que la editorial afronta un proyecto y que, finalmente, también supone trasladar el viaje de sus protagonistas en un pequeño cortometraje documentando la creación de estos libros artesanales:



El proyecto se completa con las notas al final del libro con todos los detalles de la edición, como la técnica del oeste de la India de la comunidad Warli, creada originalmente por las mujeres de la comunidad indígena y que ha pervivido a lo largo del tiempo adaptándose como la obra de Jivya Soma Mashe. The Deep, las profundidades, van más allá del mar y simbolizan el arraigo a una cultura, arte y forma de vida. Profundo, como las prácticas de la editorial en este tipo de proyectos y, curiosamente se inicia a partir del final del libro, de una ilustración del fondo marino. A partir de sus experiencias, el texto parte de las conversaciones con los artistas y sus memorias sobre su niñez en Ganjad. El azul de las profundidades en el papel y un viaje desde su pequeña comunidad, hasta la ciudad de Mumbai. Las horas de trayecto entre el pueblo y la gran ciudad, lo nuevo y lo tradicional. El relato es una forma de reivindicación de un sentimiento profundo con un modo de vida, con un sentimiento de arraigo, lo que podría ser aquí una vuelta a modelos no basados en el crecimiento continuo, la recuperación de zonas despobladas y, así conectamos con la penúltima escena de un libro, que si observáis el vídeo se abre en su cubierta horizontalmente, pero se despliegan sus páginas en vertical (a la japonesa). 

Así, el arte Warli y la encuadernación oriental nos llevan a otro pasaje de su vida con la residencia en la isla de Awashima (con menos de 400 habitantes) en el que experimentaron la conexión con su modo de vida en su comunidad en el que también había una recuperación a través del arte. De sus anécdotas queda el sentimiento de encontrar la conexión en un modo de vida y de relación que les transportaba a su casa, además de la reflexión que lo que más nos une a los demás, es aquello que nos permanece oculto, como la vida que se oculta en las profundidades del mar. Un libro que, a partir de esa experiencia, nos habla de la comunicación, de la conexión íntima con el mundo y el modo de vida y, por extensión, la sombra del modo de vida de las grandes urbes (creo que el concepto de “libertad” es muy distinto en esta visión). 


Fran Martínez

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Web de la editorial

https://tarabooks.com/shop/the-deep/

Instagran Vayeda Brothers

https://www.instagram.com/vayeda_brothers/

Referencias

Mejuto, E. (2019). Máis que un obxecto: Tara Books, libros que axudan a combater a pobreza. En I. Mociño González (Ed.), Libro-Obxecto e Xénero: Estudos ao redor do libro infantil como artefacto (pp. 105-118). Servizo de Publicacións da Universidade de Vigo


También muy recomendable la exposición de Ana Margarida Ramos (a partir del minuto 35) sobre esta joya de Tara Books en el 6.º Seminário Internacional de Investigação sobre o Livro-Objeto



lunes, 14 de junio de 2021

Entradas en azul. Mar Benegas y Neus Caamaño. Una pequeña semilla. Akiara books

 

Título: Una pequeña semilla

Autora: Mar Benegas

Ilustradora: Neus Caamaño

Editorial: Akiara Books

Colección: Akipoeta

Año: 2020

Páginas: 18

Encuadernación y formato: 16,5 x 27,5 cm. Acordeón a doble cara con funda.

Idioma: castellano

Reseña:

Retomamos el formato álbum sin abandonar la poesía y, como en la reseña de Ver la luz de Emma Giuliani, el formato acordeón para significar ese ciclo unido al empleo del rojo y el azul para dominar en una de las partes del acordeón reversible acompañando al blanco y negro. Una propuesta desde el formato estilizado y que permite la lectura en cualquier dirección: podemos iniciarnos por encima del nivel de la tierra y estar ante el fondo azul del cielo siguiendo el ciclo del brote o, bien, comenzar desde la semillita en la tierra donde el rojo domina. Incluso, las letras que componen el título también guardan ese pequeño juego de simetría y opuestos (la u con la n; la a con la e; la p y la q)

Un acierto en la exploración cuidada de Neus Caamaño (muy recomendable su divertido Por una manzana editado por Tres Tristes Tigres) en este libro al que se le une la voz en el texto de Mar Benegas (que repite con la ilustradora después de Hola, mañana), uno de los nombres más reconocibles dentro del circuito infantil en este país con éxito de ventas en sus colecciones en Combel con los cartonés de la colección La cereza, la colección de poemas en A lo bestia o la muy recomendable selección de 44 poemas para leer con niños en Litera o editados en A Buen Paso como Con el ojo de la I o Versos como una casa. Curiosamente, junto a Arianna Squilloni (autora y editora en A Buen Paso) son las dos autoras de la colección Akipoeta con Bajo las piedras (il. Laia Doménech) y Corazón de pájaro (il. Rachel Caiano), respectivamente. Y, para cerrar con la anterior entrada, un pequeño poema suyo aparece en Cajita de fósforos.


El segundo título de Benegas para esta colección, jugando con repeticiones, en la parte de la semilla bajo tierra: había una pequeña semilla que… inicia cada nuevo estado y, en la parte del brote ese había una pequeña semilla, pasa a ser pequeño brote, pequeño árbol, árbol, pájaro y, otra vez semilla. Efectivo y con las divertidas estampas de la naturaleza abriéndose paso entre protagonistas que la rodean, vigilan y contemplan bajo la luna y sol. También un guiño a El baile diminuto de María José Ferrada con el momento en el que el brote sale a la tierra por primera vez finalizando la parte en la que domina el rojo. La semilla que todavía no era nada… “Y fue un diminuto brote…”. Un acierto en el que su diseño e ilustración ha gustado mucho en el aula.

Booktrailer UNA PEQUEÑA SEMILLA / UNA PETITA LLAVOR / UMA PEQUENA SEMENTE from AKIARA books on Vimeo.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://akiarabooks.com/es/libro/una-pequena-semilla/

Web Mar Benegas

https://www.marbenegas.es/

Web Neus Caamaño

https://neuscaamano.com/es/