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viernes, 3 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Pablo Neruda e Isidro Ferrer. El libro de las preguntas. Media Vaca

 

Título: Libros de las preguntas

Autor: Pablo Neruda

Ilustrador: Isidro Ferrer

Editorial: Media Vaca

Colección: Libros para niños #14

Año: 2006. Texto: 1974

Páginas: 180

Encuadernación y formato: 18,5 x 23 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:




La vida nos espera

a todos

los que amamos

el salvaje

olor a mar y menta

que tiene entre los senos.

Oda a la vida. Pablo Neruda

Comenzamos la reseña con un fragmento de Oda a la vida del chileno Pablo Neruda (otra oda, a una estrella, fue ilustrada por Elena Odriozola), un símbolo de la literatura universal. El Libro de las preguntas fue editado póstumamente y la reedición de Media Vaca es otro ejemplo de la gran labor de la editorial rescatando un texto de gran belleza literaria para un público sin edad. Al igual que sus respuestas a las preguntas que encontraba en la vida se articulaba en sus poemas, el recorrido por las preguntas de este texto nos lleva a un cuestionamiento poético de lo cotidiano y con un humor surrealista. La duda que encierra la inteligencia de la observación y la inocencia del cuestionamiento inquieto de la infancia que nunca debería evaporarse cuando se alcanza la edad adulta. No se puede vivir sin preguntas, lo contrario sería la muerte. Como la de los dogmáticos que lo están en vida. Principalmente en atriles. Coyunturalmente rodeados del eco de sus palmeros. Quizás, retransmitido por Twitter.

“¿Si he muerto y no me he dado cuenta a quién le pregunto la hora?”

Después del golpe de estado el 11 de septiembre (fechas fatídicas, por lo de las torres y Julio Salinas) la salud de Neruda se agravó (y en el despertar de la primavera chilena un 23 de septiembre nos dejó).

“¿Conversa el humo con las nubes?”

Y qué mejor compañía en este viaje poético que Isidro Ferrer, un autor que este año ha publicado en A buen paso la Enciclopedia visual de los sonidos y que por el blog ya pasó su diseño para Un jardín de María José Ferrada, pero también destaco otro álbum al que le tengo un especial cariño: Una casa para el abuelo (textos de Grassa Toro). Un acompañamiento perfecto para ampliar las imágenes mentales que provoca cada pregunta en el lector.

“¿Tu boca besará claveles con otros labios venideros?”

En el recorrido de las preguntas y la extrañeza de las comparaciones crea bellas imágenes en el lector, otras cuestionan y reflejan con mordiente cuestiones políticas y poéticas. La lectura de cada una abre y ensancha el universo del lector:

“¿Dónde termina el arcoíris, en tu alma o en el horizonte?”



La edición de Media Vaca, como es marca de la casa, hace justicia a los textos de Neruda (un pequeño glosario final de términos en orden alfabético, un bello epílogo de Herrín Hidalgo y unas biografías desternillantes al final del libro). Un libro que hace justicia a sus textos al introducirlo en su colección Libros para niños. Porque son lectores exigentes. Porque son lectores a los que no les debemos extirpar el placer literario. Porque quizás nos olvidamos de que nosotros también tenemos preguntas. Y que cuando solo tienes respuestas, estás muerto. Este Libro de las preguntas era otra de las recomendaciones en Noche de tormenta de Michèle Lemieux (Así es la vida de Tomi Ungerer, ¿Qué puedo esperar? de Britta Teckentrup, ¿Qué prefieres..? de John Burningham o el recomendable ¿Adónde vamos cuando desaparecemos? de Minhós Martins y Matoso).

Como perfecta compañía a esas preguntas, sin salir de la editorial Media Vaca, las recopiladas por Roger Omar en Oaxaca: Libro de sueños publicado en 2015 con 99 sueños de niños y niñas de dicha localidad mexicana y que suponía la continuidad en las ilustraciones de estos sueños recopilados por Roger Omar que también fueron ilustrados (entre esos ilustradores, Javier Sáez Castán). Y, saliéndonos de la editorial, las preguntas de Wonder Ponder en las cajas de filosofía visual de Ellen Duthie y Daniela Martagón. La duda como motor poético. La duda como salvavidas. Celebremos con Ferrer y Neruda. Muge, si puedes.

 

Fran Martínez

Twitter

 

 

Web de la editorial

https://www.mediavaca.com/es/libros-para-nianos/libro-de-las-preguntas


miércoles, 10 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Bart Moeyaert y Wolf Erlbruch. La creación; El viaje de Olek y El paraíso. Barbara Fiore

 

Título: La creación

Autor: Bart Moeyaert

Ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: Anna Bellosta García y Mariona Gratacòs i Grau

Editorial: Barbara Fiore

Año: 2006

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 25 x 30 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Una dupla reconocida con el Premio Astrid Lindgren: el alemán Wolf Erlbruch y el belga Bart Moeyaert. Sobre el célebre autor e ilustrador Wolf Erlbruch hemos realizado diferentes entradas y, en esta recta final del blog, tenía especial interés en reflejar temáticas poco habituales en la Literatura Infantil como la religión. Además, es una temática con posturas opuestas: el lado laico que evita todas estas cuestiones por principios y, por otra parte, los centros religiosos que es una de sus piedras fundacionales. Desde el lado menos creyente, personalmente, estas temáticas de entrada me hacen huir como de la peste. Como cualquier hijo de vecino, tengo mis prejuicios e ideales. Así, el reflejo de estas cuestiones desde el imaginario religioso (católico en nuestro contexto) no dejan de tener un contenido simbólico y fantasioso, además de una traslación artística (como aquel álbum de Andrea Antinori sobre el cuadro de James Ensor La entrada de Cristo en Bruselas).

Junto a Bart Moeyaert se publicaron tres álbumes en la editorial Barbara Fiore (además de La creación, El viaje de Olek y El Paraíso) sobre los que nos detendremos en esta entrada. Comenzando por La creación: “Al principio no había nada. Cuesta mucho imaginar algo así. Imagina que todo lo que existe ahora todavía no existe”. En ese breve fragmento se continúa invitando al lector a descomponer toda su realidad: elimina la oscuridad e, inclusive, a tu madre. Y, no nos olvidamos del arte en esta aproximación de Moeyaert con su producción teatral para llevar la pieza de Haydn y que acabó con esta extensión en formato álbum. Me parece un inicio soberbio con la única ilustración de Erlbruch de esa madre en el lateral inferior derecho de la imagen. Si en La gran pregunta su estilo de collage era mucho más depurado y minimalista, este texto le viene como anillo al dedo. El texto de Moeyaert se narra en primera persona, ese yo (un hombrecillo) que intenta ubicar en dicha abstracción al lector desde la comicidad de estar en medio de la nada más absoluta: solo Dios y él sentados (el primero, relajado y, el hombrecillo, circunspecto). El texto no se define por su brevedad, pero la visión de Dios ante la nada es diametralmente opuesta a la impaciencia de la naturaleza humana. El papel de Dios es relatar con socarronería paciente y la curiosidad por conocer el origen de la creación. ¿En definitiva, quién no lo estaría?


A medida que Dios comienza la creación (la noche y el día), las preguntas del hombrecillo atónito y confuso ante la paciencia de ese Dios (con aspecto de hombre en túnica y una larga barba a modo de un sabio) que observa la materialización de sus creaciones. La actitud del hombrecillo poco impresionado por la aparición del mar y la tierra contrasta con la del Dios: sosegada y contemplativa de cada nuevo elemento incorporado a la paleta de su mundo. También observamos en el diálogo la comparación del hombrecillo con Dios: él tan importante y, el hombrecillo, tan insignificante.

Pero, ante esas maravillas creadas, también la acusación del hombrecillo: ¿por qué ese alarde? ¿Por qué hacerle espectador de tal espectáculo siendo tan insignificante? ¿Por qué debería importarle todo aquello si no había nadie más? Entonces aparece la fauna en la que los personajes se unen a un collage en el que peces, aves, cabras, gatos y… Sí, un pato asomando por el lateral izquierdo hacen su aparición. En esas cuestiones y anécdotas que rememora el hombrecillo el texto continúa y, finalmente, el fin de la creación: la pareja para el hombre y el descanso el último día de Dios en la creación. El texto finaliza repitiendo el fragmento del inicio para cerrar el sentido de la narración y que el lector cierre el círculo. Un texto filosófico y divertido sobre la creación con una visión calmada sobre una pregunta sin respuesta y con una bella inspiración poética. Abrazar lo desconocido con sensibilidad.


Título: El viaje de Olek

Autor: Bart Moeyaert

Ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: María Lerna

Editorial: Barbara Fiore

Año: 2007

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 30 x 27 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Seguimos en terrenos fantásticos, pero si pasamos por La creación y Dios, ahora sobrevolamos el cuento de Afanasiev: El pájaro de fuego. Si el azul era el color definitorio en el título anterior, ahora lo será el rojo y el viaje de Olek (el personaje que siente la llamada a la aventura). Una aventura en la que encontrará diferentes pruebas que pondrán a prueba su voluntad altiva cimentada en la proeza de matar a un oso y hacerse un gorro con él. Esa será su vara de medida: derrotar a un oso en comparación con la prueba que se le presente. La primera, atarle los cordones a un niño que había caído al barro. Así, seguía sumando proezas y buenas acciones a su historial: “Aquí está Olek -dijo Olek-. Hago lo que puedo” como su mantra anta cada nueva acción. Después de las tres primeras, Olek se pierde en el bosque y ante él, un muro impenetrable de musgo que impide su paso. En ese tránsito encontrará a un pájaro rojo con un ala muerta y, a partir de ese momento, la aventura de Olek tomaría otros derroteros y pruebas como la de enfrentarse al mismísimo diablo. 


Un cuento fantástico en el que la bondad del héroe y su persistencia es recompensada al final del camino en el que se pone a prueba su voluntad. Las ilustraciones de Erlbruch de nuevo son un entramado minimalista entre el collage, el contraste del color con una limitada paleta y el trazo con el que dibuja un universo inconfundible.

Por último, rescato este corto animado dirigido por Vladimir Samsonov en 1984 con música de Stravinsky:




Título: El paraíso

Autor: Bart Moeyaert

Ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: Goedele de Sterck

Editorial: Barbara Fiore

Año: 2011

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 16 x 24 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Con El paraíso nos alejamos del formato álbum, destinado a un lector adulto, y encontramos con un libro magníficamente ilustrado por Wolf Erlbruch sobre la visión de Moayaert sobre el momento en el que Adán y Eva poblaban el planeta. La desnudez de los personajes y el reflejo de aquel entorno natural en el que habitaban, la manera en la que llegaron allí, las tareas que debían realizar para mantener aquel lugar: “Nos correspondían cuatro ríos y un terreno arbolado. Podíamos bañarnos en las aguas de los ríos. Debíamos limpiar el bosque y mantenerlo limpio” (p. 7). La descripción de la naturaleza, sus aromas y la atracción de sus cuerpos. El inicio de la vida en el paraíso y, poco a poco, con el transcurso del tiempo ver cómo algunas cosas eran frágiles y destinadas a desaparecer. Y, también, preguntarse por si ellos también eran de una naturaleza efímera. Y, a medida que los días y las tareas se suceden en el mismo lugar, la aparición del tedio. 


La insoportable levedad del ser que diría Kundera. Dos actitudes: persistir ante el temor de perder lo que se tiene o, por el contrario, cuestionar si aquello es lo que se desea. Las ilustraciones expresivas del hombre y la mujer, ante el dilema de cómo mantener la felicidad tal y como deberían y, por otra parte, la infelicidad de la rutina: “Aun estando cerca de alguien se puede estar muy lejos” (p. 21). El modo en el que encuentran el equilibrio entre esas dos situaciones y visiones ocupará el final del relato con la manera con la que encontraron su lugar en el paraíso. Su visión propia.

Ahora, que suene Haydn y la Nederlands Blazers Ensemble.

 



 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.barbarafioreeditora.com/catalogo/libros/la_creacion


* Como añadido a la temática de la creación hilvanamos a partir de Wolf Erlbruch el recuerdo de un álbum poético maravilloso con textos de Gioconda Belli: El taller de las mariposas. En el que el joven diseñador Odaer deberá alcanzar dentro de sus creaciones en el Taller de los insectos uno de sus sueños: combinar una criatura que mezclase las características de un pájaro y una flor. Un texto maravilloso y unas ilustraciones de la etapa previa de Erlbruch con sus collages. 


Y, en la última puntada de la entrada, Gioconda Belli también participó en la colección poética de Libros de Cordel (Cortázar, Skármeta, Benedetti,...) en la editorial Libros del zorro rojo con Cuando floreció la risa (ilustrado por Alicia Baladan). En este caso, el jardín del Edén está en la selva del trópico donde Enea y Alia bajaron de la ceiba para comprobar que eran el primer hombre y la primera mujer. Y, en aquella selva, también floreció la risa.



lunes, 27 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Chris van Allsburg. El naufragio del Zéfiro. Editorial Juventud

 

Título: El naufragio del Zéfiro

Autor e ilustrador: Chris Van Allsburg

Traducción: Teresa Farrán i Vert

Editorial: Juventud

Año: 2006. Original: 1983

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 29 x 23 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

No abandonamos el entorno marítimo y seguimos con la temática con la que se cerraron las reseñas de la semana pasada a partir de un maravilloso álbum de Chris Van Allsburg, uno de los grandes autores de la LIJ. Estos viajes nos dejarán aún cierto aire veraniego en el remanso de la nueva estación otoñal y, como es habitual en el autor, nos conducirán a situaciones repletas de extrañeza y fantasía ensoñadora. Las maravillosas ilustraciones al pastel sirven de marco perfecto para una historia que comienza con el asombro en un pequeño pueblo de pescadores de los restos de una embarcación. Es la situación inicial que nos da contexto y desde la voz del narrador, en primera persona, cuenta su encuentro con un hombre mayor que le explica que su aparición se debe a un temporal. Esa sería una explicación posible, pero el ambiente de suspense se genera a partir de la ruptura de la lógica en palabras del señor mayor que fuma en pipa ante la incredulidad del suceso por parte del narrador: “Bueno, hay otra historia”. Y, de la misma manera que el narrador, nosotros también nos sentamos para escuchar la historia de ese misterio que nos narrará en las páginas siguientes y deliciosamente ilustradas.

Lohfink (2012) utilizaba como ejemplo para promocionar en el aula para el cuestionamiento personal a través de álbumes y sus interpretaciones del significado de las ilustraciones con referencia al texto. En definitiva, en el espacio creado entre el poder narrativo de la imagen para que complete la información textual el receptor (en el que además implicará otros conocimientos literarios, enciclopédicos o culturales). Stanton (1996) analizaba la naturaleza ensoñadora en la obra de Chris Van Allsburg y cómo este álbum fue la primera incursión en el uso del color por parte del autor después de la publicación de El jardín de Abdul Gasazi (1979), el ganador de la medalla Caldecott Jumanji (1981) y el viaje dentro de un sueño por monumentos escultóricos de Ben’s Dream (1982). También se convirtió en un libro que hacía aún más evidente esa conexión entre el surrealismo literario y el artístico con la conexión a René Magritte (entre otros artistas que se señala en el artículo). En otro artículo, curiosamente ubicado en una sección especial dedicada a la alfabetización visual (“visual literacy”) Neumeyer (1990) habla de la capacidad para generar el ambiente de misterio y de perplejidad ante la circunstancia de encontrarnos dos narradores en el álbum (el narrador inicial y el señor mayor con la pipa) y el espacio para que el lector interprete quién es el protagonista de esa enigmática historia.

Es la historia de un joven navegante que pretende ser el mejor del mundo (en este punto me trae recuerdo a muchos personajes de las películas de Miyazaki en Studio Ghibli) y que se empeña en navegar pese a la gran tormenta que se avecina en el puerto (olvidando las advertencias en el puerto de un pescador). En este punto, no hemos observado ninguna de las caras de los personajes y las ilustraciones enmarcadas ensalzan el sentido pictórico de la narración. El oleaje con el mar verde, las grandes nubes en el fondo ante la deriva del protagonista en el barco hasta una playa irreconocible (vemos en el fondo las nubes y, además de Magritte pensamos en otros autores con la conexión con el mismo pintor como Quint Buchholz o Anthony Browne) en el que comienzan las cosas extraordinarias: dos veleros que flotaban en el aire remolcan al Zéfiro hasta el pueblo. Un pueblo en el que aprenderá cómo navegar de tal manera (de nuevo, un enigmático marinero es el que se propone en esta tarea).

El segundo dato relevante es que aquel pueblo está apartado del resto por el peligroso arrecife que hay a su alrededor: en definitiva, ha llegado al otro lado. El desenlace bajo la luna llena, el viento soplando y la vuelta a casa en el horizonte nos muestran la resolución desde ilustraciones que parecen un retorno del País de nunca jamás (la luna reflejada en el agua, surcar el cielo y la vista del campanario en una secuencia hipnótica y que también nos lleva hasta David Wiesner). Una vez que conocemos la historia de un velero que apareció misteriosamente en la costa, conocemos los datos del primer narrador sobre la manera de caminar de aquel viejo que fumaba en pipa y que conocía una historia más allá de la realidad. Otra realidad en la que maravillarnos gracias a Chris Van Allsburg.

Para finalizar, en otro de los artículos que encontré que empleaban la lectura del álbum de Van Allsburg, una práctica habitual en el verano escolar: la lectura vacacional y aquellos cuadernillos de actividades para no perder el hábito de “la letra con sangre entra”. En este caso, El naufragio del Zéfiro fue parte de una experiencia didáctica de lectura voluntaria durante el verano descrita por White y Kim (2008) en el que también implicaron a las familias en el desarrollo de la tarea.

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.editorialjuventud.es/el-naufragio-del-zefiro-9788426135599/

Referencias

Lohfink, G. (2012). Promoting self-questioning through picture book illustrations. Reading Teacher, 66(4), 295–299. https://doi.org/10.1002/TRTR.01124

Neumeyer, P. F. (1990). How Picture Books Mean: The Case of Chris Van Allsburg. Children’s Literature Association Quarterly, 15(1), 2–8. https://doi.org/10.1353/chq.0.0727

Stanton, J. (1996). The Dreaming Picture Books of Chris Van Allsburg. Children’s Literature, 24(1), 161–179. https://doi.org/10.1353/chl.0.0435

White, T. G., & Kim, J. S. (2008). Teacher and Parent Scaffolding of Voluntary Summer Reading. The Reading Teacher, 62(2), 116–125. https://doi.org/10.1598/rt.62.2.3

 

lunes, 7 de junio de 2021

Entradas en azul. Heinz Janisch y Aljoscha Blau. Mejillas rojas. Lóguez

 

Título: Mejillas rojas

Autor: Heinz Janisch

Ilustrador: Aljoscha Blau

Traducción: Eduardo Martínez

Editorial: Lóguez

Colección: Rosa y Manzana

Año: 2006

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24,5 x 26,8 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

El autor austriaco Heinz Janisch (1960 y candidato por su país para los Premios Andersen en 2022) y cuenta con una larga publicación de títulos en la editorial Lóguez, del que reseñamos recientemente La batalla de Karlavach y cuenta con títulos clásicos como ¡Zas!¡Pum! ilustrado por Helga Bansch, el divertidísimo El rey y el mar junto a Wolf Erlbruch o la parodia de La gran carrera junto a Gerhard Harderer. Un sentido del humor con tintes surrealistas también impregna a sus relatos y, otra joya como Sencillamente tú fue ilustrado por Jutta Bauer, de quien es imposible no citar un título como El ángel del abuelo en esta ocasión y cuyo título reseñó Sandra Martínez este verano en el blog.

Con Aljoscha Blau cuenta con más títulos publicados (como el divertido y disparatado El pañuelo de mi abuela con un juego propio de la tradición oral en el que se encadenan elementos sorprendentes en el pañuelo de la abuela) y con Mejillas rojas ganaron el Premio de la Feria de Bolonia en 2006. Ambos álbumes con el ilustrador Aljoscha Blau en el que el surrealismo impregna la narración y que, de alguna manera, alcanza conexiones como el realismo mágico en el cine y me recuerda a una película como The taste of tea (2004) de Katsuhito Ishii, una comedia absurda y con elementos fantásticos para amantes del cine oriental (aunque por género y reflejo de la memoria también la archiconocida Olvídate de mí de Michel Gondry nos serviría).

El libro nos remite a la voz del niño recordando todas aquellas peripecias que le contaba su abuelo: “De pequeño mi abuelo tuvo una vida muy agitada. Por lo menos, él así lo cuenta”. A medida que crecemos tenemos una relación diferente con nuestros mayores. En la infancia, absorbidos por todas esas historias de vida y narraciones de cuentos. En la pubertad y adolescencia, intentamos diferenciarnos de todo lo que tenga que ver con nuestras familias y establecer nuestros grupos de amistades y pertenencia generacional. Esto, parece un recordatorio de las etapas y estadios archiconocidos de Piaget, pero tan solo un recordatorio sobre cómo (des)conectamos con la memoria de las anteriores generaciones. En esa etapa de pubertad y adolescencia, las anécdotas de nuestros mayores siempre acaban en el cajón de las “batallitas”.


En Mejillas rojas, cada anécdota representada supone una sorpresa para el lector, jugando con el extrañamiento, la ironía y el absurdo consigue el reflejo de un lugar poético y simbólico. Una cualidad de este autor que, como mencionamos anteriormente, nos regaló la joya El rey y el mar. El lugar donde almacenaba el agua, la persecución hasta el último rincón de una abeja, el funcionamiento del ombligo o las consecuencias de golpear una nube con un balón. Momentos en el que el nieto (voz del relato) también cuestiona la veracidad de estas, pero que si lo dice su abuelo será verdad. Es decir, el nieto no rompe el pacto de la fantasía que nosotros tampoco haremos con la lectura. Cada anécdota bien vale pensar en ella como una verdad. También le cuenta cosas sobre la escuela, la guerra y sus aventuras. Como lectores, podríamos anticipar que el tono surrealista pasará al realismo crítico con estos aspectos. Por suerte, nos quedamos en el simbolismo literario.


Una de las anécdotas, la reflejada en la ilustración de la cubierta, me parece deliciosa: encontrarse unas alas para dar una vuelta y, dejarlas en su sitio. ¿Cuántas veces hemos pensado de pequeños en cómo sería tener alas? Siempre, sus mejillas rojas se reflejan (aquello que nos decían de pequeños: cuando mientes, te pones rojo) y observamos cómo avanza en el tiempo y el niño, se convierte progresivamente en adulto (divertidísima la anécdota sobre la guerra y el lugar sobre el que cayó con su paracaídas, con un simbolismo muy Magritte, como en la vuelta al mundo). Los textos y las ilustraciones conectan en un reflejo divertido e íntimo de la narración, un disfrute en el que detenerse en los detalles y dejar volar nuestra imaginación. Finalmente, la edad hará que cada vez se haga más transparente, pero al igual que al protagonista, encontraremos un final abierto en el que quizás también se nos pongan las mejillas rojas. En la dedicatoria final de Aljoscha Blau leemos: Para todos los que participan en la resistencia contra la “realidad”. Fantástico consejo para todas aquellas personas que disfrutamos de la LIJ. Una delicia.

Y, como diría Tom Waits: Te contaré todos mis secretos, pero te mentiré sobre mi pasado. (en Tango till they're sore del gran Rain dogs)

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_coleccion?id=78

Instagram Aljoscha Blau

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miércoles, 10 de febrero de 2021

Entradas en azul. Davide Cali y Serge Bloch (il.). El hilo de la vida. Ediciones B

 

Título: El hilo de la vida

Autor: Davide Cali

Ilustrador: Serge Bloch

Traducción: Equipo Ediciones B

Editorial: Ediciones B

Año: 2006

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 12 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Después del pequeño recordatorio a un autor esencial como Tomi Ungerer, turno para otro autor con una trayectoria consolidada en el ámbito de la LIJ como es Davide Cali y, recientemente, también firma como parte del colectivo Cornelius con el último título para Océano Travesía, el álbum El día de las ballenas (2020). En este caso, acompañado por Serge Bloch con el que repetiría con acierto con El enemigo (2007) y, con este El hilo de la vida (que también contiene una referencia al conflicto bélico) nos adentramos de nuevo en las cuestiones existenciales y la finitud cíclica. Los elementos que emplean ambas obras son similares, trazos sencillos sobre el blanco del álbum dominando el formato, la imagen de recortes y el empleo del rojo en contraste. 

En este álbum, aún más minimalista que en El enemigo. Con una disposición en horizontal y con el formato desde la portada simulando un sobre, representa perfectamente una misiva sobre anhelos de su protagonista que nos narra en primera persona (el libro empieza con “Espero hacerme mayor…”). De la misma manera que en Noche de tormenta mencionábamos a Shel Silverstein y La parte que falta, en este caso podemos repetir la mención al estadounidense con su El árbol generoso y la secuencia de la infancia, juventud, madurez y vejez. En este caso el hilo conductor no parte de un elemento natural, sino de un hilo rojo posible alusión a la leyenda oriental que también tuvo por aquella época una traslación cinematográfica con la película Dolls (2002) de Takeshi Kitano o musical con el disco de la banda escocesa Arab Strap titulado The Red Thread (2001).

Portada reedición 2017

Esta leyenda nos explica que estamos predestinados por la unión de un hilo imperceptible e inquebrantable a nuestras personas queridas (desde la descendencia hasta nuestra pareja). En el libro-álbum no es exactamente una adaptación de esta leyenda, aunque vemos imágenes como el matrimonio entre el protagonista y su esposa representados con este simbolismo del hilo rojo (o cuando con ese hilo rojo se adentra en el bosque deseando encontrar el amor y, ya que estamos, nombrar In the mood for love). Podríamos escoger la mitología griega, pero el hilo en el diccionario cuenta con una riqueza de acepciones y locuciones que nos pueden guiar por el tránsito del protagonista.


Estirando el hilo para crecer, el lazo de su madre, el hilo rojo del jersey, el cordón de terciopelo en la cola de un cine, las guirnaldas decorativas de Navidad y, con mucho más impacto visual: la vía sanguínea y el cordón umbilical. El retrato de una vida de anhelos, alegrías y tristezas, desavenencias y reconciliaciones, soledad y espera, reencuentros y un ciclo en el que la vida y la muerte se superpone. En definitiva, el anhelo de una vida plena. Y, en esa aceptación, el brillo de la esperanza de un libro sensible y con el sentido de humor necesario para no adentrarse en las arenas pantanosas de la sensiblería impostada. Curiosamente, este álbum al igual que Noche de tormenta fue trasladado a un formato de cortometraje animado dirigido por Claire Sichez para Les films d’ici 2 en 2013.  

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.megustaleer.com/libros/el-hilo-de-la-vida/MES-097906