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martes, 30 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Anthony Browne. El juego de las formas. Fondo de Cultura Económica

 

Título: El juego de las formas

Autor e ilustrador: Anthony Browne

Traducción: Ernestina Loyo

Editorial: FCE

Colección: Los especiales A la orilla del viento

Año: 2004

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 27 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Cerrando el mes de noviembre la nueva visita de Anthony Browne (Premio Andersen 2000, en la edición del 98 lo fue Ungerer y en la de 2002 Quentin Blake) uno de los autores más queridos, citados y galardonados de la Literatura Infantil. Es complicado escoger un álbum concreto para hablar de Browne (previamente reseñé Las pinturas de Willy y, cuando Sandra se encargaba de este espacio, pasaron los icónicos Gorila, Voces en el Parque o En el bosque. La lista de favoritos no acabaría aquí y, como muestra, un pequeño recordatorio de los sensacionales álbumes de su alter ego Willy (especialmente Willy el Tímido con el que recuerdo las clases con Sara Fernández y Willy el soñador por su increíble relectura del arte y la cultura), sus versiones de clásicos como Los tres osos y Hansel y Gretel, el desternillante Cosita Linda y su pasión por King Kong (también en formato álbum), abordar los miedos ante los cambios en el núcleo familiar con Cambios o The visitors who came to stay, la metaficcionalidad de los Cuentos de osito, el posicionamiento ideológico con Zoológico y, la obra maestra El túnel. Innumerables muestras del talento y el arte puesto a disposición de la infancia (y de un lector adulto que conecta con su imaginario) y que ha sido una invitación al lector para rodearse del museo imaginario de Browne en sus libros.


Curiosamente, con este álbum la traslación de esa lógica se basó en la intervención de Anthony Browne dentro del TATE con un proyecto llamado Caminos visuales con el que trabajó con un millar de niños y niñas de barrios desfavorecidos a partir de las obras expuestas en el museo para la enseñanza de la lectoescritura. Este juego de las formas también ha sido título de un manual posterior en el que detalla su trayectoria e inspiración siendo el título el nombre del juego que inventó con su hermano para inventar algo nuevo a partir de un elemento dado (algunos recordarán las pruebas psicométricas de creatividad de finales de los años sesenta de Torrance). Así, El juego de las formas es un tipo de álbum que (como ya señalamos en otras entradas sobre los estudios de Beckett) centra su exposición al arte enmarcando (nunca mejor dicho) su narrativa a las situaciones dentro de un museo (como citamos antes a Blake, podemos citar ese Cuéntame un cuadro o Jon Scieszka com MoMa en busca del arte o Mi Museo de Joanne Liu) y las obras artísticas. El álbum también desprende ese tono autobiográfico desde la primera página y el recuerdo de la primera visita a un museo con su familia. La narración en primera persona refleja sus ideas preconcebidas sobre qué habría en el museo, el reflejo de la sensación inicial en la entrada, la extrañeza de enfrentarse a expresiones artísticas conceptuales o abstractas (y con la vista compartida de su punto de vista estando ilustrados de espaldas).

Observen esa focalización vicaria y los diferentes niveles de integración en los marcos de los miembros de la familia

La visita progresa y se descubren aspectos sobre obras expuestas, cómo dirigir la mirada a sus detalles e iniciando juegos a partir del escrutinio de los detalles de las obras (y, en ese encuentra las diferencias, Browne desarrolla su juego de las formas) e incluso, imaginarse dentro de esas estampas (o que estas cobren vida). Un álbum estimulante y el juego final (como recordamos El problema de Iwona Chmielewska o el huevo verde del Test de Creatividad de Torrance) de un álbum que también ha sido objeto de investigaciones sobre arte y libro-álbum tanto desde el enfoque multimodal por Serafini (2015), la citada visita a museos en álbumes en Serafini y Rylak (2021) o como señalaba Evans (2009): “The shape game can be used to ‘teach’ readers how to respond to and appreciate works of art whilst also being a work of art in its own right and at one point Browne shows how to interpret a nineteenth century painting” (p.  180).

En los últimos años también encontramos muchos álbumes que toman ese juego de la interpictorialidad (otro ejemplo destacado de integración personal de estos elementos es Gilles Bachelet) para la inclusión de referencias al arte (obras, autores o corrientes artísticas) y, en el caso de Browne, el viaje siempre es una exposición a la activación de saberes culturales, literarios y artísticos reflejados en narraciones que invitan a su relectura (disfrutándolas desde los diferentes planos propuestos). También hay ejemplos que han aprovechado esta tendencia para la creación de álbumes biográficos sobre autores específicos (y, muchas veces, con cierto tufillo utilitarista), pero disfrutar del surrealismo (su fijación por Magritte) en sus álbumes es todo un regalo. Disfruten.



Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial

https://www.fondodeculturaeconomica.com/Ficha/9789681671846/F  

Referencias

Evans, J. (2009). Creative and aesthetic responses to picturebooks and fine art. Education 3-13, 37(2), 177–190. https://doi.org/10.1080/03004270902922094

Serafini, F. (2015). Considering fine art and picturebooks. The Reading Teacher, 69(1), 87–90. https://doi.org/10.1002/trtr.1382

Serafini, F., & Rylak, D. (2021). Representations of Museums and Museum Visits in Narrative Picturebooks. 10(1), 45–62. https://doi.org/10.21066/carcl.libri.10.1.3

 

miércoles, 14 de abril de 2021

Entradas en azul. Anthony Browne. Las pinturas de Willy. FCE

 

Título: Las pinturas de Willy

Autor e ilustrador: Anthony Browne

Traducción: Carmen Esteva

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Colección: Los especiales de A la orilla del viento

Año: 2000

Páginas: 30

Encuadernación y formato: 27 x 30,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Tirando por el hilo de Magritte y otro de los autores imprescindibles el turno para el inglés Anthony Browne (Sheffield, 1946) al que se le han dedicado en este espacio diferentes entradas a lo largo de los años como El libro de los cerdos, el icónico Gorila publicado en 1983 y que Lewis (2006) consideraba como el ejemplo perfecto de álbum contemporáneo, el juego intertextual con los elementos de los cuentos de la tradición oral con El bosque y, como no podía ser de otra manera, Voces en el parque uno de los álbumes más icónicos de la LIJ. También es uno de los autores que más trabajos ha centrado en la investigación literaria, muchos de ellos centrados en la educación visual, semiótica o el análisis multimodal del álbum.

Efectuando una búsqueda en Scopus, he seleccionado solo un ramillete de artículos para mostraros este interés en su obra desde diferentes perspectivas. Empezando por la carga y referencias pictóricas con Magritte (Hateley, 2009) como uno de los elementos presentes en su obra para acercarse al surrealismo en sus ilustraciones o las conexiones intertextuales en sus libros con otras obras a partir de lo que él denominaba El juego de las formas (en el vídeo al final del post podéis escucharle hablando sobre este asunto) del capítulo de libro de Lobato-Suero y Hoster Cabo (2014) con el que crear un itinerario a través de sus obras, a la oportunidad de leer y establecer un diálogo a través de las ilustraciones con temas sensibles como la crítica social de las diferencias de clase (Stalmarsh, 2007), estereotipos de género (Cañamares-Torrijos y Moya-Guijarro, 2019) o a la vida de los animales del zoo (You, 2019) en su obra Zoológico, conectado con los estudios de Nikolajeva (2012) a partir del conocimiento de la activación de las neuronas espejos o los postulados psicológicos de la Teoría de la mente.

Pero su gran interés también se centra en el análisis semiótico y multimodal (Serafini, 2010; Macken-Horarik & Unsworth, 2014) y, uno de los nombres que aparece con mayor frecuencia es el de Arsenio Jesús Moya Guijarro (2011, 2019) extendiendo el análisis de Gorila en su libro de 2014, A multimodal analysis of picture books for children : a systemic functional approach. Además, como no se puede olvidar las respuestas del lector también están los artículos de Styles y Arizpe (2001), Pantaleo, S. (2004) y Serafini (2005). Y esto, es solo una introducción, aún no he hablado del libro.

Si nos centramos en sus libros o títulos más citados en Google Scholar en artículos publicados, sus libros con más citas son Voces en el parque (319), El libro de los cerdos (126), Gorila (92), En el túnel (85) y Zoológico (73). Como apreciamos, sus libros suscitan investigaciones de todo tipo, pero lo más importante es que su uso se fundamenta en la calidad estético-literaria de su obra que le hizo merecedor del Premio Andersen en el año 2000. Este año, también tendremos nueva obra editada por Kalandraka con Ernesto el elefante. Una obra en la que se suceden los motivos entre sus propios libros, las conexiones culturales con obras de arte, imaginario popular, literal e iconografía cultural de todo tipo. Un autor que hace del sampleado un juego surrealista y emotivo que nos aproxima a uno de sus personajes icónicos como Willy y el empleo de los simios para encarnar a sus protagonistas (y una especie de alter ego).

En la revista Peonza en el especial que dedicaron a los 100 libros del siglo XX, Las pinturas de Willy fue el título que cerraba la selección de obras y los motivos para su inclusión son evidentes. El libro finaliza con un glosario de todas las referencias que aparecen en las ilustraciones y, previamente, ya nos indica que en este álbum está dedicado a “todos los artistas que me han inspirado”. Curiosamente, el inicio con la caja de pinturas me recuerda a un título también publicado por FCE como es Julieta y su caja de colores (1984) de Carlos Pellicer López. Desde el inicio, encontramos al personaje icónico con su chaleco, los colores y motivos que se repiten en los libros de Browne desperdigados en la decoración y unos dibujos que nos irá presentando inspirados en famosas obras de arte en las que Willy se colará y sus personajes se transformarán en simios.

Un recorrido a partir de un cuaderno de dibujo en el que sus títulos servirán para introducir elementos en los que recorrer cada detalle de la imagen para interpretar su significado y elaborar juegos metaficcionales con el lector, como en Las mujeres amables que recuerdan a sus libros para primeros lectores del osito. Como no, el juego no solo se disfruta desde el reconocimiento de la interpictoralidad, sus detalles rebajan un discurso que puede resultar excesivamente sesudo con sentido del humor y, de nuevo, estos libros son atemporales y no necesitan ese bagaje para descodificar su significado.


Su obra se puede disfrutar por primeros lectores desde la fascinación de su propuesta. Y, en el fragmento de “Una pesca fructífera” en la que los peces se convierten en plátanos también podríamos pensar en Salinger y su cuento Un día perfecto para el pez plátano. Esta es la importancia de una obra de arte: que esté abierta a la interpretación del que se acerca. Eso sí, la obra debe suscitar una emoción en el que se aproxima a ella (y no encontraremos seguramente en los libros infantiles más vendidos en Amazon, por ejemplo, ni tampoco entre los 100 más vendidos en el apartado de libros infantiles y arte).


Finalmente, el álterego de Willy se revela al final de este libro y concluye el juego metaficcional con Anthony Browne incluyéndose en la salida del libro dejándonos con el conjunto de obras en las que se inspira en cada dibujo y un breve comentario de cada uno de ellos en línea con Cuéntame un cuadro (2001) de Quentin Blake. Ese juego en el que el autor termina por incluirse en la obra para conectar con la portada en la que Willy está pintando su retrato (me recuerda también a Gilles Bachelet, obviamente) se aprecia también en Un gorila, un cuento no solo para contar. Las pinturas de Willy es un álbum clásico de un autor atemporal que se puede disfrutar de manera conjunta con Willy, el soñador (1997). Y, eso haremos: soñar a través del espejo.

 

 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial:

https://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=2501



Referencias

Cañamares-Torrijos, C., & Moya-Guijarro, A.-J. (2019). A semiotic and multimodal study on localizations in picture books which challenge gender stereotypes [Análisis semiótico y multimodal de los escenarios de libros álbumes que retan estereotipos de género]. OCNOS, 18(3), 59–70. https://doi.org/10.18239/ocnos_2019.18.3.2127

Hateley, E. (2009). Magritte and cultural capital: The surreal world of Anthony Browne. Lion and the Unicorn, 33(3), 324–348. https://doi.org/10.1353/uni.0.0477

Lewis, D. (2006). Reading contemporary picturebooks: picturing text (Transferres to digital printing). Routledge.

Lobato Suero, M. J., & Cabo, B. H. (2014). An approximation to intertextuality in picturebooks: Anthony browne and his hypotexts. In Picturebooks: Representation and Narration. Taylor and Francis. https://doi.org/10.4324/9780203582275

Macken-Horarik, M., & Unsworth, L. (2014). New challenges for literature study in primary school English: Building teacher knowledge and know-how through systemic functional theory. Onomazein, 30(2), 230–251. https://doi.org/10.7764/onomazein.alsfal.1

Moya Guijarro, A. J. (2019). Communicative functions of visual metonymies in picture books targeted at children in two different age groups. A multimodal analysis. Word, 65(4), 193–212. https://doi.org/10.1080/00437956.2019.1670932

Moya Guijarro, A. J. (2011). Engaging readers through language and pictures. A case study. Journal of Pragmatics, 43(12), 2982–2991. https://doi.org/10.1016/j.pragma.2011.05.012

Moya Guijarro, A. (2014). A multimodal analysis of picture books for children : a systemic functional approach. Equinox.

Moya-Guijarro, A. J. (2019). Textual functions of metonymies in Anthony Browne’s picture books: A multimodal approach. Text and Talk, 39(3), 389–413. https://doi.org/10.1515/text-2019-2034

Nikolajeva, M. (2012). Reading Other People’s Minds Through Word and Image. Children’s Literature in Education, 43(3), 273–291. https://doi.org/10.1007/s10583-012-9163-6

Pantaleo, S. (2004). Young children interpret the metafictive in Anthony Browne—s Voices in the Park. Journal of Early Childhood Literacy, 4(2), 211–233. https://doi.org/10.1177/1468798404044516

Saltmarsh, S. (2007). Picturing economic childhoods: Agency, inevitability and social class in children’s picture books. Journal of Early Childhood Literacy, 7(1), 95–113. https://doi.org/10.1177/1468798407074838

Serafini, F. (2005). Voices in the park, voices in the classroom: Readers responding to postmodern picture books. Reading Research and Instruction, 44(3), 47–64. https://doi.org/10.1080/19388070509558431

Serafini, F. (2010). Reading multimodal texts: Perceptual, structural and ideological perspectives. Children’s Literature in Education, 41(2), 85–104. https://doi.org/10.1007/s10583-010-9100-5

Styles, M., & Arizpe, E. (2001). A gorilla with “Grandpa’s Eyes”: How children interpret visual texts - A case study of Anthony Browne’s zoo. Children’s Literature in Education, 32(4), 261–281. https://doi.org/10.1023/A:1012760422501

You, C. (2019). Representing zoo animals: The other-than-anthropocentric in Anthony browne’s picture books. Lion and the Unicorn, 43(1), 22–41. https://doi.org/10.1353/uni.2019.0002

 

 

 

miércoles, 22 de julio de 2020

Entradas en azul. En el bosque


En el bosque
por Sandra Martínez

Browne, A. (2004). En el bosque. Fondo de Cultura Económica:México.

Este álbum ilustrado, con una trama central y numerosos detalles en cada una de las ilustraciones, tanto evidentes como sutiles, llevan al lector a leer código escrito y visual con atención y detenimiento para poder disfrutar al máximo de una obra que tiene la firma inconfundible de Anthony Browne.

Una historia, aparentemente sencilla, con ciertos tintes que recuerdan de forma inevitable a Caperucita Roja, se convierte en una obra plagada de referencias intertextuales que nos hacen estar atentos a cada página y que en función del bagaje literario del lector, permitirá un mayor disfrute de la obra al ir descubriendo cada uno de los juegos que Browne realiza en los distintos pasajes de la narración.

En cuanto al intertexto evidente, Caperucita Roja, ya encontramos indicios claros de esta referencia en la portada, donde el niño camina por un bosque con una cestita y una sombra que nos recuerda a la caperuza roja del cuento tradicional. Tras la desaparición del padre, el niño debe ir a visitar a la abuela y no elegir mal el camino hasta la casa, lo que irremediablemente evoca el cuento en cuestión. Pero hay más, pues, aunque en esta historia el niño se encuentra con otros personajes, (aspecto esencial en esta obra) también acaba encontrándose con una chaqueta roja con capucha y un lobo camuflado tras ella que terminan de confirmar la referencia intertextual a caperucita. Además, cualquiera que haya leído el cuento tradicional podrá intentar aventurarse a descifrar el final de esta obra cuando vemos al niño frente a la casa de la abuela y una voz extraña que le contesta. ¿Qué sucede? Para eso tendrás que leer el final de esta obra.

Sin embargo, como decíamos, esta no es la única referencia intertextual que aparece entre sus páginas, como no podía ser de otro modo tratándose de una obra de Anthony Browne. A lo largo de la obra, el niño se encuentra con distintos personajes de cuentos tradicionales como puede ser la pequeña Ricitos de oro o Hansel y Gretel entre otros. Además, estos no están solos pues si buscas detenidamente, en el pasaje de cada uno de ellos aparecen elementos relacionados con el cuento original. En el caso de Hansel y Gretel, por ejemplo, podemos ver un hacha (evoca al leñador), una jaula con una ¿bruja? dentro, e incluso la casita de chocolate. Esto ocurren con cada uno de los personajes y de las páginas donde el protagonista recorre el bosque pudiendo encontrarse, por ejemplo, la torre de Rapunzel, un zapato de cristal o una calabaza. Durante el trascurrir de la obra aparecen muchas más referencias visuales que prefiero obviar para que cada cual se tome el tiempo de observar y leer detenidamente En el bosque.

Por último, es importante remarcar el uso del color que hace el autor, pues vemos como después de una noche de tormenta y una mañana extraña en la que se hace evidente la ausencia del padre, el color desaparece de la obra para dibujar un bosque con tintes grisáceos que dotan al paisaje de un aire de suspense y tensión hasta que llegamos a casa de la abuela e, irremediablemente, nos imaginamos lo peor. Sin embargo, la historia no tiene porqué repetirse, algo que cada lector debe descubrir por sí mismo.

En definitiva, En el bosque de Anthony Browne es ya un clásico de la Literatura Infantil y Juvenil que permite al lector adentrarse en el mismísmo bosque de los cuentos tradicionales y descubrir cada una de las referencias intertextuales que se encuentran en la obra. Favorece el desarrollo de la capacidad de realizar inferencias y anticipaciones al código escrito, como sin duda ocurrirá con todos los niños y niñas que lleguen al final de esta historia. Se trata de una obra que puede servir de juego en el aula y favorecer así, de forma lúdica y distendida, toda una serie de estrategias literarias propias del lector competente.

lunes, 12 de junio de 2017

Entradas en azul. Voces en el parque.

Voces en el parque
por Sandra Martínez Sánchez

Browne, Anthony.(1999). Voces en el parque. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Voces en el parque de Anthony Browne es ya un clásico entre los álbumes ilustrados por las múltiples líneas de lectura que ofrece. Solamente la portada ya merece una mención especial, pues aparece el título con diferentes tipografías en la palabra voces y un parque con una niña y un niño hablando. Si hemos leído algo más de este autor sabremos que este cambio de letra no es aleatorio, sino que tendrá una carga significativa en la historia. A esta suposición, al abrir el libro y tras pasar las guardas, se le añade otra, y es el sombrero que nos muestra el autor antes de empezar el libro. En efecto, al comenzar la lectura nos damos cuenta que todo tiene un sentido, pues vemos que las letras de voces significan las distintas personas que contarán la historia y que el sombrero pertenece a la primera voz, la madre de Carlos.

De esta manera, comenzamos una lectura sobre una tranquila tarde en el parque pero narrada por distintos protagonistas que nos muestran las múltiples perspectivas de una situación según la forma con la que la afrontamos. Así, se nos presenta a la madre de Carlos, una señora con bastantes prejuicios y temerosa de todo lo que le rodea; al padre de Mancha, un hombre en paro y alicaído por su situación actual; a Carlos, un niño tímido y atemorizado por su madre, quien ejerce un constante control sobre él; y por último, a Mancha, una niña alegre y positiva, que trata de ver lo mejor de las cosas y disfrutar de su día en el parque.

Es necesario y casi obligatorio comentar las ilustraciones de este álbum ilustrado. Como ya he señalado al principio, solo en el título ya vemos la información que pueden ofrecernos las imágenes. Si estudiamos las ilustraciones que aparecen en cada voz, nos damos cuenta de que en cada una de ellas predomina una estación del año distinta, lo que hace referencia al estado anímico de los personajes de la historia. Además de esto, podemos ver como la madre de Carlos está presente, no solo en su voz, sino en todas las demás exceptuando la del padre de Mancha. Aunque no aparezca representada, Carlos siempre la nota cerca y muy presente en todas sus acciones. Así, su madre aparece en las farolas, las nubes, las sombras que se ciernen sobre él…pues todas tienen la silueta del inconfundible sombrero rojo que lleva su madre a todas partes, lo que lo convierte en un niño temeroso y retraído.

A todas estas aportaciones, hay que sumarle la presencia del intertexto lector. Anthony Browne realiza varios juegos intertextuales a lo largo de toda la obra que nos llevan a realizar inferencias como es el caso de la fuente que se muestra en el parque, la cual nos recuerda inevitablemente a La fuente de Neptuno de Giambologna o a la presencia de una silueta que evoca a Mary Poppins. Por tanto, la presencia del intertexto lector en esta obra es notable, ya que está plagada de referencias para el lector,  para aquel que posea un bagaje cultural apropiado que le permita realizar todas las inferencias que ofrece la lectura. Un claro ejemplo es el regreso a casa desde la perspectiva del padre de Mancha. En este momento el señor vuelve más animado junto a su hija y los cuadros de la Mona Lisa y El caballero sonriente que se veían antes en dirección al parque son ahora personas que bailan alegres, al igual que el Papa Noel que pedía limosna al principio de la tarde. Además, al fondo de la ilustración vemos la silueta de un gorila que nos recuerda a King Kong sobre un edificio iluminado con luces de colores. Todos estos juegos intertextuales que Anthony Browne incluye con gran maestría nos transmiten la sensación de felicidad y alegría a pesar de las dificultades que atraviesa esta familia.

Por tanto, a través de las distintas perspectivas que ofrece el libro, plasmadas con una intencionalidad clara en cada una de ellas, se nos presenta una historia sobre los prejuicios y las clases sociales, sobre la importancia de no dejarse guiar por las apariencias y lo que es más importante, sobre la esperanza y el optimismo con el que hacemos frente a nuestras situaciones cotidianas.

Anthony Browne nos demuestra a través de este álbum ilustrado que la felicidad no depende del dinero que tengas. Una muestra clara de ello son los adultos de la historia, pues la mujer a pesar de vivir en una enorme casa parece ser mucha más infeliz que el hombre que vive en un barrio pobre y pertenece a una clase social inferior. Pues muchas veces es más feliz el que menos tiene, ya que disfruta de las pequeñas cosas de la vida, que son, en definitiva, las que nos hacen felices. Por tanto, Voces en el parque, es a mi parecer, un libro de obligada lectura.

jueves, 8 de junio de 2017

Entradas en azul. Gorila.


Gorila
por Sandra Martínez Sánchez

Browne, Anthony. (1991). Gorila. Ciudad de México. Fondo de Cultura Económica.

Gorila de Anthony Brown es un álbum ilustrado que nos llama la atención desde el primer momento que lo tenemos en las manos. Con un sencillo título que nombra el animal representado en la ilustración nos preguntamos inconscientemente de que irá el argumento, todavía más si conocemos al autor y su afición por estos animales.

Al abrirlo para comenzar la lectura no vemos a ningún gorila, aunque se puede apreciar la silueta de este especimen en todas las páginas del álbum. Con la fusión de texto e ilustración se narra una historia de ausencias familiares que por desgracia es bastante actual en las familias de hoy en día. Padres que no prestan atención a sus hijos por la cantidad de horas que dedican al trabajo y el cansancio que acumulan en los días libres, lo que les impide pasar tiempo con ellos cuando no trabajan es el tema de esta obra. Los personajes son una niña y su padre, que siempre está ocupado y no puede atender a su hija, por lo que siempre está triste y no puede cumplir su sueño, visitar a los gorilas del zoo con su padre. Estos protagonistas enternecen la historia y permiten una fácil identificación con los lectores que tienen una situación similar debido a la cercanía que ofrecen.

Se trata de una historia llena de inocencia, pues la niña nunca pierde la esperanza de cumplir su deseo y el día de su cumpleaños sueña con esa visita al zoo aunque en lugar de junto a su padre aparece junto a un enorme gorila. Sin embargo, si nos fijamos en las ilustraciones podemos identificar al padre, ya que la silueta que ofrece el animal y las acciones nos recuerdan al padre de la historia.

Es necesario profundizar en las imágenes y la información que nos ofrecen debido a la riqueza de este autor para ilustrar una historia. Vemos que la constante de la obra son los gorilas, animal que aparece en todas y cada una de las imágenes del álbum ilustrado: en la lámpara de noche, en los cereales, en los cuadros de la casa… Anthony Brown tiene una gran fijación por estos animales y en esta historia la niña comparte esta fijación por los gorilas, pero si además, nos fijamos en que el padre aparece finalmente representado como un gorila en la imaginación de la niña, esta constante podría reforzar la sensación de ausencia y el anhelo de recibir atención de la figura paterna por parte de la protagonista durante toda la obra.

Gorila permite tratar a través de la lectura literaria un tema de actualidad debido a la precariedad laboral existente que elimina la posibilidad de conciliar la vida laboral y familiar, de pasar tiempo con los seres queridos y cuidar de los más pequeños. A través de un lenguaje informal, unas ilustraciones coloridas y unos personajes tiernos se presenta esta situación con la que los niños pueden sentirse identificados y comprender la falta de dedicación hacia ellos con esta historia. Ahora bien, para ello tendrán que realizar una interpretación, análisis y reflexión sobre el libro, lo que contribuye a su formación como lectores literarios y convierte a este álbum ilustrado en un libro idóneo para trabajar con el alumnado.

lunes, 20 de junio de 2011

Entrada en Azul. El libro de los Cerdos

El libro de los Cerdos
por Noelia Serra de Souza Rocha

Anthony Browne: El libro de los Cerdos, FCE.

Este libro me ha encantado. Trata el machismo y los roles de género de una forma muy sutil y directa, dejando ver de una forma muy natural y nada agresiva una familia real que podemos encontrar en muchos hogares de hoy en día. Su texto es muy fácil de comprender y las ilustraciones no tienen desperdicio. Los detalles de cada dibujo, los colores, las estancias y objetos de los espacios de la casa junto con el humor que caracteriza a Browne hacen que El libro de los Cerdos sea uno de los mejores libros que he leído hasta ahora. Es un libro que puede adaptarse a cualquier edad y estoy segura de que sirve para reflexionar tanto a niños como a adultos. Os lo recomiendo a todos.