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jueves, 28 de octubre de 2021

Entradas en azul. Janice May Udry y Maurice Sendak. The Moon Jumpers

 

Título: The Moon Jumpers

Autora: Janice May Udry

Ilustrador: Maurice Sendak

Editorial: Harper & Row

Año: 1959

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 25,8 x 18,5 cm. Tapa dura.

Idioma: inglés


Reseña:

En esta serie de entradas dedicadas a la luna es el momento para detenernos en un título que Martin Salisbury incluyó en sus 100 joyas de la literatura infantil ilustrada: The Moon Jumpers (Un salto a la luna en la traducción del manual). En esta primera colaboración entre la escritora Janice May Udry (1928) y Maurice Sendak (1928-2012) consiguieron alzarse con la condecoración de la Medalla Caldecott (en 1960), un premio que posteriormente recaería en el gran clásico de la literatura infantil con Donde viven los monstruos (1963) de Sendak en solitario y, un premio, que previamente recibió Janice May Udry por A tree is nice (1957, ilustrado por Marc Simont). Juntos volverían con la publicación en 1961 de Let’s be enemies (una divertidísima narración sobre la amistad, las riñas infantiles entre John y James y, como no, la reconciliación pasando de la declaración de enemistad a la celebración de todo lo que comparten) y, con este The Moon Jumpers leemos entre las cualidades descritas por Salisbury (2015, p.89): “Mediante el uso de una técnica casi puntillista, el artista elude el enfoque figurativo de los edificios o la flora con el fin de crear un primitivo ambiente roussoniano”.

Estas ilustraciones a color tienen una entidad propia dentro del libro, representándose a doble página sin la presencia del texto. El texto funciona de manera independiente acompañado con ilustraciones en blanco y negro que dan un espacio al texto de la autora que se inicia con una panorámica de la puesta de sol entre las montañas, los girasoles que sueñan con la promesa del sol del día siguiente. El ritmo del texto nos remite a un espacio de enumeración que sirve como mantra con los elementos que diferencian al día y la noche. Así, aparece la noche y nuestra protagonista esta semana: la luna. El búho en el abeto (los búhos no son lo que parecen), el gato saliendo al jardín. Ese último pasaje, la aparición del felino en el jardín, será la ilustración a color que expande la narrativa con la belleza descrita por Salisbury: la luz de la luna, las sombras sobre la casa y el poblado jardín.

Con esa panorámica que sirve de preámbulo en la situación inicial narrativa, pasamos del horizonte al jardín y vemos una casa, en la que ahora centrará su mirada la narrativa con la presentación de sus personajes en la ventana: un padre y una madre a la luz de la lámpara observando un libro de arte. La siguiente doble página nos presentará a los protagonistas infantiles que salen de la casa para saludar a la luna llena. La miran, extienden sus brazos hacia ella y sus sombras se proyectan alargadas ante el espectáculo de la noche. Con esa combinación de páginas en blanco y negro (tonos sepia) en la que se enumeran esos diferentes elementos que aparecen en la noche (aparece el canto de las ranas, las luciérnagas, las polillas buscando las flores de luna y el viento en una agradable y fresca noche de verano que mece los pelos de los niños danzando con los pies descalzos y ojos cerrados en el jardín).

El libro sigue incrementando su belleza en un acto teatral (una disciplina con la que Sendak tiene un fuerte vínculo) con el baile estilizado de los niños. Salisbury también precisaba un cierto aire pagano y, ciertamente, hay un componente de pequeño ritual de solsticio, de noche de San Juan (sin ser esto Midsommar) y con sus miradas perdidas en la danza. También se narran sus juegos: subirse al árbol e imaginar que se encuentran en una isla, compondrán canciones y poemas, rodarán por la hierba y contarán historias de fantasmas. Darán vueltas alrededor de la casa y saltarán cada vez más alto para acercarse a la luna pese a que nadie la ha alcanzado (sería una década más tarde, en 1969, cuando eso sucedería) y que continúa creciendo cada vez más.

Una luna tan grande que, súbitamente, refleja una sombra gigante que aparece ante ellos: el padre con la pipa que vigila que estén bien las rosas y, posteriormente, la madre llamando desde la puerta. Es hora de irse a la cama. Es muy graciosa la respuesta de los niños: Nosotros no somos niños, somos los que saltan la luna. Hora de irse a la cama, despedida a la luna con la belleza en el texto de Janice May Udry y, la repetición de una frase en el inicio sobre los girasoles: “And we fall asleep and dream of tomorrow’s sun”.

Un álbum precioso para dormir y, la luna, como una protagonista en la literatura (sin etiquetas) y que Maurice Sendak ha reflejado en su trilogía con Donde viven los monstruos (es imposible no pensar en la imagen de Max adentrándose en el bosque de su cuarto a la luz de la luna y verlos a todos bailando bajo el influjo de la luna), La cocina de noche y Al otro lado. Pero, como final, he repasado apariciones lunares en otros de sus álbumes (ya sean como ilustrador o como autor) y la conexión con ese mundo onírico que define la obra de uno de los estandartes de la Literatura Infantil.

Chancho Pancho. Kalandraka

Dídola pídola pon. Kalandraka


Héctor Protector y cuando yo iba por el mar

Else Homelud Minarik. Osito

El letrero secreto de Rosie

Ruth Krauss. Un hoyo es para escarbar


La ventana de Kenny


En el vertedero con Juan y Pedro


Randall Jarrell. Volar de noche

La cocina de noche


Al otro lado

Donde viven los monstruos


Always in our hearts
beloved Maurice Sendak








 

Fran Martínez

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Referencia

Salisbury, M. (2015). 100 joyas ilustradas de la literatura infantil. Blume




miércoles, 29 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Maurice Sendak. Héctor Protector y cuando yo iba por el mar. Alfaguara

 

Título: Héctor Protector y cuando yo iba por el mar: dos rimas ilustradas

Autor e ilustrador: Maurice Sendak

Traducción: Juan R. Azaola

Editorial: Alfaguara

Año: 1987. Original: 1965

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 15 x 19 cm. Tapa blanda.

Idioma: castellano

Reseña:

Volvemos a la obra de Maurice Sendak y seguimos conectando con otra de las pasiones del autor: el material de la tradición oral. Ya tuvimos una muestra con En el vertedero con Juan y Pedro por su influencia de libros clásicos como Mother Goose o la conexión con retahílas poéticas de Beatrix Potter. Así, unos textos breves y rítmicos (como ya apuntamos esta definición de Perry Nodelman como “músico visual” en La cocina de noche o el día del libro infantil) que Sendak se encarga de expandir su significado en las ilustraciones, captando el humor de estas retahílas y transportándolas a su universo propio. Estas retahílas del cancionero anglosajón no son de las más ampliamente conocidas (no son Twinkle Twinkle Little star, Humpty Dumpty ni Hey Diddle Diddle, digamos), pero nos transportan a otra época y nos sirve para la continuidad con Intercambio cultural de Isol. Si bien trazamos coincidencias con su clásico Donde viven los monstruos (1963), la temática de las embarcaciones se mantiene en la segunda de estas retahílas: cuando yo iba por el mar (as i went over the water).

Mientras que las retahílas originales se mantienen en la parte inferior de las ilustraciones, el marco ilustrado contiene una segunda narrativa donde Sendak emplea bocadillos para reflejar una infancia libre de dulcificación. En la historia original de la canción, Hector se presentaba como candidato a protector del reino, pero fue rechazado por el rey y la reina.

“Hector Protector was dressed all in green;

Hector Protector was sent to the Queen.

The Queen did not like him,

No more did the King;

So Hector Protector was sent back again.”

Portada edición ingles: Harper & Row

De ese breve texto, Sendak nos muestra a un niño que no quiere vestirse de esas galas por su madre a quien le grita y patalea. Odia el verde y no quiere llevarle un pastel a la reina (incluso grita: ¡odio a la reina!). En su inicio de camino, el bosque le espera con animales feroces a su espera: un león y una serpiente. Y, como no, nuestro personaje infantil se impone ante las bestias con un golpe de espada de madera en la cabeza a león y agarrando a la serpiente del cuello. A lomos del león, irrumpe en el castillo de la reina donde se divierte y ridiculiza a los monarcas. En la vuelta a casa, la madre ante dicho resultado de su travesura decide que es el momento de ponerle el pijama mientras patalea y encerrarle en su cuarto. ¿Les resulta conocido?

La segunda parte nos dirige al mar, con nuestro personaje vestido de marinero (y no de lobo blanco) y una nueva aventura en la que el texto se amplifica a través de las ilustraciones de Sendak: monstruo marino (una mezcla de dragón y cocodrilo) y la llegada a una isla perdida. De nuevo, el personaje es capaz de huir de la fiera e, inclusive, se enfrenta a dos grajos a palos. Finalmente, recobramos la figura del personaje que domina los elementos (el mar) y a las fieras (el monstruo marino y los grajos) volviendo al mar coronando al resto con un gorro marinero. No volvió a reeditarse y me pregunto si las ilustraciones sufren aquello de lo políticamente correcto que tanto escandaliza. Si por el contrario huyen de la LIJ con tufo a lejía, disfruten de sus maravillas.

 

 

Fran Martínez

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Web Maurice Sendak

https://www.sendakfoundation.org/

 

lunes, 24 de mayo de 2021

Entradas en azul. Maurice Sendak. En el vertedero con Juan y Pedro. Kalandraka

 


Título: En el vertedero con Juan y Pedro

Autor e ilustrador: Maurice Sendak

Traductor: Miguel Azaola

Editorial: Kalandraka

Colección: Libros para soñar

Año: 2019. Original: 1993

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 26,5 x 20,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

 

Reseña:

En las entradas de esta semana la temática se centra en la reflexión sobre temas complejos como la pobreza, el reflejo de las sociedades de consumo y sus sombras en el discurso LIJ. Uno de los motivos es la participación en el I Congreso Internacional: Hábitos de Lectura y Temas Fracturados en la Literatura Infantil y Juvenil con una comunicación relacionada con esa temática, pero después de las imágenes que hemos visto en la frontera de Ceuta cobra un sentido especial la selección de reseñas que tenía programadas para esta semana.

Sobre la obra de Maurice Sendak, en esta nueva etapa del blog, se han reseñado clásicos como La cocina de noche o se le dedicó una entrada el Día Internacional del Libro Infantil cuya temática era la música. Con En el vertedero con Juan y Pedro recuperamos la musicalidad en el lenguaje poético que Maurice Sendak hace referencia a la tradición oral o el empleo de textos breves rimados en sus libros como en Hector protector y cuando yo iba por el mar (Alfaguara, 1987) o su colección de libros que contaron con la traducción de Gloria Fuertes: Sopa de pollo con arroz, El uno era Juan o Lluvia de cocodrilos y que reeditó Kalandraka en su labor de recuperación en su colección Libros para soñar.


En esta ocasión, vuelve a dos retahílas tradicionales para abarcar las sombras del discurso infantil, como la pobreza. Unas sombras que estaban presentes en el imaginario de la literatura popular desde su transmisión oral, con un componente subversivo como ya señalamos en Lucilla (Mazzetti, 2020), en el que se reflejaban las preocupaciones y valores de otra época. Libros con una temática controvertida por una concepción regresiva de la infancia por parte de las personas adultas que infantilizan el discurso para alejarles de los aspectos más controvertidos. Beckett (2018) señalaba sobre En el vertedero con Juan y Pedro la capacidad del autor para emplear un texto rimado que rebajase la carga de las imágenes, pero que permitía su reflexión sobre temas complejos, dado que la tendencia es a invisibilizarlos, que se materializan en sus páginas. Y, principalmente, la capacidad de la infancia para exponerse a estos aspectos que son controvertidos para los adultos (porque racionalmente los metemos debajo de la alfombrilla con indiferencia) y despierta la empatía desde el simbolismo de la infancia. En definitiva, conecta con las imágenes que hemos presenciado en la frontera estos días. Sipe (1999) también señalaba este tipo de instrumentalización de los valores que se aplican en la LIJ y el papel del autor en este reflejo como denuncia y crítica a una realidad que prefiere mantenerse a la sombra de la infancia. Ejemplos como Sendak, Tomi Ungerer (protagonista mañana), Wolf Erlbruch o Kitty Crowther como algunos de los estandartes más incómodos en el terreno de la LIJ justamente por esa concepción de una infancia competente para reflexionar sobre su realidad. En ese sentido, Sipe (1999) apuntaba: “It would seem important for children to understand the stance of the author in order for the book to achieve its greatest effect.” (p.121). Me parece un consejo muy apropiado.


El reflejo de la pobreza en estas dos retahílas infantiles de la tradición oral (In the dumps y Jack & Gye) anglosajona (y cuyo título decide colocarlo Sendak en la contracubierta).

In the dumps

We are all in the dumps,

For diamonds are trumps,

The kittens are gone to St. Paul's.

The babies are bit, The moon's in a fit,

And the houses are built without wall

 

Como Neumeyer (1994) señalaba, bajo la apariencia inocente de un texto rimado, Sendak emplea visualmente un despliegue que resulta desasosegante y con el uso de textos que se incluyen en las ilustraciones para realizar su crítica a las críticas condiciones de vida (emplea bocadillos para los diálogos breves, las cajas, los letreros y las páginas de los periódicos para construir un horizonte de críticas a una sociedad ajena a las consecuencias de la exclusión social) y algún guiño a sus monstruos en la camiseta de uno de los niños en la primera doble página (además de dos músicos de gran admiración para Sendak que aparecerán como referencia en el álbum). Posteriormente, la letra de las rimas se reproduce y se modifica a través de las imágenes con la aparición de las ratas en el rapto de uno de los pequeños y los gatos, y fragmentos nuevos con el texto rimado en los diálogos de los bocadillos. La imagen de la luna, vigilante y titulares en los periódicos que nos siguen resultando de actualidad (en los años 90, dentro de la naturaleza circular de la economía, también fue un contexto de crisis económica o la Guerra del Golfo).

La segunda parte, para Juan y Pedro:

Jack and Gye

Jack and Gye,

Went out in the rye,

And they found a little boy

 With one black eye,

 Come, says Jack,

Let's knock him on the head.

NO, says Gye,

 Let's buy him some bread;

you buy one loaf

And I'll buy two,

And we'll bring him up

As other folks do.


Remite al texto original y sirve como punto de resolución del conflicto que se inició en la primera parte e interpela a la solidaridad y empatía a través de imágenes oníricas cargadas de simbolismo (el final con la vuelta es de una gran belleza) en un libro con unas ilustraciones que maravillan en cada detalle, su minuciosidad y, como apuntaba Neumeyer (1994), esa salvación triunfante conecta con la cubierta y la decisión de poner los títulos en la contracubierta: un nuevo inicio en el que leemos en la portada los deseos para el futuro. La obra de Sendak es sencillamente maravillosa por muchas razones, pero siempre prestigiando al lector y, como no, al formato álbum como mensajero ético y estético imprescindible. Maestro.

 

Fran Martínez

Twitter

 

Web de la editorial:

 https://www.kalandraka.com/en_el_vertedero_con_juan_y_pedro-978-84-8464-365-4-castellano-2499.html

Referencias

Beckett, S. L. (2018). Crossover picturebooks. En B. Kummerling Meibauer (Ed.), The Routledge companion to picture books (pp. 209-219). Routledge.

Neumeyer, P. F. (1994). We Are All in the Dumps with Jack and Guy: Two nursery rhymes with pictures by maurice sendak. Childrens Literature in Education, 25(1), 29–40. doi: https://doi.org/10.1007/BF02355343

Sipe, L. R. (1999) Children's response to literature: Author, text, reader, context, Theory Into Practice, 38 (3), 120-129, doi: https://doi.org/10.1080/00405849909543843

viernes, 2 de abril de 2021

Entradas en azul. Día Internacional del Libro Infantil: la música de Sendak

 


No podía finalizar la semana sin dedicarle una entrada a la celebración del Día Internacional del Libro Infantil. La musicalidad en los álbumes líricos y poéticos, cancioneros o las adaptaciones de canciones al formato álbum son algunos ejemplos habituales en el mercado editorial (desde Bob Dylan, pasando por John Lennon o Bertolt Brecht). La lista podría ser interminable desde canciones de la tradición oral (por ejemplo, la colección En clave de sol de Ekaré o Los diez perritos editado recientemente por Media Vaca), pasando por La cucaracha de Mónica Bergna en ediciones Tecolote, la música clásica con Bona Nox: Wolfgang Amadeus Mozart de Jutta Bauer, libros sin palabras como Diapasón en Océano Travesía de Laëtitia Devernay y tantos otros títulos a los que la Fundación Germán Sánchez Ruipérez les dedicó un catálogo completo  en 2009 y cuyo enlace tenéis a continuación: enlace

Pensando en la temática de la entrada y, optando por la brevedad, recordé un artículo de Perry Nodelman en 2013 sobre Maurice Sendak como músico visual (en la entrada de La cocina de noche ya hacía referencia a este y cuyo Words about pictures es uno de los manuales clásicos en la investigación sobre álbum). En ese artículo hablaba de la musicalidad en sus libros rimados y también rescatamos el musical animado a partir de El letrero secreto de Rosie como personaje conductor en el que Carole King ponía música a las narraciones de los pequeños libros rimados como El uno era Juan o Lluvia de Cocodrilos que en España tradujo Gloria Fuertes y que son imprescindibles en cualquier biblioteca infantil.


En aquella entrada también se rescataba una entrevista en la que hablaba por su pasión por la música y, buscando artículos para esta entrada encontré uno sobre La flauta mágica e inmediatamente me llevó a la charla de Manuel Marsol en la que cerró con una imagen de Sendak con Mozart. Esos dibujos formaban parte de una exposición en 2019 por el Smithsonian y se pueden encontrar diferentes imágenes y noticias asociadas a la exposición en los siguientes enlaces en sus diseños para ópera y ballet:

Artnet.com

Smithsonian. org



También hay documentos sobre el proceso de creación que fue televisado y en el que Sendak habla sobre el proceso de creación del arte empleado en la escenografía:








Con Sendak, cualquier día es el día del Libro Infantil.

¡Más música, maestro!



Donde viven los monstruos: percusión



La cocina de noche: sección de cuerda

Al otro lado: sección de viento









domingo, 17 de enero de 2021

Entradas en azul. Maurice Sendak. La cocina de noche. Kalandraka

 

Título: La cocina de noche

Autor e ilustrador: Maurice Sendak

Traductor: Miguel Azaola

Editorial: Kalandraka

Colección: Libros para soñar

Año: 2014. Original: 1970

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 21,5 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

 

Reseña:

Siempre es problemático el análisis de los clásicos de la literatura infantil, como en este caso la figura de Maurice Sendak. ¿Qué aportar a estas alturas sobre uno de sus títulos? Probablemente, solo respeto y admiración por sus libros. En este caso, inicia una serie de entradas estas semanas que no se alejan de la temática escogida en este inicio de año en el blog, como es la musicalidad, la tradición oral y el ritmo en la literatura infantil. Maurice Sendak no está alejado de este universo, pese a que su figura ha suscitado análisis desde diferentes perspectivas dentro de la multimodalidad en el análisis del libro ilustrado y la unión entre ilustración, texto y formato.

En esa línea, Nodelman (2013) se detenía en esta trilogía (junto a Donde viven los monstruos y Al otro lado) señalando su figura como un “músico visual”. Y no me extraña esta consideración observando algunas de las entrevistas que se pueden rescatar por la red, como en esta al recibir la medalla Caldecott (que también recibiría por este In the night kitchen), donde siempre vemos un tocadiscos:


Así, en diferentes entrevistas también entendemos su manera de aproximarse al arte desde el sentido de la composición y de la variación de elementos como en una obra clásica (o también una estrategia de las vanguardias como Terry Riley o Steve Reich). Reconocemos a su personaje principal, su estilo y la capacidad para manipular el arte secuencial con diferentes recursos. En La cocina de noche, encontramos recursos del cómic (e incluso en el portal Absysnet de la red de lectura valenciana se puede encontrar categorizado este álbum como “cómic americano”) por el uso de viñetas o bocadillos. 

En sus libros hay baile, jolgorio y felicidad (desde la subversión del ideal adulto de la infancia), además de elementos que han centrado el análisis de muchos investigadores incluso por los símbolos a partir de la desnudez de su personaje y la incursión en la gigante botella de leche para realizar el pastel (junto a esos entrañables homenajes a Laurel & Hardy) como señala Beckett (2013) en el que incluso se señala como alegoría a la masturbación y los problemas de la desnudez en los libros infantiles o la sexualidad, aspecto que también explora Vaughan (2017). Algo que no está muy alejado de la política en redes sociales y la moral proteccionista con el tipo de imágenes que se publican (recuerdo que mi primer blog me lo cerraron en 2008 por emplear la portada del disco de Lambchop, OH, que era una ilustración).

De hecho, esto provocó que su libro fuera censurado en los Estados Unidos o se suprimiera la desnudez de su personaje. Algo que sigue presente en Al otro lado y que también fue calificado como perturbador y que Salisbury (2015) recupera que se inspiró en el rapto del bebé del aviador Charles Lindbergh en 1932. Si nos ponemos a especular, sin fundamento alguno (ya puestos), los ruidos en la pared que le despiertan podrían ser por pillar a sus padres con “las manos en la masa”. En definitiva, elementos que en la obra de Sendak siempre nos activa la imaginación como lectores.

Hasta ahora, tenemos aspectos del análisis sobre el contenido simbólico que tampoco se ha quedado exento de su aproximación desde el psicoanálisis al introducirse la narrativa dentro del sueño (Adams & Rabkin, 2006) o temas sociales sobre el abuso con los que también encuentran relación con En el vertedero con Juan y Pedro (Sipe, 1996; McDaniel, 2001), reeditado por Kalandraka y originalmente publicado en 1993. En la entrevista también señala su amor por Goya y Gotlieb (2008) señala partes de los bocetos iniciales y la conexión de ser devorado cuando Miguel cae en el pastel con la pintura de Caravaggio con El sacrificio de Isaac y, en otras ocasiones, el bigote de los cocineros se señala como referencias al Holocausto o la estrella de David en el bote de sal (con su contorno amarillo).

Como observaréis, es muy difícil aproximarse a una figura tan estudiada como la de Maurice Sendak de una manera superficial. El propósito era centrarme más en los aspectos sonoros y rítmicos de sus textos rimados y que, por suerte, Kalandraka ha reeditado con Chancho-Pancho y los preciosos pequeños libros de Sopa de pollo con arroz (libro de los meses), Lluvia de cocodrilos (un alfabeto), El uno era Juan (libro de los números) y Miguel, un cuento muy moral en cinco capítulos y un prólogo que le conectan con sus libros con Ruth Krauss (especialmente con Un hoyo es para escarbar del que Mercer Mayer tomaría buena nota también en sus libros). Para otra entrada dejaremos las menciones a otros libros que ilustró como Moon Jumpers o El Sr. Conejo y el regalo perfecto. Al final de la entrada seguiremos con algunos de estos títulos y el aspecto musical de sus libros.



Lluvia de cocodrilos. Kalandraka

También, señalaba en diferentes entrevistas su interés por el blues (otro género basado en la repetición y el mantra para señalar la dureza de la rutina, algo que nos conecta también con las nanas) y las nursery rhymes como pasa con En el vertedero con Juan y Pedro o Hector protector y Cuando yo iba por el mar (sin reeditar desde que Alfaguara lo publicase en 1987).

Así, el motivo por el que este título se rescata en esta entrada es por su texto rimado y la gozosa lectura que promueve, repleta de sentido del humor y surrealismo. Otro aspecto que es crucial en este álbum es la tarea de un traductor para mantener ese sentido rítmico. Ahora solo falta el ritmo que se pone mediante la repetición de los cocineros y Miguel cuando se encuentran en La cocina de noche, con sus canciones mientras cocinan o cuando Miguel trabaja la masa del pastel o sale de ella. Momentos en los que el ritmo se hace evidente y la musicalidad es un gesto instintivo por su estructura (y evidente cuando se aclara en el texto: - "Y canta"- "¡Qué bonito flotar entre la leche blanca!/ ¡Viva la leche blanca, y viva yo también!"). Embudos como megáfono y cucharones convertidos en instrumentos de cuerda (yo pienso en un banjo) de los cocineros que recuerdan a las páginas sin texto de Donde viven los monstruos cuando están gritando a la luna en una suerte de danza tribal y en Al otro lado un instrumento de viento (un cuerno mágico).

Aderezados con unas ilustraciones que muestran ese ambiente rocambolesco en la cuidada recreación de una ciudad en la que los utensilios de cocina, ingredientes, envases y su respectiva publicidad que nos envuelven en un mundo cinematográfico (como decíamos, por la secuenciación de la acción con el recurso de las viñetas, dejando la doble página para mostrarnos panorámicas con el alejamiento del foco en el vuelo de Miguel hasta la boca de la botella de leche).

En La cocina de noche de Maurice Sendak es una maravilla: por sus ilustraciones, su ritmo y la desbordante imaginación puesta al servicio de la infancia que nunca nos deja indiferentes. Y, esas características, son las que diferencian a los grandes libros del resto.

Para finalizar, como apunté previamente, el recuerdo al Letrero secreto de Rosie y los diferentes pequeños libros de Sendak que fueron interpretados en modo de musical por la voz de Carole King y animados (para otra ocasión dejaremos lo de Spike Jonze). Disfrutad de Sendak.


Y otra debilidad, escuchar la voz de James Gandolfini (que también puso voz a uno de los monstruos de la película de Spike Jonze), narrando este clásico (y, como no, dándole ritmo a través de sus rimas en la cocina):




Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/la_cocina_de_noche-978-84-8464-851-2-castellano-1749.html

Web Maurice Sendak:

https://www.sendakfoundation.org/

Referencias

Adams, R. V. L., & Rabkin, E. S. (2007). Psyche and society in Sendak’s in the night kitchen. Children’s Literature in Education, 38(4), 233–241. https://doi.org/10.1007/s10583-006-9034-0

Beckett, S. L. (2013). Crossover picturebooks. A genre for all ages. Routledge.

Gottlieb, R. M. (2008). Maurice sendak’s trilogy: Disappointment, fury, and their transformation through art. Psychoanalytic Study of the Child, 63(2008), 186–217. https://doi.org/10.1080/00797308.2008.11800804

Lampert, J., & Walsh, K. (2010). “Keep telling until someone listens”: Understanding prevention concepts in children’s picture books dealing with child sexual abuse. Children’s Literature in Education, 41(2), 146–167. https://doi.org/10.1007/s10583-010-9104-1

Mcdaniel, C. (2001). Cynthia McDaniel Children ’ s Literature as Prevention of Child Sexual Abuse. 32(3), 203–224.

Nodelman, P. (2013). ‘Clever Enough to Do Variations’: Sendak as Visual Musician. International Research in Children's Literature, 6(1), 1-14.

Salisbury, M. (2015). 100 joyas de la literatura infantil ilustrada. Blume

Sipe, L. R. (1996). The private and public worlds of we are all in the dumps with Jack and Guy. Children’s Literature in Education, 27(2), 87–108. https://doi.org/10.1007/BF02355691

Vaughan, S. C. (2017). In the Night Kitchen: What Are the Ingredients of Infantile Sexuality? Psychoanalytic Dialogues, 27(3), 344–348. https://doi.org/10.1080/10481885.2017.1308213

 

 


jueves, 12 de julio de 2018

Entradas en azul. Al otro lado.


Al otro lado

por Ángela Pérez 

Sendak, Maurice. (2015). Al otro lado. Pontevedra: Kalandraka

Al otro lado es un álbum cuya temática gira en torno a los sentimientos de la infancia, la valentía y la responsabilidad.

La protagonista Aida es una niña cuya responsabilidad es cuidar de su hermana pequeña y su madre, mientras su padre emprende una misión marina. El conflicto se encuentra en que Aida “no miraba nunca” y ello permitió que los duendes secuestraran al bebé. Dicha expresión explícita en el texto, simboliza la verdadera felicidad que supone huir del miedo, que posiblemente, nos hace ser conscientes de la muerte y la pérdida de un ser querido. Esto es debido, a que la historia planteada en el álbum se basa en la experiencia personal vivida por el autor tras conocer la noticia del secuestro de un bebé de 20 meses, cuyo cadáver aparecía posteriormente. Comprendió que todo puede acabar en cualquier momento, y así lo refleja en cada una de las páginas de este álbum. 



Los hechos son fugaces, mágicos, en contraposición a la cruda realidad, mostrando sentimientos que cualquier niño inocente tendría con una responsabilidad mayor que sus posibilidades: no querer afrontar la situación, tomando como vía de escape su imaginación. 

Además, la historia se desarrolla en un mundo de fantasía y en escenarios inquietantes y abstractos con una mezcla de sentimientos enfrentados como el hecho de cuidar a los más pequeños (fastidio, preocupación, miedo…) y la valentía que muestra Aida. La protagonista actúa en base a sus sentimientos y el amor a su hermana, convirtiendo sus miedos en valentía para poder rescatarla. De esta manera, se expone al lector la posibilidad de resolver y solucionar errores cometidos, así como superar miedos

El álbum envuelve al lector en una mezcla entre la naturaleza y la fantasía de la mano de unas ilustraciones de estética clasicista entre las cuales hay muchos significados a descifrar: la ventana simboliza el paso de la realidad a la fantasía; el paisaje visualizado por la ventana simboliza los estados de ánimo de la niña, así como el futuro al que se va enfrentar; girasoles que se inflaman alertando la aparición de los duendes y pierden color cuando Aida afronta la difícil situación simbolizando la dificultad del momento; cascarón roto, relacionado con la aparición sana de su hermana simbolizando que ha estado protegida en todo momento; girasoles, duendes, trazos de fantasía, simbolizan el intranquilo viaje de la nostalgia, del regreso que provoca un escape rápido de esa realidad que no nos atrevemos a afrontar.

Además, muestra conexión con otros textos, por ejemplo: Aida toca su lira para encantar a los duendes como Orfeo.

Con todo ello, se puede afirmar que es un libro lleno de aprendizajes implícitos, que ofrece al lector una imagen diferente de lo que supone cometer errores y ser valiente, de sentir miedo y superarlo. Además, aparece la figura paterna como fuente de motivación para afrontar las dificultades, escuchando el eco de su voz que guía sus acciones. El álbum muestra que en realidad nada es lo que parece y la infancia como símbolo de desprotección, por lo que introduce algo duro de asimilar por parte del lector infantil (en contraste con el concepto equivocado de Literatura Infantil). Me parece un álbum que trasmite una historia llena de acontecimientos, suscitando emociones y sensaciones que llevan al lector a reflexionar sobre las responsabilidades, la valentía y los miedos. Lo recomendaría por su complejidad intertextual y simbolismos, para alumnado de Educación Primaria y adultos. 









jueves, 2 de junio de 2011

La carpeta azul de Antonia Rodenas

Donde viven los monstruos
por Antonia Rodenas Camarasa

Una historia bien construida, con un buen hilo conductor, con un texto que por sí solo tiene la suficiente fuerza narrativa.
Maurice Sendak tiene muy claro lo que quiere decir y cómo narrarlo.Sus ilustraciones realizadas a plumilla y acuarela, impactantes y psicológicamente bien estudiadas, te van metiendo en el mundo de Max, ampliando imagen y disminuyendo los márgenes a medida que avanza la historia hasta llegar a su punto álgido, donde desaparecen por completo y nos hacen cómplices totalmente de la historia.
Es un libro de referencia tan joven y actual como cuando se publicó en 1963. Fue inmediatamente elegido como uno de los mejores libros ilustrados de la época y traducido a numerosos idiomas.
Y desde entonces ha cautivado a grandes y pequeños.Maurice Sendak ganó en 1970 el Hans Christian Andersen, el más prestigioso en cuanto a literatura infantil.
Yo conocí este libro creo que en el curso escolar 1983-84 y me pareció genial, lo cuento desde entonces… ¡Ya han pasado años! Y sigue fascinando a los niños día a día, año tras año. Disfrutan también con la sonoridad de las palabras y esperan a que llegue el momento en que yo diga casi como palabra mágica: “¡Quietos! Y los niños levantan las manos y algunos repiten esa misma palabra y seguimos con la historia, y en sus caras se nota la complicidad que sienten de que Max sea el rey de todos los monstruos…
De que haya una fiesta monstruo…
Y de que cuando ya entra el cansancio, se acabe la misma para volver a su habitación, donde la cena todavía sigue caliente.

Sendak, Maurice: Donde viven los monstruos

domingo, 10 de abril de 2011

Donde viven los monstruos


Sendak, Maurice: Donde viven los monstruos, Alfaguara / Kalandraka.
Max es un niño, cualquier niño que se rebela. Max es un niño, cualquier niño que comete travesuras y, ante el castigo, se refugia en su mundo imaginario, poblado de monstruos – “allá donde viven”--, en el que él es el rey. Max es un niño, cualquier niño que dibuja un monstruo, que se disfraza y que organiza una fiesta salvaje con sus monstruos. Max es un niño, cualquier niño que no puede resistirse al olor de la sopa caliente preparada por su madre. Max es un niño, cualquier niño, un lector, cualquier lector.