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lunes, 8 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Ana Juan. Snowhite. Edicions del Ponent

 

Título: Snowhite

Autora e ilustradora: Ana Juan

Editorial: Edicions del Ponent

Año: 2001

Páginas: 88

Encuadernación y formato: 28 x 23,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

El universo de reescrituras y adaptaciones de los cuentos populares es realmente amplio y con algunos títulos reinando sobre otros como, sin duda alguna, Caperucita roja. Diferentes investigaciones han analizado las estrategias de sus reescrituras, la proliferación de relatos que subvierten los valores de los personajes para ampliar el efecto paródico de las prosificaciones más conocidas (especialmente las de los Hermanos Grimm y Perrault). Obviamente, en todas estas reescrituras hay una posición ideológica (unas veces meramente estéticas y superficiales) y, las menos, una propuesta artística que aporta un valor artístico (ya sea por la nueva lectura visual del clásico o por la ingeniosa conexión intertextual en la narrativa). Unos cuentos tradicionales que continuamente son observados desde el manto de la corrección y el blanqueamiento sin una mayor reflexión al pensar que la literatura infantil es simplemente un instrumento moral y didáctico. Especialmente, cuando la visión del amplísimo corpus de la tradición oral (seguramente todas las personas que critican estos relatos conocen y recitan de principio a fin el índice ATU) se limita a la intromisión de Disney en la popularización y mercantilización de su interpretación de los relatos.

Así, la versión de Ana Juan de Blancanieves con Snowhite juega con diferentes técnicas para la reescritura del clásico. Por una parte, tenemos la modernización del contexto en el que se enmarca la narración que bebe del texto de los Grimm con los guiños a los nombres: Lady Hawthorn (traducción: espino, como el de la noche en el que deseó tener una hija) como la madre que fallece cuando da a luz a Blancanieves (madre, que sería la villana en la versión de 1812 y madrastra que aparecería como villana en la versión de 1819). La aparición de una nueva madrastra, el fallecimiento del padre, que se encargará de atormentar a la joven Blancanieves a la que envidia por su belleza. Ya saben: mirror mirror on the wall who is the fairest of them all. El uso del blanco y negro, el estilo de las ilustraciones y la ambientación nos remiten a un relato gótico con el mantenimiento de los acontecimientos y cargándolos de una nueva significación. La aparición de la locura de la madrastra, desnuda y con una larga cabellera (como una medusa), el contraste entre la ciudad y el palacio y una sociedad de principios del siglo XX (por el tipo de coches que aparecen en las ilustraciones). La huida de su captor en el destierro del castillo, esta vez el bosque es interpretado por callejones oscuros y una legión de ratas hasta el cobijo en la taberna de unos señores extrañamente diminutos (taberna Lilly & Putt).


Allí, como tabernera, continuará desarrollándose el relato (con la irrupción de la madrastra para acabar con ella con una inyección como símbolo del veneno inyectado en el peine de la original o, el archiconocido de la manzana) y con un final aún más perturbador: la joven acaba en manos de Mr. Prince como una marioneta que nos recuerda al relato de Basile de La Bella Durmiente (con el título Sol, Luna y Talía) en el Pentamerón con el abuso sexual de la princesa durmiente. El conjunto de referencias hipertextuales introduciendo los aspectos más sombríos de los relatos de la tradición oral, apoyados por sus oscuras ilustraciones, se distancian del blanqueamiento moral y tensionan la historia desde los elementos más complejos temáticamente. La oportunidad es la lectura de ese tiempo y reflexionar sobre los ideales de belleza que aún siguen vigentes, la locura y la envidia, así como la violencia impuesta por los hombres (recordamos La niña de rojo de Innocenti o las fotografías de la Caperucita roja de Sarah Moon) o el retrato del poder clasista. 

Un relato de terror que, por desgracia, sigue siendo contemporáneo. Y, taparlos, nos impide subvertirlos o tomar una posición sobre ellos. Un álbum fascinante y atemporal. Como epílogo: un ajusticiamiento a la última Lady Hawthorne (sin el hierro al rojo vivo). Quizás, al lector que tenga en mente la película de Disney como hipotexto, estos aspectos sombríos de la narrativa le parecerán escabrosos y violentos, pero realmente estaban incluidos en las versiones iniciales y, en esta narración, la imagen aporta la información de otros aspectos subyacentes en el texto: las peticiones de asesinato de Blancanieves por los cazadores y el destripamiento para extraerle órganos para el posterior festín de la madrastra.

 


 

Fran Martínez

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lunes, 25 de octubre de 2021

Entradas en azul. Wolf Erlbruch. Por la noche. Ediciones SM.

 

Título: Por la noche

Autor e ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: Nadine Belién

Editorial: SM

Colección: Barco de vapor, nº60

Año: 2001

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 12 x 19 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Creo que serán pocas las personas que tengan interés por la Literatura Infantil y no tengan una especial devoción por los libros de Wolf Erlbruch. En este espacio hemos dedicado reseñas a diferentes títulos como el bellísimo L’ogresse en pleurs de Valerie Dayre, el filosófico La gran pregunta y, como no, un icono de la Literatura infantil con El pato, la muerte y el tulipán. En 2017, recibió el Premio Astrid Lindgren por su obra y en Youtube se puede escuchar la llamada del jurado a Erlbruch:



Me encanta el momento en el que habla de que alguien se acercó a él de manera inesperada para decirle: gracias por sus libros. Previamente al comentario de este libro les invito a repetir el mantra: Muchas gracias por sus libros. Pueden hacerlo tantas veces crean necesarias, pero más importante es el recordatorio implícito del mensaje: la literatura infantil es literatura y no, no es nada menor pese a que la edad de su público, a priori, no sea adulta. Se podrían escoger diferentes títulos del autor y sería un placer admirar su trabajo desde el plano artístico como ilustrador en El taller de las mariposas de Gioconda Belli, el fabuloso y de gran formato El oso que no estaba de Oren Lavie, el reciente poemario Palmas y aplausos de Edward van de Vendel, las colaboraciones con Bart Moeyaert (Premio Astrid Lindgren en 2019) con El viaje de Olek y, especialmente, La creación. Aunque un lugar especial en este apartado lo ocupa la ilustración de los textos de Karl Philipp Moritz en El nuevo libro del abecedario.

En esta faceta de ilustrador también apoyó textos de diferentes autores que fueron editados dentro de la emblemática colección de SM, Barco de vapor (Eduardo Porcachón de John Saxby o No es un papagayo de Rafik Schami). Dentro de esta colección también tuvo espacio para un título en nombre propio (como autor e ilustrador) y que, desafortunadamente, no le sienta nada bien el formato de esa colección a un álbum tremendamente divertido e inteligente. Con la unidad de la doble página, el despliegue de los collages de Erlbruch queda empequeñecida en formato, pero no en su excepcional propuesta. Un protagonista, Pedro, insomne que se acerca a la cama de su padre para decirle: “Quiero salir, entrar en la noche”. Una frase un poco sombría si fuéramos el padre somnoliente que se despierta con esas palabras.

A partir de esa situación, la pareja (padre e hijo) inicia un paseo por la ciudad de noche en la que el texto refleja las palabras del padre somnoliente y que desea contentar a su hijo con el único objetivo de mostrarle que por la noche no pasa nada. Por eso se duerme. Todo el mundo duerme: las liebres, el vendedor de verdura, las ranas, sus amigos, la farmacia. Por la noche no pasa absolutamente nada. Y, claro está, el padre preferiría estar durmiendo. En el plano de las ilustraciones, la situación es la contrapuesta al discurso del padre: un mundo de fantasía que articula Erlbruch con minuciosos collages, oníricos y surrealistas (el gran perro salchicha formando un puente a su paso, una trucha portando una fresa en un carro y, como no, Alicia saltando en pose circense un aro sujetado por el conejo blanco) y en el que grandes animales acompañarán al niño en un juego imperceptible para el adulto somnoliento que lo lleva de la mano.

La noche abraza la fantasía del niño y de los lectores que disfrutamos de sus ocurrentes composiciones y, muestran en esa yuxtaposición entre el texto y la imagen una invitación a la carcajada. Adicionalmente, la lectura de la mirada diferenciada del adulto que ha olvidado ser un niño y la imaginación simbólica de la infancia, una mirada que hay que tener siempre en cuenta y no minusvalorarlo. Ojalá lo reediten con un formato que haga justicia a su contenido. De nuevo, muchas gracias Mr. Erlbruch.

 

Fran Martínez

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jueves, 14 de octubre de 2021

Entradas en azul. Jeff Fisher. Cómo hacerse rico. Media vaca

 

Título: Cómo hacerse rico

Autor e ilustrador: Jeff Fisher

Traducción: Herrín Hidalgo

Editorial: Media Vaca

Colección: Grandes y pequeños, n.º 8

Año: 2009. Original: 2001

Páginas: 64

Encuadernación y formato: 10 x 15 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Hay una frase que siempre me ha parecido graciosa: “si eres tan listo, como no eres rico”. E irónica, está claro. Sobre el componente satírico, uno de los ejemplos que Antonio Mendoza Fillola ponía sobre intertextualidad (enlace a Cervantes Virtual) con la Letrilla satírica de Quevedo:

Madre, yo al oro me humillo,

él es mi amante y mi amado,

pues de puro enamorado

de continuo anda amarillo.

Que pues doblón o sencillo

hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Con este “collage” de Fernando Arrabal (sí, el del milenarismo):

Banca, yo al dólar me humillo

él es mi amante y mi amado

pues de puro enamorado

de continuo ando verdillo

pues el cheque, dando brillo,

hace todo cuanto quiero.

Poderoso Caballero

es Don Dinero.

Para otra ocasión dejamos Don Dinero ilustrado por Maguma a textos de Karl Marx y, como indica la entrada, el protagonista es Jeff Fisher. El humor nos retrata en ocasiones con mayor fidelidad de lo que cabría esperar, supongo que se deriva del drama y la comedia cotidiana. Si estás en necesidades monetarias (o eres un influencer mediocre al que nadie quiere patrocinar) debes tener a mano este manual perfecto (déjate de Sun Tzu y libros sobre las claves del liderazgo) para olvidarte de esos anuncios que campan por las redes sobre “cómo hacerte rico invirtiendo en nosequé empresa-criptomoneda-fondobuitre de turno”. Este es el aquí y ahora. Conocerás los pasos secuencialmente (por supuesto, empezarás de cero, quién te crees que eres), tendrás una vida obstinada y llena de sacrificio y… reconocerás el error de ser parte de la “common people”. A partir de este momento, dejarás de lado la Cigarra de Shaun Tan y explotarás de tu crisálida (también llamado: capullo). Ahora, Jeff Fisher te abre los entresijos de la ostentación, el desfalco y la inmundicia genuina del “buen rico”. También puedes fracasar, eventualmente, Jeff Fisher también tiene soluciones al respecto: desde el cambio de identidad, convertirte en un caudillo o vender a tu madre. No desistas, no hay nada mejor que ser rico.

Jeff Fisher refleja con ironía algunas de las maneras de hacerse rico y, la realidad a veces supera a la ficción, algunas visiones que nos parecen descabelladas no están muy lejos de ejemplos en la historia o que sean identificables en otras culturas. En la parte final, el surrealismo se acrecienta con algunas situaciones rocambolescas: “tu banco te atraca a punta de cuchillo”. Todos sabéis que eso es improbable, ¿dónde se ha visto un banco que te atraque? En resumen, una lectura afilada y que refleja de manera irónica las tropelías de la codicia y la falta de moral. Un libro sensacionalmente editado por Media Vaca, para variar.

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.mediavaca.com/es/grandes-y-pequeanos/como-hacerse-rico

jueves, 22 de abril de 2021

Entradas en azul. Kazue Takahashi. El osito Kuma Kuma. Pastel de Luna

 

Título: El osito Kuma Kuma

Autora e ilustradora: Kazue Takahashi

Traducción: Eduardo Frías López

Editorial: Pastel de Luna

Colección: Lejano oriente

Año: 2016. Ed. Original: 2001

Páginas: 64

Encuadernación y formato: 16,5 x 12,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Momento para una entrada deliciosa a partir de la divertida ternura del primer álbum publicado de Kazue Takahashi (Kanagawa, 1971) y que gracias a Pastel de Luna podemos disfrutar en castellano, además del otro título publicado en nuestro país en 2013 con El teléfono de las ardillas. Además, próximamente reseñaremos otro libro favorito de la editorial Pastel de luna dentro de esta colección como la versión china de Caperucita roja de Ed Young (otra variación en el índice ATU) con la joya de Lon Po Po (un catálogo que cuenta con álbumes maravillosos de autores como Antonio Ladrillo y su Colección de caras, el divertido Shinsuke Yoshitake o la preciosa narración silente de Jae Soo Liu con El paraguas).

Volviendo al osito Kuma Kuma (KumaKuma-chan) de Takahashi, recuperamos un espacio de una lectura amable, tierna y que en su pequeño formato con un texto breve acompañando a cada ilustración que parte de la mancha como recurso expresivo y pequeños detalles adicionales para acompañarle en cada una de las acciones que describe el texto. Por su extensión, 64 páginas, nos recuerda a las historias de Marianne Dubuc en el que el inicio narrativo deja paso a una colección de ilustraciones que nos muestra una colección de situaciones del osito Kuma Kuma hasta el desenlace. El narrador es el amigo del osito Kuma Kuma (al cual desconocemos) y que nos narra la dificultad para encontrarse con él, motivo por el cual imagina y nos narra cómo será su día a día. En este punto, el narrador nos introduce en su imaginación y el tiempo se expande progresivamente en un trayecto que parece relatar en orden todo el tipo de acciones que realizará durante un día cualquiera, pero que se altera al incluir el ciclo de las estaciones (indicándonos otro tiempo que difiere de lo que pasa en un día) hasta que llega el anochecer.

En esa recopilación de acciones, la brevedad del texto y la expresividad del minimalismo de elementos en la ilustración tiene momentos divertidos como verlo en el tejado disfrutando de la vista de las nubes que pueblan el cielo y, posteriormente, tumbado (solo vemos sus brazos desde la ventana sin cambiar la perspectiva que tenemos como lectores) escuchando cómo las gotas caen sobre su tejado. Le vemos en una rutina en la que el osito Kuma Kuma es imaginado viviendo de manera plácida, feliz y divertida (bailando canciones que escucha en la radio) entre sus quehaceres hasta la hora de dormir. En el desenlace, cotidiano, se introduce la escritura de una carta a un amigo. No sabemos a quién, pero nos gustaría pensar que es a nosotros contándonos exactamente que sus días son así: sencillos y felices.


El anhelo y los deseos de un personaje imaginado que representa la nostalgia de quien no está ahí y al que no podemos ver por determinados motivos. Podemos interpretar que el osito Kuma Kuma es aquello que ya no permanece entre nosotros y que despedimos y recordamos con melancolía y con felicidad. En primer plano, lo evidente es pensar en la amistad y, en estos tiempos tan peculiares, la lejanía y la soledad es un rasgo distintivo en nuestra sociedad. En otro plano, una carta de amor a quienes nos han acompañado y ahora no están a nuestro lado. La sencillez de un relato abierto a la interpretación del lector: reconfortante, imaginativo y adorable. Rasgos de la filosofía de una cultura oriental que nos balancea en su regazo de manera inteligente y delicada. Una maravilla que narrada en el aula divierte por ese mundo tan reconocible para el niño y, como adultos que mediamos, nos reconforta en ese poso existencialista en el que somos conscientes de todo aquello que el tiempo y la nostalgia nos devuelve inesperadamente. Una preciosidad.



Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.pasteldeluna.com/el-osito-kuma-kuma

 

miércoles, 7 de abril de 2021

Entradas en azul. Valérie Larrondo y Claudine Desmarteau. Mamá fue pequeña antes de ser mayor. Kókinos

 

Título: Mamá fue pequeña antes de ser mayor

Autora: Valérie Larrondo

Ilustradora: Claudine Desmarteau

Traducción: Esther Rubio

Editorial: Lóguez

Año: 2001

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 16,5 x 16,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Dejamos del lado el grito, pero seguimos con el tono irreverente e irónico sobre las concepciones maternas en el libro-álbum. Este libro de Valérie Larrondo e ilustrado con un toque naíf y caricaturesco por Claudine Desmarteau propone un juego entre texto e imagen que opta por la comicidad a través del contrapunto o yuxtaposición entre el lenguaje escrito y el visual. Un ejemplo perfecto y claro para mostrar en un aula sobre los tipos de funciones entre imagen y texto. Visualmente, en la mayoría de las situaciones opta por la división clara de la doble página, dejando a un lado el texto y en otro la imagen, para que la diferencia entre códigos esté claramente diferenciada.

El texto nos revela una primera imagen en el que la narradora (la voz de la madre) cuenta a su hijo/a (que no vemos) lo “buena” que era su mamá. A partir de ese momento, las situaciones cotidianas que siempre están en la boca de los adultos hacia los pequeños “cómetelo todo”, “no te metas los dedos en la nariz”, “no tires de la cola al perro”, … se contradicen dado que el texto narra las buenas acciones de la madre que hacía de pequeña: “tu mamá se comía siempre la comida”; “nunca se metía el dedo en la nariz”; “jamás le tiraba de la cola al perro”. La imagen revela justo lo opuesto con un sentido cómico y burlesco.


A partir de esas tres situaciones, en las que nos explica el juego entre texto e imagen, las situaciones y las imágenes juegan con un mayor espacio en el que completar nosotros el significado o la situación: como jugar a médicos con el vecino del tercero (y esa mirada maliciosa), “palabrotas” (caca, culo, pedo, mecachis), no pintaba en las paredes o el destrozo que le hace a su osito de peluche cuando está en la cama (mamá era una niña muy tranquila). Una de mis ilustraciones preferidas es cuando dice que nunca pidió una Barbie y, en la imagen, vemos a la niña con una pistola apuntando. Si buscamos en un portal como Amazon valoraciones de usuarios podemos encontrar valoraciones negativas en las que se habla de lo inapropiada para las primeras edades o que las ilustraciones aterran a los niños. Y estas valoraciones se mantienen en los comentarios de las ediciones francesa y alemana.

También se ve la relación con los padres, las trastadas al hermano pequeño (contándole cuentos aterradores para dormir), los celos y, un cambio de lectura en horizontal hacia el plano vertical con la representación de la protagonista como un gigante (una ogresa, un monstruo). Y, un final, que recupera el inicio en el que cierra la paradoja de que siempre hay que creer a pies juntillas la visión del adulto. Y, ese, es el sencillo juego que propone un libro que sirve precisamente para cuestionar nuestra empatía hacia la infancia y que no poseemos verdades en su cuidado o educación. Más bien, también exploramos esa relación de la mejor manera que podemos. En este libro, también se hace una burla perfecta al convencionalismo de la mirada conductual en la infancia y es muy divertido comprobar el lugar en el que el límite o la censura del discurso infantil se basa en elementos tan pobres. Precisamente, es un espacio subversivo y, este libro, es una divertida muestra de ese juego.

Fran Martínez

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lunes, 5 de abril de 2021

Entradas en azul. Jutta Bauer. Madrechillona. Lóguez

 

Título: Madrechillona

Autora e ilustradora: Jutta Bauer

Traducción: L. Rodríguez López

Editorial: Lóguez

Año: 2001

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 20,3 x 16,8 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Vuelta a la actividad esta semana y se retoma el hilo argumental de la semana pasada con las reseñas de Armin Greder con La ciudad y Kitty Crowther con su Madre Medusa: la maternidad. En este caso, lo hacemos de la mano de un clásico de Jutta Bauer, este fabuloso Madrechillona, que junto a El ángel del abuelo (2002) y La reina de los colores (2003) se convierten en joyas imprescindibles en cualquier corpus LIJ. Tendremos tiempo este año en el blog en repasar más títulos de una autora cuya producción en la primera década de este siglo le llevó al reconocimiento en 2010 con el Premio Andersen de ilustración.

Su sentido del humor, y la capacidad para centrar su mirada en espacios en los que la infancia reconocía su voz, unido a su capacidad expresiva en las ilustraciones (el trazo ágil de los personajes, deudor del cómic, la variedad de enfoques en los que encuadrar la imagen o la manera en la que secuencia visualmente las acciones) hacen de sus libros una maravilla que, desde el formato, invita al lector infantil a tenerlo en sus manos. La elección de este clásico ha surgido por la secuencia de entradas previas y, en este caso, un álbum que muestra el grito de una madre (desconocemos el motivo) a su pequeño (que nos narra esas vivencias en primera persona).



Esta primera imagen siempre me ha fascinado desde que lo leí por primera vez en el Grado en Maestro en la UA. Siempre me ha recordado a un cartel de Rodchenko (más que a Munch) y cómo ese grito descompone al pequeño desperdigándose las partes de su cuerpo por los lugares más variopintos. Un libro que nada más abrirlo presenta una situación inicial que impacta visualmente al lector, después de una portadilla que muestra un abrazo entre los dos. Posteriormente, el protagonista nos relata los lugares en los que ha ido a parar su cuerpo siendo cada página una sorpresa para el lector: desde los paisajes, hasta los personajes que observan esas partes del cuerpo que han aparecido misteriosamente (como las alas en la jungla o el pompis en la ciudad).

Después, la narración se centra en los sentimientos de la situación y cómo no puede por sí mismo reconstruirse (empleo este verbo y también hacemos un guiño a Rodchenko y el constructivismo ruso) por la dispersión de su cuerpo y unos pies que no dejan de correr, hasta que la sombra que se posa sobre ellos repara con hilo y aguja esa ruptura emocional entre madre e hijo. Esta lectura en primer plano, con un texto conciso y breve apoyado por ilustraciones que nos narran mucho más de lo que aparentemente vemos.


En primer lugar, el conflicto entre madre e hijo también tiene una conexión evidente con el clásico de Maurice Sendak, Donde viven los monstruos, en el que la figura materna castiga (en la obra de Sendak conocemos las causas) al pequeño y, en ese castigo, la gestión emocional se refleja en un viaje hacia la fantasía e imaginación. Lugares donde el pensamiento simbólico en estas edades propicia el uso de estos elementos para la expresión artística (literaria y visual). La restitución está presente en ambos, el plato de sopa en el caso de Max, y también tenemos un barco que aparece para volver al lugar de origen. 

El elemento que más importancia tiene es todo lo que inferimos para la restitución y reparación emocional del pequeño (que, en su imaginación postraumática, aunque suene un poco exagerado puede servirnos de idea) es que todos esos elementos tan dispersos, en lugares tan inhóspitos han sido recogidos por la madre uno a uno sin importar lo lejos que estuvieran y capaz de enfrentarse con otra madre (la tigresa que juega con las alas con su pequeño) con tal de que su pequeño vuelva a recomponerse. Es decir, muestra el amor incondicional de una madre y traerlo de vuelta a la realidad aproximándose en un velero que surca su imaginación. Pero, no solo el espacio es lo que es capaz de recorrer la madre, sino el tiempo (flotando como un velero, como los versos de Lorca y la voz de Camarón). El espacio y el tiempo se confunden y se expanden, siendo el amor de la madre la que unifica y los devuelve a su unidad de medida. Desde donde vive la fantasía de la infancia hasta la realidad.

Madrechillona es uno de esos álbumes imperecederos y de una calidad estético-literaria indudable pese a su aparente sencillez. La manera en la que aproxima el foco en cada situación, marcando la distancia con el estado emocional también es maravillosa y recuerda a ese juego que posteriormente elevaría en La reina de los colores. Literatura que da alas.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_coleccion?id=31

Instagram Jutta Bauer

https://www.instagram.com/bauer.jutta/?hl=es


Esta entrevista también revela muchos datos sobre sus influencias como Moomin o Wilhelm Bulsch, cómo su pasión por el dibujo parte desde sus dificultades con las matemáticas (discalculia) y su proceso de creación a partir de sus sueños (aunque Madrechillona partía de una historia para que durmiera su hijo)