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jueves, 4 de noviembre de 2021

Entrada en azul. Antonio Ventura y Pablo Auladell. Colombina. Iglú

 

Título: Colombina

Autor: Antonio Ventura

Ilustrador: Pablo Auladell

Editorial: Iglú

Año: 2021

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 22 x 31 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

El 30 de septiembre se presentó en la librería alicantina Pynchon el álbum Colombina de Antonio Ventura (1954, fundador de Revista Babar) y Pablo Auladell (1972). Una unión de dos autores con una amplia trayectoria y que, en el caso de Auladell, han sido protagonistas de diferentes entradas en el blog. Repiten unión tras El sueño de Pablo (Los cuatro azules, 2008) y muestran el buen gusto en la elección de ilustradores en los álbumes de Ventura (como Elena Odriozola en Cuando sale la noche, Jesús Cisneros con El sueño, el aroma de Caperucita en ABCdario con Noemí Villamuza, La noche de los juguetes o El tren con Federico Delicado).

Pablo Auladell, Antonia Ródenas, Antonio Ventura y Cesáreo Martín

Curiosamente, durante la presentación Pablo Auladell afirmaba que este texto llevaba tiempo esperando salir a la luz y que se inició justo en el proceso de replanteamiento de sus técnicas y afianzamiento de lo que hoy en día reconocemos en él con tanta sobriedad: la textura granulosa en sus ilustraciones queriendo aproximarse a la belleza erosionada de la escultura o los murales, la apuesta por técnicas sencillas como el grafito y el pastel reemplazando al óleo. En definitiva, la economía de medios (algo así como su mínimo común estético) para articular un estilo personal y capaz de perdurar en el tiempo. Cualidades que marcan diferencias con aquella primera colaboración en El sueño de Pablo. Antonio Ventura le definía como un ilustrador de “clasicismo arcaico” y, dimos buena cuenta de ello cuando presentó su Cuaderno Arcaico Muralis. Personalmente, me quedo con la definición de sus ilustraciones como “la belleza de la imperfección”.

El texto de Ventura busca un lector dual: una narración que bebe del simbolismo de la tradición oral, de los cuentos al calor de la lumbre, que conectan desde la fascinación de la memoria intergeneracional con el lector infantil y, por otra parte, con referencias que interpelan al adulto que media en la lectura. También hubo momento para hablar de esa “demonización” y censura bajo el manto de lo políticamente correcto de los cuentos de tradición oral que, de nuevo, nos invita a recordar la entrada de Pedro César Cerrillo bajo el título Dejad en paz a Caperucita.

Así, este cuento de hadas que se inició entre 2011/12 nos narra la historia de la princesa Colombina que, aún, no ha podido salir de su castillo y observa el mundo desde el torreón más alto. Su compañera es Arianna, el ama nodriza que, además de afectos (una historia que me recuerda a Bowlby, ya saben), le narraba cuentos maravillosos. Esa es la situación inicial de la narrativa, el contexto y escenario en el que Ventura nos propone “el cuento dentro del cuento”. En las ilustraciones, pasa un proceso similar: los bocetos dentro de las ilustraciones finales. Según contaba Auladell, dado el tiempo que pasó entre el inicio del proyecto y la edición del álbum, los recortes y trozos de papel de estos bocetos acabaron reconvertidos en parte de las ilustraciones. Otra de las peculiaridades de las ilustraciones son las posiciones de las manos en varias ilustraciones de Colombina y Arianna (además de un referente a la gestualidad en el arte), además de los motivos mitológicos recurrentes o la peculiaridad en las proporciones de los personajes, en un collage que combina esos fragmentos iniciales con la belleza de las ilustraciones de Auladell.


Las palabras del cuento de Arianna a la pequeña Colombina que se materializan en su imaginación hasta que llega la noche y la visita del sueño en su mar de sábanas. Y, bajo el manto de la luna, Colombina tendrá sueños en los que la luna entraba por su ventana (la luna, al contrario que en la ilustración en la que un caballero la contempla, ahora, tendrá semblante) y que acrecentarán la melancolía por estar encerrada en el castillo. En ese punto, la añoranza de Colombina y la manera vívida con la que siente esos sueños (una pincelada a La vida es sueño y al mito de la caverna de Platón) nos conduce a un desenlace aún es más onírico que contiene una promesa que Auladell plasma perfectamente (en una progresión en el foco se irá ampliando, como el mundo más allá del castillo). Finalmente, las guardas: inicialmente la entrada a galope y, finalmente, la salida. Un álbum precioso con referencias hipertextuales y que arropan en la cama con la fantasía de otros tiempos: aquellos que la palabra no necesitaba dispositivos cegadores ni estridentes para construir un universo paralelo.

 

Fran Martínez

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lunes, 13 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Pablo Albo y Pablo Auladell. Alas y Olas. Barbara Fiore Editora

 

Título: Alas y olas

Autor: Pablo Albo

Ilustrador: Pablo Auladell

Editorial: Barbara Fiore Editora

Año: 2011

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 27 x 38 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

“Dame la mano y danzaremos
Dame la mano y me amarás
Como una sola flor seremos
Como una flor y nada más
”

(Fragmento del poema Dame la mano de Gabriela Mistral)

En el verano también hay espacio para la melancolía y el anhelo, el deseo y la soledad, el murmullo y la contemplación. Después de Inés azul (2009), Albo y Auladell volvieron a juntar sus talentos en este sensacional Alas y Olas editado en gran formato en Barbara Fiore. Desconozco si con Lejos (ilustrado por Aitana Carrasco) conforma una trilogía de Albo que explora diferentes terrenos existenciales y de la finitud que con la ayuda de las poéticas ilustraciones de Pablo Auladell encuentran una simbiosis perfecta. En otras entradas del blog hemos analizado algunas obras que cuentan con la magia de Auladell en las ilustraciones como en Caracol (también junto a Albo y que contaron con una nueva ilustración en la edición de A Buen Paso) o Dorothy junto a Javier Sáez Castán. 

En los últimos años su obra ha recogido distinciones que le han llevado a continuar con la exploración del lenguaje del cómic (después de La Torre Blanca) con Potemkin y Paraíso Perdido de John Milton (y ser galardonado con el Premio Nacional del Cómic en 2016) o su participación en la creación audiovisual junto a Gonzalo Suárez. Pese a que en formato álbum no hemos tenido novedades, si que tenemos otra faceta que conecta con la capacidad evocadora de Auladell como es el acompañamiento a los 12 Poemas de Antonio Machado publicados en Kalandraka o los de Julio Cortázar en Poemas y Meopas. En su charla en la presentación de su reciente libro de artista Cuaderno Arcaico Muralis habló de las máscaras con las que el artista aborda un trabajo, un elemento que también aparece recurrentemente en sus obras, elementos alados con caretas humanas y otros cruces que caracterizan una obra que como lectores vemos en progresión y refinamiento continuo desde Mar de sábanas (2003) y el cambio de década en el que su autoría al ver una ilustración es completamente reconocible: el contraste con el color, las tonalidades pastel, el grafito y la materialidad de la textura. Y, la atemporalidad.

Estar fuera del tiempo como los territorios de la tradición oral que tan bien conoce Pablo Albo y, como podemos leer en la portada: “levemente inspirado en la leyenda esquimal La mujer esqueleto”. También, en la evaporación del alma en el viento marino recordamos a Andersen y el anhelo de un amor perdido. Con Alas y Olas tenemos dos universos, la tentación de traspasar ambos por sus personajes que nos recuerda en su punto inicial a un clásico del cine como es El cielo sobre Berlín (1987) de Wim Wenders cuyo título en inglés también serviría para conectarlo con este álbum: “Las alas del deseo” (Wings of desire). El texto y la poética de las imágenes se entrelazan perfectamente para amplificarse a partir de un personaje que ha conseguido las alas con una condición (la idea de la tentación): nunca emplear su capacidad de vuelo para inmiscuirse en la vida terrenal de los otros. Una premisa de entrada que dibuja la situación inicial y que, en la siguiente página, dará con el inicio del conflicto: una mujer desvalida en su barca deseando la muerte (conectamos con Annie du Lac de Kitty Crowther y la idea de suicidio) que se desvanece en el momento que ambos cruzan sus miradas (al modo de Julio Verne como si hubieran compartido El rayo verde).

Esta intromisión es lo que nos conduce al recuerdo cinematográfico de la película de Wenders cuando el personaje de Bruno Ganz descubre a la trapecista y sueña con materializarse para formar parte del mundo terrenal. Desobedecida la promesa, el descenso al fondo del mar, la pérdida del cuerpo y la entrega a lo desconocido. El texto de Albo lo retrata con sutileza, con los elementos acompañándolos como una pequeña red hasta quedarse solo en los huesos y con la condena de una soledad que tan solo se veía interrumpida por las visitas de aquella mujer que también anhelaba aquel momento mágico, ese instante en el que vio al personaje alado. La forma en la que se resuelve el conflicto está llena de poesía y en el que conoceremos la materia con la que están hechos todos los besos.

Cerramos con música de Jason Pierce y Spiritualized que conectan perfectamente con la temática. Primero, Alas…



Y, luego, Olas

 


Fran Martínez

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sábado, 12 de junio de 2021

Entradas en azul. Pablo Auladell. Cuaderno Arcaico Muralis. Degomagom

 


Título: Cuaderno Arcaico Muralis

Autor e Ilustrador: Pablo Auladell

Editorial: Degomagom

Año: 2020

Páginas: 80

Encuadernación y formato: 20 x 20 cm. Flexibook.

Idioma: castellano

Reseña:

 

Esta reseña surge a propósito de la visita de Pablo Auladell a la Librería Pynchon para la presentación de su Cuaderno Arcaico Muralis (y siete consideraciones para los emboscados) junto a Octavio Ferrero de la editorial Degomagom y con la presentación de Cesáreo Martín. Así, más que una reseña al uso como es habitual en el blog se entrelazará algunas de sus impresiones sobre su trabajo. En este cuaderno de trabajo, libro de artista, se documentan una serie de los trabajos más personales de Pablo Auladell y que recopilan una producción entre julio de 2018 a 26 de mayo de 2020. En estos cuadernos ensaya y refina la poesía de su arte dentro de la metamorfosis de las ilustraciones.

En la charla, también comentaba la percepción sobre su larga trayectoria en la que percibe algunos de sus libros iniciales con una mirada en la que descubre cosas que la distancia del tiempo le permite observar imperfecciones en su progreso artístico. Este cuestionamiento es una necesidad y que muchos lectores nos sentimos representados a modo de itinerario vital. En el cuaderno también reflejaba su experiencia en sus presentaciones y firmas de libros en las que se encontraba dentro de ese público con muchos interesados en la ilustración o iniciándose en ese ámbito.

Foto tomada por Ramón Llorens

Es un cuaderno en el que Pablo explora su propio lenguaje y cómo profundiza en el río. Esta fue una de las metáforas que me gustó especialmente, la comparación en la ilustración editorial con el posicionamiento desde el río o la autopista. Esta última, sería el tránsito de la tendencia que te arroya y te obliga a incorporarte a ese pequeño tumulto. Frente a ese punto, el río como espacio en continuo movimiento y en el que se encuentran los sedimentos de un ciclo (en el que residen con la influencia de otros artistas). Sobre sus influencias también repasaba las continuas referencias que le asocian a su obra (señaló a Picasso como uno de los que más veces le repetían) y que él entiende como máscaras (moldes) que el decide ponerse para esos trabajos y encargos. Empleando sus nuevas ilustraciones para Caracol (2019) de Pablo Albo para la editorial A Buen Paso, señalaba algunos moldes como cuadros de Solana o ilustraciones caricaturescas y burlonas. En este sentido, comentaba esa progresión y que se trata de una búsqueda de un arte atemporal y la búsqueda de su iconografía. En esas máscaras descubrimos dos caminos: arcaica románica y arcaica minoica y, a partir de ellas, las variaciones.

Imagen de la presentación: Instagram Degomagom

Como hilo conductor, una serie de consideraciones y reflexiones de sus cuadernos o charlas impartidas. Recuerdos de sus experiencias como su interés por la mirada de las estatuas y, en ese aspecto, el sedimento, la textura de las ilustraciones representan esa rugosidad granulada y los frescos. Ahí, señalaba la visión fuera de campo y me evocó a un álbum junto a Pablo Albo como Alas y olas o una película como El cielo sobre Berlín, por aquello de la mirada del otro. Mediante el empleo de carboncillo, grafito y pastel en este cuaderno de trabajo que tiene como objetivo la búsqueda de la alegría y con el arte como poderosísimo vehículo de autoconocimiento (no entendido como autoayuda) de uno mismo y del misterio poético del mundo. A mí, a título personal, me gusta ubicarlo mentalmente cerca de Armin Greder (además del poderoso uso del carboncillo) si no por la máscara y la sombra de la mirada del otro. Si Greder está mucho más ligado a los golpes de la realidad oculta terrenal, Auladell me evoca una mirada más etérea (sin caer en artificios metafísicos) y poética en sus máscaras con figuras antropomórficas y mitológicas, con miradas que nos invitan a observar y adentrarnos en su atmósfera. Obviamente, esta evocación es personal y no una referencia de Auladell que habitualmente señala entre diferentes autores que le atraen a Joanna Concejo.

También habló de música y cómo el tiempo le ha llevado a trabajar en silencio (que también es música y así se refleja en las partituras) dado que podía acabar influido por el estado de ánimo de la banda sonora en su trabajo. Su banda sonora sería 4’ 33’’ de John Cage, supongo. Con Cuaderno Arcaico Muralis y su charla observamos una trayectoria de uno de los grandes ilustradores de nuestro país, una progresión que ha estado acompañada de reconocimientos en el ámbito de la literatura infantil como sus adaptaciones de los cuentos de Andersen (Premio del Ministerio de Cultura a las Mejores Ilustraciones de Libros Infantiles y Juveniles en 2005), junto a Javier Sáez Castán con Dorothy. Déjale entrar (2017) el Premio Internacional de Álbum Infantil Ilustrado Biblioteca Insular de Gran Canaria y su inclusión entre los mejores álbumes de 2017 con los premios White Ravens. Además de sus exposiciones, recientemente su exploración del cómic a través del clásico de John Milton, Paraíso Perdido (2015), le valió para alzarse con el Premio Nacional de Cómic en 2016. Dos décadas, que se dice pronto.

Imagen de la presentación: Instagram Degomagom

Títulos poderosos como La feria abandonada (2013) en la que sus ilustraciones acompañan sus propios textos, Rafa Burgos y Julian López Medina o las ilustraciones a la selección de 12 poemas de Antonio Machado (2020) publicada por la editorial Kalandraka. No solo ese terreno la exploración en el que actualmente también hay obras en exposiciones como Drawing Now Art Fair en París y sus recientes trabajos también han tenido el formato audiovisual con Gonzalo Suárez con El sueño de la Malinche (presentado en 2018 en el Museo del Prado) y el corto Alas de Tiniebla (mayo a octubre de 2020) del que se puede apreciar su arte en este trailer:

TRAILER Alas de tiniebla - Gonzalo Suárez Morilla [2021] from Distribution with Glasses on Vimeo.


En definitiva, cuando un artista publica un cuaderno de trabajo nos indica que la trayectoria y camino que ha seguido la obra de Pablo Auladell es una muestra de su maestría. La belleza pictórica y poética fuera del tiempo y que, durante una tarde, compartimos de sus palabras. Si este cuaderno refleja la base de lo que lleva entre manos ahora y las piezas de aquello que quiere hacer, seguiremos con atención sus pasos. Nosotros, siempre dispuestos a emboscarnos en sus obras. 

Fran Martínez

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miércoles, 26 de mayo de 2021

Entradas en azul. J. y W. Grimm. Pablo Auladell. La casita de chocolate. Kalandraka

 

Título: La casita de chocolate

Texto: J. & W. Grimm

Ilustraciones: Pablo Auladell

Traducción: Marta Rincón

Editorial: Kalandraka

Colección: Libros para soñar

Año: 2008

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 22 x 22 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Conectando con las entradas de esta semana y el reflejo en la tradición oral de las condiciones de clase en las que circulaban estas historias. La pobreza y la falta de sustento de la familia que decide abandonar a los niños en el bosque y que recogida por los Hermanos Grimm es interpretada visualmente por Pablo Auladell con su inconfundible maestría que también aplicó a cuentos de Hans Christian Andersen en la colección de Anaya en la que participaron nombres que hoy son considerados como referentes indiscutibles en la ilustración: Elena Odriozola y Javier Sáez Castán. También, fue una práctica habitual en la editorial Kalandraka la reilustración de este patrimonio cultural, desde la Caperucita de Rodríguez Almodóvar que ilustró Marc Taeger como uno de los diferentes ejemplos, entre otras adaptaciones de la tradición oral. Entre los cuentos que pervivieron en el imaginario colectivo, Hansel y Gretel ha sido uno de los que no ha precisado de una adaptación canónica de Disney, pero también ha tenido ediciones que eliminaban muchos de los elementos más controvertidos para acomodarlos a la moral adulta de blanqueamiento de la infancia.


Historias recogidas por los Grimm que, desde la séptima edición en 1857, también cuentan en la actualidad con adaptaciones desde nuevas perspectivas artísticas de este cuento por parte de Anthony Browne o Lorenzo Mattotti, como ejemplos de grandes ilustradores que han transmitido ese ambiente en el que la oscuridad y la pobreza eran parte del paisaje de una narrativa que ha formado parte de la infancia. En este caso, en La casita de chocolate Pablo Auladell, plasma con maestría en sus representaciones con un aire siniestro en las caretas de los personajes como una pesadilla veneciana y espantapájaros, las dos caras del bien y el mal y la representación de la bruja como un ave de mal agüero. Y una ilustración a doble página sin texto en la llegada a la casita de chocolate que es cautivadora. Detalles que se reflejan en la simetría desde las guardas con la misma imagen opuesta y en negativo, primero del cuervo y, en las guardas finales, Hansel y Gretel. La naturaleza con aire mitológico, las miradas humanizadas de la naturaleza en los árboles oscuros, siluetas, extraños artefactos a vapor, extrañas figuras con semblante humano y figura mitológica unida a la degradación como si observásemos la erosión visual de la memoria. Un espacio donde la sugerencia está por encima de la ilustración minuciosa y la mancha como espacio simbólico de una historia conocida que evoca más que plasma. Espectrología como diría Derrida.


En líneas generales, el aire sombrío de la historia es capturado a la perfección por Pablo Auladell y que, en definitiva, ofrece muchas claves para su obra posterior con ejemplos como La feria abandonada (2013), Dorothy (2017) o El Paraíso Perdido (2018) o la reciente ilustración de la selección de poemas de Antonio Machado también publicados por Kalandraka. Una maravilla en la que deleitarse visualmente.


Pablo Auladell -On Work- UollasTV


Fran Martínez

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miércoles, 10 de marzo de 2021

Entradas en azul. Javier Sáez Castán y Pablo Auladell (il.). Dorothy. Déjale entrar. A buen paso

 

Título: Dorothy. Déjale entrar

Autor: Javier Sáez Castán

Ilustrador: Pablo Auladell

Editorial: A buen paso

Año: 2017.

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 21 x 29,7 cm. Tapa dura

Idioma: castellano

Reseña:

La fabulosa extrañeza de la obra del autor e ilustrador, residente en Alicante, Javier Sáez Castán (Huesca,1964) sorprende a cada obra que publica. No resulta sorprendente la recepción entre la crítica especializada y el reconocimiento con premios como el Premio Nacional de Ilustración en 2016 por una obra con tantas posibilidades desde el formato encuadernado del Animalario Universal del Profesor Reviollod. Este galardón conmemora la trayectoria de un autor esencial por obras tan magníficas en las que combina su papel de autor e ilustrador, como La merienda del señor verde (Ekaré, 2007), Libro caracol (FCE, 2007) o la extrañeza de Limoncito, un cuento de navidad (Editorial Océano,2010) y, como ilustrador, también cuenta con reinterpretaciones de cuentos tradicionales  como El valiente soldadito de plomo o La pequeña cerillera y otros cuentos (Anaya, 2004) o el trabajo junto a Manuel Marsol de su recientemente premiado, en la categoría cinematográfica, Mvsevm (Fulgencio Pimentel, 2019) en la prestigiosa Feria del Libro de Bolonia.

En este álbum, su relato está acompañado por las ilustraciones de Pablo Auladell (Alicante, 1972) que también, en 2016, fue galardonado con el Premio Nacional de Cómic por la reinterpretación del poema de John Milton en 1667, Paraíso perdido (Sexto Piso Ilustrado). Previamente, ambos coincidieron en las ilustraciones de cuentos de la editorial Anaya y, para esta nueva obra conjugan sus cualidades en un sensacional álbum que consigue el impacto de la fuerza desbocada que anuncia su portada. Desmesura que también fue premiada con el Premio Internacional Biblioteca Insular de Gran Canaria, en 2016, e incluida en los prestigiosos premios White Ravens, en 2017.

La fuerza de este álbum reside en la conjunción polifónica del formato con un diálogo entre la habitual extrañeza de los relatos de Sáez Castán y el trazo a carboncillo de Auladell, jugando con un lenguaje que dominan a la perfección. A partir de la cuidada edición, con el atractivo paratextual de su portada y la significación de sus guardas (con el degradado que nos comunica la turbulencia del fenómeno que presenciaremos), se combinan páginas donde la ilustración ocupa la doble página y otras donde solo hay texto, aunque predomina el diálogo de ambos elementos.

A partir del texto, se encuentra otra de las características recurrentes de Javier Sáez Castán como la puerta de entrada a una historia alejada de las habituales convenciones edulcoradas que se proyectan de la infancia desde otros ámbitos editoriales. De esta manera, el texto tiene un formato de relato que nos conduce hasta Kansas y una granja en las afueras, donde residen Jonah y Martha. Desde el título a la ubicación del relato, se encuentran las referencias intertextuales a la obra El maravilloso Mago de Oz (Lyman Frank Baum) con el huracán Dorothy.

Estas referencias nos empujan hacia un lugar sureño, aislado y con reminiscencias a los años 50 acompañadas por apagados colores en pastel y predominancia del carboncillo. De manera lejana, hay una conjunción de referencias literarias que nos conducen a la ironía implacable de Sam Shepard, como los sensacionales relatos de Cruzando el paraíso (1996), o la imagen de la América sureña de Hopper. La historia muestra la curiosa relación de pareja, que debe abandonar su cotidianeidad, al enfrentarse a la inesperada visita de Dorothy.

Desde el punto de vista del lector modelo, esta obra está destinada para un lector autónomo capaz de enfrentarse a un texto que no siempre tiene un respaldo secuencial con la ilustración, sirviendo estas como punto de fuga y puerta de entrada a la imaginación. En esa línea, el relato contiene los elementos universales para que sea disfrutada por cualquier lector adulto o la formación de un lector competente (y si ha leído anteriormente la obra de Baum, podrá adentrarse en la reconfiguración de sus elementos).

La narración se realiza en primera persona, desde la perspectiva atónita de los insólitos acontecimientos que vive Jonah, desbaratando por completo sus costumbres. En el diálogo con Martha, se acrecienta su incredulidad al acoger a ese pequeño huracán que irá creciendo junto a ellos, mostrando la admiración y amor incondicional de Jonah por su mujer. Las conversaciones con ella revelan la dualidad entre el sentido más primario masculino con decisiones que muestran una carga emocional más rudimentaria que, posteriormente, Martha desmontará desde su imaginación.

Esta interacción entre los personajes que asisten al crecimiento descontrolado de una fuerza de la naturaleza eleva en el lector la sensación de extrañeza y el tono paródico. Por otra parte, refleja una situación de acogimiento de Dorothy como si de un hijo/a se tratase, confiriéndole cualidades humanas. Aunque, su naturaleza no muestra clemencia ni se humaniza para contentar al lector que espere un texto más complaciente. Y, en ese sentido, es lo que agranda su belleza. Además, juega con referentes que aleja la narrativa en el texto de la estética de los años 50, como la referencia televisiva a Los vigilantes de la playa, envueltos en una constante alusión a otras obras tradicionales como Los tres cerditos o la presencia del capitán Morgan (pirata de La isla del tesoro de R. L. Stevenson) e incluso científicas con Darwin (Martha leyendo El origen de las especies) o el Laboratorio Nacional Fermi encargado del estudio y aceleración de partículas 

El texto prosigue regalando referentes a otra época como la camioneta Pontiac o el revolver Remington, pero el gran acierto del texto es narrarnos las desventuras y la manera por la que afronta el matrimonio todas las consecuencias del huracán. Sus decisiones se escapan de la lógica y abrazan el sentido más onírico para que el lector pueda adentrarse a través de todas estas vicisitudes en la fantasía.

De esta manera, la invitación al lector es soltar sus anclajes para penetrar en la imposibilidad. Es decir, la aceptación del hecho inusual y mágico del hecho literario. Esta sensación se respalda en el desenlace: una doble página donde tan solo aparece la prosa poética de Sáez Castán para eclosionar la crisálida del lector y, finalmente, Auladell nos regala la majestuosidad de los colores en una planicie desértica que insufla una bocanada de aire. El final de un viaje en el que, como en el drama y la comedia, deja al lector aplaudiendo entre sonrisas y lágrimas.

En conclusión, Dorothy se convierte en una fantástica alegoría para prestigiar el poder universal del lenguaje literario Por extensión, se ofrece al lector el placer de una visión única en la universalidad del relato alejada de encorsetamientos editoriales y presunciones sobre sus capacidades lectoras. La clave de este álbum se muestra con claridad en la portada: “déjale entrar”. ¿Qué abre esa puerta? La entrada al mundo de la imaginación, al igual que en La merienda del señor verde, en que nos remite a liberarnos de lo establecido e instalarnos en una nueva cotidianeidad: la de lo imposible.

En definitiva, las cuestiones que nos gustaría plantear sobre esta lectura abundan sobre la importancia de la selección de lecturas literarias que potencien y alimenten, como Frederick, la capacidad de enfrentarse a la vida desde una mirada divergente y que no esté anclada a los convencionalismos impuestos por nuestra sociedad.

Fran Martínez

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viernes, 5 de marzo de 2021

Entradas en azul. Pablo Albo y Pablo Auladell (il.). Caracol. A buen paso

 

Título: Caracol

Autor: Pablo Albo

Ilustrador: Pablo Auladell

Editorial: A buen paso

Año: 2019.

Primera edición: Edebé, 2005

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 21 x 26,5 cm. Tapa dura

Idioma: castellano

Reseña:

Finalizamos la semana con un álbum maravilloso como este Caracol de Pablo Albo e ilustrado por Pablo Auladell (previamente también colaboraron en la creación del fantástico Mar de sábanas), en una segunda edición después de su publicación original en 2005 por la editorial Edebé. En este, el texto de Pablo Albo sigue manteniendo la frescura y la gozosa lectura de un texto que bebe de la tradición oral que tan bien conoce su autor y que respira en la sabiduría de las fábulas potenciada por un relato repleto de aventuras en las que nuestro pequeño protagonista se verá inmerso, sin cesar en su empeño por llegar más lejos que lo que nadie podía imaginar de un caracol.


Para eso, con capazos de paciencia y la azarosa intervención de otros personajes (tortuga y gaviota) consigue lo inesperado. Y, una vez alcanzado ese reto, imaginar otro. Un personaje que derrocha ilusión y con ideas rocambolescas para la consecución de sus anhelos. El texto se refuerza con las ilustraciones de un autor como el alicantino Pablo Auladell (1972) en el que podemos observar la evolución en sus ilustraciones (Premio Nacional de Cómic en 2016) de la obra en 2005 y esta posterior reinterpretación en la que nos acercamos a las referencias visuales de Dorothy junto a Javier Sáez Castán o su maravillosa reinterpretación del Paraíso perdido de Milton o el poemario de Antonio Machado en Kalandraka. Carboncillo y pastel en un uso expresivo majestuoso de uno de nuestros grandes ilustradores.


 En las tres primeras ilustraciones a doble página, vemos cómo el pequeño caracol (con trazos propios del cómic) intenta desplazarse hasta el pliegue central y, después de lanzarse a la carrera por llegar al algarrobo (árbol dentro de las leyendas valencianas en el que cuentan que el demonio fue engañado por un hombre astuto y en el que permanece bajo tierra al perder la apuesta con ese jugador). Su aventura trascurre en ese momento en la página derecha, mostrando su avance y, cuando se detiene, vuelven las ilustraciones a la página izquierda para mostrar de nuevo sus avances y, así, hasta el desenlace con sus sueños marinos y desapareciendo parcialmente en la última página.

En esta, se pone fin a una lectura gozosa y con el empleo de un texto perfecto para primeros lectores y con todos los elementos para leer en el aula e introducir el coro del alumnado al son de la canción del caracol: sí, esa de saca los cuernos al sol. Sí, esa que ahora cantas mentalmente mientras lees estas palabras. Todo es posible, hasta lo más inesperado. Lo complejo no es llegar lejos, sino mantener el espíritu de debutante cada día. Tal vez, pasito a pasito lo consigas. Así te lo deseo, caracol.

Feliz fin de semana.



Fran Martínez

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jueves, 12 de julio de 2018

Entradas en azul. Inés azul.

Inés Azul
por Ángela Pérez

Auladell, Pablo. (2009). Inés Azul. Barcelona: Thule.

Este álbum ilustrado muestra una historia conmovedora de una niña y su amigo Miguel, el cual desaparece. Se envuelve al lector desde la portada en un entorno de serenidad y a la vez tristeza, utilizando color azul oscuro de forma predominante, así como los traslada a un lugar donde la imaginación y el cariño son los protagonistas. 

En esta historia se puede ver reflejado el tema de la muerte de la mano de la protagonista Inés, pues su amigo se va y se cuestiona la razón por la cual ocurre. No obstante, el personaje en ningún momento aparece, por lo que puede interpretarse que él está solamente en su recuerdo. La respuesta de la niña se corresponde con la que el lector infantil puede realizar sobre la muerte, haciendo preguntas de esa tipología. 

Además, se puede reflejar el significado del apego simbolizado a través de un árbol centenario plantado por Inés, el cual crece mientras ella espera el regreso de Miguel y presenta una gran altura desde el principio del álbum saliendo desde una ventana de su casa. Ello simboliza la conexión entre Miguel e Inés a pesar del paso del tiempo, además de estar presente en el recuerdo de sus familiares (por ello la ilustración del hogar). También se encuentra reflejado aquello que llega y se va a través de las olas y su movimiento. 

La historia apela a la empatía del lector a través de las expresiones faciales de Inés y las ilustraciones, las cuales son muy significativas. La protagonista sonríe en determinadas ocasiones, contrastando con el entorno en el que se envuelve, oscuro y desértico. Además, se ilustra contenido que en texto no aparece, añadiendo nuevos significados. Por ejemplo, ilustración de la protagonista sobrevolando, en entornos nubosos y de mares, ofreciendo una visión de la realidad con toques de imaginación. 

El lenguaje que utiliza el álbum es sencillo y comprensible, utilizando muchas metáforas. 

La lectura del mismo es amena, ya que hay poco texto predominando el poder de la ilustración y está escrito en primera persona, lo cual hace que la historia sea mucho más cercana al lector y facilita el desarrollo de su empatía, suscitando sensaciones y emociones, jugando con el colorido oscuro y la expresión facial (alegre al principio) de la protagonista que contrasta con el mismo (simboliza hacer frente a los desafíos y problemas de forma positiva). 

Además, la estructura narrativa que presenta es sencilla y adecuada para el lector infantil, pues la historia está narrada en el aquí y ahora de forma lineal, lo cual favorece al lector a seguir la historia a la perfección. 

En cuanto a las ilustraciones, son las más significativas e importantes. El significado de cada página no se comprende si no es por el análisis de las mismas. Simbolizan muchos aspectos: las olas (la llegada e ida de las cosas); el árbol (unión entre personas de forma atemporal); señal de tráfico en el mar (no pasar rápido por la vida, disfrutarla); nubes, aves y peces (las cosas fluyen al igual que la vida). 

Por todo ello, pienso que es un álbum interesante para trabajar la pérdida de seres vivos queridos, ya sean personas como animales. Ayuda al lector a comprender el paso del tiempo, los acontecimientos inevitables que conlleva la vida, a aceptarlos y a tomarlos con una actitud positiva. Además, plantea que la unión existente con esos seres, siempre permanecerá en nuestros corazones. Es un álbum adecuado para todas las edades, desde Infantil hasta Primaria, incluso para adultos, ya que ofrece una visión diferente de la vida y la muerte que nos puede servir de ayuda para afrontarlas. 


martes, 23 de mayo de 2017

Presentación de Dorothy.


Este jueves 25 de mayo tendrá lugar, en la Biblioteca Pública Azorín de Alicante, la presentación del libro Dorothy, que ha sido galardonado con el premio de la Biblioteca Insular de Gran Canaria 2016.

Para este acto se contará con la presencia de Javier Sáez Castán y Pablo Auladell, autores de este libro y la presentación correrá a cargo de Ramón Llorens y Pedro Fernández.
Tendrá lugar a las 19.00 h y se contará con la participación del alumnado del colegio Inmaculada Jesuitas.

martes, 19 de julio de 2016

Entradas en azul. Mar de sábanas


Mar de sábanas
por Mª Pilar Aparicio Flores
  
Pablo Pérez (escritor) y Pablo Auladell (il.) (2003). Mar de sábanas. Anaya

Este relato, contado en primera persona, muestra el pensamiento de un niño bajo su mundo de fantasía donde no existen las pesadillas, contemplando las oportunidades y capacidades de un mar secreto e imaginativo. Y es, bajo este mundo ficcional, y entre sus sábanas –como espacio objetivo-, en el que esconde todo tipo de fantasía, contemplada desde un mundo real; lugar hogareño y nocturno que congrega sueños y pesadillas, y escenario físico de separación paternal, donde los más pequeños suelen aguardar todos esos miedos y tesituras noctámbulas. 

Se trata de un álbum con una introducción compensada con el desarrollo, recogiendo el peso de la obra, pero descompensada con el breve final; en el que el tiempo narrativo marca una progresión lineal, narrado en la actualidad, aunque situando el pasado en circunstancias que se definen en la narración con la ayuda de conectores como “hace mucho tiempo”, o “una vez”. 

El protagonista principal es un personaje definido con un arquetipo psicológico claro e inequívoco, donde el pequeño tiene sus sueños fantasiosos, llora cuando lo necesita, se sumerge en un mundo adulto con el reconocimiento de su propio pensamiento y el destierro de su chupete, y espera la ayuda de su padre en situaciones de desconcierto. En consecuencia, el texto vincula la ligereza imaginativa del infante con la realidad que aferra al personaje y, en muchos de los casos, al lector; con un fuerte vínculo centrado en la etapa preoperacional, recogida entre los dos y siete años, de la Teoría del desarrollo cognitivo de Piaget, donde prima el egocentrismo, con expresiones como “Son míos los mares de agua dulce […] También soy el dueño del mar que empieza en la playa. Lo comparto con mucha gente, pero es mío; así como la función simbólica, de manera que, el empapado de la cama corresponda al naufragio iluso, o el confinamiento del chupete concierna al hito del desarrollo evolutivo. Sin embargo, todo este enfoque se presencia desde la seguridad y el control del personaje, donde las pesadillas no dominan la situación y donde los monstruos huyen de ella, pese al riesgo de perderse por el camino, y en ese caso pueda contar con el afecto paterno. El autor para conseguir este vínculo crea metáforas afectivas con ejemplos como “Ninguna pesadilla conoce el camino que conduce a mi mar de sábanas”, o ”Una vez casi me descubren porque me quedó algo de humedad en el pijama […] no me preocupé demasiado porque un naufragio lo tiene cualquiera”.

Por otra parte, es posible extraer elementos intertextuales relacionados con la historia narrativa de “Hansel y Gretel”, contemplando nexos en el componente utilizado para un fin concreto: “No puedo dejar migas de pan para guiarme en el camino de vuelta. Todo el mundo sabe que flotan”. 

Con letra grande y texto escueto el autor diseña una narración profunda e intrínseca, envuelta en pletóricas ilustraciones sombrías e impenetrables pero carentes de tenebrosidad, donde la sensibilidad, ingenuidad y delicadeza de las mismas captan con claridad el mundo paralelo creado; sin dejar de lado el mundo cotidiano. De manera que, entre los barrotes dorados puedan contemplarse las olas del mar engendradas bajo las colchas. 

En síntesis, Mar de sábanas es una obra del siglo XXI, que engancha al infante a causa de su cercano vocabulario basado en el juicio y las situaciones más importantes de la niñez desde la inmersión de su propio razonamiento; con un texto breve dirigido tanto al lector como al cliente adulto, que presenta los valores más íntimos y emocionales del pensamiento humano. Y es en la cubierta de la obra donde encontramos la primera de las referencias: “Todos tenemos un mar secreto, pero no viene en los mapas. Un mar en el que habitan ilusiones y nuestros miedos; para navegar en él no hace falta saber nadar”. 

Mar de Sábanas; ganador del primer premio del “III Certamen Internacional de álbum ilustrado Ciudad de Alicante” (2003). 

miércoles, 16 de mayo de 2012

Entradas en azul. Mar de sábanas

Entradas en Azul. Mar de sábanas

Mar de sábanas  
por Neus Sanjuan Blanquer

Albo, Pablo y Auladell, Pablo (il.),  Mar de sábanas, Anaya.

Mar de sábanas es un libro infantil que, además de enseñar y servir de ejemplo para los más pequeños, hace reflexionar a todo aquel que lo lea sea cual sea su edad.
Es cierto que cada persona debería aprender a tener lugares secretos que le permitan conocerse mejor y disfrutar de uno mismo; sitios que van más allá de la realidad y se refugian en nuestra imaginación. Espacios a los que poder llamar nuestros y de los que estamos seguros que solo nosotros conocemos. Es inexplicable la sensación que se proyecta cuando tenemos un secreto con nosotros mismos, un lugar del que solo nosotros sabemos su existencia, porque eso nos hace crecer como personas. Pero, como cita el libro “hasta en los rincones más recónditos hay alguien que te echa una mano”. Y esto, es cierto. Todos deberíamos tener la suficiente confianza como para estar seguros de que las personas más cercanas a nosotros siempre van a estar ahí protegiéndonos y dispuestos a ayudarnos en todo; aunque estemos sumergidos en nuestro mar secreto.
Aportando una visión más educativa y didáctica, este libro es fantástico por la cantidad de elementos que pueden auto-trabajarse, en caso de los adultos, o proyectase orientándolo a los más pequeños. Entre otros, trata aspectos como la seguridad en uno mismo; aspecto que encontramos reflejado en la actitud del protagonista, afirmando que puede dominar distintas situaciones y sintiéndose capaz de “sumergirse” en todas ellas sin miedo a encontrar peligros, ya según él: “sé cómo dominarlos”. Otro aspecto por el que afirma sentirse seguro es porque en el mar secreto que vive en él no pueden entrar ni los monstruos ni las pesadillas; pues de nada serviría crear un mundo donde no nos sintamos protegidos y puedan acceder nuestros temores.
En definitiva, es imprescindible que todos y cada uno de nosotros tengamos, ya seamos niños o adultos, nuestro mar secreto. Y este libro nos ayuda en esta función, haciendo que nos sumerjamos y soñemos mientras leemos esta historia que nos cuenta un niño que ha aprendido a vivir continuas aventuras todas las noches dentro de su cama.
“Todos tenemos un mar secreto, pero no viene en los mapas. Para navegar en él no hace falta saber nadar”. No hace falta saber nadar, como bien cita el autor, sin embargo es imprescindible dar rienda suelta a la imaginación y saber dejarse llevar por uno mismo.