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jueves, 28 de abril de 2022

Entradas en azul. Michał Skibiński. He visto un pájaro carpintero (il. Ala Bankrotf). Fulgencio Pimentel e hijos


 Título: He visto un pájaro carpintero

Autor: Michał Skibiński

Ilustradora: Ala Bankroft

Traducción: Katarzyna Moloniewicz y Abel Murcia

Editorial: Fulgencio Pimentel

Año: 2020. (Ed. or. 2019)

Páginas: 132

Tamaño: 19,2 x 26 cm


Reseña

En la reseña de ayer de Sara Lundberg con El pájaro que llevo dentro vuela adonde quiere se mencionaba esta otra joya ilustrada por Ala Bankroft (Helena Stiasny) con He visto un pájaro carpintero. En esa graduación entre texto e imagen, esta plasmación gráfica del cuaderno de Michał Skibiński cristaliza perfectamente la idea del iconotexto en el álbum (o el espacio narrativo, como prefieran). La economía del texto se debe a la tarea impuesta a Michal en el verano de 1939, cuando tenía 8 años, con la escritura de una frase en su cuaderno para mejorar su caligrafía. Yo recuerdo esos cuadernos de verano de la editorial Santillana o similar, pero con más dolor de muñeca al desgastar el grafito del lápiz con las pautas del cuadernillo de caligrafía Rubio. La repetición de frases sin sentido de aquellos cuadernillos hacía que la tarea fuera más insoportable.

Volvemos al origen del cuadernillo, nos ubicamos en el tiempo (1939) y en el espacio (Varsovia). Pueden imaginar el contexto del ascenso del nazismo y la invasión de Polonia en ciernes. Con el Premio Opera Prima en la Feria de Bolonia en 2020, también se sucedieron reseñas y noticias alrededor de la figura de ese niño, como en esta de El País (enlace) gracias a una obra espléndida. Según la noticia se comenta cómo fue sobreviviendo a mudanzas, rescatado del desván y mostrado a la editorial por el sobrino de Michal. También conocemos más cosas de su vida: la entrada al seminario y especializarse en sacerdote para sordos. La Europa de aquellos días parece lejana, pero recordamos que el actual presidente de Polonia afirma cosas tan despreciables como que la ideología LGTBI es peor que el comunismo. Sumamos otros países, el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, los fantasmas nos siguen merodeando. Por eso, es importante la memoria.




La recuperación de la memoria me lleva a diferentes fragmentos del texto que, en su sencillez, se transforma en una experiencia sensorial en la que se observa el paso de los días con la mayoría de sus frases ilustradas (alguna queda simplemente reflejada en la traducción del cuaderno). El funcionamiento es la combinación de las frases en la doble página de su cuaderno original que se transforman en ilustraciones que nos evocan a la densidad de Anne Brouillard en L’orage, composiciones que muestran las sombras y las luces de sus escenarios.  Tormenta que también aparece en uno de los fragmentos diarios de su cuaderno y podremos recordar la referencialidad con dicha obra de Brouillard. También se puede pensar en los paisajes de Emil Nolde o en Otto Modersohn. De los textos que nos recuerdan la vida apacible de las vacaciones del verano: sus paisajes campestres, sus paseos, viajes y con apariciones sorpresivas.

Ejemplo: Emil Nolde, nubes de verano




En el mundo de un niño que aparezca un avión surcando el cielo, rompiendo la calma, es un hecho extraordinario que altera la rutina de un día. Por eso se convierte en un motivo recurrente esa mirada al cielo, pese a que se intercala con juegos o tareas con otros miembros de la familia. También nos detendremos en los primeros sonidos que interrumpen esa vida, el primer bombardeo, sentir que “ha empezado la guerra”, esconderse de los ataques, adquirir consciencia de la ocupación y de que ese avión que llamaba su atención al inicio se ha convertido en una plaga aérea. Entre esa naturaleza sintetizada del texto, la evocación a los sentidos se amplifica con la ilustración a doble página. Así, ese estruendo de una bomba cerca de la casa o la sensación del inicio de la guerra me recuerdan a Memoria (2021) de Apichatpong Weerasethakul y al personaje de Tilda Swinton obsesionada por captura el recuerdo de un sonido, de un estruendo, que la despierta en medio de la noche. Es imposible ponerse en la piel de alguien al que le sobreviene ese impacto.





Las ilustraciones, por tanto, emplean el color, el estilo, el plano y la perspectiva para ubicarnos en un espacio íntimo al prescindir de la presencia humana en su narrativa visual. Eso, por seguir con el sentido cinéfilo, me recuerda a la visión del mundo del niño de la película de Edward Yang Yi Yi del año 2000. Sus retratos fotográficos son una colección de espacios que pasan inadvertidos, sin posar ante ella, simplemente la mirada a un detalle que nadie tiene en cuenta. Por este motivo, el espacio interpretativo y metafórico es amplísimo para que el lector encuentre en esta obra mucho dónde mirar, retroceder e inferir. Al fin y al cabo, las ilustraciones amplifican al texto al trasladarlo a un espacio inferencial y no a una interpretación literal. La visita de una persona, una enfermedad, el juego, el viaje, la espera,… todo se traslada a un espacio simbólico en el que los paisajes, la luz, el punto de vista o el color, … Es como si se pintase la mirada de las personas de los cuadros de Edward Hopper. A veces la mirada es panorámica, otra detallista (la oruga) y con el juego de las miradas desde el interior (de la casa), pero siempre en el exterior, donde la calidez diurna del inicio se apagará por la oscuridad.

La aparición o la mirada sobre los aviones tiene, además, lógica dado que su padre formó parte dela brigada aérea polaca que intentaron impedir el avance de las tropas alemanas en Polonia. El 9 de septiembre, su padre murió. En la entrevista en La Razón (enlace) comenta algunos recuerdos posteriores a las fechas del cuaderno, la opresión a la población judía, los carteles y su mirada incapaz de entender todo aquello a su edad: la muerte y las aceras llenas de sangre, como él comenta en sus respuestas. El respaldo e interés de la crítica por esta obra es completamente justificado y sirve como punto de partida para una comunicación que estoy preparando con mi compañero, el profesor Sebastián Miras para el Congreso Internacional: La censura de la literatura infantil y juvenil en las dictaduras del siglo XX (enlace), aunque nuestro viaje sea hacia latitudes checas.

En próximas fechas seguiré con algunas obras que mencioné en la entrada anterior y volveremos al verano, a la infancia, pero en este caso con el verano más bello del mundo de Delphine Perret.

 

Fran Martínez

https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/

 

 

Instagram Helena Stiasny (Ala Bankroft)

https://www.instagram.com/helena_stiasny/

Web Helena Stiasny

https://helenastiasny.myportfolio.com/ala-bankroft-widzialem-pieknego-dzieciola   

Web editorial Fulgencio Pimentel

https://www.fulgenciopimentel.com/libros/he-visto-un-p%C3%A1jaro-carpintero





 

jueves, 31 de marzo de 2022

Entradas en azul. Vladimir Radunsky. Manneken Pis: a simple story of a boy who peed on a war

 

Título: Manneken Pis: a simple story of a boy who peed on a war

Autor e ilustrador: Vladimir Radunsky

Editorial: Simon & Schuster

Año: 2002

Tamaño: 22 x 28,5 cm. Tapa dura.

 




Reseña

Estos días se recuperan muchas lecturas para dialogar sobre el conflicto y la guerra. Hay títulos para todos los gustos: desde la moralidad vacía hasta el enfrentamiento con la realidad más crítica. No es mi propósito redundar en estas selecciones de lecturas recomendadas, sino mostrar un título con el que disfruto mucho en el aula. Hay varios elementos que me interesan a priori: las alusiones artísticas y la censura moralista sobre la desnudez. Recordamos que en títulos como La cocina de noche de Sendak ponían el grito en el cielo por mostrar los genitales en la ilustración. Recordamos otras: las estrellas amarillas, los bigotes fascistoides de los cocineros o el que metieran en un horno al bueno de Miguel.


La narrativa de este álbum plasma una de las versiones sobre el Manneken Pis (también incorporaron en Bruselas a la versión femenina: Jeanneke Pis), la fuente de bronce de un niño orinando en Bruselas. Las ilustraciones de Radunsky optan por la explosión de color, el collage y el primitivismo en sus personajes como signo distintivo. Por desgracia,  muchos de sus títulos no se han traducido al mercado español (lo último que se publicó fue en la editorial Takatuka para el texto de Jennifer Berne con Sobre un rayo de luz: una historia de Albert Einstein). Sus historias contienen un tono humorístico y con tendencia al sinsentido. Evidente con An Edward Lear alphabet (1999), pero su obra incluye también el interés por la exploración de la materialidad en primeros lectores, el juego con onomatopeyas para la construcción de la narrativa en Yucka Drucka Droni (1998) y especialmente con fragmentos de Woody Guthrie en una pequeña colección. Woody Guthire y Edward Lear. Con estos dos nombres podríamos sumar aquello que Kimberley Reynolds definía en 2007: politics of nonsense.



La narración de Radunsky busca la complicidad con el lector desde la primera página, con su voz omnisciente y las fórmulas de la narración oral para ubicar en un tiempo desconocido al lector, como buena leyenda que es este Manneken Pis. “Hace mucho, mucho tiempo, había una pequeña y bella ciudad detrás de un gran muro de piedra. Tenía esta apariencia”. Esta frase marca perfectamente el tono de un álbum que funciona a la perfección para ser narrado en voz alta (además de la rítmica aparición de onomatopeyas y las repeticiones para enfatizar). También el juego con el tamaño de la tipografía para resaltar los conceptos clave en ese universo. Todo cuenta en el soporte, ya lo saben.



En este caso, la historia que conoció Vladimir Radunsky en Bruselas acabó plasmada con la interrupción en el fulgor de la guerra de la meada de un crío (la ausencia de nombres propios es otro marcador habitual de la narrativa de tradición oral) desde lo alto de la azotea. De nuevo, acota en esa imagen para buscar el efecto humorístico: “Por favor, perdonadle. Era solo un niño pequeño”. Un bello rayo de orina que salpicando el suelo representa el amanecer y el efecto desternillante en los bandos enfrentados. Una historia divertida y que conecta con otro título posterior centrado en esta temática pacifista: What does peace feel like? (2004).



En ese título podrás conocer a qué huele la paz (a flores en una sala de estar familiar), cómo se ve (como un gato y un perro descansando en su canasta) o cómo suena (como el gruñido de un soldado oso cuando le atraviesa una flecha amorosa de Cupido)… Con Manneken Pis, encontramos un ejemplo de lo que Clementine Beauvais titulaba en 2015, The Mighty Child.  En definitiva, la naturalidad de la visión de la infancia para desmontar la estupidez del mundo adulto (ya sea escondido o no).

Y, de regalo, les dejo con otra meada desde la azotea ilustrada por Janosch.

 


¡Ay va, muchachada! ¡Qué chorrazo!



 


miércoles, 23 de junio de 2021

Entradas en azul. Ximo Abadía. Frank. La increíble historia de una dictadura olvidada. Dibbuks

 

Título: Frank. La increíble historia de una dictadura olvidada

Autor e ilustrador: Ximo Abadía

Editorial: Dibbuks

Año: 2018

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 19,5 x 27,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano


Reseña:

Memoria y olvido. Sobre estos términos podemos detenernos durante horas, pero supongo que pertenezco a una generación (nacidos en los años 80) que tuvo que asimilar los olvidos de la transición. Aspectos que, en teoría, eran una forma de cerrar viejas heridas. Desde luego que no para la memoria de los que sufrieron esas heridas. En la descripción de la editorial Dibbuks se cita al autor, Ximo Abadía (Alicante, 1983), en la que muchas personas se sentirán identificadas: “A nuestros abuelos los obligaron a luchar. A nuestros padres los obligaron a olvidar. A nosotros nos toca recordar el pasado, para mirar al futuro.” (enlace)

Por desgracia, a los que nos toca recordar nos educaron sin todas esas lecciones en las clases de Historia en la EGB, la Guerra Civil o el caudillo aún eran espectros de restos de ideologías del pasado (tirando un poco de Jacques Derrida). Es curioso como miramos al futuro después de 2008: por un lado, la idea de revolución social del 15-M y, por otra parte, los hedores de otros espectros que ganaban representatividad en Europa (Orban, LePen,…). No ha sido hasta 2019 que se ha realizado el unboxing de Franco, figura sobre la que Ximo Abadía dedica su mirada para una biografía en la que su estilizada propuesta como ilustrador ha seguido centrándose en aspectos relacionados con las figuras dictatoriales y la insensatez de la guerra como en el reciente Boom: La guerra de los colores (2020) que próximamente tendrá un espacio en el blog y aspectos que, además, como ilustrador traerán para la editorial Zahorí Books el título de Rebecca Gale: People Power en el que, por lo que describe el catálogo de la editorial, se reflejarán una lista de revoluciones sociales como el movimiento Black Lives Matter o Fridays for Future. 

Lecturas que nunca sobran ante la vuelta de viejas semillas ideológicas y el carácter cíclico al que nos conducen a los mismos errores. Esa sensación de una generación que se define perfectamente en este fragmento de una entrevista para RTVE por Jesús Jiménez (02/02/2018): “Creo ese pacto del olvido es un premio a los que participaron en la dictadura y una falta de respeto a toda la gente que murió. Creo que apenas se enseña esa etapa tan importante de nuestra historia. En algunos libros de colegio apenas ocupa 10 líneas. Creo que es importante que la gente joven sepa quién era el dictador, su mentalidad y el genocidio que ocurrió durante esta etapa en el poder. No podemos crecer sin conocer nuestro pasado”. (fuente: rtve.es, 02/02/2018)

La intención de Ximo Abadía en la unión de una sátira sobre el personaje, pero con un formato accesible al lector infantil (sin menospreciar ni un ápice de su capacidad para cuestionarse y reírse del personaje). A modo de biografía, el breve texto se realiza en tercera persona. Ya le vemos en el carrito con su gorra, recupera el apodo de “cerillita”  y la obsesión por los cuadrados (el ladrillo de mente), sus escasas dotes o aptitudes físicas (sin entrar en aquello que perdió en 1916). Mediante analogías con su intolerancia a la diversidad de formas y su ascenso mediante el impulso de otros dictadores de los cuales no aparece el nombre (Hitler y Mussolini), pero que le ayudaron a imponer la brutalidad de sus ideas con los bombardeos (con más de 300 muertos en Alicante, el 25 de mayo de 1938 al Mercado Central). La ilustración de las bombas cayendo y su texto breve (Volvió. Y se hizo con el poder) nos deja una de las ilustraciones más divertidas, por lo patético del personaje: un esmirriado elevado a figura imponente en la escultura. Y, sobre esculturas, nombres de calles y plazas, hay que “celebrar” la nueva idea del ayuntamiento de la capital sobre la escultura a una fuerza militar. Y, volvemos a los espectros.

La segunda parte del texto refleja la crueldad del conflicto y la opresión impuesta por el poder militar sirviéndose de nuevo de las formas para representar los cuerpos en las fosas: todo el que fuera diferente, no tenía cabida. El exilio y 39 años que se reflejan en una ilustración sin tapujos: estampa de un fusilamiento, trabajos forzados y prisión. Hasta que llegó su ocaso (con la visita correspondiente de la Parca). Las páginas finales terminan de construir la crítica: aunque se fue, dejó a los que se beneficiaron de aquello (vemos la representación de la iglesia aupada a la cima) y, lo peor, a los que no se enriquecieron de nada y tan solo son nostálgicos. La última ilustración deja la palabra en el aire que también representaba los libros para mañana de la editorial Media Vaca. Con formas geométricas, patrones, el uso habitual de superposiciones, la paleta rojo-azul y amarillo como recurso mínimo con el máximo poder visual para reflejar una historia a la que se le sigue dando vueltas y empleando como estandarte. Un álbum muy recomendable y como cierre, dada la temática espectral y la figura del susodicho, un poema de Julia Otxoa: Todos los trajes de la muerte:

La vida es insoportable

sobre las cenizas de las víctimas.

No me hables de los héroes,

he visto todos los trajes de la muerte,

la sombra de la sangre derramada

es siempre imborrable y única.

Miro nuestra casa

y sólo veo fantasmas.

(de La nieve en los manzanos, 2000)

 

 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial

https://www.dibbuks.es/tienda/index.php?route=product/product&product_id=499

Instagram Ximo Abadía

https://www.instagram.com/ximoabadia/?hl=es

 

viernes, 4 de junio de 2021

Entradas en azul. Antón Fortes y Joanna Concejo. Humo. OQO

 

Título: Humo

Autor: Antón Fortes

Ilustradora: Joanna Concejo

Editorial: OQO

Colección: Qontexto

Año: 2008

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 24 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

“A los que nunca se someten a la verdad de los vencedores” (Dedicatoria interior de Humo).

Dentro de la representación de la memoria histórica hay diversidad de relatos en formato álbum que reflejan las diferentes consecuencias de la II Guerra Mundial, voces que también reflejan la posición del protagonista frente a estos eventos: en Rosa Blanca, una niña alemana que descubría las atrocidades encubiertas del nazismo y, posteriormente, Innocenti reflejaría las memorias de los que sufrieron la opresión en La historia de Érika. No solo las voces de los protagonistas, también hay diferencias según la visión del autor de los hechos, si refleja la resistencia francesa o las consecuencias desde el punto de vista de las tropas aliadas. Algo así trazó Robbins (2008) con un artículo titulado “perpetuador, colaborador o liberador” ejemplificando diferencia en el tratamiento según los países de las consecuencias del Holocausto a través del reflejo en algunos ejemplos de literatura infantil. Me parece un enfoque interesante y lógico dado el papel con el que asumimos los fragmentos de la historia y el papel desde el que el autor refleja estos hechos.

Con Humo, el texto de Antón Fortes nos ubica en la intimidad de la memoria de un niño judío que inicia el viaje al horror de los campos de concentración. Reflejos literarios de esas memorias, documentación de los poemas de los niños del campo de concentración de Terezin y otros tantos ejemplos de una memoria que nos perturba desde el simbolismo literario. Una narración que se complementa con las ilustraciones delicadas y líricas de la polaca Joanna Concejo (1971) y que nos traslada desde la iconicidad de sus representaciones a los espacios de la memoria del texto. La voz de un niño que observa su nueva realidad, con pocas palabras, cuando el viaje en el tren inicia la narración (“El tren lleva muchos vagones, no es como el que nos llevaba a la playa”). La separación en la entrada, el campamento para hombres y otro para mujeres y niños. Las miradas que se cruzan en silencio, inexpresivas, sin esperanza. La narración se acompaña de elementos figurativos sobre los recuerdos de la otra vida interrumpida, la paulatina degradación física, la dureza del invierno, el hambre, el miedo. En las vivencias descritas, conocemos la dureza del campo, pero también los espacios de libertad que quedaban: las amistades, la resiliencia de adaptarse a la rutina, el afecto y el calor de la madre. Intercambiamos miradas fugaces con el protagonista, compartimos la desesperación de la madre. 

Los esbozos de Joanna Concejo en miniatura, la pesadilla encarnada en un dragón verde y la paulatina aparición de las cámaras de gas (la casa de la chimenea). Cada vez quedan menos elementos humanizadores, toda esperanza se desvanece y vemos el camino hacia el horror. También resuenan las cosas que le dice su madre, pero vemos la representación de los maniquíes y los números tachados. Como decía María José Ferrada en su charla sobre Méxique, hablaba de los números. Lo pequeña y rápida que es la cifra, la escasez de humanidad detrás de ella donde se esconde una historia, una vida. La ilustración final, recuperando el azul de la habitación, caminando de la mano junto al amigo que conoció allí. Simplemente, estremecedor.

Humo de Antón Fortes y Joanna Concejo es un álbum sobrecogedor, no exento de lirismo y que nos enfrenta con la visión de la víctima y la barbarie del Holocausto. 

 

 

 

Fran Martínez

Twitter

 

Web de la editorial:

http://oqo.es/product/humo/

Instagram Joanna Concejo

https://www.instagram.com/joannaconcejo/?hl=es

Referencias

Referencias

Robbins, M. (2008). Perpetrator, Collaborator, Liberator: What Do We Tell the Kids? The Looking Glass: New perspectives on Children’s Literature, 12 (1). Recuperado de: https://ojs.latrobe.edu.au/ojs/index.php/tlg/article/view/53