domingo, 27 de diciembre de 2020

Entradas en azul. Jon Klassen. Trilogía del sombrero

 


La trilogía del sombrero de Jon Klassen (Winnipeg, 1981) se ha convertido en uno de los clásicos de esta década en la LIJ. Su carrera comenzó en otros territorios, dentro de la animación cinematográfica (como parte del equipo gráfico que desarrolló Kung Fu Panda o Coraline), recordándonos la historia de otros autores emblemáticos que llegaron a la literatura infantil y juvenil que se iniciaron en el ámbito publicitario en la época dorada de la ilustración y, en este caso, el auge de las películas de animación.

Este bagaje lo narra el propio autor en una charla (en este enlace) sobre sus inicios y motivaciones para acabar en el ámbito de la literatura infantil y juvenil. En el que gracias a esta trilogía y la colaboración con Mac Barnett en diferentes títulos ha alcanzado ya una categoría de referente por sus ilustraciones (y la expresividad de sus personajes con la mirada) y por las historias que acompaña, repletas de irreverencia y humor negro.

En esta entrada se inicia un repaso por sus obras publicadas (en las que la autoría de texto e imagen recaen sobre él) y se introducen aspectos sobre su creación a través de las entradas en su blog o charlas que ha realizado explicando sus libros, dado que estos ya han sido suficientemente analizados en otros medios digitales. 


Título: Yo quiero mi gorro

Autor e ilustrador: Jon Klassen

Traductora: Pepa Montano

Editorial: Milrazones

Año: 2012

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 21 x 27 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Título y fecha original de publicación: I want my hat back. 2011

Referencia: Klassen, J. (2012). Yo quiero mi gorro. Milrazones.

Reseña:

Después de su paso por Dreamworks y la animación cinematográfica, su faceta como ilustrador de tres libros (Cat’s night out de Carolyn Stutson, La casa en los árboles de Ted Kooser y La oscuridad de Lemony Snicket) dejan paso a la creación de su primer libro. En sus charlas comenta como surgen los personajes a partir de una serie de tarjetas de felicitación que había creado y cómo estos se convierten en los personajes de esta divertida historia. Esta es otra de las cualidades que Klassen expresa en las charlas, la capacidad para conseguir plasmar ideas antiguas hasta un cauce en el que siente que esas creaciones encuentran su lugar. Además, cuando señala las bondades del formato del libro-álbum por la capacidad de liberar un espacio entre texto e imagen para la construcción del significado (y un problema cuando se han llevado los libros infantiles a la pantalla).

Tarjeta de felicitación

En Yo quiero mi gorro (recientemente reeditado por NubeOcho como Yo quiero mi sombrero) la dinámica de las imágenes y el texto juega con el minimalismo de los recursos desde una secuencialidad basada en el humor y extrañamiento por lo estático de su composición (como si fuera un flipbook para crear el efecto de animación). A medida que nos adentramos en la búsqueda de su gorro, el personaje principal se mantiene en el mismo lugar en la página y con una expresión invariable. De la misma manera, sucede con las interacciones en el texto, con una estructura repetitiva en la que pregunta si han visto su sombrero y, después de sus respuestas, agradece y relativiza la falta de información.

Este aspecto del texto es curioso en la traducción al castellano. En la versión original, todas las interacciones se finalizan con “Ok. Thank you anyway” que nos invita a una imagen del personaje menos tajante que en la versión castellana “Gracias. Adiós”. En parte, puede tratarse como una opción del traductor para subrayar el aspecto humorístico y aportar mayor dinamismo a partir de términos más tajantes que lacónicos.

En todas las interacciones se repite la estructura excepto con el conejo, donde el texto cambia de color (rojo) y se extiende en la respuesta andándose por las ramas (una manera de evasiva típica para detectar la mentira) sirviendo de contradicción a la imagen en la que vemos un sombrero (para mantener el suspense, se introduce el testimonio de la serpiente ofreciendo la descripción de un sombrero azul y redondeado, un bombín, que ha visto y que el oso reconoce que su sombrero no es ese). Una pista para el lector que está inmerso en la búsqueda del oso que se repite como un mantra.

El rojo será el desencadenante de las acciones que resuelven el conflicto: descubrir que ese era su sombrero. El rojo invade la página (Klassen juega con ideas del cartoon irreverente) pese a que la expresión del oso permanece invariable. Esa era otra de las decisiones artísticas que tomó para enfocar esa parte de la historia, desprender de una expresión de ira al personaje para el desenlace. Esa fórmula del extrañamiento de la corrección del oso durante todo el libro se rompe para devolverlo a su propia naturaleza (un oso no es precisamente un cachorrito inofensivo) para restituir de manera silente con el estilo de un duelo del cine western (con el cruce de miradas entre el conejo y el oso) el conflicto.

Una resolución irreverente para el discurso infantilizado y que pone incómodo al adulto, pero que divierte horrores a los más pequeños desprovistos de esos conflictos moralistas adultos. Además, nuestro protagonista no siente ningún remordimiento y simplemente expresa su felicidad por encontrar su gorro. Finalmente, una coda con el juego de la mentira y la evasiva para enfatizar el sentido humorístico y relativizar la venganza llevada por parte del oso cuando aparece la ardilla preguntando por el conejo.

Yo quiero mi sombrero es un libro-álbum que nace de un espíritu gozoso y, especialmente, por la manera en la que conduce a un clímax narrativo que es una auténtica delicia visual, contenida y que implica en ese juego al lector como un detective que pretende descubrir dónde está el sombrero y quién lo tiene.




Título: Este no es mi bombín

Autor e ilustrador: Jon Klassen

Traductora: Paz Gil Soto

Editorial: Milrazones

Año: 2013

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 21 x 29 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Título y fecha original de publicación: I want my hat back. 2012

Referencia: Klassen, J. (2013). Este no es mi bombín. Milrazones.

Reseña:

El siguiente título de la trilogía nos lleva a un nuevo sombrero, el bombín azul y redondeado que vio la serpiente en el anterior libro. En esta ocasión, la narración se encuentra localizada en las profundidades marinas y continua el juego de suspense con la estrafalaria secuencia de un pequeño pez que ha robado el sombrero a un pez gigante que estaba dormido. En el texto, la voz del pequeño pez nos cuenta sus fechorías y los planes para salirse con la suya. En esta ocasión, la función disyuntiva (o de contrapunteo) es la que da pie al ejercicio humorístico de manera que alternamos los planes del pequeño pez, su fantasía, y la realidad del pez gigante que desmonta sus argumentos haciendo cómplice al lector de esta persecución en el libro. Y, de nuevo, la resolución opta por la vuelta al realismo para resolver el suspense y, pese a no mostrarse en la imagen, el silencio del texto nos indica perfectamente qué ha pasado.

Con este álbum invierte en muchos aspectos las características del libro anterior. En primer lugar, el formato pasa de una presentación vertical hacia la horizontalidad y una secuencia de nuevo a cámara lenta para generar esa tensión en la trama (simple y tremendamente efectiva). Su idea inicial partía de un grupo de peces molestos (Ten Bad Fish), como una idea de pandilla al estilo oeste (muchas veces habla del suspense en las películas de Hitchcok como Psycho, como referente para establecer el clima en sus libros) y que, finalmente, se encontrarían con un gran pez que se los comería uno a uno, al estilo de los libros para contar (me imagino un estilo humorístico como el de Janosch en Todos mis patitos). Esta historia, que le parecía demasiado oscura, fue propuesta al editor que le propuso que se centrase en los aspectos que le resultasen más divertidos. Y, en esa reducción, consiguió un libro que le valió con distinciones relevantes en la LIJ como las medallas Caldecott y Kate Greenaway (además de un número de ventas notable), siendo el primer autor en conseguir tales distinciones en un mismo año.

De nuevo, la sencillez de su propuesta y la secuencia narrativa que reitera el juego de contradicción (como otros clásicos como El paseo de Rosalía de Pat Hutchins) construyen un clásico que también prestigia al lector al introducirle a los primeros lectores al juego paródico mediante la disyuntiva (junto a otros mecanismos que se han empleado como la parodia mediante la intertextualidad o la metaficcionalidad) para la creación de humor. Y, de nuevo, rehuir la infantilización desde la irreverencia. En esta charla con niños en Australia ofrece explicaciones de la creación de cada uno de los títulos de la trilogía.

Jon Klassen storytelling workshop


Título: Encontramos un sombrero

Autor e ilustradora: Jon Klassen

Traductor: Jesús Ortiz Pérez del Molino

Editorial: Milrazones

Año: 2016

Páginas: 50

Encuadernación y formato: 20 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Título y fecha original de publicación: We found a hat. 2016

Referencia: Klassen, J. (2016). Encontramos un sombrero. Milrazones.

Reseña:

La última entrada de la trilogía es, en cierto modo, el colofón perfecto a dos títulos que se han convertido en clásicos de esta década pasada. Curiosamente es el título menos reconocido en cuanto a premios, pero para quien escribe contiene muchos de los aspectos más entrañables de Klassen. En el tour de presentación de este título, compartió fechas con otra autora, Carson Ellis, que presentaba su maravilloso y destrenillante ¿Mau Iz Io?

En esta ocasión, las protagonistas son una pareja de tortugas y el ritmo se ralentiza temporalmente al igual que sus pasos. Aunque el ritmo de la secuencia es similar a los dos anteriores, el tiempo que tardan las tortugas en desplazarse provoca que el paisaje se muestre en tres capítulos. El primero, encontrando el sombrero, se desarrolla durante la mañana (en la planicie desértica) y en el que el diálogo nos ofrece de nuevo una propuesta estática en la que observamos el ridículo aspecto de cada una de las tortugas con el sombrero, así como la amistad y cortesía cuando necesitan decidir qué hacer cuando solo hay un sombrero que les sientan tan bien, pero ellas son dos. El sombrero, se convierte en el centro de sus miradas que son el vehículo de interpretación narrativa en ausencia de texto.

El segundo episodio, contemplando la puesta de sol, nos introduce en el centro del conflicto con la mirada de deseo de una de las tortugas hacia el gorro. De nuevo, el texto contradice a la imagen en la que ya adivinamos sus intenciones y deseos. Finalmente, el tercer episodio, nos revela las intenciones de la tortuga que desea el sombrero y necesita escabullirse mientras la otra está durmiendo. En ese diálogo, se revela el sueño de la tortuga y que desmonta la ambición de su amiga. Con una resolución simbólica y, de nuevo, con el hieratismo en la manipulación de sus personajes y la ampliación focal encuentra un final perfecto y onírico. Un broche perfecto para una trilogía que, recientemente Jon Klassen, también ha publicado en su cuenta de Twitter los bocetos de su propuesta inicial.

https://twitter.com/burstofbeaden/status/1342265980957941761

En definitiva, la obra de Jon Klassen (como autor e ilustrador) se ha instalado como un nuevo clásico contemporáneo. En cierto sentido, hay un aspecto naive de los libros infantiles que realizó Paul Rand (junto a Ann Rand) distinguible en sus personajes, pero con el beneficio del uso de la luz y el tratamiento de las texturas y el color en sus libros que esta semana serán los protagonistas de las entradas que pondrán cierre a este 2020. Para 2021, tenemos también la buena noticia de la publicación de su nuevo libro propio titulado The rock from the sky, que tiene al armadillo (el personaje más confuso de su primer libro) como protagonista y con 96 páginas de extensión. Buenas noticias para todos los que disfrutan de sus aventuras.



Fran Martínez

Twitter 


Web del autor: https://jonklassen.tumblr.com/

Perfil de Twitter: https://twitter.com/burstofbeaden

Web de la editorial:

  • Quiero mi sombrero

Milrazones: http://www.milrazon.es/Libros/Yo-quiero-mi-gorro-Jon-Klassen-I-want-my-hat-back.aspx

NubeOcho: http://nubeocho.com/index.php/en/catalogo-2/674-yoquieromisombrero-lat

  • Este no es mi bombín

Milrazones: http://www.milrazon.es/Libros/Este-no-es-mi-bombin-Jon-Klassen.aspx

  • Encontramos un sombrero.

Milrazones:http://www.milrazon.es/Libros/Encontramos-un-sombrero-Jon-Klassen.aspx

  • Entrevista sobre la trilogía y su proceso creativo en 2016:

https://blog.picturebookmakers.com/post/152596041611/jon-klassen


Entrada en azul. Iwona Chmielewska. El problema

 

Título: El problema

Autora e ilustradora: Iwona Chmielewska

Traductora: Gemma Gallardo

Editorial: mtm editores

Año: 2017

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 21 x 27 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Título y fecha original de publicación: An accident. 2010

Referencia: Chmielewska, I. (2017). El problema. mtm editores.

Reseña:

En los últimos años, el nombre de Iwona Chmielewska se ha colado en las listas de candidatos para los premios más importantes de la LIJ (Astrid Lindgren y finalista en el Premio Hans Christian Andersen en 2020 y en la selección inicial para 2022), además de recibir distinciones en los certámenes más importantes como la Feria de Bolonia (por Ojos en 2013 y Lullaby for Grandmother en 2020) y la lista de los White Ravens. Elogios a la obra de la artista polaca que repite de nuevo este año en la lista de candidatos a tales premios. Es interesante sondear estos listados para adentrarse en las publicaciones más destacadas dentro del maremágnum editorial.

Dentro de sus obras publicadas en castellano (Dos personas y La caja azul/el bastón azul en 2009 y Ojos en 2015) encontramos una serie de libros donde la inventiva de la relación entre texto e imagen fluye complementándose en sus significados y realzando con sensibilidad cuestiones personales como las diferentes maneras de percibir el mundo. Con El problema, la ecuación y la situación se nutre de las mismas características y, de nuevo, es un acierto conceptual. Si con Ojos, nos cuestionaba sobre las diferentes maneras de percibir el mundo, con El problema nos adentra en el diálogo interno de un personaje que ha dejado una mancha con la plancha en el mantel preferido de su madre. Esa voz no se materializa en sus páginas y nos deja frente al proceso mental de su protagonista regalándonos un juego a partir de la mancha en el mantel para complementar el significado del texto con ilustraciones que completan el contenido simbólico de las palabras.

En el paratexto que acompaña la pequeña camisa del libro se puede leer: “una historia sobre cómo transformar los problemas en una oportunidad”. Por extensión, en la información relativa a este álbum siempre se destaca la palabra “creatividad”. Esta asociación no es fortuita si recordamos uno de los tests clásicos de los años 70 para medir la creatividad: el test de Pensamiento Creativo de Torrance (con diferentes formulaciones desde los años 60 desde la escuela cognitivista). En este, entre sus diferentes pruebas, se puntuaban las producciones sobre cuatro variables (fluidez, flexibilidad, originalidad y elaboración) de los dibujos que se realizaban a partir de la entrega de la figura de un óvalo verde para que realizasen un dibujo a partir de este. Aunque por salir del formalismo de los estudios psicológicos, Anthony Browne también hablaba de estas posibilidades como "El juego de las formas".

Esta dinámica es la que siguen las ilustraciones que observamos con la mancha (en el texto “esa mancha era invencible” la mancha se convierte, con el dibujo de brazos y piernas, en un forzudo). El juego de significados en los dos lenguajes (textual y visual) está sabiamente ejemplificado e invita al lector al paso de página para sorprenderse con una nueva idea. En ese sentido, el libro también cuenta con un cuadernillo adicional con diferentes plantillas para realizar nuevas creaciones.

Imagen de la editorial

Pese a que este tipo de tests se siguen empleando por los servicios psicopedagógicos, la creatividad es una variable de estudio que opera desde el misterio en los estudios de psicología y, lo más sensato es un enfoque multivariable en todo caso. Si el juego con la imagen tiene este aspecto curioso para analizarla desde la psicología, también se puede valorar el texto desde otro postulado (que al igual que el de Torrance, discutible en esta época) con la Teoría de las 5 fases del duelo de Kübler-Ross.

Estas cinco fases (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) están de alguna manera expresadas en el texto. En el momento que descubre la mancha en el mantel y proyecta su preocupación por estropear el mantel favorito de su madre, conocemos los pensamientos que le llevan desde el abatimiento por su descuido y los textos siempre muestran el “no” como marco mental y que marca el enfado por su descuido. Posteriormente, comienzan otras soluciones como culpar a otra persona del descuido (hermano, abuelo o el viento) y, tras esos pensamientos quedan las páginas relativas a la depresión (expresada a través de la vergüenza y tierra trágame). La parte final se centra en desmontar este viaje y la búsqueda de soluciones que encontrará finalmente la necesidad de aceptar el error ante su madre. Y, la resolución del conflicto (restitución) es sencillamente emocionante.

El problema es un libro-álbum inteligente y divertido que propone un imaginario simbólico repleto de sensibilidad con una propuesta artística exquisita y minimalista (en textos breves y precisos a los que se une el empleo sobre el blanco de dos colores en pastel: amarillo crema y azul grisáceo) que nos lleva a pensamientos típicos de la infancia, pero que son atemporales y universales.

Fran Martínez

Twitter


Web de la editorial: https://mtm-editor.es/producto/el-problema/

Web de la autora:  https://iwonachmielewska.pl/en/biografia-iwony-chmielewskiej/

Booktrailer edición francesa


viernes, 25 de diciembre de 2020

Entradas en azul. Tomi Ungerer. El hombre niebla

 

Título: El hombre niebla

Autor e ilustrador: Tomi Ungerer

Traductora: Ester Sebastián López

Editorial: Lóguez

Año: 2013

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 23,3 x 31,7 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Referencia: Ungerer, T. (2013). El hombre niebla. Lóguez.

Reseña:

Entre los patrimonios de la Literatura Infantil y Juvenil se encuentra la obra de Tomi Ungerer (1931-2019), autor e ilustrador que inició su andadura a finales de los años 50. En esa época, desde la edición en Estados Unidos (labor emprendida por mujeres en este ámbito y con Ursula Nordstrom como una de las figuras clave en su inicio en el ámbito infantil), se asentaron muchas de las claves de la producción editorial infantil de calidad con autores como Maurice Sendak, Leo Lionni, Arnold Lobel o André François. Sus libros destinados al público infantil encuentran elementos que subvierten las ideas de lo políticamente correcto en el mensaje e iconografía de sus ilustraciones, la subversión de los protagonistas de sus historias empleando personajes que tradicionalmente encarnaban la figura del antihéroe o provocaba rechazo (la boa Críctor, el buitre Orlando, el murciélago Rufus, El ogro de Zeralda o Los tres bandidos) y temas que pasaban de puntillas por el discurso infantil (como la política en Flix, las referencias bélicas en numerosos títulos como ¿Dónde está mi zapato?, El sombrero o El hombre luna, estampas de sociedad y clases como Allumette o La bestia del Señor Racine o la naturaleza la expresión de la violencia en Ningún beso para mamá). Una serie de libros que nacían como expresión de sus habilidades para la subversión y espíritu contestatario que formaba parte de Nueva York en la transición de los años 50 a los 60. Un lugar donde fue acogido y prosperar, pero que a medida que rascaba en su superficie encontraba como la moral americana escondía terrores bajo sus alfombras y, algunas que le horrorizaron, como la segregación sureña. Y, en esa explosión de creatividad de juventud, exploró todos los ámbitos que le fascinaban: libros para niños, pero también arte subversivo y atrevimiento en torno a la sexualidad y el erotismo.

Muchas de estas cuestiones se encuentran enumeradas en un libro como Así es la vida en su índice temático al final del libro y que, en parte, son cuestiones que Tomi Ungerer ha intentado abordar en su obra y, muchas de ellas, a partir de sus propias experiencias (también relatadas en obras biográficas como A childhood under the nazis (1998). Curiosamente, también dejó ese lado durante más de veinte años hasta que volvió con Flix y con la necesidad de cerrar viejas heridas con el pasado. Y, en definitiva, una trayectoria que ha sido prestigiada con galardones como el Premio Andersen en 1998 y, como se puede leer en la nota final de este álbum, fue nombrado Embajador para la infancia por el Consejo de Europa en el año 2000. Un breve repaso por una figura que, curiosamente, aún no tenía ninguna entrada en el blog y, seguramente, no será la última.

La elección de El hombre niebla entre sus referencias publicadas en castellano tiene un componente que se centra en la majestuosidad de sus ilustraciones y la propuesta pictórica, de la que por suerte conocemos su proceso de la voz de su creador.

En este metraje Tomi se centra en algunos aspectos de la narrativa en la que volvemos a su intención de pervertir ciertos prejuicios de los cuentos populares (como haría en Allumette o El ogro de Zeralda, por ejemplo). En esta ocasión, Finn y Cara recuerdan a Hansel y Gretel perdidos en el bosque, pero trasladada a una historia ambientada en la costa irlandesa (y en la dedicatoria final expresa su agradecimiento a la gente que le acogió allí y su lugar de residencia) y las memorias de los modos de vida de los pueblos costeros: sus construcciones, naturaleza y vestimentas. Es un álbum que genera una atmósfera de cuento de hadas, con el misterio de dos niños perdidos en la pequeña canoa (curragh) con destino a la Isla de la Niebla, un lugar envuelto por el misterio de las leyendas, mitos y creencias y del que sus padres les advierte que no se acerquen. Es una conexión evidente con la tradición oral y los cautionary tales. Arrastrados por las corrientes y la niebla, viven una aventura que, como no, tiene un giro gozoso y de celebración a través de un personaje estrafalario (que les introduce en otro elemento de la tradición oral como los mitos y leyendas en su explicación del mundo, en esta ocasión más científica en los armatostes que se presentan) y, envueltos en una paleta de colores grisáceos, verdes y azules nos sumergen en parajes oníricos 

La majestuosidad del horizonte y la perspectiva en una de sus ilustraciones 

En ese encuentro también hay una ilustración en contraposición al uso de esta paleta, con el horno (otro elemento que nos recuerda a Hansel y Gretel) y su visión volcánica con un centro visual anaranjado e intenso en la profundidad del foco. También, hay música y celebración (elementos recurrentes en su obra como en la inédita en español, Trémolo), con la presencia de múltiples personajes y detalles en los que articula su discurso tan personal. Y, como no, una mirada al pensamiento fantasioso de la infancia. Aquella que el adulto, tal vez, ha olvidado que una vez le ayudó en la construcción de su mundo. Como lector, también hay elementos que me llevan a otras obras del propio autor e interpreto un pequeño guiño a Maurice Sendak (que aprovecharé para explicarla a la manera de Monterroso: cuando se despertaron, la sopa aún estaba ahí). Posteriormente, otra obra que transmite una sensación ambiental similar es Non-stop (2019), aunque en este caso más opresiva y centrada en aspectos futuristas o evocadora de lugares al límite como si nos adentrase en Brazil de Terry Guilliam.

En definitiva, El hombre niebla es un álbum extraordinario en su propuesta artística y con una factura de cuento clásico que juega con las estructuras y desencadenantes del conflicto narrativo prestigiando el sentimiento de aventura y descubrimiento frente a la moralidad sobre cómo actuar desde los convencionalismos adultos. Un libro que es una oda al lugar que le acogió, pero como lectores tan solo podemos expresarle nuestros agradecimientos por acogernos con sus historias. Una oda a un autor fuera del tiempo.

“What drove me into children’s book literature? I would say to conceive tales that I myself would have liked as a child. The child in me, call it arrested development, has been present, lingering throughout my career. An element of innocence, providing wonderment and discovery is like a thread running through what I do and stitching it all together..

Tomi Ungerer. Fragmento de su página web


Fran Martínez

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Web de la editorial: https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_coleccion?id=263

Web de la autor: https://www.tomiungerer.com/art/

Entrada de Ana Garralón (2012): Tomi Ungerer, el inclasificable. 

https://anatarambana.blogspot.com/2012/09/tomi-ungerer-el-inclasificable.html 


Muy recomendable el documental de Tomi Ungerer, Far out isn't far enough .2012








martes, 22 de diciembre de 2020

Entradas en azul. Sara. Revolución

 

Título: Revolución

Autora e ilustradora: Sara

Año: 2007

Editorial: Libros del zorro rojo

Páginas: 64

Encuadernación y formato: 17 x 24 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Referencia: Sara (2007). Revolución. Libros del zorro rojo.

Reseña:

Consultando el Diccionario en línea de la RAE por el término “revolución” se puede leer en sus acepciones segunda y tercera:

2. f. Cambio profundo, generalmente violento, en las estructuras políticas y socioeconómicas de una comunidad nacional.

3. f. Levantamiento o sublevación popular.

Obviamente, nos referimos a un término es dual. La revolución también depende del punto focal desde el que se interprete y los valores que represente. En esos dos polos, se disfruta el libro-álbum de Sara. La propuesta se nutre de la narración gráfica a doble página y, el uso simbólico de algunas palabras que redundan en el plano visual para aclarar la secuencia, con un minimalismo cromático a partir del blanco, rojo y negro. Esta elección marca perfectamente la necesidad de contraste entre la narración entre los revolucionarios y los opresores. Además, el uso de tres colores (como muchas banderas, como puede ser la francesa) sirve para recordar otros ejemplos de su uso en el poder. Como ejemplos: Coca-Cola y la simbología nazi. Y, también, a movimientos como la Bauhaus o, en el terreno en el que nos encontramos, al Cuento supremacista sobre dos cuadrados en seis construcciones (1922) de El Lissitzky.

En este sentido, se puede inferir también una intención de revolución simbólica desde la elección de la paleta de colores. Además, una elección que sustenta muchas de sus obras publicadas (Volcan o Nu) en diferentes editoriales francesas (Seuil Jeunesse, Thierry Magnier o La Joie de Lire) con algunas excepciones, aunque también a partir de fragmentos de papel que emplea para crear contornos y siluetas, igualmente expresivas.

La narración visual se estructura mediante el uso del zoom que amplía y reduce el foco para dar inicio al conflicto narrativo y, a su vez, resolverlo con un recurso metaficcional. Este recurso se entiende también por su faceta como realizadora del metraje À Quai. Junto a Revolución, le sirvió a la autora para alzarse con el Premio Golden Apple en la Bienal de Ilustración de Bratislava en 2005. Así, se parte de un guion perfecto para dejarnos en la parte central de su narración el acto del revolucionario, sus acciones y consecuencias, por la defensa de sus principios. En la pugna con los opresores, se ven las armas que empuñan cada bando: los revolucionarios una bandera (sus ideales) y, en el bando opresor: tanques, alambradas, prisiones, fusiles y muertes. En ese contexto, apreciamos la tristeza, abatimiento, desconcierto, miedo y soledad de su protagonista. Frente a esa oposición: el anhelo de libertad, la fuga y la defensa legítima de sus ideales. Ese es el papel del rojo: el pálpito, la furia y la lucha.

Revolución de Sara es un acompañamiento perfecto para la lectura de otro libro publicado este año por la editorial Libros del zorro rojo: La anarquía explicada a los niños que parte de un folleto de la II República de José Antonio Emmanuel en 1931. Imágenes y símbolos para armar el pensamiento y fomentar el diálogo. En definitiva, ideales libertarios que también tienen su espacio en la Literatura Infantil y Juvenil con libros vibrantes e imaginativos.

Web de la editorial: https://librosdelzorrorojo.mitiendanube.com/productos/revolucion/

Web de la autora: https://sara-illustratrice.fr/

Fran Martínez

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lunes, 21 de diciembre de 2020

Entradas en azul. Pietro Gottuso. Desde 1880

 

Título: Desde 1880

Autor e ilustrador: Pietro Gottuso

Año: 2020

Editorial: Kalandraka

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 25 x 25 cm. Tapa dura.

Tipo: álbum sin palabras.


Referencia: Gottuso, P. (2020). Desde 1880. Kalandraka.

Este verano mi compañera Sandra Martínez se hacía eco en esta entrada del blog del ganador del XIII Premio Internacional Compostela. El prestigioso galardón fue a manos de Pietro Gottuso y, a partir de ese momento, crecía la expectación por su lectura. En ese periodo también llegaron algunas reseñas en el que establecían comparaciones en la propuesta con La casa (2010) de Lewis e Innocenti. Las razones para dicha conexión, una vez que se ha disfrutado este Desde 1880, resultan evidentes desde la propuesta estática de marcar un punto fijo en la ilustración y dejar que el tiempo pase.

Por otra parte, ese punto en común deja lugar a una propuesta diferente por muchas razones, como la determinación del paso del tiempo. En el libro de Lewis & Innocenti, se marcaban los años dentro de este siglo que buscaban el relato histórico. A propósito del relato, otra diferencia evidente es la ausencia de texto por una narración puramente visual. Y, el mecanismo por el que nos movemos en el tiempo está conectado a un recurso metaficcional que el lector descubre a medida que progresa a cada página en el tiempo. Un encuadre fijo y, no por ello, estático en su cromatismo (luces, sombras, contrastes) y personajes en los que nos detenemos para observar en primer plano a una familia alrededor de una librería, su traspaso entre generaciones y, el entorno cultural que le rodea. Con este, observamos el paso del tiempo como espectadores de memorias que nos conducirán hasta el presente. Descubriremos cambios en las apariencias, sus vestimentas, los medios de transporte o el desarrollo tecnológico. E incluso, mascarillas, en referencia a la pandemia de la gripe española hace un siglo.

Estos aspectos estéticos que observamos con la presencia de la fachada de librería que encierra la historia de la cultura de nuestras sociedades modernas. Esta crítica se concentra en dos momentos clave que no desvelaré, nos adentra en una consideración esencial sobre el patrimonio cultural. Para ejemplificarlo, mi memoria de escolar me lleva al Primer principio de conservación de la materia (1785) de Lavoisier: “la materia no se crea ni se destruye: solo se transforma”. Esta sería la superficie que nos muestra el primer plano de la narración de Gottuso (y la cara que sirve de adorno del pórtico contiguo a la librería). 

En segundo plano, queda la consideración inmaterial (y literaria). El patrimonio cultural es inmaterial y, por este motivo, difícil de calcular (ahora mi memoria me lleva a mis pretéritos estudios de economía). ¿Qué pasa cuándo se destruye ese patrimonio? Pues, evidentemente, tiene un impacto inmediato en las personas que lo promueven. Pero ¿cómo destruimos lo inmaterial? Pues con ideologías. Una ideología puede crear y destruir cultura, no solo transformarla. 

Marcapáginas incluido en Desde 1880

Curiosamente, el marcapáginas que incluye Desde 1880 también ofrece soluciones para revertir esa situación y, a partir del sector librero, también encuentra conexiones en los nuevos modos de consumo de nuestra sociedad. Del deslumbrante optimismo antropológico en la tecnología a la desconfianza por la concentración de nuevos monopolios tecnológicos que, en perspectiva, operan como agujeros negros (o, como aquel descontrolado demonio en los baños de la película de Miyazaki, El viaje de Chihiro).

En definitiva, un álbum lúcido y mordaz sin necesidad de artificios. Con una narración silente que prestigia la inteligencia del lector al acercarse a una pequeña panorámica que no busca la melancolía, sino que permite cuestionarnos cuál es nuestro papel en este circuito literario. Siempre habrá buena literatura y grandes obras, grandes escritores y escritoras. Pero, ¿dónde estarán los espacios de libertad?

Fran Martínez

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Web Kalandraka: https://www.kalandraka.com/desde-1880-c-9788413430485.html 



  

Entradas en azul. Katsumi Komagata. Little Tree / Petit Arbre

 

Título: Little tree / Petit arbre

Autor e ilustrador: Katsumi Komagata

Año: 2008

Editorial: One Stroke / Les trois ourses

Páginas: 30

Encuadernación y formato: 21 x 26 cm. Tapa dura.

Idioma: japonés, francés e inglés

Referencia: Komagata, K. (2008). Little tree. One Stroke/ Les trois ourses.

Reseña

Cuando nos acercamos a la Literatura Infantil y Juvenil y, en concreto, al formato del libro-álbum se activan diferentes aspectos en su categorización en la triangulación entre formato-texto-imagen. En esa tripleta de elementos se encuentran autores e ilustradores con bagajes muy diferentes y con una pluralidad de expresiones artísticas. Si bien se han determinado las características del texto en cuanto a extensión, temáticas, lenguaje, situaciones y tipos de personajes para alcanzar cierto consenso, en el plano artístico también se establecen determinados patrones en el acercamiento de estas narrativas desde las primeras edades. Sin embargo, existe una pluralidad de expresiones artísticas en la ilustración que conectan con diferentes tendencias artísticas. Así, una de las frases más repetidas a la hora de valorar los "libros de artista" proviene de Kveta Pacovska y la propuesta de convertir al libro-álbum en la entrada a un museo desde la primera infancia.

En este terreno, los libros-objeto (usando el término de Bruno Munari) ofrecen una intervención en la educación literaria desde la exploración de su formato. En este sentido, los libros de Katsumi Komagata (1953) se ha convertido en un referente por sus creaciones desde los años noventa como autor que combina los elementos del diseño gráfico y el formato en sus obras. Entre sus influencias reconocibles (y reconocidas) se encuentran Leo Lionni, Paul Rand, Bruno Munari, Enzo y Iela Mari.

En sus talleres y conferencias explica el recorrido vital por el que ha desarrollado esta labor y su interés por la creación de estos libros-objeto para los más pequeños a partir de su necesidad de interacción con su hija con la serie de tarjetas de la colección Little Eyes, a través del contraste de color y formas en blanco y negro, hasta la introducción del color según detectaba en su hija aspectos que le sorprendían de su manera de percibir el mundo. En este sentido, el lenguaje artístico de Komagata está conectado al lenguaje de la primera infancia a partir de la naturaleza y la abstracción geométrica con sus formas.

Un periplo vital y laboral en el que relata su dificultad para publicar sus obras y cómo, cuando trabajaba en Nueva York en la CBS, consiguió el interés por su obra desde el ámbito artístico y, concretamente, desde el MOMA. Este fue el punto de partida para su producción literaria posterior, el Museo de Arte Moderno de Nueva York y el interés de una editora francesa por su trabajo. El resto, para nuestra suerte (no tanto para nuestro bolsillo) ya es historia. Una trayectoria que complementa con su labor en proyectos de libros que buscan la exploración sensorial (Plis et plans fue un proyecto que le propusieron para niños ciegos) o la instalación en el espacio en la unidad infantil de un hospital, además de sus exposiciones en museos y talleres.

Páginas interiores de Little tree. Katsumi Komagata

La idea de Little tree nace de manera diferente, al ser una obra que sirve como despedida a un ser querido. El diseño artístico del libro se transmite en diferentes dimensiones sensoriales (como el tacto en el uso del papel y la textura). En diversos capítulos de Sandra Beckett (2013; 2018) clasificaba sus obras como "libro de artista" en la tradición de Munari o Lavater y, en el recorrido que hacía sobre su obra, calificaba este Little tree como “libro-escultura”. Un término muy aclaratorio. En sus creaciones se comprenden muchos de los principios que presentaba Bruno Munari (1983) sobre su metología proyectual y sus experimentos con los libros ilegibles, los prelibros o En la noche oscura con la materialidad y la edición.

En esta obra Komagata nos lleva hacia terrenos relativos a la naturaleza, a la idea cíclica del paso del tiempo, de la reiteración y la permanencia. Unido a la idea trascendente y el simbolismo que también conecta con la cultura japonesa (y recuerdo, como no, el cine de Yasujiro Ozu) y una temática como la naturaleza como representación de ciclo vital en línea con Las estaciones de Iela Mari. La naturaleza como espacio de calma y reflexión sobre el paso del tiempo, sus presencias y ausencias. La inevitabilidad. 

Páginas interiores de Little tree. Katsumi Komagata

Con un texto breve (en tres idiomas) acompaña con frases que invitan al bucolismo y la contemplación del cambio en el color de los paisajes, el crecimiento en el pliegue central de la semilla hasta su crecimiento y diseminación. El lector se sumerge en un juego entre imagen-texto-formato en cada paso de página donde el narrador explica sus cambios en el tiempo. Para reconocer la función del texto con la imagen y el objeto se intuye que el espacio para que el lector complete con la imagen el mensaje textual también se ve afectada por la perspectiva del objeto central, el árbol y sus sombras (y sus diferentes ángulos). De esta manera, además del foco de nuestra perspectiva como lectores, también se incluye la perspectiva del árbol. Curiosamente, aunque no sucede en todas sus páginas, también hay una propuesta con la textura del papel simulando la rugosidad del tronco cuando se vuelve verde y frondoso.

A medida que se despliegan las páginas el árbol crece ante nuestra mirada, deslumbrados por su estética y cambiando el color que le envuelve. En este tránsito y crecimiento, el texto describe con sencillez sus cambios en cada estación, pero también remite a su papel en el entorno como espectador que es descubierto a medida que crece, desde las primeras hojas verdes hasta la belleza primaveral en flor (tan arraigada a la cultura japonesa con los cerezos). Nos traslada por los días soleados, las tormentas, el frío, las inclemencias del viento y la noche. La acogida del nido y los pájaros. E, inevitablemente, su marcha a tierras cálidas. Son pequeñas alegorías al tránsito vital que, inexorablemente, también llega a su fin. Y, de la misma manera, empieza otro ciclo. Una nueva vida. La germinación de un nuevo sueño.  

Estos recursos le llevaron a la mención dentro de los mejores libros de ficción en 2010 en la Feria del Libro de Bolonia. A través de sus talleres ha trasladado la intención de sus obras y os animo a que os adentréis en su obra. En ellas también habla de la fragilidad de su formato y que él la entendía como una manera de transmitir la importancia de los cuidados (como a las personas que nos rodean).

Páginas interiores de Little tree. Katsumi Komagata

Finalmente, la lectura en este contexto de Little tree es una lectura que también nos enfrenta a cuestiones existenciales y, dados los condicionantes epidemiológicos, nos propicia la mirada sosegada a preguntas esenciales (y con una sencillez que permite a cada persona tomar su propia interpretación simbólica). Así, me parece una lectura de una gran sensibilidad para dialogar, más con la preocupación que rodea a nuestras personas mayores o ante una época envuelta de pérdidas personales y colectivas. En definitiva, un libro especial. Y como himno de despedida, Gabriela Mistral.

Ilustración con Katsumi Komagata.2017. Bonito editorial

Web One Stroke: https://www.one-stroke.co.jp/onlineshopbook?page=3

Finalmente, un agradecimiento a la Llibreria Sendak por la propuesta de su catálogo, tan arriesgado y artístico. http://www.llibreriasendak.cat/

Fran Martínez

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Referencias

Beckett, S. L. (2013) Crossover Picturebooks: A Genre for All Ages. Taylor and Francis.

Beckett, S.L. (2018). Crossover picturebooks. En B. Kümmerling-Meibauer, The Routledge companion to picturebooks, (pp.209-219). Routlegde.

Munari, B. (1983). ¿Cómo nacen los objetos?: [apuntes para una metodología proyectual]. Gustavo Gili.

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

Entradas en azul. Issa Watanabe, Migrantes y Armin Greder, The Mediterranean

 


páginas interiores de Issa Watanabe. Migrantes

A partir de la entrada anterior centrada en el álbum de J. M. Mateo y J. Martínez Pedro, Migrar (2012), se continua con la temática de a propósito del Día Internacional del migrante con dos álbumes sin palabras que se centran en este proceso. Previamente a su análisis, una serie de apuntes en la investigación de los álbumes sin palabras (wordless picturebooks) y el interés temático de dichos procesos.

Este tipo de libro-álbum sin texto se ha convertido en objeto de estudio desde diferentes perspectivas como señalan Colón & Tabernero-Sala (2018). En primer lugar, las centradas en la supresión del elemento textual y sus diferentes propuestas artísticas (Beckett, 2012; Serafini, 2014; Bosch,2018), posteriormente, al tratamiento didáctico al ofrecer la capacidad para la negociación de un espacio dialógico entre el libro-álbum y la persona que construye el significado (Arizpe et al., 2014). Estas características, también pueden ampliarse con estudios centrados en factores cognitivos y de comprensión desde las aportaciones de Unsworth (2008) y en el ámbito de la literatura infantil Painter, Martin & Unsworth (2014), la gramática visual propuesta por Kress y van Leeuwen (2006) o la multimodalidad en la lectura de imágenes (Kress, 2010) y el análisis semiótico en las formas del libro-álbum (Nodelman, 2000; Nikolajeva & Scott, 2006).

Esta atención por la búsqueda la voz narrativa y la creación de un espacio de negociación dialógica se propone en Migrantes un álbum que propone el diálogo a una narrativa silente que se traduce en la manifestación de aspectos silenciados y que forman parte de la sociedad plural y multicultural que envuelve a la infancia. Procesos que suceden a través de las culturas y, en este sentido, el álbum sin palabras también se convierte en un formato literario transcultural. Un espacio para dar voz a narrativas que culturalmente se silencian. Por este motivo, de manera simbólica, hoy es un día apropiado para su reflexión en este tipo de representación cultural y literaria del libro-álbum (Duckel & Jacques, 2020).

 

martes, 15 de diciembre de 2020

Entradas en azul. José Manuel Mateo y Javier Martínez Pedro (il.). Migrar

 


  • Título: Migrar
  • Autor: José Manuel Mateo
  • Ilustrador: Javier Martínez Pedro
  • Editorial: Faktoría K de Libros
  • Año: 2012
  • Formato: Cubierta en tapa dura e interior en formato acordeón (32 x 16 cm.)
  • Referencia: Mateo, J. M. y Martínez Pedro, J. (il.). (2012). Migrar. Faktoría K de Libros.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Entradas en azul. El árbol rojo.

 El árbol rojo

por Sandra Martínez.

Tan, S. (2001). El árbol rojo. México: Barbara Fiore Editora.


El árbol rojo
de Shaun Tan es un álbum ilustrado que ha sido elogiado por la crítica y no es para menos, ya que las ilustraciones y el texto que las acompañan confieren un ambiente onírico y surrealista que adentran al lector en la historia y le invita a empatizar con la protagonista desde la primera página.

Esta obra narra un día en la vida de una joven donde se entremezclan los sentimientos de angustia, desesperación, soledad, incomprensión y, al final de todo, la esperanza de que todo irá mejor. Todas estas sensaciones y sentimientos se plasman en la obra a través de un texto breve y unas ilustraciones metafóricas. Son especialmente impactantes algunas de ellas, como la visión de la protagonista con una escafandra y dentro de una botella de cristal o la imagen en la que se muestran diversos barcos y buques marineros rodeando la minúscula barca en la que está la joven.

En este álbum ilustrado, se realiza una composición de doble página variada, pues la obra comienza con imágenes que se mantienen en una sola página para pasar a ocupar la doble página en el punto álgido de la obra, para volver en las ultimas ilustraciones a ocupar tres cuartas parte de una página, todas ellas rodeadas de marcos finos y desdibujados. Las imágenes se caracterizan por las tonalidades ocres y colores plomizos y en ellas se encuentran numerosos referentes como Dalí o Munch, que no desvelaremos para no privar al lector del placer de entontrar referencias culturales y literarias durante la lectura.

En cuanto a la tipografía, esta parece estar escrita a máquina y el texto también se complementa con las ilustraciones para aumentar las sensaciones de desasosiego, angustia y miedo de la protagonista, ya que la disposición de las letras varía en función de la imagen que le acompaña.

Así pues, El árbol rojo es una obra onírica con ilustraciones expresionistas que transmiten al lector a través de la fuerza de las imágenes sensaciones de desesperanza y miedo, pero dejando un atisbo de esperanza, un árbol rojo, hacia el final de la obra. Se trata de un álbum ilustrado que se empieza a leer ya desde su portada y que sin duda alguna no dejará indiferente al lector.