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lunes, 7 de marzo de 2022

Entradas en azul. Anne Brouillard. L'orage



Anne Brouillard


L’orage



Grandir, 1998

 




Reseña.

Días de tormenta. Estruendo y petricor. Llevaba tiempo con ganas de reseñar este libro de la artista belga Anne Brouillard que ya tuvo una entrada en el blog con el magnífico Trois chats. En aquella reseña ya se citaban algunos trabajos teóricos que señalaban la grandeza de un álbum como L’orage. Desde la comparación de Van der Linden (2015, pp. 72-73) de las cualidades cinematográficas con las que se articulan, especialmente, los álbumes sin palabras. En este tipo de álbumes se requiere de un lector activo, pero en el caso de L’orage la complejidad de la composición del espacio y de la secuenciación temporal es todo un desafío. Beckett (2018) también citaba a esta narrativa sin palabras como un perfecto ejemplo de álbumes que desafían fronteras artísticas bajo el término “crossover picturebooks”.

“Wordless crossover picturebooks are multilayered texts that present a complex and enigmatic form of narration with an endless possibility of meanings. Each reader brings his or her own personal knowledge and experience to the interpretation of the visual images and the construction of the narrative.” (p. 213)

Este desafío tridimensional queda perfectamente analizado por Nières-Chevrel (2010) con un capítulo entero en el que desmenuzar cada acontecimiento que nos asalta en la doble página. La organización de la secuencia tomada con libertad y empleando para cada punto narrativo una diferente estrategia de ordenación interna desde la doble página, página sencilla, múltiples viñetas relacionadas en diferentes direcciones de lectura, con páginas previas o con diferentes ampliaciones focales. Inclusive, Meunier (2019) le dedica en un artículo dedicado a la autora un estudio de los movimientos del gato negro durante la narrativa.

Donde todos estos trabajos coinciden es en la ruptura de las dos dimensiones para movernos como observadores entre puertas, habitaciones y espacios. Del mismo modo, el título del álbum nos indica que estamos ante una tormenta (observamos los nubarrones entre la belleza de una tarde en un entorno rural). Cubierta y contracubierta en continuidad dibujan un precioso lienzo que nos remite a un tiempo futuro en la narración. La belleza pictórica de este álbum es otro de los reclamos para una narrativa espectacular como la calificaba Nières-Chevrel (2010, p.130). Ante un acontecimiento que nos resulta familiar, el anuncio de una tormenta, somos capaces de recordar percepciones y memorias de esos acontecimientos. Una tormenta no te puede pillar desprevenido y cuando te sobreviene sin prepararte la confusión e improvisación se adueña de ti. Improvisación suena a música jazz: a Ornette Coleman o Albert Ayler. Una tormenta bien podría ser tan impredecible como el free jazz. Sin duda, L’orage no es una narrativa visual sencilla. 


En Trois chats el aura cinematográfica se construía entre el enfoque y el plano con el suspense al cruzarse las miradas de los peces y los gatos. En Le sourire du loup (1992), con el que obtuvo una mención honorífica en la Feria de Bolonia en 1993, el juego se basaba en el zoom. De un plano panorámico que se amplía hasta llegar a la sonrisa del lobo y hacer una especie de metalepsis visual que nos remite al inicio de la panorámica. Adicionalmente, en el contenido simbólico del lobo como depredador con el color rojo.

L'orage es un álbum inteligente que fragmenta con su mirada el tiempo y el espacio, la secuencialidad y la capacidad de inferir lo que ha pasado en las páginas anteriores en relación con las imágenes presentes. Un álbum de enorme belleza que nos permite sentir la confusión de la tormenta, del sentimiento tanto en el exterior en búsqueda de cobijo, como en el espacio interior del hogar en el que el sobresalto del viento irrumpe entrando por las ventanas. El ensombrecimiento en el que aparece el rayo dividiendo la penumbra del brillo en los cristales. La cualidad tridimensional de la mirada de Brouillard para el espectador funciona para cuestionarle sobre la ubicación espacial en la que se encuentra inmerso. ¿Qué parte está viendo en las panorámicas para ubicar la casa de referencia en la que están los gatos (el negro entrando para esconderse y el anaranjado sorprendiéndose ante el aviso mientras dormía en la banqueta del piano)?. Un juego que se inicia desde el espejo con el que vemos el exterior de la casa y con el que comenzaremos nuestro viaje por los ángulos de su mirada (parece que estemos reconstruyendo la escena como en Blow up de Antonioni). Estos nos revelan los espacios en los que transitan de los felinos, la pareja de jóvenes que se ven sorprendidos en medio del campo o las vacas.


Cada acontecimiento de la tormenta es palpable en sus luces, en la dinámica que anuncia su llegada, el viento, el ensombrecimiento, el rayo, el sonido de las gotas repicando en las ventanas, el goteo incesante en los charcos, ondas expansivas en el cubo, el reflejo del cielo en los grandes charcos en la tierra. Juegos de espejos en un tiempo que fluye hasta unificarse en las últimas páginas y en el que buscar la dirección en el que las dobles páginas nos están revelando nuestra posición como observadores en el espacio. Ese movimiento queda perfectamente descrito por Nières-Chevrel (2010, p.131)

“Anne Brouillard combines this fundamental power of pictures—that is, to tell present time eternally—with the invention of a camera eye. She pictures our presence in the book in the disguise of a camera moving around in a three-dimensional space. The viewer enters a house through a half-open door and goes out of it through the window; he/she circulates at his/her free will.”


Esta reseña también surge como un ejemplo de la complejidad que implica la lectura de un álbum y sobre su análisis exhaustivo siempre se puede acudir a la tesis de Bosch (2015) entre otros trabajos académicos. El curso pasado me interesé por revisar los artículos publicados en lengua inglesa en las bases de datos Scopus y Web of Science y que acabó comprendiendo mi búsqueda al periodo 1975-2020. Esta revisión de artículos (Martínez-Carratalá, 2022) ha sido publicada en el último número de Ocnos. Revista de estudios sobre lectura por si os resulta de interés.

En conclusión, una narrativa visual como L’orage sirve como perfecto ejemplo del nivel de complejidad que implica la alfabetización visual, la comprensión multimodal de las estrategias de la gramática visual desplegadas para compartir un momento reconocible, la tormenta como un crescendo o una partitura. Desde acordes lánguidos y espaciados hasta la tensión narrativa que se desvanece ante una nueva calma en la que acabamos transformados. La lectura precisamente tiene ese poder y en las narrativas visuales no precisa de palabras para crear una obra tan sugerente y expansiva como esta.

Una grandísima joya de Anne Brouillard y que me acompañaba una tarde de tormenta en el campo mientras escuchaba con nostalgia de domingo un disco de Hope Sandoval junto a Colm Ó Cíosóig (piezas de Mazzy Star y My Bloody Valentine unidas) en Bavarian Fruit Bread (2001). Un disco con dos décadas cumplidas y con un sonido fuera del tiempo. Hay otras canciones con las que me gustaría cerrar esta entrada, pero creo que si hablamos de alfabetización visual esta sirve de perfecto colofón:




Referencias

Beckett, S. L. (2018). Crossover picturebooks. En B. Kümmerling-Meibauer (Ed.), The Routledge companion to picturebooks (pp. 209-219). Routledge.

Bosch, E. (2015). Estudio del álbum sin palabras [Tesis de doctorado, Universitat de Barcelona]. http://diposit.ub.edu/dspace/handle/2445/66127

Martínez-Carratalá, F. A. (2022). Álbumes sin palabras: revisión teórica de los artículos publicados entre 1975-2020. Ocnos. Revista De Estudios Sobre Lectura, 21(1). https://doi.org/10.18239/ocnos_2022.21.1.2746

Meunier, C. (2019). Anne Brouillard et le génie des lieux. Textyles. Revue des lettres belges de langue française, (57), 27-42. https://doi.org/10.4000/textyles.3715

Nières-Chevrel, I. (2010). The Narrative Power of Pictures: L’Orage (The Thunderstorm) by Anne Brouillard. En T. Colomer, B. Kümmerling-Meibauer, y C.  Silva-Díaz (Eds), New Directions in Picturebook Research, (pp. 129-138). Routledge. 

Van der Linden, S. (2015). Álbum[es]. Ekaré.




 

  

lunes, 22 de noviembre de 2021

Entradas en azul. Quint Buchholz. Duerme bien, pequeño oso. Lóguez

 

Título: Duerme bien, pequeño oso

Autor e ilustrador: Quint Buchholz

Traducción: L. Rodríguez López

Editorial: Lóguez

Año: 1998 (1ª ed.). Orig. 1993

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 22 x 27,7 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Debo confesar que siento una especial predilección por Jörg Müller, Anthony Browne, Alfonso Ruano, Javier Sáez Castán, Chris van Allsburg y los autores que evocan a la pintura de René Magritte (entre otros). El alemán Quint Buccholz es un claro ejemplo de esa fascinación con obras como El coleccionista de momentos o Todo tiene su tiempo (última referencia publicada del autor en Lóguez) y, en este álbum para invitarnos al sueño nos adentramos en un universo íntimo en el que describir una serie de rituales para iniciar el sueño (el cuento, la oración, la canción de cuna, los cinco besitos) reflejando toda una serie de pequeños gestos para combatir el miedo a la oscuridad.

Pero, esa noche, el oso no está cansado y hace de vigía desde la ventana de un universo en el que se refleja lo cercano y lo posible, el anhelo por el mañana y todo con un texto dulce de Buchholz en el que seguimos enumerando espacios que bajo la luz de la luna tienen un aspecto melancólico y se envuelven en sus descripciones de un realismo mágico (la aparición de la música), pequeños anhelos y preciosas estampas como el beso a la luna en la ventana. La humanización del pensamiento del oso y la aparición de un niño jugando con una carreta avisan al lector sobre la posible causa del insomnio del oso, falta algo imprescindible para que un oso concilie dulces sueños: ¿verdad?


Si en Buenas noches, luna teníamos una mirada al interior de la habitación con Duerme bien, pequeño oso tenemos una mirada fascinante al exterior con un texto que sirve para espantar todos los miedos y crear un ritual del sueño: fuera todo está en calma, todo está en su sitio y, cada ilustración con su texto en sí ya supone un fragmento onírico de una gran belleza. El detallismo de sus ilustraciones, la creación de reflejos con la ventana del oso, la luz, las atmósferas, el desenfoque del fondo para resaltar la claridad del oso en su caja, los detalles (como Winnie the Poh en un dibujo en la pared o la autorreferencia al faro en El coleccionista de momentos) con las pequeñas historias del espantapájaros, los músicos de la luna o el mensaje que ocultará la carta que flota en el globo (con la que, además, juegan las guardas del álbum). Cada página es una delicia. Un álbum imprescindible y reeditado en diferentes ediciones por Lóguez (en la entrada figura la portada de la 3ª edición de 2011) y, espero, que no deje de editarse.

Portada 2ª edición. 2002


 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_coleccion?id=127

viernes, 1 de octubre de 2021

Entradas en azul. John Mardsen y Shaun Tan. Los conejos. Barbara Fiore

 

Título: Los conejos

Autor: John Mardsen

Ilustrador: Shaun Tan

Traducción: Carles Andreu y Albert Vitó

Editorial: Barbara Fiore Editora

Año: 2009. Original: 1998

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24 x 31 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

“Girl B: …because the rabbits are more like humans.” (p. 305)

(Arizpe et al., 2014)

 

Es raro empezar esta reseña con una cita de un artículo académico de una participante de 10 años que aparece en la investigación de Arizpe et al. (2014). En diferentes entradas, desde el comienzo del blog, aparece citada la investigadora Evelyn Arizpe por su aproximación a la migración y el estudio de la interpretación de la narrativa visual por los lectores infantiles y juveniles. El fragmento de esta participante tiene un contexto dentro de la conversación del artículo, pero encapsula perfectamente el reflejo de nuestra humanidad. Los conejos de John Mardsen y amplificado su poder sugestivo con las ilustraciones de Shaun Tan es uno de los ejemplos claros de literatura para todas las edades y la aproximación a temáticas controvertidas (en este caso, el reflejo de la colonización). En ese plano, también se pueden inferir otras lecturas y consecuencias del proceso ligado a la colonización por parte de otra investigadora centrada en el desarrollo de la conciencia ecológica como op de Beeck (2005, p.281) en el que hablaba de los álbumes de Mardsen y Shaun Tan como “stunning picture books dealing with environmental devastation and class politics”. Como ven, las lecturas pueden encontrar en sus receptores diferentes capas de significado gracias a los espacios para la interpretación entre texto e ilustración (especialmente en la naturaleza metafórica y surrealista de Shaun Tan) y, esencialmente, que los conquistadores se han definido históricamente por su impacto devastador: sobre la población, el medio ambiente y la cultura nativa.

Uno de los primeros álbumes ilustrados del australiano Shaun Tan fue junto al texto de John Marsden, en el que narraban metafóricamente la colonización inglesa de las antípodas oceánicas. Como es habitual en la web de la editorial encontramos aclaraciones de Shaun Tan al respecto de esta aproximación temática que podéis leer en el hipervínculo.  Los conejos, es un álbum con un texto breve que complementa la expresividad de las ilustraciones de Shaun Tan y, de nuevo, esa economía prestigia al lector que debe complementar esos espacios narrativos con la inmensidad que suponen las ilustraciones a doble página. Una auténtica joya que, por suerte, la editorial Barbara Fiore tradujo una década después de su publicación original en 1998.

En la narración, se presenta el impacto de la llegada de los conejos (“llegaron por el mar”) a las tierras donde habitaban los marsupiales (numbats, especie autóctona). Esa entrada esplendorosa descrita con el imaginario fantástico del ilustrador en un buque de proporciones infinitas inicia el desembarco de los conejos ataviados en vestimentas que recrean la indumentaria señorial europea. Esta contrasta con la de la especie nativa en los árboles, sin sofisticación y que se verá sometida a la represión de la especie dominante de la tecnología (como siempre, con una carga distópica y simbólica apabullante), como representación del poder de una sociedad sobre otra.

Las consecuencias, relatadas como un diario del diario de una especie, dibujan el paso del tiempo y empleando un lenguaje metafórico (“los conejos llegaron hace muchos abuelos atrás”) en el que comentan la primera llegada de una expedición en el que la interacción entre especies estaba enmarcada por el acercamiento de dos culturas y el trato humano entre ambas especies. También una advertencia de los ancianos del lugar sobre la incomprensión del extranjero sobre el modo de vida nativo. Este aspecto del inicio de la narración es fundamental por la importancia del distanciamiento de la mirada etnocéntrica sobre la intercultural.

A partir de ese momento de placidez y advertencia, la llegada del galeón y el inicio del conflicto. En este, se relata a la perfección el modelo de colonización en el que se instala una sociedad y relega a la otra a la periferia. Una situación que, además, está basada en la colonización de aquellas tierras y, por este motivo, introduce el valor de la memoria histórica en el aula de una manera metafórica. El dramatismo del texto se entremezcla con la habilidad de Shaun Tan para la recreación de un espacio de fantasía y sutileza por los detalles incorporados en las ilustraciones, con un simbolismo que está presente en toda su obra.

La pérdida de la batalla entre ambas especies muestra como la dominante se apodera del terreno, sus recursos naturales e incluso su descendencia. Sometimiento que lleva aparejado el inicio de la industrialización y la decadencia de la naturaleza, mediante el cambio de tonalidades ensombrecidas y pardas. En ese momento, el diario de la memoria de una especie comienza a cuestionarse dónde fue todo aquello que caracterizaba a su tierra, su naturaleza y fauna, y una pregunta final: ¿quién nos salvará de los conejos?

Otro aspecto esencial en la ilustración, en el que se emplea la doble página, es el empleo de la fragmentación narrativa para la descripción de los breves textos que relatan la lucha entre las dos especies (tan desigual) y el empleo de objetos para diseminar la narración entre los objetos. Del mismo modo, el empleo de la perspectiva y la simetría en la colonización de los conejos muestra el mundo que llega: ordenado y cuadriculado como manera de representación de la postura colonizadora e intransigente que traslada los principios de “su cultura” a otra.

En conclusión, además de una obra de arte de Shaun Tan, este álbum sigue posibilitando las preguntas en la narración y la relectura por la gran cantidad de detalles insertos. Un texto sencillo que resuena en el gran espectáculo que plantean las ilustraciones para narrar, nada más y nada menos, el proceso de represión de una cultura sobre otra. Una mirada etnocéntrica que no permite el reconocimiento del resto de culturas, expulsándolas y reduciéndolas a meros recuerdos (que si no preserva la memoria) se diseminarán como pétalos en la rosa de los vientos.

Finalmente, siguiendo con la temática de la migración y los colonos, una recomendación cinematográfica con las películas de Jan Troell que muestran este proceso en dos películas: The Emigrants (Utvandrarna, 1971) y su continuación argumental The New Land (Nybyggarna, 1972) con actores tan emblemáticos como Max von Sydow y Liv Ullmann.

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.barbarafioreeditora.com/catalogo/libros/los_conejos

Instagram Shaun Tan

https://www.instagram.com/shauncytan/

Referencias

Arizpe, E., Bagelman, C., Devlin, A. M., Farrell, M., & McAdam, J. E. (2014). Visualizing intercultural literacy: engaging critically with diversity and migration in the classroom through an image-based approach. Language and Intercultural Communication, 14(3), 304–321. https://doi.org/10.1080/14708477.2014.903056

op de Beeck, N. (2005). Speaking for the Trees: Environmental Ethics in the Rhetoric and Production of Picture Books. Children’s Literature Association Quarterly, 30(3), 265–287. https://doi.org/10.1353/chq.2006.0002

martes, 28 de septiembre de 2021

Entradas en azul. Isol. Intercambio cultural. Fondo de Cultura Económica

 

Título: Intercambio cultural

Autora e ilustradora: Isol

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Colección: A la orilla del viento/ Los primerísimos

Año: 1998. 2ª ed.: 2010

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 22 x 17 cm. Tapa blanda.

Idioma: castellano

Reseña:

Otra de las constantes en el blog son las reseñas dedicadas a la obra de Marisol Misenta y que nunca nos cansaremos de recomendar. Esta semana, con la temática de embarcaciones en el libro álbum, tomamos de entre todos sus álbumes este Intercambio cultural por su conexión con una obra clásica de la LIJ que les resultará familiar en el argumento. Como es habitual en su obra, la ruptura de convenciones desde unos personajes que tienen una mirada del mundo alejada de una infancia adormecida por la moral impuesta por el adulto. En este caso, Julito (en la mayoría de obras de Isol se les da nombre a sus personajes) es el que enfrenta un mundo de convenciones de una generación que creció con la pantalla como referente educacional y de entretenimiento (esa denuncia que también querían hacer series como Los Simpson de una cultura americana frente a la lobotomía de la pantalla) y que, desmontará por su capacidad para aventurarse en el polo opuesto: la selva y la naturaleza.

Sobre Intercambio cultural, hay análisis como los de Rabasa y Ramírez (2012) que señalan esa constante en los personajes de Isol como elementos que tensionan e ironizan sobre preceptos adultos (ocupados por sus quehaceres cotidianos y desmemoriados de su infancia). Un aspecto que también analizaba Gagliardi (2014) en la comparación de Isol con Silvina Ocampo a nivel semántico “el uso del lenguaje en sus sentidos literales o figurados; la hipérbole; la presencia de la crueldad y el humor negro; las fluctuaciones en la enunciación” y la capacidad para representar la visión empática con el sentimiento de la infancia desmontando las convenciones adultas sobre esta. Algo que también reconocemos en otras influencias confesadas por Isol: María Elena Walsh y Quino.

Los rasgos de la obra de Isol en Intercambio cultural aún se encontraban en el estado de refinamiento, inicialmente en blanco y negro y en su segunda edición a color, y se une a la tripleta inicial con Vida de perros (1997), Cosas que pasan (1998) y Regalo sorpresa (1998) que serían los inicios de una autora que recibiría el Premio Memorial Astrid Lindgren en 2013. La historia de Julito es la de un niño que está durante horas sentado frente al televisor. A su alrededor no aparece ningún adulto, ningún rastro de la familia: solo la pantalla. Seguramente esto les recordará situaciones de infancia o no tan lejanas como cuando se le endiña el móvil a la criatura porque está aburrido y quejoso en una terraza mientras la familia y amistades están repantingadas con sus consumiciones y conversando sobre cualquier tema intrascendente. Ojo, no estoy criticando la tecnología, sino que la única herramienta afectiva sea el chute de vídeo de YouTube como anclaje a la silla.

Súbitamente un anuncio en la pantalla y la invitación a experimentar un intercambio cultural durante una semana. En el anuncio leemos entre exclamaciones: “¡Y viva otra vida!”. Volvemos a otro espacio común en la obra de Isol: la alteridad. El destino de Julito es un viaje a África y, con quien intercambiará su lugar en el mundo, será con Bombo: un elefante. Este hilarante encuentro nos sirve para que el elefante se quede en soledad frente al televisor durante una semana (y sus efectos en la mirada con espirales al final de este tiempo). Julito, se dirige a África en una embarcación y cuando conoce a la familia elefante de Bombo les dice entre exclamaciones: ¡y no soy ningún ratón! A partir de ese momento, pasará una semana en el lado salvaje entre elefantes, monos, jirafas y cocodrilos sobre los que saltará, mirará el atardecer y domará elefantes. ¿Le recuerda esta situación a un clásico de la LIJ? ¿Podrían pensar en ese viaje de diversión sin límite de Julito y el de Max hacia el lugar donde viven los monstruos?

Finalmente, Julito vuelve a la tranquilidad de su hogar, de su sillón y, ahora la televisión le aguarda con una película de la selva (“pero ya la había visto”). Momento para cerrar los ojos y, de nuevo, ver cómo se transforma su sillón en un espacio soñado como niño. Para finalizar, una bella extensión de las consecuencias de esa semana en Bombo que cierra con un finísimo sentido del humor. Otro juego que propone Isol es la manera en la que emplea el encuadre para jugar con los personajes: frente a la libertad que ocupa toda la página (o doble página) de la selva, las viñetas cuadradas que simulan la televisión para representar lo limitado del espacio frente a la pantalla como una pequeña prisión. Inteligente en la sátira adulta y una lectura jugosa para el lector infantil. En futuras entradas seguiremos navegando por las joyas de Isol.

Y, para finalizar, un poema de Shel Silverstein de Hay una luz en el desván: Canales

El canal uno carece de todo interés.

El canal dos solo da noticias y adiós.

El canal tres, todo al revés.

¿Y en el cuatro?: Demasiado teatro.

El canal cinco, saltos y brincos.

El canal seis estropeado lo tenéis.

El canal siete y el canal ocho,

pelis viejas para abuelos muy pochos.

El canal nueve no me conmueve,

¿Y en el canal diez?: "La vida de un pez."

¿Qué te parece si hablamos, solo por esta vez?

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.fondodeculturaeconomica.com/Ficha/9789681662615/F

Instagram Isol

https://www.instagram.com/isolmisenta/?hl=es

Referencias

Gagliardi, L. (2014). El borde y los desbordes : Algunos vínculos entre las narrativas de Isol y Silvina Ocampo. VI Jornadas de Poéticas de la Literatura Argentina para Niñ@s, 19 y 20 de septiembre de 2014, La Plata, Argentina. EN: Actas. La Plata: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Departamento de Letras. Cátedra de Didáctica de la Lengua y la Literatura II. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.3732/ev.3732.pdf

Rabasa, M. y Ramírez, M. M. (2012). Universol o Isol y la ruptura de convenciones. En V. Sardi y C.E. Blake (Eds.), Un territorio en construcción: la literatura argentina para niños (pp.215-219). Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación UNLP.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Entradas en azul. Arnal Ballester. No tinc paraules. Media Vaca

 


Título: No tinc paraules

Autor: Arnal Ballester

Editorial: Media Vaca

Año: 1998

Páginas: 120

Encuadernación y formato: 18,5 x 23 cm. Tapa dura

Idioma: prólogo en castellano

Reseña:

De oca a oca y tiro porque me toca. Tal vez ahora no tenga mucho sentido, pero a lo largo del día cobrará sentido. Para hoy, miércoles, el hilo conductor de las entradas es Arnal Ballester y tres referencias en los que profundizar en el arte de su propuesta gráfica estilizada, pop y que ya señalaba algunos aspectos con la ilustración en su excepcional colaboración con Teresa Durán en Pim Pam Pum Poma. En esta ocasión, tres entradas centradas en su faceta como ilustrador y, para esta primera entrada, como autor en el excepcional No tinc paraules, primera referencia de la no menos excepcional editorial Media Vaca y de cuyo catálogo seguiremos desgranando reseñas.

Un libro que también se expresa con la libertad del álbum y que, atendiendo al título del manual de Beronä (2008), también podría considerarse una novela gráfica en el análisis que hace de las obras sin texto que empleaban la técnica de la xilografía con el análisis de las obras de Lynd Ward, Otto Nückel, Helena Bochoraková y Frans Masereel (en 1920 publicó Historie sans paroles). Una referencia que no es gratuita al relacionarse directamente como inspiración en este No tinc paraules que se sirve del imaginario pop, art-decó y cubista de Arnal Ballester y, por extensión, el uso de esta técnica conectada con el uso a principios del siglo XX por artistas del expresionismo alemán.

Un zoom que nos aproxima a la redefinición del espacio del lector con la imagen siempre colocada en la parte derecha de la narración y que nos muestra el ejercicio metaficcional en el que el tiempo es un juguete (como un globo atado con un hilo) para un protagonista que deambula feliz por el mapa de un territorio cuyos elementos aparecen y guían la narración. Un análisis mucho más exhaustivo se puede leer en el artículo de Estrella Sánchez Marcos en 2010 con el título Representaciones de un mundo complejo: No tinc paraules de Arnal Ballester (curiosamente el artículo se encabezaba con una dedicatoria “Para Teresa Durán”).

Esto me lleva al prólogo y la información de la editorial sobre el artefacto que tenían en sus manos: un libro sin palabras. Y, de nuevo, se ironiza sobre la pugna entre el utilitarismo y el valor pedagógico que debe tener un libro para un lector modelo pasivo, frente a la consideración de un objeto estético-literario en el que el lector debe construir el significado de los elementos en juego y, en este caso, un soporte visual como elemento principal.

Un barco que llega al puerto, una tripulación circense, estancias surrealistas, jolgorio, baile, asombro, extrañeza, simbolismo folklórico y elementos subversivos que profundizan en la diversión de las estampas como el faquir que se recuesta en una cuchilla de afeitar. Un lugar en el que el protagonista, a la vez que el lector, debe reconocer las reglas de un espacio indeterminado con elementos reconocibles y mutados hasta la vuelta en la que se apodera del tiempo y del espacio para volver al punto de partida. Imágenes para perderse una y otra vez, lecturas propias e intransferibles de una referencia imprescindible.

Primera parada en el viaje por Arnal Ballester. En los enlaces inferiores hay más información adicional, como la descripción del proceso del propio autor sobre las ideas que se planteó en su proceso creativo y, que también recapitula todas las distinciones recibidas:

Fiel a su título, este libro no tiene texto y cada lector o lectora dará sentido a las imágenes que pasan por delante de sus ojos. Fue selección White Raven 2000 y el Banco del Libro de Venezuela (en 2000) y el Salon du Livre de Jeunesse de Montreuil (en 2001) lo incluyeron también en su selección de los mejores libros. La exposición conmemorativa de los 50 años de la Feria de Bolonia de Libros para Niños, Artists and Masterpieces of Illustration, en 2016, lo presentó como el libro de 1998.

(Web de Arnal Ballester)


Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.mediavaca.com/es/libros-para-nianos/no-tinc-paraules

Web de Arnal Ballester

http://www.arnalballester.com/project/no-tinc-paraules/

Entrada de la editorial Media Vaca sobre el libro

https://www.mediavaca.com/es/lecturas/no-tinc-paraules

Vídeo conmemorativo en 2004 como homenaje a La Pedrera de Gaudí


LA PEDRERA from Arnal Ballester on Vimeo.

Referencias

Beronä, D. (2008). Wordless books. The original graphic novels. Abrams.

Sánchez Marcos, E. (2010). Representaciones de un mundo complejo: No tinc paraules de Arnal Ballester. Bellaterra Journal of Teaching & Learning Language & Literature Vol. 2, 1, March 2010, 17-34