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viernes, 10 de junio de 2022

Entradas en azul. Alice Bossut y Marco Chamorro. El gigante de la laguna. Yekibud/ Juan Palomino. Antes del amanecer. SM

 


Título: El gigante de la laguna

Autoría: Alice Bossut y Marco Chamorro

Editorial: Yekibud

Año: 2021

Edición original: Comoyoko, 2015

Páginas: 12 (libro-acordeón)

Tamaño: 32 x 17,6 cm



Reseña

Ahondar en relatos mitológicos y leyendas es una forma de conexión con los relatos de la tradición oral y con el acerbo cultural como modo de resistencia. Justamente, desde hace años estos relatos de la tradición oral son constantemente censurados por su valor moral y olvidando el diálogo con el diálogo cultural y la fantasía. Obviamente, en el plano material dicha resistencia es meramente objetiva: resistir a la pérdida de la oralidad y fijarse en alguna de las versiones recogidas por sus comunicantes. En la entrada de hoy un reflejo en dos fantásticos álbumes que emplean diferentes estrategias para recoger ese material y trasladarlo a un soporte en el que aportarle una dimensión estética.

 Al igual que la aproximación de Warja Lavater o Maguma sobre la tradición oral en formato acordeón sirve para desplegar ante la sorpresa del lector un mapa narrativo que le ubica en la peculiaridad de la composición espacial. En este caso, se opta por el dinamismo al no cambiar de plano y tener una perspectiva panorámica obteniendo una continuidad espacial (una suerte de plano secuencia trasladado a la lectura). Tenemos ejemplos para remontarnos a estas panorámicas en los álbumes  Alexandra Exter de 1937 o La casa en el bosque, aunque en este caso la narrativa tiene una dinámica interna en la evolución del personaje (como en Lucky/Happy Hans o El dios dinero, por citar ejemplos reseñados en el blog).


En la publicación de la editorial Yekibud (recordamos su divertimento poético reseñado en el blog o el hermoso cuento marroquí El pañuelo del sultán de Pia Wortham) hay un prólogo de Gustavo Puerta Leisse (con quien iniciamos la semana en Sentimientos encontrados). Transcribo un pequeño fragmento de su prólogo: “si en otros lugares o en otros tiempos era la voz de los ancianos la que transmitía estas historias a las nuevas generaciones, hoy son Alice y Marco quienes plasman las palabras e imágenes de los Andes y las traen a nuevas tierras y a nuevos oyentes”. 

Así, los paisajes serigrafiados en tres colores nos adentran en una narración de la mitología kichua El gigante de Imbabura como una leyenda relacionada con la creación de un accidente geográfico y que Alice Bossut toma de hipotexto para una adaptación que propone otra lectura sobre el mito. El inicio del álbum reproduce los esquemas de la tradición oral, pero que se articula en primera persona como un recuerdo de la narración que le contaban sus abuelos. La historia de un gigante que quería darse un baño y no encontraba un lago tan hondo como para satisfacerle. Un viaje que contiene una pequeña lección que podríamos resumir como “ser y parecer” (volvemos a hacer conexión con otra entrada del blog). Un soñador e inconformista que nos da una vuelta por la orografía de la región de Imbabura en el norte de Ecuador y nos recuerda la importancia de recuperar estos relatos que sobreviven como resistencia a diferentes colonizaciones. Una feliz nueva entrada en el catálogo de Yekibud que, además, añade el valor del compromiso como forma de resistencia y sostenibilidad.

Fran Martínez

IG: https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/

 

Web Yekibud

http://www.yekibud.es/

Instagram de Alice Bossut

https://www.instagram.com/alicebossut/?hl=en

Web Marco Chamorro

https://marcochamorro.com/El-gigante-de-la-laguna-1



 


Título: Antes del primer día

Autor e ilustrador: Juan Palomino

Editorial: SM

Año: 2017

Páginas: 32

Tamaño: 25 x 28,7 cm




Reseña

¿Por qué comencé hablando de resistencia colonizadora? Surge de la explicación del proceso del mexicano Juan Palomino (como Alice Bossut, nacidos en 1984) de esta obra que le sirvió para alzarse con el Premio Internacional de Ilustración de la Feria de Bolonia en 2016 (también de 1984 otro ganador del certamen con su leyenda en Hanging Rock: Manuel Marsol). Antes que ponerme a describir sus técnicas, qué mejor que escucharle reflexionando sobre el proceso creativo en primera persona:



En este caso, la preservación de las mitologías frente a la colonización y la pérdida de la identidad de su propio imaginario cultural también nos interpela en el presente con aquello que comentábamos con anterioridad de la censura moralista de los relatos de la tradición oral. En este caso, La creación del mundo está contenida en el Popol Vuh y recoge los mitos de la cultura maya k’iche’ (en el altiplano de Guatemala). En el epílogo, Juan Palomino aclara que su texto se basa en las traducciones de Adrián Recinos y Michaela Craveri. Esta mitología nos lleva a la creación: al hombre, la naturaleza y a sus guardianes (los animales). También al proceso de creación que surge del ensayo hasta dar con la forma adecuada para su creación. Primero, con barro y nos recuerdan en sus formas a un personaje clásico de Miyazaki y al dios guerrero de Nausicaa en el valle del viento (1984) por sus grandes ojos y su inconsistente naturaleza. Después, la creación a partir de la madera. Finalmente, antes del amanecer nacieron del maíz los primeros hombres (volvemos a otra leyenda japonesa con la princesa que nace del bambú con Kaguya) y con el miedo de los dioses ante su posible perfección.


Además de la belleza y la preservación de estas mitologías propuestas en la entrada de hoy, también la necesidad de dialogar con la historia y la cultura que la colonización intentaba erosionar para imponer su visión cultural. No, no hablo de la historia de la colonización exclusivamente, sino de la colonización moralista y cultural de nuestros tiempos. Para terminar con las conexiones con otras entradas en el blog, su excepcional acompañamiento ilustrado en la antología poética Cajita de fósforos (selección de Adolfo Córdova y ganadora en la Feria de Bolonia en la primera edición del premio de poesía). Y, para el futuro, acompañando a la poesía de Micaela Chirif (uno de los ilustradores del premiado El mar) que este año seguramente tenga continuidad con un nuevo poemario de la poeta peruana en Kalandraka.



Ahora, ya puede echar a andar el tiempo. Hasta la próxima.

 

Fran Martínez

IG: https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/

 

Web SM

https://es.literaturasm.com/libro/antes-primer-dia#gref

Instagram de Juan Palomino

https://www.instagram.com/juanpalomino.ilustrador/?hl=en



Para finalizar, no podía evitar conectar a la banda Popol Vuh y su banda sonora espectral con el clásico inspirado en la colonización y la búsqueda de El Dorado de Werner Herzog: Aguirre, der zorn gottes (1972)




lunes, 6 de junio de 2022

Entradas en azul. Gustavo Puerta Leisse y Elena Odriozola (il.). Sentimientos encontrados. Ediciones Modernas el Embudo

 


Título: Sentimientos encontrados

Autor: Gustavo Puerta Leisse

Ilustradora: Elena Odriozola

Editorial: Ediciones Modernas el Embudo

Colección: Me lo pienso

Año: 2019 (2ª ed. 2020)

Páginas: 42

Tamaño: 34 x 24,5 cm

Reseña


Los álbumes de Ediciones Modernas el Embudo han sido reseñados en diferentes entradas del blog como un ejemplo de propuestas que son plenamente conscientes de incrementar la experiencia lectora en la primera infancia. En esta ocasión, nos remontamos hasta su primera referencia con Sentimientos encontrados que fue galardonado con la Manzana de Oro en la Bienal de Bratislava e incluido en la lista de los White Ravens en su catálogo de 2020. Un álbum que experimenta con el diseño para crear una propuesta de filosofía para la infancia que cuida cada uno de los detalles. De entrada, cada elemento del álbum encuentra una función: desde la cubierta para mostrarnos el exterior de la casa y fragmentada en 16 viñetas. De entrada, la referencia a las aucas en esta división también conecta con referentes más propios del cómic que del álbum por el nivel de fragmentación y al mismo tiempo se presentan como una unidad narrativa en la página posteriormente. El diseño exquisito de las guardas y una contracubierta que da nombre a las diferentes personas y animales que habitan en ese espacio. Una familia, desde el retoño Alejandro, la preadolescente Clara hasta la abuela Martina. Un espacio intergeneracional en el que experimentaremos con una encuadernación en espiral para distinguir tres espacios. En la parte superior el juego se basa en el reflejo del paso del tiempo a partir de un espacio visual fijo que nos servirá para apreciar el cambio a través del paso de página. Ya conocemos La casa de Innocenti, La casita de Virginia Lee Burton, las ventanas en la pareja de álbumes de Jeannie Baker o las láminas de Jörg Müller, como algunos ejemplos de sensación dinámica desde la restricción del espacio como elemento inamovible. Un time-lapse, digamos. Algo que el personaje de Paul Auster, Auggie (encarnado por Harvey Keitel en Smoke) nos mostraba como una de sus prácticas diarias.



En la parte superior izquierda, el paso de tiempo es para un árbol (volvemos a otros referentes: Las estaciones de Iela Mari o Little tree de Katsumi Komagata) con el ciclo de la vida encarnado en el reflejo de las estaciones en sus ramas. En la parte superior izquierda, la casa con sus dieciséis ventanas (viñetas), en dieciséis ilustraciones que pueden funcionar como narrativa visual independiente). Esa parte superior es la que Elena Odriozola borda con su habitual exquisitez, empleando el blanco y negro, para recrear minuciosamente la vida en cada viñeta: la decoración, los cuadros, los estampados, las plantas, los muebles… Y, de nuevo, las ventanas dentro de las ventanas para ver el paso del tiempo sobre un árbol que podríamos pensar que se trata del que aparece en la parte izquierda. También variaciones entre si vemos el interior de la estancia o nos ubicamos en la escalera del edificio. Un despliegue por el que el simbolismo que emplea Odriozola pivota entre lo costumbrista y el surrealismo. Viñetas que mantienen en esos cuatro niveles diferentes relaciones: a veces se relacionan entre ellas y sus personajes, otras reflejan la soledad de estos. El despliegue visual de las ilustraciones permite que el lector deambule por las habitaciones y decida seguir a un determinado personaje para volver y conectar entre las diferentes páginas una cronología de acontecimientos. El lector como detective con divertidos misterios fantásticos (como la página de las máscaras). Una suerte de peeping tom (en honor al metraje clásico de Michael Powell) en el que tenemos diferentes niveles de mirilla en el que adentrarnos en diferentes momentos y horas: la mirilla y el paso de las horas están presentes en las primeras ilustraciones de una viñeta de la planta baja.



Para acompañar a las ilustraciones de Elena Odriozola y establecer un espacio interpretativo lo más amplio y ambiguo posible, los textos filosóficos sobre dieciséis sentimientos (y aquellos asociados a este en una suerte de familia de sinónimos como familia lo son los personajes): nostalgia, miedo, dolor, ansiedad, curiosidad, enfado, vergüenza o placer entre ellos. Un abanico de sentimientos que podemos conectar con algún personaje, asociarlo a alguna viñeta o al contrario. La encuadernación en espiral permite al lector diferentes espacios interpretativos: desde pensar en la congruencia con alguna viñeta o personaje, una relación complementaria más abierta a la interpretación poética o filosófica y en el lado extremos podemos pensar en ellos en oposición. La idea es traspasar la frontera de la lectura convencional para abrazar la libertad del lector individualmente. En definitiva, todos los elementos del álbum (secuencia, ilustración, texto y materialidad) propician la reconstrucción subjetiva de su significado para ubicarlo en un espacio inferencial en el que experimentar con las dos partes de manera completamente libre. Un espacio de diálogo abierto en todos sus niveles. Una auténtica maravilla.

De la misma manera, para acompañar a la lectura se proponen una serie de instrucciones que, lejos de restringirlo, continúa expandiéndolo desde la libertad de una propuesta que está hecha para la reflexión de todos esos sentimientos que encontramos (juego de palabras) y con los que establecemos un diálogo. Finalmente, la inspiración de esos textos de acompañamiento de Gustavo Puerto Leisse hacia obras que van desde Aristóteles a Roland Barthes o de John Locke a Martha Nussbaum. Mientras se suceden estas explicaciones, los elementos ilustrados de Elena Odriozola acompañan aportando humor y candidez que se refleja especialmente en la figura de la abuela Martina que nos saluda de manera corpórea al inicio del libro y como espectro al final. Todo un engranaje perfectamente coreografiado para prestigiar la lectura como un acto reflexivo, abierto y transformador. Un regalo, una joya en un gran catálogo que ha recibido todos esos premios señalados al principio y un álbum esperando sin tiempo a que sea descubierto por cualquier lector. Como titularía Sandra L. Beckett su monografía en 2012: álbumes crossover, un género para todas las edades.


Ojalá cada álbum publicado fuera tan consciente de su necesidad y de la importancia de su calidad (una cuestión que en Media Vaca tienen como forma de ser, por ejemplo). Es una cuestión de esperanza, supongo. Así que parafraseando la última frase referida a ese sentimiento: quizás no sientas la esperanza, pero aun así, creer en ella. En Ediciones Modernas el Embudo creemos.

Fran Martínez

IG: https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/

 




 

Web de la editorial

https://modernaselembudo.com/libros/sentimientos-encontrados/?v=2fb7284eba87

Instagram Ediciones Modernas el Embudo

https://www.instagram.com/ediciones_modernas_el_embudo/?hl=en

Instagram Elena Odriozola

https://www.instagram.com/elenaodriozolaillustration/

 

Dedicada a Martina