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miércoles, 30 de junio de 2021

Entradas en azul. Gilles Bachelet. Un cuento que... Editorial Juventud

 

Título: Un cuento que…

Autor e ilustrador: Gilles Bachelet

Traducción: Paula Jarrin Servidio

Editorial: Editorial Juventud

Año: 2018. Original: 2016

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 18,5 x 25,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Siguiendo con la diversión y la metaficcionalidad era inevitable volver a Gilles Bachelet, un autor de que reseñamos su divertido Elcaballero impetuoso y uno de los clásicos de la LIJ como Mi gatito es el másbestia. No es la primera vez que observamos a los protagonistas de la cubierta leer un libro (para indicarnos el autor que es un libro sobre libros) con el delicioso juego intertextual de Los cuentos entre bambalinas y, en este Un cuento que… volvemos a esos terrenos en los que se maneja a la perfección. Recuerdo de entrada tanto en este libro como en el de ATAK un manual clásico como el coordinado por Lawrence Sipe y Sylvia Pantaleo en 2008 titulado Postmodern picturebooks, pero especialmente por su subtítulo: Play, Parody and Self-referentiality (juego, parodia y autorreferencia). En cierto sentido, define a la perfección el espacio en el que se vertebra la narrativa del libro que, en términos musicales, serían variaciones relacionadas dentro de los movimientos de la partitura.

El lector tiene el anclaje a un texto asociado a una imagen que es la que revela la narrativa en la sorpresa del paso de página. Ese juego e invitación a observar los detalles minuciosos que se disponen con sentido del humor. El texto nos da una descripción y nos señala los elementos que jugarán ese juego: una mamá o un papá, el bebé y el dudú. El cuarto elemento es un juguete que siempre aparece a los pies de la cuna y que amplía una segunda relación entre el imaginario de cada habitación. Eso en la página izquierda. En la derecha, el cuento como elemento poético en el que terminar de evocar ese juego irónico propuesto por Gilles Bachelet. El mecanismo se descifra a medida que se lee, introduce la capacidad de anticipar qué pasará en la siguiente página, pero en cada paso la sorpresa está garantizada. 

En las guardas, conocemos a las familias de animales protagonistas y la muy divertida inclusión de una excavadora. También encontramos a una figura humana, en este caso el autor (solo tenemos que observar los álbumes a pie de cuna en su página, el móvil en el techo y el “gatito” de Bachelet). Desde la cubierta se describe la estampa de los cuatro elementos de la narrativa como apuntábamos donde el dudú es el que servirá para la nueva estampa. En la portada vemos al dudú del oso panda y, en la primera página, tenemos a la familia panda. Ilustraciones encadenadas y pequeñas alteraciones en el texto que nos conducen por autorreferencias al universo literario de Bachelet (el caracol, la avestruz,…). Como en uno de los remates en la página de los extraterrestres: un cuento que pasa volando. En la contraportada, se cierra el círculo y el libro, de nuevo, pide ser leído como cada noche cuando a la hora de dormir la infancia pide un cuento, un espacio seguro con la literatura. Dulces sueños y una sonrisa en la boca.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.editorialjuventud.es/un-cuento-que-9788426144904/

 

lunes, 22 de febrero de 2021

Entradas en azul. Gilles Bachelet. El caballero impetuoso. Editorial Juventud


Título: El caballero impetuoso

Autor e ilustrador: Gilles Bachelet

Traducción: Pau Joan Hernàndez

Editorial: Juventud

Año: 2015

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 24,5 cm x 34 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Esta semana se cumplen 50 entradas en esta andadura en el blog El caballo de cartón azul y será momento para la selección de cinco álbumes en los que el aspecto ecuestre esté presente de alguna manera, pero será como no puede ser de otra manera un pelín surrealista. La selección de un autor e ilustrador como Gilles Bachelet tiene conexiones con la etapa formativa en el Grado en Maestro en Educación Infantil y el descubrimiento del formato del álbum gracias a mi maestra Sara Fernández Tarí y de uno de los libros que también han sido clave en la formación de mi compañera Sandra: Mi gatito es el más bestia, al cual le dedicó una reseña en este espacio. En esa sesión recuerdo cómo se empleaba el álbum para explicarnos la relación disyuntiva entre texto e imagen, además de las conexiones intertextuales del artista con referencias literarias y artísticas.

Estos elementos se encuentran en su obra para generar narraciones repletas de humor y con múltiples referencias escondidas en sus ilustraciones, jugando con esa relación entre imagen y texto para generar extrañeza en el lector y siempre con una dosis justa de ironía. La primera es la construcción del personaje, con la elección de un caracol como un caballero que tiene que enfrentarse en el campo de batalla con su archienemigo el caballero del Cuerno Blando.


A esta premisa bélica, el discurso se desmonta con herramientas ficcionales que desdramatizan continuamente esa tensión con la puesta en escena de nuestro personaje (repleto de referencias pictóricas y elementos decorativos cuidados hasta el detalle que te obligan a la contemplación de todos y cada uno de los elementos) que debe cumplir con otras tareas domésticas que no pueden esperar. El canto del gallo al amanecer con forma de caracol, las mascotas en formas de orugas (que pueden recordar a Alicia) y desperezarse de la cama junto a su esposa para marchar al campo de batalla y en el que leemos: “El asunto solo puede resolverse con una batalla sangrienta y despiadada”. 



La expectativa del lector está en que esa pugna se revelará como el centro del conflicto narrativo, pero no es así. O no tan rápido. Así, se presentan todas aquellas tareas necesarias por completar previamente a su marcha con sus tropas al campo de batalla y, ahí la secuenciación en la doble página en diferentes viñetas da paso a todo el humor de las situaciones representadas (su “frugal” desayuno no es tal, su entrenamiento con pesas mientras lee Le figargot el periódico francés llevado al mundo de los caracoles, un baño “rápido” y todo el material que necesita para colocarse su armadura). Una vez ataviado con sus ropajes, ya puede ir al campo de batalla…Bueno, no. Tiene cosas pendientes que solucionar: contestar unos mensajes (alusión al remoloneo con el móvil que solemos hacer todos y la presencia en redes sociales ilustrada con todo tipo de detalles), despedirse de sus hijos (alusiones a elefantes de la literatura infantil: Dumbo, Pomelo, Elmer, Babar, su “gatito”, …), despedirse de su mujer,…Y listo, al campo de batalla.

Bueno, casi. El texto sigue revelando la prisa para atender al asunto bélico, pero siempre hay una intromisión en su camino (desmontando la figura del soldado con su mochila de Hello Kitty para acercarse al campo de batalla) con referencias a los cuentos tradicionales: Rapunzel, El príncipe rana, Caperucita roja, visiones en segundo plano a Don Quijote y de nuevo a Lewis Carroll, escarabajos con formas del Test de Rorschach, las gestas dibujadas en un champiñón (quizás una referencia a su Champignon Bonaparte). Aunque el momento de la partida entre el caballero y la muerte nos revela una referencia cinematográfica como es El séptimo sello de Ingmar Bergman (y una de las mejores canciones de Scott Walker). 

Partida de ajedrez con la muerte (El séptimo sello)

Un festín en el que detenerse y descubrir referencias de todo tipo y, aún queda la batalla. La resolución no es menos humorística y una invitación a la fruición (carcajada y sonrisa mediante). La puesta en escena de los bandos empleando el pliegue central de la doble página y la simetría entre los personajes es otra maravilla ilustrada.

Al final del libro encontraremos más referencias escondidas y muchas que forman parte del universo de Bachelet y que aparecen en sus libros para deleite del lector (especialmente ese repaso por el universo LIJ lo realizaría en Los cuentos entre bambalinas). Referencias que no son gratuitas y que nos recuerda que para su descodificación y comprensión por el lector inicial, precisa del reconocimiento del hipotexto visual al que hace referencia y, con los títulos a los que hace referencia se puede crear un itinerario lector perfecto (y también al adulto que acompaña la lectura por descifrar otras referencias y situaciones que le confieren ese encanto particular a sus libros). 

Un final feliz, con Los Tres Bandidos de Ungerer mediante, en una narración para disfrutar una y otra vez. Por cierto, la forma de nuestro protagonista también es peculiar (cada uno que vea lo que quiera). Como coda final, jugando con los cuentos tradicionales, una moraleja también simpática para redondear la lectura y unas guardas que también son un deleite visual y humorístico.

Disfruten de un autor maravilloso y que fue premiado en 2019 con La Grande Ourse en Francia (entre otras distinciones con sus libros) y está en la lista de lustradores para el Premio Andersen para 2022. Ojalá se editen en castellano más títulos de este genial autor como el reciente Résidence Beau Séjour (esa perspectiva del triciclo me lleva al Resplandor de Kubrick)

imagen de su último libro: Résidence Beau Séjour


 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.editorialjuventud.es/el-caballero-impetuoso-9788426142542/

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jueves, 18 de mayo de 2017

Entradas en azul. Mi gatito es el más bestia.

 
Mi gatito es el más bestia
por Sandra Martínez Sánchez

Bachelet, Gilles (2006). Mi gatito es el más bestia. Barcelona: Serres  

Este álbum ilustrado presenta desde la primera hasta la última página una contradicción entre el código escrito y el código visual. Un narrador en primera persona describe la vida con su mascota a lo largo del libro. Narra todas estas aventuras y peripecias que hace su gatito, el cual siempre es reconocido como un elefante por los lectores, lo que aporta un tono humorístico e irónico al álbum.

Es un libro que bien seguro causa sorpresa a cualquier lector que lo tiene en sus manos por primera vez. Capta la atención y el interés desde el comienzo debido a la doble lectura que ofrece ya en la portada, en la cual encontramos el título de esta obra, Mi gatito es el más bestia, junto a la imagen de un enorme elefante en una cama de gatito minúscula para su tamaño.
Esta contradicción continúa a lo largo de toda la obra, donde se van relatando múltiples peripecias relacionadas con la mascota del narrador a través de unas ilustraciones de carácter realista y que junto con el texto, convierten al protagonista en un animal tierno y entrañable a ojos del lector.
Este tipo de álbum en el que el código escrito se contradice con el código visual genera en los niños numerosas preguntas. De esta manera, en mi opinión, conseguimos que los más pequeños permanezcan atentos durante la narración, siempre a la espera de que se resuelva dicha discordancia entre ambos códigos de lectura.
En cuanto a las ilustraciones del libro aparecen claramente definidas debido al realismo que poseen. Así, complementan las acciones que explica el narrador y presentan la contradicción del gatito con el elefante. Además, introducen varias referencias artísticas al final de la obra que nos dan mucho juego para trabajar el arte a partir de este álbum ilustrado. Al final de la historia se muestran diversos cuadros del dueño del gato tratando de pintar a su mascota y lo triste que se encuentra tras no conseguir vender ninguno. Vemos como las pinturas tienen semejanzas a autores como Magritte, Dalí o Botticelli, lo que nos da la posibilidad de trabajar el intertexto lector del alumnado durante las horas de plástica. Así mismo, la cohesión entre texto e imagen confiere a la historia un tono divertido y aporta agilidad y dinamismo a la lectura, dando lugar a escenas divertidas que provocarán la risa de los lectores más pequeños.


De esta manera, Mi gatito es el más bestia ofrece una lectura distendida con escenas hilarantes y toques de ironía a través de frases ocurrentes e ilustraciones que nos hacen dudar sobre la verdadera apariencia de la mascota del narrador. Además, contribuye a la formación del lector literario, debido a la doble lectura que ofrece y que favorece el pensamiento crítico, el acto de pensar; el trabajo del intertexto lector desde edades tempranas y la competencia literaria, lo que lo convierte en un libro de obligada lectura.