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viernes, 10 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Jorge Luján e Isol. Ser y Parecer. Kókinos

 

Título: Ser y parecer

Autor: Jorge Luján

Ilustradora: Isol

Editorial: Kókinos

Año: 2008

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 21,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

En estas últimas entradas no podía faltar Isol Misenta, aunque en esta ocasión sea en su faceta de ilustradora de los textos de Jorge Luján. El dúo publicó cuatro títulos altamente recomendables: el juego intertextual con Numeralia, Pantuflas de perrito o el premiado Tic-Tac. En realidad, esta entrada tiene este encabezado, pero se centra en tres títulos: Ser y parecer, Mi cuerpo y yo y Tener un patito/nene es útil. Con estos tres títulos tenemos el abordaje de cuestiones existenciales y filosóficos, pero también la descentralización con el punto de vista del otro. Incluso, con los poemas de Jorge Luján esa otredad es intrapersonal: cómo afrontar de manera sencilla una cuestión entre cuerpo y alma, lo material y lo incorpóreo.

Ser y parecer

Ser y parecer, cómo nos vemos (o nos pueden ver) y qué somos realmente. Cuestiones que se canalizan perfectamente en una autora que maneja ese código dual en diferentes títulos reseñados en el blog: El globo, Piñatas, Intercambio cultural, pero otro que destacaría con mayúsculas sería Petit, el monstruo.

Mi cuerpo y yo

El abordaje de estas dudas existenciales con los poemas de Jorge Luján se refleja de una manera sencilla y, como comprenderán, no hay nada más inteligente. ¿Quiénes somos? ¿Quién es el yo? ¿Cómo me ven los demás? ¿Cómo somos por dentro? Cuestiones tan abstractas tan perfectamente representadas en las ilustraciones de Isol, empleando los diferentes códigos de color en sus ilustraciones para reflejar esa dualidad que terminaría desbordando con el formato de Tener un patito/nene es útil con la descentralización del yo (¿se acuerdan del problema de las tres montañas de Piaget?).


Dos códigos de color (azul y amarillo) y un álbum en acordeón reversible para cada punto de vista. Sencillez y minimalismo para la máxima expresión de la inteligencia y, como no, un regalo para los lectores que disfrutan de unas lecturas tan sesudas. Con los álbumes de Jorge Luján también esa diferenciación entre ese binomio tan difícil de explicar por su sentido abstracto siempre acaba resolviéndose con algo esencial: la autoestima y el autoconcepto en alto como resolución narrativa. Por extensión, no solo habla de nosotros. También habla de los otros. Nosotros podemos ser y parecer cosas diferentes, mi cuerpo y yo también divergen. Como el resto. Por este motivo señalaba al inicio de la entrada aquello de inter e intrapersonal. En definitiva, esta entrada sirve para recordar la maravillosa obra de Isol y recomendar también la de Jorge Luján (del que también recomendaría sin duda ¡Oh, los colores! con ilustraciones de Piet Grobler).






 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://editorialkokinos.com/producto/ser-y-parecer

Web Jorge Luján

https://jorgelujan.net/libros-infantiles/ser-y-parecer/

Instagram Isol

 https://www.instagram.com/isolmisenta/?hl=es

miércoles, 6 de octubre de 2021

Entradas en azul. Suzy Lee. Espejo. Barbara Fiore Editora

 


Título: Espejo

Autora e ilustradora: Suzy Lee

Editorial: Barbara Fiore Editora

Año: 2008. Original: 2003, Ed. Corraini

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 31 x 18 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano. Álbum sin palabras


Reseña:

La mirada al otro. Esa era la temática central de la anterior reseña dedicada a Armin Greder y, en esta ocasión, la mirada interior con la dualidad entre la realidad y lo imaginario (cuerpo y alma, aunque como siga así acabo en Joy Division). La primera obra de La trilogía del límite (titulada así por la autora e incluso con un ensayo dedicado a la reflexión sobre estas) es Espejo y que marcó la intención artística de la autora coreana Suzy Lee (1974) en esa exploración de los elementos materiales del álbum: desde la decisión del formato (aquí, la forma del álbum representa el espejo premiando la verticalidad) y, fundamentalmente, el pliegue central para la diferenciación de dos mundos que se observan a través de una protagonista que será recurrente en su obra (una mirada personal o su persona). Pese a que es un álbum sin palabras, el título nos indica el mecanismo de simetría que encontraremos en la página: la protagonista y su reflejo. Y, como no, es el momento para la activación de nuestros conocimientos previos sobre álbumes que emplean estos mecanismos con el pliegue y, la intertextualidad con Lewis Carroll y Alicia (A través del espejo).

Es un hecho recurrente encontrar estas comparaciones en diferentes artículos académicos como el de Sungyuo Lee (2016): Suzy Lee’s Adventures in Picture book Land. Sobre esas aventuras, también es muy recomendable el capítulo de Rosa Tabernero en el que también se analiza la adaptación de Suzy Lee de la obra de Carroll. Como apuntaba Tabernero-Sala (2019): “El libro se convierte, por tanto, en un escenario en el que los espacios y la disposición de los personajes implican una representación al servicio de la idea” (p.40). Las guardas, con la simetría de las manchas y el color amarillo, dan paso a un espacio enigmático, en blanco y el trazo de su protagonista que nos revela con sus gestos y miradas la exploración de ese otro lado del pliegue central con el que comenzará una interacción (observando los diferentes estados emocionales ante la sorpresa inicial) que se iniciará con desconfianza hasta el reconocimiento de sí misma y, finalmente, desdibujar esa frontera. Momentos en los que se exploran los trazos más expresivos y coloristas que muestran la unión de dos mundos en perfecta sincronía. El álbum, además, está sujeto al surrealismo de la propuesta a partir de la entrada de la doble página en blanco (desaparecen en la unión de los dos lados del espejo). El conflicto aparece cuando la sincronía entre ambos lados desaparece (se convierte en una realidad divergente) y acaba siendo tratado con crueldad y con las consecuencias tratadas con la imagen del espejo hecho añicos. Finalmente, la culpa.

El espacio interpretativo en este tipo de álbumes sin texto permite jugar con anticipaciones, inferencias de significado y diferentes mecanismos que van más allá de la catalogación como simples estímulos visuales para crear una narrativa. Además, abierta al remitirse al mundo de la imaginación. Esa dualidad y juego que no escapa del egoísmo o una visión única de cómo debe funcionar el mundo, de qué deben hacer los demás (incluida nuestra sombra, siempre sujeta a nuestros movimientos). Para finalizar, vuelta a la banda sonora y un clásico de la Velvet con Nico: I'll be your mirror.

 


Y, ojalá, pronto esté disponible su nuevo libro en formato acordeón (Dream of becoming water) a partir de una canción de Lucid Fall:






Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.barbarafioreeditora.com/catalogo/libros/espejo

Web de Suzy Lee

http://www.suzyleebooks.com/home.htm

 

Referencias

Lee, S. (2016). Suzy Lee’s Adventures in Picture book Land. Bookbird: A Journal of International Children's Literature 54(4), 17-21. doi:10.1353/bkb.2016.0103

Tabernero-Sala, R. (2019). Elogio del límite: Suzy Lee y el libro como espacio de representación. En I. Mociño-González (Ed.), Libro-obxecto e xénero : estudos ao redor do libro infantil como artefacto (pp. 33-50). Servizo de Publicacións da Universidade de Vigo.

 

viernes, 4 de junio de 2021

Entradas en azul. Antón Fortes y Joanna Concejo. Humo. OQO

 

Título: Humo

Autor: Antón Fortes

Ilustradora: Joanna Concejo

Editorial: OQO

Colección: Qontexto

Año: 2008

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 24 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

“A los que nunca se someten a la verdad de los vencedores” (Dedicatoria interior de Humo).

Dentro de la representación de la memoria histórica hay diversidad de relatos en formato álbum que reflejan las diferentes consecuencias de la II Guerra Mundial, voces que también reflejan la posición del protagonista frente a estos eventos: en Rosa Blanca, una niña alemana que descubría las atrocidades encubiertas del nazismo y, posteriormente, Innocenti reflejaría las memorias de los que sufrieron la opresión en La historia de Érika. No solo las voces de los protagonistas, también hay diferencias según la visión del autor de los hechos, si refleja la resistencia francesa o las consecuencias desde el punto de vista de las tropas aliadas. Algo así trazó Robbins (2008) con un artículo titulado “perpetuador, colaborador o liberador” ejemplificando diferencia en el tratamiento según los países de las consecuencias del Holocausto a través del reflejo en algunos ejemplos de literatura infantil. Me parece un enfoque interesante y lógico dado el papel con el que asumimos los fragmentos de la historia y el papel desde el que el autor refleja estos hechos.

Con Humo, el texto de Antón Fortes nos ubica en la intimidad de la memoria de un niño judío que inicia el viaje al horror de los campos de concentración. Reflejos literarios de esas memorias, documentación de los poemas de los niños del campo de concentración de Terezin y otros tantos ejemplos de una memoria que nos perturba desde el simbolismo literario. Una narración que se complementa con las ilustraciones delicadas y líricas de la polaca Joanna Concejo (1971) y que nos traslada desde la iconicidad de sus representaciones a los espacios de la memoria del texto. La voz de un niño que observa su nueva realidad, con pocas palabras, cuando el viaje en el tren inicia la narración (“El tren lleva muchos vagones, no es como el que nos llevaba a la playa”). La separación en la entrada, el campamento para hombres y otro para mujeres y niños. Las miradas que se cruzan en silencio, inexpresivas, sin esperanza. La narración se acompaña de elementos figurativos sobre los recuerdos de la otra vida interrumpida, la paulatina degradación física, la dureza del invierno, el hambre, el miedo. En las vivencias descritas, conocemos la dureza del campo, pero también los espacios de libertad que quedaban: las amistades, la resiliencia de adaptarse a la rutina, el afecto y el calor de la madre. Intercambiamos miradas fugaces con el protagonista, compartimos la desesperación de la madre. 

Los esbozos de Joanna Concejo en miniatura, la pesadilla encarnada en un dragón verde y la paulatina aparición de las cámaras de gas (la casa de la chimenea). Cada vez quedan menos elementos humanizadores, toda esperanza se desvanece y vemos el camino hacia el horror. También resuenan las cosas que le dice su madre, pero vemos la representación de los maniquíes y los números tachados. Como decía María José Ferrada en su charla sobre Méxique, hablaba de los números. Lo pequeña y rápida que es la cifra, la escasez de humanidad detrás de ella donde se esconde una historia, una vida. La ilustración final, recuperando el azul de la habitación, caminando de la mano junto al amigo que conoció allí. Simplemente, estremecedor.

Humo de Antón Fortes y Joanna Concejo es un álbum sobrecogedor, no exento de lirismo y que nos enfrenta con la visión de la víctima y la barbarie del Holocausto. 

 

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

http://oqo.es/product/humo/

Instagram Joanna Concejo

https://www.instagram.com/joannaconcejo/?hl=es

Referencias

Referencias

Robbins, M. (2008). Perpetrator, Collaborator, Liberator: What Do We Tell the Kids? The Looking Glass: New perspectives on Children’s Literature, 12 (1). Recuperado de: https://ojs.latrobe.edu.au/ojs/index.php/tlg/article/view/53

 

miércoles, 26 de mayo de 2021

Entradas en azul. J. y W. Grimm. Pablo Auladell. La casita de chocolate. Kalandraka

 

Título: La casita de chocolate

Texto: J. & W. Grimm

Ilustraciones: Pablo Auladell

Traducción: Marta Rincón

Editorial: Kalandraka

Colección: Libros para soñar

Año: 2008

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 22 x 22 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Conectando con las entradas de esta semana y el reflejo en la tradición oral de las condiciones de clase en las que circulaban estas historias. La pobreza y la falta de sustento de la familia que decide abandonar a los niños en el bosque y que recogida por los Hermanos Grimm es interpretada visualmente por Pablo Auladell con su inconfundible maestría que también aplicó a cuentos de Hans Christian Andersen en la colección de Anaya en la que participaron nombres que hoy son considerados como referentes indiscutibles en la ilustración: Elena Odriozola y Javier Sáez Castán. También, fue una práctica habitual en la editorial Kalandraka la reilustración de este patrimonio cultural, desde la Caperucita de Rodríguez Almodóvar que ilustró Marc Taeger como uno de los diferentes ejemplos, entre otras adaptaciones de la tradición oral. Entre los cuentos que pervivieron en el imaginario colectivo, Hansel y Gretel ha sido uno de los que no ha precisado de una adaptación canónica de Disney, pero también ha tenido ediciones que eliminaban muchos de los elementos más controvertidos para acomodarlos a la moral adulta de blanqueamiento de la infancia.


Historias recogidas por los Grimm que, desde la séptima edición en 1857, también cuentan en la actualidad con adaptaciones desde nuevas perspectivas artísticas de este cuento por parte de Anthony Browne o Lorenzo Mattotti, como ejemplos de grandes ilustradores que han transmitido ese ambiente en el que la oscuridad y la pobreza eran parte del paisaje de una narrativa que ha formado parte de la infancia. En este caso, en La casita de chocolate Pablo Auladell, plasma con maestría en sus representaciones con un aire siniestro en las caretas de los personajes como una pesadilla veneciana y espantapájaros, las dos caras del bien y el mal y la representación de la bruja como un ave de mal agüero. Y una ilustración a doble página sin texto en la llegada a la casita de chocolate que es cautivadora. Detalles que se reflejan en la simetría desde las guardas con la misma imagen opuesta y en negativo, primero del cuervo y, en las guardas finales, Hansel y Gretel. La naturaleza con aire mitológico, las miradas humanizadas de la naturaleza en los árboles oscuros, siluetas, extraños artefactos a vapor, extrañas figuras con semblante humano y figura mitológica unida a la degradación como si observásemos la erosión visual de la memoria. Un espacio donde la sugerencia está por encima de la ilustración minuciosa y la mancha como espacio simbólico de una historia conocida que evoca más que plasma. Espectrología como diría Derrida.


En líneas generales, el aire sombrío de la historia es capturado a la perfección por Pablo Auladell y que, en definitiva, ofrece muchas claves para su obra posterior con ejemplos como La feria abandonada (2013), Dorothy (2017) o El Paraíso Perdido (2018) o la reciente ilustración de la selección de poemas de Antonio Machado también publicados por Kalandraka. Una maravilla en la que deleitarse visualmente.


Pablo Auladell -On Work- UollasTV


Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/la_casita_de_chocolate-978-84-96388-83-3-castellano-548.html

Instagram Pablo Auladell

https://www.instagram.com/pabloauladell

domingo, 31 de enero de 2021

Entradas en azul. La palabra y la memoria. Pedro C. Cerrillo y César Sánchez Ortiz


Título: La palabra y la memoria. Estudios sobre la Literatura Popular Infantil.

Coordinadores: Pedro César Cerrillo y César Sánchez Ortiz

Editorial: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha

Colección: Arcadia, nº18.

Año: 2008

Páginas: 408

Encuadernación y formato: 19 x 25 cm.

Idioma: castellano.

Reseña:

Para cerrar el círculo iniciado en enero recupero la lectura de un manual coordinado por Pedro César Cerrillo y César Sánchez Ortiz para darle un punto y seguido a la actividad temática del blog. El título, La palabra y la memoria, es representativo de los contenidos ofrecidos hasta ahora en este espacio y seguirán presentes en este espacio. Editado por Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha en 2008, este volumen integra a muchas de las voces autorizadas en este país sobre el estudio de la Literatura Infantil y el estudio de la tradición oral: Antonio Rodríguez Almodóvar, Ana María Pelegrín, Amando López Valero, Gabriel Núñez, Eloy Martos y los propios coordinadores: Pedro César Cerrillo y César Sánchez Ortiz. Nombres que también podemos encontrar dentro de la página web de la Biblioteca Cervantes Virtual para profundizar en su trayectoria investigadora: enlace.

La idea de esta entrada como cierre ha surgido leyendo el capítulo La literatura infantil: entre la trasgresión y el orden de Ramón F. Llorens García. Os resultará en este espacio conocido el nombre, ¿verdad? En este capítulo, Ramón comenzaba con un fragmento de un poema de Octavio Paz titulado Viento, agua, piedra:

“El viento esculpe la tierra,

la piedra es copa del agua,

el agua escapa y es viento.” (p.257)

La memoria, su erosión y la circularidad de la naturaleza en permanente cambio. También podría recordar el inicio de los versos de Jorge Luis Borges en Arte poética:

“Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.”

La palabra, la memoria y su permanencia. Especialmente expresada a través de la oralidad y que también ha visto esta cadena de transmisión cercenada por la evolución de las sociedades en muchos niveles: la hiperestimulación audiovisual y la dificultad para la crianza. También se señalan (p.261) las ideas de Pelegrín (1993): ante la carencia y ausencia de esta transmisión de la lírica popular infantil surge la idea de la restitución para revertir la tendencia. Se señalan dos alternativas: la recuperación en el ámbito educativo y, por otra parte, la pérdida en el uso popular-cotidiano fuera del ámbito educativo. Y, esta labor de los diferentes investigadores y el papel de las Facultades de Educación (como señala Llorens, especialmente en los grados de Maestro/a en Educación Infantil) tiene un papel clave para generar dinámicas que consigan la apreciación en el ámbito primario de socialización, como son las familias.

Rescataría muchas citas relevantes, pero una de las más aclaratorias:

“La literatura popular infantil supone para el niño el descubrimiento de un mundo que abre la palabra, que la hace viva.” (p.263)

Y, se apoya en una cita de Unamuno (1966, p.115) en el que subraya otro elemento capital: “El lenguaje mismo era un juguete; jugábamos con él”. La palabra, como el agua, el viento y la piedra del poema de Octavio Paz, el tiempo como un río de Borges. La palabra como un juguete, algo material. La idea de la riqueza de la palabra de manera consustancial al ser humano en su vida, educación y crecimiento. Cuando se recuperaron las nanas en este espacio, como palabras que nos envuelven y dan calor. Una capacidad material en la que reconstruir senderos que nos conectan con anteriores generaciones. La palabra y la memoria como un río, en la que parece que la escuela se convierte en un salmón, nadando contra la corriente. Pero es esa idea de juguete que nos lleva al juego, a la función lúdica, a la fruición. La vía en la que reconstruir ese lazo, como un elemento cotidiano y convivencial.

No menos importante es la idea de “no desvirtuar” la literatura popular infantil por parte de las personas adultas que median en esta labor. Que, de ninguna manera, como señala, debe convertirse en una “intromisión”.  En esa recuperación se plantean diferentes vías y, en esta labor, las Tecnologías de la Información y Comunicación pueden ofrecer una alternativa. Y, estas palabras en 2008, creo que en 2021 también tienen espacio para ser contestadas desde los espacios dedicados a la Literatura Infantil desde la virtualidad o la tarea de grupos de investigación, editoriales, autores…en definitiva, el ecosistema literario en el que nos encontramos. Y, como idea de cierre que nos remite al título del capítulo: “La lírica popular infantil fue orden y transgresión, no dejemos que en este siglo XXI el orden acabe acechando a la transgresión”. (p.274)

En conclusión, de manera periódica, se recuperarán en este espacio entradas dedicadas a La palabra y la memoria. Y, como pequeño juego que espero que no sonroje al autor de este capítulo, no hay mejor manera de recomendar la lectura de este manual que con la referencia al creador de este blog y nuestro profesor Ramón Llorens. 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://blog.uclm.es/cepli/publicaciones/coleccion-arcadia/

Blog CEPLI

https://blog.uclm.es/cepli/

Blog Grupo LIEL

https://blog.uclm.es/grupoliel/ 

 

 

lunes, 21 de diciembre de 2020

Entradas en azul. Katsumi Komagata. Little Tree / Petit Arbre

 

Título: Little tree / Petit arbre

Autor e ilustrador: Katsumi Komagata

Año: 2008

Editorial: One Stroke / Les trois ourses

Páginas: 30

Encuadernación y formato: 21 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: japonés, francés e inglés

Referencia: Komagata, K. (2008). Little tree. One Stroke/ Les trois ourses.

Reseña

Cuando nos acercamos a la Literatura Infantil y Juvenil y, en concreto, al formato del libro-álbum se activan diferentes aspectos en su categorización en la triangulación entre formato-texto-imagen. En esa tripleta de elementos se encuentran autores e ilustradores con bagajes muy diferentes y con una pluralidad de expresiones artísticas. Si bien se han determinado las características del texto en cuanto a extensión, temáticas, lenguaje, situaciones y tipos de personajes para alcanzar cierto consenso, en el plano artístico también se establecen determinados patrones en el acercamiento de estas narrativas desde las primeras edades. Sin embargo, existe una pluralidad de expresiones artísticas en la ilustración que conectan con diferentes tendencias artísticas. Así, una de las frases más repetidas a la hora de valorar los "libros de artista" proviene de Kveta Pacovska y la propuesta de convertir al libro-álbum en la entrada a un museo desde la primera infancia.

En este terreno, los libros-objeto (usando el término de Bruno Munari) ofrecen una intervención en la educación literaria desde la exploración de su formato. En este sentido, los libros de Katsumi Komagata (1953) se ha convertido en un referente por sus creaciones desde los años noventa como autor que combina los elementos del diseño gráfico y el formato en sus obras. Entre sus influencias reconocibles (y reconocidas) se encuentran Leo Lionni, Paul Rand, Bruno Munari, Enzo y Iela Mari.

En sus talleres y conferencias explica el recorrido vital por el que ha desarrollado esta labor y su interés por la creación de estos libros-objeto para los más pequeños a partir de su necesidad de interacción con su hija con la serie de tarjetas de la colección Little Eyes, a través del contraste de color y formas en blanco y negro, hasta la introducción del color según detectaba en su hija aspectos que le sorprendían de su manera de percibir el mundo. En este sentido, el lenguaje artístico de Komagata está conectado al lenguaje de la primera infancia a partir de la naturaleza y la abstracción geométrica con sus formas.

Un periplo vital y laboral en el que relata su dificultad para publicar sus obras y cómo, cuando trabajaba en Nueva York en la CBS, consiguió el interés por su obra desde el ámbito artístico y, concretamente, desde el MOMA. Este fue el punto de partida para su producción literaria posterior, el Museo de Arte Moderno de Nueva York y el interés de una editora francesa por su trabajo. El resto, para nuestra suerte (no tanto para nuestro bolsillo) ya es historia. Una trayectoria que complementa con su labor en proyectos de libros que buscan la exploración sensorial (Plis et plans fue un proyecto que le propusieron para niños ciegos) o la instalación en el espacio en la unidad infantil de un hospital, además de sus exposiciones en museos y talleres.

Páginas interiores de Little tree. Katsumi Komagata

La idea de Little tree nace de manera diferente, al ser una obra que sirve como despedida a un ser querido. El diseño artístico del libro se transmite en diferentes dimensiones sensoriales (como el tacto en el uso del papel y la textura). En diversos capítulos de Sandra Beckett (2013; 2018) clasificaba sus obras como "libro de artista" en la tradición de Munari o Lavater y, en el recorrido que hacía sobre su obra, calificaba este Little tree como “libro-escultura”. Un término muy aclaratorio. En sus creaciones se comprenden muchos de los principios que presentaba Bruno Munari (1983) sobre su metología proyectual y sus experimentos con los libros ilegibles, los prelibros o En la noche oscura con la materialidad y la edición.

En esta obra Komagata nos lleva hacia terrenos relativos a la naturaleza, a la idea cíclica del paso del tiempo, de la reiteración y la permanencia. Unido a la idea trascendente y el simbolismo que también conecta con la cultura japonesa (y recuerdo, como no, el cine de Yasujiro Ozu) y una temática como la naturaleza como representación de ciclo vital en línea con Las estaciones de Iela Mari. La naturaleza como espacio de calma y reflexión sobre el paso del tiempo, sus presencias y ausencias. La inevitabilidad. 

Páginas interiores de Little tree. Katsumi Komagata

Con un texto breve (en tres idiomas) acompaña con frases que invitan al bucolismo y la contemplación del cambio en el color de los paisajes, el crecimiento en el pliegue central de la semilla hasta su crecimiento y diseminación. El lector se sumerge en un juego entre imagen-texto-formato en cada paso de página donde el narrador explica sus cambios en el tiempo. Para reconocer la función del texto con la imagen y el objeto se intuye que el espacio para que el lector complete con la imagen el mensaje textual también se ve afectada por la perspectiva del objeto central, el árbol y sus sombras (y sus diferentes ángulos). De esta manera, además del foco de nuestra perspectiva como lectores, también se incluye la perspectiva del árbol. Curiosamente, aunque no sucede en todas sus páginas, también hay una propuesta con la textura del papel simulando la rugosidad del tronco cuando se vuelve verde y frondoso.

A medida que se despliegan las páginas el árbol crece ante nuestra mirada, deslumbrados por su estética y cambiando el color que le envuelve. En este tránsito y crecimiento, el texto describe con sencillez sus cambios en cada estación, pero también remite a su papel en el entorno como espectador que es descubierto a medida que crece, desde las primeras hojas verdes hasta la belleza primaveral en flor (tan arraigada a la cultura japonesa con los cerezos). Nos traslada por los días soleados, las tormentas, el frío, las inclemencias del viento y la noche. La acogida del nido y los pájaros. E, inevitablemente, su marcha a tierras cálidas. Son pequeñas alegorías al tránsito vital que, inexorablemente, también llega a su fin. Y, de la misma manera, empieza otro ciclo. Una nueva vida. La germinación de un nuevo sueño.  

Estos recursos le llevaron a la mención dentro de los mejores libros de ficción en 2010 en la Feria del Libro de Bolonia. A través de sus talleres ha trasladado la intención de sus obras y os animo a que os adentréis en su obra. En ellas también habla de la fragilidad de su formato y que él la entendía como una manera de transmitir la importancia de los cuidados (como a las personas que nos rodean).

Páginas interiores de Little tree. Katsumi Komagata

Finalmente, la lectura en este contexto de Little tree es una lectura que también nos enfrenta a cuestiones existenciales y, dados los condicionantes epidemiológicos, nos propicia la mirada sosegada a preguntas esenciales (y con una sencillez que permite a cada persona tomar su propia interpretación simbólica). Así, me parece una lectura de una gran sensibilidad para dialogar, más con la preocupación que rodea a nuestras personas mayores o ante una época envuelta de pérdidas personales y colectivas. En definitiva, un libro especial. Y como himno de despedida, Gabriela Mistral.

Ilustración con Katsumi Komagata.2017. Bonito editorial

Web One Stroke: https://www.one-stroke.co.jp/onlineshopbook?page=3

Finalmente, un agradecimiento a la Llibreria Sendak por la propuesta de su catálogo, tan arriesgado y artístico. http://www.llibreriasendak.cat/

Fran Martínez

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Referencias

Beckett, S. L. (2013) Crossover Picturebooks: A Genre for All Ages. Taylor and Francis.

Beckett, S.L. (2018). Crossover picturebooks. En B. Kümmerling-Meibauer, The Routledge companion to picturebooks, (pp.209-219). Routlegde.

Munari, B. (1983). ¿Cómo nacen los objetos?: [apuntes para una metodología proyectual]. Gustavo Gili.