miércoles, 17 de febrero de 2021

Entradas en azul. Javier Sáez Castán. El Armario Chino. Ekaré

Título: El Armario Chino

Autor e ilustrador: Javier Sáez Castán

Dirección de arte: Irene Savino

Colaboración: Aitana Carrasco y Maite Murugarren

Editorial: Ekaré

Año: 2016

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 17,7 x 33 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.


Reseña:

El libro-álbum como objeto literario. Una sentencia breve y lacónica con la que iniciar una nueva reseña sobre un autor como Javier Sáez Castán y su fabuloso El Armario Chino (Ekaré, 2016). Sobre su trayectoria solo se pueden citar logros como el Premio Nacional de Ilustración y un conjunto de obras con un sello inconfundible en la triada de elementos que componen un álbum: texto, imagen y objeto.

Todos ellos cuidados al detalle y crean un imaginario (que explota además desde el cuidado de los paratextos) han configurado una personalidad literaria única en la Literatura Infantil y Juvenil: surrealista, divertido y siempre prestigiando al lector para completar el significado del artefacto que tiene en sus manos. Ejemplos de álbumes reverenciados como Los tres erizos (2003), La merienda del señor verde (2007), sus Animalarios universales del Profesor Revillod (en horizontal y vertical), el cinematográfico cuento de navidad de Limoncito y otras excelencias como los libros conjuntos con dos ilustradores como Pablo Auladell (con Dorothy. Déjale entrar) y Mvsevm con Manuel Marsol, ambos galardonados en diferentes certámenes y que recuperaremos como entradas futuras.


Un breve repaso sobre lecturas que son un placer visual y que siempre remiten a un lugar de fantasía cercano a Lewis Carroll, el surrealismo cinematográfico, trasgresor, con un sentido del humor propio de los Hermanos Coen, la inclusión de referencias pictóricas e intertextuales y con puntos en común con Chris Van Allsburg o Quint Buchholz. Es en el formato y las ideas de cada proyecto donde excede retos que le llevan desde libros-ilustrados que reflejan la libertad para disponer de los elementos del álbum. Si el álbum es uno de los formatos más libres y creativos, Javier Sáez Castán es el ejemplo en un autor de todas esas facetas. Relatos atemporales, fantásticos y, en definitiva, mágicos.

Partiendo de la idea de la última entrada sobre dimensiones paralelas, incluimos el libro como lectura reversible (obras siempre interesantes para jugar con la sorpresa con autores como Menena Cottin, Ana Lartitegui, Iwona Chmielewska o Istvan Banyai, por citar algunos ejemplos) y en su libro El Armario Chino excede con su habitual humor, reflejado en los múltiples detalles. Todo ejerce un valor simbólico en la lectura, en la que recrearse en las imágenes estéticamente impecables, además del empleo de las viñetas como delimitación de las estancias en las que se suceden las acciones. Desde la forma del objeto (replicando el armario) y su juego desde la funda del libro con las puertas del armario abiertas y mostrando la escalera hacia esa dimensión paralela en la que se cambian los colores y se replica cíclicamente la travesía del niño entre las dos dimensiones. El libro-álbum y la banda de Moebius.

Una vez desplegadas las páginas y con la diversión en los agradecimientos jugando con la orientación y color de las palabras para continuar con el juego de exploración llega el texto de su alter ego Mons Snow (me recuerda al inicio de Los misterios del Señor Burdick de Van Allsburg) y nos habla del misterio que esconde ese armario que aparece (con un mensaje secreto escondido completando las letras coloreadas) con una historia que nos lleva a un lugar remoto y perdido en el que un vendedor muestra una antigüedad misteriosa (un paraíso literario y cinematográfico en su premisa).

Pese a la advertencia, que tal vez no supimos ver, nos encontramos con la conversación animada en la parte inferior de una pareja sobre su hijo y el armario, sobre un mundo dividido entre la oposición del rojo y el azul (lugares monocromáticos) y el tránsito en el tiempo hasta completar la travesía hasta llegar al final del libro y darle la vuelta para reproducirla otra vez desde el lado contrario. Y, así, una y otra vez. El juego no solo está en la observación de las secuencias en el orden natural y vuelta a empezar, también la relación de pequeños elementos que traspasan esa dimensión y que se reflejan invertidas en la parte superior. Textos que se reproducen en diferentes estancias: el salón con el diálogo entre la pareja y la aclaración del personaje que no habla (el niño) que se encargará de explorar la dimensión desconocida y paralela.

Disfruten de este libro. Una entrada en azul.

Y recuerden que sobre puertas y Javier Sáez Castán, un fragmento en Revista Peonza en la Cervantes Virtual (número 101):

No lo sé. Si es verdad que hay puertas, no podemos saber lo que hay al otro lado hasta que no las abramos. Si ya sabemos lo que hay al otro lado, entonces no es necesario emprender el viaje, pues ya estaremos ahí, del otro lado de la puerta. Lo que sí sabemos es que abrir una puerta, cruzarla, nos cambiará en alguna medida. Nos encontraremos frente a nuevas puertas, también. Quizás es lo que somos, puertas que no saben adónde se abren. (p.101)


 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

http://www.ekare.com/ekare/el-armario-chino/

 

 

 

 

 


martes, 16 de febrero de 2021

Entradas en azul. Christian Robinson. Another

 

Título: Another

Autor e Ilustrador: Christian Robinson

Editorial: Atheneum Books

Año: 2019

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 23 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: inglés.

Reseña:


Christian Robinson, en pocos años, ha consolidado una trayectoria como ilustrador que le ha reportado halagos de medios tan notorios como el New York Times o conseguir un superventas con Matt de la Peña como Última parada de la calle market (Corimbo, 2016), además de un buen puñado de referencias en los que ha trasladado su propuesta estética sobre temáticas que han reflejado el aspecto multicultural y diverso en libros como el texto de Justin Roberts  La niña más pequeña de toda la escuela (Alba, 2019) o en su último libro publicado en castellano por Libros del zorro rojo titulado Tú importas. Además de títulos de Mac Barnett como Leo: A ghost story (2015) y acompañar el texto (escrito en 1938) de otra autora clásica de la LIJ como Margaret Wise Brown en el precioso El pájaro muerto (editado por Corimbo). Sus ilustraciones coloristas optan por el uso geométrico y el aspecto naíf de sus personajes en un cruce entre la sencillez de Paul Rand, Ezra Jack Keats, la estética pop y Eric Carle.

Another es su primer título como autor e ilustrador. En este caso, el texto subyacente es una narración visual dado que estamos ante un álbum sin palabras. Así, la ausencia de texto se traslada a la claridad con la que se emplean los recursos de la ilustración y, en este libro-álbum mantiene la unidad de la doble página para secuenciar la historia. Este tipo de libros será otra constante en las entradas del blog de este año, por el papel en el que coloca al lector para activar ese texto e interpretación y la esencia cinematográfica que trasladan este tipo de narraciones que también se relacionan con la alfabetización visual.

Otra temática recurrente en los últimos años ha sido el interés en la ficción por la física cuántica (desde el multiverso de Márvel como excusa para vender una y otra vez lo mismo, pasando por clásicos oscuros como Primer de Shane Carruth en 2004 y la irreverencia de la serie Rick & Morty o la alemana Dark) y en este álbum encontramos una noche en la que la protagonista se encuentra en un apacible sueño con su gato (con el colgante rojo) y un portal se abre hacia otra dimensión paralela donde se encuentran con sus alter ego (doppleganger, que eso casi me lleva a universos de Twin Peaks) que se diferencian por el motivo rojo o azul en su camiseta o collar (además de los ratones que cazan).

Portada y contraportada tras la chaqueta blanca del libro

Una vez se adentran en esos portales (además de proponernos el autor en diferentes páginas que giremos el libro para jugar con la secuencia) la protagonista que va tras su gato (volvemos a Schrödinger) en una persecución de este a su doble que se ha llevado un ratón de una dimensión que no le correspondía. En esa carrera, la protagonista encontrará un espacio multicultural y diverso en el que disfrutan de juegos que emplearán dos secuencias para completar el sentido del juego y la conexión entre portales con sus dobles. Finalmente, el conflicto se resuelve empleando el pliegue central como división de los dos universos paralelos e invertidos y el cara a cara con sus dobles. Ingenioso, divertido y colorista.

 


Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.simonandschuster.com/books/Another/Christian-Robinson/9781534421677

Web de Christian Robinson

https://www.theartoffun.com/

lunes, 15 de febrero de 2021

Entradas en azul. Isabel Minhós Martins y Madalena Matoso (il.). ¿Adónde vamos cuando desaparecemos?

 

Título: ¿Adónde vamos cuando desaparecemos?

Autora: Isabel Minhós Martins

Ilustradora: Madalena Matoso

Traducción: Joana Carro

Editorial: Fulgencio Pimentel e hijos

Año: 2020. Edición original: Planeta Tangerina, 2011

Páginas: 48

Encuadernación y formato:22 x 24,2 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Esta semana se retoma el hilo de Noche de tormenta y recuperamos las cuestiones existenciales con ¿Adónde vamos cuando desaparecemos? del dúo formado por Isabel Minhós Martins y la ilustradora Madalena Matoso. Isabel Minhós Martins es una autora consolidada en el ámbito de la LIJ en la última década y por su labor editorial al frente de Planeta Tangerina junto a Bernardo Carvalho, con quien ha publicado títulos tan divertidos como ¿Eres tú? (FCE), De aquí no pasa nadie (Takatuka) y la dupla Corazón de madre y P de papá (ambos en Kalandraka).

Con Madalena Matoso, mantiene muchos de los componentes estilísticos de las ilustraciones (estilizado, jugando con las formas y el color, recordando los libros de Paul Rand) y también ha sido su ilustradora en una interesante colección de títulos como Cuando yo nací (Intermon) y, por suerte, otros títulos publicados por la editorial Fulgencio Pimentel e hijos como es el divertido libro informativo Comerse el tarro: guía para descubrir el cerebro. No menos interesante es la propuesta editorial de Fulgencio Pimentel e hijos con libros-álbum con una propuesta gráfica que cuenta con nombres como Antonio Ladrillo, Manuel Marsol o María Ramos que próximamente también dedicaremos entradas a sus sensacionales obras.

En ¿Adónde vamos cuando desaparecemos?, también nos permitiría conectar temáticamente con ámbitos clásicos de la investigación educativa como es la unión de un tema considerado tradicionalmente tabú (como la muerte) con el terreno pedagógico y didáctico: los estudios dedicados a la didáctica de la muerte (clásicos de Agustín de la Herrán Gascón, Mar Cortina y Pablo Rodríguez Herrero) con el ámbito literario. Un tema que se explota en muchos trabajos de Fin de Grado (también tengo ese placer culpable al dedicarle diferentes trabajos durante mi formación) y que cuenta con una guía del REICO en la Comunitat Valenciana para la atención en los centros educativos elaborada por Mar Cortina muy recomendable en el que presenta pautas de acompañamiento junto a una selección literaria.

Sin adentrarme en esta temática en esta entrada, hay un aspecto que es importante resaltar en este tipo de intervenciones y que conecta con el ámbito literario: no menospreciar la capacidad de comprensión de los menores y no enmascarar o blanquear la muerte. Resumido en algunos de los principios del documento, podemos aplicarlo también a la selección literaria: mirada y escucha sensible, flexibilidad, comunicación, respeto y generosidad.

Estos también permiten capacidad de transgresión para no menospreciar al lector y, el humor, ayuda para relativizar. Las preguntas que son más habituales en una situación de pérdida (y, estos principios son igualmente aplicables al término ausencia o un proceso en el que se deben asimilar y acomodar nuevas situaciones) son: ¿Qué es la muerte?, ¿Por qué? y ¿Qué pasa?, ¿dónde va? Este libro-álbum ofrece una perfecta lectura para acercarnos con un juego de preguntas y respuestas que se encadenan narrativamente y rehúyen también de cierta estandarización y utilitarismo en los títulos que aparecieron al detectar esta tendencia editorial como una extensión de la educación emocional.

La secuencia habla de ausencias y desapariciones que están en nuestro entorno cotidiano, en la naturaleza y con un precioso inicio que aborda aspectos emocionales como ser descubiertos y que somos animales sociales (para que algo desaparezca hacen falta siempre dos). Preguntas y respuestas que muchas veces tienen una difícil explicación, pero que habla del mundo interior del niño y con la continuidad de un sendero en negro que acompaña en todo momento ese tránsito (escondiéndose, tornándose en diferentes formas, colores, sumergido,…) hasta perderse en el horizonte en las guardas finales. 


Preguntas y respuestas en un texto que funciona como un diálogo que después de un inicio planteando aspectos existenciales se adentra en elementos que clarifican con humor: ¿adónde irán los calcetines, los charcos, las nubes…? Y se entrelazan para mostrar la idea de ciclo. En la parte final, se recuperan muchos de ellos para relativizar la carga del texto y ofrecer una reflexión respetuosa que se aparta de la razón de los argumentos lógicos por el respeto a la libertad individual para dar respuesta a cuestiones existenciales sin respuesta. ¿Adónde vamos cuando desaparecemos? es un libro-álbum que plantea preguntas y ofrece respuestas con creatividad, sensibilidad y humor. Si le añadimos una estética impecable, tenemos una pequeña joya.

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.fulgenciopimentel.com/libros/%C2%BFad%C3%B3nde-vamos-cuando-desaparecemos

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viernes, 12 de febrero de 2021

Entradas en azul. Ignacio Chao y Eva Pérez (il.). Nadie como yo (Autobiografía de un dictador). Kalandraka

 

Título: Nadie como yo (Autobiografía de un tirano)

Autor: Ignacio Chao

Ilustradora: Eva Sánchez

Editorial: Kalandraka

Año: 2020

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 21,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Terminamos la semana con Nadie como yo de Ignacio Chao e ilustrado por Eva Sánchez, que consiguió también una mención en el Premio Compostela organizados por la editorial Kalandraka (que se año ganó Cándido de Pintadera e Inaraja) y que se ha convertido en un sello de calidad dentro del formato álbum. Es complicado resistirse a no desvelar algún componente narrativo en una reseña que no sea una revelación de su final. Esta es una de las premisas de las reseñas: suscitar al lector a su lectura y compra para que descubra el sentido completo de la narración. En un blog ligado a un entorno universitario y que se centra en el análisis de estas lecturas resulta complejo encontrar ese equilibrio, pero intentaré no ser demasiado evidente. En una semana en la que comenzábamos con interrogantes y el planteamiento de cuestiones existenciales y se siguió con los aspectos más cuestionables del ser humano, el álbum Nadie como yo nos arroja diferentes cuestiones.

Su narración se construye bajo el testimonio de su protagonista (aclaración en el subtítulo con Autobiografía de un tirano) que nos descubre el ascenso de un líder elegido entre el resto de cerdos. El cerdo, del que se aprovecha todo, es uno de los iconos más empleados para la representación de los dictadores y fascistas (por citar uno de los ejemplos más paradigmáticos: Maus de Art Spiegelman, aunque os recomiendo un cartel de Tomi Ungerer). En el inicio del texto ya nos avisa de que su liderato se centra en un país lejano y (las consideraciones culturales del cerdo serán claves en la comprensión del desenlace).

Esta figura de tirano se retrata en los beneficios de su vida, los cuidados y atenciones recibidas por parte de las ratas sensacionalmente retratadas en las ilustraciones de Eva Pérez. Como buen cerdo, no está para asuntos conciliadores y tan solo disfruta de su posición que no obedece a ninguna premisa racionalista. Simplemente, es el elegido. No hay nadie como él. Él tan solo es una figura alzada por creencias, reverenciada sin más. Otro elemento recurrente es el poder sobre la comunicación ilustrado con su uniforme militar frente a las cámaras. Él, un cerdo, capaz de disponer a su voluntad.

Es una bonita metáfora de los personajes que ensalzamos, los líderes que escogemos y los valores que representan. A través de su lectura, podemos ver ese reflejo en muchas personalidades de nuestra sociedad: desde influencers, negacionistas, políticos, empresarios,… La lista de cerdos no es pequeña, pero aún es mayor el número de personas que aúpan a estos personajes y les alientan para construir su personalidad de tirano. La meritocracia convertida en una zanahoria de las clases medias. Los magufos o el Ayuntamiento de Madrid borrando los versos de Miguel Hernández del Memorial de la Almudena. Es un año en el que podemos dialogar sobre muchas cosas a partir de la lectura de Nadie como yo. No, perdón me equivoco, ¿desde cuándo no podemos hablar de “cerdos”? Esto tampoco es del todo cierto, siempre hay leyes que pueden amordazar opiniones contrarias. El régimen del cerdo, curiosa paradoja.

El texto de Ignacio Chao además no está exento de belleza en el uso de la prosa poética, perfecto para retratar los aires de grandeza de su discurso: “Sé, y eso es suficiente, que la luna abre sus pétalos de luz cada noche para mí y que el sol templa la tierra por la que camino.” Un álbum que con la paradoja cómica de su desenlace nos invita a la reflexión y diálogo de cómo construimos a estos personajes y la innecesaria voluntad por no desempeñar ese papel ante el resto. Y, créanme, para esa estupidez no hay antídoto. Aunque el libro se abre con una cita de Walt Whitman, yo emplearé otra de Walter Lippmann: "Cuando todos piensan igual, es porque ninguno está pensando".

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/nadie_como_yo-978-84-8464-853-6-castellano-2541.html

Twitter de Ignacio Chao

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Web Eva Sánchez

https://www.evasanchez.cat/

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 11 de febrero de 2021

Entradas en azul. Heinz Janisch y Aljoscha Blau (il.). La batalla de Karlavach

 

Título: La batalla de Karlavach

Autor: Heinz Janisch

Ilustrador: Aljoscha Blau

Traducción: L. Rodríguez López

Editorial: Lóguez

Año: 2020

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 24,5 x 31 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Tenía planeadas hace un tiempo una serie de entradas sobre libros-álbum del austriaco Heinz Janisch (nominado en la primera selección de los Premios Andersen 2022, como también lo fue en 2010) y con una larga trayectoria con libros tan destacados como ¡Zas pum! (ilustrado por Helga Bansch), Sencillamente tú (ilustrado por Jutta Bauer) y, una debilidad personal como El rey y el mar (ilustrado majestuosamente por Wolf Erlbruch) que quizás era un candidato perfecto para una semana centrada en cuestiones existencialistas de los personajes (eso sí, con un gran sentido del humor). Después de La gran carrera y esa mirada al discreto encanto de las élites (tan poco como cualquier influencer), vuelve a unir su pluma con otro de sus ilustradores habituales: el ruso Aljoscha Blau que le acompañó en el divertido El pañuelo de mi abuela (¡cuántas cosas se esconden bajo este!) y el fabuloso Mejillas rojas (maravillosa colección de historias que el abuelo cuenta a su nieto y que obtuvo el Bologna Ragazzi Award en 2006).

Para La batalla de Karlavach se sirve de otra situación inicial basada en el absurdo y emplea todo el formato del álbum para su expresión. Desde las guardas iniciales y finales, todo el libro se emplea para la creación de la narrativa: situación inicial y situación final. Las páginas del libro se centran en el desarrollo del conflicto y prescindiendo del texto, las 4 secuencias (guarda y tres dobles páginas) iniciales nos muestran el origen del conflicto y la división en dos bandos (rojos y azules) que ocuparán su lugar en páginas separadas por el pliegue, recordándonos otros álbumes como De aquí no pasa nadie de Minhós Martins y Carvalho (ilustrador que con La pelota amarilla repitió juego con el pliegue central, entre otras peripecias como As duas estradas) o el empleo entre bandos del rojo y el azul en Los niños no quieren la guerra de Eric Battut o De cómo Fabián acabó con la guerra de Anaïs Vaugelade. El prescindir de texto también es representativo, no solo por la claridad de la imagen: simplemente, no se ha mediado palabra antes del conflicto.

El texto aparece como una llamada a filas, ensordecedor y adoctrinando desde el reclutamiento de soldados para esa batalla con sus líderes enfrentados en lo alto de su atalaya, exigiendo sin descanso el ataque de unos a los otros. También, observamos las consecuencias, las miradas de los soldados después de esa tromba inicial, sus expresiones de abatimiento y resignación ante una afrenta final en la que se desprenden de todo su armamento y coraza. Lo único que queda ahora es el interior de esas corazas, ellos mismos a merced de sus necesidades básicas y esenciales: afecto y sustento El desenlace, por no destriparlo se podría resumir en un poema de Gloria Fuertes en Garra de la guerra:

“Deseamos:

Que no vuelva a haber otra guerra

pero si la hubiera

¡Que todos los soldados

se declaren en huelga!”

Un final con un mensaje claro: desprovistos de corazas y el enaltecimiento del enfrentamiento, de los himnos e identidades sociales, tan solo queda el ser humano: frágil y voluble, pero especialmente la idea de colectivo frente a los grandes discursos y la manipulación que, de una gota intrascendente, generan la incomunicación y el odio. En definitiva, La batalla de Karlavach es un álbum con un mensaje claro y universal que emplea con efectividad los elementos de la narración visual para completar una lectura atemporal. Cualidades que le valieron la distinción en la lista de los White Ravens en 2019. También nos recuerda nuestra estupidez para escondernos detrás de cualquier idea, bandera y pancarta para construir nuestra identidad (al final, hasta No logo de Naomi Klein es un emblema).



Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.loguezediciones.es/libro/ver_libro_coleccion?id=353 

Web Heinz Janisch

https://heinz-janisch.com/

Web Aljoscha Blau

http://www.aljoschablau.com/ 

 


miércoles, 10 de febrero de 2021

Entradas en azul. Davide Cali y Serge Bloch (il.). El hilo de la vida. Ediciones B

 

Título: El hilo de la vida

Autor: Davide Cali

Ilustrador: Serge Bloch

Traducción: Equipo Ediciones B

Editorial: Ediciones B

Año: 2006

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 12 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

Después del pequeño recordatorio a un autor esencial como Tomi Ungerer, turno para otro autor con una trayectoria consolidada en el ámbito de la LIJ como es Davide Cali y, recientemente, también firma como parte del colectivo Cornelius con el último título para Océano Travesía, el álbum El día de las ballenas (2020). En este caso, acompañado por Serge Bloch con el que repetiría con acierto con El enemigo (2007) y, con este El hilo de la vida (que también contiene una referencia al conflicto bélico) nos adentramos de nuevo en las cuestiones existenciales y la finitud cíclica. Los elementos que emplean ambas obras son similares, trazos sencillos sobre el blanco del álbum dominando el formato, la imagen de recortes y el empleo del rojo en contraste. 

En este álbum, aún más minimalista que en El enemigo. Con una disposición en horizontal y con el formato desde la portada simulando un sobre, representa perfectamente una misiva sobre anhelos de su protagonista que nos narra en primera persona (el libro empieza con “Espero hacerme mayor…”). De la misma manera que en Noche de tormenta mencionábamos a Shel Silverstein y La parte que falta, en este caso podemos repetir la mención al estadounidense con su El árbol generoso y la secuencia de la infancia, juventud, madurez y vejez. En este caso el hilo conductor no parte de un elemento natural, sino de un hilo rojo posible alusión a la leyenda oriental que también tuvo por aquella época una traslación cinematográfica con la película Dolls (2002) de Takeshi Kitano o musical con el disco de la banda escocesa Arab Strap titulado The Red Thread (2001).

Portada reedición 2017

Esta leyenda nos explica que estamos predestinados por la unión de un hilo imperceptible e inquebrantable a nuestras personas queridas (desde la descendencia hasta nuestra pareja). En el libro-álbum no es exactamente una adaptación de esta leyenda, aunque vemos imágenes como el matrimonio entre el protagonista y su esposa representados con este simbolismo del hilo rojo (o cuando con ese hilo rojo se adentra en el bosque deseando encontrar el amor y, ya que estamos, nombrar In the mood for love). Podríamos escoger la mitología griega, pero el hilo en el diccionario cuenta con una riqueza de acepciones y locuciones que nos pueden guiar por el tránsito del protagonista.


Estirando el hilo para crecer, el lazo de su madre, el hilo rojo del jersey, el cordón de terciopelo en la cola de un cine, las guirnaldas decorativas de Navidad y, con mucho más impacto visual: la vía sanguínea y el cordón umbilical. El retrato de una vida de anhelos, alegrías y tristezas, desavenencias y reconciliaciones, soledad y espera, reencuentros y un ciclo en el que la vida y la muerte se superpone. En definitiva, el anhelo de una vida plena. Y, en esa aceptación, el brillo de la esperanza de un libro sensible y con el sentido de humor necesario para no adentrarse en las arenas pantanosas de la sensiblería impostada. Curiosamente, este álbum al igual que Noche de tormenta fue trasladado a un formato de cortometraje animado dirigido por Claire Sichez para Les films d’ici 2 en 2013.  

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.megustaleer.com/libros/el-hilo-de-la-vida/MES-097906 

 

 

 

 

 

 


martes, 9 de febrero de 2021

Entradas en azul. Tomi Ungerer. Non stop. Kalandraka

 

Título: Non Stop

Autor e ilustrador: Tomi Ungerer

Traducción: Chema Heras Valera

Editorial: Kalandraka

Año: 2019

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 30 x 21 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

En este periplo en el blog el nombre de Tomi Ungerer será una constante. Hasta el momento una entrada dedicada a El hombre niebla y otra en el blog del Diploma LIJ de la Universitat de València con su último libro publicado, Això i Allò. En esta ocasión, el 9 de febrero es la fecha en la que recordamos su pérdida y, con Non stop hoy aprovecho para dedicarle una entrada. Un libro que sirve como legado del mensaje de un autor que reflejaba claramente en su dedicatoria: el futuro al que se enfrentan las nuevas generaciones.

Conocido es el carácter reivindicativo de su obra y las situaciones vividas desde su infancia ante la ocupación nazi, pero en esta ocasión la visión se centra sobre el impacto de la sociedad industrializada y de consumo sobre los recursos naturales del planeta, finitos. Guardas oscuras (verde oscuro casi negro), que marcan el tono sombrío y una introducción previa al despliegue de las ilustraciones que nos conduce a un escenario distópico: al “no-lugar”. Ese espacio en el que la naturaleza desaparece (hasta las ratas huyen de ese lugar), cualquier atisbo de belleza borrado y la migración de la humanidad a la Luna. Curiosamente, ese lugar en el que uno de sus personajes (El hombre Luna) regresó después de entrar en contacto con esa “humanidad”.


La trama se basa en la secuencia frenética de un personaje (Vasco) huyendo de la debacle guiado por su sombra (en la dedicatoria, cita a su hermano Bernard como esa figura que le guio) en una ciudad representada a través del uso geométrico de la perspectiva y con un aire futurista en el que emplea una gama cromática de colores apagada que tienen un mayor contraste cuando aparecen colores cálidos (en las explosiones, en la lava y en detalles como en los rodapiés rojos del suelo del hospital o el horizonte en la huida de la isla). El uso de las formas geométricas y de la profundidad, la perspectiva y la imposibilidad de algunas imágenes (como en la ilustración en la que conoce a Nada) también recuerdan estructuras como la escalera infinita de Escher (y, por recordar otro clásico de la perspectiva imposible como es Odio mi osito de peluche de David McKee) y profundizan en el sentimiento opresivo de la obra. En esa escapada de Vasco, un personaje en el que no vemos su expresión facial, recordamos esas estampas de El hombre niebla en el horizonte rocoso de la costa y, en esta ocasión, para que el Arca de Noe encalle en sus acantilados.

Una escapatoria y una misión en la que encontrará un pequeño rayo de esperanza con la tarea encomendada: cuidar de una criatura llamada Poco (con un aspecto de insecto alienígena y en la tradición de las figuras con divertido aire entrañablemente grotesco de su obra). En esa segunda parte de la huida en la que no hay momento para detenerse, siguen sorteando la toxicidad de las fábricas (personalmente, me recuerda mucho a los mundos imposibles de Terry Gilliam), edificios derretidos en gelatina, tanques y siempre con la sombra guiándoles en la dirección correcta (“¡Justo a tiempo!”). Finalmente, un divertido oasis y epílogo para Vasco y Poco.

Non stop no es simplemente una excusa para un recordatorio a una de las figuras más representativas de la LIJ, a sus textos afilados y reivindicativos se une una propuesta gráfica que refleja la maestría en el uso del color y la geometría para cristalizar una obra, tristemente, premonitoria del legado que dejamos a futuras generaciones. Un legado en el que los condicionantes económicos marcan la agenda frente a la vida y la reelección frente al legado a las próximas generaciones. Mientras nos desmoronamos, los libros de Tomi Ungerer siempre serán la sombra que nos guíe (y nos pellizque la estupidez).

 

Musée Tomi Ungerer Estrasburgo

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/non_stop-978-84-8464-142-1-castellano-2533.html

Web Tomi Ungerer

http://www.tomiungerer.com

Web Museo de Estrasburgo Tomi Ungerer

https://www.musees.strasbourg.eu/musee-tomiungerer

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 8 de febrero de 2021

Entradas en azul. Michèle Lemieux. Noche de tormenta. Lóguez

 

Título: Noche de tormenta

Autora e ilustradora: Michèle Lemieux

Traducción: L. Rodríguez López

Editorial: Lóguez

Año: 2000

Páginas: 240

Encuadernación y formato: 21,5 x 14,7 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano.

Reseña:

En el discurso de la literatura infantil y juvenil se encuentran multitud de temáticas que encuentran acomodo en los cambios de valores de las sociedades occidentales. Recuerdo en el libro de Colomer (2010) cómo se señalaba el tratamiento de temáticas complejas o la entrada del existencialismo dentro de los títulos que emergían en la LIJ con ejemplos de títulos en los que se daba cabida a la tristeza como El árbol rojo de Shaun Tan o El libro triste de Michael Rosen ilustrado por Quentin Blake. Herramientas ficcionales para que las personas que median en la interacción literaria tengan un amplio abanico de recursos para los que iniciar un diálogo.

Noche de tormenta de Michèle Lemiux (Quebec-1955) es un álbum atípico en su longitud y con una propuesta gráfica minimalista (no tan reduccionista como La parte que falta de Shel Silverstein) en blanco y negro que en diferentes dobles páginas desborda en detallismo y con un elevado poder sugestivo en la relación entre imagen y texto (y con un humor en algunas de ellas propio de Tomi Ungerer en su faceta más subversiva o Edward Gorey). Estas dobles páginas sirven como interludios y mostrar el estado de ánimo que se seguirá en las siguientes secuencias que emplean la página izquierda para el texto y la derecha para la representación icónica de los pensamientos de la protagonista insomne del libro: en su cama y junto a su perro mientras que las preguntas se acumulan en su cabeza.


El inicio del libro, desde una portadilla que nos sugiere un lugar plácido donde dar esa cabezada merecida, se basa en una narración sin palabras originada por un zoom que nos muestra cómo el cielo se viste de tormenta y la ubicación de una casa en la que vemos cómo la protagonista sigue las rutinas previas para irse a dormir. Aunque, esa noche no puede atormentada por preguntas y tentativas de respuestas que se encadenan después de cada interrogante. “¿Dónde finaliza el infinito?” Para después preguntarse: “Si se hace simplemente un agujero en el cielo ¿puede verse el infinito?” Y en esta progresión, comenzamos la noche de tormenta.

Estamos acostumbrados a que el libro infantil muestre respuestas o aprendizaje morales que transmitir, pero también hay libros que desafían ese papel pasivo del lector. En concreto, sobre el planteamiento de estas cuestiones, tenemos ejemplos como el Libro de las preguntas de Neruda ilustrado por Isidro Ferrer, Así es la vida de Tomi Ungerer, ¿Qué puedo esperar? de Britta Teckentrup y, a modo de juego, ¿Qué prefieres..? de John Burningham. Además, la ingeniosa y desafiante propuesta de la canadiense Michèle Lemieux le llevó a ganar el Bologna Ragazzi Award en 1997.

Stormy night (2003) corto de animación

Un libro que además tuvo su posterior representación a un corto de animación, Nuit d’Orage (2003), con el que también obtuvo diversos galardones y una trayectoria en la que siguieron cortos como Here and the Great Elsewhere (2012). De alguna manera, esta faceta de animación y existencialismo nos puede conducir a otros ejemplos paradigmáticos como las obras maestras animadas de Don Hertzfeldt o el reciente The Midnight Gospel (especialmente su final). De su trayectoria previa a la creación de este libro hay pistas sobre el surrealismo con el que elige representar las preguntas de la protagonista por su ilustración del libro de limericks de Edward Lear There was an old man…(1994).

Ese humor e iconicidad irreverente es la que sirve para destensar la incertidumbre de las preguntas con imaginaciones tan divertidas como: “¡Imagínate que brotamos del suelo como las legumbres…!” en una imagen que, por no abandonar el imaginario cinéfilo, nos puede recordar a unos personajes de Amanece que no es poco. Un título que nos sirve para conectarnos de nuevo con el título de la obra.


Además de estas imágenes divertidas, el segundo asidero para relativizar la carga de las preguntas es el divertimento con su perro Fido, mientras habla de sus emociones, de sus interrogantes sobre el futuro, de qué será capaz de conseguir, sueños (y referencias a Platón) y miedos (como la muerte y la idea de resurrección). Preguntas que muchos de nosotros, como adultos, hemos respondido de alguna forma y sirven para la construcción de quiénes somos. Preguntas que, obviamente, el niño o la niña también se hará en algún momento. Y, para aliviar de nuevo la carga, una vuelta a las necesidades fisiológicas terrenales: “tengo hambre”. Momento para encarar la secuencia final del libro y concluir majestuosamente un libro-álbum sensacional. 

Noche de tormenta de Michèle Lemieux es un libro-álbum maravilloso en el que navegar por el drama y la comedia de una vida efímera, reflejada en la curiosidad imaginativa del viaje interior que hace su protagonista. Si no tenemos respuestas, mejor una buena historia. Un libro “esencial”.

 

Fran Martínez

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