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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Entradas en azul. David Wiesner. Free Fall

 

Título: Free Fall

Autor e ilustrador: David Wiesner

Editorial: HarperCollins

Año: 1988

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 27,8 x 23,5 cm. Tapa dura.

Idioma: inglés. Álbum sin palabras

Reseña:

Al igual que Anthony Browne, en diferentes entradas hemos comentado el uso de los álbumes de David Wiesner en la investigación académica. La peculiaridad de sus álbumes sin (o casi) sin palabras ha derivado en diferentes investigaciones a su uso para la elicitación narrativa (en grupos de alumnado con características diversas) o el análisis de las cualidades artísticas de sus obras. Su primer álbum en nombre propio (después de La princesa dragón) es el onírico Free Fall (Caída libre) que contiene muchos elementos clave en su obra posterior (una serie de referencias que repite o esconde en otros títulos): vemos el vuelo sobre hojas y pensamos en Martes, las referencias a Los tres cerditos en varias obras, además de los saltos entre páginas de libros, el mismo dragón como en el álbum previo con Kim Khang… También vemos una parte narrativa dentro de un reino fantástico que, suponemos que nos conecta con Journey de Aaron Becker. De algún modo, su invitación a un mundo de fantasía tiene lugares comunes a los que incorpora como pequeñas variaciones autorreferenciales a títulos previos y, para los lectores que tengan interés por su obra, se crea una pequeña red hipertextual. Bueno, interpictórica.

Los álbumes de David Wiesner tienen un componente en el que la aventura se traza en la alteración de la realidad dentro de la fantasía. Un mundo para el lector. En Free fall se cartografía el sueño como un espacio fantástico y, curiosamente, era un álbum que servía para explicar las categorías que Kümmerling-Meibauer y Meibauer (2015) detectaban dentro de los libros-álbum: “Picturebooks that show maps as essential part of the illustrations” (p. 3). Y, como no, el porqué del recurso: “The most important aspect is that certain literary characters move through space and time while passing certain points on a map” (p. 8). El tiempo y el espacio es un terreno complejo para los primeros lectores o descentralizar su pensamiento.

En Free Fall se inicia con el libro con mapas con el que el protagonista se queda dormido entre sus brazos y en el que se desarrollará su aventura (el descenso al lugar de los sueños). El viento que entra por una ventana abierta y que provocará que una de las hojas de ese libro salga volando. La almohada se desvanece como una nube hacia la página derecha y el pliegue central la diferenciación entre dos mundos. A partir de ese momento la narración se despliega como un continuo que, de algún modo, podría editarse como un libro en acordeón y que finaliza su aventura invirtiendo el orden del mundo de fantasía y la realidad de la habitación respecto a la primera página.

Nodelman (2001) hablaba de la consistencia en la secuencia narrativa de izquierda a derecha y también precisa: “Furthermore, the book establishes a clear, logical, repetitive pattern. We soon understand that each new set of objects that the boy confronts will quickly transform into something different that nevertheless has visual elements in common with it” (p. 10). Además, el título de su artículo no me puede parecer más oportuno: Private spaces on public view. Hasta este punto, esa pequeña odisea en la que Kiefer (2011) señalaba también influencias de Giovani Piranesi en la composición y perspectiva espacial (especialmente de la fortaleza) ya sería una narración completa en la que el lector abrazaría el pacto por aventurarse en la lectura gozosa, pero nos ofrece la aclaración final de todo ese universo cuando despierta del sueño y, en la ventana observamos el amanecer de un nuevo día. Un álbum en el que detenerse en cada detalle, releer y encontrar nuevas pistas en un espacio visual que pide ser escrutado. Narrativas visuales que, como ya apuntamos en la entrada de Flotante, nos dejan sin palabras (Speechless es el nombre de la exposición comisionada por Wiesner en el Eric Carle Museum).

 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de David Wiesner

http://www.davidwiesner.com/

Referencias

 

Kiefer, B. (2011). What is a Picturebook? Across The Borders of History. New Review of Children’s Literature and Librarianship, 17(2), 86–102. doi:10.1080/13614541.2011.624898 

Kümmerling-Meibauer, B., & Meibauer, J. (2015). Maps in picturebooks: cognitive status and narrative functions. Barnelitterært Forskningstidsskrift, 6(1), 26970. doi:10.3402/blft.v6.26970 

Nodelman, P. (2001). Private Places on Public View: David Wiesner’s Picture Books. Mosaic: An Interdisciplinary Critical Journal34(2), 1–16. http://www.jstor.org/stable/44029442

 


A partir del minuto 19 pueden escucharle hablando sobre Free Fall

viernes, 19 de febrero de 2021

Entradas en azul. David Wiesner. Sector 7

 

Título: Sector 7

Autor e ilustrador: David Wiesner

Editorial: Clarion Books

Año: 1999

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 27 x 23 cm. Tapa dura.

Idioma: inglés.


Reseña:

Finalizamos la semana con otro viaje a nuevas dimensiones con otro de los autores e ilustradores más célebres de la LIJ: David Wiesner. Una trayectoria repleta de distinciones como la Medalla Caldecott (ganada en tres ocasiones por libros que se editaron también en España: Martes, Los tres cerditos y Flotante), siendo este Sector 7 un álbum que también fue candidato a dicho galardón (como también a las puertas se quedó Sr. Minino en 2013)

Álbumes que se recrean en el realismo de sus ilustraciones, una delicia visual, y la aproximación desde la narración visual al cómic o al guion cinematográfico en diferentes obras. También, diferentes títulos tienen una conexión interna que también profundiza en la metaficcionalidad de sus libros, como lo era especialmente en Los tres cerditos en 2001 (otra cerdita metaficcional que aprovechamos para recomendar es Johanna en el tren de Kathrin Schärer), curiosamente la silueta del animal con el que se cierra Tuesday (1991).

El arte secuencial del cómic que hablaba Will Eisner y el dinamismo en la relación de las viñetas que propone Wiesner en sus libros, como es el caso de Flotante (2006) con el que guarda una relación metaficcional este Sector 7. Elementos que dispone David Wiesner en sus libros que aparecen y se retoman en otras narraciones creando una idea de continuidad en esos libros, como su fijación por la entrada a un mundo fantástico y misterioso de sus protagonistas. Más allá de la realidad (y donde viven libros maravillosos).

En Sector 7, tenemos muchas de las características en su forma de narración visual en la progresión de Free fall (1988), con el viaje de su protagonista empleando como unidad narrativa la doble página y el inicio de la introducción de viñetas en las secuencias narrativas como hizo en Tuesday (1991). Con Sector 7, se sitúa en un punto intermedio previo a la pirotecnia visual de Los tres cerditos y Flotante, volvemos a un mundo más allá de la realidad (estar en las nubes o en la expresión anglosajona Being on Cloud nine) con la entrada del protagonista en el Sector 7 al que accede al encontrarse con un guía en su visita en la excursión al Empire State Building en Manhattan un día con niebla (lo de perderse en la niebla será la conexión con la próxima reseña). En este tipo de libros sin palabras, la narración visual tiene que ser precisa, ya que el anclaje con el texto no es posible.


Otro aspecto curioso, es la clasificación de este tipo de libros sin palabras que delimitó Emma Bosch y en un artículo para Ocnos en 2012 también analizaba ¿cuántas palabras puede tener un álbum sin palabras?. En este caso, Sector 7 se consideraba un álbum casi sin palabras dado que los textos que aparecen en la imagen tienen una función narrativa como poner en contexto al lector de la ubicación de la historia (sensacional entrada al Sector 7 a doble página) o el humor en las salidas y llegadas en dicho sector relacionado con los tipos de nubes. Un lugar perdido entre las nubes que, curiosamente, es el fabricante de nubes (y recuerdas de paso el Castillo en el cielo de Miyazaki): Cloud dispatch center. Veremos a los ingenieros, arquitectos y planos para la creación de las nubes y cómo crear sus formas (y aquí la conexión con Flotante) de una manera diferente.


Un viaje y una amistad que, de vuelta a la realidad, restaura la desaparición del protagonista con el resto de su clase, un viaje repleto de detalles y la majestuosidad de la creación de formas marinas surcando como nubes el cielo. Si fuera un género cinematográfico, sería una “buddy movie” (como también lo podría ser el clásico El muñeco de nieve de Raymond Briggs). Diversión, belleza, amistad y trasgresión. Elementos que conjuga con maestría David Wiesner. 


Fran Martínez

Twitter

 

Web del autor:

http://www.davidwiesner.com/ 

Referencias

Bosch Andreu, E. (2012). ¿Cuántas palabras puede tener un álbum sin palabras?. Ocnos: Revista De Estudios Sobre Lectura, (8), 75-88. https://doi.org/10.18239/ocnos_2012.08.07