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lunes, 6 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Tomi Ungerer. Flix. Ediciones Ekaré

 

Título: Flix

Autor e ilustrador: Tomi Ungerer

Traducción: Carmen Diana Dearden

Editorial: Ekaré

Año: 2013. Original: 1997

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 28 x 22,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

No podía faltar Tomi Ungerer en este tramo final y, en esta ocasión, por partida doble. La primera entrada se la dedicamos al icónico Flix que marcó su retorno en 1997 y, el año siguiente, se alzaría con el Premio Andersen. Por el blog han pasado joyas como El hombre niebla (Lóguez, 2013), Hombre Luna (Libros del zorro rojo, 2012), el distópico mensaje de Non stop (Kalandraka, 2019) y, como no, el icónico Los tres bandidos (Kalandraka, 2007). Y, sencillamente, sus títulos no pierden vigencia. Sobre la maravillosa historia de Flix, queda el testimonio de su argumento en su web:

“Flix is about making the best of your differences – we are all equal and we are all different. Everyone has something to offer. Flix shows us that with comedy you can overcome any dogstacle.” (Tomi, enlace web Ungerer)

Esa invitación al divertimento a través de la biografía del perro nacido en una familia de gatos (el año siguiente publicó el maravilloso Otto: autobiografía de un osito de peluche) esconde diferentes cuestiones tan esenciales como quiénes somos o qué define nuestra persona: la parte genética o la social. Trufado de detalles culturales en el mundo de gatos y perros, enemistados y separados, con su habitual sorna y un mundo en el que Flix (un perro con padres gatos) debe perseverar para ganarse la aceptación de ambos grupos (que, inicialmente, lo rechazan). 



Pese a que su aceptación en ambas comunidades tiene que verse sometido a la realización de una proeza (la solidaridad y la vida por encima del quién), observamos un elemento poco frecuente en la literatura infantil: la resolución a partir de la creación de un partido político que no enfrente a ambos bandos. Y, por desgracia, en la clase política y los medios de comunicación se prefiere vivir mejor con la polarización (crea tu nicho, segmenta el mercado, posiciónate en la opinión pública, crea tu marca, sé reconocible… inmundicia). De nuevo, en esa resolución tenemos otra de las estampas que siempre disfruto con Ungerer: la algarabía de la celebración.


Además del álbum, la vida de Flix parece que continúa con un proyecto de serie animada (consta de 52 episodios y Aria Ungerer como una de sus productoras) y que se sumará Hombre Luna la traslación de sus obras a la pantalla (en este punto hay que recordar el éxito de la serie a partir de Petit de Isol en Argentina). Por el momento tan solo se conoce este fragmento en el canal de Tomi Ungerer en YouTube. Además, para finalizar, con el aspecto de gatos (como en los bólidos en el álbum) el diseño arquitectónico de Ungerer para una escuela infantil y, recomiendo que deis una ojeada a otras instalaciones del genial Tomi (hasta su obra erótica).

 



Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.ekare.com/ekare/flix/

Web de Tomi Ungerer

https://www.tomiungerer.com/

miércoles, 20 de octubre de 2021

Entradas en azul. Javier Sáez Castán. Los tres erizos. Ekaré

 

Título: Los tres erizos

Autor e ilustrador: Javier Sáez Castán

Editorial: Ekaré

Colección: Ponte Poronte

Año: 2003

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 23,5 x 19 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

La obra de Javier Sáez Castán es una de esas grandes joyas de la literatura infantil española y que, en mi humilde opinión, representa uno de los grandes autores de nuestro país. En el blog nos hemos detenido en diferentes obras y, en el fondo, cualquiera de sus álbumes merecería una entrada en este espacio además de La merienda del señor Verde, El armario chino y con autoría compartida con Pablo Auladell en Dorothy y en Mvsevm junto a Manuel Marsol. Al igual que en La merienda del señor Verde, el álbum Los tres erizos también fue incluido en la lista de The White Ravens en 2004 y es un libro atemporal que no deja de cautivar a los lectores en sus diferentes ediciones. Un libro en el que el formato y los paratextos iluminan el texto principal incluyendo detalles para el lector avezado al que le incorpora un glosario de términos que amplía el acto teatral que presenta en los dos actos diferenciados de esta pantomima (pieza cómica breve) con colofón.

El esquema narrativo presenta en el primer acto a los personajes: tres erizos en busca de alimento y un narrador omnisciente que emplea la rima en los pareados de cada ilustración. Esa musicalidad y brevedad del texto, con la sorpresa por sus actos (divertidísima la forma de aprovechar sus espinas para transportar las manzanas a su madriguera) y se desata el conflicto: los propietarios del huerto buscan a los ladrones de las manzanas (¿serán tres bandidos?). En estas ilustraciones se suceden detalles habituales en la obra de Sáez Castán y aparecen elementos de los naipes de la baraja española (con esos bastos empuñados por tres señores horondos que buscan ajusticiar a los ladrones). La irrupción de la nevada del invierno, deja en suspense la captura de los ladrones y el ajusticiamiento de los erizos. El espacio imaginado por Sáez Castán es el de un jardín laberíntico, que posteriormente también mostraría este espacio como juego en el libro Caracol, y las ilustraciones lejos de mostrar una panorámica de la acción concreta dejan el espacio para que el lector complete esas acciones descritas e imagine la vista de ese espacio.

En el segundo acto, El Juicio (como el disco de Lavoe y Colón), la primavera trae el deshielo y a la torva en la búsqueda de los ladrones de manzanas: estandartes, cornetas, fusiles, vastos, espadas, horquilla, sabuesos y cerdos a la caza. Los erizos en su madriguera y el peligro del asedio que se resuelve con la simpatía y ternura al mostrarse el papel de los erizos en el ciclo natural y su preservación. Los elementos artísticos y referencias que añade Javier Sáez Castán en esta segunda parte, con referencias en diferentes idiomas, eclosiona en el colofón visual de esta narrativa que siempre nos muestra parcialmente los bandos y, finalmente, el momento en el que ambos se integran en la doble página final en la que reconocemos los diferentes espacios y celebramos la algarabía por el encumbramiento de esos tres erizos como héroes. A cada uno lo suyo, Cuique suum, y a Javier Sáez Castán en el reparto le queda nuestra admiración y alabanza. Un autor genial y fuera del tiempo. Se cierran las cortinas del teatro (que veíamos en su cubierta) y el saludo final en la contracubierta con los tres erizos quitándose el sombrero. Como nosotros antes sus álbumes.



Finalizamos la entrada de esta maravilla con una narración peculiar que se produjo en plena pandemia: el actor Jude Law y Los tres erizos




Fran Martínez

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lunes, 4 de octubre de 2021

Entradas en azul. Alfredo Soderguit. Los carpinchos. Ekaré

 

Título: Los carpinchos

Autor e ilustrador: Alfredo Soderguit

Editorial: Ekaré

Año: 2020

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 21,7 x 25 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Hilando reseñas y temáticas, una de mis noticias preferidas de este verano: la invasión de los carpinchos (los roedores más grandes del planeta) en la urbanización de lujo argentina del Nordelta nacida como ejemplo de especulación urbanística en el delta del Paraná. Si con Los conejos de Mardsen y Shaun Tan mostrábamos la colonización descarnada y el genocidio de las especies autóctonas, en el lado opuesto los carpinchos (capibaras) y la recuperación de un territorio arrebatado. Si ojean por la red, basta con introducir “los carpinchos” y “Nordelta” para comprobar el paradójico encumbramiento de esta especie como un icono de la lucha de clases y el reflejo del neoliberalismo urbanístico que también, en nuestra “terreta”, podemos disfrutar con el cómic de Ana Penyas Todo bajo el sol (al que le dedicaremos una entrada).

Independientemente de esta noticia y la popularidad de los carpinchos (incluso hay cumbias y demás canciones surgidas a partir de esta situación), la obra del uruguayo Alfredo Soderguit tiene una trayectoria en el circuito de la crítica literaria especializada y reconocimientos (estar en la lista The White Ravens o de la Fundación Cuatrogatos como los mejores álbumes del año) que habla por sí misma. Con un álbum previo tan maravilloso como Soy un animal (Libros del zorro rojo, 2018), su vuelta con Los carpinchos muestra algunos aspectos en la secuenciación de la narrativa que nos muestra su bagaje previo en el ámbito cinematográfco.

Retomando la noticia de la invasión de los carpinchos en el Nordelta, el esquema narrativo con una situación inicial en el que se presenta el entorno de la granja y la vida de las gallinas en ese contexto se observa en la relación entre el texto-imagen. La primera con el plano general de una caseta cerca del río, la siguiente en la que se revela quién habita en dicho espacio (uso de blanco y negro, donde la presencia del rojo marca el punto en el que fijar nuestra mirada) y una tercera que con la frase de “había comida para todos” pone al lector en la dualidad de quiénes son esos todos y de qué alimento se trata para cada uno. A partir de esas tres dobles páginas, se inicia el conflicto de la narración: la llegada de los carpinchos a la granja y la convivencia con las gallinas que, inicialmente, impiden el paso a su territorio.

La imposición de unas reglas para la falsa convivencia (en clave humorística) y la revelación al lector de los motivos de la llegada (los cazadores furtivos de una especie protegida en Uruguay). Para mostrar esa mirada al otro, las gallinas deciden imponer sus reglas y delimitación del territorio, pero Soderguit emplea las viñetas para revelar la mirada infantil desprovista de prejuicios con los juegos entre dos pequeños: polluelo y carpincho. Finalmente, el relato revela el momento en el que gallinas y carpinchos descubren el punto de encuentro y una pequeña rebelión en la granja. La manera de panelar las viñetas para desprenderse del texto en diferentes fragmentos del álbum y el mensaje final sobre la incomunicación con el otro, el diálogo y la condición humana más allá de los prejuicios socioculturales (la mirada etnocéntrica) son aromas narrativos que se desprenden de un álbum que justifica sobradamente todos los elogios recibidos.

El carpincho como icono contra el neoliberalismo y un álbum que cuestiona la visión etnocéntrica. Miel sobre hojuelas.

PD: No he podido resistirme a este meme.



 

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jueves, 9 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Peter Sís. Robinson. Ekaré

Título: Robinson

Autor e ilustrador: Peter Sís

Traducción: Teresa Mlawer

Editorial: Ekaré

Año: 2018

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 24,6 x 29,7 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Continuamos con otro álbum que nos conduce hacia el clásico de Daniel Defoe, Robinson Crusoe, que también presentaba otra opción de continuidad majestuosa como la traslación de Ajubel del texto clásico de Defoe en la editorial Media Vaca. Sin embargo, Peter Sís (Brno, 1949) permite la hipertextualidad con el original desde un punto biográfico del autor. Peter Sís, además, en el terreno biográfico se encuentra en un terreno que le resulta familiar por su retrato de la vida de Cristobal Colón (Follow the dream, 1991), Galileo (Mensajero de las estrellas, 1996), Charles Darwin (El árbol de la vida, 2003) o Saint-Exupéry (El piloto y El Principito, 2014). Junto a estos aspectos, en la portada encontramos otro elemento clave en sus ilustraciones como el uso de elementos cartográficos que Cantavella (2017) analiza en estas obras biográficas del autor y, como muchos reconoceréis, es una temática en la que tenemos diferentes entradas dedicadas en su blog La coleccionista. En su artículo señalaba el uso de los mapas como “llamada a la aventura”: “geographical maps can introduce a dreamlike or fantastical element and, in doing so, they have the power to tip the reader into the imaginary and towards adventure.” (p.48). En la portada de Robinson ya observamos ese mapa como vela del viaje que su personaje (el autor representando su infancia) observa junto a un conejo blanco: un viaje hacia un lugar al que la imaginación nos traslada y que nos recuerda a otro clásico como la odisea de Max.

Otro aspecto esencial en la obra de Peter Sís es la creatividad en la manera de emplear la viñeta para secuenciar la narración e introducir elementos que amplifican la información relativa a la construcción del protagonista y el contexto. Curiosamente, en una entrevista realizada antes del éxito de uno de sus grandes títulos como Madlenka ofreció una respuesta interesante a la decisión de la inclusión de todos estos datos en sus libros (Sís, Sak y Joseph, 1997): “But I always think when I put lots of details, I think about some child which might be bedridden or in a hospital and would have time to look for little details.” (p. 136). Al final de esta entrevista se puede leer el proceso en el que se encontraba la idea de Madlenka, un libro que estaba pensado para su hija Madeleine: “I’d like to do a book for Madeleine before she grows up. The block I walk on in the morning with Madeleine has a French patisserie, a Chinese laundromat, an Indian selling newspapers, Puerto Rican people in the supermarket—and everybody likes Madeleine because she is a little girl.” (p.140). Al final de esta respuesta, también apunta la inclusión de esos detalles sobre la tradición de cada país que al final incluyó en el álbum. En sus viñetas observamos que la forma también delimita el contenido, como es la forma del timón para encapsular el momento en el que él junto a sus amigos ve una película de piratas, el juego preferido con su pandilla. La viñeta como marco en el que encuadrar una historia y mostrar la narrativa de la obra de Defoe y la creación del disfraz. Ese diálogo con el tiempo y un centro que sirve para remitirnos a la situación del texto.

Otro aspecto que me resulta fascinante es la extrañeza en sus perspectivas, como el momento que camina hacia el colegio disfrazado de Robinson (el personaje de su historia favorita) junto a su madre en el que les observamos en el centro con un fondo que utiliza un ángulo cenital de visión opuesto a los personajes. La iluminación y la paleta de colores traducen toda la belleza a un álbum que cuenta una historia cotidiana, una fiesta de disfraces que causa ansiedad a su protagonista y el reflejo de la decepción por sentirse extraño a la mirada de los demás.

El refugio de la mano de una madre y el refugio del sueño para navegar en esa sensación que marca la segunda parte del álbum e iniciar rumbo hacia otro estado de consciencia y conectar con un sentimiento de náufrago entre su mar de emociones hasta llegar a la isla perdida y comienzan las formas a tornarse circulares, describir elipses y espirales combinadas con dobles páginas que progresan en detalles que cristalizan en ese mapa de la isla como espacio narrativo a través de diferentes aventuras en el tiempo (pescando, construyendo su barca, portando agua, jugando con la fauna…) hasta una suerte de “última cena” en la que comparte mesa con su compañía en la isla. El sueño como refugio y bálsamo para sanar su autoestima. Finalmente, es muy bella de establecer el camino hacia un final feliz en esta narrativa con el suspense del “ataque de los piratas” que amenazan su territorio. Un álbum maravilloso con la habilidad para fascinarnos de Peter Sís en cada página y que nos amplifica con su recuerdo de infancia (fotografía incluida) a través de los sentimientos que tuvo cuando apareció disfrazado de Robinson y el resto de sus compañeros se burlaron de su aspecto. Y, a modo de sinestesia, no puedo evitar escuchar en mi cabeza el poema Caracola de Federico García Lorca cuando veo su portada:

“Me han traído una caracola.

Dentro le canta

un mar de mapa.

Mi corazón

se llena de agua

con pececillos

de sombra y plata.

Me han traído una caracola.”

(F. G. Lorca, Canciones 1921-1924)

Finalmente, parece que el género biográfico sigue siendo un refugio para Peter Sís con el lanzamiento este año de Nick & Vera: a quiet hero of the holocaust and the children he saved (2020) que cuenta la historia de Nicholas Winton que ayudó a 669 niños atrapados en la parte ocupada por los nazis de Checoslovaquia que permaneció oculta hasta 1988 en el que en un programa de televisión unieron a los niños que salvó y, a su lado (sin que ellos lo supieran), estaba Vera, una de las niñas a las que ayudó a escapar. Un perfecto acompañamiento a El Muro: crecer tas el telón de acero (2009). Historias conmovedoras en momentos en los que el mundo sigue huérfano.



Fran Martínez

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Web de la editorial

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https://www.instagram.com/peter.sis.art

Referencia

Cantavella, A. J. (2017). Between Fiction and Reality: Maps and Cartographic Logic in the Works of Peter Sís. Children’s Literature in Education, 48(1), 39–55. https://doi.org/10.1007/s10583-016-9304-4

Sis, P., Sak, L., & Joseph, M. (1997). Interview with Peter Sis. The Lion and the Unicorn 21(1), 131-141. doi:10.1353/uni.1997.0009.

 


miércoles, 1 de septiembre de 2021

Entradas en azul. María de la Luz Uribe y Fernando Krahn. Doña Piñones. Ekaré

Título: Doña Piñones

Autor: María de la Luz Uribe

Ilustrador: Fernando Krahn

Editorial: Ekaré

Año: 2009. Primera edición en Ekaré: 1981

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 15,5 x 15,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

La vuelta al cole, y a este espacio, comienza el 1 de septiembre después de un periodo de descanso activo en el que se ha disfrutado de la contemplación lectora. Detrás quedan 146 entradas desde el 15 de diciembre en el que me hice cargo de este blog y que, probablemente, dejaré de actualizar llegada esa fecha (al menos en su periodicidad diaria). La segunda duda que me rondaba era la entrada con la que iniciaría esta segunda vuelta de actualizaciones en el blog y, en una de las lecturas de este verano, encontré la solución: Doña Piñones de María de la Luz Uribe e ilustrado por Fernando Krahn (su aportación en la LIJ cuenta con clásicos como La familia Numerozzi o ¿Quién ha visto las tijeras?) y que crearon un tándem con títulos como Cuenta que te cuento, Cosas y cositas, Dimes y diretes o Hilderita y Maximiliano entre una prolífica obra conjunta que he podido disfrutar este verano.

La elección de este título proviene por otra lectura, el capítulo de Ramón F. Llorens y Rosa Díaz Chavarría del libro coordinado por Pedro C. Cerrillo y Mª Victoria Sotomayor titulado Censuras y LIJ en el siglo XX (En España y 7 países latinoamericanos). En ese capítulo titulado Censura y LIJ en Chile: los libros silenciados los profesores Llorens-García y Díaz-Chavarría apuntaban algunas de las calamidades de la dictadura de Pinochet en la represión de la cultura chilena. En ese análisis histórico hay una idea con la que inician su capítulo que nos ayuda a entender esas cuestiones ideológicas y moralistas sobre las que la LIJ se envuelve continuamente. Cito una de sus reflexiones:

“No interesa tanto la educación literaria como la educación ideologizada, puesto que en una dictadura los textos que contribuyen al desarrollo del ciudadano en formación son tendenciosos unos, silenciados otros.” (p.329)

En la lectura de ese capítulo se señalan muchas de las posturas de la imposición de valores patrios y, por supuesto, de control absoluto en la imposición de sus principios: la negación de la libertad. Decisiones que afectaron a las editoriales y sus símbolos como La Moneda y la editorial Quimantú (Sol del Saber) y la quema de libros para asfixiar cualquier elemento cultural previo. Esa destrucción de ejemplares entre el 11 y 12 de septiembre de 1973 también sirvió como eco para la población, amplificado el 23 de septiembre, con la retransmisión de la quema de libros. La intención era clara como señalan Llorens-García y Díaz-Chavarría (2017, p. 333):

 “El golpe de Pinochet acabó con miles de ejemplares. La quema retransmitida intentaba amedrentar a escritores, estudiantes, intelectuales, que hubieran tenido relación con la Unidad Popular. La destrucción de libros siguió en las primeras semanas tras el golpe”. 

Amedrentar, reprimir e insuflar miedo a la población y eliminar de las estanterías de casas y bibliotecas cualquier elemento que pudiera ser contrario a los mandamientos de la dictadura. Como señalan los autores, la dictadura chilena y su represión salvaje (más de 3000 asesinados y desaparecidos) llevaron a una autocensura por intimidación. Estrategias que afectaron a la colección Cuncuna (creada por Arturo Navarro) que representaban los avances culturales previos.

Entre los veinte ejemplares eliminados de la colección Cuncuna se encontraba La Dora Piñones de María de la Luz Uribe y Fernando Krahn. Claudia Larraguibel, editora de Ekaré Sur e hija de la editora Verónica Uribe, cuenta la historia de Doña Piñones en el canal Ojo en Tinta y la tarea de rescate de Ekaré, así como la nueva ilustración de Fernando Krahn al desaparecer los ejemplares de la obra.


En el vídeo cuenta su relación familiar con los autores (sus tíos) entremezclado con los recuerdos de infancia y la historia de Doña Julita en quien se inspira el cuento. En el vídeo cuenta también los aspectos que señalaban Llorens-García y Díaz-Chavarría (2017) relacionados con la colección Cuncuna de la editorial Quimantú ante el golpe de estado de 1973 por el dictador Pinochet poniendo fin al gobierno de Allende. En el tercer anexo se encuentra en Memorandum de 9 de enero de 1985 (enlace) en que se pueden leer los motivos de censura de una fábula a la que se le atribuye un contenido político contrario al de la dictadura y leemos: “Por lo anteriormente expuesto, no se estima aconsejable la publicación del cuento referido, ya que significaría fomentar el espíritu crítico en los niños, despertando así en ellos un aumento e la condición innata a la rebeldía que poseen.” (p.353)


La lectura de estos mensajes en 2021, lejos de ser documentos de barbaries que se dejaron atrás, son recuerdos de fantasmas que retornan atronando en la actualidad. Como una doble pandemia que nos asola en la salud (física, emocional y sociocultural como definiría la OMS en 1946). También con Doña Piñones nos vemos reconocidos en este año en el que la actitud miedosa ante la propagación del virus nos atemorizaba y ese encierro entre las cuatro paredes de nuestra casa. Independientemente de esa similitud en mente, cosas del lector, el texto en verso de María de la Luz Uribe nos lleva al retrato de María del Carmen Piñones atemorizada en todo momento, recibiendo las visitas de los cuatro vientos (Norte, Sur, Este y Oeste) y que nos recuerda también al humor tierno de los cuentos de Arnold Lobel. Finalmente, el miedo se vence ante la visita de un niño que consigue un desenlace emotivo y que también nos invita a esperar que vuelvan esos aires a insuflarnos esperanzas y nuevos retos vitales. Y, con este álbum rescatado por Ekaré y el capítulo de Llorens-García y Díaz-Chavarría (2017) abrimos las ventanas y recordamos que la LIJ resiste. Aunque no será gracias a Arturo Pérez Reverte.

Fran Martínez

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Referencia:

Llorens García, R. F., y Díaz Chavarría, R. (2017). Censura y LIJ en Chile: los libros silenciandos. En P. C. Cerrillo y M. V. Sotomayor (Eds.), Censuras y LIJ en el siglo XX. En España y 7 países latinoamericanos (pp.329-354). Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Web de la editorial

http://www.ekare.com/ekare/dona-pinones/

Entradas en el blog de Ekaré

http://edicionesekare.blogspot.com/search/label/Do%C3%B1a%20Pi%C3%B1ones

https://www.youtube.com/watch?v=CiVDzTT4CbE


viernes, 11 de junio de 2021

Entradas en azul. Adolfo Córdova y Juan Palomino. Cajita de fósforos: Antología de poemas sin rima. Ediciones Ekaré

 

Título: Cajita de fósforos. Antología de poemas sin rima

Selección de textos: Adolfo Córdova

Ilustrador: Juan Palomino

Editorial: Ediciones Ekaré

Año: 2020

Páginas: 60

Encuadernación y formato: 21,5 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Una de mis intenciones en esta etapa en el blog es una especie de cabezonada en la que me he propuesto actualizar el blog diariamente en 2021. No sé si lo conseguiré, pero fue una intención hace casi una década cuando escribía en la desaparecida web de crítica musical Conceptoradio y quedó inacabada. Es como una antigua promesa que quedó como una deuda pendiente que solo refleja la cabezonería de quien escribe. En esa dinámica, en las últimas semanas intento que el blog tenga entradas acumuladas para su publicación automática. Tampoco, como podéis observar, es un blog que tenga una finalidad por la que estar al día de novedades editoriales (para eso ya hay grandes espacios). Casualmente, hoy escribo sobre un libro galardonado con el Premio de la Feria de Bolonia en la categoría especial creada para esta edición centrada en la poesía. Es una pena que esto no se mantenga de manera constante en los certámenes, pese a que en nuestro país contamos con la iniciativa del Premio Orihuela de la editorial Kalandraka o el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños y las ediciones de FCE que tan buenos ejemplos de poemarios de calidad nos ha regalado.

En octubre de 2020, en un panel de la Feria de Bolonia, Arianna Squilloni la editora de A Buen Paso (donde Ferrada ha publicado joyas como Un jardín) y María José Ferrada hablaban sobre el panorama editorial y la poesía. Entre sus intervenciones destaco una que me resultó maravillosa:

“La poesía no se escribe ni se lee rápido, se mueve lento. También cuando circula entre sus lectores. Los libros de poesía si bien se mueven más lento, viven más tiempo.” (min. 16: 31, M. J. Ferrada)


Esto nos lleva hasta el ganador, un maravilloso libro que estaba esperando que el hilo de las entradas su turno. Adolfo Córdova, además de su labor de selección, es un divulgador que en los últimos tiempos también ha sido editor del fabuloso Renovar el asombro. Un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en español (2019) publicado en las ediciones de la UCLM. Curiosamente, en la presentación del libro de Adolfo Córdova se inicia con Maria Elena Walsh y unos versos de En una cajita de fósforos en una de sus maravillosas obras (El reino del revés, como también lo son Zoo loco y Tutú Marambá), así como la naturaleza de su investigación conectando su estancia en la Biblioteca de Múnich y el ofrecimiento de Pedro César Cerrillo a extenderla esa investigación con la labor del CEPLI. La idea era investigar una poesía que podía ser ganada por la infancia y que, como señalaba Córdova (2019) la necesidad de ampliar el espectro de estudio y de la concepción de lector infantil y juvenil más compleja. Un panorama y retrospectiva que nos encaminaba, como señalaba en su prólogo: “vivimos un momento fascinante de creación, circulación y experimentación poética, y queda mucho por leer y analizar, mucho espacio para guardar asombros, fósforos en la cajita.” (p.16)

En el libro también se profundiza sobre esa idea de que el discurso tradicional sobre la musicalidad, métrica y rima que debe tener la poesía para la infancia, también es un discurso compatible con un género menos frecuente como el del “verso libre” como señala Bajour (2019, p.52) o la búsqueda del “yo” poético de la infancia, reconocer su pensamiento para fascinarnos desde la mirada poética. Los diferentes capítulos reflejan una mirada sobre diferentes tendencias, como la del álbum lírico o la labor de la Fundación Cuatrogatos en la selección de obras y su labor de promoción. Además, con todas las obras citadas y ejemplos que trufan el libro, también tenemos una selección más que interesante para reconocer esas virtudes que nos señalan los diferentes autores. Faceta de investigador que también se combina con la publicación de obras que también han sido con obras destacadas como El dragón blanco y otros personajes olvidados incluidos en la lista White Ravens en 2017 (ilustrado por Riki Blanco y muy recomendable sus Cuentos pulga o El deshielo entre otros) o con su labor en el blog Linternas y bosques. Una introducción para esta antología un poco larga, pero como la poesía se mueve lento…

Con estas cuestiones en mente, y el subtítulo Antología de poemas sin rima, la selección de Adolfo Córdova tiene la erudición de quien se ha especializado en este campo de estudio y el interés por el reflejo de esas cuestiones en estos poemas de formas diversas, pero que cuentan con las magníficas ilustraciones de Juan Palomino con una propuesta minimalista y simbólica en su acompañamiento y que me recuerdan también a las de Jan Barceló en Del dicho al verso (Fran Nuño) publicados en Yekibud donde el rojo-amarillo y azul son elementos dominantes que combinar con el negro y el blanco. Una selección de 36 autores en los que Córdova pretende conectar ese hilo que inicia Maria Elena Walsh y cierra María José Ferrada con el inédito El espantamiedo que nos devuelve al interior de esa cajita de fósforos. Un siglo entre Selva de Juana Ibarbourou (cada autor/a tiene al final del libro una breve biografía) y ese poema de M. J. Ferrada. Un siglo en el que pasear por las miradas de Gabriela Mistral, Aquiles Nazoa, Gloria Fuertes, Jorge Luis Borges, Carmen Conde, Alicia Morel o María Teresa Andruetto. 


Poemas breves que dejan una imagen expansiva como en Las máquinas de Gloria Fuertes, el recuerdo a la mariposa que no se quiere parar ni estarse quieta (en un guiño a Lorca) con el poema de Rosario Castellanos. El pliegue central no solo diferencia poemas, también sirve para que el ilustrador refleje esa continuidad trazada por Córdova. Uno de los juegos poéticos que ha pasado a mi cajita de poemas es Escribe tu nombre en el aire de Ricardo Yáñez al que se le une la delicia de Alicia Morel: Los árboles. Espacios cotidianos, simbolismos y percepciones sensoriales que tienen en la naturaleza el escenario para un lector al que regalarle la sorpresa y sabores como Cuando llega la lluvia de Fran Alonso. El deslumbramiento en La presa de Jorge Luján y como en una frase de Laura Devetach, tenemos una imagen tan sugerente como en Caprichos. En una cajita de fósforos se pueden guardar muchas cosas, incluso una estrella. Una colección poética especial para acercarnos a la poesía sin prejuicios y libres. Una joya para el catálogo de Ediciones Ekaré.


Entrevista, Canal Lee+ de Julio Trujillo a los autores


 

Fran Martínez

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Web de la editorial Ekaré

http://www.ekare.com/ekare/cajita-de-fosforos/

Web Adolfo Córdova (Linternas y bosques blog)

https://linternasybosques.wordpress.com/

Web Juan Palomino

https://www.instagram.com/juanpalomino.ilustrador

Referencias

Bajour, C. (2019). Nadar en aguas inquietas: una aproximación a la poesía infantil de hoy (1980-2011). En A. Córdova (Ed.), Renovar el asombro: un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en español (pp. 47-72). Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha.

Córdova, A. (2019). Renovar el asombro: un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en español. Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha.

 

 





martes, 4 de mayo de 2021

Entradas en azul. Javier Sáez Castán. La merienda del señor Verde. Ediciones Ekaré

 

Título: La merienda del señor Verde

Autor e ilustrador: Javier Sáez Castán

Editorial: Ekaré

Año: 2007

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 21,4 x 31,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano


Reseña:

Hay muchas razones para analizar al detalle cada ilustración de un álbum tan maravilloso como La merienda del señor Verde de Javier Sáez Castán (también seleccionado en los White Ravens de 2008 como uno de los álbumes más destacados) y su conexión con diferentes cuadros de René Magritte. Si quieren profundizar en ese análisis interpictorial les recomiendo esta entrada de Julio César Vidal en 2016 (enlace) en la que se destacan el conjunto de obras de Magritte que tienen una conexión con este álbum o incluso el color plano de las guardas en su significación final (Durán y Bosch, 2011). En ese sentido, el color del papel también es fundamental en la construcción del discurso narrativo de este libro: desde el inicio narrativo el papel es de color verde claro (en una tonalidad cercana al blanco) y, en el desenlace al conflicto narrativo pasa al color blanco como cruce al otro lado del mundo del señor Verde que es, efectivamente, verde.

Otro aspecto que comparte con su anterior clásico, Los tres erizos o los Animalarios, es la exploración de los peritextos a modo de glosario y epílogo: Lo sé todo: el imaginario de los lectores que siempre quieren saber más y una Nota de color sobre los elementos en otros idiomas o las técnicas empleadas en el álbum. Todos los elementos que envuelven al álbum funcionan como un espacio en el que jugar con la ruptura del pacto de realidad, algo que también se disfruta con los álbumes de Chris Van Allsburg, y la incorporación de datos con una explicación aparentemente lógica y que potencian el relato surrealista conectando, como no, con la ironía burguesa de Lewis Carroll. Un álbum que también conecta con un título emblemático de Buñuel: El discreto encanto de la burguesía. La traición de las imágenes convertida en la traición del texto como juego.


El impacto y la riqueza de las imágenes, el uso de perspectivas, encuadres y contrastes, se ponen en funcionamiento desde la primera página: un señor (el señor amarillo, casi recuerda a Reservoir Dogs y los motes de los personajes) llega tarde y espera que no hayan llegado el resto todavía. ¿Quiénes? ¿Dónde?, se preguntará el lector. Cinco señores vestidos con esmoquin y bombín que tan solo varían en el color esperan al señor Verde. Una invitación a la casa del señor Verde ante el descubrimiento de algo muy intrigante. En esa doble página con el señor Verde invitándonos con la mirada a pasar por la cortina (cortinas teatrales, cortinas Lynchianas, cortinas del tercer disco de Tindersticks, una banda tan elegante como el álbum de Sáez Castán) se aprecia una referencia por partida doble a La reproduction interdite (1937) en las sombras. Y, el misterioso cartel que plantea una pregunta a los diferentes señores que descubrirán el secreto de aquella puerta (curiosa la fracción de tiempo en la que permanecen en silencio profundo, 33 segundos, como el “pico” de la partitura de John Cage). 

¿Saldrá un tren por la chimenea?

En el descubrimiento, se puede conectar con otra pintura de Magritte como El principio del placer (Retratode Edward James) también de 1937. Curiosamente, las miradas en este álbum son un punto de interés. En la portada, nos revelan el espacio de una casa entre los árboles (que podrían recordar a Mvsevm o a La ventana indiscreta). Como espectadores, se nos presenta el escenario que después no volveremos a ver de frente en las páginas del álbum, y un juego con la percepción en el que la fachada cubierta por los árboles pierde la sensación de profundidad y un fondo verde plano que no presenta ningún elemento más en su horizonte.

Curiosamente, esa manera de representar el suceso deslumbrante y el título de la pintura nos dice dónde nos conduce esa puerta: al placer de las mariposas de colores (una por cada señor) que habitan en un espacio idílico y en el que la última imagen sirve como perfecto cierre focalizado en la glotonería del señor Verde, que disfruta de esa luminosa libertad. Lecturas que, independientemente del juego pictórico y de referentes, gustan al público infantil por lo atractivo de su lenguaje visual y el candor de una historia que fascina al lector inicial como al lector literario. Un clásico, esencial en cualquier estantería. Escuchas que un nuevo mundo te está llamando (como cantaría Joe Meek).

 

Fran Martínez

Twitter

 

Web de la editorial:

https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_coleccion?id=31

Instagram Javier Sáez Castán

https://www.instagram.com/jsaezcastan

Referencia

Duran, T., & Bosch, E. (2011). Before and After the Picturebook Frame: A Typology of Endpapers. New Review of Children’s Literature and Librarianship, 17(2), 122–143. doi:10.1080/13614541.2011.624927

lunes, 19 de abril de 2021

Entradas en azul. Peter Sís. Madlenka. Ekaré

 

Título: Madlenka

Autor e ilustrador: Peter Sís

Traducción: Carmen Diana Dearden

Editorial: Ekaré

Año: 2018. Ed. Original: 2000

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 25,5 x 25,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Después de Mvsevm de Javier Sáez Castán y Manuel Marsol, quería conectar el formato cuadrado y significación metaficcional con el de Madlenka de Peter Sís (1949). Es un juego de conexiones que aportan una narrativa interna al blog, pero tampoco es necesaria. El objetivo siempre es destacar obras de calidad literaria ya sea por su texto, imagen y/o formato. Con Madlenka se aseguran los tres aspectos y ese ya es motivo suficiente para recomendar un álbum sensacional de principio a fin, desde la portada hasta su cierre. Ganador del Premio Andersen en 2012, Madlenka es un artefacto que busca la significación desde todos los niveles para narrar la historia cotidiana de una niña que descubre que se le mueve un diente. Desde la portada que emplea en el centro un espacio para que se vea a la protagonista encuadrada en el punto central desde el barrio en contrapicado. Un barrio cuadrado, la cara de Madlenka enfocada en un cuadro. No es por continuar con el juego de conexiones entre reseñas, pero Peter Sís también tiene una conexión con el mundo cinematográfico y con diferentes cortos animados a sus espaldas como este de sus inicios Hlavy (1979).


Esta conexión cinematográfica se debe al uso de la aproximación desde el espacio exterior del planeta Tierra que en cada secuencia se aproxima hasta un lugar concreto, Nueva York, el plano de la ciudad, los bloques de edificios, un barrio y una ventana: allí, conoceremos a Madlenka. Esa aproximación previa hasta el barrio y la protagonista, se hace desde una perspectiva omnisciente y típica de las fórmulas de inicio de los cuentos tradicionales, pese a que en este caso, el lugar no es un espacio indeterminado: es una localización concreta. Ese primer despliegue visual (como también lo repetirá en El muro para mostrar Praga) incita al lector a sumergirse en esa historia de una forma metafórica preciosa: la inmensidad del universo, el planeta visto como un punto diminuto que se expande a cada ampliación del foco y que en un recóndito barrio perdido en esa inmensidad se ubica una niña, con una pequeña historia cotidiana: ha descubierto que ha crecido, ya se le mueve un diente. Y, esa pequeña historia, se expandirá a través de sus ganas de compartirlo con todo su mundo: su barrio. En ese juego de punto de vista, se produce otro hermoso no menos significativo: el punto en el que nosotros percibimos esa entrada al mundo tiene un destino, su mirada que nos interpela, nos llama la atención y demanda que escuchemos esa historia. No solo su barrio, tú estás interpelado por su mirada a descubrir su mundo.


De la misma manera que el encuadre y la forma cuadrada busca significar el objeto literario, el texto se dispone rodeando esos encuadres ilustrados. Las perspectivas y los ángulos buscan el juego de la percepción de puntos de vista cenital y contrapicado en la manera en que se representan los edificios: un mosaico que envuelve y que, a partir de tonos ocres, los fondos de acuarela y el puntillismo comienzan su activación cuando ella les interpela a viva voz que tiene un diente suelto para, finalmente, envolverla. En ese recorrido, el color será el indicador de dónde se dirige Madlenka y, de esta manera, cobrará vida.




Con dos planos diferenciados para la narración en las ilustraciones de cinco interacciones (a la izquierda Madlenka, a la derecha la del vecino que está en su establecimiento) observamos a Madlenka en el centro de un plano de su barrio y un texto que la envuelve (se emplean las mayúsculas, recursos pictográficos para transfocalizar la narración al uso de la primera persona: su voz con un texto que se convierte en el que ella está acostumbrada a leer). Ese centro tiene importancia para el paso de página, en el que Madlenka aparecerá justo en el hueco que ese cuadrado deja en el establecimiento del señor Gaston, el señor Singh, Eduardo o su amiga Cleopatra. Cada persona que se encuentra en su aventura por el barrio de una procedencia diferente (en los establecimientos se encuentran detalles de su procedencia además del texto como los colores de la bandera de Francia, el mapa de Italia,…) que le da los buenos días en su idioma.


Ese centro que ocupa Madlenka se revelará en el paso de página como la ventana a la cultura de cada personaje de su barrio: Francia, India, Italia, Alemania, Egipto y América Latina. Sus elementos fantásticos procedentes de la tradición oral y sus iconos culturales en un juego intertextual con El gato con botas o El principito, el bosque de los Grimm o Pedro Melenas, monumentos arquitectónicos y tantos otros elementos que se suceden y que en el texto sus representaciones nos dan pista para jugar al busca y encuentra en esas ilustraciones a doble página. También, esto señala el carácter intercultural de la narración y tantos otros aspectos hacen que autores como Sipe & McGuire (2006), Zipes (2009), Quintero (2010) o Durán & Bosch (2011) se fijen en elementos dispares en sus publicaciones. Esta representación y viaje por lugares oníricos y distantes me recuerda a Ben’s Dream (1982) de Chris van Allsburg, esta vez con monumentos alrededor del mundo con un protagonista que soñará con la Estatua de la Libertad, el Big Ben, las Pirámides de Egipto, el Monte Rushmore o La Muralla China. En ambos, el mapa al final del álbum nos señalará estos destinos en los que la imaginación navega en relatos atemporales.


Un viaje por el tiempo y la historia en un espacio tan reducido como el del barrio. Una historia pequeña perdida en un mundo inmenso en el que nos desvanecemos de nuevo en su final. Madlenka ha crecido y nosotros, como lectores, tan solo estamos agradecidos a que ese foco haya llegado hasta su mirada con la misma que se despide de su feliz historia cotidiana no exenta de una pequeña tensión final también cotidiana (perder la noción del tiempo). Un álbum especial, como su autor y la imaginación en la infancia.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

http://www.ekare.com/ekare/madlenka/

Instagram

https://www.instagram.com/peter.sis.art

Referencias

Duran, T., & Bosch, E. (2011). Before and After the Picturebook Frame: a typology of endpapers. New Review of Children's Literature and Librarianship, 17(2), 122-143.

Quintero, E. P. (2010). Something to say: Children learning through story. Early Education and Development, 21(3), 372-391.

Sipe, L. R., & McGuire, C. E. (2006). Picturebook endpapers: Resources for literary and aesthetic interpretation. Children's Literature in Education, 37(4), 291-304.

Zipes, J. (2009). Why fantasy matters too much. The Journal of Aesthetic Education, 43(2), 77-91.