miércoles, 10 de marzo de 2021

Entradas en azul. Javier Sáez Castán y Pablo Auladell (il.). Dorothy. Déjale entrar. A buen paso

 

Título: Dorothy. Déjale entrar

Autor: Javier Sáez Castán

Ilustrador: Pablo Auladell

Editorial: A buen paso

Año: 2017.

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 21 x 29,7 cm. Tapa dura

Idioma: castellano

Reseña:

La fabulosa extrañeza de la obra del autor e ilustrador, residente en Alicante, Javier Sáez Castán (Huesca,1964) sorprende a cada obra que publica. No resulta sorprendente la recepción entre la crítica especializada y el reconocimiento con premios como el Premio Nacional de Ilustración en 2016 por una obra con tantas posibilidades desde el formato encuadernado del Animalario Universal del Profesor Reviollod. Este galardón conmemora la trayectoria de un autor esencial por obras tan magníficas en las que combina su papel de autor e ilustrador, como La merienda del señor verde (Ekaré, 2007), Libro caracol (FCE, 2007) o la extrañeza de Limoncito, un cuento de navidad (Editorial Océano,2010) y, como ilustrador, también cuenta con reinterpretaciones de cuentos tradicionales  como El valiente soldadito de plomo o La pequeña cerillera y otros cuentos (Anaya, 2004) o el trabajo junto a Manuel Marsol de su recientemente premiado, en la categoría cinematográfica, Mvsevm (Fulgencio Pimentel, 2019) en la prestigiosa Feria del Libro de Bolonia.

En este álbum, su relato está acompañado por las ilustraciones de Pablo Auladell (Alicante, 1972) que también, en 2016, fue galardonado con el Premio Nacional de Cómic por la reinterpretación del poema de John Milton en 1667, Paraíso perdido (Sexto Piso Ilustrado). Previamente, ambos coincidieron en las ilustraciones de cuentos de la editorial Anaya y, para esta nueva obra conjugan sus cualidades en un sensacional álbum que consigue el impacto de la fuerza desbocada que anuncia su portada. Desmesura que también fue premiada con el Premio Internacional Biblioteca Insular de Gran Canaria, en 2016, e incluida en los prestigiosos premios White Ravens, en 2017.

La fuerza de este álbum reside en la conjunción polifónica del formato con un diálogo entre la habitual extrañeza de los relatos de Sáez Castán y el trazo a carboncillo de Auladell, jugando con un lenguaje que dominan a la perfección. A partir de la cuidada edición, con el atractivo paratextual de su portada y la significación de sus guardas (con el degradado que nos comunica la turbulencia del fenómeno que presenciaremos), se combinan páginas donde la ilustración ocupa la doble página y otras donde solo hay texto, aunque predomina el diálogo de ambos elementos.

A partir del texto, se encuentra otra de las características recurrentes de Javier Sáez Castán como la puerta de entrada a una historia alejada de las habituales convenciones edulcoradas que se proyectan de la infancia desde otros ámbitos editoriales. De esta manera, el texto tiene un formato de relato que nos conduce hasta Kansas y una granja en las afueras, donde residen Jonah y Martha. Desde el título a la ubicación del relato, se encuentran las referencias intertextuales a la obra El maravilloso Mago de Oz (Lyman Frank Baum) con el huracán Dorothy.

Estas referencias nos empujan hacia un lugar sureño, aislado y con reminiscencias a los años 50 acompañadas por apagados colores en pastel y predominancia del carboncillo. De manera lejana, hay una conjunción de referencias literarias que nos conducen a la ironía implacable de Sam Shepard, como los sensacionales relatos de Cruzando el paraíso (1996), o la imagen de la América sureña de Hopper. La historia muestra la curiosa relación de pareja, que debe abandonar su cotidianeidad, al enfrentarse a la inesperada visita de Dorothy.

Desde el punto de vista del lector modelo, esta obra está destinada para un lector autónomo capaz de enfrentarse a un texto que no siempre tiene un respaldo secuencial con la ilustración, sirviendo estas como punto de fuga y puerta de entrada a la imaginación. En esa línea, el relato contiene los elementos universales para que sea disfrutada por cualquier lector adulto o la formación de un lector competente (y si ha leído anteriormente la obra de Baum, podrá adentrarse en la reconfiguración de sus elementos).

La narración se realiza en primera persona, desde la perspectiva atónita de los insólitos acontecimientos que vive Jonah, desbaratando por completo sus costumbres. En el diálogo con Martha, se acrecienta su incredulidad al acoger a ese pequeño huracán que irá creciendo junto a ellos, mostrando la admiración y amor incondicional de Jonah por su mujer. Las conversaciones con ella revelan la dualidad entre el sentido más primario masculino con decisiones que muestran una carga emocional más rudimentaria que, posteriormente, Martha desmontará desde su imaginación.

Esta interacción entre los personajes que asisten al crecimiento descontrolado de una fuerza de la naturaleza eleva en el lector la sensación de extrañeza y el tono paródico. Por otra parte, refleja una situación de acogimiento de Dorothy como si de un hijo/a se tratase, confiriéndole cualidades humanas. Aunque, su naturaleza no muestra clemencia ni se humaniza para contentar al lector que espere un texto más complaciente. Y, en ese sentido, es lo que agranda su belleza. Además, juega con referentes que aleja la narrativa en el texto de la estética de los años 50, como la referencia televisiva a Los vigilantes de la playa, envueltos en una constante alusión a otras obras tradicionales como Los tres cerditos o la presencia del capitán Morgan (pirata de La isla del tesoro de R. L. Stevenson) e incluso científicas con Darwin (Martha leyendo El origen de las especies) o el Laboratorio Nacional Fermi encargado del estudio y aceleración de partículas 

El texto prosigue regalando referentes a otra época como la camioneta Pontiac o el revolver Remington, pero el gran acierto del texto es narrarnos las desventuras y la manera por la que afronta el matrimonio todas las consecuencias del huracán. Sus decisiones se escapan de la lógica y abrazan el sentido más onírico para que el lector pueda adentrarse a través de todas estas vicisitudes en la fantasía.

De esta manera, la invitación al lector es soltar sus anclajes para penetrar en la imposibilidad. Es decir, la aceptación del hecho inusual y mágico del hecho literario. Esta sensación se respalda en el desenlace: una doble página donde tan solo aparece la prosa poética de Sáez Castán para eclosionar la crisálida del lector y, finalmente, Auladell nos regala la majestuosidad de los colores en una planicie desértica que insufla una bocanada de aire. El final de un viaje en el que, como en el drama y la comedia, deja al lector aplaudiendo entre sonrisas y lágrimas.

En conclusión, Dorothy se convierte en una fantástica alegoría para prestigiar el poder universal del lenguaje literario Por extensión, se ofrece al lector el placer de una visión única en la universalidad del relato alejada de encorsetamientos editoriales y presunciones sobre sus capacidades lectoras. La clave de este álbum se muestra con claridad en la portada: “déjale entrar”. ¿Qué abre esa puerta? La entrada al mundo de la imaginación, al igual que en La merienda del señor verde, en que nos remite a liberarnos de lo establecido e instalarnos en una nueva cotidianeidad: la de lo imposible.

En definitiva, las cuestiones que nos gustaría plantear sobre esta lectura abundan sobre la importancia de la selección de lecturas literarias que potencien y alimenten, como Frederick, la capacidad de enfrentarse a la vida desde una mirada divergente y que no esté anclada a los convencionalismos impuestos por nuestra sociedad.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.abuenpaso.com/libro/dorothy-dejale-entrar/ 

Web de Pablo Auladell

http://pabloauladell.com/

  


 

 

 

 

 

 

martes, 9 de marzo de 2021

Entradas en azul. Carmen Hermo. Man de Camelle. Kalandraka

 

Título: Man de Camelle

Autora e ilustradora: Carmen Hermo

Prólogo: X. Antón Castro

Editorial: Kalandraka

Año: 2018.

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 21 x 29,7 cm. Tapa dura

Idioma: castellano/ galego/ inglés

Reseña:

Ayer iniciamos la semana con Salvaje y continuamos hoy con un álbum sin palabras que es un deleite visual con las ilustraciones de Carmen Hermo. El texto subyacente de la historia se ofrece en el prólogo de X. Antón Castro que nos ubica en la historia detrás de Man de Camelle y su protagonista: Manfred Gnädinger, un artista alemán que centraba su obra en la intervención sobre el espacio natural de la Costa da Morte, en Camelle. Un prólogo necesario para una lectura visual en la que observamos desde el lápiz de Camen Hermo (y comisaria de la exposición sobre el artista) la transición de la industrializada alemana en secuencias que funcionan como un zoom en el que representar icónicamente la ruptura con el modo de vida de las sociedades posmodernas y reconvertir esos hilos que nos atan en el alumbramiento de una nueva idea de vida y, entender la misma vida y el espacio que habitas, como expresión del arte.


En esas primeras cuatro ilustraciones a doble página en la que se emplea exclusivamente el blanco y negro del grafito, con el uso puntual del azul para otorgar un aspecto simbólico a la narración. El ejemplo más claro lo tenemos en la portada simulando los dos ojos del artista: dos ojos repletos de la vista del mar, esa que le acompañaría en su vida y arte. En ese periplo de las imágenes vemos esa huida de la sociedad y el encuentro de su espacio frente al mar, sus manos, sus utensilios y técnicas, su cuerpo famélico, las rocas y los objetos que le ofrece la naturaleza para reordenarlos en la creación de sus esculturas y su casa. En el prólogo Antón Castro hace referencia a sus influencias y su obra como land artista. Un arte salvaje, como la vida. Como solo se puede entender la expresión y la creación artística.

Otra conexión con la reseña de ayer es la canción de Espanto, Mal salvaje (yo quería ser salvaje, me conformaría con un taparrabos), y el nombre de la banda también conecta con el final de la historia del artista, como titulaba una noticia en un diario que se ve en el documental al final de la entrada: “Man, del traje al taparrabos”. El espanto ante el desastre natural causado en la Costa Da Morte del Prestige. Antes, Carmen Hermo nos hace cómplices e invitados en ese espacio que habitaba (el de la naturaleza que esculpía y documentaba, el de su cuerpo famélico) y nos regala la inclusión de diferentes instantáneas tomadas por el artista de su visión cotidiana con la que expresaba su arte. También, la persecución de la civilización industrializada con el asfaltado próximo a su entorno. Esta ilustración se explica perfectamente con la noticia del diario Público:

En la zona donde vivía apenas había casas, aunque el pueblo creció, se hizo un paseo y después un espigón. Él se tumbó sobre el hormigón fresco, porque consideraba que el aquella mole partía en dos su jardín, por lo que el propio cemento pasó a formar parte de su museo. Al principio se había resistido, pero cuando vio que no había remedio, lo consideró una oportunidad para que fuese una extensión de su trabajo, integrando esa obra civil en su obra artística, mas dejando su huella en forma de protesta [Man, quijotesco, llegó a enfrentarse a las retroexcavadoras que lo acosaban. “Las máquinas son cada vez más humanas y el hombre es cada vez más máquina (...). Me gustaría ser un árbol, con raíces y no con pies; o una gaviota, o cualquier criatura menos un hombre”, declaró a la TVG tres años antes de que llegasen los verdaderos molinos de viento al parque eólico de cabo Vilán: a finales de los ochenta eran una novedad, hoy en Galicia todos son gigantes]. Como pensaba que el espigón no debía estar ahí, dejó estampado su cuerpo en el suelo.

Fuente: Público, enlace a la noticia


En las dos últimas ilustraciones completa el círculo de una vida que huía del ritmo de la civilización para verse consumido por ese mismo impacto de la industrialización con una imagen que le hunde en esa tierra que ha visto como devoraba su obra, su espacio y su vida. Y, como se apunta, la tristeza de esa pérdida del espacio también terminó con su vida en 2002. Desvanecida como su entorno. Una tragedia que tiene un regusto poético y simbólico demasiado cruel, como la muerte de un icono como Mark Sandman, líder de Morphine que falleció en el escenario durante la actuación en un festival en Italia. Música para el corazón y, desgraciadamente, un corazón que no pudo latir más. Arte como cura para el dolor.

Man de Camelle es una auténtica expresión artística que reafirma al álbum como uno de los objetos literarios más creativos y libres. Esa libertad que inspiraba a Man y Carmen Hermo interpreta majestuosamente.

Añadiendo algún apunte final con la investigación literaria, muy recomendables las propuestas de análisis de Ana Margarida Ramos sobre álbumes que incluyen dentro de sus temáticas cuestiones referidas al ecologismo, “ecoliteracy”, especialmente a partir de la obra de Bernardo Carvalho (Un día en la playa) y que, además, conecta con otra de las referencias de la editorial: Plasticus maritimus (2020) con Ana Pego e Isabel Minhós Martins. Libros que nos recuerdan nuestros errores como sociedad.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.kalandraka.com/man_de_camelle-978-84-8464-437-8-galego-2387.html

Museo de Man

http://www.caminodosfaros.com/museo-de-man/

Web de Carmen Hermo

http://www.carmenhermo.com/

Web Proyecto Man de Camelle

http://www.mandecamelle.com/

Vídeo de Kaladraka TV

https://kalandraka.tv/videos/man-de-camelle/

 

 Documental 1986



 

 

 

 

 

lunes, 8 de marzo de 2021

Entradas en azul. Emily Hughes. Salvaje. Libros del zorro rojo

 

Título: Salvaje

Autora e Ilustradora: Emily Hughes

Traducción: Regina López Muñoz

Editorial: Libros del Zorro Rojo

Año: 2014.

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 24 x 28 cm. Tapa dura

Idioma: castellano


Reseña:

La infancia salvaje encarnada por una protagonista femenina en este clásico de Libros del zorro rojo sirve de entrada a esta nueva semana de reseñas y que encuentra una conexión con el día de su publicación: el 8 de marzo. A partir de un juego que nos conduce a la historia de Hugo el niño de Aveyron que fue acogido en 1799 por el Profesor Itard que ha inspirado a autores de clásicos literarios como El libro de la selva de Kipling o directamente a la versión cinematográfica de Truffaut. Un espacio, el de la gran pantalla, que también tenía ganas de conectar con la figura de la autora hawaiana Emily Hughes.

En este álbum encontramos la representación en las ilustraciones detallistas que Emily Hughes transfiere a sus trabajos, con gran detallismo a todos los elementos que representan los escenarios de la acción y con el trazo amable de sus personajes de grandes ojos que les dota de una gran expresividad. Una narración con un texto que complementa perfectamente a las ilustraciones dejando espacio a la interpretación del lector y que también proponen descolocarle con diferentes disyuntivas con la imagen que añaden una dosis de comicidad añadida e ironía. Esta se centra en el inicio de su narrativa en la descripción de la educación de una niña perdida en la naturaleza, que aprende junto a los animales a comportarse según las reglas de la naturaleza. Un entorno en el que es feliz y se siente comprendida.

El descubrimiento de su vida en la naturaleza por una pareja que cazadores que se sorprenden de la aparición de una niña sola en medio de la naturaleza origina el conflicto de esta narración que nos muestra con gran sentido del humor ese proceso de reeducación (con alusiones paratextuales a la figura del profesor Itard, como en el periódico y la aparición en el salón de la obra de Kipling) en el que la pequeña protagonista muestra su disconformidad con las conductas que los adultos pretenden que representen la infancia. Una bonita metáfora sobre el papel del adulto en la comprensión de la infancia desde una perspectiva hegemónica en la que la infancia no tiene voz ni voto. Solo hay una verdad: la del adulto.

Imagen de la editorial: enlace

En estas ilustraciones observamos las diferencias expresivas en nuestra protagonista a la que no le han dado nombre en la narración: cabizbaja, avergonzada por no ser capaz de seguir las indicaciones del profesor y las normas prosociales. Al lector se le propone que entienda a la protagonista que se comporta según la única experiencia que ha vivido y con situaciones en las que usualmente se les corrige con mensajes de los adultos de cómo comportarse: come bien, habla bien, juega bien y que desde la perspectiva de la protagonista se suceden de manera inversa. Esa incomprensión e incomunicación entre dos visiones del mundo colisionan y encuentran un final que se refleja la capacidad de la protagonista por recuperar su voz propia y perseguir la felicidad tal y como la entiende: salvaje. Un álbum que resulta divertido al lector infantil y que sirve para descolocar al lector adulto prestigiando la voz de la infancia frente a las imposiciones que el adulto pretende canalizar a través de ella.

Imagen de la editorial: enlace

Entre los animales y escenarios que encontramos en este álbum también reconocemos a protagonistas posteriores en su obra como en el álbum Osos con texto de Sean Taylor y una tendencia al reflejo de personajes dentro de entornos repletos de naturaleza. La conexión cinematográfica a la que hacía alusión al inicio de la reseña es el trabajo de Emily Hughes en el desarrollo del storyboard de una película que disfruté en las vacaciones navideñas dirigida por Ross Stewart y Tom Moore, un creador que se ha consolidado en esta década como uno de los valores más reconocibles por el desarrollo de una serie de largometrajes, especialmente su segunda obra Song of the sea (2014), inspiradas en Studio Ghibli por el uso de leyendas y mitologías que en este caso nos transportan al imaginario irlandés y, adicionalmente, por el empleo de personajes femeninos que alteran la visión tradicional de Disney. Un paseo por el lado salvaje repleto de arboledas y un personaje criado entre lobos que nos recuerda a la protagonista de Salvaje.


Y, finalizando, recordando a Espanto y la aparición de un fragmento de una de sus canciones (El espíritu del bosque) en la descripción de Yokai de Carmen Chica y Manuel Marsol en la web de la editorial Fulgencio Pimentel, creo que esta canción también sirve de perfecto colofón a la reseña con el fragmento final de su letra:

Yo quería ser salvaje en mi bosque,

Y no llevar nunca zapatos,

Tocar el tambor por las noches, sin respetar los horarios.

Y quería ser salvaje,

Me conformaría con un taparrabos,

Pero la vida me ató a una corbata y a un puesto en la administración.




 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/salvaje-emily-hughes/

Entrevista con bocetos del proceso de creación

https://blog.picturebookmakers.com/post/137152829936/emily-hughes

Entrevista a Emily Hughes en Libros del zorro rojo



 

 

 

 

 


viernes, 5 de marzo de 2021

Entradas en azul. Pablo Albo y Pablo Auladell (il.). Caracol. A buen paso

 

Título: Caracol

Autor: Pablo Albo

Ilustrador: Pablo Auladell

Editorial: A buen paso

Año: 2019.

Primera edición: Edebé, 2005

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 21 x 26,5 cm. Tapa dura

Idioma: castellano

Reseña:

Finalizamos la semana con un álbum maravilloso como este Caracol de Pablo Albo e ilustrado por Pablo Auladell (previamente también colaboraron en la creación del fantástico Mar de sábanas), en una segunda edición después de su publicación original en 2005 por la editorial Edebé. En este, el texto de Pablo Albo sigue manteniendo la frescura y la gozosa lectura de un texto que bebe de la tradición oral que tan bien conoce su autor y que respira en la sabiduría de las fábulas potenciada por un relato repleto de aventuras en las que nuestro pequeño protagonista se verá inmerso, sin cesar en su empeño por llegar más lejos que lo que nadie podía imaginar de un caracol.


Para eso, con capazos de paciencia y la azarosa intervención de otros personajes (tortuga y gaviota) consigue lo inesperado. Y, una vez alcanzado ese reto, imaginar otro. Un personaje que derrocha ilusión y con ideas rocambolescas para la consecución de sus anhelos. El texto se refuerza con las ilustraciones de un autor como el alicantino Pablo Auladell (1972) en el que podemos observar la evolución en sus ilustraciones (Premio Nacional de Cómic en 2016) de la obra en 2005 y esta posterior reinterpretación en la que nos acercamos a las referencias visuales de Dorothy junto a Javier Sáez Castán o su maravillosa reinterpretación del Paraíso perdido de Milton o el poemario de Antonio Machado en Kalandraka. Carboncillo y pastel en un uso expresivo majestuoso de uno de nuestros grandes ilustradores.


 En las tres primeras ilustraciones a doble página, vemos cómo el pequeño caracol (con trazos propios del cómic) intenta desplazarse hasta el pliegue central y, después de lanzarse a la carrera por llegar al algarrobo (árbol dentro de las leyendas valencianas en el que cuentan que el demonio fue engañado por un hombre astuto y en el que permanece bajo tierra al perder la apuesta con ese jugador). Su aventura trascurre en ese momento en la página derecha, mostrando su avance y, cuando se detiene, vuelven las ilustraciones a la página izquierda para mostrar de nuevo sus avances y, así, hasta el desenlace con sus sueños marinos y desapareciendo parcialmente en la última página.

En esta, se pone fin a una lectura gozosa y con el empleo de un texto perfecto para primeros lectores y con todos los elementos para leer en el aula e introducir el coro del alumnado al son de la canción del caracol: sí, esa de saca los cuernos al sol. Sí, esa que ahora cantas mentalmente mientras lees estas palabras. Todo es posible, hasta lo más inesperado. Lo complejo no es llegar lejos, sino mantener el espíritu de debutante cada día. Tal vez, pasito a pasito lo consigas. Así te lo deseo, caracol.

Feliz fin de semana.



Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://www.abuenpaso.com/libro/caracol/

Web de Pablo Albo

http://www.pabloalbo.com/LIBROS/LIBROScaracol.htm

Web de Pablo Auladell

http://pabloauladell.com/

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves, 4 de marzo de 2021

Entradas en azul. Tomi Ungerer. Hombre luna. Libros del zorro rojo

 

Título: Hombre luna

Autor e ilustrador: Tomi Ungerer

Traductora: Elena del Amo

Editorial: Libros del zorro rojo

Año: 2012. Original: 1966

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 23 x 30 cm. Tapa dura

Idioma:castellano

Reseña:

Qué año 1966, un año icónico dentro de la cultura por la eclosión hippie con discos clave como Blonde on blonde de Bob Dylan, Revolver de los Beatles y el Pet Sounds de The Beach boys y películas de culto dentro del spaghetti western con el clásico de Leone Il buono, il brutto, il cattivo, Persona de Bergman, Blow-Up de Antonioni o Andrei Rublev de Tarkovski. Centrándonos en el panorama norteamericano (donde estaba afincado Tomi por aquella época) con la renovación de Hollywood con Who’s afraid of Virgina Woolf? de Mike Nichols o la maravillosa locura de Seconds de Frankenheimer. Un contexto en ebullición con las protestas por la Guerra de Vietnam del 66, en las que Tomi fue un activista con una serie de carteles que recomiendo su visita (enlace).


En Hombre luna, seguimos con la serie de entradas dedicadas a uno de los iconos más trasgresores de la LIJ contemporánea y cuya amistad con Maurice Sendak (como admiración mutua) nos enmarca en una personalidad icónica que nos devuelve en este blog una y otra vez al repaso de sus libros. Considerado como una de las 100 joyas ilustradas por Martin Salisbury (2015, pp. 118-119), siempre es un deleite acercarse a los personajes de Tomi como este solitario Hombre Luna que veía desde la soledad del satélite la vida terrenal en pleno apogeo: diversión y baile, jolgorio en definitiva, que tanto impregna los libros de Ungerer.

Ese hombrecillo que buscaba compañía dentro de su soledad se ve recibido por una comitiva expectante por conocer ese fenómeno al que rápidamente el poder se encarga de señalar como una amenaza. El temor a lo desconocido, al otro y la alteración del orden establecido sin necesidad de conocer al extranjero: única condición que se impone al Hombre luna para imponerle una condena, sin necesidad de conocer su visión, su verdad. Juicios que vemos a diario en cualquier ámbito y exacerbado en redes sociales donde todo el mundo tiene que tomar un polo o postrarse en su atalaya para transmitir su verdad.

El Hombre luna (supongo que Ungerer sería un admirador de Freaks de Tod Browning) podrá zafarse de esa condena sin fundamento y escapar para gozar de la libertad: la naturaleza, el baile de disfraces (con un lobo bailando con quien podría ser caperucita) y, un aguafiestas que llama a la policía (con su detalle por las figuras militares engalanadas y la insoportable estupidez de las personas que encarnan el poder ataviados con sus trajes, bandas, puros y emblemas distintivos de su posición) descubre de nuevo al Hombre luna a la fuga de la policía. En su huida, se refugia en un castillo donde conocerá a un científico (el doctor Bunsen van der Dunkel, un personaje que mezcla características de druida con la ciencia y que nos conecta con otros personajes que acogen a sus personajes como en Rufus o el Hombre niebla) que le encaminará hacia un final feliz para ambos.

 

Sueños de conquista espacial del hombre con la luna como protagonista, como lo fue en 1969 con la tripulación del Apollo 11(y en el 68 la odisea de Kubrick). Conexión que me conduce inevitablemente a Flicts (1969) de Ziraldo, en un final en el que nos muestra que el Hombre luna es feliz por satisfacer la curiosidad dentro de su existencia, pero ambos alejados de la errática condición humana. Un álbum que es una delicia cromática en la contraposición de fondos oscuros (en azul y negro) con colores cálidos y el trazo inconfundible de Ungerer en un álbum que mantiene todas las virtudes de un autor atemporal.

Fran Martínez

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Web de la editorial:

https://librosdelzorrorojo.mitiendanube.com/productos/hombre-luna/

Blog Libros del zorro rojo

http://librosdelzorrorojo1.blogspot.com/2012/10/hombre-luna_1.html

Tomi Ungerer

https://www.tomiungerer.com/

Referencias

Salisbury, M. (2015). 100 joyas de la literatura infantil ilustrada. Blume

Y, como no, para finalizar su versión cinematográfica en 2012 de S. Schesch 


Otras entradas en azul para Tomi Ungerer







miércoles, 3 de marzo de 2021

Entradas en azul. Anne Brouillard. Trois chats

 

Título: Trois chats

Autora: Anne Brouillard

Editorial: Editions du Soleil. Seuil Jeunesse

Año: 2015. Original: 1990

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 28 x 21 cm. Tapa dura

Idioma: francés


Reseña:

Dentro de la tipología de los álbumes sin palabras, Anne Brouillard (1967) es una de las autoras e ilustradoras con mayor trayectoria en la publicación de este tipo. Beckett (2012), señalaba la singularidad de su obra y el desconocimiento en países anglosajones de su obra respecto a otros laureados autores como David Wiesner. Por otra parte, también resaltaba un hecho esencial en este tipo de libros como su publicación en otros países en la que este tipo de álbumes tan solo precisa la traducción del paratexto del título y la información editorial, siendo un tipo de libros que tienen una audiencia potencialmente transcultural debido a que su soporte narrativo es la secuencia conformada por sus imágenes y el texto subyacente que se puede crear mediante el diálogo e interacción entre el lector y el adulto que acompañe su lectura (o el lector individualmente).

Su trayectoria está consolidada y reconocida por premios durante su carrera como autora y, después de este álbum (su ópera prima), destacan los reconocimientos por Le sourire au loup en 1993 con el Premio Graphico en la Feria de Bolonia y la Golden Apple en la Bienal de Bratislava. Su obra L’orage (1998) fue un de las destacadas por Van der Linden (2015) como ejemplo de secuenciación visual y el empleo de recursos cinematográficos para elaborar una obra que sigue con la belleza pictórica de sus libros, poder de las imágenes en una obra también analizada New directions in picturebooks research (2010, pp.129-138) por Isabelle Nières-Chevrel , una auténtica delicia de esta autora e ilustradora belga y definido por Nières-Cheverl:

 Pictures enable Anne Brouillard to represent the successive components of a thunderstorm and her artistic choices give the pictures a mimetic status. Pictures have a “make-believe” power over the reader/viewer; they create an illusion of reality that revives memories of thunderstorms.” (p. 137)

Anne Brouillard ha explorado también el formato del libro-objeto con secuencia desplegable en el formato acordeón en Voyage d’Hiver. Libros que en el mercado español no han sido editados (se ha traducido Los aventureros de la tarde (2019) un álbum de la autora con texto por la editorial Laberinto) y cuya adquisición de muchas obras que no se han reeditado se hace especialmente tortuosa.


Volviendo a Trois chats, es un libro-álbum que juega con el extrañamiento y el surrealismo en un formato que podría representarse perfectamente como un pequeño sketch para la realización de un breve cortometraje. Visualmente impecable y atractivo por la belleza pictórica, el uso del color en esos tres gatos blancos y negros (con diferencias en los colores de sus ojos) que plácidamente desde su rama nos guían con su mirada en el paso de página como lectores. Tres gatos que, una vez ampliado el foco observamos qué miraban con tanto interés, ven cómo tres pescados rojos saltan en el agua. Con dos secuencias a doble página nos muestra la situación inicial y el inicio del conflicto narrativo. El encuadre se acerca y observamos el cuerpo de uno de los gatos arquearse hacia el agua mientras los peces saltan y, finalmente el salto (del gato, de los peces). Y el remojón.

Ese punto central de la narración con el pequeño suspense cuando el gato desaparece en el agua y en la siguiente página queremos descubrir, al igual que los otros dos gatos qué ha sucedido con él. Su salto para buscarle y un nuevo remojón que acaba con los tres gatos en el agua. Y, con ellos sumergidos, el conflicto se resuelve con la extrañeza del salto de los peces rojos hacia la rama en la que estaban los gatos, que miran desde el agua a los nuevos inquilinos de la rama del árbol. ¿A salvo por mucho tiempo allí?

En definitiva, un álbum atemporal y una obra de una autora que esperamos que cuente con una reedición de algunos de sus títulos maravillosos, cuya temática surrealista y belleza pictórica ejercen una extraña atracción. Oscuros objetos de deseo, aprovechando la temática para citar a Buñuel, en el universo artístico de la LIJ y en el que algunos álbumes sin palabras sobrepasan las fronteras narrativas de la cultura.

 

 

Fran Martínez

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Web de la editorial:

http://www.seuiljeunesse.com/ouvrage/trois-chats-anne-brouillard/9791023505405

Referencias en texto

Beckett, S.L. Wordless picturebooks. En S. L. Beckett, Crossover picturebooks: a genre for all ages (pp. 81-146). Routledge.

Nières-Chevrel, I. (2010). The Narrative Power of Pictures. L’Orage (The Thunderstorm) by Anne Brouillard. En T. Colomer, B. Kümmerling-Meibauer, & C., Silva-Díaz (Coords.), New Directions in Picturebook Research (pp. 129 - 138). Routledge

Van der Linden, S. (2015). Álbum[es]. Ekaré

 

 

 

 

 

 

 

martes, 2 de marzo de 2021

Entradas en azul. Wolf Erlbruch. La gran pregunta

 

Título: La gran pregunta

Autor e ilustrador: Wolf Erlbruch

Traducción: Esther Rubio

Editorial: Kókinos

Año: 2005

Páginas: 60

Encuadernación y formato: 19 x 29,5 cm. Tapa dura

Idioma: español

Reseña:

Mucho ha tardado en aparecer uno de los grandes nombres dentro de la LIJ contemporánea como es el alemán Wolf Erlbruch (1948) y galardonado con los reconocimientos más importantes como el Premio Andersen en 2006 y el Premio Astrid Lindgren en 2017. Un conjunto de reconocimientos en su mirada divertida sobre los tabús temáticos que se introducen en el discurso infantil y prestigian la inteligencia del lector, sea cual sea su edad. También comparte historia con otros grandes nombres al tener una conexión con el inicio de su carrera con el mundo publicitario y su posterior inclusión en el universo de la LIJ a partir del texto de James Aggrey con la reivindicativa historia de El águila que no quería volar (editado en castellano en Lóguez) hasta el éxito absoluto del clásico de la primera infancia: El topo que quería saber quién se había hecho eso en su cabeza. Una obra que aparecerá periódicamente en el blog en el que temáticas existencialistas impregnan sus libros y que cuenta con títulos que se han convertido en símbolos de la literatura infantil de calidad como el sensacional El pato, la muerte y el tulipán (2007, curiosamente el tulipán es el elemento que se ha perdido en la traducción del título en sus ediciones en Barbara Fiore).

Con La gran pregunta, premiado en la Feria de Bolonia en 2004 en la categoría de ficción, encontramos algunas de las características que definen su ilustración y que acompañarán al autor en obras sucesivas por el uso del collage apoyado en el trazo de sus personajes, el minimalismo cromático (como también mantendría en su célebre El pato y la muerte o en los álbumes con texto de Bart Moeyaert como el El viaje de Olek y, especialmente, La creación, la joya El rey y el mar de Heinz Janisch o la ilustración del texto de Karl Philipp Moritz en El nuevo libro del abecedario) y que artistas como Isol o Kitty Crowther procesan admiración. Un uso de colores crema (con la predominancia del amarillo y azul, esencialmente) para dejar espacio a una sucesión de personajes que responden a “la gran pregunta”.

Una pregunta que no se explicita y que inferimos por las respuestas: “Es para celebrar tu cumpleaños por lo que estás en la Tierra, -responde el hermano-.” Esta respuesta encadenará las afirmaciones de diferentes personajes que ofrecerán su respuesta a la gran pregunta desde su punto de vista: desde familiares, pasando por animales, profesiones (el soldado, el marinero…), la piedra, la muerte (aquí reconocemos también al pato que después serían los protagonistas del célebre álbum en 2006) y, finalmente, la respuesta de la madre con la que concluye ese desfile de personajes con voz propia.

Todos están aquí por algún motivo, pero esencialmente todos están para formar parte de un todo que es sobre el que se posa en portada y contraportada el protagonista de la historia. Para completar el juego, se incluye una anotación final y un juego metaficcional a modo de diario en el que interpelar al lector a crecer y dejar constancia de su respuesta a la gran pregunta. Cada momento tendremos una respuesta a medida que nuestras experiencias nos definan y configuren nuestra visión del mundo. En esta paradoja Erlbruch define el espacio de respeto al lector, a la infancia, desmontando con humor (en el texto, extrañeza y belleza en las ilustraciones) la necesidad de introducir espacios de reflexión y diálogo en la lectura. Otra respuesta que encontramos es que Wolf Erlbruch es, sencillamente, un autor excepcional dentro de la LIJ. Un maestro.


Fran Martínez

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Esas gafas redondeadas pueden encontrarse en numerosos personajes de sus álbumes…


 


lunes, 1 de marzo de 2021

Entradas en azul. Yael Frankel. El ascensor. Limonero

 

Título: El ascensor

Autora e ilustradora: Yael Frankel

Editorial: Limonero

Año: 2019

Páginas: 44

Encuadernación y formato: 35 x 17 cm. Tapa dura

Idioma: castellano



Reseña:

Retomamos la actividad esta semana con un álbum que ha sido galardonado en el pasado curso por prestigiosos certámenes como puede ser su inclusión la lista de los White Raven y como uno de los veinte álbumes más destacados por la Fundación Cuatro Gatos colocando la obra de la argentina Yael Frankel (1967) en un escaparate para el público que ya contaba con joyas como el emotivo Un hueco (Calibroscopio, 2014) y el divertido juego de yuxtaposición entre texto e imagen de Excursión (Tres tristes tigres, 2019). Beneplácito de la crítica especializada merecido y que, además, también comparte con la maravillosa editorial argentina Limonero cuyos álbumes (joyas como las de Zullo y Albertine como Mi pequeño, Dentro de una cebra de Chirif y Moriconi o 13 palabras de Snicket y Kalman) vertebran un catálogo editorial maravilloso que fue distinguido en 2019 en la Feria de Bolonia.

Halagos para una obra que integra los tres elementos del álbum a la perfección: desde el objeto contenedor de la historia que a su vez representa el objeto narrativo como es el ascensor por sus dimensiones en las que continente y contenido se autorreferencian, el pliegue de la página diferenciando los niveles de la narración dentro y fuera del ascensor, un texto emotivo que acompaña a unas ilustraciones que con el empleo del blanco-rojo y negro no necesita más adornos y con la sobreimpresión sobre las ilustraciones de los escenarios narrativos completa una joya en todos los niveles. Un libro que hace buena la afirmación de que el álbum es el formato editorial que permite una mayor creatividad y expresión artística completa.

Un ascensor en el que una entrañable comunidad de vecinos se conoce y que se encuentra encerrada en ese espacio que se mueve erráticamente y sin obedecer la lógica del que espera dirigirse al lugar que inicialmente tenía planeado. Planes que se truncan y un grupo humano que decide aportar lo que tiene a su mano para hacer más plácido ese momento de incerteza ante el atasco del ascensor. Un texto narrado en la voz de la protagonista que relata su experiencia al sacar a su perro Roco a pasear y que se encuentra con sus vecinos y sus circunstancias (Doña Paula que le tiene miedo a los perros, el anciano Miguel, Cora y los mellizos) en ese ascensor caprichoso en el que asistimos en la construcción del conflicto un texto que se apoya en la acumulación de saludos de sus protagonistas a medida que se incorpora un nuevo personaje a la escena. En el conflicto, surgen los inconvenientes de estar atascados en el ascensor, cada uno de ellos con sus necesidades (pasear para dormir, orinar, llevar la tarta de cumpleaños para su amiga) que se inicia con el llanto de los mellizos que tienen hambre.

En ese momento, todos aportarán un poco de lo que tienen para acompañar esa espera. Como el señor Miguel cuando les narra un cuento que se llama “A mí no me importa”. Aquí se añade el último elemento para envolver este álbum de una mayor complejidad al incluir una historia dentro de la historia a la que, finalmente, en el álbum encontraremos un juego metaficcional con la inclusión de esa narrativa ilustrada en un pequeño libro en las guardas finales, en un bonito sobre adosado. Un cuento que se escenifica en las páginas de álbum con los personajes de la narración y que sirve de reparación ante ese cambio inesperado de planes, incluso el llegar a la resolución del conflicto narrada por Don Miguel (de ahí, que al lector le regalen la oportunidad de conocerlo con la inclusión del propio cuento). Un sobre que nos recuerda a El arenque rojo de Moure, Lobos de Emily Gravett o El cartero simpático de los Ahlberg

Una resolución del conflicto amable y que recupera la doble página como secuencia narrativa para enmarcar la vuelta a la normalidad. Una maravillosa estampa de cotidianeidad dentro de una comunidad de vecinos y que compone un álbum que justifica todos y cada uno de los premios recibidos. Una verdadera delicia.

Para concluir, en la reciente entrevista realizada por la Fundación Cuatro Gatos encontramos algunas de las claves de esta joya:

https://www.cuatrogatos.org/detail-entrevistas.php?id=1354

Fran Martínez

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Web de la editorial:

http://limonero.com.ar/libros/el-ascensor/

Web Yael Frankel

http://yaelfrankel.com/

Instagram

https://www.instagram.com/yaelfran