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viernes, 24 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Beatrice Alemagna. Adieu Blanche Neige. La Partie

 


Título: Adieu Blanche Neige

Autora e ilustradora: Beatrice Alemagna

Editorial: La Partie

Año: 2021

Páginas: 96

Encuadernación y formato: 25 x 34 cm. Tapa dura.

Idioma: francés

Reseña:

Hoy, vuelvo a la entrega de una nueva entrada pese a mi despedida de este espacio en el formato diario. 229 reseñas en un año requieren un tiempo que, ahora, me resulta más complicado para dedicárselo al blog y, para redondear la cifra de reseñas publicadas en 2021, que mejor que la que ponga el broche sea la nueva entrega de Beatrice Alemagna. Durante este año solo he podido dedicarle una entrada a Gisela de cristal y no será por la cantidad de títulos que merecen el detenimiento y análisis de sus álbumes merecedores de halagos por la belleza de sus ilustraciones: una belleza única e inconfundible que, en definitiva, es lo que diferencia artísticamente a la autora y le otorga una personalidad propia a sus proyectos. Con Adieu Blanche Neige ha conseguido un libro especial, en un espacio entre el libro de artista y el álbum dada su extensión. 

Antes de centrarnos en el título, un breve repaso por la historia de Blancanieves, un cuento de la tradición oral recogido y prosificado por los Hermanos Grimm en 1810 y que ha sufrido la “disneyficación” (un término empleado por Jack Zipes, con quien volveremos más tarde) en su representación en la memoria colectiva. Frente a este proceso de adaptación y reinterpretación hipertextual y la presencia como un icono de una industria cinematográfica desde su estreno en 1937, en la literatura infantil también encontramos obras de calidad que se acercan a esta narración. Desde ejemplos como el libro-objeto de Yusuke Oono en Snowhite 360, formando parte de un texto subyacente al código iconográfico de los imagiarios de Warja Honegger-Lavater, la Blancanieves en Nueva York de Fiona French (donde, quizás, se encontraría con la caperucita de Carmen Martín Gaite que vivía en Manhattan), inspiradora de otro de los títulos de Yvan Pommaux del detective John Chatterton en Lilia o la interpretación ilustrada de Iban Barrenetxea. Transgresiones y nuevas ilustraciones donde los títulos que transportan la magia de las narraciones originales (el caso del álbum que reseñamos en el blog de Maguma con Happy/Lucky Hans) y que este gesto de recuperación parece subversivo cuando, realmente, se basa en la preservación. Es curiosa la manera en la que modelamos la memoria colectiva y, de nuevo, no será el espacio para hablar de Jacques Derrida.

Por el blog ya tuvimos la presencia de Snowhite de Ana Juan con una actualización dickensiana que profundizaba en los aspectos más violentos y sexuales de los cuentos de la tradición oral y, adicionalmente, nos recuerda que en la época de los Grimm la naturaleza subversiva de estas narraciones (Lurie, 1998) tenían un público que difiere de la idea de infancia como un “islote” (Immel, 2009) y con unas condiciones socioculturales (y esperanza de vida) diferentes a nuestros tiempos. La idea de infancia en nuestras sociedades puede extenderse hasta el fin de la etapa primaria (12 años), piensen por un instante cómo sería la vida de niños y niñas de 12 años en aquella época y, seguramente, estarán imaginando una estampa distante de nuestros días. 


Aun así, la narrativa es un elemento que atraviesa el tiempo y las culturas, historias y narraciones fantásticas que viajan hasta nuestros días (fijadas por Disney) enfrentándose a censuras bajo el manto de lo políticamente correcto, olvidándonos del diálogo con estas narraciones como preservación del legado intergeneracional. En esa dulcificación (transgresiones que, en la mayoría de ocasiones, no persiguen el diálogo, sino el blanqueamiento) del cuento de los Grimm también existen elementos que se han perdido en detrimento del empaquetamiento transmedia: las tres visitas de la madrastra disfrazada de buhonera en el que la manzana es el último engaño para acabar con Blancanieves y donde los anteriores intentos con el lazo o el peine han sido suprimidos. El desenlace con la boda de Blancanieves con el hijo del rey que quedó fascinado de la protagonista muerta en el ataúd (hola, necrofilia), su despertar porque expulsó el hueso de la manzana al caerse el féretro al suelo y en la celebración del matrimonio el reflejo de la muerte de la madrastra bailando con zapatos de hierro sobre ascuas incandescentes hasta su último aliento. La circulación de estos cuentos también cuenta con reinterpretaciones y su encanto reside en el capital simbólico de dichas narraciones y, como definían Stephens y McCallum (1998, p.6) como metanarrativas: “In other words, they are always already shaped in some kind of metanarrative, and their status makes them a good site on which to impose metanarratives expressing social values and attitudes prevailing in the time and place of the retelling. As we sai above, a metanarrative is a global or totalizing cultural narrative schema which orders and explains knowledge and experience”. 



En este proceso es curiosa la cantidad de mediadores que se han apoderado de estos cuentos para moralizarlos o cuestionarlos: desde el expurgo en defensa de valores de ideologías progresistas, Calvo-García-de-Leonardo y Alcantud-Díaz (2019, p.25) reflejan la relevancia entre culturas con la intromisión de la ideología nacional (y en la Alemania nazi) y el fomento de estos cuentos tradicionales para extender sus ideas  fascistas y sus planteamientos eugenésicos con representaciones en las que estas interpretaciones (como citan el ejemplo de La bella durmiente del bosque o Cenicienta) eran convertidas en pastiches ideológicos y con violencia racial. Tras la II Guerra Mundial, los autores documentan cómo la Fuerza Aliada consideró que los cuentos tradicionales, como los de los Grimm, habían reforzado la violencia y el salvajismo nazi y, finalmente, intentaron prohibir los cuentos de los Grimm. Si están interesados, recomiendo el análisis de estos autores sobre la violencia (implícita y explícita) y sexualidad de esta narración en su libro (pp. 179-187). Ese aspecto, también conecta con aportaciones como las de que Zipes (2011) comentaba cómo este proceso iniciado por los Grimm en 1810 (y los cambios que introdujeron durante 47 años) estaba menos relacionado con las preocupaciones y aventuras de su virginal protagonista frente el reflejo de la madrastra y sus pulsiones frente al espejo encantado.



Así, la pregunta con la que comienza el prefacio Beatrice Alemagna este sensacional Adieu Blanche Neige era sobre dónde se situaba la verdad del cuento: si en la protagonista y víctima o en la figura del verdugo encarnada en la madrastra. De esta manera, su visión se centra en los aspectos soterrados tradicionalmente como el sufrimiento, los celos o la venganza. Una oscuridad que también Shaun Tan (con aportaciones de Neil Gaiman y Jack Zipes) señalaba en su The singing bones y que atraían al autor por su imaginario oscuro y que, en este caso Alemagna, convierte en el reflejo narrativo de la locura de la madrastra, de sus pulsiones, los miedos y las pesadillas (Disney tan solo capturó esa atmósfera en el bosque de su largometraje en la huida de Blancanieves y, un bosque, que en Bambi inspiró a Boersen y Lukács en la creación de una instalación audiovisual en el que lo aislaban de los personajes y se centraban en las atmósferas del espacio como protagonista).


Así, la obra de Beatrice Alemagna se centra en lo inquietante, en la belleza mágica de los cuentos folklóricos, en su capital simbólico y, en lo que acertadamente la autora define, como un “lienzo folclórico” basado en el poder del imaginario de estas narraciones. La fascinación a partir de una frase de Rilke con la belleza como preludio de lo terrible. Una fascinación que no conoce edad y con la que nos regala una obra especial. De este modo, el juego parece remitirnos a la revisión de Lorenzo Mattotti de Hansel y Gretel en la clave de la autora, con la peculiaridad de sus ilustraciones que ocupan la doble página en este libro de gran formato y dejando el texto en las páginas en blanco para la sucesión de imágenes que inspira el texto. Contrastes en sus panorámicas, sus curiosas articulaciones de la perspectiva para el deleite de una interpretación en la que maravillarnos en cada lienzo narrativo: la muerte de la primera mujer, el reflejo de la locura frente al espejo, el grotesco y amenazante aspecto del cazador, la atmósfera del encuentro y la excelente plasmación de la madrastra comiéndose el corazón del jabalí que sustituía a Blancanieves en una secuencia de ocho viñetas. 

Esa recreación con el lenguaje artístico de Alemagna sobre el acto grotesco de comerse un órgano a través de los gestos malvados y maquiavélicos es realmente admirable. A medida que la narrativa visual avanza con los encuentros con la madrastra disfrazada de buhonera, las pinturas nos atrapan desde la fascinación grotesca y expresiva de la autora (su muerte, duelo, aparición del hijo del rey, el escenario sobre el que portan el ataúd y, de nuevo viñeteado, la caída de la madrastra en cenizas). El texto sería prescindible y funcionaría como un álbum sin palabras de maravilla, pero el acto de recuperar los aspectos olvidados de la narración lo hace completamente necesario. Las atmósferas características de la autora, el paisaje con la alteracíon de los paisajes que lo dota de irrealidad (precisamente, lo que queremos es transportarnos a un espacio fantástico), el soporte de la imagen como puerta a la belleza pictórica y un sinfín de elogios a un álbum que precisa de una gran extensión para detenerse en cada momento, en el que admirar cada detalle, contraste, expresión y la deambular entre sus texturas aguadas. Una nebulosa en la que Beatrice Alemagna nos sumerje y alcanza los objetivos que planteaba en su prólogo. Un título que recrea el imaginario original, lo dota de su expresividad y es reinterpretado en una personal representación artística de las técnicas de una autora con la que celebramos este cierre de año.

Por mi parte, nada más, sean felices en estas fiestas y que se cumplan sus deseos. Un abrazo de quien les escribe.

Fran Martínez

Instagram

https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/?hl=es

 




Instagram Beatrice Alemagna

https://www.instagram.com/beatricealemagna/

Exposición

https://cnlj.bnf.fr/page-evenement/exposition-beatrice-alemagna-adieu-blanche-neige

Referencias

Calvo-García de Leonardo, J.J., y Alcantud-Díaz, M. (2019). Escandalizar al inocente: violencia y sexualidad en cuentos infantiles y de hadas. Publicacions Unversitat de València.

Immel, A. (2009). Children’s books and constructions of childhood. En M. O. Grenby y A. Immel (Eds.), The Cambridge companion to children’s literature (pp. 19-34). Cambridge University Press.

Lurie, A. (1998). No se lo cuentes a los mayores: literatura infantil, espacio subversivo. Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Stephens, J., y McCallum, R. (1998). Retelling stories, framing culture: traditional story and metanarratives in children’s literature. Garland

Zipes, J. (2011). The enchanted screen: the unknown history of fairy-tale films. Routledge.

 

lunes, 13 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Karl Marx y Maguma. El Dios Dinero. Libros del zorro rojo / Hermanos Grimm y Maguma. Happy/Lucky Hans. Tara Books

 

Título: El Dios Dinero

Autor del texto: Karl Marx

Ilustrador: Maguma [Marcos Guardiola]

Traducción: Javier Fernández Paupy

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2017

Páginas: 22

Encuadernación y formato: 15,4 x 28 cm. Tapa dura. Acordeón reversible

Idioma: castellano

Reseña:

Esta semana finalizo con esta labor de actualización diaria del blog. No sé si en algún momento puntual retomaré la creación de alguna entrada, pero la intención es apearme cumpliendo un año el día 15 de diciembre. Entre las participaciones a congresos y seminarios hubo un capítulo de libro en el que se unieron diferentes aspectos personales de mi formación. Pese a que me he dedicado desde 2008 a la educación infantil de primer ciclo (primero como educador y posteriormente como maestro), mi primera titulación universitaria fue como licenciado en administración y dirección de empresas (el que vale, vale y, el que no, hace ADE).

De mi formación recuerdo especialmente el rechazo a la visión finalista y utilitarista de los objetivos de maximización de beneficios de las empresas, sujetos exclusivamente a restricciones basadas en el coste económico y laboral obviando las restricciones derivadas del impacto en el entorno. Esa época formativa, además, estaba presidida en este país por un señor con mostacho y con el neoliberalismo campando a sus anchas. La segunda pata de aquella comunicación estaba conectada con una cuestión elemental: la simplificación y blanqueamiento de las capacidades de la infancia. Ya sea como lector o como consumidor. La lógica es la misma: no menospreciarles. Hay una gran cantidad de paraliteratura en la que se aborda la economía explicada a los niños como una mera extensión de conceptos tan primitivos como los que describía Jevons en 1875 con el dinero como medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor. Básicamente, cuestiones prácticas del sistema capitalista.

Marcos Guardiola, Maguma, con este proyecto realizado para Tara Books (traducido y editado por Libros del zorro rojo) abordó en el formato álbum un texto de Karl Marx a partir de extractos de Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Siempre que hablamos de temas soterrados en el tratamiento literario la economía no parece uno de los que estén presentes en esa colección. De nuevo, una simplificación. Estos títulos aportan una narrativa opuesta al discurso dominante sobre el consumidor infantil. Eso sí, asegúrense el grito en el cielo de quiénes se encargan de censurar qué es apropiado o no para un lector infantil. Es decir, solo cabe el pensamiento conservador en el aula. El Dios Dinero fue su puerta de entrada en Tara Books y, como verán después, seguiremos con su último título en el que ambos emplean el mismo formato: un álbum en acordeón reversible con detalles en la impresión como el brillo de los dorados (la fiebre del oro), patrones concéntricos, simbología mitológica y religiosa (el génesis 3). Sobre su proceso, así como la conexión con El jardín de las delicias de El Bosco, en la editorial Tara Books se describe el proceso de su elaboración.

En El Dios Dinero, esos fragmentos de Karl Marx se representan con iconografía como la del fruto prohibido de la manzana (en este caso, de oro) y la creación de una deidad representada a partir de la figura del cerdo (con ranura como el de la hucha). Una narrativa que en la primera parte describe la aparición de esa deidad monstruosa y, en la parte reversible, las consecuencias de canalizar el poder a partir del sistema capitalista (las personas con ranuras en las espaldas para que se muevan a modo de atracciones de feria o máquinas recreativas). Las representaciones invitan a detenernos en todos los detalles (el ascenso de la factoría y el desafío a la naturaleza con las nubes atadas con cuerdas para producir más). Una resolución ilustrada que nos invita a cuestionarnos el sistema de consumo a partir de unos textos que, como apuntan en el epílogo, siguen planteando cuestiones filosóficas y éticas. Un álbum sin edad y que sigue vigente.


 

Título: Lucky/Happy Hans

Autores del texto: Hermanos Grimm

Adaptado por: Gita Wolf y Divya Vijayakumar

Ilustrador: Maguma [Marcos Guardiola]

Editorial: Tara Books

Año: 2021

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 16,5 x 26 cm. Tapa dura. Acordeón reversible

Idioma: inglés

Con su nuevo título el texto original se basa en la tradición oral con Hans im Glük de los Hermanos Grimm y con el que aborda otro aspecto de la tradición oral como el reflejo de las preocupaciones y valores de su época que, de manera simbólica, son enseñanzas que siguen vigentes. De nuevo el intercambio y la riqueza como modo de subida en la escala social. Esta era una característica del reflejo de la codicia frente a la perseverancia del protagonista ante dos finales: el positivo con el reflejo de la obstinación y el trabajo con su posterior recompensa en el relato para acabar siendo recompensado con la riqueza y el ascenso en la escala social (muchas veces con el casamiento con la princesa) y, por el contrario, la codicia como caída del protagonista (en leyendas con el diablo o una figura mitológica engañando al protagonista cegado por la riqueza). Piensen en el cuento de la lechera, en Cuánta tierra necesita un hombre de Tolstoi (también en formato álbum editado por Ekaré) o, también de los Grimm: La mesa, el burro y el bastón. Realmente, ya sean en cuentos de tradición oral o leyendas, la riqueza y el ascenso en la escala social son una constante en el reflejo de esos valores morales y la narrativa como un modo de entretenimiento.

La elección de Maguma de Hans im Glück (Lucky/Happy Hans) vuelve al empleo del acordeón reversible para contar la versión original sintetizada en el texto con las acciones que lleva a cabo Hans y sus desventuras en el intercambio constante que se representa con un camino dorado en el que cada decisión le lleva a una nueva disyuntiva (a la que Maguma rodea de iconografía y destellos cegadores del oro). Una idea de progreso continuo y el mal de las economías occidentales con las ideas del crecimiento perpetuo insostenible. Una espiral y un mantra en el que también se explica el proceso de creación en la página de la editorial Tara Books. No entraremos en el desenlace, sino que iremos a la segunda parte del acordeón: la adaptación del texto a una narrativa contemporánea con la iconografía de una aventura gráfica y con los árboles de decisión que remite a las lecturas de Elige tu propia aventura. Del entorno rural, a una sociedad distópica que me recuerda al Brazil de Terry Gilliam, aunque piensen en otras películas distópicas y seguramente encontrarán su espacio visual propio.


En el post de Maguma sus referencias se inspiraban en John Hejduk, Vladimir Tatlin y M. C. Escher, a las que unía el componente mitológico egipcio. Los elementos que se intercambian tienen su correspondencia con el de la narración tradicional (una moto por un caballo, además de por la postura, la cilindrada la medimos por caballos). La iconografía con un entorno nocturno, alusiones al consumo desmesurado y un trato por el que aparecen unas gafas de realidad virtual. Me encanta esta referencia justo en el momento en el que Zuckerberg da el pistoletazo de salida a lo del metaverso (una tecnología que se estaba desarrollando durante la pasada década con la realidad aumentada). Y que nos sirve de reflexión sobre cuestiones paradójicas: ¿qué hacemos si agotamos los recursos naturales? Crear una realidad virtual en la que el consumo (la crisis de escasez de componentes) se entrelaza con la realidad. Abandonar la dependencia de lo tangible por una realidad alternativa para seguir con el mismo sistema de creación de monopolios. Eso sí, con un lavado de cara y barniz de modernidad. Obviamente, no cargo contra el progreso de la tecnología, sino con el interés por el modelo de explotación que es el mismo perro con distinto collar (y aquí podrían pensar en todo aquello de la datificación). Curiosamente, la madurez de esta tecnología puede toparse con una realidad virtual sujeta a una realidad natural exhausta por el calentamiento global y emergencia climática. La resolución de ambas narrativas es la misma y el planteamiento sobre qué valores deberíamos perseguir, cómo fijar nuestras preferencias y plantear cuestiones filosóficas sobre la deriva constante de un modelo consumista que ha ido perfeccionándose a lo largo de décadas y siglos en el que la desigualdad es la constante. En definitiva, álbumes que abren las puertas de lecturas que cuestionan nuestro sistema de valores.

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial para El Dios Dinero

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/el-dios-dinero/  

Web de la editorial para Lucky/Happy Hans

https://tarabooks.com/shop/lucky-happy-hans/

Instagram de Maguma [Marcos Guardiola]

https://www.instagram.com/maguma/

Web de Maguma

http://maguma.org/