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viernes, 10 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Jorge Luján e Isol. Ser y Parecer. Kókinos

 

Título: Ser y parecer

Autor: Jorge Luján

Ilustradora: Isol

Editorial: Kókinos

Año: 2008

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 21,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

En estas últimas entradas no podía faltar Isol Misenta, aunque en esta ocasión sea en su faceta de ilustradora de los textos de Jorge Luján. El dúo publicó cuatro títulos altamente recomendables: el juego intertextual con Numeralia, Pantuflas de perrito o el premiado Tic-Tac. En realidad, esta entrada tiene este encabezado, pero se centra en tres títulos: Ser y parecer, Mi cuerpo y yo y Tener un patito/nene es útil. Con estos tres títulos tenemos el abordaje de cuestiones existenciales y filosóficos, pero también la descentralización con el punto de vista del otro. Incluso, con los poemas de Jorge Luján esa otredad es intrapersonal: cómo afrontar de manera sencilla una cuestión entre cuerpo y alma, lo material y lo incorpóreo.

Ser y parecer

Ser y parecer, cómo nos vemos (o nos pueden ver) y qué somos realmente. Cuestiones que se canalizan perfectamente en una autora que maneja ese código dual en diferentes títulos reseñados en el blog: El globo, Piñatas, Intercambio cultural, pero otro que destacaría con mayúsculas sería Petit, el monstruo.

Mi cuerpo y yo

El abordaje de estas dudas existenciales con los poemas de Jorge Luján se refleja de una manera sencilla y, como comprenderán, no hay nada más inteligente. ¿Quiénes somos? ¿Quién es el yo? ¿Cómo me ven los demás? ¿Cómo somos por dentro? Cuestiones tan abstractas tan perfectamente representadas en las ilustraciones de Isol, empleando los diferentes códigos de color en sus ilustraciones para reflejar esa dualidad que terminaría desbordando con el formato de Tener un patito/nene es útil con la descentralización del yo (¿se acuerdan del problema de las tres montañas de Piaget?).


Dos códigos de color (azul y amarillo) y un álbum en acordeón reversible para cada punto de vista. Sencillez y minimalismo para la máxima expresión de la inteligencia y, como no, un regalo para los lectores que disfrutan de unas lecturas tan sesudas. Con los álbumes de Jorge Luján también esa diferenciación entre ese binomio tan difícil de explicar por su sentido abstracto siempre acaba resolviéndose con algo esencial: la autoestima y el autoconcepto en alto como resolución narrativa. Por extensión, no solo habla de nosotros. También habla de los otros. Nosotros podemos ser y parecer cosas diferentes, mi cuerpo y yo también divergen. Como el resto. Por este motivo señalaba al inicio de la entrada aquello de inter e intrapersonal. En definitiva, esta entrada sirve para recordar la maravillosa obra de Isol y recomendar también la de Jorge Luján (del que también recomendaría sin duda ¡Oh, los colores! con ilustraciones de Piet Grobler).






 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://editorialkokinos.com/producto/ser-y-parecer

Web Jorge Luján

https://jorgelujan.net/libros-infantiles/ser-y-parecer/

Instagram Isol

 https://www.instagram.com/isolmisenta/?hl=es

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Joan Grant y Neil Curtis. Gato y Pez. Libros del zorro rojo

 

Título: Gato y Pez

Autor: Joan Grant

Ilustrador: Neil Curtis

Traducción: Luisa Borovsky

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2005

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24 x 18 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Me encanta un artículo de Nodelman (2019) en el que analiza el rol de los peces y su prominencia en el comportamiento humanizado en la literatura infantil frente a otros animales: “the fish in picturebooks for children usually act more like people than they act like fish. So, for that matter, do most of the pigs, bears, mice, pigeons, elephants, and other animals that feature prominently in picturebooks” (p.12). Con este Gato y Pez abrazamos la diferencia entre sus personajes para el reflejo de la amistad. Puede parecer un tema manido, pero cuando se realiza de una manera tan hermosa (por el texto y las ilustraciones) es una auténtica maravilla para la lectura más gozosa. En esa experiencia que representa el álbum, amplificada con las ilustraciones en blanco y negro de los grabados de Neil Curtis, conocemos a dos personajes que, tradicionalmente, no son precisamente amigos en la pirámide alimenticia. “Una noche mientras vagabundeaba, Gato se encontró con Pez. Los dos venían de dos mundos muy diferentes, pero a cada uno le gustó el aspecto del otro”. El texto se despliega en la página izquierda y, en la parte derecha, disfrutamos de bellas ilustraciones que enmarcan el recorrido que deciden emprender Gato y Pez, pero primero, contarse el uno al otro las cosas de esos dos mundos que desconocen (mientras bailan bajo la luz de la luna). 


Posteriormente, inician el juego que se muestra con un tono humorístico donde el pez se esconde en un laberinto y el gato le acecha. También resulta irónico que el pez, fuera de su medio, necesite refugiarse de la lluvia bajo el paraguas del gato. Irónico y bello, dado que el camino tomado por el pez es el encontrar la compañía en otro, aunque sea tan diferente (e incluso su teórico depredador). En todas las ilustraciones que apoyan al texto percibiremos la armonía entre dos mundos que celebran su unión independientemente de sus diferencias porque el camino compartido de descubrimiento es más relevante que la disparidad de sus orígenes. Además, no se centra en el descubrimiento del mundo, también gato le enseña a pez aquellas cosas que sabe hacer tan bien como, por ejemplo, trepar (y el divertimento que donde debe escalar está rodeado por el mar). También, la añoranza de su amigo pez por estar alejado de su hogar (el desarraigo) y las estampas tan pintorescas en los que solucionan esas problemáticas. El gato, inclusive prueba cómo es la vida en el mar (con lo poco que les gusta el agua a los gatos) y cómo encuentra un modo de estar allí con él. Ambos han dejado de lado la imposibilidad de estar en ese medio en la fantasía (la ruptura del pacto de la realidad y su comportamiento tan humano). Finalmente, descubren el lugar en el que poder vivir, pero juntos. Su compromiso inquebrantable por la amistad. Y, como no, por la próxima aventura que, conocimos años después en el título Gato y Pez ¿A dónde van las olas?

 


 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/gato-y-pez/

Web de la editorial

Nodelman, P. (2019). Fish Is People. Bookbird: A Journal of International Children’s Literature, 57(2), 12–21. doi:10.1353/bkb.2019.0026

jueves, 27 de mayo de 2021

Entradas en azul. Jörg Müller. El soldadito de plomo. Lóguez

 

Título: El soldadito de plomo

Autor e ilustrador: Jörg Müller

Editorial: Lóguez

Colección: Rosa y Manzana

Año: 2005. Original: 1996

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 25 x 32,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano. Álbum sin palabras

Reseña:

Jörg Müller pasó por el blog con la recuperación de la maravilla metaficcional El libro en el libro en el libro y, una de sus obras más célebres, es su recreación del texto de Hans Christian Andersen de El soldadito de plomo. En el manual clásico de Teresa Colomer, Introducción a la Literatura Infantil y Juvenil (en su segunda edición de 2010) señalaba dentro de las tendencias de la LIJ en el cambio de la década pasada “el reflejo de las sociedades posindustriales” (pp. 151-159) con los cambios en los modelos de familia, la multiculturalidad, la memoria histórica y, en el caso de este álbum, la crítica social. La modernización del contexto de la historia nos lleva a un viaje alrededor del ciclo económico y las diferencias culturales entre las sociedades del primer mundo con las que se encuentran en vías de desarrollo. Un viaje que nos muestra las caras del bien y del mal, típicas de los cuentos representados por las sombras del modelo capitalista de consumo frente a otras realidades. 

El suizo Jörg Müller, muestra en esta obra sin texto su habitual crítica en la evolución de las sociedades de consumo como ya hiciera en otras obras que no fueron editadas en castellano, pero que representan iconos culturales como las colecciones de láminas en los años 70 que por comodidad y brevedad del título pondré en inglés: The changing countryside (1973) y The changing city (1976). En castellano, además de la recuperación de El gran gris (junto a Jorg Steiner, publicado también en Lóguez y que sería habitual el trabajo conjunto como The rebellion of the animals o The New Town Musicians), su edición ha sido mínima y teniendo en cuenta que ha sido un autor que también posee el Premio Andersen de ilustración en 1994, compartiendo un realismo y un detallismo cinematográfico por la variedad de planos que emplea en sus libros que también nos conecta con otro autor cuya obra ha sido más conocida en castellano como Roberto Innocenti. 


De alguna manera, el sentido crítico y subversivo de sus obras muestra aquello que apuntábamos a partir de la importancia del posicionamiento del autor con la obra y la necesidad de conocer las características que le definen como un autor que busca la tensión visual con la idea de mundo o sociedad avanzada a costa del desarrollo soterrado de otras. Con El soldadito de plomo leemos la opresión sin necesidad de texto, algo que también nos conecta con un autor como Armin Greder (esquivo en la edición en este país y que también cuenta con su primer libro publicado en 2003 por Lóguez y el inconfundible La isla). En este sentido, la ausencia de texto es una herramienta clave para la apertura en la construcción de significados por parte del lector y la inferencia de estos, como una propuesta de Müller a interpretar su visión y cuestionarse aquello que el autor quiere señalar en cada plano, cada detalle y objeto. 


También, una lectura cultural a partir de una narración clásica de Andersen y que sirve de escenario para un viaje por la sociedad de consumo que comienza con la soledad del soldadito soterrado al lado de una rata que aparece con una cría muerta en su boca. De entrada, no es una mala representación icónica. La luz aparece al levantar las tablas del suelo en el que el soldadito es rescatado en un contexto que nos ofrece una nueva información: la remodelación de una casa y una tirita en el dedo que seguramente será fruto de alguna astilla durante la tarea. A partir de ese momento, nos movemos en el tiempo y fruto de ese cambio merece la referencia del autor a su propia obra en una habitación en la que vemos, además del cambio en el crecimiento del bebé y sus juguetes, las láminas a modo de póster de The changing countryside y la aparición de la portada de El gran gris (un libro que me recuerda a la adaptación de John Hurt de la novela de Richard Adams Watership down).  El mundo del bebé que tan solo necesita un cerdito rosa de peluche, la infancia llena de más juguetes y bloques de construcción (y la aparición de la Barbie como la bailarina e icono de la cultura consumista popular). Sobre la Barbie y otros ejemplos contraculturales me gustaría rescatar una iniciativa que siempre me pareció de lo más hilarante como el Barbie Liberation Organization y la crítica a la cultura mediática de los años 90 que consistió en el cambio de las grabaciones que incorporaban los muñecos de acción GI JOE con los de mensajes de la Barbie, en una denuncia de los estereotipos y prejuicios de género que se asociaban a los diferentes juguetes. Aquí tenéis el vídeo que, por suerte, aún se conserva en YouTube.


Páginas que marcan el paso del tiempo y abandonan  la doble página para dinamizar la lectura visual en la que podemos recrearnos en la montaña de juguetes y, de nuevo, referencias a la obra de Müller mientras se da la espalda a los juguetes y comienza la era de los videojuegos (referencia a Toy Story y el título con Steiner, The rebellion of the animals). Ahora, los juguetes forman parte de la basura que dejar atrás en la mudanza, donde la Barbie y el soldadito se encuentran. Siempre desde un plano contrapicado que nos coloca como lectores en un punto similar al de un juguete en la inmensidad de un mundo ante el que también nos sobrepasa a nosotros. Un viaje en la que se encontrarán con diferentes miradas que les conducirán hacia espacios que conectan con el texto de Andersen como una versión posmoderna y que nos encamina hacia el viaje alrededor del mundo, desde el viaje por la alcantarilla en el barquito de papel (como si de un efecto mariposa se tratase) guiados por el azar y unidos. 

De la majestuosidad de la ciudad y la narración que en nuestra imaginación se llena de sonidos reconocibles y con la sorpresa de cada etapa del viaje: el mar, la pesca, el mercado y, siempre, los desechos de los modelos de economías lineales, tan solo sujetas a la ética del coste y el valor. La obsolescencia como modo de crecimiento perpetuo por las sociedades globalizadas y como migajas para las economías del tercer mundo. Los detalles siempre nos conducen y revelan pistas del nuevo paso narrativo (como el niño que recibe con alegría esos desechos y el avión que aterrizará con una tripulación que posteriormente se relacionará con él). La idea de turismo cultural, el poder del dinero se mezclará con la imaginación y los afectos, para encadenarnos a un final que nos devuelve a un final feliz para los objetos protagonistas. Un espacio en el que permanecerán juntos, pero en el que han comprobado las cenizas de la sociedad consumistas. Una obra maestra, realista e incómoda, pero que sigue vigente y que plantea reflexiones sin edad. Como contrapunto, e ironía del destino, la obra de Jörg Müller también se ha convertido en un objeto de coleccionismo y de precios prohibitivos para algunas de sus referencias.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_coleccion?id=86

viernes, 23 de abril de 2021

Entradas en azul. Leo Lionni. Frederick. Kalandraka

 

Título: Frederick

Autor e ilustrador: Leo Lionni

Traducción: Xosé M. González Barreiro

Editorial: Kalandraka

Colección: Libros para soñar

Año: 2005. Ed. Original: 1963

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 22 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Fin de la semana de reseñas en la que se han repasado obras de autores clásicos y premiados con galardones internacionales como el Premio Andersen (Peter Sís o Kveta Pacovska) o Astrid Lindgren (Kitty Crowther). Ninguno de estos premios figura en la biografía de Leo Lionni (1910-1999) y, sin embargo, es uno de los autores imprescindibles y clásicos de la LIJ. Paradojas en un autor cuyo Pequeño azul y pequeño amarillo surge en un viaje en tren con sus nietos y nace una obra fabulosa. Un adjetivo para nada aleatorio en sus narraciones que, de la misma manera que Arnold Lobel, parten de ese imaginario tradicional para subvertir ese valor moral para introducir un sentido del humor tierno y, en su época, a contracorriente de los adoctrinamientos infantiles. De ese trayecto narrado por el autor, también tenemos un recordatorio de su nieta en 2017 sobre aquel momento:

"The traditional story of how Leo came to write his first book for children involves my brother, Pippo, and me in 1959. At the time, Leo was an art director at Time Life, and he took us on the commuter train out of Grand Central Station in New York to spend the weekend with him and our grandmother, Nora, in Greenwich, Conn. He entertained us by tearing colored paper from a magazine that he had in his briefcase to create the story of Little Blue and Little Yellow. The positive response we gave to his story was enough to inspire him to recreate it with some construction paper in his studio at home. His friend, Fabio Coen, who later became an editor at Pantheon Books, saw the mock-up over the weekend and they decided to publish Little Blue and Little Yellow." (enlace del artículo de Annie Lionni, 2017)

Escoger a Leo Lionni para realizar una reseña en 2021 tiene muchas implicaciones para quien escribe. En primer lugar, un tributo a un clásico en el Día del Libro. En segundo lugar, es una oportunidad para dejar por escrito la influencia de tus maestros y personas que han tenido un papel fundamental en mi formación literaria como los profesores de la Universidad de Alicante, Sara Fernández y Ramón Llorens (que creó este espacio hace diez años). Con Frederick vuelven recuerdos en mi formación que, además del título clásico que es, le otorgan un valor aún más especial del que ya tiene. 

Con Frederick tenemos el juego intertextual con una fábula de Esopo, La cigarra y la hormiga, una relación entre el reconocimiento de los textos que forman parte de la base de datos del lector y que  supone un reto en su formación literaria (Colomer et al., 2018). Pero, como no, en esta reseña haremos referencia a un artículo de Ramón Llorens en 2015 para la revista Tropelías:

“Ética y estética confluyen en Frederick, valores sociales y valores artístico-literarios, formación de los individuos y formación lectora. Despierta sentimientos y plantea interrogantes para diferentes edades. Frederick que permanece en las primeras ilustraciones al margen, acaba convirtiéndose en el protagonista, en el héroe, porque es reconocido por los demás” (p.70)


Frederick es un clásico porque su narración como fábula también trasciende al formato del álbum como una narración construida con un esquema narrativo quinario en el que la universalidad del referente conecta inmediatamente con el público de cualquier edad. Obviamente, será más placentero introducir esta lectura posteriormente al conocimiento de la fábula atribuida a Esopo para que comparen las versiones y la transvalorización del personaje holgazán y bohemio que representa Frederick. Aun así, su esquema narrativo es atractivo a cualquier lector y en cualquier etapa como puerta al diálogo sobre algo tan abstracto como el debate entre el consumismo y la bohemia, o sobre la insolidaridad de Frederick frente al resto de sus hermanos trabajadores. 

Las ilustraciones de Leo Lionni, en el que la forma predomina con el uso del collage y el colorido de sus manchas, sirven para sostener una narración que cambia la moraleja tradicional por la importancia del arte en nuestras vidas. Necesitamos pensadores y artistas, pese a que no sean siempre comprendidos. Y, aprovechando la procedencia holandesa del autor, recuerdo un clásico de la banda The Ex: Listen to the painters (curiosamente, mi primera reseña en un blog musical que tenía hace cerca de 15 años) y el mantra que G.W. Sok: necesitamos poetas, necesitamos pintores, necesitamos arte, necesitamos pinturas porque las mentes cerradas son armas de destrucción masiva. Los ratones de Leo Lionni aparecerán de nuevo con Álex y el ratón de cuerda (Kalandraka, 2017) con sueños artísticos de nuevo en El sueño de Matías (reeditado por Kalandraka desde 2013 y por su tercera edición en 2020), en ediciones en cartoné para pequeños lectores con Números o juegos como ¿Dónde?, ¿Cuándo? o Colores. Una obra en la que Frederick, junto a Nadarín y Pequeño azul y pequeño amarillo forman una trilogía clásica y que fueron animados para televisión. 



Así, las ilustraciones ligadas a una narrativa clásica nos conducen por los caminos de la tradición oral: con la regla del tres para crear una secuencia de interacciones previas a la problemática que se sucederá en la cueva (el conflicto real de la narrativa) y en la que la resolución de Frederick devolverá en tres interacciones la felicidad a los hermanos de Frederick: 4 nada más y nada menos, como las estaciones. Un final con sonrojo y reverencia, como la que se hace a los clásicos de la Literatura Infantil y Juvenil. Como la que se hace a los maestros que han dejado con sus palabras y narraciones una huella en quien escribe estas líneas. Y, seguramente, ya saben el agradecimiento que proceso a su formación estos años.

Como pasaba en el álbum anterior, El osito Kuma Kuma, la cubierta del libro y contracubierta nos muestran al personaje de frente y la visión de espaldas para despedir el libro. Una despedida que no es tal. Frederick es un álbum atemporal e imprescindible en el desarrollo de la competencia literaria: irresistible, tierno y bohemio. Frederick hace honor al nombre de la colección de la editorial Kalandraka: Libros para soñar. Y eso haremos en estos tiempos complejos. Necesitamos arte, necesitamos literatura, necesitamos a Frederick. Con él imaginamos algo más grande en un mundo tan pequeño.

Una historia simple en apariencia, pero con muchos niveles de lectura. Un clásico, en definitiva, perfecto para celebrar el Día Internacional del Libro este 2021 en el que, seguramente, para sobreponernos a todo lo que nos ha sacudido también hemos puesto a prueba nuestra alacena mental. Un año en el que encerrados hemos tenido que encontrar rayos de sol, evocar colores y encontrar la poesía de las palabras para sobreponernos al contexto. Cerremos los ojos un poco más y soñemos en reunirnos cuando el temporal pase y, de nuevo, la vida florezca.



 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/frederick-978-84-933759-1-1-castellano-792.html

Web Leo Lionni

https://www.leolionni.com/ 

Referencias

Colomer, T., Manresa, M., Ramada, L. & Reyes López, L. (2018). Narrativas literarias en educación infantil y primaria. Síntesis

Llorens García, R. F. (2015). Fábulas, educación literaria y didáctica de los valores: Leo Lionni. Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, 23, 61-72.


martes, 2 de marzo de 2021

Entradas en azul. Wolf Erlbruch. La gran pregunta

 

Título: La gran pregunta

Autor e ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: Esther Rubio

Editorial: Kókinos

Año: 2005

Páginas: 60

Encuadernación y formato: 19 x 29,5 cm. Tapa dura

Idioma: español

Reseña:

Mucho ha tardado en aparecer uno de los grandes nombres dentro de la LIJ contemporánea como es el alemán Wolf Erlbruch (1948) y galardonado con los reconocimientos más importantes como el Premio Andersen en 2006 y el Premio Astrid Lindgren en 2017. Un conjunto de reconocimientos en su mirada divertida sobre los tabús temáticos que se introducen en el discurso infantil y prestigian la inteligencia del lector, sea cual sea su edad. También comparte historia con otros grandes nombres al tener una conexión con el inicio de su carrera con el mundo publicitario y su posterior inclusión en el universo de la LIJ a partir del texto de James Aggrey con la reivindicativa historia de El águila que no quería volar (editado en castellano en Lóguez) hasta el éxito absoluto del clásico de la primera infancia: El topo que quería saber quién se había hecho eso en su cabeza. Una obra que aparecerá periódicamente en el blog en el que temáticas existencialistas impregnan sus libros y que cuenta con títulos que se han convertido en símbolos de la literatura infantil de calidad como el sensacional El pato, la muerte y el tulipán (2007, curiosamente el tulipán es el elemento que se ha perdido en la traducción del título en sus ediciones en Barbara Fiore).

Con La gran pregunta, premiado en la Feria de Bolonia en 2004 en la categoría de ficción, encontramos algunas de las características que definen su ilustración y que acompañarán al autor en obras sucesivas por el uso del collage apoyado en el trazo de sus personajes, el minimalismo cromático (como también mantendría en su célebre El pato y la muerte o en los álbumes con texto de Bart Moeyaert como el El viaje de Olek y, especialmente, La creación, la joya El rey y el mar de Heinz Janisch o la ilustración del texto de Karl Philipp Moritz en El nuevo libro del abecedario) y que artistas como Isol o Kitty Crowther procesan admiración. Un uso de colores crema (con la predominancia del amarillo y azul, esencialmente) para dejar espacio a una sucesión de personajes que responden a “la gran pregunta”.

Una pregunta que no se explicita y que inferimos por las respuestas: “Es para celebrar tu cumpleaños por lo que estás en la Tierra, -responde el hermano-.” Esta respuesta encadenará las afirmaciones de diferentes personajes que ofrecerán su respuesta a la gran pregunta desde su punto de vista: desde familiares, pasando por animales, profesiones (el soldado, el marinero…), la piedra, la muerte (aquí reconocemos también al pato que después serían los protagonistas del célebre álbum en 2006) y, finalmente, la respuesta de la madre con la que concluye ese desfile de personajes con voz propia.

Todos están aquí por algún motivo, pero esencialmente todos están para formar parte de un todo que es sobre el que se posa en portada y contraportada el protagonista de la historia. Para completar el juego, se incluye una anotación final y un juego metaficcional a modo de diario en el que interpelar al lector a crecer y dejar constancia de su respuesta a la gran pregunta. Cada momento tendremos una respuesta a medida que nuestras experiencias nos definan y configuren nuestra visión del mundo. En esta paradoja Erlbruch define el espacio de respeto al lector, a la infancia, desmontando con humor (en el texto, extrañeza y belleza en las ilustraciones) la necesidad de introducir espacios de reflexión y diálogo en la lectura. Otra respuesta que encontramos es que Wolf Erlbruch es, sencillamente, un autor excepcional dentro de la LIJ. Un maestro.


Fran Martínez

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Esas gafas redondeadas pueden encontrarse en numerosos personajes de sus álbumes…


 


jueves, 14 de enero de 2021

Entradas en azul. Magdeleine Lerasle y Aurélia Fronti (il.). Cancionero infantil del papagayo. Kókinos

 

Título: Cancionero infantil del papagayo

Selección: Magdeleine Lerasle

Ilustradora: Aurélia Fronti

Traducción: Miguel Ángel Mendo Valente

Editorial: Kókinos

Año: 2005

Páginas: 60

Encuadernación y formato: 26,5 x 27 cm. Tapa dura.

Idioma: portugués y castellano

Reseña:

Para finalizar esta semana de entradas centradas en la tradición oral y poética es el momento de una mirada intercultural, no solo centrándonos en el aspecto del imaginario nacional. Desde la editorial Kókinos se realizó una importante labor al crear una colección de títulos que nos llevan a otras latitudes, imaginarios y ritmos. En este caso nos centramos en la recopilación de canciones de Magdeleine Lerasle (con el acompañamiento naíf de las ilustraciones de Aurélia Fronti que realza el conjunto) en este Cancionero infantil del papagayo que nos traslada a la musicalidad de Portugal y Brasil. Otro aspecto destacado de la edición es la prioridad de los textos en su lengua original, pese a que a continuación de cada verso tenemos la traducción en castellano. También, tenemos esa sonoridad en su lengua original en el acompañamiento musical.

En la información adicional que propone la autora, en su prólogo y en la parte final para cada composición, encontramos ese sentido de estrechamiento de lazos entre culturas y mostrar las singularidades de su imaginario en el que la cultura brasileña también se entremezcla con raíces indias y africanas. Composiciones con elementos similares a las que hemos analizado estos días: momentos cotidianos (A janelinha fecha para ir al baño), cariños (Minhoca minoca), romances, nanas (Boi, boi, boi o Dorme dorme meu minino), referencias a la naturaleza (la flora y la fauna), a los fenómenos atmosféricos, referencias religiosas, canciones para contar con los dedos (Un dois feijao com arroz, A galinha do vizinho o Dedo mindinho), canciones para juegos (O trem maluco o Escravos de Jo), mímica y corros (Pombinha branca o Ciranda cirandinha). Y escuchando Pico, pico maçarico está claro que se nos activa en castellano su texto: 

Referencias a una infancia que se envuelve de versos de arte menor, repeticiones, onomatopeyas y diferentes recursos para generar esa musicalidad en el lenguaje. Y, como no, ritmo y baile con la samba (Samba, Samba, Samba lé lé). Al igual que en nuestros cancioneros hay referencias a la abnegación y el trabajo (como también O vendedor de agua o A machadinha). Todas estas indicaciones son contextualizadas en la parte final del cancionero, siendo una muestra de la transculturalidad de esos juegos de infancia. Para completar esta labor, el acompañamiento musical en CD de las diferentes canciones. Actualmente este tipo de iniciativas se han beneficiado del uso de códigos QR (como en la colección La cereza de Combel) para darle un soporte más acorde con el contexto tecnológico.

Aquí una muestra de su acompañamiento:


Finalmente, este cancionero se integra dentro de una colección de títulos que recogen diferentes patrimonios culturales: A la sombra del olivo (El Magreb), Cancioncillas del jardín del Edén (comunidades judías y con las ilustraciones de Beatrice Alemagna), Canciones infantiles y nanas del Baobab (África occidental y central) y, posteriormente, nuevos títulos como Canciones y nanas de babushka (de culturas eslavas), Canciones infantiles de miel y pistacho (armenias, griegas, turcas y kurdas),  Canciones infantiles y nanas de los arrozales (de referentes asiáticos y orientales), Cancioncitas de rosas y azafrán (India, Pakistán y Sri Lanka) y también dentro de nuestro territorio Canciones infantiles y nanas vascas Lo hadi (en Euskera) o Canciones infantiles y nanas zíngaras.



Fran Martínez

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