miércoles, 17 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Renato Moriconi. Bárbaro. Fondo de Cultura Económica

 

Título: Bárbaro

Autor e ilustrador: Renato Moriconi

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Año: 2015

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 14 x 31 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano. Álbum sin palabras

Reseña:


Hay álbumes que se convierten en clásicos instantáneos en el aula y disfrutas de su narración, curiosamente, sin palabras. También ver sus caras en el momento en el que descubren el desenlace del libro. O escucharlos con tono gozoso interpretando sus propias historias álbum en mano. Un aviso claro: este álbum conecta profundamente con la imaginación de la infancia y de una manera festiva. La cubierta con el bárbaro galopando su corcel sirve como reflejo de la importancia de la secuencia narrativa en los álbumes sin palabras y, una vez que ha finalizado el álbum, adquiere un nuevo significado: “Aaaah…”. Eso escuchas cuando vuelves a la cubierta.

La descripción de la trama narrativa del álbum es compleja dado que cualquier detalle sobre su desenlace altera por completo toda la narrativa anterior. En ese primer nivel, la secuencia del personaje de la portada que inicia un viaje repleto de pruebas y encuentros con figuras mitológicas y peligros que sorteará (como si fuera un juego de plataformas clásico) desplazándose hacia arriba (en la página derecha) o hacia abajo (en la página izquierda). Una vez saltado el primer obstáculo (un precipicio entre dos relieves de montaña), se suceden peligros que vienen por tierra (salto para: serpientes, cíclopes, plantas carnívoras, bocas de dragones colorados o llamas), mar y aire (el dios del trueno, gárgolas, aguijone, flechas,…). Un auténtico desfile de peligros. Hay un momento que estos peligros acaban. No hay nada en la pantalla y el bárbaro adquiere expresiones de consciencia en la falta de emociones en su viaje heroico. Falta un último peligro que no se puede revelar (y me pregunto hasta qué punto analizar un álbum que es ampliamente conocido y desvelar su desenlace resulta problemático). La sorpresa, digamos, romperá la dimensión interpretativa del álbum y modificará las anticipaciones e inferencias que se realizan respecto al texto: ¿qué tipo de villano aparecerá al final de su viaje y que es superior a todos aquellos descritos anteriormente? El resultado es un álbum que sorprende al lector infantil porque se siente de manera clara identificado y es realmente paródico con ese sentimiento de fin de la ficción con la vuelta a la realidad.


Cuando finaliza el álbum hay un poema de Machado con el que acompaño ese final de la lectura:

“Pegasos, lindos pegasos,

caballitos de madera...

Yo conocí siendo niño,

la alegría de dar vueltas

sobre un corcel colorado,

en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento

chispeaban las candelas,

y la noche azul ardía

toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles

que cuestan una moneda

de cobre, lindos pegasos,

caballitos de madera!”



Un álbum espléndido que también interpela a la relación cotidiana entre el niño y el adulto. Hace un tiempo tuvimos una entrada con álbum con ilustraciones de Renato Moriconi (Dentro de una cebra con textos de Michaela Chirif) y su versatilidad como ilustrador también se refleja en los que ha publicado con Ilan Brenman: Teléfono descompuesto (álbum sin palabras) y Bocejo [trad. Bostezo], este último un “falso álbum sin palabras” siguiendo la clasificación de Bosch (2012) sobre cuántas palabras puede tener un álbum sin palabras: “en los que, o bien hay palabras en la mayoría de sus páginas (aunque sean onomatopeyas), o bien el texto que acompañaría las imágenes se encuentra concentrado en alguna parte del libro” (p. 76). Esta diferenciación la realizo porque en ocasiones he visto clasificado este álbum sin palabras sin una mayor distinción, e incluso investigaciones como las de Souza et al. (2018), que me resultan peculiares sobre cómo pese a trabajos tan exhaustivos como los de Emma Bosch (artículos en revistas de reconocido impacto, tesis, capítulos en monografías de Routledge) estos aspectos aún resultan confusos en esa ruptura constante de fronteras del álbum.


Independientemente de estos aspectos, son dos álbumes que proponen un juego al lector que incita a la activación de los conocimientos intertextuales y culturales (en Teléfono descompuesto con especial referencia a Caperucita roja de los Grimm y, como no, ese juego de la infancia como el teléfono roto como recordatorio de la importancia de la palabra para la materialización de la fantasía desde el surrealismo). En el caso de Bocejo el juego es un recorrido por la historia de la humanidad con personajes propios de cada época (ilustres como Tutankamón, Napoleón o Einstein) y, el título del álbum ya nos clarifica por qué tienen la boca abierta (no sería necesario precisar la onomatopeya en texto, quitando que en la edición portuguesa el bostezo es “Oh” y en la edición francesa “Ah”). Un juego en un álbum de grandes dimensiones (35,6 x 26 cm.) que termina con una lámina en espejo para cerrar la línea temporal. También hay guiños escondidos tras estos personajes para descubrir: al igual que en Malacatú, hay un guiño a la Guerra de las Galaxias o a obras de arte como la obra de Goya (El 3 de mayo en Madrid). El tercer álbum de esta trilogía es Caras animalescas, aunque en este juego ya interviene el texto.



En resumen, no dejen escapar a Bárbaro y acérquense a estos álbumes en los que sus ilustraciones al óleo garantizan una carcajada. Ahora, bostecen, chismorreen o inicien una aventura fantástica. En sus ojos lo dejo.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=19334

Instagram Renato Moriconi

https://www.instagram.com/renatomoriconi/?hl=es  

 

Referencias

Souza, R. J. de, Ramos, F. B., & Stevenson, J. (2018). No words, just pictures to tell the history of humanity: an art case in Bocejo. Ilha Do Desterro A Journal of English Language, Literatures in English and Cultural Studies, 71(2), 219–132. doi:10.5007/2175-8026.2018v71n2p219

Bosch, E. (2012). ¿Cuántas palabras puede tener un álbum sin palabras?. Ocnos. Revista De Estudios Sobre Lectura, (8), 75-88. https://doi.org/10.18239/ocnos_2012.08.07

martes, 16 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Ana Penyas. Todo bajo el sol. Salamandra

 

Título: Todo bajo el sol

Autora e ilustradora: Ana Penyas

Editorial: Salamandra

Año: 2021

Páginas: 160

Encuadernación y formato: 24,9 x 17,7 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Han sido décadas de vergüenza para los que somos de la Comunitat Valenciana y la corrupción con la que hemos convivido con sus representantes políticos. El límite de lo intolerable y la inexplicable continuidad institucional del desfalco más deshonroso. Todo daba igual. Imagínense vivir sin consecuencias (es irrisorio el recorrido penal que han tenido todos estos casos) y como el resto hemos observado impávidos. Para nuestra suerte, y desmemoria, la obra de Ana Penyas (Premio Nacional de Cómic en 2018) transita por cuestiones incómodas que suelen soterrarse bajo la idea de “no abran heridas”. Es decir, agradezcan ser miopes en el país de los ciegos. Bueno, directamente no miren. En el blog ya dedicamos una entrada al gran álbum Mexique: el nombre del barco en el que ilustraba el texto de María José Ferrada o, el también recomendable En transición con textos de Alberto Haller (aquí hay un espacio en el que algunos prefieren denominarlo novela gráfica pese a que utiliza como unidad narrativa la doble página del álbum y una extensión de 32 páginas). En nombre propio el celebrado Estamos todas bien y, ahora, este Todo bajo el sol sigue reflejando la evolución de un modelo urbanístico que, encarnado en Valencia, representa muchas historias en las que la connivencia sin prejuicios entre política y empresarios movidos por objetivos crematísticos es el motor sobre el que construir la ilusión del bienestar bajo máximas simplistas.

Sobre su proceso de creación, documentación y técnicas empleadas para su nuevo cómic (mejor llamémosle novela gráfica, ya saben todo aquello de los bonos culturales en los que salen representantes políticos advirtiendo de la desfachatez de gastarlo en cómics o videojuegos) les recomiendo esta charla con Álvaro Pons en La Nau en València:



En ese espacio creado entre el tratamiento de las imágenes de su proceso de documentación y sus ilustraciones Todo bajo el sol nos lleva a los orígenes del modelo de explotación turística de la época de Franco, su propaganda, aquello tan rancio de las suecas y la concepción simplona del pan y circo. La idea de modernidad. 1969 (año de debut de The Stooges o del Karma de Pharoah Sanders y de Apocalypse Now, El Padrino y 2001: Odisea en el espacio o El bueno, el feo y el malo) la primera línea de playa y los hoteles (el Palace) y la historia de Alfonso buscando trabajo como anclaje a un personaje para el lector y, en segundo plano, el trasiego a la sombra de tratos de favor. El paso del tiempo entre las partes del cómic se realiza con una previa de imágenes relativas al imaginario popular de aquella época, como en 1987 (año de nacimiento de la autora), en el que vemos imágenes del 1,2, 3 con Maira Gómez Kemp (y aquellos míticos premios del apartamento en Torrevieja como el sueño dorado de aquellos días), y de fondo el conflicto de los astilleros en Cádiz (en el fondo narrativo por las noticias que aparecen en la televisión). 


Cada capítulo tiene la visión de un protagonista (la abuela Dolores) y el traslado de la familia al barrio del Cabañal: la playa, los aviones que lanzaban los balones de Nivea (algunos aún nos acordamos hasta del helicóptero de Tulipán) y la idea de prosperidad bajo el manto del modelo de las tres “S” (en inglés: sea, sun & sand). La historia de Dolores está repleta de ternura y nos recuerda a su anterior cómic, Estamos todas bien, además de regalarnos una de las imágenes más bellas: la entrada en el mar con su bañador. Ese espacio temporal se cierra con una de las imágenes más icónicas para los que ya tenemos una edad con la idea de la programación del desaparecido Canal 9 (tremendos pufardos pegaron allí también) similar a la sexualización (aquella idea de la España del destape) que nos impuso Vasile y que en el Show de Joan Monleón estaba representado con chicas que portaban dos huchas ubicadas a la altura de sus pechos y en el que los televidentes llamaban para escoger cuál querían para, de un martillazo, llevarse el premio en metálico de su interior (deu mil pesetes!).

Los hijos de la familia crecen, 1996, el momento en el que la idea bohemia de la rave como ideario punk y la ruta del bakalao pasó a convertirse en un chiste en el que la juventud de esa generación participaba (madre mía, ACTV o los recopilatorios Lo más duro) como modelo de entretenimiento de fines de semana maratonianos (y consumo, los botellones en el parking antes de entrar a la discoteca). De fondo, la vida del barrio y los mensajes publicitarios, el modelo de ocio nocturno y las relaciones (divertidísimo el encuentro sexual) y una vista sobre los edificios y las construcciones ganando terreno a la costa (bendita ley de liberalización del suelo, ¿verdad?). Como interludio para el cambio de año, un incendio (les va sonando más la cantinela, seguro, por lo menos aquí recordamos mucho lo que se construyó en Benidorm de las cenizas de un incendio). Año 2000, sigue el auge urbanístico y se expande desde la costa hasta las zonas limítrofes, expropiaciones de terreno y la transformación del paisaje (El pocero estaría encantado de ver esas ilustraciones) con la aparición de nuevos complejos residenciales. ¿Intuyen hacia dónde vamos?  


Quedan 2006, 2017 y 2019, pero seguro que serán conscientes de todas las imágenes propias de aquella época y, más importante, la historia de los personajes de Ana Penyas son completamente reconocibles y trasladables al reflejo de la transición intergeneracional al rebufo del sueño del ladrillo. La promesa del dinero fácil y la especulación que nos conecta con un modelo trasladable no solo a la huerta valenciana y que podemos pensar en Benidorm, La Vega Baja y tantos otros lugares en los que la idea de progreso social era el lucro particular. Una escalera social que refleja perfectamente en la minuciosidad de detalles decorativos y documentales que nos trasladan a ese tiempo dentro de la memoria colectiva y los sueños particulares. Escuchen su charla de presentación y lean esta lúcida visión. Y, como cierre, ojalá se pase por alguna edición de Unicómic.

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.penguinlibros.com/es/tematicas/37634-todo-bajo-el-sol-9788416131785

Web de Ana Penyas

http://www.anapenyas.es/

Instagram Ana Penyas

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lunes, 15 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Jeannie Baker. Reflejo. Intermón Oxfam

 

Título: Reflejo

Autora e ilustradora: Jeannie Baker

Traducción: Lara Meana

Editorial: Intermón Oxfam

Año: 2011

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 27,5 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

La artista Jeannie Baker (1950) es una autora con un recorrido en el que la composición del espacio visual y las decisiones en cómo delimitar el espacio y el tiempo ha sido un ejemplo claro en el estudio de la multimodalidad desde el plano semiótico. Diferentes investigaciones han utilizado sus álbumes como ejemplo de la libertad y creatividad en el álbum para transmitir una narrativa desde el plano visual y, en este caso, con la materialidad de su diseño para representar el significado de su obra que, en este caso, es el reconocimiento del otro y la ruptura de la visión etnocéntrica. Sobre sus técnicas de collage se clarifica al lector sobre cuáles son las fuentes de estas imágenes: “Los originales de este libro son compoisciones realizadas mediante la técnica del collage, que posteriormente se han reproducido a cuatricomía a partir de las fotografías en color de Jaime Plaza y David Blackwell”.


Un álbum con su formato con dos historias paralelas materializadas con una división central que se despliega hacia los dos lados, la parte izquierda para la historia occidental y, la derecha, para la historia marroquí. En el prólogo del libro nos indican el modo en que desplegar las páginas. Las guardas y sus paratextos (al igual que los títulos, en dos idiomas) son los que proponen la información para enmarcar la historia que, pese a no tener texto, la información previa ya aporta una suficiente carga textual y, siguiendo con la clasificación de la tesis de Emma Bosch en 2015, estaríamos ante un álbum casi sin palabras (comúnmente se considera un álbum sin palabras, pero en las imágenes también hay textos que nos ponen en el contexto de la narrativa). Sin embargo, el interés de este álbum en el ámbito académico se centra en el componente ideológico sobre el desarrollo de la competencia intercultural y la ruptura de la visión etnocéntrica en esas dos narrativas paralelas que reflejan (como el espejo al que hace título la edición original: Mirror). 


En ese paratexto tenemos el contexto de qué descubrir en el álbum: dos historias en espacios socioculturales diferentes (Australia y Marruecos) en los que recordar que no escogemos dónde nacemos y cómo la cultura nos ha modelado en nuestra visión del mundo, pero las cosas en común que compartimos como seres humanos. La interpretación de qué elementos compartimos pese al reflejo de las diferencias tecnológicas y de medios. Conocer otras realidades para identificar las nuestras. Igualmente, buscamos medios para desplazarnos, lugares en los que abastecernos, de obtener recursos, compartir rituales con nuestra familia independientemente de los aspectos materiales que nos diferencian. También como reflejo de nuestros prejuicios sobre otras culturas diferentes a la nuestra. 

Al final del álbum se incluye el motivo y la inspiración de la autora en la realización del álbum: un viaje en el que descubrir otra cultura diferente (el Valle de las Rosas al sur de Marruecos) y Sidney. En ese epílogo (también en dos idiomas) leemos: “Por dentro somos tan parecidos que podríamos estar viéndonos unos a otros cuando nos miramos en el espejo”. En resumen, un álbum que APARENTEMENTE emplea con sabiduría todos los recursos del diseño del álbum para una lectura que tiene una mirada serena.

El problema surge cuando nos preguntamos si no es desigual dicha representación entre dos culturas, si es justo mostrar un contexto rural en una cultura árabe frente al occidentalismo desarrollado. En cierta medida, la propia autora cae de manera ingenua en estereotipos culturales que pueden redundar en la construcción etnocéntrica, propiciar la aporofobia y reafirmar (o asentir) con aquellos valores que observan el mundo desde el exostismo más superficial. En este sentido, la obra tiene potencial para estudiar todos los estereotipos que tenemos sobre una cultura árabe, cuestionarnos qué pasaría si comparamos un entorno rural de Australia con un barrio lujoso de Casablanca. Tal vez el reflejo tenemos que recomponerlo para que realmente sea una ventana, Jeannie.



 

Fran Martínez

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Web de la editorial

 https://clientes.oxfamintermon.org/editorial-infantil/3018-reflejo.html

Referencias

Bosch-Andreu, E. (2015). Estudio del álbum sin palabras [Tesis de doctorado, Universitat de Barcelona]. http://diposit.ub.edu/dspace/handle/2445/66127


viernes, 12 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Brian Wildsmith. El arca espacial del Profesor Noé

 

Título: El arca espacial del Profesor Noé

Autor e ilustrador: Brian Wildsmith

Traducción: José Emilio Pacheco

Editorial: Asuri Ediciones

Año: 1982. Original. 1980

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 23 x 31 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Después de la recuperación de Negros y blancos de David McKee, momento para el rescate de otra joya ilustrada por Brian Wildsmith (al que también incluyó Salisbury en su lista, pero con las ilustraciones a un poemario de R. L Stevenson) un ilustrador que fue prestigiado por su propuesta artística tan peculiar y colorista. Además, el británico Brian Wildsmith (1933-2016) goza de gran prestigio por su obra y, especialmente, en Japón donde se encuentra (en Shizuoka) el Brian Wildsmith Museum of Art o en 2017 la exposición Wild about colour en The Story Museum de Oxford. En 2001, en Okazuki, se realizó una exposición sobre este álbum y su mensaje ecologista.

Ahora, que vemos los Objetivos de Desarrollo Sostenible por todas partes también recordamos un álbum que ha estado presente en investigaciones como las de McKenzie (2014) por la emergencia climática y pensar que la salvación futurística se encuentra en el espacio: “Wildsmith’s Professor Noah’s Spaceship (1980) is a clever take on the notion that the future lies in outer-space” (p. 92). Bueno, también sobre un ejemplo de representación en la literatura de científicos estereotipados donde los físicos, según comentaban en su artículo McAdam (1990, p. 104): “Interestingly, scientists who could be identified as physicists do have a good press in some picture books for the young child”. Un ámbito en el que no me detendré en esta entrada dado que se han realizado innumerables investigaciones sobre este tipo de estereotipos en materiales literarios y libros de texto. Volvemos a la maravilla de Brian Wildsmith y otro ejemplo de tomar una referencia clásica del catolicismo (El Arca de Noé) para subvertirlo hacia un espacio donde el mensaje no está centrado en el pensamiento religioso. Wildsmith refleja la preocupación de los animales por el cambio en su ecosistema: la luz desaparece, el aire es irrespirable y los frutos tienen mal sabor. 


En la asamblea de los animales (en la primera imagen todos miran al lector, en un claro ejemplo de llamada de atención para que conecten con su preocupación), Wildsmith refleja las problemáticas que sufren cada uno de los animales. En ese momento, una respuesta para la esperanza: un señor está construyendo un objeto extraordinario. Y, la ilustración de esa arca espacial es una maravilla a la mirada. Los motivos que esgrime el profesor Noé están claros: la huida a la búsqueda de otro hábitat alejado de la polución. Momento de cooperación entre animales y el profesor (con sus ayudantes robots). El momento de tensión ocurre antes de que despegue el cohete: el incendio en el bosque se acerca. No hay tiempo, hay que escapar (ciao Mother Earth).


Momentos para inesperados contratiempos como la ruptura de una aleta de la nave que repararán, pero les conducirá atrás en el tiempo y no a otro planeta: vuelven a la Tierra cuando era un páramo habitable. Una narración simpática y que goza de la explosión exuberante de color de Wildsmith. Les recomiendo este álbum, no solo por una temática que ha gozado en las últimas décadas de una gran acogida en la Literatura Infantil, sino por las maravillosas ilustraciones de Wildsmith (un estilo personalísimo y por, dar unas coordenadas, en algún lugar entre Gerald Rose y Kveta Pacovska) y su divertida fábula a propósito del Arca de Noé. Levanten sus anillos e invoquen al Capitán Planeta (si no recuerdan esa serie de los 90, igual les suene por Rick & Morty). Una última apreciación para los libros que piensan que el tema es más importante que el aspecto literario y artístico: el papel no se lo merece.

 

 

 

Fran Martínez

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Referencias

McAdam, J. E. (1990). The persistent stereotype: Children's images of scientists. Physics Education25(2), 102.

Mckenzie, J. (2014). 'Naked in the open air... the waves... invited her': ecocriticism and the picture book. Mousaion32(2), 74-105.

Entradas en azul. David McKee. Negros y blancos. Altea Benjamín

 

Título: Negros y bancos

Autor e ilustrador: David McKee

Traducción: Juan R. Azaola

Editorial: Ediciones Altea

Año: 1985. Original: Tusk Tusk; 1978

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 11 x 18 cm. Tapa blanda.

Idioma: castellano

Reseña:

David McKee es un autor reconocido internacionalmente por el personaje de Elmer, uno de los álbumes más vendidos en todo el mundo y unido a la traslación animada en la BBC, ampliando su impacto. Esa segunda vida de muchos de estos clásicos LIJ en la pantalla los ha forjado en la cultura popular (desde las series para Adivina cuánto te quiero, los cortos de Leo Lionni, Sendak o Eric Carle para la televisión) y sería interesante conocer qué ha tenido más impacto en las ventas, reediciones o difusión. Supongo que un poco de las dos. Además de Elmer, David McKee ha creado álbumes que abordan cuestiones complejas más allá de la iconicidad de su personaje más popular: Los conquistadores, Tres Monstruos, Seis hombres, Ahora no, Bernardo o el surrealismo de No quiero el osito. Títulos que merecerían una entrada propia y hoy nos centramos en Negros y Blancos (un título que sigue la línea de conflicto como en Dos Monstruos, pero llevada al terreno colectivo).

La narración tiene el aspecto de una fábula o una leyenda de la creación (cómo eran en el origen los elefantes: negros y blancos) en el que la situación inicial refleja la armonía en la vida de dos elefantes: el negro en la página izquierda y, el blanco, en la derecha (el pliegue es la barrera). Ellos amaban a todos los animales, excepto entre ellos. Una imagen icónica de este álbum es la conversión de las trompas de los elefantes en puños y, el pliegue, será la frontera entre ambos mundos. McKee nos presenta primero a esos dos elefantes y, posteriormente, nos muestra la situación colectiva: separados en cada lado de la jungla. Hasta que un día, decidieron acabar los unos con los otros. Matarlos.

Pero también hubo elefantes que optaron por la paz entre ellos y huyeron al centro de la selva. Esa ilustración es de una gran belleza donde la selva parece representada como un gran laberinto en espiral y con la entrada de los elefantes en los que sería un zoótropo. La batalla es igualmente singular en el uso de las trompas: cañones, fusiles y puños. Del ataque lejano con los primeros, la guerra de guerrillas con los segundos y el cuerpo a cuerpo con los terceros. “Hasta que no quedó ni un elefante vivo”.

La selva solitaria y el legado de la otra parte de los elefantes pacifistas: nietos grises que salieron al mundo. Un bonito relato pacifista que no rehúye aligerar las imágenes del conflicto y que, seguramente, sean más perturbadoras para los adultos que para los menores. Ahora, ya sabéis por qué los elefantes son grises. Y, tal vez, podáis imaginar por qué tienen las orejas grandes. Y, un aviso a navegantes para estar con las orejas tiesas ante los discursos de odio.

Fran Martínez

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jueves, 11 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Kitty Crowther. Yo quiero un perro. ¡El que sea, me da igual!. Fulgencio Pimentel e hijos

 

Título: Yo quiero un perro. ¡El que sea, me da igual!

Autora e ilustradora: Kitty Crowther

Traducción: Joana Carro y César Sánchez

Editorial: Fulgencio Pimentel e hijos

Año: 2021

Páginas: 54

Encuadernación y formato: 26 x 21 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Una de las artistas que más reseñas ha tenido este año ha sido Kitty Crowther y hoy tiene entrada por partida doble. Nos apartamos de la creación y la divinidad para reseñar su última publicación. En este título, al menos en la edición francesa, se emplea de nuevo la coloración fluorescente (al menos en la edición de L’ecole des loisirs) como Theo y Dios o Cuentos de mamá osa (comparten la protagonista de este álbum la misma falda). Si seguimos por la cubierta y contracubierta observamos un conjunto de perros alrededor de la protagonista y, si siguen a la autora en Instagram, conocerán su última exposición de retratos: facewall.


PORTRAIT • Kitty Crowther from NIGHTHAWKS on Vimeo.

La editorial Fulgencio Pimentel se ha encargado de la edición de este nuevo título (y, próximamente, de otras reediciones, aunque desconozco los títulos intuyo que estarán conectados con los que nombran en la entrada de este álbum en su web) y títulos anteriores han pasado, principalmente, por Corimbo o Los Cuatro Azules (la entrañable serie Poka y Mina) y, puntualmente, por Libros del zorro rojo y Ekaré. Es una gran noticia que una editorial se encargue del rescate y nuevas entregas de una autora que prima la inteligencia del lector y, en definitiva, nos maravilla abordando cualquier temática desde un punto de vista singular: desde el texto y la ilustración. Esta es la historia de Millie (los peluches de su habitación o sus zapatillas de andar por casa nos hablan de sus intereses caninos) que somnolienta (nos habla un narrador omnisciente) que detesta dos cosas: madrugar e ir a la escuela (que también nos precisan que es una selecta escuela privada). Hora del desayuno con su madre y, todos los días, la misma cantinela (en mi cabeza suenan los Four Tops con It’s the same old song): ¿Puedo tener un perro? La elección del encuadre también refleja esa dualidad entre la madre y la hija (además de ofrecernos una vista al exterior para presenciar la arboleda): la primera, mirando el periódico, y la segunda con cara de hastío ante el conocimiento de la respuesta de la madre. Dos posiciones sobre el mismo asunto.

(nunca veremos los ojos tapados por ese flequillo)

A través de los deseos y preferencias de Millie conocemos otros aspectos de su vida: quiere un perro grande y fuerte como su padre Albert o uno peludo de larga melena como su madre (al que llamará Dior). Y, como no, un tono humorístico que se representa en los aspectos de cada uno de los perros (casualmente el de aspecto bizarro es el menos extraño de todos para nosotros) y, también una alusión al juego de las próximas ilustraciones: el perro también comparte semejanza con sus dueñas: Lucette y Georgette. Sea como sea, la insistencia de Millie por convencer a su madre y salirse con la suya. En el polo opuesto, la madre que no accede (pero sus negativas continúan mostrando el sentido del humor: “Tú eres mi pequeño perro”, le dice cuando la lleva de la mano a la escuela). Para Millie tener un perro significa formar parte del grupo de compañeras que se pasan todo el día hablando de sus perros y, para colmo, formando un club selecto (ahora, entenderán el por qué odia la escuela). La obstinación al final tiene recompensa, pero en este punto se incluirá un aspecto menos abordado en la literatura infantil: el abandono de las mascotas en la protectora (de nuevo, como en el final de Farwest, el aspecto bizarro de los personajes y las referencias escondidas).

Comúnmente es la mascota la que suele ser compañera de aventuras y juegos.  También es el contrapunto a un aspecto esencial en el cuidado de mascotas: no es un juguete y requiere su cuidado una responsabilidad. Finalmente, tenemos un nuevo compañero para Millie: ¡Prince! (sí, el del Sign of Times). Todo ese tránsito cuidadoso y humorístico sirve para enfrentarnos a la segunda parte del álbum: ¿ahora podrá ser parte del club selecto? ¿Será solo un capricho temporal? También tendremos una escena en la que conoceremos más peculiaridades de Prince al final, como un epílogo mágico y una celebración de lo peculiar, de lo que rompe con cánones normativos, y una sorpresa final que nos devuelve al mundo mágico de los personajes de Crowther. Un álbum divertido y una historia con final feliz (de nuevo el bosque y un bello atardecer).

Web de la editorial

https://www.fulgenciopimentel.com/libros/yo-quiero-un-perro

Instragram de Kitty Crowther

https://www.instagram.com/kittycrowther/

Entradas en azul. Kitty Crowther. Theo y Dios. Corimbo

 

Título: Theo y Dios

Autora e ilustradora: Kitty Crowther

Traducción: Raquel Solà

Editorial: Corimbo

Año: 2011

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 18 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

En esta temática divina en la Literatura Infantil no podía faltar este fabuloso Theo y Dios de Kitty Crowther. Es inevitable establecer cierto paralelismo entre La creación y este título (por la premisa de un humano encontrándose frente a una deidad bonachona) o la admiración de Crowther por Erlbruch, pero hasta aquí terminan las comparaciones. Con una mayor economía en el texto respecto al de Moeyaert (que en el formato álbum, obviamente, no es un desmerecimiento), tenemos una representación más amorfa de esa deida que Theo encontró una mañana mientras paseaba por el bosque. De nuevo, el escenario del bosque como espacio mágico en el que Crowther emplea colores fluorescentes para abrir una segunda lectura con luz fluorescente en la oscuridad (un efecto que comentaremos en la segunda entrada del día en Yo quiero un perro y también presente en Cuentos de Mamá Osa). El bosque con sus personajes desconocidos y mágicos, la contemplación de la belleza del entorno, el ritmo pausado y la capacidad de sorpresa en los pequeños momentos que nos definen. Ante el encuentro fortuito de Theo con Dios (que le tranquiliza ante su sorpresa), una pregunta de Theo zanja una cuestión incómoda: “- ¿Y sois muchos? - Hay tantos dioses como estrellas en el cielo, e incluso tal vez más”.

El dios que retrata Crowther es sereno y, en comparación, mucho más dialogante: “Y tú, ¿cómo imaginabas a Dios? La descripción de un señor con barba blanca, viejo y túnica blanca es una de las típicas de las sociedades occidentales y, seguramente, si cerrasen los ojos tendría una similar a esa representación. Un Dios al que le encanta bromear con Theo y mostrar su capacidad para transformarse en otras cosas (más que un Dios o esa idea, estamos ante un personaje que tiene el carácter de un espíritu burlón): un ciervo, un vaquero o un indio, por ejemplo. Así, la imagen de un Dios todopoderoso y gruñón pasa simplemente a la de un observador de la humanidad. Comparte con Theo su afición (transformarse) y, Theo, le muestra aquello que a él le gusta disfrutar: una tortilla, un baño en el estanque. 

Le petit homme et Dieu

Esas ilustraciones (el paso de puntillas por el lago y su posterior zambullida) muestran el placer de las pequeñas cosas que se le pueden escapar a un Dios. Finalmente, la intimidad ante el atardecer y, una despedida. Hay días que nos cambian para siempre (y el halo anaranjado fluorescente, ahora, rodea la silueta de Theo), nos sorprenden o encontramos pequeños momentos de paz, pero también las personas que deciden mostrar lo mejor de sí mismo al otro. Y, pequeñas revelaciones al final del libro (a la señora Dios, ojo con el detalle sutil), que muestran la importancia de la bondad en el trato a los demás. Curiosamente, en otras narraciones con una dinámica similar podemos encontrar al adulto en el papel de Dios y al personaje infantil estrechando esos dos mundos y, en este caso, Theo es un personaje adulto. Sería un bonito recordatorio de la autora hacia nosotros.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

 http://www.corimbo.es/book/236/

Instragram de Kitty Crowther

https://www.instagram.com/kittycrowther/


Si iniciamos el viaje nombrando a Andrea Antinori y La entrada de Cristo en Bruselas, cerramos con ella y L'arrivo di Santa Lucia (esta vez ilustrado por la muy recomendable Noemi Vola).

 


miércoles, 10 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Bart Moeyaert y Wolf Erlbruch. La creación; El viaje de Olek y El paraíso. Barbara Fiore

 

Título: La creación

Autor: Bart Moeyaert

Ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: Anna Bellosta García y Mariona Gratacòs i Grau

Editorial: Barbara Fiore

Año: 2006

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 25 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Una dupla reconocida con el Premio Astrid Lindgren: el alemán Wolf Erlbruch y el belga Bart Moeyaert. Sobre el célebre autor e ilustrador Wolf Erlbruch hemos realizado diferentes entradas y, en esta recta final del blog, tenía especial interés en reflejar temáticas poco habituales en la Literatura Infantil como la religión. Además, es una temática con posturas opuestas: el lado laico que evita todas estas cuestiones por principios y, por otra parte, los centros religiosos que es una de sus piedras fundacionales. Desde el lado menos creyente, personalmente, estas temáticas de entrada me hacen huir como de la peste. Como cualquier hijo de vecino, tengo mis prejuicios e ideales. Así, el reflejo de estas cuestiones desde el imaginario religioso (católico en nuestro contexto) no dejan de tener un contenido simbólico y fantasioso, además de una traslación artística (como aquel álbum de Andrea Antinori sobre el cuadro de James Ensor La entrada de Cristo en Bruselas).

Junto a Bart Moeyaert se publicaron tres álbumes en la editorial Barbara Fiore (además de La creación, El viaje de Olek y El Paraíso) sobre los que nos detendremos en esta entrada. Comenzando por La creación: “Al principio no había nada. Cuesta mucho imaginar algo así. Imagina que todo lo que existe ahora todavía no existe”. En ese breve fragmento se continúa invitando al lector a descomponer toda su realidad: elimina la oscuridad e, inclusive, a tu madre. Y, no nos olvidamos del arte en esta aproximación de Moeyaert con su producción teatral para llevar la pieza de Haydn y que acabó con esta extensión en formato álbum. Me parece un inicio soberbio con la única ilustración de Erlbruch de esa madre en el lateral inferior derecho de la imagen. Si en La gran pregunta su estilo de collage era mucho más depurado y minimalista, este texto le viene como anillo al dedo. El texto de Moeyaert se narra en primera persona, ese yo (un hombrecillo) que intenta ubicar en dicha abstracción al lector desde la comicidad de estar en medio de la nada más absoluta: solo Dios y él sentados (el primero, relajado y, el hombrecillo, circunspecto). El texto no se define por su brevedad, pero la visión de Dios ante la nada es diametralmente opuesta a la impaciencia de la naturaleza humana. El papel de Dios es relatar con socarronería paciente y la curiosidad por conocer el origen de la creación. ¿En definitiva, quién no lo estaría?


A medida que Dios comienza la creación (la noche y el día), las preguntas del hombrecillo atónito y confuso ante la paciencia de ese Dios (con aspecto de hombre en túnica y una larga barba a modo de un sabio) que observa la materialización de sus creaciones. La actitud del hombrecillo poco impresionado por la aparición del mar y la tierra contrasta con la del Dios: sosegada y contemplativa de cada nuevo elemento incorporado a la paleta de su mundo. También observamos en el diálogo la comparación del hombrecillo con Dios: él tan importante y, el hombrecillo, tan insignificante.

Pero, ante esas maravillas creadas, también la acusación del hombrecillo: ¿por qué ese alarde? ¿Por qué hacerle espectador de tal espectáculo siendo tan insignificante? ¿Por qué debería importarle todo aquello si no había nadie más? Entonces aparece la fauna en la que los personajes se unen a un collage en el que peces, aves, cabras, gatos y… Sí, un pato asomando por el lateral izquierdo hacen su aparición. En esas cuestiones y anécdotas que rememora el hombrecillo el texto continúa y, finalmente, el fin de la creación: la pareja para el hombre y el descanso el último día de Dios en la creación. El texto finaliza repitiendo el fragmento del inicio para cerrar el sentido de la narración y que el lector cierre el círculo. Un texto filosófico y divertido sobre la creación con una visión calmada sobre una pregunta sin respuesta y con una bella inspiración poética. Abrazar lo desconocido con sensibilidad.


Título: El viaje de Olek

Autor: Bart Moeyaert

Ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: María Lerna

Editorial: Barbara Fiore

Año: 2007

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 30 x 27 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Seguimos en terrenos fantásticos, pero si pasamos por La creación y Dios, ahora sobrevolamos el cuento de Afanasiev: El pájaro de fuego. Si el azul era el color definitorio en el título anterior, ahora lo será el rojo y el viaje de Olek (el personaje que siente la llamada a la aventura). Una aventura en la que encontrará diferentes pruebas que pondrán a prueba su voluntad altiva cimentada en la proeza de matar a un oso y hacerse un gorro con él. Esa será su vara de medida: derrotar a un oso en comparación con la prueba que se le presente. La primera, atarle los cordones a un niño que había caído al barro. Así, seguía sumando proezas y buenas acciones a su historial: “Aquí está Olek -dijo Olek-. Hago lo que puedo” como su mantra anta cada nueva acción. Después de las tres primeras, Olek se pierde en el bosque y ante él, un muro impenetrable de musgo que impide su paso. En ese tránsito encontrará a un pájaro rojo con un ala muerta y, a partir de ese momento, la aventura de Olek tomaría otros derroteros y pruebas como la de enfrentarse al mismísimo diablo. 


Un cuento fantástico en el que la bondad del héroe y su persistencia es recompensada al final del camino en el que se pone a prueba su voluntad. Las ilustraciones de Erlbruch de nuevo son un entramado minimalista entre el collage, el contraste del color con una limitada paleta y el trazo con el que dibuja un universo inconfundible.

Por último, rescato este corto animado dirigido por Vladimir Samsonov en 1984 con música de Stravinsky:




Título: El paraíso

Autor: Bart Moeyaert

Ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: Goedele de Sterck

Editorial: Barbara Fiore

Año: 2011

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 16 x 24 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Con El paraíso nos alejamos del formato álbum, destinado a un lector adulto, y encontramos con un libro magníficamente ilustrado por Wolf Erlbruch sobre la visión de Moayaert sobre el momento en el que Adán y Eva poblaban el planeta. La desnudez de los personajes y el reflejo de aquel entorno natural en el que habitaban, la manera en la que llegaron allí, las tareas que debían realizar para mantener aquel lugar: “Nos correspondían cuatro ríos y un terreno arbolado. Podíamos bañarnos en las aguas de los ríos. Debíamos limpiar el bosque y mantenerlo limpio” (p. 7). La descripción de la naturaleza, sus aromas y la atracción de sus cuerpos. El inicio de la vida en el paraíso y, poco a poco, con el transcurso del tiempo ver cómo algunas cosas eran frágiles y destinadas a desaparecer. Y, también, preguntarse por si ellos también eran de una naturaleza efímera. Y, a medida que los días y las tareas se suceden en el mismo lugar, la aparición del tedio. 


La insoportable levedad del ser que diría Kundera. Dos actitudes: persistir ante el temor de perder lo que se tiene o, por el contrario, cuestionar si aquello es lo que se desea. Las ilustraciones expresivas del hombre y la mujer, ante el dilema de cómo mantener la felicidad tal y como deberían y, por otra parte, la infelicidad de la rutina: “Aun estando cerca de alguien se puede estar muy lejos” (p. 21). El modo en el que encuentran el equilibrio entre esas dos situaciones y visiones ocupará el final del relato con la manera con la que encontraron su lugar en el paraíso. Su visión propia.

Ahora, que suene Haydn y la Nederlands Blazers Ensemble.

 



 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.barbarafioreeditora.com/catalogo/libros/la_creacion


* Como añadido a la temática de la creación hilvanamos a partir de Wolf Erlbruch el recuerdo de un álbum poético maravilloso con textos de Gioconda Belli: El taller de las mariposas. En el que el joven diseñador Odaer deberá alcanzar dentro de sus creaciones en el Taller de los insectos uno de sus sueños: combinar una criatura que mezclase las características de un pájaro y una flor. Un texto maravilloso y unas ilustraciones de la etapa previa de Erlbruch con sus collages. 


Y, en la última puntada de la entrada, Gioconda Belli también participó en la colección poética de Libros de Cordel (Cortázar, Skármeta, Benedetti,...) en la editorial Libros del zorro rojo con Cuando floreció la risa (ilustrado por Alicia Baladan). En este caso, el jardín del Edén está en la selva del trópico donde Enea y Alia bajaron de la ceiba para comprobar que eran el primer hombre y la primera mujer. Y, en aquella selva, también floreció la risa.