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miércoles, 27 de abril de 2022

Entradas en azul. Sara Lundberg. El pájaro que llevo dentro vuela adonde quiere. Galimatazo

 

Título: El pájaro que llevo dentro vuela adonde quiere

Autora e ilustradora: Sara Lundberg

Epílogo: Alexandra Sundqvist

Traducción: Carmen Montes Cano

Editorial: Galimatazo

Año: 2022. (Ed. or. 2017)

Páginas: 128

Tamaño: 17 x 21 cm


Reseña

Cuando empecé esta reseña pensaba en diferentes títulos que rompían la convención de que el álbum es un soporte de unas 32-36 páginas de extensión. Cuando reflexionaba en esos títulos los graduaba en mi mente, desde la narrativa visual del cubano Ajubel en Robison: una novela en imágenes inspirada en la obra de Daniel Defoe (Media Vaca, 2008), pasando por otros álbumes que han pasado por el blog como Noche de tormenta (Lemieux, 2000), Duelo al sol (Marsol, 2019) o The rock from the sky (Klassen, 2021) o Le plus bel été du monde (Delhine Perret, 2021) próximamente en el blog. Obviamente, hay más títulos que traspasan esa frontera de la extensión e incluso con el empleo de lenguajes de otro tipo de narrativas gráficas (como el cómic, por ejemplo), pero tendría una conexión con He visto un pájaro carpintero (Skibinski, 2020) y el expresionismo de Ala Bankroft en sus ilustraciones. Pese a que la temática y la perspectiva es diferente, ambas parten del reflejo biográfico, como en este El pájaro que llevo dentro vuela adonde quiere. En la información editorial de la contracubierta se define como “novela ilustrada” y por la función que tienen texto e imagen se podría entender como álbum ilustrado. Supongo que muchas veces el problema es el circuito en el que se mueven las obras, se asocia a los autores o al público al que se quieren dirigir. O, simplemente, el problema surge en querer clasificar todo de manera categórica. Discusiones que muchas veces nos recuerdan los prejuicios y convenciones.


La autora e ilustradora sueca Sara Lundberg concedió una interesante entrevista sobre el proceso de creación para la página Picturebookmakers (enlace) y cuenta que este proyecto le llevó dos años para completarlo. Los resultados en premios, traducciones a otras lenguas e interés de la crítica con la inclusión en la lista de los White Ravens en 2018. La narrativa se centra en el traslado ficcional de la infancia de la pintora sueca Berta Hansson (1910-1994) e inspirado no solo en sus diarios y correspondencia, también en la obra pictórica de la artista. La voz de la narración se pone en primera persona para trasladarnos a otro tiempo y el reflejo de las dificultades de romper con las convenciones sociales en un pequeño pueblo donde crece la protagonista. Empleando prioritariamente la ilustración a doble página, además de la página sencilla, el texto nos traslada a su entorno familiar donde conocemos a los integrantes de su familia y su relación con ellos. Principalmente, uno de los aspectos clave está en qué supone crecer como mujer en un pueblo a principios del siglo pasado. Crecer con una visión personal, con una voz propia y que esta sea silenciada o quiera ser soterrada. Divertidas anécdotas con sus dibujos en la escuela y la supresión de cualquier atisbo de pensamiento divergente. En el ámbito de la pintura sueca, me resulta imposible no recordar a otra pintora como Hilma af Klint (1962-1944) cuyas pinturas se conectan con los pioneros del arte abstracto, incluso precediéndola, pero que estuvieron cogiendo polvo mientras que otros autores se convirtieron en las figuras emblemáticas y pioneras de dicho movimiento.



La obra de Berta Hansson estaría más conectada con el impresionismo y este tipo de ilustraciones son las que Sara Lundberg traslada con delicadeza en su obra: a veces de manera más esquemática y otras con una gran precisión de detalles. La simbología de los pájaros de arcilla, la preocupación por el estado de salud de la madre (inevitablemente me acuerdo de Mi vecino Totoro), el deseo de escapar, el descubrimiento del arte y de personas que pueden entender su voz (su tío, el médico del pueblo), la pérdida, la rebelión a sentirse callada, escapar y volar. Ese diálogo y pugna interna que le llevan a dudar de sí misma, cuestionarse y verse aprisionada entre continuar con la labor que se le supone dentro de su familia o el de explorar su propia voz. Las ilustraciones evocan perfectamente esas sensaciones y las vivencias de la protagonista, los paisajes y algunas en las que se prescinde del texto: el silencio cuando sube a los árboles, el recuerdo ingrávido junto a su madre, el humo por la puerta en su huida, la contemplación de las pinturas en casa del médico y, como cierre, la vista de pájaro del pueblo. Perfecto reflejo de la libertad soñada.


Las bellas metáforas visuales que acompañan al texto tienen un lugar recurrente: sus manos. Nos coloca la autora en su punto de vista, en el espacio de creación (con la referencia interpictorial con el fresco de Miguel Ángel y La creación de Adán) de sus dibujos, su experimentación y la melancolía que acompaña al texto (también en el momento que remueve el puchero). Las ilustraciones están cargadas de un elemento poético y simbólico que nos acompaña a través de los paisajes, su mirada perdida entre su melena, la soledad del prado, la calma de sus pies en el río para extraer la arcilla, el paso de las estaciones desde las vistas panorámicas. Un juego de planos que nos va ubicando en el espacio inferencial de un relato donde participamos como observadores ante una mirada esquiva y melancólica. El texto conciso deja un espacio metafórico en el acompañamiento de la ilustración, amplía la recepción y en conjunto es una experiencia lectora que se paladea en todas sus dimensiones. Como expansión, el epílogo biográfico de Alexandra Sundqvist sobre Berta Hansson termina de ubicarnos temporalmente en el contexto de su infancia, su interés por Manet, Monet y Gaugin y Van Gogh y el descubrimiento de sus pinturas para la primera exposición que realizó en Estocolmo.



En resumen, El pájaro que llevo dentro vuela adonde quiere es una joya ilustrada, o cómo se quiera bautizar a esta narrativa gráfica, y cuyos reconocimientos evidencian el perfecto acompañamiento de la infancia de una autora en una época en el que las convenciones sobre el papel de la mujer en el arte estaba cuestionado. Un perfecto recordatorio en una época en el que las biografías ilustradas suponen una tendencia estable en el mercado editorial (no siempre con buen gusto) y la reflexión personal sobre la incomprensión del pensamiento divergente. Un interesante recordatorio que, en la actualidad, debemos seguir cuestionando ante el auge de tendencias políticas que se ubican en la negación y persecución del divergente. Al hilo del pájaro y la representación de la libertad, el recuerdo y la esperanza con un maestro como Marco Lodi y el 50 aniversario de Cipì, una obra que nos recuerda a otro tipo de mirada en la escuela y de aquellos que miran por la ventana con la cabeza llena de curiosidad. Como no, también pájaros.


Sara Lundberg, como bien decía en la entrevista a la que hice anteriormente mención, esta es una historia sobre no traicionarse a uno mismo, de seguir los dictados del corazón. Pese a que eso conlleve contradecir y rebelarte ante quienes más quieres (y, a su modo, te quieren). No podía dejarme el acompañamiento musical con un hit del pop sintetizado de Bronski Beat, aunque en este caso es otro tipo de huida, la necesidad de volar que se materializa en esta frase de la canción: “But the answers you seek will never be found at home”.



 





Fran Martínez

https://www.instagram.com/caballo_de_carton_azul/

 

 

Instagram Sara Lundberg

https://www.instagram.com/lundbergskan_sara/?hl=en

Web Sara Lundberg

http://saralundberg.se/

Web editorial Galimatazo

https://www.galimatazo.com/libro/el-pajaro-que-llevo-dentro-vuela-adonde-quiere




martes, 14 de septiembre de 2021

Entradas en azul. John Burningham. La excursión del señor Gumpy. Galimatazo

 

Título: La excursión del señor Gumpy

Autor e ilustrador: John Burningham

Traducción: Ellen Duthie

Editorial: Galimatazo

Año: 2021. Original: 1970

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 25 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Este año las vacaciones estivales han estado limitadas en la elección de destinos turísticos y se ha vuelto durante estos meses al destino rural o interior como una opción para salir durante el periodo estival. Volvemos con uno de los grandes nombres de la LIJ, el inglés John Burningham (1936-2019) del que había muchas ganas de dedicarle una entrada en el blog. Motivos y títulos emblemáticos de sobra hay para dedicarle en los próximos meses más entradas y, especialmente, con un álbum que es uno de mis preferidos como el descatalogado en Kókinos con Las estaciones (1997[1969]) y que contó dentro de la misma editorial con ediciones de títulos ideales para una idea de la infancia alejada de lo políticamente correcta como los divertidísimos ¿Qué prefieres…? o La cama mágica, entre otros títulos en diferentes editoriales como el fantástico Harquin: el zorro que bajó del valle (Miñón, 1975) o Eduardo: el niño más terrible del mundo (Faktoría K de libros, 2006), además de un buen número de libros para prelectores en la editorial Altea. También una reedición por Juventud de Esperamos un bebé con las ilustraciones de Helen Oxenbury (que fue su pareja) y, en esta ocasión, tenemos la oportunidad de conocer las aventuras del señor Gumpy que fue uno de los personajes a los que le dedicó diferentes títulos que no se tradujeron al castellano, como tampoco el icónico Granpa (1984) que es uno de los libros más reseñados por investigadores LIJ como Maria Nikolajeva, Len Unsworth o Arsenio Jesús Moya Guijarro.

Con La excursión del señor Gumpy tenemos algunos de los aspectos que señalaban estos autores en el uso del color y el blanco y negro en Granpa (1984) como es el uso del blanco y negro para describir el reflejo de un tiempo pasado, frente al colorido presente. Desde la primera página con la presentación del señor Gumpy, encontramos ese juego con el código del color para representar diferentes aspectos de la narrativa (también podemos recordar en Helen Oxenbury ese juego en Vamos a cazar un oso de Michael Rosen). En esta ocasión el color tiene un aspecto que sirve para ensalzar a los personajes que el señor Gumpy encontrará en su excursión o, como sucede en la presentación de su casa a la orilla del río, para iluminar aquellos ambientes que el narrador omnisciente nos señala en cada fragmento. Este sería, en el esquema quinario el dibujo de la situación inicial: tres ilustraciones que nos muestran la calma del entorno en el que vive el señor Gumpy, con el verde predominando.

El inicio del conflicto se traza a través de algo que pasó “un día que el señor Gumpy salió con la barca” que se dibuja en blanco y negro, para que en la página derecha aparezca el color de quienes establecen el diálogo dentro de ese recuerdo: los niños, luego el conejo, el gato, el perro, el cerdo, la oveja, los pollos, el ternero, la cabra… Ante cada nuevo compañero en la embarcación hay una advertencia para que no den una coz, batan las alas o pateen (cada animal con su característica) y no acaben tambaleándose. Cosa que sucederá acumulando en el texto todas estas situaciones y empleando un mecanismo tradicional en las narraciones infantiles como la recuperación y enumeración de esa acumulación de personajes que tanto gusta en los prelectores para recordar y anticipar sobre la narrativa. Otros viajes en barca que nos recuerda al clásico a partir del clásico acertijo para pasar el río del zorro, el conejo y la col que transformó Sotolareff en El ogro, el lobo, la niña y el pastel cuando el señor Gumpy da algunas advertencias hasta la acumulación delirante encadenada de ¡Yo no he sido! de Voltz. Finalmente, el conflicto se resuelve de manera humorística y con un cierre tierno con la despedida de los personajes. En suma, La excursión del señor Gumpy contiene todos los elementos esenciales en esas primeras lecturas y que en el aula tanto gustan. Un libro rescatado y que, como el autor, es atemporal y con el que ganó el premio Kate Greenaway en 1970.

 



Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.galimatazo.com/libro/la-excursion-del-senor-gumpy