Mostrando entradas con la etiqueta Editorial Juventud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Editorial Juventud. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Michael y Annegert Fuchshuber. Tragasueños. Editorial Juventud

 

Título: Tragasueños

Autor: Michael Ende

Ilustradora: Annegert Fuchshuber

Traducción: Herminia Dauer

Editorial: Editorial Juventud

Año: 1978. 2ª ed. 2014

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 23,5 x 25,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

A vueltas con la luna, la noche y el sueño. La semana pasada nos dimos un paseo por la noche y nos dedicamos a la contemplación del astro que contempla el sueño: la luna. Álbumes que inducen al sueño, su cadencia repetitiva como un arrullo, un caudal en la voz del adulto que acompaña al niño para que no se sienta atemorizado por la oscuridad y velar por el sueño apacible. En estos meses conciliar el sueño también ha sido problemático con el torrente de noticias y el cambio de las rutinas derivadas de la pandemia. Y miedo, mucho miedo por sufrir el contagio o contagiar a las personas queridas. La incertidumbre y las preocupaciones que alteran los ritmos circadianos, ansiedades y temores de todo tipo que no solo pertenecen al mundo infantil, también al adulto sin fecha concreta. Manejar lo intangible: la salud mental. Por este motivo, entre otros, nos adentramos en el corazón de la noche, en el reino del sueño que traza Michael Ende (1929-1995). Un autor reconocido por clásicos universales como Momo (1973) y La historia interminable (1979) que amplificaron su alcance en el imaginario cultural gracias a las adaptaciones cinematográficas.

En esta narración infantil, nos ubica en una tierra de fantasía llamada Dormilandia en la que sus habitantes valoran el “buen sueño” dado que, como explica el texto, no es lo mismo dormir que dormir bien. Y, dormir bien, acarrea beneficios en las personas que así lo hacen: mejora su carácter y aclara la mente. Creo que estaremos todos de acuerdo con estas cualidades reparadoras frente a las noches insomnes y en vela. Lo curioso de esta presentación de la situación inicial narrativa es que el rey se nombra por estas virtudes: el que duerme más profundamente es nombrado rey y habita en el palacio de los sueños. Pero, desafortunadamente, su hija Dormilina no quiere acostarse (¿les resulta familiar esta situación a las familias que tengas hijos o sus recuerdos de infancia? ¿Han dicho alguna vez aquello de “no estoy durmiendo, estoy pensando”?). Los motivos para no querer dormir son sus sueños extraños y permanecer en duermevela y, como pueden imaginar, aquello era una crisis en la casa real, además de la desmejora en el semblante de la princesita.

Con el esquema de los cuentos tradicionales, Michael Ende narra las fases por las que reparar la situación el conflicto en aquel lugar fantástico ubicado fuera del tiempo, pero reconocible por las actitudes humanas de los personajes que allí habitan: la llamada del rey a todos los médicos que tengan la capacidad de ofrecer la solución a tal problema. Ante la falta de soluciones para tal preocupación, comienza el viaje del rey a la búsqueda (la llamada a la aventura) de un remedio para su pequeña. Un viaje que las ilustraciones de Annegert Fuchshuber (1940-1998) ilumina en la primera doble página de su viaje y que, en la siguiente, oscurecerá con la severidad de las heladas del invierno y reforzar la abnegación del padre por conseguir una respuesta sanadora. Flaquean las fuerzas en la travesía y, en ese momento, aparece el personaje mágico (un hombrecillo con la piel plateada como la luna): el tragasueños. Así, con la solución en forma de sortilegio para invocar al tragasueños, el conjuro para alimentar a ese personaje fantástico que pone a prueba la bondad del rey será la solución a los males del Palacio del sueño. Una narración entrañable para ahuyentar a los malos sueños y que conocí en un hilo de Manuel Marsol que se preguntaba por la ausencia en el mercado editorial de álbumes con ilustraciones inquietantes y misteriosos.



El libro-álbum ha tenido una gran difusión editorial y, al igual que sus temáticas han seguido tendencias culturales, las ilustraciones también se han estandarizado según la tendencia gráfica del momento y el manto de lo “políticamente correcto”. Una excesiva simplificación de las capacidades de la infancia para aproximarse al arte que ha provocado una montaña de títulos con ilustraciones que siguen una idea simplista o que intentan imitar el estilo del ilustrador/a de turno que más vende. Esto me recuerda a otro momento de la ilustración en publicidad con la “labandización” (por Jordi Labanda) de anuncios, cartelería y otros soportes relativos al diseño. Por suerte, muchas editoriales fuera del circuito de los grandes grupos se arriesgan por respetar a la infancia y ofrecerles títulos de calidad estético-literaria. En circuitos especializados, esta es una máxima innegociable. El reto, como siempre, es aproximarse al mediador en formación (ya sea maestro, bibliotecario, familiar) para que rompa esos prejuicios y deje de lado la instrumentalización de valores y contenidos didácticos. Poner en valor lo que realmente importa: fascinar al lector.

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial

https://www.editorialjuventud.es/tragasuenos-9788426141774/   

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Jihyun Kim. El último verano. Editorial Juventud

 

Título: El último verano

Autora e ilustradora: Jihyun Kim

Traducción: Teresa Farran

Editorial: Juventud

Año: 2021. Original: 2017

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 21,5 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano. Álbum sin palabras.

Reseña:

Después de Vecinos de Kasya Denisevich es el turno de otra autora como Jihyun Kim con su primer álbum y nos sirve como hilo conductor en un viaje en el que partimos de la habitación, descubrimos la ciudad y partimos hacia el viaje estival hacia el campo. Ha sido un año en el que también se han recuperado los destinos en la naturaleza (como los campings) para que las familias lleven a los pequeños de la casa a desconectar del encierro. En este viaje, turno para otra narración silenciosa en el que las imágenes son el componente narrativo principal, así como el uso de los encuadres y una paleta minimalista de colores, como también señalábamos en la reseña de La piscina de Ji Hyeon Lee, otra ilustradora coreana. Al contrario que en este último título o en diferentes ilustraciones de Vecinos, el elemento fantástico está atenuado en El último verano y nos remite a una bella experiencia en la salida de la ciudad de un protagonista hacia un destino rural.

Desde las guardas, al inicio y al final, se establece un escenario en el que se polariza la ambientación de estos dos entornos: la ciudad frente al rumor del delicado del bosque. Empleando la doble página como unidad narrativa, observamos la habitación del protagonista: repleta de dibujos, una papelera llena de papeles, un cuaderno, un cubo de Rubik, las gafas para nadar y un perro. Son las 9:10, hora de emprender el viaje parece decirle su madre que ya tiene todo ordenado frente al del cuarto que observamos. Como observadores, la elección de los ángulos también nos ayuda a emprender el viaje vacacional (primero vemos el horizonte y la marcha del vehículo familiar y después nos colocamos a vista de pájaro para ver el cambio de paisaje). Ese uso inicial de la parte trasera nos invita a compartir la mirada del protagonista del cielo, verle sacar la cabeza por la ventanilla para observar el horizonte, los postes eléctricos y como punto de fuga nos centra en el pliegue. El destino, la casa de los abuelos, la visión del salón de las fotografías de familia y la demanda de atención sobre la dirección en la que observa los cuadros el protagonista y, posteriormente, la vista desde la ventana del sendero del bosque.

A partir de ese momento, acompañamos silenciosamente en su escapada junto a su perro del trayecto dentro del bosque, comprobar su belleza alrededor y una sorpresa: el río. Momento para un chapuzón fresquito en la soledad del río y la admiración de su fondo, el placer de flotar en ingravidez, la comunión con la naturaleza. El tránsito entre la entrada en el agua (en la página izquierda desde un ángulo superior) y la salida (en la página izquierda en el que observamos desde un ángulo inferior) en los que el blanco aporta la luminosidad perfecta para el momento en el que salpica el agua y en el reflejo de la salida en contraste con las tonalidades de azul más oscuro. Notar el calor de los rayos del sol, el atardecer con sus sombras, el cielo estrellado, la calma y las charlas en familia. En esta parte final en nuestra mente también sonarían los grillos en una calurosa noche de verano y un cierre en el que el protagonista nos vuelve a pedir con su mirada (y su perro) ese placer que en las grandes ciudades no podemos apreciar por la contaminación lumínica. Un cielo estrellado que nos insufla paz y sirve de broche perfecto a esta bella narración.

Finalmente, el germen de la idea para la autora en un viaje en el que pretende encapsular la serenidad de ese momento de placer en la naturaleza fuera del tiempo. En el texto de la editorial, leemos que esta es su primera obra y su deseo por continuar explorando esa faceta. Por suerte, parece que este camino prosigue dado que en su web vemos la reciente publicación de An Autumn Morning (Wisdom House, 2020) y deseamos que tenga la misma capacidad de encapsular la belleza del otoño de la misma manera que lo ha realizado con el verano (y, supongo, que le llevará a completar el ciclo con el invierno y la primavera). Un soplo en el corazón del verano y una última pregunta: ¿qué hicisteis en el verano de 2021?


Out here in the country
Where stars they shine
You can even take a walk by moonshine (…)

How I long to feel that Summer
In my heart

And the days were so long
And nothing could go wrong
With my heart

 

 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial

https://www.editorialjuventud.es/el-ultimo-verano-9788426147257/

Web Jihyun Kim

http://www.kim-ji.com/

 

martes, 21 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Kasya Denisevich. Vecinos. Editorial Juventud

 

Título: Vecinos

Autora e ilustradora: Kasya Denisevich

Traducción: Elodie Bourgeois Bertín

Editorial: Juventud

Año: 2021

Páginas: 34

Encuadernación y formato: 20,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

En esta entrada y la próxima nos acercaremos a dos álbumes publicados en la Editorial Juventud y que nos servirán como hilo conductor para un pequeño viaje de la ciudad hasta el campo. En esta primera, nos centramos en la obra de Kasya Denisevich y Vecinos que se alzaron como ganadores en la Feria de Bolonia 2021 con el Premio Opera Prima. En el veredicto del jurado en el enlace de la página de la Feria se apuntan diferentes puntos destacados de la obra y, de manera adicional, la lectura de este álbum en un contexto de pandemia mundial: “The pandemic has made the use of a building as a metaphor for the world, and an appropriate one to bridge the gulf of ideas of differences between people who live in close physical proximity.”

Si iniciamos la actividad con el encierro miedoso de la entrañable Doña Piñones, ahora una mirada dentro del espacio que habitamos en una comunidad (aspectos que en otras entradas del blog también nos conducen a Madlenka o El ascensor de Yael Frankel), en nuestros edificios que en un momento se llenaron de rutinas coyunturales (el aplauso al trabajo ímprobo del personal sanitario o las caceroladas con tufillo negacionista). En realidad, todos aquellos días traían el anhelo de un cambio de mentalidad para “ser mejores” y, con los días, ha quedado tristemente en que nuestra estupidez supina aún puede acrecentarse cada día más. Vecinos es la mirada y llama que hubiera sido necesaria incorporar en nuestras vidas, la alteridad y ponernos en el lugar de otros, pensar en que estamos rodeados de vidas a nuestro alrededor con historias diversas y una serie de preguntas que la protagonista se realiza en su habitación (libros que nos invitan a buscar respuestas como el clásico Noche de tormenta) con un bonito juego con elementos imaginativos que se cuelan en esos pensamientos que contemplamos (y un bello juego con el pliegue de la página cuando piensa en atravesar con su mano la pared de su habitación y encontrarse con una nueva vecina y que, a partir de ese momento jugará un papel clave en la narrativa visual).

Sus pensamientos en la habitación tienen también respuesta en la narración panorámica del edificio en el que vemos qué hacen el resto de sus vecinos o el espacio en el que se transforma a cada nueva pregunta ilustrada a doble página y que nos invita a mirar en cada espacio e imaginar esas pequeñas historias a su alrededor con el blanco y negro dominando (el espacio que no puede conocer) y con el rojo de su jersey como único elemento de color (dándole voz a su protagonista). Ubicada en la página izquierda durante la mayor parte de la narración, en el desenlace encontrará una respuesta en la página izquierda en el que la mudanza a esa nueva casa se convertirá en un final feliz en el que cruzar y, de esta manera, representar el inicio de su integración: ampliación del foco a una perspectiva general en el que intuimos la respuesta a su pregunta y, ahora sí, encontramos otros colores que dan vida a ese nuevo espacio: la ciudad.

Fran Martínez

Twitter

Instagram

 

 

Web de la editorial

https://www.editorialjuventud.es/vecinos-9788426147134/

Instagram Kasya Denisevich

https://www.instagram.com/kasyadenisevich/?hl=es

 


miércoles, 30 de junio de 2021

Entradas en azul. Gilles Bachelet. Un cuento que... Editorial Juventud

 

Título: Un cuento que…

Autor e ilustrador: Gilles Bachelet

Traducción: Paula Jarrin Servidio

Editorial: Editorial Juventud

Año: 2018. Original: 2016

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 18,5 x 25,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Siguiendo con la diversión y la metaficcionalidad era inevitable volver a Gilles Bachelet, un autor de que reseñamos su divertido Elcaballero impetuoso y uno de los clásicos de la LIJ como Mi gatito es el másbestia. No es la primera vez que observamos a los protagonistas de la cubierta leer un libro (para indicarnos el autor que es un libro sobre libros) con el delicioso juego intertextual de Los cuentos entre bambalinas y, en este Un cuento que… volvemos a esos terrenos en los que se maneja a la perfección. Recuerdo de entrada tanto en este libro como en el de ATAK un manual clásico como el coordinado por Lawrence Sipe y Sylvia Pantaleo en 2008 titulado Postmodern picturebooks, pero especialmente por su subtítulo: Play, Parody and Self-referentiality (juego, parodia y autorreferencia). En cierto sentido, define a la perfección el espacio en el que se vertebra la narrativa del libro que, en términos musicales, serían variaciones relacionadas dentro de los movimientos de la partitura.

El lector tiene el anclaje a un texto asociado a una imagen que es la que revela la narrativa en la sorpresa del paso de página. Ese juego e invitación a observar los detalles minuciosos que se disponen con sentido del humor. El texto nos da una descripción y nos señala los elementos que jugarán ese juego: una mamá o un papá, el bebé y el dudú. El cuarto elemento es un juguete que siempre aparece a los pies de la cuna y que amplía una segunda relación entre el imaginario de cada habitación. Eso en la página izquierda. En la derecha, el cuento como elemento poético en el que terminar de evocar ese juego irónico propuesto por Gilles Bachelet. El mecanismo se descifra a medida que se lee, introduce la capacidad de anticipar qué pasará en la siguiente página, pero en cada paso la sorpresa está garantizada. 

En las guardas, conocemos a las familias de animales protagonistas y la muy divertida inclusión de una excavadora. También encontramos a una figura humana, en este caso el autor (solo tenemos que observar los álbumes a pie de cuna en su página, el móvil en el techo y el “gatito” de Bachelet). Desde la cubierta se describe la estampa de los cuatro elementos de la narrativa como apuntábamos donde el dudú es el que servirá para la nueva estampa. En la portada vemos al dudú del oso panda y, en la primera página, tenemos a la familia panda. Ilustraciones encadenadas y pequeñas alteraciones en el texto que nos conducen por autorreferencias al universo literario de Bachelet (el caracol, la avestruz,…). Como en uno de los remates en la página de los extraterrestres: un cuento que pasa volando. En la contraportada, se cierra el círculo y el libro, de nuevo, pide ser leído como cada noche cuando a la hora de dormir la infancia pide un cuento, un espacio seguro con la literatura. Dulces sueños y una sonrisa en la boca.

 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial

https://www.editorialjuventud.es/un-cuento-que-9788426144904/

 

lunes, 22 de febrero de 2021

Entradas en azul. Gilles Bachelet. El caballero impetuoso. Editorial Juventud


Título: El caballero impetuoso

Autor e ilustrador: Gilles Bachelet

Traducción: Pau Joan Hernàndez

Editorial: Juventud

Año: 2015

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 24,5 cm x 34 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Esta semana se cumplen 50 entradas en esta andadura en el blog El caballo de cartón azul y será momento para la selección de cinco álbumes en los que el aspecto ecuestre esté presente de alguna manera, pero será como no puede ser de otra manera un pelín surrealista. La selección de un autor e ilustrador como Gilles Bachelet tiene conexiones con la etapa formativa en el Grado en Maestro en Educación Infantil y el descubrimiento del formato del álbum gracias a mi maestra Sara Fernández Tarí y de uno de los libros que también han sido clave en la formación de mi compañera Sandra: Mi gatito es el más bestia, al cual le dedicó una reseña en este espacio. En esa sesión recuerdo cómo se empleaba el álbum para explicarnos la relación disyuntiva entre texto e imagen, además de las conexiones intertextuales del artista con referencias literarias y artísticas.

Estos elementos se encuentran en su obra para generar narraciones repletas de humor y con múltiples referencias escondidas en sus ilustraciones, jugando con esa relación entre imagen y texto para generar extrañeza en el lector y siempre con una dosis justa de ironía. La primera es la construcción del personaje, con la elección de un caracol como un caballero que tiene que enfrentarse en el campo de batalla con su archienemigo el caballero del Cuerno Blando.


A esta premisa bélica, el discurso se desmonta con herramientas ficcionales que desdramatizan continuamente esa tensión con la puesta en escena de nuestro personaje (repleto de referencias pictóricas y elementos decorativos cuidados hasta el detalle que te obligan a la contemplación de todos y cada uno de los elementos) que debe cumplir con otras tareas domésticas que no pueden esperar. El canto del gallo al amanecer con forma de caracol, las mascotas en formas de orugas (que pueden recordar a Alicia) y desperezarse de la cama junto a su esposa para marchar al campo de batalla y en el que leemos: “El asunto solo puede resolverse con una batalla sangrienta y despiadada”. 



La expectativa del lector está en que esa pugna se revelará como el centro del conflicto narrativo, pero no es así. O no tan rápido. Así, se presentan todas aquellas tareas necesarias por completar previamente a su marcha con sus tropas al campo de batalla y, ahí la secuenciación en la doble página en diferentes viñetas da paso a todo el humor de las situaciones representadas (su “frugal” desayuno no es tal, su entrenamiento con pesas mientras lee Le figargot el periódico francés llevado al mundo de los caracoles, un baño “rápido” y todo el material que necesita para colocarse su armadura). Una vez ataviado con sus ropajes, ya puede ir al campo de batalla…Bueno, no. Tiene cosas pendientes que solucionar: contestar unos mensajes (alusión al remoloneo con el móvil que solemos hacer todos y la presencia en redes sociales ilustrada con todo tipo de detalles), despedirse de sus hijos (alusiones a elefantes de la literatura infantil: Dumbo, Pomelo, Elmer, Babar, su “gatito”, …), despedirse de su mujer,…Y listo, al campo de batalla.

Bueno, casi. El texto sigue revelando la prisa para atender al asunto bélico, pero siempre hay una intromisión en su camino (desmontando la figura del soldado con su mochila de Hello Kitty para acercarse al campo de batalla) con referencias a los cuentos tradicionales: Rapunzel, El príncipe rana, Caperucita roja, visiones en segundo plano a Don Quijote y de nuevo a Lewis Carroll, escarabajos con formas del Test de Rorschach, las gestas dibujadas en un champiñón (quizás una referencia a su Champignon Bonaparte). Aunque el momento de la partida entre el caballero y la muerte nos revela una referencia cinematográfica como es El séptimo sello de Ingmar Bergman (y una de las mejores canciones de Scott Walker). 

Partida de ajedrez con la muerte (El séptimo sello)

Un festín en el que detenerse y descubrir referencias de todo tipo y, aún queda la batalla. La resolución no es menos humorística y una invitación a la fruición (carcajada y sonrisa mediante). La puesta en escena de los bandos empleando el pliegue central de la doble página y la simetría entre los personajes es otra maravilla ilustrada.

Al final del libro encontraremos más referencias escondidas y muchas que forman parte del universo de Bachelet y que aparecen en sus libros para deleite del lector (especialmente ese repaso por el universo LIJ lo realizaría en Los cuentos entre bambalinas). Referencias que no son gratuitas y que nos recuerda que para su descodificación y comprensión por el lector inicial, precisa del reconocimiento del hipotexto visual al que hace referencia y, con los títulos a los que hace referencia se puede crear un itinerario lector perfecto (y también al adulto que acompaña la lectura por descifrar otras referencias y situaciones que le confieren ese encanto particular a sus libros). 

Un final feliz, con Los Tres Bandidos de Ungerer mediante, en una narración para disfrutar una y otra vez. Por cierto, la forma de nuestro protagonista también es peculiar (cada uno que vea lo que quiera). Como coda final, jugando con los cuentos tradicionales, una moraleja también simpática para redondear la lectura y unas guardas que también son un deleite visual y humorístico.

Disfruten de un autor maravilloso y que fue premiado en 2019 con La Grande Ourse en Francia (entre otras distinciones con sus libros) y está en la lista de lustradores para el Premio Andersen para 2022. Ojalá se editen en castellano más títulos de este genial autor como el reciente Résidence Beau Séjour (esa perspectiva del triciclo me lleva al Resplandor de Kubrick)

imagen de su último libro: Résidence Beau Séjour


 

Fran Martínez

Twitter

 

Web de la editorial:

https://www.editorialjuventud.es/el-caballero-impetuoso-9788426142542/

Facebook

https://www.facebook.com/gilles.bachelet.7



miércoles, 30 de diciembre de 2020

Entradas en azul. Mac Barnett y Jon Klassen

 


Para finalizar el año, la última tanda de libros con Jon Klassen como protagonista. En este caso, no conforman una trilogía específica como los anteriores y los englobamos dentro de las publicaciones de la Editorial Juventud de su obra. Estos tres títulos son, probablemente, el punto álgido de su colaboración entre autor e ilustrador. Sin más preámbulo, un repaso de las bondades de estos títulos irresistibles. Cada uno de ellos, por motivos diferentes.


Título: Hilo sin fin

Autor: Mac Barnett

Ilustrador: Jon Klassen

Traductora: Teresa Mlawer

Editorial: Juventud

Año: 2013

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 26 x 22 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Título y fecha original de publicación: Extra Yarn. 2012

Referencia: Barnett, M. y Klassen, J. (il.). (2013). Hilo son fin. Juventud.

Reseña:

El cuarto título como ilustrador de Jon Klassen supone el inicio de una dupla con el escritor Marc Barnett que, como se ha señalado en las entradas anteriores, se ha consolidado en esta década como una de las más exitosas y celebradas dentro del ámbito relacionado con la LIJ. En su primer título compartido, el texto de Barnett nos transporta a la estructura de los cuentos de hadas. Una protagonista que descubre entre la nieve una caja de hilos de todos los colores y, a partir de este descubrimiento, se dedica a repartir prendas coloridas dentro de un ambiente gélido y nevado (seguramente Klassen nos transporta a sus recuerdos de infancia en Ontario y los duros inviernos). 

A partir de la bondad de Anabel nos adentramos en detalles que Klassen nos regala para darnos pequeños toques de humor con referencias a sus libros (ahora, cuando observamos en la pizarra de la clase de Anabel un triángulo, cuadrado y círculo nos preguntamos si ya había una semilla del futuro) como al oso de su primer libro. También encontramos personajes estrafalarios: como el señor Martin que, pese a la nieve, no usa ni suéter ni pantalones y la licencia de Klassen con el pequeño Luis (decía en una de sus charlas que en el texto de Mac Barnett solo ponía Little Louis y, que más gracioso que dibujar a un bebé era dibujar a un hombre de pequeño tamaño). Todas las prendas que teje sin descanso Anabel llenan de color el pequeño pueblo (plantas, casas, mobiliario público, …) y, con esas noticias aparece la figura de un villano (con una estética cercana a Pierre Nodoyuna de Hanna-Barbera) que desea esa caja de hilos de colores, que tanto da de sí.

Frente al gusto de la pareja por finales abiertos en posteriores entregas, en esta ocasión optan por una sátira con la pugna entre bondad y ambición. La solidaridad frente al egoísmo y el deseo de pertenencia. Eso me recuerda a un personaje de la novela Las partículas elementales de Houellebecq y una reflexión sobre el consumismo: nuestras sociedades se construyen sobre el deseo de la posesión y no por la satisfacción. Bonita metáfora de una narración de corte clásico, en la que el texto es el hilo conductor y las ilustraciones lo elevan.

 

Título: Sam y Leo cavan un hoyo

Autor: Mac Barnett

Ilustrador: Jon Klassen

Traductora: Teresa Farrán

Editorial: Juventud

Año: 2014

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 22,5 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Título y fecha original de publicación: Sam & Dave dig a hole. 2014

Referencia: Barnett, M. y Klassen, J. (il.). (2014). Sam y Leo cavan un hoyo. Juventud.

Reseña:

En el polo opuesto, Sam y Leo cavan un hoyo es una narración que se apoya en la ilustración como elemento esencial para desafiar al lector que goza de una perspectiva global de la situación frente a los personajes. En este caso, Sam y Leo (en catalán, Jan i Pep) se proponen una misión esa mañana: cavar hasta encontrarse con algo espectacular. Y eso hacen, juntos o separándose para probar nuevas estrategias con el objetivo de encontrar algo espectacular. El lector sigue sus peripecias y diálogos mientras que observa todos los elementos que hay a su alrededor. 

Ese es el punto humorístico que proponen en el libro que, Klassen también mencionaba que había en parte una estética deudora de un videojuego (Dig Dug de Namco, pero que en mi infancia recuerdo perfectamente mis tardes jugando a otro parecido como el Boulder Dash de la NES). El surrealismo de esta búsqueda, en principio infructuosa, nos recuerda a Qué bonito es Panamá de Janosch y, encontraremos que al menos su perro acompañante, ha conseguido algo en esta peripecia.

Un libro tremendamente divertido y que nos devuelve ese humor basado en el extrañamiento (dedicatoria a Carson Ellis) y en la propuesta de un final feliz menos evidente, en el que la ilustración sostiene gran parte de la narrativa.





Título: El lobo el pato y el ratón

Autor: Mac Barnett

Ilustrador: Jon Klassen

Traductora: Susana Tornero

Editorial: Juventud

Año: 2018

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 22 x 29 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Título y fecha original de publicación: The Wolf, the duck and the mouse. 2017

Referencia: Barnett, M. y Klassen, J. (il.). (2018). El lobo, el pato y el ratón. Juventud.

Reseña:

El último título de la entrada combina en diferentes dosis todos los aspectos recurrentes en sus títulos conjuntos. La premisa del libro nos devuelve al bosque y los cuentos tradicionales (y la figura del cazador) con esta pequeña sátira de cuento de animales que se inician con una situación habitual de la naturaleza (y de los libros de Klassen) en el que el depredador (el lobo) se come a su presa (el ratón). A partir de este momento, todo se pone a disposición de la comedia al encontrarse el ratón devorado con un pato (en la cama con su pijama) al que ha despertado.

El relato se centra en las comodidades que se encuentran en esta situación y se elevan con anécdotas y un humor deudor de Arnold Lobel. Hay sombreros, música, celebración y acción en una historia con todos los elementos de los cuentos tradicionales que son parodiados con sorna, pero sin una necesidad de evidenciar ese juego al lector. De nuevo, el final opta por lo cómico y absurdo (aunque con una lógica interna en los razonamientos de los personajes) y con una novedad en su final como es la propuesta de un cierre al estilo de las leyendas y la explicación de un hecho de la naturaleza: el por qué los lobos aúllan todas las noches a la luna.

Para finalizar, una charla de Mac Barnett que me parece bastante esclarecedora de sus intenciones como autor de LIJ y con un momento muy divertido en la parte final que revela cómo se construye la imaginación a través de la literatura de los jóvenes lectores:


Fran Martínez

Twitter


Web del autor: https://jonklassen.tumblr.com/

Perfil de Twitter Jon Klassen: https://twitter.com/burstofbeaden

Perfil de Twitter de Mac Barnett: https://twitter.com/macbarnett 

Web de la editorial Juventud:

Hilo sin fin: https://www.editorialjuventud.es/hilo-sin-fin-9788426140135/

Sam y Leo cavan un hoyo: https://www.editorialjuventud.es/sam-y-leo-cavan-un-hoyo-9788426140913/

El lobo, el pato y el ratón: https://www.editorialjuventud.es/el-lobo-el-pato-y-el-raton-9788426144959/