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viernes, 18 de marzo de 2022

Entradas en azul. ¿Qué hace falta? Andrea Antinori, Noemi Vola, Daniela Berti, Beatrice Alemagna y Gianni Rodari

 


Autor e ilustrador: Andrea Antinori

Editorial: Corraini

Año: 2021

Idioma: italiano

Tamaño: 17 x 22,5 cm.

40 páginas





Hoy, una entrada con diferentes álbumes que me gustaría recomendaros y que llevaba un tiempo deseando escribir algunas palabras sobre ellos. El motivo de esta entrada es el hilo conductor que nos llevará de un álbum a otro, pero manteniendo una coherencia estética por los diferentes nombres de sus autores. Comenzamos con L’arancio [El naranjo] del gran Andrea Antinori que ya cuenta con otros títulos traducidos en editoriales españolas como La entrada de Cristo en Bruselas a partir del cuadro de James Ensor. Esta referencia nos sirve para recordar otros títulos que emplean como referente icónico una obra de arte para expandir una narrativa a través de esta. Ejemplos: Greta la loca (texto de Geert de Kockere) que el ilustrador Carll Cneut hace de Dulle Griet de Peter Brueghel, El pintor ciego (texto de Xabier Docampo) ilustrado por Xosé Cobas a partir de La isla de los muertos de Arnold Böcklin, entre otros títulos (curiosamente, Geert de Kockere también puso texto a partir del cuadro de Edgar Tytgat, Voorspel van een gebroken liefde, para las ilustraciones de Isabelle Vandenabeele como documentaba Sandra Beckette en su libro de 2012).

Volviendo a Andrea Antinori y al mercado español, sus ilustraciones han acompañado a la poética narración Blanco como la nieve de Mar Benegas (A Buen Paso) o Contar de Pep Bruno o el álbum a textos de Cristina Bellemo titulado La ciudad de las listas (Liana editorial). A partir de este último título también se puede señalar su fijación con E.T. y con L’arancio (L’oranger en francés editado por hélium) comparte esa presencia ubicada en una escalera junto a una mirada crítica y socarrona en su narrativa. Con L’arancio la unidad narrativa es la página sencilla y en el texto predominan las onomatopeyas para construir su discurso con las implicaciones para el ritmo, juego y sonoridad que conlleva. Especialmente si tu púbico es de educación infantil, como es el caso. Ese tono irónico (con su divertida mala uva) nos recuerda a El árbol generoso de Shel Silverstein que lo acaba dando todo de manera incondicional (no me meteré en el concepto de hospitalidad incondicional de Jacques Derrida que ya sería mucha brasa). Sin embargo, el juego paródico de L’arancio está en observar el crecimiento silencioso del brote germinado hasta que se convierte en un naranjo y cómo se llena de sonidos a su alrededor por los pájaros que se comen sus frutos, el jardinero que lo tala a su gusto, la oruga que se come sus hojas y el perro que lo utiliza como lugar donde levantar la pata. Hasta que se le hinchan las raíces, claro.


Aquí comienza la segunda vuelta con la venganza de todos y cada uno de los que han perturbado su calma silenciosa, una intensa persecución y una huida rocambolesca que simplemente pide la carcajada y por su desenlace plantearnos a través de esos personajes sobre la importancia de nuestras acciones. No hace falta ver el alegato ecologista en la narrativa de una manera evidente, son lecturas que se pueden inferir sin que la diversión esté garantizada ni dulcificada gracias a la ironía. Con una paleta de colores mínima (naranja, verde, blanco y negro) y una secuencia guiada por onomatopeyas se encadena un álbum que piden una y otra vez en el aula. Un álbum incluido en el catálogo de White Ravens en 2021 con todo merecimiento.

Andrea Antinori (Instagram): https://www.instagram.com/andrea_antinori_

Web editorial Corraini: https://corraini.com/en/l-arancio.html 

Y una muestra de que Andrea Antinori sabe dibujar un árbol: Bruno Munari y drawing a tree





Autor: Gianni Rodari

Ilustrador: Andrea Antinori

Traducción: Laura Wittner

Editorial: Niño Editor

Año: 2021

Idioma: castellano

Tamaño: 18 x 23 cm. Cartoné.

24 páginas




El surrealismo y el juego de Andrea Antinori sirve como perfecto acompañamiento en esta nueva colección en cartoné a partir de poemas de Gianni Rodari (publicados el año pasado en Emme edizioni) y que se han traducido al castellano por Niño Editor, una editorial argentina a la que debemos agradecerle la vuelta de los títulos de la colección Opera Munari 1945. El primero que ha llegado al mercado español ha sido el gato Arturo (próximamente vendrán La luna con correa o caballito), perfecta secuenciación de los breves versos de un gato soñador con el empleo del fondo blanco, el uso del negro y el rojo y el amarillo en su paleta restringida de colores para acercarlo a las manos de primeros lectores con su formato de cartoné. Un álbum recomendado para biblioteca de aula en educación infantil y donde de nuevo veremos aparecer a E.T. como fijación del autor.


En este fragmento, siguiendo en el panorama italiano, no podemos olvidar el nombre de Noemi Vola o Beatrice Alemagna que también han ilustrado textos de Gianni Rodari. Curiosamente, Noemi Vola tiene trabajos junto a Andrea Antinori y ha ilustrado Grande como el mundo: la escuela de Gianni Rodari [Grande come il mondo: la scuola di Gianni Rodari]. Con motivo del centenario de su nacimiento en 2020 se publicaron diferentes títulos, pero la conexión entre Andrea Antinori y Noemi Vola y sumando una editorial argentina me llevan a un álbum que tengo pendiente y dejaré para el final de la entrada: Calamitoso en la editorial Limonero. El surrealismo de sus ilustraciones, sus personajes y el sentido del humor de esta dupla son un aliciente para seguir cada nueva publicación en el mercado. Desmontar la realidad a través de una lógica reconocible en lo fantástico de la literatura.

Más joyas de Andrea Antinori



 la colección de Niño Editor

Web Niño Editor (Arturo): https://tienda.ninioeditor.com/productos/arturo/



Estos autores nos llevarán hasta Daniela Berti, pero antes seguimos con Rodari y Beatrice Alemagna con el anuncio y creación reciente de un álbum que parte de otro poema de Rodari, La luna de Kiev, y que Beatrice Alemagna (finalista al Premio Andersen este año) ha ilustrado (no es la primera vez, como en el bello Uno y siete).

La luna di Kiev será editado por Einuadi Ragazzi al módico precio de 8 euros y cuya recaudación será para Cruz Roja Italia en su labor de ayuda en Ucrania. En el poema dedicado a la luna de Rodari y que se ha convertido en viral estos días nos habla que da igual dónde estés, la luna da luz a todas las personas por igual. Independientemente de su procedencia o destino: sus haces de luz viajan sin pasaporte. El poema formaba parte de Filastroche in cielo e in terra (en 1960 acompañado por las ilustraciones de Bruno Munari).



Recordamos la cita con la que finaliza la introducción de su Gramática de la fantasía:

“«Todos los usos de las palabras para todos» me parece un buen lema, tiene un bello sonido democrático. No para que todos seamos artistas, sino para que ninguno sea esclavo.” (Rodari, Gramática de la fantasía, 1973)

Beatrice Alemagna (Instagram): https://www.instagram.com/beatricealemagna/






Autora e ilustradora: Daniela Berti

Editorial: Raum Italic

Idioma: inglés/italiano

Año: 2020

Tamaño: 17 x 21,5 cm.

32 páginas.




Desconozco si en los agradecimientos de Daniela Berti están dedicados a Andrea Antinori y Noemi Vola (no aparecen los apellidos) en este divertidísimo Pit que cuenta con un formato bilingüe. Empleando principalmente la página sencilla como unidad narrativa, la historia de este pollo gigantesco que irrumpe en la vida del narrador está construida en clave humorística y disparatada con las comparaciones sobre el tamaño de Pit (jirafas, palmeras o la estatua de la libertad) en la que el empleo de una gama cromática reducida a colores primarios (azul, amarillo y rojo) sobre fondo blanco y con el negro (todo muy de fiesta Bauhaus y recordando aquella máxima de De Stijl: “El fin de la naturaleza es el hombre; el fin del hombre es el estilo”).

Conectado con la próxima reseña de la entrada, todo sucede el día en el que un pollo crece por encima del resto. Crece en proporciones colosales y no hay manera de saber qué hacer con semejante pollo. El juego entre la irrealidad del gigantismo del pollo y verlo transportado en coche, ubicándolo en el coliseo romano, en un barco (un guiño a Calamitoso) o en otros lugares con el divertimento surrealista de la situación. Con un texto telegráfico se amplía el espacio para generar significados en cada página. La investigación de los científicos sobre semejante anomalía de la naturaleza, la medición de sus pisadas, el guiño intertextual a King Kong (fuera del universo Anthony Browne) para una resolución que propone un juego de descentramiento y con el que deja abierta un pensamiento filosófico sobre la perspectiva sobre las que abordamos los problemas o circunstancia sobrevenidas.



Un álbum aparentemente sencillo, pero que es una auténtica delicia por lo efectiva y estilizada propuesta narrativa. El juego con el soporte del álbum para darle espacio al lector para divertirse y también al adulto que acompaña. En los peritextos finales conoceremos más proezas, pero mi preferida es que le gusta el ruibarbo (en inglés “rhubarb”). Y, a cualquier melómano con un poco de culturilla musical le llevará inevitablemente aquí.

 Daniela Berti (Instagram): https://www.instagram.com/danida.o

Web editorial: http://www.raumitalic.com/de/pit-2/ 




Autora e ilustradora: Noemi Vola

Traducción: Manuel Rud

Editorial: Limonero

Año: 2021

Idioma: español

Tamaño: 15 x 21 cm.

48 páginas


Finalizamos la entrada con un álbum sensacional de Noemi Vola y con el que cerramos la cuadratura de los nombres que han aparecido en esta entrada. He dejado este álbum para el final por la mayor complejidad temática y narrativa que presenta, ademásde un colofón temático que nos habla de un hecho cotidiano que hemos vivido en los últimos años entre el asalto de actos inesperados e inexplicables en nuestras vidas (una pandemia, el auge de los negacionistas o el conflicto armado). Este álbum fue originalmente publicado en Corraini (en 2017) y su traducción al castellano también fue por otra editorial argentina, en este caso Limonero.

Noemi Vola ilustrando a Rodari

Empleando el blanco y negro (pese a que es una autora cuya obra es particularmente colorista) y una narración en primera persona nos adentra en aquello que sucede cuando algo inesperado irrumpe en tu vida: en este caso un oso imponente se cuela en su casa. Es tremendamente divertida esta forma de representación en la que observamos en la primera ilustración la casa repleta de señales y protecciones para que no entre ningún oso en la casa (carteles, ventanas y puertas tapiadas). Casi como una suerte de protección contra los malos presagios o una fortaleza que creamos para que los problemas no irrumpan en nuestra vida desmontándolo todo. Cosa que ocurre en la siguiente ilustración: cuando los problemas llegan, no hay nada que los detengan. Llegan y basta.

No llega un oso cualquiera, todos los calificativos despectivos hacia ese oso que llega resultan encadenados de una manera que facilita el refuerzo de la problemática hacia una situación desastrosa (desastr-oso, claro). Máxime cuando la protagonista es alérgica a su pelo (el punto humorístico). Así, se suceden estampas costumbristas dentro de la surrealista imagen de un oso gigantesco instalado en el sofá de la casa y que no atiende a razones: ni a pedírselo adecuadamente y ninguna solución existe para atajar ese problema (ni las matemáticas, ni el chocolate, ni los tiranosaurios rex y ni mucho menos la guerra que, como dice la autora, nunca sirvió para nada). En su narrativa el texto principal se complementa con pequeños diálogos de la protagonista (nos revelará la gran incógnita de si existen osos en otros planetas). El oso siempre sabe dónde vas, aunque no lo sepas ni tú.


A partir de este punto de presentación de las situaciones problemáticas, el diálogo habla de la posibilidad de rendirse (una despedida de este mundo que pese a la carga trágica que tiene se encuadra con un majestuoso sentido del humor). Las maneras en las que ese oso silencioso se instala como una sombra y se juega con su forma a doble página es realmente divertido, así como la carcajada cuando aparece junto a él llevándolo en bicicleta o en una barca (que nos recuerda a ese momento de Pit en un barco). Cualquier situación cotidiana se convierte en un problema cuando el oso está contigo (ni la compra, ni las vacaciones…siempre es un fastidio, no te deja ni a sol ni sombra). A veces nos da pequeños respiros o finge que no está ahí (más rocambolesca la estampa). ¿Porqué está ahí? ¿porqué sigue si tanto lo odiamos?

La manera en la que plasma esta problemática, con la iconicidad apabullante del oso, es todo un reflejo de la inteligencia del álbum para representar una temática sobre una situación que a todos nos aborda y nos lleva al desgaste cuando un oso se instala en nuestras vidas. De manera irremediable, inexplicable, pero una forma de refleja como vivimos con nuestros monstruos. Un álbum excepcional para poner fin a esta entrada encadenada de referencias.

Noemi Vola (Instagram): https://www.instagram.com/volanoemi/

Web editorial: http://limonero.com.ar/libros/calamitoso-2/

 


viernes, 31 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Álbumes reseñados favoritos de 2021

 

Encabezamiento de Tomi Ungerer para finalizar 2021, deseando lo mejor

Llega el último día del año y es el momento para un repaso a los álbumes destacados de este 2021. No tiene esta lista ninguna vocación de repaso exhaustivo de la actualidad, sino de recopilar cuáles han sido los álbumes editados este año que se han destacado en las reseñas del blog. Así, entiendan que no es una lista de lo mejor al año al uso, pero significativa de los gustos y preferencias de quien les ha escrito durante este 2021. Esta práctica era más frecuente cuando me dedicaba a la crítica musical cuando empecé en esto del blogging (blog: poleonmars).

Tienen los enlaces a sus respectivas reseñas y tan solo me queda desearles un feliz 2022. Si leen el álbum de Johanna Schaible que encabeza la lista, entenderán que espero que se cumplan sus deseos.

 


1. Johanna Schaible. C'era una volta e ancora ci sarà. Orecchio Acerbo

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/12/entradas-en-azul-johanna-schaible-cera.html

Primer puesto por su diseño total en texto, imagen, soporte y secuencia.

 


2. Maguma. Happy/Lucky Hans. Tara Books

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/12/entradas-en-azul-karl-marx-y-maguma-el.html

La tradición oral revisitada, reinterpretada y reimaginada.

3. Beatrice Alemagna. Adieu Blanche Neige. La Partie

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/12/entradas-en-azul-beatrice-alemagna.html

La tradición oral revisitada como un lienzo



4. Ediciones Modernas el Embudo. Elena Odriozola y Gustavo Puerta

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/10/entradas-en-azul-elena-odriozola-y.html

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/04/entradas-en-azul-elena-odriozola-el.html

La primera infancia prestigiada desde el soporte ilustrado



5. Armin Greder. L’ereditá. Orecchio Acerbo

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/12/entradas-en-azul-armin-greder-leredita.html

Realismo crítico en la literatura infantil


6. Yukiko Noritake. El bosque de los hermanos. Coco Books

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/10/entradas-en-azul-yukiko-noritake-el.html

Narrativas visuales y ecocrítica con lirismo (y sin panfletismo)


7. ATAK. Piraten im garten. Kunstmann

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/06/entradas-en-azul-atak-piraten-im-garten.html

El álbum y las alfabetizaciones múltiples (intertextuales/interpictóricas/interculturales)


8. Jon Klassen. The rock from the sky. Candlewick

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/04/entradas-en-azul-jon-klassen-rock-from.html

El álbum y la literatura del espacio interpretativo con sentido del humor


9. Antonio Ventura y Pablo Auladell (il.). Colombina. Iglú

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/11/entrada-en-azul-antonio-ventura-y-pablo.html

Atmósferas de la tradición oral y arte ilustrado


10. Jordan Scott y Sydney Smith (il.). Hablo como el río. Libros del zorro rojo

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/03/entradas-en-azul-jordan-scott-y-sydney.html

Diversidad y narraciones psicológicas

11. Kasya Denisevich. Vecinos. Editorial Juventud.



https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/09/entradas-en-azul-kasya-denisevich.html

Un diálogo emotivo con la mirada infantil


12. Kitty Crowther. Yo quiero un perro. ¡El que sea me da igual! Fulgencio Pimentel e hijos

https://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/11/entradas-en-azul-kitty-crowther-yo.html

La naturaleza caprichosa y el sentido del humor de una gran artista


***Fuera de reseñas (2 favoritos personales)***





13. Adrien Parlange. Les désastreuses consequénces de la chute d’une goute de pluie. Albin Michele Jeunesse

http://www.adrienparlange.com/goutte1.html

Un álbum en clave irónica tremendamente divertido, encadenado y abierto al lector



14. Julie Safirestein. Bloom. Editions du livre

https://www.editionsdulivre.com/en/book/bloom/

Finalizamos con una maravilla de libro-objeto y el florecimiento como deseo para un 2022 en el que tengamos, al fin, la tranquilidad de la rutina.


viernes, 24 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Beatrice Alemagna. Adieu Blanche Neige. La Partie

 


Título: Adieu Blanche Neige

Autora e ilustradora: Beatrice Alemagna

Editorial: La Partie

Año: 2021

Páginas: 96

Encuadernación y formato: 25 x 34 cm. Tapa dura.

Idioma: francés

Reseña:

Hoy, vuelvo a la entrega de una nueva entrada pese a mi despedida de este espacio en el formato diario. 229 reseñas en un año requieren un tiempo que, ahora, me resulta más complicado para dedicárselo al blog y, para redondear la cifra de reseñas publicadas en 2021, que mejor que la que ponga el broche sea la nueva entrega de Beatrice Alemagna. Durante este año solo he podido dedicarle una entrada a Gisela de cristal y no será por la cantidad de títulos que merecen el detenimiento y análisis de sus álbumes merecedores de halagos por la belleza de sus ilustraciones: una belleza única e inconfundible que, en definitiva, es lo que diferencia artísticamente a la autora y le otorga una personalidad propia a sus proyectos. Con Adieu Blanche Neige ha conseguido un libro especial, en un espacio entre el libro de artista y el álbum dada su extensión. 

Antes de centrarnos en el título, un breve repaso por la historia de Blancanieves, un cuento de la tradición oral recogido y prosificado por los Hermanos Grimm en 1810 y que ha sufrido la “disneyficación” (un término empleado por Jack Zipes, con quien volveremos más tarde) en su representación en la memoria colectiva. Frente a este proceso de adaptación y reinterpretación hipertextual y la presencia como un icono de una industria cinematográfica desde su estreno en 1937, en la literatura infantil también encontramos obras de calidad que se acercan a esta narración. Desde ejemplos como el libro-objeto de Yusuke Oono en Snowhite 360, formando parte de un texto subyacente al código iconográfico de los imagiarios de Warja Honegger-Lavater, la Blancanieves en Nueva York de Fiona French (donde, quizás, se encontraría con la caperucita de Carmen Martín Gaite que vivía en Manhattan), inspiradora de otro de los títulos de Yvan Pommaux del detective John Chatterton en Lilia o la interpretación ilustrada de Iban Barrenetxea. Transgresiones y nuevas ilustraciones donde los títulos que transportan la magia de las narraciones originales (el caso del álbum que reseñamos en el blog de Maguma con Happy/Lucky Hans) y que este gesto de recuperación parece subversivo cuando, realmente, se basa en la preservación. Es curiosa la manera en la que modelamos la memoria colectiva y, de nuevo, no será el espacio para hablar de Jacques Derrida.

Por el blog ya tuvimos la presencia de Snowhite de Ana Juan con una actualización dickensiana que profundizaba en los aspectos más violentos y sexuales de los cuentos de la tradición oral y, adicionalmente, nos recuerda que en la época de los Grimm la naturaleza subversiva de estas narraciones (Lurie, 1998) tenían un público que difiere de la idea de infancia como un “islote” (Immel, 2009) y con unas condiciones socioculturales (y esperanza de vida) diferentes a nuestros tiempos. La idea de infancia en nuestras sociedades puede extenderse hasta el fin de la etapa primaria (12 años), piensen por un instante cómo sería la vida de niños y niñas de 12 años en aquella época y, seguramente, estarán imaginando una estampa distante de nuestros días. 


Aun así, la narrativa es un elemento que atraviesa el tiempo y las culturas, historias y narraciones fantásticas que viajan hasta nuestros días (fijadas por Disney) enfrentándose a censuras bajo el manto de lo políticamente correcto, olvidándonos del diálogo con estas narraciones como preservación del legado intergeneracional. En esa dulcificación (transgresiones que, en la mayoría de ocasiones, no persiguen el diálogo, sino el blanqueamiento) del cuento de los Grimm también existen elementos que se han perdido en detrimento del empaquetamiento transmedia: las tres visitas de la madrastra disfrazada de buhonera en el que la manzana es el último engaño para acabar con Blancanieves y donde los anteriores intentos con el lazo o el peine han sido suprimidos. El desenlace con la boda de Blancanieves con el hijo del rey que quedó fascinado de la protagonista muerta en el ataúd (hola, necrofilia), su despertar porque expulsó el hueso de la manzana al caerse el féretro al suelo y en la celebración del matrimonio el reflejo de la muerte de la madrastra bailando con zapatos de hierro sobre ascuas incandescentes hasta su último aliento. La circulación de estos cuentos también cuenta con reinterpretaciones y su encanto reside en el capital simbólico de dichas narraciones y, como definían Stephens y McCallum (1998, p.6) como metanarrativas: “In other words, they are always already shaped in some kind of metanarrative, and their status makes them a good site on which to impose metanarratives expressing social values and attitudes prevailing in the time and place of the retelling. As we sai above, a metanarrative is a global or totalizing cultural narrative schema which orders and explains knowledge and experience”. 



En este proceso es curiosa la cantidad de mediadores que se han apoderado de estos cuentos para moralizarlos o cuestionarlos: desde el expurgo en defensa de valores de ideologías progresistas, Calvo-García-de-Leonardo y Alcantud-Díaz (2019, p.25) reflejan la relevancia entre culturas con la intromisión de la ideología nacional (y en la Alemania nazi) y el fomento de estos cuentos tradicionales para extender sus ideas  fascistas y sus planteamientos eugenésicos con representaciones en las que estas interpretaciones (como citan el ejemplo de La bella durmiente del bosque o Cenicienta) eran convertidas en pastiches ideológicos y con violencia racial. Tras la II Guerra Mundial, los autores documentan cómo la Fuerza Aliada consideró que los cuentos tradicionales, como los de los Grimm, habían reforzado la violencia y el salvajismo nazi y, finalmente, intentaron prohibir los cuentos de los Grimm. Si están interesados, recomiendo el análisis de estos autores sobre la violencia (implícita y explícita) y sexualidad de esta narración en su libro (pp. 179-187). Ese aspecto, también conecta con aportaciones como las de que Zipes (2011) comentaba cómo este proceso iniciado por los Grimm en 1810 (y los cambios que introdujeron durante 47 años) estaba menos relacionado con las preocupaciones y aventuras de su virginal protagonista frente el reflejo de la madrastra y sus pulsiones frente al espejo encantado.



Así, la pregunta con la que comienza el prefacio Beatrice Alemagna este sensacional Adieu Blanche Neige era sobre dónde se situaba la verdad del cuento: si en la protagonista y víctima o en la figura del verdugo encarnada en la madrastra. De esta manera, su visión se centra en los aspectos soterrados tradicionalmente como el sufrimiento, los celos o la venganza. Una oscuridad que también Shaun Tan (con aportaciones de Neil Gaiman y Jack Zipes) señalaba en su The singing bones y que atraían al autor por su imaginario oscuro y que, en este caso Alemagna, convierte en el reflejo narrativo de la locura de la madrastra, de sus pulsiones, los miedos y las pesadillas (Disney tan solo capturó esa atmósfera en el bosque de su largometraje en la huida de Blancanieves y, un bosque, que en Bambi inspiró a Boersen y Lukács en la creación de una instalación audiovisual en el que lo aislaban de los personajes y se centraban en las atmósferas del espacio como protagonista).


Así, la obra de Beatrice Alemagna se centra en lo inquietante, en la belleza mágica de los cuentos folklóricos, en su capital simbólico y, en lo que acertadamente la autora define, como un “lienzo folclórico” basado en el poder del imaginario de estas narraciones. La fascinación a partir de una frase de Rilke con la belleza como preludio de lo terrible. Una fascinación que no conoce edad y con la que nos regala una obra especial. De este modo, el juego parece remitirnos a la revisión de Lorenzo Mattotti de Hansel y Gretel en la clave de la autora, con la peculiaridad de sus ilustraciones que ocupan la doble página en este libro de gran formato y dejando el texto en las páginas en blanco para la sucesión de imágenes que inspira el texto. Contrastes en sus panorámicas, sus curiosas articulaciones de la perspectiva para el deleite de una interpretación en la que maravillarnos en cada lienzo narrativo: la muerte de la primera mujer, el reflejo de la locura frente al espejo, el grotesco y amenazante aspecto del cazador, la atmósfera del encuentro y la excelente plasmación de la madrastra comiéndose el corazón del jabalí que sustituía a Blancanieves en una secuencia de ocho viñetas. 

Esa recreación con el lenguaje artístico de Alemagna sobre el acto grotesco de comerse un órgano a través de los gestos malvados y maquiavélicos es realmente admirable. A medida que la narrativa visual avanza con los encuentros con la madrastra disfrazada de buhonera, las pinturas nos atrapan desde la fascinación grotesca y expresiva de la autora (su muerte, duelo, aparición del hijo del rey, el escenario sobre el que portan el ataúd y, de nuevo viñeteado, la caída de la madrastra en cenizas). El texto sería prescindible y funcionaría como un álbum sin palabras de maravilla, pero el acto de recuperar los aspectos olvidados de la narración lo hace completamente necesario. Las atmósferas características de la autora, el paisaje con la alteracíon de los paisajes que lo dota de irrealidad (precisamente, lo que queremos es transportarnos a un espacio fantástico), el soporte de la imagen como puerta a la belleza pictórica y un sinfín de elogios a un álbum que precisa de una gran extensión para detenerse en cada momento, en el que admirar cada detalle, contraste, expresión y la deambular entre sus texturas aguadas. Una nebulosa en la que Beatrice Alemagna nos sumerje y alcanza los objetivos que planteaba en su prólogo. Un título que recrea el imaginario original, lo dota de su expresividad y es reinterpretado en una personal representación artística de las técnicas de una autora con la que celebramos este cierre de año.

Por mi parte, nada más, sean felices en estas fiestas y que se cumplan sus deseos. Un abrazo de quien les escribe.

Fran Martínez

Instagram

https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/?hl=es

 




Instagram Beatrice Alemagna

https://www.instagram.com/beatricealemagna/

Exposición

https://cnlj.bnf.fr/page-evenement/exposition-beatrice-alemagna-adieu-blanche-neige

Referencias

Calvo-García de Leonardo, J.J., y Alcantud-Díaz, M. (2019). Escandalizar al inocente: violencia y sexualidad en cuentos infantiles y de hadas. Publicacions Unversitat de València.

Immel, A. (2009). Children’s books and constructions of childhood. En M. O. Grenby y A. Immel (Eds.), The Cambridge companion to children’s literature (pp. 19-34). Cambridge University Press.

Lurie, A. (1998). No se lo cuentes a los mayores: literatura infantil, espacio subversivo. Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Stephens, J., y McCallum, R. (1998). Retelling stories, framing culture: traditional story and metanarratives in children’s literature. Garland

Zipes, J. (2011). The enchanted screen: the unknown history of fairy-tale films. Routledge.

 

martes, 8 de junio de 2021

Entradas en azul. Beatrice Alemagna. Gisela de cristal

 

Título: Gisela de cristal

Autora e ilustradora: Beatrice Alemagna

Traducción: Palmira Feixas

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2019. Original: 2002

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 21 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano


Reseña:

Intentando conectar referencias y reseñas, ese final en el que el abuelo en Mejillas rojas (Janisch, 2006) se volvía transparente, momento para recuperar una joya ilustrada de Beatrice Alemagna y su Gisela de cristal. La categorización del álbum de esta manera no es gratuita, sino que se incluía en las 100 joyas de la literatura infantil ilustrada de Martin Salisbury (2015, pp.164-165), donde repetía con otro título que no ha sido publicado en nuestro país como Jo signe garçon (2010) o la inclusión en la obra de Van der Linden (2015) con Un león en París (SM, 2007). Una autora que cuenta con diferentes galardones y cuenta con una colección de referencias que la aúpan como una de las grandes ilustradoras contemporáneas. Clásicos como Los cinco desastres (A Buen Paso, 2014), sus títulos para pequeños lectores como Mi amor (FCE, 2009), Buen viaje Bebé (A Buen Paso, 2015) o los títulos derivados de El país de las pulgas (Phaidon, 2009). También conectamos con este título con Gianni Rodari, en diferentes ámbitos. Por un lado, como ilustradora de sus textos como Uno y Siete (SM, 2001) o en su reciente reilustración de Confundiendo historias (con Caperucita y la narración del abuelo como protagonistas) del que conocemos la versión de Alessandro Sanna y que, conmemorando el 100 aniversario del nacimiento de Rodari, se volvió a reeditar con sus ilustraciones (A sbagliare le storie, editado por Emme Edizioni en 2020).

Caminos de la tradición oral que por sus publicaciones en Instagram tendrán a Blancanieves como protagonista de su próximo álbum con Farewell Snow White (Adieu Blancheneige) que aguardamos con expectación. Además, dentro de esas re-ilustraciones de cuentos de Rodari, podemos establecer una conexión con Jaime de cristal (editador por el genial Javier Aramburu y editado en SM). Este Gisèle de verre fue publicado originalmente en 2002 y, tenemos la suerte de disfrutar de esta reedición gracias a la labor de Libros del Zorro Rojo, un libro que además tiene una edición muy cuidada desde la exploración de la materialidad de la página con hojas transparentes con las que observar las fases del crecimiento de la protagonista.


La calidez del diseño de las guardas y el trazo característico de la autora en la forma de representar a sus personajes, explorar las técnicas de collage en sus escenarios, las perspectivas y tamaños desde la voz omnisciente de un relato que sigue con la estructura narrativa de los cuentos con un inicio que nos coloca en un lugar indeterminado (cerca de Bilbao y de Florencia). Un personaje transparente, de cristal, en la que todos pueden ver a través de ella e incluso convertirse en el centro de atención de los demás, que se acercan a ella como si fuera una atracción de feria (podemos recordar en este momento la película Freaks). Como un reflejo del pensamiento infantil con una cuestión fantástica como puede ser: ¿qué pasaría si puedes leer la mente de los demás? A Gisela, esa cualidad extraordinaria, acaba por atraer a mirones y curiosos. La fragilidad y una metáfora sobre la exposición, sobre la autoestima.


Un relato que aborda desde las magníficas ilustraciones estas cuestiones, pero que es un cuento que conecta con los estados de ánimo que pueden rodearnos puntualmente: sufrir la presión de los demás, imponerte la visión correcta del mundo (algo muy habitual en redes sociales) que nadie vea más allá de la apariencia, el respeto. Retos que nunca nos abandonan. Un álbum especial.

 

Fran Martínez

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Referencias

Salisbury, M. (2015). 100 joyas de la literatura infantil ilustrada (1a ed. en lengua española). Blume.

Van der Linden, S. (2015). Álbum[es]. Ekaré.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Entradas en azul. Los cinco desastres.


Los cinco desastres
por Sandra Martínez Sánchez

Alemagna, Beatrice (1983). Los cinco desastres. A buen paso

Los cinco desastres  es un álbum ilustrado que nos cuenta la historia de cinco personajes divertidos y entrañables que son, como dice el título, un auténtico desastre. Sin embargo, viven felices y cómodamente entre ellos hasta que un día llega don Perfecto, un ser ególatra, presumido y sumamente perfeccionista que desprestigia a nuestros cinco amigos por sus “defectos”. Este suceso los entristece hasta que se dan cuenta de que sus imperfecciones son las cosas que los hacen únicos y especiales y les ofrecen la posibilidad de tener habilidades que otros no poseen. Así pues, al contrario de lo que esperaba don Perfecto al rechazarlos por ser unos desastres, se dan cuenta de lo magníficos que pueden ser tal y como son.

De esta manera, se nos presenta una historia sobre las imperfecciones y las rarezas, sobre la importancia de valorarse a uno mismo y dejar de lado las opiniones de los demás. Todo ello con un tono desenfadado y con algunos toques de humor tanto en el código escrito como visual, que sin duda conseguirán captar la atención de los más pequeños.

Las ilustraciones de la obra, son, al igual que nuestros personajes, un desastre. Pero en este caso, un desastre brillante. A lo largo de las páginas de este álbum ilustrado vemos diferentes imágenes que muestran el caos reinante en la casa de los cinco desastres a través de diferentes técnicas de dibujo y materiales que proporcionan al lector una visión un tanto caótica. Esto nos ayuda a comprender mejor el texto, las características de cada protagonista y el desastre en el que se ven inmersos. De este modo, las ilustraciones complementan a la perfección el código escrito, el cual deja entrever las personalidades y los acontecimientos que ocurren a lo largo de la historia, pero son las imágenes las que nos aclaran los sucesos y los complementan.

Por tanto, esta obra de Beatrice Alemagna, nos muestra la importancia de quererse a uno mismo y de no desmerecer a nadie. Nos enseña que todos tenemos rarezas, singularidades, y que son estas características las que nos hacen únicos y especiales, son estos pequeños “defectos” los que nos convierten en las personas que somos, porque también nos otorgan grandes virtudes. Todo ello, acompañado de un texto de calidad y unas ilustraciones que nos atrapan e invitan a leer la historia desde temprana edad tanto en las aulas como en familia, lo convierten en un álbum ilustrado que debería estar presente en las aulas y en los hogares.