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viernes, 10 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Manuel Marsol. Ahab y la ballena blanca. Edelvives

 

Título: Ahab y la ballena blanca

Autor e ilustrador: Manuel Marsol

Editorial: Edelvives

Año: 2014

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 34,5 x 25,2 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano


Reseña:

Durante este periodo, dentro de las fijaciones que cada lector tiene, las reseñas de los álbumes de Manuel Marsol (en solitario o junto a Javier Sáez Castán y Carmen Chica) han sido una constante que, ahora, nos conducen a su primer álbum ganador del III Premio Internacional de Álbum Ilustrado Edelvives: Ahab y la ballena blanca. Un libro-álbum que se enfrenta a un referente literario universal como el de Melville y su Moby Dick (el álbum está lleno de pequeños homenajes a la novela y al autor, como puedan ser las referencia a Nathaniel Hawthorne en las guardas entre otras tantas historias escondidas en sus páginas como guiños cinematográficos, al arte de Warhol, el Monkey Island o C. D. Friedrich y El caminante sobre las nubes para quienes se acerquen al álbum).

De la misma manera, como la ballena, el formato ya tiene unas dimensiones notables y todo se conjuga a la perfección en el juego con la relación bimodal entre texto e ilustración que se inicia después del despliegue repleto del imaginario que el autor reúne alrededor de Moby Dick en las primeras dobles páginas hasta el juego con la réplica periodística (donde ya apuntaba el sentido del humor que después conoceríamos en otros momentos de su obra) del Nantucket Inquirer (publicado por Melville en 1851, claro).

El texto es una narración en primera persona de Ahab y sus peripecias a bordo del Pequod para cazar a la gran ballena blanca. En esa obsesión enfermiza y lucha contra los elementos característica, nos adentramos en un juego de información asimétrica para que el lector empiece a destripar la ironía en la búsqueda, un aspecto que nos recuerda al humor de Jon Klassen, especialmente en Este no es mi bombín. A partir de esa ironía, nos queda el placer visual de escudriñar todos los detalles y fragmentos que Manuel Marsol ha dejado para el placer del lector: navegar entre los contrastes, la materialidad en sus composiciones y el horizonte como espacio en el que observar (los patrones de la bata que Ahab emplea para freírse un huevo, el mortero de all-i-oli o los imanes de la Moby Fridge, por ejemplo) esa ballena con una textura rocosa y escultórica desde diferentes perspectivas. Un placer visual en el que encontrar tesoros escondidos y en el que, la ballena blanca nos recuerda aquello de “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. También, en la entrevista que concedió por aquella época para Un periodista en el bolsillo hablaba del que hubiera sido su segundo álbum, Astro:

Sí, estoy acabando lo que será mi segundo álbum, que parte de las ilustraciones que seleccionaron en la Feria de Bologna de este año. Se llamará Astro, y tiene ciertas conexiones con Ahab y la Ballena Blanca. Pero esta vez los misterios no vienen del mar sino de arriba, del Espacio”.

En una charla en la Llibreria Sendak también comentaba la intención de materializar el espacio como elemento narrativo (si mal no recuerdo) con ese libro y, supongo, que también podemos apreciar a la ballena como esa materialización de la búsqueda obsesiva del protagonista. Mientras esperamos los misterios del espacio, disfrutaremos con Ahab y la ballena blanca. Pasen y comprueben que “El mar es un misterio”.

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.edelvives.com/es/Catalogo/p/ahab-y-la-ballena-blanca

Web Manuel Marsol

https://www.manuelmarsol.com/Ahab-y-la-Ballena-Blanca-Edelvives-2014

 

Y una voz del océano dice: ¡No desesperes!



martes, 7 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Shaun Tan. Las reglas del verano. Barbara Fiore Editora

 

Título: Las reglas del verano

Autor e ilustrador: Shaun Tan

Traducción: Carles Andreu y Albert Vitó

Editorial: Barbara Fiore Editora

Año: 2014

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 27 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

While at first this might seem a book for children, I'm more broadly interested in the universal themes governing any intimate relationship regardless of age, gender or background, from siblings to best friends, co-workers and partners. The private universe of imagination and conflict that can exist here so often defies explanation and is, I think, best represented as a kind of shared dream.” (Shaun Tan website)

En este álbum maravilloso de Shaun Tan (que también tuvo traslación intermodal a una app que no se encuentra disponible) nos ofrece las 16 reglas que aprendió el protagonista en su último verano. Y eso es todo. Bueno, lo sería si no fuera por la capacidad de sugestionar al lector por sus ilustraciones al óleo que nos rodean de perplejidad ante la creación en cada página de un universo en el que completar de significado cada una de las reglas propuestas (principalmente, aquellas cosas que “nunca” debes hacer). Para conocer mejor las visiones del autor encontramos en la página de la editorial muchas de las claves y referencias a estos universos (enlace) que nos hablan de las experiencias del autor y recuerdos de infancia. Entre esos recuerdos, los juegos junto a su hermano pese a que en su página web nos invita a que no los veamos como hermanos, sino como amigos y compañeros.

El surrealismo y la imponente arquitectura de los espacios que nos remiten a una celebración del universo de Lewis Carroll y su Alicia, imponentes espacios que intimidan y liberan con cierto sentido del humor. El lector está invitado a que construya en esos instantes los espacios vacíos entre un texto lacónico y una imagen desbordante. El universo de Shaun Tan siempre conduce a una conexión con la obra de Miyazaki y desde La cosa perdida seguimos maravillados en sus creaciones absorbentes y que profundiza en esos temas universales que apunta el autor sin olvidar otros estados emocionales dentro de un universo que juega con la ambivalencia de la utopía y distopia. Un álbum que exige un lector que encuentre el por qué a cada regla del verano y se sumerja en el espacio de tiempo que anticipe e infiera las consecuencias de cada una. Recuerdo este juego en el aula con el profesor Ramón Llorens a partir de algunas imágenes del álbum y es un ejemplo de álbumes que desafían al lector, le retan en la creación de una narrativa que, como pasaba en su clásico El árbol rojo, nos deja al final un espacio de esperanza reconfortante: el salón frente a la televisión y los dibujos que nos remiten a las ilustraciones previas.

Desconocemos al narrador de la historia (¿será el más pequeño?) y nos invita a que tomemos una posición (la del que aconseja o el que recibe el consejo) o tal vez sean las dos voces (nos muestra elementos recurrentes en varias páginas con el cuervo). Independientemente del camino que se elija, Las reglas del verano de Shaun Tan es una puerta abierta para el juego de la interpretación, el diálogo y el deleite visual de cada uno de los detalles y narrativas visuales que operan en primer y segundo plano para generar una sensación de perplejidad y asombro que son rasgos habituales de su obra. Nunca dejes de fascinarte al pasar la página. O, al menos como diría Pennac en su octavo derecho del lector, hojearla.



Imagen de la app: (wheelbarrow Facebook)

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.barbarafioreeditora.com/catalogo/libros/las_reglas_del_verano

Comentarios de Shaun Tan en la web de BFEditora

https://www.barbarafioreeditora.com/shauntan/?page_id=47

Entrada de la web de Shaun Tan

https://www.shauntan.net/summer-book

 

jueves, 2 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Ji Hyeon Lee. La piscina. Barbara Fiore Editora

 

Título: La piscina

Autora e ilustradora: Ji Hyeon Lee

Editorial: Barbara Fiore Editora

Año: 2014

Páginas: 52

Encuadernación y formato: 22 x 31 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano. Álbum sin palabras


Reseña:

Después de la vuelta a la actividad seguimos con entradas para evocar los días estivales que llegan a su fin. Una de las imágenes de un verano es el chapuzón, los recuerdos de caminar por el borde de la piscina (con los pies color membrillo y claras intenciones como el agua que cantaba Aramburu). La siguiente reseña bien podría ser La ola de Suzy Lee (también coreana y sin salirnos del catálogo de Barbara Fiore), pero dejaremos el elogio al límite para otra ocasión. Colocados como espectadores ante el momento en el que el bañista se encuentra con la piscina, el silencio y el foco como andamiaje narrativo con el primer plano de su cara y la visión general en la siguiente en una ruptura que proviene del ruido (en un libro silencioso) de la multitud ataviada de flotadores y colchonetas para zambullirse en el agua. Y, como no, recuerdo de esos momentos de pelea por coger el mejor sitio (ya sea en las piscinas municipales o en primera línea de playa). 

Del silencio del niño circunspecto al sinsentido de la vista de la piscina abarrotada de gente que apenas dejan a la vista el agua de la piscina. Otra característica que comparten inicialmente La ola y La piscina es la minimalista paleta de colores iniciales (solo distinguimos el azul del agua y predominan el blanco y el negro del trazo), pese a que los mecanismos de narración visuales son muy diferentes (cambios de foco y ruptura de la doble página como unidad narrativa en otras).

Esta primera parte marca el inicio del conflicto, la tranquilidad del protagonista frente a la algarabía del resto de bañistas, que finalmente se sumerge para mostrarnos la puerta a un nuevo mundo. Curiosamente, Ji Hyeon Lee en un álbum posterior como Door (2018) también establece esa diferenciación entre la realidad y la fantasía (puertas que en los libros sin palabras también nos conducen a otros universos como en los de Aaron Becker o David Wiesner por citar dos ejemplos reconocidos) y la aparición de un nuevo código visual: el color. Zambullida en la que encuentra una compañía (son como los outsiders del bullicio) en la que descubrirán aquello que los demás son incapaces de ver: corales, bancos de peces e, inclusive, encontrarse con la majestuosa gran ballena blanca) con la que compartirá el viaje. 

Una narración tierna y silente que finaliza con la salida por el otro extremo de una piscina cuyo tamaño no es indicativo de los mundos que esconden cuando nos sumergimos y conectamos con memorias y recuerdos de infancia. Lugares suspendidos en el tiempo y la mirada compartida por dos personas que han encontrado la escapatoria a un mundo ruidoso y caótico. Pequeños refugios y deleites visuales en una literatura que se lee mirando. Y como no, otros recuerdos con piscinas y chapuzones literarios me recuerdan a El nadador de John Cheever (y su gran traslación a la pantalla por Frank Perry en un clásico oscuro), pero especialmente a David Hockney -ya sean A bigger splash o Retrato de un artista (piscina con dos figuras)-. Sea como sea, nadaremos.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.barbarafioreeditora.com/catalogo/libros/la_piscina

Web de la autora

http://jihyeon2.blogspot.com/


 


lunes, 21 de junio de 2021

Entradas en azul. Isabel Minhós Martins y Bernardo P. Carvalho. ¡De aquí no pasa nadie! Takatuka

 

Título: ¡De aquí no pasa nadie!

Autora: Isabel Minhós Martins

Ilustrador: Bernardo P. Carvalho

Traducción: Patric de San Pedro

Editorial: Takatuka

Año: 2017

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 22 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

La semana pasada cerramos con El presidente del mundo del tándem Zullo-Albertine y retomamos la temática con otro dúo no menos prolífico como las cabezas pensantes detrás de Planeta Tangerina (una de las editoriales portuguesas que junto a Pato Lógico y Orfeu Negro siempre hay que prestar atención y que en el último número de la Revista Peonza se dedica un especial a Portugal). También, la debilidad por un autor/ilustrador como Bernardo P. Carvalho con una propuesta en sus ilustraciones siempre colorista, jugando con la forma y el estilo y que le ha hecho ganador de premios nacionales (Premio Nacional de Ilustración en Portugal), por la labor editorial de Planeta Tangerina en la Feria de Bolonia o sus ilustraciones en el libro informativo de María Ana Peixe La fora (Ahí fuera, editado en España por GeoPlaneta). 

Una ristra de títulos donde el sentido del humor también encuentra espacios para la inclusión de aspectos críticos como en Un día en la playa, Praia Mar y Trocoscópio, tres álbumes sin palabras. En este caso, la propuesta del libro es el juego paródico a partir de la metaficcionalidad en el formato y el juego con el límite de la doble página: el pliegue. Un juego que conocemos en diferentes títulos y que exploró (también Trocoscópio) junto al texto de Daniel Fehr con La pelota amarilla (Takatuka, 2018).


Unido a la temática, el sentido paródico se encuentra en la comicidad del juego metaficcional y la acumulación de personajes en un lado de la página que progresivamente aparecen ante el Sr. Guardia que ha recibido estrictas órdenes del General Alcázar (todos los nombres aparecen en las guardas del libro) montado en su caballo azulado (Relincha-Cohete) e imponiendo que nadie puede pasar de página. A partir de ese momento, la acumulación de personajes en cada paso de página nos llevará a la observación de cada uno de ellos (aparecen astronautas, una caperucita, un extraterrestre que nos recuerda a E.T., un fantasma, la propia autora del texto…) como si del camarote de los Hermanos Marx se tratase. En La pelota amarilla también encontramos ese juego ampliado con la diversidad de ilustraciones y una fiesta en la que Caperucita, Hulk, Bob Esponja o Chewbacca aparecen. 


Todos indignados, pero la ley es la ley. Ante tal avalancha el Sr. Guardia se cuestiona si puede mantener esa imposición y, finalmente, será la infancia la que desmonte todo ese tinglado y un bonito juego en el que el colectivo acaba con una tiranía injustificada. Un álbum muy recomendable y tremendamente divertido, no exento de su carga paródica hacia los dictadores con sus ideas sobre cómo pasar a la historia mediante la opresión.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

http://www.takatuka.cat/llibre.php?otro_idioma=cas&id_otro_idioma=121

Instagram Isabel Minhós Martins

https://www.instagram.com/isabelminhosmartins2

Instagram Planeta Tangerina

https://www.instagram.com/planetatangerina/?hl=es

 

 

lunes, 3 de mayo de 2021

Entradas en azul. Armin Greder. Work. Il Lavoro dalla A alla Z. Orecchio Acerbo

 

Título: Work. Il Lavoro dalla A alla Z

Autor e ilustrador: Armin Greder

Epílogo: Goffredo Foffi

Editorial: Orecchio Acerbo

Año: 2014

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24 x 32 cm. Cartón.

Idioma: italiano

Reseña:

La voluntad de esta semana era recuperar una serie de entradas sobre jardines en la Literatura Infantil, pero la coincidencia con el 1 de mayo me ha decantado por empezar la semana por otros derroteros. Aunque, en un sentido figurado, Armin Greder (1942) es un autor que traspasa jardines ficcionales desde obras de gran riqueza pictórica (se le asocia con Goya, Honoré Daumier o Käthe Kollwitz en la página de la editorial, también conecta en La Isla con Munch y su visión de las sociedades occidentales es salvaje y descarnada como si te enfrentases a un cuadro de Francis Bacon) y con el uso del blanco y negro como recurso expresivo principal. En la editorial italiana Orecchio Acervo es donde ha conseguido publicar sus diferentes trabajos (en lengua inglesa, en la australiana Allen and Unwin) y con ediciones limitadas abordando aspectos que desmontan el discurso más infantilizado en el circuito de la LIJ. Libros siempre incómodos que nos ponen en el espejo como sociedades occidentales y las fachadas que representamos. Con The Mediterranean o en La ciudad ya repasamos algunos de estos aspectos, pero son muy atractivos sus libros que parten de otra tipología clásica en la LIJ: los alfabetos o ABC books. Sin profundizar en más aspectos históricos sobre estos libros, y más allá de su vertiente en la alfabetización de los salmos o desde ámbitos pedagógicos, también se encuentran ejemplos ideológicos desde el lado contrario con los ideales republicanos como en Alphabet républicain orné de gravures (1793) de Jean-Baptiste Chemin Dupontes (Litaudon, 2018) o en el mismo año el Catéchisme Moral et Républicain y que también tiene ejemplos en otras corrientes políticas como el comunismo y otros ejemplos de activismo en los años treinta (Mickenberg, Zipes y Nel, 2008).

Armin Greder creó tres alfabetos con su particular visión sobre la cultura e historia de dos países como Italia y Australia y, este último, sobre el trabajo: Work. Il Lavoro dalla A alla Z. Un libro que además respeta en su continente las ideas del contenido, portada de cartón para microondas y contraportada con un código de barras impreso y una cita de Paul Goodman, otro autor con una visión crítica de lo que suponía crecer en las sociedades occidentales como en su libro Growing up absurd de 1956. No es la cita de la contraportada, pero también explica con claridad el contenido de este álbum: “It is hard to grow up in a society in which one’s important problems are treated as nonexistent. It is impossible to belong to it, it is hard to fight to change it” (p.35). Además, con principios éticos en su elaboración a mano, en Italia, y en papel ecológico.


En la relación entre las ilustraciones y el texto, Armin Greder deja un espacio abierto para la construcción del significado con su visión desde el Astronauta (visión en primera persona desde el espacio exterior de Italia) para que observemos algunas de las construcciones sociales a las que asocia un trabajo y creando pequeñas disyuntivas para reflejar la realidad: vemos al futbolista (Calciatore) repleto de tatuajes y preocupado por su peinado frente al espejo, la figura del dictador como una estatua caída y fracturada en el suelo, al investigador revolviendo en la basura y otros trabajos que forman parte de nuestras sociedades y que acostumbramos a soterrar ante nuestras miradas: sicarios, limpiacristales, hackers, narcotraficantes, mendigos o traficantes de armas (una figura que Armin Greder aborda en otros títulos). Encontramos una riqueza en su visión que supone una herramienta ficcional para desmontar discursos infantilizados y pensar un poco sobre nuestras vergüenzas y egos. Si en el inicio se hablaba del uso de una perspectiva en primera persona externa con ese Astronauta que observa un país desde el espacio, también hay ejemplos que nos interpelan desde personajes que fijan su mirada en nosotros como es el caso de la mendiga: una madre que nos tiende la mano pidiendo limosna mientras carga a su hijo (del que no vemos la mirada, simplemente transmite un aspecto famélico). 

El trabajo, una realidad que nos preocupa desde que encadenamos crisis tras crisis y un ciclo de inestabilidad, realidades que refleja con una carga simbólica que contiene ironía y sátira (como el político, el burócrata o la xerografista, una alusión al comercio de nuestra imagen), pero que esconde las carencias de un mundo en el que no todos tienen la posibilidad de trabajar o son expulsados. Algo similar sucede con este tipo de proyectos emprendidos por Armin Greder que parece que solo tienen cabida desde una voluntad editorial y una creencia en el arte frente a la oferta en formato álbum que evita el discurso subversivo. Y, precisamente, esa es una característica que hemos censurado. Por suerte, para este verano habrá otro nuevo título “The inheritance/ L’eredità” que esperamos con expectación y, mientras, aguantaremos reseñando otras de sus fabulosas obras.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.orecchioacerbo.com/editore/index.php?option=com_oa&vista=catalogo&id=398

Referencias

Litaudon, M. P. (2018). ABC books. En B. Kümmerling.Meibauer (Ed.), The Routledge companion to Picturebooks (pp. 169-179). Routledge.

Mickenberg, J., Zipes, J., & Nel, P. (2008). Tales for little rebels: a collection of radical children’s literature. New York University Press.

 

jueves, 18 de marzo de 2021

Entradas en azul. Jacques Prévert y André François. Carta de las Islas Baladar. Faktoría K de Libros

 

Título: Carta de las Islas Baladar

Autor: Jacques Prévert

Ilustrador: André François

Traducción: Pedro A. Almeida

Editorial: Faktoría K de Libros

Año: 2014. Original: 1952

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 25,5 x 17,5 cm. Tapa dura

Idioma: castellano

Reseña:

Jacques Prévert (1900-1977) dejó en su obra narraciones para el público infantil que se mantienen como una lectura deliciosa, en la que paladear en sus palabras el sentido del humor irreverente y surrealista de sus textos. Textos que en la última década se reeditaron como los Cuentos para niños no tan buenos (2011) en Libros del zorro rojo y, el mismo año, con la joya ilustrada por Mordicai Gerstein en Para hacer el retrato de un pájaro publicado por Faktoría K de Libros. En ese proceso de rescate, este divertidísimo libro ilustrado por André François que ya pasó por este espacio de reseñas con el rescate de Roland por Niño Editor.

Unión entre dos grandes nombres que desde la editorial se propusieron rescatar el formato original de 1952 en esta nueva edición. Cuando observas la cubierta con ese formato de carta postal rápidamente piensas en el formato del libro de François de 1961, Lágrimas de cocodrilo. El texto de Prévert es un cuento que refleja con gran sentido del humor diferentes aspectos históricos y socioculturales en el que se parodia al poder, los colonizadores, el ritmo de vida de las sociedades consumistas, el trabajo, la codicia en contraposición a la alegría de vivir sin aferrarse a la materialidad, a la importancia de la comunidad y un canto a la despreocupación que, curiosamente, es imposible vivir en las ataduras de nuestra realidad.

Este lugar en el que las preocupaciones se dejan de lado se encuentra en la pequeña Isla de Baladar, cercana a la costa, y despreciada por los navegantes. Otro aspecto es el inicio que remite a las leyendas marinas sobre islas encantadas que aparecen y desaparecen sin que nadie sea capaz de encontrarlas ni cartografiarlas en un mapa. Me trae recuerdos a la leyenda de la Isla de San Borondón (una isla errante que aparece y desaparece) y en el que guiados por su barrendero (un mono azul) conocemos las desternillantes costumbres acerca de la pesca, caza y flora de un entorno paradisiaco y virgen, en paz. Como no podía ser de otra manera, alguien descubre que en las islas Baladar se esconde una gran fortuna que los habitantes, que ya lo tienen todo, no reparan: oro.

A partir de ese momento, comenzará una historia de irrupción de codiciosos mandamases que querrán colonizar y explotar todos esos recursos vírgenes, engañar a su población para su extracción y lucrarse en el Gran Continente. Así, nuestro personaje principal Cuatromanos Alaobra se enfrenta a un dilema frente a la gente de la población de Mata-Mata-Pavo-Pavo, una gente en la que reconoceremos el espíritu de las sociedades capitalistas, cuando le nombran como representante y alto cargo en la intermediación con los nativos de las islas. Males de la colonización a lo largo de la historia que Prévert con la ironía de su texto emplea para caricaturizar la codicia del poder y la opresión como moneda de cambio. La resolución no puede ser menos divertida y rocambolesca. Y, precisamente por ese último adjetivo, la más lógica decisión que se debería tomar.


Un texto plagado de musicalidad, pequeñas canciones que se cuelan como música y perfume rítmico de una vida sin problemas, apacible y básicamente, respetuosa con su entorno. Seguramente nos costará regresar a las islas Baladar dado el nivel con el que sube el agua cada año y, de paso, nos sirve como metáfora para recordarnos la manera en la que vivimos. Prévert y François nos llevan a la tierra prometida en la literatura infantil, aquella que desmonta ficcionalmente la moral económica y consumista de nuestro tiempo.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/pub/media/productattach/Carta-de-las-islas-Baladar-C.pdf

Jacques Prevert (Kalandraka)

https://www.kalandraka.com/autores/prevert-jacques

Reseña de Teresa Colomer

https://www.gretel.cat/recomendaciones-lij/carta-de-las-islas-baladar/?lang=es

 

 

martes, 16 de marzo de 2021

Entradas en azul. ATAK. Mundo Loco. Fulgencio Pimentel e hijos

 

Título: Mundo Loco

Autor e ilustrador: ATAK (Georg Barber)

Editorial: Fulgencio Pimentel e hijos

Año: 2014

Edición y título original: 2009. Verrickte Welt

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 24,5 x 30,5 cm. Tapa dura

Idioma: castellano

Reseña:

En el reino del revés, el libro-álbum es una expresión artística que se abraza en la mayoría de los hogares y las aulas como objeto literario para prestigiar el papel activo del lector. ¿Verdad?  Volvamos a la realidad de este espacio: compartir lecturas, también visuales. Georg Barber, ATAK, ha plasmado en sus diferentes títulos su peculiar mundo pictórico con títulos editados en castellano como El jardín en Niño Editor o la ilustración del texto de Mark Twain El forastero misterioso en Libros del Zorro Rojo, aunque la mayoría de sus obras están publicadas en otros idiomas como su revisión del clásico de Hoffmann Pedro melenas (Der Struwwelpeter). Libros que gozan de la belleza del tratamiento de la imagen del autor con una estética que le conecta con otros autores de la editorial Fulgencio Pimentel como Manuel Marsol.

Imagen de la editorial: enlace

En Mundo Loco se inspira, según esta entrevista al autor, en las estampas o láminas que siguen la extensión de las imageries d’Épinal, que en España influenciaron a los aleluyas y en Alemania conocidos como “bilderbogen”. Historias que también se señalan en muchos estudios como el punto de partida del cómic y que inspiraron en el proceso creativo al autor (en la misma entrevista se pueden ver imágenes de los bocetos previos). En la cuidada edición de la editorial Fulgencio Pimentel e hijos, encontramos la coherencia de ese mundo en el que reconocemos los elementos y en el que su valor cambia al otro lado de la igualdad. La otra vida en el espejo: el guarda del zoo enjaulado con su perrito caliente y el león fuera vigilante. El segundo elemento de la portada es el ratón con una apariencia de Mickey Mouse que será el elemento constante en este viaje por un mundo en contraposición que se le añade en el prólogo la letra de la canción popular Vamos a contar mentiras. La palabra como juego y, en este caso, la imagen es la que marca esa narración visual de mentiras que desmontan la lógica de lo que conocemos.

La portadilla también nos muestra una imagen que cambia según giramos el libro (una niña con sonrosados mofletes o un señor barbudo y calvo) en el que nos adentramos en un collage de referencias y elementos del interés de la infancia: desde el cambio de animales de hábitat y, principalmente, el cambio de valor de los personajes: desde el ratón persiguiendo a los gatos, el cazador como presa, los animales del circo domando a sus domadores, el jinete montado,… hasta los elementos: que los bomberos apeguen el agua con fuego (con un bombero gritando que recuerda al mítico cartel de Rodchenko).

Imagen de la editorial: enlace

Elementos que contienen también una carga satírica en ilustraciones dedicadas a los elementos socioculturales o, por ejemplo, la representación de iconos de la infancia: de los cuentos tradicionales (Caperucita, los tres cerditos,…), del cómic (Mafalda, Tintín, Robin,…) y de los personajes del imaginario televisivo (Los Simpsons, Pingu, Popeye, Kenny de South Park, Darth Vader,…). Un conjunto de elementos y páginas dedicadas a la alteración de todos los elementos que se señalan del interés de la infancia en las primeras edades, pero que como adultos disfrutamos de la activación de nuestro intertexto lector al ser una narración silente y desternillante.

Por suerte, también quedan elementos más subversivos en el libro (algo habitual en otros títulos de su obra) y, por desgracia, otros quedaron excluidos por el editor al considerarlos inadecuados. De hecho, en la entrada en el portal Amazon vemos reseñas contrariadas por el uso de las imágenes en este juego de opuestos considerándolas como “macabras” o alertando a las familias del posible contenido para niños pequeños (enlace). En los libros sin texto, una de las partes fundamentales es abrir una puerta al diálogo, donde las imágenes proponen un juego de preguntas y respuestas y, en este caso, pensar en la mente del niño desde una perspectiva adulta y racional contradice la naturaleza simbólica de su pensamiento. Finalmente, cae la noche y es el momento de volver al otro lado. Tú decides si como cisne o elefante.



Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.fulgenciopimentel.com/libros/mundo-loco

Web de ATAK

http://www.fcatak.de/books.htm

Entrevista a Georg Barber (ATAK)

https://blog.picturebookmakers.com/post/188338850906/atak

 

lunes, 8 de marzo de 2021

Entradas en azul. Emily Hughes. Salvaje. Libros del zorro rojo

 

Título: Salvaje

Autora e Ilustradora: Emily Hughes

Traducción: Regina López Muñoz

Editorial: Libros del Zorro Rojo

Año: 2014.

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 24 x 28 cm. Tapa dura

Idioma: castellano


Reseña:

La infancia salvaje encarnada por una protagonista femenina en este clásico de Libros del zorro rojo sirve de entrada a esta nueva semana de reseñas y que encuentra una conexión con el día de su publicación: el 8 de marzo. A partir de un juego que nos conduce a la historia de Hugo el niño de Aveyron que fue acogido en 1799 por el Profesor Itard que ha inspirado a autores de clásicos literarios como El libro de la selva de Kipling o directamente a la versión cinematográfica de Truffaut. Un espacio, el de la gran pantalla, que también tenía ganas de conectar con la figura de la autora hawaiana Emily Hughes.

En este álbum encontramos la representación en las ilustraciones detallistas que Emily Hughes transfiere a sus trabajos, con gran detallismo a todos los elementos que representan los escenarios de la acción y con el trazo amable de sus personajes de grandes ojos que les dota de una gran expresividad. Una narración con un texto que complementa perfectamente a las ilustraciones dejando espacio a la interpretación del lector y que también proponen descolocarle con diferentes disyuntivas con la imagen que añaden una dosis de comicidad añadida e ironía. Esta se centra en el inicio de su narrativa en la descripción de la educación de una niña perdida en la naturaleza, que aprende junto a los animales a comportarse según las reglas de la naturaleza. Un entorno en el que es feliz y se siente comprendida.

El descubrimiento de su vida en la naturaleza por una pareja que cazadores que se sorprenden de la aparición de una niña sola en medio de la naturaleza origina el conflicto de esta narración que nos muestra con gran sentido del humor ese proceso de reeducación (con alusiones paratextuales a la figura del profesor Itard, como en el periódico y la aparición en el salón de la obra de Kipling) en el que la pequeña protagonista muestra su disconformidad con las conductas que los adultos pretenden que representen la infancia. Una bonita metáfora sobre el papel del adulto en la comprensión de la infancia desde una perspectiva hegemónica en la que la infancia no tiene voz ni voto. Solo hay una verdad: la del adulto.

Imagen de la editorial: enlace

En estas ilustraciones observamos las diferencias expresivas en nuestra protagonista a la que no le han dado nombre en la narración: cabizbaja, avergonzada por no ser capaz de seguir las indicaciones del profesor y las normas prosociales. Al lector se le propone que entienda a la protagonista que se comporta según la única experiencia que ha vivido y con situaciones en las que usualmente se les corrige con mensajes de los adultos de cómo comportarse: come bien, habla bien, juega bien y que desde la perspectiva de la protagonista se suceden de manera inversa. Esa incomprensión e incomunicación entre dos visiones del mundo colisionan y encuentran un final que se refleja la capacidad de la protagonista por recuperar su voz propia y perseguir la felicidad tal y como la entiende: salvaje. Un álbum que resulta divertido al lector infantil y que sirve para descolocar al lector adulto prestigiando la voz de la infancia frente a las imposiciones que el adulto pretende canalizar a través de ella.

Imagen de la editorial: enlace

Entre los animales y escenarios que encontramos en este álbum también reconocemos a protagonistas posteriores en su obra como en el álbum Osos con texto de Sean Taylor y una tendencia al reflejo de personajes dentro de entornos repletos de naturaleza. La conexión cinematográfica a la que hacía alusión al inicio de la reseña es el trabajo de Emily Hughes en el desarrollo del storyboard de una película que disfruté en las vacaciones navideñas dirigida por Ross Stewart y Tom Moore, un creador que se ha consolidado en esta década como uno de los valores más reconocibles por el desarrollo de una serie de largometrajes, especialmente su segunda obra Song of the sea (2014), inspiradas en Studio Ghibli por el uso de leyendas y mitologías que en este caso nos transportan al imaginario irlandés y, adicionalmente, por el empleo de personajes femeninos que alteran la visión tradicional de Disney. Un paseo por el lado salvaje repleto de arboledas y un personaje criado entre lobos que nos recuerda a la protagonista de Salvaje.


Y, finalizando, recordando a Espanto y la aparición de un fragmento de una de sus canciones (El espíritu del bosque) en la descripción de Yokai de Carmen Chica y Manuel Marsol en la web de la editorial Fulgencio Pimentel, creo que esta canción también sirve de perfecto colofón a la reseña con el fragmento final de su letra:

Yo quería ser salvaje en mi bosque,

Y no llevar nunca zapatos,

Tocar el tambor por las noches, sin respetar los horarios.

Y quería ser salvaje,

Me conformaría con un taparrabos,

Pero la vida me ató a una corbata y a un puesto en la administración.




 

Fran Martínez

Twitter

 

Web de la editorial:

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/salvaje-emily-hughes/

Entrevista con bocetos del proceso de creación

https://blog.picturebookmakers.com/post/137152829936/emily-hughes

Entrevista a Emily Hughes en Libros del zorro rojo



 

 

 

 

 


domingo, 17 de enero de 2021

Entradas en azul. Maurice Sendak. La cocina de noche. Kalandraka

 

Título: La cocina de noche

Autor e ilustrador: Maurice Sendak

Traductor: Miguel Azaola

Editorial: Kalandraka

Colección: Libros para soñar

Año: 2014. Original: 1970

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 21,5 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

 

Reseña:

Siempre es problemático el análisis de los clásicos de la literatura infantil, como en este caso la figura de Maurice Sendak. ¿Qué aportar a estas alturas sobre uno de sus títulos? Probablemente, solo respeto y admiración por sus libros. En este caso, inicia una serie de entradas estas semanas que no se alejan de la temática escogida en este inicio de año en el blog, como es la musicalidad, la tradición oral y el ritmo en la literatura infantil. Maurice Sendak no está alejado de este universo, pese a que su figura ha suscitado análisis desde diferentes perspectivas dentro de la multimodalidad en el análisis del libro ilustrado y la unión entre ilustración, texto y formato.

En esa línea, Nodelman (2013) se detenía en esta trilogía (junto a Donde viven los monstruos y Al otro lado) señalando su figura como un “músico visual”. Y no me extraña esta consideración observando algunas de las entrevistas que se pueden rescatar por la red, como en esta al recibir la medalla Caldecott (que también recibiría por este In the night kitchen), donde siempre vemos un tocadiscos:


Así, en diferentes entrevistas también entendemos su manera de aproximarse al arte desde el sentido de la composición y de la variación de elementos como en una obra clásica (o también una estrategia de las vanguardias como Terry Riley o Steve Reich). Reconocemos a su personaje principal, su estilo y la capacidad para manipular el arte secuencial con diferentes recursos. En La cocina de noche, encontramos recursos del cómic (e incluso en el portal Absysnet de la red de lectura valenciana se puede encontrar categorizado este álbum como “cómic americano”) por el uso de viñetas o bocadillos. 

En sus libros hay baile, jolgorio y felicidad (desde la subversión del ideal adulto de la infancia), además de elementos que han centrado el análisis de muchos investigadores incluso por los símbolos a partir de la desnudez de su personaje y la incursión en la gigante botella de leche para realizar el pastel (junto a esos entrañables homenajes a Laurel & Hardy) como señala Beckett (2013) en el que incluso se señala como alegoría a la masturbación y los problemas de la desnudez en los libros infantiles o la sexualidad, aspecto que también explora Vaughan (2017). Algo que no está muy alejado de la política en redes sociales y la moral proteccionista con el tipo de imágenes que se publican (recuerdo que mi primer blog me lo cerraron en 2008 por emplear la portada del disco de Lambchop, OH, que era una ilustración).

De hecho, esto provocó que su libro fuera censurado en los Estados Unidos o se suprimiera la desnudez de su personaje. Algo que sigue presente en Al otro lado y que también fue calificado como perturbador y que Salisbury (2015) recupera que se inspiró en el rapto del bebé del aviador Charles Lindbergh en 1932. Si nos ponemos a especular, sin fundamento alguno (ya puestos), los ruidos en la pared que le despiertan podrían ser por pillar a sus padres con “las manos en la masa”. En definitiva, elementos que en la obra de Sendak siempre nos activa la imaginación como lectores.

Hasta ahora, tenemos aspectos del análisis sobre el contenido simbólico que tampoco se ha quedado exento de su aproximación desde el psicoanálisis al introducirse la narrativa dentro del sueño (Adams & Rabkin, 2006) o temas sociales sobre el abuso con los que también encuentran relación con En el vertedero con Juan y Pedro (Sipe, 1996; McDaniel, 2001), reeditado por Kalandraka y originalmente publicado en 1993. En la entrevista también señala su amor por Goya y Gotlieb (2008) señala partes de los bocetos iniciales y la conexión de ser devorado cuando Miguel cae en el pastel con la pintura de Caravaggio con El sacrificio de Isaac y, en otras ocasiones, el bigote de los cocineros se señala como referencias al Holocausto o la estrella de David en el bote de sal (con su contorno amarillo).

Como observaréis, es muy difícil aproximarse a una figura tan estudiada como la de Maurice Sendak de una manera superficial. El propósito era centrarme más en los aspectos sonoros y rítmicos de sus textos rimados y que, por suerte, Kalandraka ha reeditado con Chancho-Pancho y los preciosos pequeños libros de Sopa de pollo con arroz (libro de los meses), Lluvia de cocodrilos (un alfabeto), El uno era Juan (libro de los números) y Miguel, un cuento muy moral en cinco capítulos y un prólogo que le conectan con sus libros con Ruth Krauss (especialmente con Un hoyo es para escarbar del que Mercer Mayer tomaría buena nota también en sus libros). Para otra entrada dejaremos las menciones a otros libros que ilustró como Moon Jumpers o El Sr. Conejo y el regalo perfecto. Al final de la entrada seguiremos con algunos de estos títulos y el aspecto musical de sus libros.



Lluvia de cocodrilos. Kalandraka

También, señalaba en diferentes entrevistas su interés por el blues (otro género basado en la repetición y el mantra para señalar la dureza de la rutina, algo que nos conecta también con las nanas) y las nursery rhymes como pasa con En el vertedero con Juan y Pedro o Hector protector y Cuando yo iba por el mar (sin reeditar desde que Alfaguara lo publicase en 1987).

Así, el motivo por el que este título se rescata en esta entrada es por su texto rimado y la gozosa lectura que promueve, repleta de sentido del humor y surrealismo. Otro aspecto que es crucial en este álbum es la tarea de un traductor para mantener ese sentido rítmico. Ahora solo falta el ritmo que se pone mediante la repetición de los cocineros y Miguel cuando se encuentran en La cocina de noche, con sus canciones mientras cocinan o cuando Miguel trabaja la masa del pastel o sale de ella. Momentos en los que el ritmo se hace evidente y la musicalidad es un gesto instintivo por su estructura (y evidente cuando se aclara en el texto: - "Y canta"- "¡Qué bonito flotar entre la leche blanca!/ ¡Viva la leche blanca, y viva yo también!"). Embudos como megáfono y cucharones convertidos en instrumentos de cuerda (yo pienso en un banjo) de los cocineros que recuerdan a las páginas sin texto de Donde viven los monstruos cuando están gritando a la luna en una suerte de danza tribal y en Al otro lado un instrumento de viento (un cuerno mágico).

Aderezados con unas ilustraciones que muestran ese ambiente rocambolesco en la cuidada recreación de una ciudad en la que los utensilios de cocina, ingredientes, envases y su respectiva publicidad que nos envuelven en un mundo cinematográfico (como decíamos, por la secuenciación de la acción con el recurso de las viñetas, dejando la doble página para mostrarnos panorámicas con el alejamiento del foco en el vuelo de Miguel hasta la boca de la botella de leche).

En La cocina de noche de Maurice Sendak es una maravilla: por sus ilustraciones, su ritmo y la desbordante imaginación puesta al servicio de la infancia que nunca nos deja indiferentes. Y, esas características, son las que diferencian a los grandes libros del resto.

Para finalizar, como apunté previamente, el recuerdo al Letrero secreto de Rosie y los diferentes pequeños libros de Sendak que fueron interpretados en modo de musical por la voz de Carole King y animados (para otra ocasión dejaremos lo de Spike Jonze). Disfrutad de Sendak.


Y otra debilidad, escuchar la voz de James Gandolfini (que también puso voz a uno de los monstruos de la película de Spike Jonze), narrando este clásico (y, como no, dándole ritmo a través de sus rimas en la cocina):




Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/la_cocina_de_noche-978-84-8464-851-2-castellano-1749.html

Web Maurice Sendak:

https://www.sendakfoundation.org/

Referencias

Adams, R. V. L., & Rabkin, E. S. (2007). Psyche and society in Sendak’s in the night kitchen. Children’s Literature in Education, 38(4), 233–241. https://doi.org/10.1007/s10583-006-9034-0

Beckett, S. L. (2013). Crossover picturebooks. A genre for all ages. Routledge.

Gottlieb, R. M. (2008). Maurice sendak’s trilogy: Disappointment, fury, and their transformation through art. Psychoanalytic Study of the Child, 63(2008), 186–217. https://doi.org/10.1080/00797308.2008.11800804

Lampert, J., & Walsh, K. (2010). “Keep telling until someone listens”: Understanding prevention concepts in children’s picture books dealing with child sexual abuse. Children’s Literature in Education, 41(2), 146–167. https://doi.org/10.1007/s10583-010-9104-1

Mcdaniel, C. (2001). Cynthia McDaniel Children ’ s Literature as Prevention of Child Sexual Abuse. 32(3), 203–224.

Nodelman, P. (2013). ‘Clever Enough to Do Variations’: Sendak as Visual Musician. International Research in Children's Literature6(1), 1-14.

Salisbury, M. (2015). 100 joyas de la literatura infantil ilustrada. Blume

Sipe, L. R. (1996). The private and public worlds of we are all in the dumps with Jack and Guy. Children’s Literature in Education, 27(2), 87–108. https://doi.org/10.1007/BF02355691

Vaughan, S. C. (2017). In the Night Kitchen: What Are the Ingredients of Infantile Sexuality? Psychoanalytic Dialogues, 27(3), 344–348. https://doi.org/10.1080/10481885.2017.1308213