viernes, 10 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Jorge Luján e Isol. Ser y Parecer. Kókinos

 

Título: Ser y parecer

Autor: Jorge Luján

Ilustradora: Isol

Editorial: Kókinos

Año: 2008

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 21,5 x 28,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

En estas últimas entradas no podía faltar Isol Misenta, aunque en esta ocasión sea en su faceta de ilustradora de los textos de Jorge Luján. El dúo publicó cuatro títulos altamente recomendables: el juego intertextual con Numeralia, Pantuflas de perrito o el premiado Tic-Tac. En realidad, esta entrada tiene este encabezado, pero se centra en tres títulos: Ser y parecer, Mi cuerpo y yo y Tener un patito/nene es útil. Con estos tres títulos tenemos el abordaje de cuestiones existenciales y filosóficos, pero también la descentralización con el punto de vista del otro. Incluso, con los poemas de Jorge Luján esa otredad es intrapersonal: cómo afrontar de manera sencilla una cuestión entre cuerpo y alma, lo material y lo incorpóreo.

Ser y parecer

Ser y parecer, cómo nos vemos (o nos pueden ver) y qué somos realmente. Cuestiones que se canalizan perfectamente en una autora que maneja ese código dual en diferentes títulos reseñados en el blog: El globo, Piñatas, Intercambio cultural, pero otro que destacaría con mayúsculas sería Petit, el monstruo.

Mi cuerpo y yo

El abordaje de estas dudas existenciales con los poemas de Jorge Luján se refleja de una manera sencilla y, como comprenderán, no hay nada más inteligente. ¿Quiénes somos? ¿Quién es el yo? ¿Cómo me ven los demás? ¿Cómo somos por dentro? Cuestiones tan abstractas tan perfectamente representadas en las ilustraciones de Isol, empleando los diferentes códigos de color en sus ilustraciones para reflejar esa dualidad que terminaría desbordando con el formato de Tener un patito/nene es útil con la descentralización del yo (¿se acuerdan del problema de las tres montañas de Piaget?).


Dos códigos de color (azul y amarillo) y un álbum en acordeón reversible para cada punto de vista. Sencillez y minimalismo para la máxima expresión de la inteligencia y, como no, un regalo para los lectores que disfrutan de unas lecturas tan sesudas. Con los álbumes de Jorge Luján también esa diferenciación entre ese binomio tan difícil de explicar por su sentido abstracto siempre acaba resolviéndose con algo esencial: la autoestima y el autoconcepto en alto como resolución narrativa. Por extensión, no solo habla de nosotros. También habla de los otros. Nosotros podemos ser y parecer cosas diferentes, mi cuerpo y yo también divergen. Como el resto. Por este motivo señalaba al inicio de la entrada aquello de inter e intrapersonal. En definitiva, esta entrada sirve para recordar la maravillosa obra de Isol y recomendar también la de Jorge Luján (del que también recomendaría sin duda ¡Oh, los colores! con ilustraciones de Piet Grobler).






 

 

Fran Martínez

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jueves, 9 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Johanna Schaible. C'era una volta e ancora ci sarà. Orecchio Acerbo

 

Título: C’era una volta e ancora ci sarà

Autora e ilustradora: Johanna Schaible

Traducción: Carla Ghisalbert

Editorial: Orecchio Acerbo

Año: 2021

Páginas: 56

Encuadernación y formato: 19,5 x 25,5 cm. Tapa dura.

Idioma: italiano.

Reseña:

Cuando Barbara Bader hablaba del álbum como diseño total y una experiencia para el niño en el año 1976 (una referencia que ha aparecido en diferentes entradas del blog) con este título de Johanna Schaible se hace justicia a las formas de narrar el álbum desde el texto, las ilustraciones y el formato. El proyecto de edición de este álbum parte de su presentación en el certamen The unpublished Picturebook Showcase de 2019 de dPictus en el que recibió más votos y llevó a su posterior publicación en diferentes idiomas (en mi caso, me hice con la versión italiana, en Portugal lo ha editado Planeta Tangerina y en castellano lo publicó Leetra este Érase una vez y mucho más será). Para completar el apoyo de la plataforma dPictus, lo incluyó en su lista de 2021 de los 100 outstanding picturebooks seleccionados por un jurado internacional de expertos. Adicionalmente, con este interés en su debut editorial también conocemos detalles de su proceso de creación con la entrevista en el blog Picturebookmakers a través del collage, dibujo y retoque digital, así como los bocetos hasta encontrar el formato adecuado para contar esta historia que supone un viaje en el tiempo: pasado, presente y futuro.

Así, la obra de la suiza Johanna Schaible (1984) nos lleva por un recorrido alrededor del mundo y de la historia (en este caso, no es como el célebre Aquí de Richard Mcguire sobre un punto fijo) en el que cada paso de página representa un salto en el tiempo, con una unidad que se va reduciendo al igual que el tamaño de la doble página hasta llegar al momento presente: una diminuta fracción en el espacio y el tiempo que también emplea recursos como el acercamiento del zoom hasta el fin de la primera parte: del pasado al momento actual, el de la noche y el sueño. Ese movimiento en el tiempo es divertida con el repaso de momentos históricos hasta un espacio-tiempo más asumible: las estaciones, los meses, semanas y la misma noche de la habitación (parece que esté contando el viaje en el velero del Max de Sendak). En este caso, ese trascurso finaliza con la ternura y la belleza de pedir un deseo ante la vista de una estrella fugaz.


En la segunda parte, recuperamos a cada paso el tamaño de la doble página y se inician preguntas sobre diferentes horizontes temporales: qué haremos por la mañana, la tarde o la noche,… y así, las preguntas tendrán horizontes temporales más alejados y observaremos el cambio en las estaciones y en los paisajes que se complementarán con los vistos en la primera parte. Un álbum inteligente en el que todos los elementos se disponen para una experiencia en el que tenemos certezas desde el pasado al presente y, en ese momento, nos invitará a formular deseos y planes con preguntas que reflejan el carácter incierto del futuro. En este caso, he formulado mi deseo y también les anticipo planes futuros como los que he avanzado en anteriores entradas. A, ustedes, les deseo que se cumpla su milagro perfecto. Ladies and gentlemen we are floating in space




 

Fran Martínez

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miércoles, 8 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Chris van Allsburg. Los misterios del señor Burdick. FCE

 

Título: Los misterios del señor Burdick

Autor e ilustrador: Chris van Allsburg

Traducción: Odette Smith

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Colección: Los especiales de A la orilla del viento

Año: 1996. Original: 1984

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 27 x 23 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Durante este año en el motor de un blog uno de los autores que han tenido diferentes entradas ha sido el norteamericano Chris van Allsburg (1949) con álbumes como El jardín de Abdul-Gasazi, Mal día en Río Seco, El naufragio del Zefiro y The Stranger. Una selección de títulos bastante peculiar por mi parte que ha evitado adentrarse en clásicos como los premiados con la Medalla Caldecott: Jumanji y El expreso polar (que además de su maravillosa propuesta literaria fueron trasladados al mundo cinematográfico, al igual que Zathura). Y, no menos imponentes, quedan títulos como La escoba de la viuda o El higo más dulce, también traducidos al castellano, o los oníricos Just a dream o Ben’s dream (y ese viaje alrededor del mundo a través de diferentes monumentos arquitectónicos). Una obra extensa y envuelta en el surrealismo de unos textos magníficamente ilustrados. Entre todos esos títulos, Los misterios del señor Burdick es sin duda mi favorito (y, como comprenderán, las razones son meramente subjetivas).

Un álbum que nos convierte en detectives (me recuerda a El coleccionista de momentos de Quint Buchholz cuando encuentra su protagonista las pinturas) ante un hecho insólito y cotidiano que se remonta hace tres décadas con la visita al editor Peter Wenders del señor Burdick, un autor e ilustrador de literatura infantil que le presentaba su porfolio para conocer las impresiones del editor. Catorce ilustraciones con un breve título y la fascinación de un editor por su trabajo que les emplazó a la mañana siguiente. Un encuentro que nunca se produjo y una búsqueda infructuosa del autor que dejó a esas catorce ilustraciones envueltas de misterio. El narrador de la historia, sorprendido por la historia, decide mostrarnos esas ilustraciones por primera vez para que conozcamos ese extraño suceso.

Aquí, entramos en otro análisis y reflexión sobre la importancia de la relación de las personas encargadas de la edición y, especialmente, el autor/a del texto y el ilustrador/a. Muchas veces piensas como lector en esa relación simbiótica en la que se entrega un texto y, en algunos casos, el editor se encarga de darle un ilustrador que los acompañe. Obviamente, hay más casos de manera en que ilustrador y autor convergen en un proyecto, pero me centraré en esta ejemplificación. Un texto, propio del álbum, que es breve y que deja que la ilustración complete el tono de la obra con diferentes detalles que construyan la narrativa. Opiniones de los editores para que el soporte emplee todos sus recursos materiales (pliegues, guardas o detalles que puedan favorecer lo que se cuenta). También en el supuesto que las editoriales primen el valor artístico frente a otras consideraciones. En definitiva, un álbum tendrá un poder más sugestivo si no resulta redundante en esa relación entre texto/imagen/objeto. Si se complementan, transforman o divergen en esas relaciones para generar espacios en el lector para que se convierta en un espectador activo a la caza de significados, que merezca una mirada detenida a sus detalles, que cada vez que lo lea encuentre un significado nuevo. Un detalle inadvertido que lo cambia todo, que le añade significado, una nueva interpretación. No es una tarea sencilla crear un buen álbum, para los protagonistas de su creación y más, con lectores exigentes. Sí, eso se da por descontado: la infancia es una audiencia muy exigente y no todo vale.

En este álbum, ese espacio interpretativo es amplio y, con un poder sugestivo que nos corrobora las impresiones del editor inicial y del nuevo que se han topado con esas imágenes. Los títulos de los cuentos y las acotaciones de cada ilustración nos ofrecen una tarea incompleta: imaginar qué contaría esa historia a partir de una sola imagen y una pista textual. Esa tarea de elicitación narrativa se completó años después por catorce autores en Las crónicas del señor Burdick (como Stephen King o John Scieszka y, siguiendo con la conexión con Quint Buchholz recordamos su El libro de los libros), pero que también nos hace presagiar que cualquier lector puede adentrarse en la creación de una historia propia según cada imagen. De esas catorce ilustraciones, una de mis favoritas es Un extraño día en julio a la que sigue el texto: “Lanzó con todas sus fuerzas, pero la tercera piedra rebotó de regreso”.


Siempre que he visto esa imagen de la orilla del río con un niño y una niña me acuerdo de las piedras en el estanque de Rodari en su Gramática de la fantasía: una piedra tirada a un estanque (una palabra) puede generar obras expansivas y convertirse en una obra literaria completa. En este caso, la extrañeza de que la piedra rebote me gusta como símil con el que entiendo el concepto de intertexto lector (esas derivaciones terminológicas desde Batkhin, Kristeva, Genette y, como no, Antonio Mendoza Fillola): cuando nos encontramos ante una referencia (no llamaría simplemente hipertexto a un fragmento textual, en el álbum sería un aspecto multimodal (interpictórico, intermedial,…Inter de Milán)  que alude a un hipotexto (de nuevo ampliado a hipopictórico, hipopótamo, hipoglucemia, …vale, entiendan la licencia jocosa). En este caso, imagino a un lector con un bagaje insuficiente (literario, artístico y cultural en el que el nivel de complejidad puede ser más o menos evidente) ante esa lectura representada como un río, mar u océano en el que la referencia está puesta por el autor/ilustrador para ser descubierta, pero que rebota al no activarse el intertexto del lector.

Envueltos por el blanco y negro de la misteriosa obra en blanco y negro, el enigma de cada ilustración nos invita a cuestionarnos a partir de ese fragmento del texto la naturaleza de esa realidad, como La traición de las imágenes de René Magritte, con la imposibilidad de su naturaleza en la realidad, pero que sí funcionan desde el pensamiento simbólico, desde nuestra imaginación. Inventamos premisas, nos adentramos en la llamada a la aventura, intentamos resolver el suspense en Huéspedes sin invitación, el porqué era demasiado tarde en La biblioteca del señor Linden con ese libro y, otras favoritas como la estampa de la monja de Las siete sillas o La casa de la calle Maple (o, esto ya es personal, pienso en El viaje de Chihiro con La alcoba del tercer piso). Un álbum maravilloso de uno de los grandes autores de literatura infantil. Un álbum para sumergirse absolutamente.

 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.fondodeculturaeconomica.com/Ficha/9789681651145/F

 

Mi propuesta de banda sonora para imaginar con este álbum:

https://www.youtube.com/watch?v=nqc0LrLq8IM

martes, 7 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Germano Zullo y Albertine. Ligne 135. La joie de lire

 

Título: Ligne 135

Autor: Germano Zullo

Ilustradora: Albertine

Editorial: La Joie de Lire

Año: 2012

Páginas: 48

Encuadernación y formato: 33 x 19,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Otros sospechosos habituales en las reseñas de este año han sido la pareja suiza formada por Germano Zullo y la última ganadora del Premio Andersen de ilustración: Albertine. Para completar el cuarteto de reseñas junto a Los pájaros, El presidente del mundo y Mi pequeño. Con Línea 135 (editado en castellano por Calibroscopio) nos encontramos en un punto intermedio de sus dos álbumes previos: el aspecto filosófico de Los pájaros e inversión del formato de Los rascacielos al plano horizontal (y con una sutil crítica paralela al desarrollo de las sociedades industriales que era más evidente en la pugna de la opulencia de dos mequetrefes). La línea del título es la del tren y será una constante en el álbum, pese a que se emplearán diferentes aproximaciones: acercamiento/alejamiento o desplazamiento. Con el mismo recurso del blanco y negro de Los rascacielos (con la única aportación de color del tren) se inicia un trayecto que comienza con la madre y la niña caminando hasta la estación de la mano (conexión maternofilial que elevarían aún más en Mi pequeño).

La narración en primera persona de la niña comienza en el momento que se sube en el tren, se despide de su madre y nos relata su sentido de pertenencia con dos lugares: su casa en la ciudad y la casa de campo de su abuela. Volvemos al simbolismo de la distancia entre el campo y la ciudad. Lo que conoceremos en este trayecto es el relato de la niña que observará, al igual que el lector, todos aquellos espacios que describe el paisaje. De una ciudad con grandes rascacielos en la que se inicia su viaje hasta, como dice la niña, hasta la otra parte del mundo donde vive su abuela. Como en el clásico de Alice y Martin Provensen, iniciamos el viaje reconociendo elementos de la gran ciudad, la publicidad, los establecimientos, pero el texto no se limita a describir el espacio, sino a la apertura de los espacios para que el lector realice segundas lecturas: “cuando te desplazas de un lugar a otro, se llama viajar” (y observamos ahora las afueras de la ciudad, nos alejamos de los rascacielos y, ahora, aparece la vida en las calles e, inclusive, la escuela).


Conocemos sus deseos por viajar alrededor del mundo (en construcción constantemente), aunque le digan que eso es imposible (observamos grandes atascos entre la laberíntica vertebración de carreteras). Mientras los pensamientos sobre sus aspiraciones en el sendero de la vida se plasman en el texto, el viaje sigue con la lógica de la salida de la ciudad hasta el campo donde vive la abuela, y se refleja la diversidad de entornos espaciales (el polígono industrial, los chalets, el vertedero) hasta encontrarnos en el lado del paisaje rural en el que las ilustraciones nos irán adentrando en un creciente número de detalles y adentrando en un espacio de naturaleza surrealista. Mientras, la niña nos seguirá contando los consejos y cosas que les dicen su madre y abuela (la vida pasa rápido, ya lo verás).

De manera sugerente nos habla de la voz de la experiencia, pero también del pragmatismo por advertir de las experiencias que no se pueden anticipar cuando eres pequeño. Y, una declaración de intenciones maravillosa: “Cuando sea mayor, me aseguraré de que la vida se mueva conmigo”. Ese pensamiento, crea entornos aún más disparatados e imposibles, tal vez por la dificultad en la edad adulta por abandonarnos a la rutina. La voluntad y determinación por hacerlo posible es la luz que nunca se debe apagar, como cantarían The Smiths.

En el plano de la ilustración, la ausencia de texto también funcionaría para reflejar un viaje maravilloso de un lado a otro. En los términos más estrictos. El texto de Germano Zullo transforma en poesía dicho viaje. Un viaje en el que se escoge el tren y, nos introduce en ese estado de ánimo cuando se viaja solo: un momento de calma y reflexión en el que viajamos con gente completamente desconocida llevando consigo sus vidas, sueños y preocupaciones. Muchos recordarán esa sensación viajando en tren y observando por la ventanilla el paso por diferentes paisajes en los que enfrentar memorias del pasado, la belleza del presente y el cosquilleo por el futuro incierto. Y, como nuestra protagonista, no olviden que hay que disfrutar de esta vida en tránsito. Además, no olviden que muchos viajes también son de ida y vuelta (reflejado a la perfección en el formato del álbum en el que la contracubierta nos llevará de nuevo al punto de origen). Como cantaba Bill Callahan: 

Turn around, turn around, turn around

And you may come full circle

And be new here again


Y, como no, se podría decir aquello de "sean siempre ustedes mismos", excepto si son idiotas. Ustedes ya saben a quién me refiero.


 

Fran Martínez

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lunes, 6 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Tomi Ungerer. Rufus: el murciélago que adoraba los colores. Kalandraka

 

Título: Rufus: el murciélago que adoraba los colores

Autor e ilustrador: Tomi Ungerer

Traducción: Sandra Senra Gómez y Óscar Senra Gómez

Editorial: Kalandraka

Año: 2017. Original: 1961

Páginas: 40

Encuadernación y formato: 20 x 28 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

Si con Flix celebramos el reencuentro con el autor y su visión sobre la unión independientemente de la procedencia, con Rufus cerramos otro aspecto interesante en su obra como fue el convertir en protagonistas a los animales estereotipados normalmente con roles antagonistas o de villanos. Así, la serpiente Críctor en 1958 (después de sus primeros álbumes dedicados a la familia de Los Melops), Adelaida la cangura alada en 1959 y el pulpo Emilio amigo del capitán Samofar en 1960 fueron los precedentes al murciélago Rufus. En los títulos anteriores tenemos la visión de héroes de Críctor y Emilio ante malhechores, el rescate en el edificio en llamas de Adelaida y, el buitre mexicano Orlando ya llegaría en 1966. También me hubiera gustado repasar otros referentes más cercanos a la narrativa de tradición oral como El ogro de Zeralda (orig. 1967), la cerillera de Andersen en Allumette (1974) o la caperucita motorizada de Zloty (esta ya en 2009, aunque caperucita también fue centro de sus carteles).

Los colores de la portada nos recuerdan inevitablemente a Los tres bandidos (colores oscuros como el azul y el negro) que llegaría en 1962 (el mismo año que Caracol, ¿dónde estás?), pero Rufus desierta una particular ternura por la incomprensión que le rodea (algo que Ungerer maneja con gran habilidad). Rufus, el murciélago que sale por las noches a cazar descubre el mundo tecnicolor a través del cine (con un western) y descubre con entusiasmo algo que, hasta ahora, por su naturaleza, le era desconocido. La ilustración de Rufus observando el amanecer desde su cueva solitaria es una de esas estampas inolvidables que nos ha regalado Ungerer. 

En contraposición, el blanco para el descubrimiento de la luz y el colorido en el plumaje de los pájaros, en las flores y las mariposas (como aprendimos de Gioconda Belli, las mariposas son flores aladas). Rufus decide salir de la cueva y participar de ese mundo colorido: orgulloso por decidir su identidad, pero incomprendido y maltratado a los ojos de los demás. Un mensaje que continúa vigente y que, por desgracia, se refleja en agresiones y víctimas de una de nuestras peores lacras sociales: la inmundicia moral de mentalidades ultraconservadoras. 


Finalmente, la amistad con el doctor Tarturo, las sesiones de cine conjuntas y las visitas una vez que recuperado vuelve a su cueva. Las interpretaciones de un álbum escrito hace seis décadas son diferentes dependiendo del contexto. Tal vez Ungerer estuviera más interesado en reflejar otros aspectos étnicos, pero igualmente provocador sobre las consecuencias de los prejuicios sociales sobre los demás y, quizás celebrar la amistad de los dos personajes más allá de lo que piensen los demás. Aceptar quién eres y dedicar esta canción al resto. Lean (ustedes y a otros) y disfruten de Tomi Ungerer. Llenen sus estanterías y diviértanse. Nuestro nº1 en el cielo. Rufus es un álbum con elementos recurrentes en la obra del autor y, sin embargo, tiene algo único e irresistible y que, como toda debilidad personal, es difícil describir. Eso sí, más claro tenemos nuestra adoración a Tomi Ungerer. 



 

Fran Martínez

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Web de la editorial

https://www.kalandraka.com/rufus_el_murcielago_que_adoraba_los_colores-978-84-8464-314-2-castellano-2154.html  

Web de Tomi Ungerer

https://www.tomiungerer.com/

Entradas en azul. Tomi Ungerer. Flix. Ediciones Ekaré

 

Título: Flix

Autor e ilustrador: Tomi Ungerer

Traducción: Carmen Diana Dearden

Editorial: Ekaré

Año: 2013. Original: 1997

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 28 x 22,5 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

No podía faltar Tomi Ungerer en este tramo final y, en esta ocasión, por partida doble. La primera entrada se la dedicamos al icónico Flix que marcó su retorno en 1997 y, el año siguiente, se alzaría con el Premio Andersen. Por el blog han pasado joyas como El hombre niebla (Lóguez, 2013), Hombre Luna (Libros del zorro rojo, 2012), el distópico mensaje de Non stop (Kalandraka, 2019) y, como no, el icónico Los tres bandidos (Kalandraka, 2007). Y, sencillamente, sus títulos no pierden vigencia. Sobre la maravillosa historia de Flix, queda el testimonio de su argumento en su web:

“Flix is about making the best of your differences – we are all equal and we are all different. Everyone has something to offer. Flix shows us that with comedy you can overcome any dogstacle.” (Tomi, enlace web Ungerer)

Esa invitación al divertimento a través de la biografía del perro nacido en una familia de gatos (el año siguiente publicó el maravilloso Otto: autobiografía de un osito de peluche) esconde diferentes cuestiones tan esenciales como quiénes somos o qué define nuestra persona: la parte genética o la social. Trufado de detalles culturales en el mundo de gatos y perros, enemistados y separados, con su habitual sorna y un mundo en el que Flix (un perro con padres gatos) debe perseverar para ganarse la aceptación de ambos grupos (que, inicialmente, lo rechazan). 



Pese a que su aceptación en ambas comunidades tiene que verse sometido a la realización de una proeza (la solidaridad y la vida por encima del quién), observamos un elemento poco frecuente en la literatura infantil: la resolución a partir de la creación de un partido político que no enfrente a ambos bandos. Y, por desgracia, en la clase política y los medios de comunicación se prefiere vivir mejor con la polarización (crea tu nicho, segmenta el mercado, posiciónate en la opinión pública, crea tu marca, sé reconocible… inmundicia). De nuevo, en esa resolución tenemos otra de las estampas que siempre disfruto con Ungerer: la algarabía de la celebración.


Además del álbum, la vida de Flix parece que continúa con un proyecto de serie animada (consta de 52 episodios y Aria Ungerer como una de sus productoras) y que se sumará Hombre Luna la traslación de sus obras a la pantalla (en este punto hay que recordar el éxito de la serie a partir de Petit de Isol en Argentina). Por el momento tan solo se conoce este fragmento en el canal de Tomi Ungerer en YouTube. Además, para finalizar, con el aspecto de gatos (como en los bólidos en el álbum) el diseño arquitectónico de Ungerer para una escuela infantil y, recomiendo que deis una ojeada a otras instalaciones del genial Tomi (hasta su obra erótica).

 



Fran Martínez

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viernes, 3 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Pablo Neruda e Isidro Ferrer. El libro de las preguntas. Media Vaca

 

Título: Libros de las preguntas

Autor: Pablo Neruda

Ilustrador: Isidro Ferrer

Editorial: Media Vaca

Colección: Libros para niños #14

Año: 2006. Texto: 1974

Páginas: 180

Encuadernación y formato: 18,5 x 23 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:




La vida nos espera

a todos

los que amamos

el salvaje

olor a mar y menta

que tiene entre los senos.

Oda a la vida. Pablo Neruda

Comenzamos la reseña con un fragmento de Oda a la vida del chileno Pablo Neruda (otra oda, a una estrella, fue ilustrada por Elena Odriozola), un símbolo de la literatura universal. El Libro de las preguntas fue editado póstumamente y la reedición de Media Vaca es otro ejemplo de la gran labor de la editorial rescatando un texto de gran belleza literaria para un público sin edad. Al igual que sus respuestas a las preguntas que encontraba en la vida se articulaba en sus poemas, el recorrido por las preguntas de este texto nos lleva a un cuestionamiento poético de lo cotidiano y con un humor surrealista. La duda que encierra la inteligencia de la observación y la inocencia del cuestionamiento inquieto de la infancia que nunca debería evaporarse cuando se alcanza la edad adulta. No se puede vivir sin preguntas, lo contrario sería la muerte. Como la de los dogmáticos que lo están en vida. Principalmente en atriles. Coyunturalmente rodeados del eco de sus palmeros. Quizás, retransmitido por Twitter.

“¿Si he muerto y no me he dado cuenta a quién le pregunto la hora?”

Después del golpe de estado el 11 de septiembre (fechas fatídicas, por lo de las torres y Julio Salinas) la salud de Neruda se agravó (y en el despertar de la primavera chilena un 23 de septiembre nos dejó).

“¿Conversa el humo con las nubes?”

Y qué mejor compañía en este viaje poético que Isidro Ferrer, un autor que este año ha publicado en A buen paso la Enciclopedia visual de los sonidos y que por el blog ya pasó su diseño para Un jardín de María José Ferrada, pero también destaco otro álbum al que le tengo un especial cariño: Una casa para el abuelo (textos de Grassa Toro). Un acompañamiento perfecto para ampliar las imágenes mentales que provoca cada pregunta en el lector.

“¿Tu boca besará claveles con otros labios venideros?”

En el recorrido de las preguntas y la extrañeza de las comparaciones crea bellas imágenes en el lector, otras cuestionan y reflejan con mordiente cuestiones políticas y poéticas. La lectura de cada una abre y ensancha el universo del lector:

“¿Dónde termina el arcoíris, en tu alma o en el horizonte?”



La edición de Media Vaca, como es marca de la casa, hace justicia a los textos de Neruda (un pequeño glosario final de términos en orden alfabético, un bello epílogo de Herrín Hidalgo y unas biografías desternillantes al final del libro). Un libro que hace justicia a sus textos al introducirlo en su colección Libros para niños. Porque son lectores exigentes. Porque son lectores a los que no les debemos extirpar el placer literario. Porque quizás nos olvidamos de que nosotros también tenemos preguntas. Y que cuando solo tienes respuestas, estás muerto. Este Libro de las preguntas era otra de las recomendaciones en Noche de tormenta de Michèle Lemieux (Así es la vida de Tomi Ungerer, ¿Qué puedo esperar? de Britta Teckentrup, ¿Qué prefieres..? de John Burningham o el recomendable ¿Adónde vamos cuando desaparecemos? de Minhós Martins y Matoso).

Como perfecta compañía a esas preguntas, sin salir de la editorial Media Vaca, las recopiladas por Roger Omar en Oaxaca: Libro de sueños publicado en 2015 con 99 sueños de niños y niñas de dicha localidad mexicana y que suponía la continuidad en las ilustraciones de estos sueños recopilados por Roger Omar que también fueron ilustrados (entre esos ilustradores, Javier Sáez Castán). Y, saliéndonos de la editorial, las preguntas de Wonder Ponder en las cajas de filosofía visual de Ellen Duthie y Daniela Martagón. La duda como motor poético. La duda como salvavidas. Celebremos con Ferrer y Neruda. Muge, si puedes.

 

Fran Martínez

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jueves, 2 de diciembre de 2021

Entradas en azul. Ezra Jack Keats. Un día de nieve. Lata de sal

 

Título: Un día de nieve

Autor e ilustrador: Ezra Jack Keats

Traducción: Carlos Mayor

Editorial: Lata de Sal

Año: 2013. Original: 1962

Páginas: 36

Encuadernación y formato: 28 x 25 cm. Tapa dura.

Idioma: castellano

Reseña:

En este momento de recapitulaciones para las últimas entradas hay un aspecto sobre el que considero que las entradas del blog han pasado por alto: el reflejo de la diversidad. En muchas ocasiones no reparamos en la visión etnocéntrica, aunque en otras ocasiones el reflejo de la diversidad se articula en muchos títulos a partir del empleo de animales humanizados. También ha tenido poco reflejo la diversidad afectivo-sexual y con esta entrada no pretendo excusarme dando por subsanado el error. Más aún cuando una jueza de Castellón ha decidido darle voz a una asociación conservadora para la retirada de títulos en los centros escolares que visibilizan la diversidad afectivo-sexual. Por suerte, la lógica ha prevalecido, pero es la misma vieja canción de siempre: las censuras aplicadas a la literatura infantil. Ya sean los cuentos tradicionales, temáticas complejas o nuevos discursos sobre la justicia social parece que siempre se impone la visión de la narrativa infantil como una propaganda moralizante por parte del adulto. Tampoco hay que ser naíf y seleccionar los libros por su componente temático (a modo de panfleto) como criterio principal: un buen libro, álbum en nuestro caso, será aquel que sea una experiencia (literaria, artística y temática) para su lector/a. Y, como no, hay que ser capaces de contextualizar la obra a su tiempo y poner en valor los libros que rompen con los estereotipos de género (Cañamares-Torrijos y Moya-Guijarro, 2019) con la excesiva polarización que nos lleva a censurar álbumes como el maravilloso El tigre que vino a tomar el té de Judith Kerr o Nana Vieja de Margaret Wild y Ron Brooks. 

Son ejemplos, pero quizás sean cuestiones que escapan ahora mismo a la temática de la entrada sobre un título tan emblemático como Un día de nieve de Ezra Jack Keats. Barajaba para esta entrada varios títulos como Última parada en la calle Market de Matt de la Peña y, especialmente, por el ilustrador Christian Robinson (que ya pasó por el blog con Another y El pájaro muerto) o el maravilloso Mucho Mucho de Trish Cooke ilustrado por Helen Oxenbury (y que, finalmente, se ha editado en castellano este 2021 por Ekaré) y, sin duda, un nuevo clásico como Sirenas de Jessica Love. Y, para profundizar en estas cuestiones recomiendo la monografía de Moya-Guijarro y Cañamares-Torrijos (2020): Libros álbum que desafían los estereotipos de género y el concepto de familia tradicional.


Además de las evidentes cualidades estéticas del álbum, las divertidas peripecias de Peter que se despierta con la nieve rodeando su casa y, vestido con el emblemático traje de invierno rojo, recorre el barrio para experimentar con ese fenómeno: observar las pisadas en la nieve, el crujido bajo sus pies, hacer caminos arrastrándolos, hacer un muñeco de nieve, deslizarse sobre ella o la silueta de un ángel. Una suma de experiencias que hablan del mundo interior de la infancia (el miedo a jugar a la guerra de bolas con los más mayores) de una manera cálida. El álbum es una joya imprescindible, un clásico contemporáneo y una historia que conectaba con un público que reclamaba justicia social y, hoy en día, aún siguen reclamando con movimientos como Black Lives Matter. Fue este documental, estrenado cuando escribí esta reseña, sobre Ezra Jack Keats el que sirvió de contexto perfecto para decantarme por esta obra y que les recomiendo su visionado para poner en valor muchas cuestiones planteadas:



Y, como extensión a estas cuestiones, algunas recomendaciones como la serie Small Axe del director Steve McQueen o el documental del batería de The Roots, Questlove, titulado Summer of Soul (un metraje que se almacenó y nunca vio la luz hasta ahora, en un claro ejemplo de la censura sobre la cultura afroamericana en Estados Unidos). Hay que exigir siempre calidad literaria y, como no, ser reflexivos sobre estas cuestiones en la selección literaria. Muy recomendables las lecturas sobre la obra de Ezra Jack Keats o el manual de 2004 de Michelle Marin: Brown Gold: Milestones of African American Children's Picture Books, 1845-2002.



 

Fran Martínez

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Web de la editorial

http://latadesal.com/project/un-dia-de-nieve/

Ezra Jack Keats Foundation

https://www.ezra-jack-keats.org/

Referencias

Cañamares-Torrijos, C., & Moya-Guijarro, A.-J. (2019). Análisis semiótico y multimodal de los escenarios de libros álbumes que retan estereotipos de género. Ocnos. Revista De Estudios Sobre Lectura18(3), 59-70. https://doi.org/10.18239/ocnos_2019.18.3.2127

Moya Guijarro, A.J. y Cañamares Torrijos, C. (Eds.) (2020). Libros álbum que desafían los estereotipos de género y el concepto de familia tradicional. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.



To be young, gifted and black






miércoles, 1 de diciembre de 2021

Entradas en azul. David Wiesner. Free Fall

 

Título: Free Fall

Autor e ilustrador: David Wiesner

Editorial: HarperCollins

Año: 1988

Páginas: 32

Encuadernación y formato: 27,8 x 23,5 cm. Tapa dura.

Idioma: inglés. Álbum sin palabras

Reseña:

Al igual que Anthony Browne, en diferentes entradas hemos comentado el uso de los álbumes de David Wiesner en la investigación académica. La peculiaridad de sus álbumes sin (o casi) sin palabras ha derivado en diferentes investigaciones a su uso para la elicitación narrativa (en grupos de alumnado con características diversas) o el análisis de las cualidades artísticas de sus obras. Su primer álbum en nombre propio (después de La princesa dragón) es el onírico Free Fall (Caída libre) que contiene muchos elementos clave en su obra posterior (una serie de referencias que repite o esconde en otros títulos): vemos el vuelo sobre hojas y pensamos en Martes, las referencias a Los tres cerditos en varias obras, además de los saltos entre páginas de libros, el mismo dragón como en el álbum previo con Kim Khang… También vemos una parte narrativa dentro de un reino fantástico que, suponemos que nos conecta con Journey de Aaron Becker. De algún modo, su invitación a un mundo de fantasía tiene lugares comunes a los que incorpora como pequeñas variaciones autorreferenciales a títulos previos y, para los lectores que tengan interés por su obra, se crea una pequeña red hipertextual. Bueno, interpictórica.

Los álbumes de David Wiesner tienen un componente en el que la aventura se traza en la alteración de la realidad dentro de la fantasía. Un mundo para el lector. En Free fall se cartografía el sueño como un espacio fantástico y, curiosamente, era un álbum que servía para explicar las categorías que Kümmerling-Meibauer y Meibauer (2015) detectaban dentro de los libros-álbum: “Picturebooks that show maps as essential part of the illustrations” (p. 3). Y, como no, el porqué del recurso: “The most important aspect is that certain literary characters move through space and time while passing certain points on a map” (p. 8). El tiempo y el espacio es un terreno complejo para los primeros lectores o descentralizar su pensamiento.

En Free Fall se inicia con el libro con mapas con el que el protagonista se queda dormido entre sus brazos y en el que se desarrollará su aventura (el descenso al lugar de los sueños). El viento que entra por una ventana abierta y que provocará que una de las hojas de ese libro salga volando. La almohada se desvanece como una nube hacia la página derecha y el pliegue central la diferenciación entre dos mundos. A partir de ese momento la narración se despliega como un continuo que, de algún modo, podría editarse como un libro en acordeón y que finaliza su aventura invirtiendo el orden del mundo de fantasía y la realidad de la habitación respecto a la primera página.

Nodelman (2001) hablaba de la consistencia en la secuencia narrativa de izquierda a derecha y también precisa: “Furthermore, the book establishes a clear, logical, repetitive pattern. We soon understand that each new set of objects that the boy confronts will quickly transform into something different that nevertheless has visual elements in common with it” (p. 10). Además, el título de su artículo no me puede parecer más oportuno: Private spaces on public view. Hasta este punto, esa pequeña odisea en la que Kiefer (2011) señalaba también influencias de Giovani Piranesi en la composición y perspectiva espacial (especialmente de la fortaleza) ya sería una narración completa en la que el lector abrazaría el pacto por aventurarse en la lectura gozosa, pero nos ofrece la aclaración final de todo ese universo cuando despierta del sueño y, en la ventana observamos el amanecer de un nuevo día. Un álbum en el que detenerse en cada detalle, releer y encontrar nuevas pistas en un espacio visual que pide ser escrutado. Narrativas visuales que, como ya apuntamos en la entrada de Flotante, nos dejan sin palabras (Speechless es el nombre de la exposición comisionada por Wiesner en el Eric Carle Museum).

 

Fran Martínez

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Web de David Wiesner

http://www.davidwiesner.com/

Referencias

 

Kiefer, B. (2011). What is a Picturebook? Across The Borders of History. New Review of Children’s Literature and Librarianship, 17(2), 86–102. doi:10.1080/13614541.2011.624898 

Kümmerling-Meibauer, B., & Meibauer, J. (2015). Maps in picturebooks: cognitive status and narrative functions. Barnelitterært Forskningstidsskrift, 6(1), 26970. doi:10.3402/blft.v6.26970 

Nodelman, P. (2001). Private Places on Public View: David Wiesner’s Picture Books. Mosaic: An Interdisciplinary Critical Journal34(2), 1–16. http://www.jstor.org/stable/44029442

 


A partir del minuto 19 pueden escucharle hablando sobre Free Fall